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27 de marzo de 2019

2743- EL GRAN SILENCIO.

Teniendo en cuenta lo avanzado de nuestra tecnología, resulta casi extraño que no se haya podido establecer contacto alguno de origen extraterrestre. Desde un tiempo a esta parte hemos sido capaces de escudriñar el Universo hasta distancias tan impensables como miles de millones de años luz, sin que hayamos sido capaces de contactar con la vida extraterrestre que sin duda existe. ¿Por qué?.
Desde mi ignorancia, pero también desde mi curiosidad, siempre he pensado que quizás pueda ocurrir que, como simples animalitos, cabe la posibilidad que los extraterrestres sean justamente quienes nos han "puesto" aquí, en esta especie de terrario que es el planeta Tierra. Es decir: que vigilan y observan qué hacemos y hasta donde podemos llegar.

Si ya somos capaces de "ver" miles, quizás millones de galaxias, con sus millones de estrellas en cada una de ellas, ¿cómo es posible que no hayamos podido contactar con esas vidas que sin ninguna duda habitan sus planetas?. ¡Porque yo no creo que estemos solos en el Universo...! Como si de una lotería se tratase, es una cuestión de probabilidades. Ante tanta inmensidad, es impensable que el caso de la creación de vida en el planeta Tierra, no se haya dado en ninguno de los billones (con B) de planetas, que se hallan solamente en el espacio investigado por nuestros científicos. Seguramente ni siquiera debería ser necesario salir fuera. Solamente en nuestra galaxia, hay tantos millones de estrellas, con sus planetas correspondientes, que la Vía Láctea debería estar repleta de civilizaciones.

Seguramente están ahí, a tiro de piedra, pero sin embargo vivimos en un mutismo cósmico, que nos da la impresión de estar solos. Los científicos se están preguntando si este silencio puede ser voluntario, por parte de los extraterrestres, ante la posibilidad de que el contacto con los humanos no fuera conveniente. En una reunión celebrada recientemente en París, también se ha apuntado una teoría planteada en reunión similar, llevada a cabo el año 1970, sobre la posibilidad de que vivamos la denominada "Hipótesis Zoológico". Ésta se refiere justamente a lo que todos hemos pensado algunas veces... Que sean justamente los extraterrestres los que, viendo las condiciones del planeta Tierra y sabiendo que había miles tipos de vida diferente en ella, modificasen genéticamente a los homínidos para convertirlos en hombres inteligentes. Que seamos una creación suya.

Los Mayas creían que habían sido creados por dioses, con la mezcla de tierra y agua, y los cristianos no les van a la zaga. Solo de esta forma hay explicación sobre el tema de si primero fue el huevo o la gallina. Supongo que el lector no tiene demasiado claro el asunto de la evolución. Simplemente porque en el camino de la evolución hay eslabones de la cadena que nadie puede explicar. Aunque el tema de la Creación es difícil de tragar, está claro que alguien ha puesto en este mundo todas las especies que lo habitan. Yo tengo plantas en mi terraza y de vez en cuando las orugas se comen a una de ellas, claro que para que eso suceda hace falta que una mariposa llegue allí y deposite sus huevos en las hojas de esas plantas. Eso sucede en todos los animales que pueblan el planeta en que vivimos pero, ante reflexiones parecidas, siempre surge la misma incógnita: ¿Que fue primero, la mariposa o la oruga?.

Aunque de más lejos, así como cualquier persona puede observar los animales de un zoo, también seres de vida más avanzada e inteligente que la nuestra, pueden estar observándonos en todo momento y estudiando nuestra capacidad evolutiva. La pregunta en este caso sería qué hacer para que esa especie de vigilantes galácticos se nos revelen a sí mismos. El ser humano ya es capaz de emitir señales inteligentes al espacio buscando respuestas. De hecho ya lo estamos haciendo desde hace varias décadas, sin obtener respuesta alguna. Ellos, si es que existen, ya saben que nosotros estamos aquí. ¿Por qué no responden a nuestra llamada?. Quizás no puedan mostrarse, o tienen claro que cualquier contacto personal entre ambas civilizaciones sería peligroso para todos.

