4 de abril de 2025

3146- EL TAN REFRESCANTE GIN-TÓNIC.

Nada hay tan apetecible, tras una buena comida con amigos y compañeros, como un GIN-TÓNIC. ¡Y es tan fácil de preparar!. Las coktelerías especializadas ofrecen decenas de recetas para elaborar sabrosas bebidas, pero para disfrutar en cualquier situación no hace falta algo tan caro y sofisticado...
Un GIN-TÓNIC te puede dar la mayor satisfacción a un coste mucho más bajo.
Se preguntará más de uno, como se le ocurriría a alguien combinar tan simples bebidas para conseguir este simple y fabuloso resultado. Pues bien, ahí va la explicación: Como siempre, parece ser que los británicos son los más listos de la clase. Sin duda la humedad desarrolla especialmente el cerebro y de humedad ellos saben mucho, puesto que allí llueve una semana y a la siguiente también...

Claro que los británicos no suelen realizar hazañas de ningún tipo y mas bien esperan que las hagan otros para, si el resultado es bueno, apoderarse del invento. 
En este caso el "invento" del GIN-TÓNIC se produjo en Flandes (Países Bajos) de la mano del químico Franciscus Syilvius. Claro que los principios siempre suelen ser bastos y complicados. Con el nombre de "Genever" el tal Franciscus puso en circulación una bebida (en realidad un aguardiente de grano) que elaboró con cebada y centeno, aromatizado con bayas de enebro, a fin de camuflar los defectos de una destilación muy basta. Sin embargo esta bebida tan poco agradable fue la base de lo que un siglo después copiarían los ingleses y con la que sacarían el provecho de su consumo mundial.

Fue en la "Guerra de los Treinta Años" cuando los soldados ingleses descubrieron esta bebida que de inmediato se llevarían a casa. Claro que, para entonces, la calidad del citado aguardiente ya había mejorado mucho. Por aquel entonces esta bebida no triunfaba mucho como tal, sino como remedio para combatir la acidez de estómago y otras dolencias como la gota o el dolor por cálculos biliares. Como sea que a los soldados británicos se les daba un vaso antes de entrar en batalla para estimularlos, adquirieron prontamente el gusto por tan potente brebaje y una vez destilado en Inglaterra lo llamaron "coraje holandés".
Este aguardiente o "agua de enebro" fue cambiando de nombre para finalmente llamarse GIN. El éxito de este licor se vio acelerado a finales del siglo XVII por la abolición del monopolio que hasta entonces tenía el Gremio de Destiladores ingleses.

El rey Guillermo III de Orange, en conflicto con Francia por temas religiosos, limitó la importación de coñac frances aprobando leyes que favorecian la destilación de licores ingleses. La incorporación de bayas de enebro al brandy mejoró una vez mas el sabor de una destilación rudimentaria, frenando así el gusto por los productos franceses. Sin embargo este aguardiente barato, consumido en grandes cantidades en la Inglaterra del siglo XVIII diezmo a gente de los barrios populares. Tanto fue así que, en poco más de un siglo, de llamarse "coraje holandés" pasó a "ruína de la madre". Históricamente se llamó "la locura del Gin". No fue hasta el siglo XIX cuando los avances tecnológicos permitieron destilar una ginebra en condiciones salubres.

Para aumentar el éxito de este licor, coincidió la plaga de la filoxera para diezmar los cultivos de las viñas francesas y la consiguiente destilación de coñac. Las destilerías inglesas de grano aumentaron notablemente su producción para atender la demanda de licor y el "Brandy con Soda" de las clases altas británicas fue sustituído por el "Gin-tonic". En el siglo XX la destilación mejoró todavía más y a partir de ese momento ya no fue necesario endulzarla para corregir inperfecciones anteriores. Finalizadas las consecuencias de la Crisis de 1929 y la II Guerra Mundial, ya en la segunda mitad del siglo XX este cóctel volvió a imponerse en un auténtico renacimiento que no ha hecho más que aumentar año tras año. El agua tónica (extracto de quinina) resultó ser el aditivo perfecto para conseguir una bebida versátil y de agradable sabor, presente en cualquir reunión que se precie. Y ahí estamos, dale que te pego al GIN-TÓNIC...

RAFAEL FABREGAT CONDILL
El último Condill



3 de abril de 2025

3145- LA ANTIGUA CIUDAD DE JERICÓ.

