Nada hay tan apetecible, tras una buena comida con amigos y compañeros, como un GIN-TÓNIC. ¡Y es tan fácil de preparar!. Las coktelerías especializadas ofrecen decenas de recetas para elaborar sabrosas bebidas, pero para disfrutar en cualquier situación no hace falta algo tan caro y sofisticado...
Un GIN-TÓNIC te puede dar la mayor satisfacción a un coste mucho más bajo.
Se preguntará más de uno, como se le ocurriría a alguien combinar tan simples bebidas para conseguir este simple y fabuloso resultado. Pues bien, ahí va la explicación: Como siempre, parece ser que los británicos son los más listos de la clase. Sin duda la humedad desarrolla especialmente el cerebro y de humedad ellos saben mucho, puesto que allí llueve una semana y a la siguiente también...
Claro que los británicos no suelen realizar hazañas de ningún tipo y mas bien esperan que las hagan otros para, si el resultado es bueno, apoderarse del invento.
En este caso el "invento" del GIN-TÓNIC se produjo en Flandes (Países Bajos) de la mano del químico Franciscus Syilvius. Claro que los principios siempre suelen ser bastos y complicados. Con el nombre de "Genever" el tal Franciscus puso en circulación una bebida (en realidad un aguardiente de grano) que elaboró con cebada y centeno, aromatizado con bayas de enebro, a fin de camuflar los defectos de una destilación muy basta. Sin embargo esta bebida tan poco agradable fue la base de lo que un siglo después copiarían los ingleses y con la que sacarían el provecho de su consumo mundial.
Fue en la "Guerra de los Treinta Años" cuando los soldados ingleses descubrieron esta bebida que de inmediato se llevarían a casa. Claro que, para entonces, la calidad del citado aguardiente ya había mejorado mucho. Por aquel entonces esta bebida no triunfaba mucho como tal, sino como remedio para combatir la acidez de estómago y otras dolencias como la gota o el dolor por cálculos biliares. Como sea que a los soldados británicos se les daba un vaso antes de entrar en batalla para estimularlos, adquirieron prontamente el gusto por tan potente brebaje y una vez destilado en Inglaterra lo llamaron "coraje holandés".
Este aguardiente o "agua de enebro" fue cambiando de nombre para finalmente llamarse GIN. El éxito de este licor se vio acelerado a finales del siglo XVII por la abolición del monopolio que hasta entonces tenía el Gremio de Destiladores ingleses.
El rey Guillermo III de Orange, en conflicto con Francia por temas religiosos, limitó la importación de coñac frances aprobando leyes que favorecian la destilación de licores ingleses. La incorporación de bayas de enebro al brandy mejoró una vez mas el sabor de una destilación rudimentaria, frenando así el gusto por los productos franceses. Sin embargo este aguardiente barato, consumido en grandes cantidades en la Inglaterra del siglo XVIII diezmo a gente de los barrios populares. Tanto fue así que, en poco más de un siglo, de llamarse "coraje holandés" pasó a "ruína de la madre". Históricamente se llamó "la locura del Gin". No fue hasta el siglo XIX cuando los avances tecnológicos permitieron destilar una ginebra en condiciones salubres.
Para aumentar el éxito de este licor, coincidió la plaga de la filoxera para diezmar los cultivos de las viñas francesas y la consiguiente destilación de coñac. Las destilerías inglesas de grano aumentaron notablemente su producción para atender la demanda de licor y el "Brandy con Soda" de las clases altas británicas fue sustituído por el "Gin-tonic". En el siglo XX la destilación mejoró todavía más y a partir de ese momento ya no fue necesario endulzarla para corregir inperfecciones anteriores. Finalizadas las consecuencias de la Crisis de 1929 y la II Guerra Mundial, ya en la segunda mitad del siglo XX este cóctel volvió a imponerse en un auténtico renacimiento que no ha hecho más que aumentar año tras año. El agua tónica (extracto de quinina) resultó ser el aditivo perfecto para conseguir una bebida versátil y de agradable sabor, presente en cualquir reunión que se precie. Y ahí estamos, dale que te pego al GIN-TÓNIC...
RAFAEL FABREGAT CONDILL
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