Astrofísicos de renombrado prestigio coinciden en afirmar que los humanos tendrían mucho en común con otras formas de vida que puedan existir aunque, si hay vida extraterrestre, ésta puede ser muy compleja y diferente a la nuestra. Sin duda habrá diferentes niveles de evolución y por lo tanto dificultades a la hora de comunicarse con los habitantes de otros planetas. Nosotros consideramos importante nuestra evolución y sin embargo somos incapaces de comunicarnos con ellos. Seguramente también aquellos que estén a nuestro nivel tecnológico, estarán intentando comunicarse a su manera. De todas formas no olvidemos lo apuntado anteriormente sobre el supuesto de que la humanidad sea, para ellos, un simple terrario. Mientras escribo esto, quizás alguien me esté mirando desde el otro lado del cristal de seguridad... 

RAFAEL FABREGAT

5 de octubre de 2018

2667- LA DEBILIDAD HUMANA.

Pido anticipadamente perdón, porque esta entrada puede escocer y mucho a alguno de mis lectores, pero no he podido resistir la tentación de escribirla teniendo como base la próxima subasta de una carta de Albert Einstein al respecto. Esta carta manuscrita se subastará en Nueva York el día 4 de Diciembre del presente año 2018.

Se ha hablado largo y tendido de la guerra permanente entre ciencia y religión. Prueba de ello es que a principios del siglo XX el gran físico alemán ya soltaba frases sobre la, a su entender, dudosa existencia de Dios. Mientras las religiones citan a Dios como Creador del Universo y de todas las cosas, el ilustre físico, siempre que hablaba de los misterios del Universo ya decía: "Es una fuerza que está más allá de lo que los hombres podemos comprender". Por otra parte, refiriéndose a las calamidades de la Naturaleza y su connotación como posible castigo divino, Einstein sentenció: "Dios no juega a los dados", lo cual deja una puerta abierta a la posible creencia de la existencia de Dios. En esta carta que va a subastarse en breve Einstein asegura que Dios es simplemente el producto de "la debilidad humana".
Einstein escribió esta carta en Princetown (Nueva Jersey) a los 76 años (1954) un año antes de su muerte. Estaba dirigida al judío y filósofo alemán Eric Jutkind, en respuesta a su libro "Escoger la vida: la llamada bíblica a la rebelión". En dicha carta Einstein aseveraba que "la Biblia en una colección de leyendas venerables, pero bastante primitivas". "Ninguna interpretación, no importa cuan sutil, puede (para mí) cambiar nada de esto". Dando respuesta al contenido del citado libro, la carta, de página y media, reúne varias "perlas" de este tipo que nos dicen claramente que para el físico todo era cuestión de física. 

Según la propia casa de subastas Christie's esta carta, catalogada como "La misiva de Dios", es bastante similar a otra escrita por el Premio Nobel de Física en 1939. Hijo de judíos, 
Einstein huyó de Alemania a los 54 años, ante el ascenso del Hitler al poder. Sin embargo ni el ilustre físico ni tampoco su familia fueron jamás practicantes de esta religión. De hecho siempre afirmó que "el judaísmo no es superior a ninguna otra religión". Al respecto afirmaba: "El pueblo judío, al que con mucho gusto pertenezco y en cuya mentalidad me siento profundamente anclado, no tiene para mí ninguna dignidad diferente a la de otros pueblos. Para mí la religión Judía no adulterada es, como todas las otras religiones, una encarnación de la superstición primitiva. En mi experiencia, los judíos no son de hecho mejores que otros grupos humanos, incluso estando dispensados de sus excesos por una falta de poder. No puedo por tanto percibir que hayan sido "elegidos" por o para ningún fin especial.
Albert Einstein murió de un Aneurisma de aorta abdominal el 18 de Abril de 1.955.

RAFAEL FABREGAT

30 de mayo de 2018

2604- LA PARADOJA DE FERMI.

De acuerdo con la paradoja de Fermi, resulta difícil pensar que con cientos de millones de estrellas y sus planetas, solo en nuestra galaxia, nunca hayamos encontrado señal alguna de otras civilizaciones. 
El Universo es tan grande que es imposible que no se hayan dado en otros lugares parecidas condiciones de vida. 

Si esto es así... ¿dónde está todo el mundo?. Sea como fuere lo que está claro que, digan lo que digan ilusos o interesados, nadie ha visto jamás extraterrestre alguno. Se les espera, pero no están. Los científicos no paran de buscar explicaciones a este misterio... Una podría ser que esas posibles civilizaciones estén más atrasadas y sin medios para hacerse visibles, otra que no quieran saber nada de nosotros... La cuestión es que, si los hay, nada sabemos de ellos. La naturaleza de las civilizaciones que puedan coexistir en el Universo no debería importarnos. No, si se trata de una vida todavía sin desarrollar y menos aún si nos superan de largo hasta el punto de que, para ellos, seamos meras cucarachas. 