Jericó es sin duda una de las ciudades mas antiguas del mundo. 
Como resultado de las muchas excavaciones llevadas a cabo a lo largo de los años, se estima que fue creada alrededor del año 10/12000 a.C. por cazadores-recolectores que, hasta entonces nómadas, se asentaron finalmente en aquelas tierras. En el centro de la foto, podemos ver una de las torres circulares que tenía la muralla que rodeaba esta ciudad.
Según la propia Biblia, la ciudad de Jericó fue la primera que atacaron los israelitas tras cruzar el río Jordán. De ello podemos deducir que aquellas gentes, dirigidas primeramente por Moisés y después por Josué a la muerte del primero, no eran precisamente "angelitos". Se dice que huyeron de Egipto y, atendiendo la palabra de Diós (?) fueron en busca de la "Tierra Prometida". Moisés murió antes de llegar a ella y, escogido por Dios (Yahveh), tomó el mando Josué y siguió adelante con todos los hijos de Israel bajo su mando y el Arca de la Alianza en la cabeza de tan grande expedición.

Según el libro de Josué, a la vista de la ciudad, éste mandó dos de sus mejores hombres para que reconocieran aquellas tierras desconocidas y la ciudad de Jericó. La ciudad estaba amurallada y así se lo informaron a Josué que ordenó sitiar la ciudad durante seis días. Mandó a siete sacerdotes con el Arca dando una vuelta completa alrededor de la muralla en silencio, pero tocando sus trompas de carnero. Completadas las seis vueltas Josué dio entonces un alarido de guerra al que se unieron todos los israelitas y las murallas se desplomaron. Los israelitas atacaron la ciudad y se apoderaron de todas sus riquezas, ordenando Josué que todo lo encontrado debería ser ingresado en el Tesoro del Señor. 
Personas y animales fueron pasados a cuchillo, salvo quienes habitaban la casa de le prostituta Rajab que fue la que escondió a los dos hombres que mandados por Josué, habían ido a Jericó de exploración.

No acabó ahí la cosa... Josué y todos sus seguidores, según ellos con la ayuda de Dios, conquistó todos las ciudades-reinos de la zona matando hasta 31 reyes y a todos los habitantes de esos reinos, para incendiarlo todo después. No quedó piedra sobre piedra de todos ellos. Según la Biblia la "Tierra Prometida" eran todas las tierras de Canaan y las órdenes de Yahveh, que todas esas tierras eran propiedad divina otorgada a los israelitas. Tras su conquista, Josué repartió todas los reinos conquistados entre las tribus de Israel y, ya muy viejo, murió a la edad de ciento diez años. Fue enterrado en Timná Séraj, en la montaña de Efraín, al norte del monte Gaás. 
Sin embargo no existe prueba alguna sobre la realidad de este relato, tan extenso, que la Conferencia Episcopal Española, necesitó hasta 24 capítulos para narrar con detalle todo el siniestro periplo de tan batallador personaje. Casi mejor que se lo hubieran callado, por las atrocidades que contiene...

Situada en lo que actualmente es Tell-es-Sultán, un montículo ovalado y cuatro hectáreas de extensión que se elevan sobre el valle del Jordán, es todo cuanto queda de tan histórica ciudad. Cuanto pueda quedar de sus ruínas se encuentra bajo varios metros de la tierra que en estos miles de años se han acumulado sobre ella. Jericó quedo asolada y maldecida por los israelitas y el Dios que los amparaba. Totalmente destrozada fue abandonada de forma definitiva, aunque finalmente surgió una nueva ciudad bizantina en sus proximidades.
Los primeros arqueólogos que llegaron a aquellas tierras en el siglo XIX dirigidos por Charles Warren, miembro de la British Palestine Fundation Fund, escribió que se encontró muy poca cosa. Que apenas quedaban huellas de la antigua ciudad y que no valía la pena seguir explorándola. Sin embargo entre 1930 y 1936 el arqueólogo John Garstang detectó que los niveles más antiguos se remontaban hasta el Mesolítico (12.000 años) por lo que la destrucción de Jericó fue anterior a la llegada de los israelitas. 

El enigma no se reveló definitivamente hasta 1.950, de la mano de la también arqueóloga Kathleen Kenyon. Acompañada de un equipo internacional de más de veinticinco profesionales que, de forma más rigurosa y profesional lograron descubrir las diferentes etapas por las que pasó esta ciudad desde su creación. Hallaron cráneos humanos y estátuas estiizadas.
De montento no han sido encontrados restos de posibles murallas que sobrevivieran a la Edad del Bronce, lo que demuestra que cuando llegó Josue a estas tierras, la ciudad de Jericó ya estaba destruída y despoblada.
Se sabe, además, que esta ciudad no fue repoblada nuevamente hasta la Edad del Hierro (1.200 años a.C.).
La Biblia y la Arqueología no coinciden en esta historia pero, según palabras de la citada exploradora, puede proclamarse con toda claridad que Jericó es la ciudad más antigua que se conoce hasta este momento. De todo lo anterior se deduce que de todo lo que se nos ha enseñado a través del Antiguo Testamento, tan solo una ínfima parte pudo suceder. El resto, por intereses varios, fue tergiversado.

RAFAEL FABREGAT CONDILL
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