Los organismos biológicos tendrían escaso interés y menos aún si se tratase de inteligencias artificiales altamente desarrolladas que podrían acabar rápidamente con nosotros. Si esas civilizaciones son incapaces de llegar a nuestro sistema solar poco podemos hacer por encontrarnos, pero sería mucho peor que, pudiendo llegar, les interesara acabar con la competencia a fin de poder expandirse. Incluso podría darse el caso que, sin ánimo de acabar con nosotros lo hicieran igualmente. Malo es ser elefante, pero peor es ser hormiga. En una civilización súper adelantada podría darse el caso de que no hubiera restricción alguna a la hora de seguir creciendo. 

Poblar determinadas zonas de la galaxia creando copias de su planeta matriz, podría ser una opción contra la que no habría restricción alguna. Sería ciertamente aterrador que fuéramos eliminados sin que el propio destructor se diera cuenta de nuestra existencia. No puede defenderse quien no tiene a nadie que se le enfrente. 
Desapareceríamos de la faz de la Tierra como desaparece un hormiguero destruido por la maquinaria de quien pretende instalar en su lugar un bloque de viviendas. De momento somos las hormigas, pero algún día no demasiado lejano podemos ser quizás los destructores otros mundos sin darnos cuenta de ello. 
Sea como sea, es difícil que podamos ver otros tipos de vida...

RAFAEL FABREGAT

1 de febrero de 2018

2558- LA GRANDEZA DE DIOS.

La grandeza de Dios o la pequeñez humana que, para algunos, tanto monta, monta tanto. Yo algunas veces edito chistes en mi apartado de HUMOR, que naturalmente no son míos, y siempre que hagan alguna referencia a Dios se arma la marimorena. Quiero decirles a esas personas que no tienen motivo alguno para ello pues nunca jamás, a mi entender, se ha visto ofendida la figura de Dios. Son simplemente chistes, para hacer sonreír a los muchos lectores inteligentes que tiene este Blog. Lo que sucede es que para algunas mentes puritanas, más bien cerradas, el solo hecho de nombrar a Dios ya es algo de mal gusto. Yo les diría a esas personas tan cortas de miras que se abstuvieran de leer todo chiste que tenga alguna referencia a este tema y (sobre todo) que tengan caridad con el prójimo y se abstengan de comentar de forma negativa.


Dicho esto, la verdadera razón de esta entrada al Blog es llamar la atención justamente sobre la grandeza del Universo que para los creyentes es lo mismo que hablar de Dios. Vuelvo a hacer hincapié en el hecho de que no es necesario creer en Dios para darnos cuenta de la inmensidad del Universo. Claro que a la mayor parte de la gente, cuando se da cuenta de esa inmensidad celestial, forzosamente le viene a la mente la palabra Dios. Decir Dios es en este caso darle nombre a lo que no lo tiene porque, cuando los científicos nos cuentan (y a la vista está) que lo que vemos en el cielo y lo que hay mucho más allá de donde alcanza nuestra vista es una inmensidad de proporciones desconocidas, resulta casi obligado pronunciar el nombre de Dios. Quizás Dios no tenga nada que ver en todo esto, pero así nos lo enseñaron de pequeños y es lo que decimos cuando no sabemos qué decir.


Me pregunto yo qué pensarán, si es que piensan, las bacterias que puedan estar dentro de nuestro cuerpo o en cualquier otro modo de vida para ellas. Es sin duda su universo, su medio de vida, un lugar infinito desde su punto de vista. Está claro que ese medio en el que viven los microbios no es infinito, lo que sucede es que ellos no ven más allá y el simple cuerpo de un humano o de cualquier animal ya es para ellos el Infinito. Teniendo en cuenta las dimensiones del mundo conocido y que más allá de esas distancias el Universo sigue y sigue... La prepotente humanidad no llega siquiera a la suela del zapato del más insignificante microbio o bacteria. No somos absolutamente nada. Es verdad que tenemos capacidad para alterar el medio en el que vivimos, pero poco más que eso.


¿Quien nos dice que no seamos también pequeños microbios dentro de un medio mayor?. ¿Que incluso haya seres de tamaños inmensos y que la ambición humana no sea otra cosa más que el egoísmo de simples animalillos, una plaga quizás, que en cualquier momento seres superiores puedan extinguir a poco que nos salgamos del tiesto. ¡Ay amigos!. Una cosa tengo clara, a mi corto entender, o somos lo más grande del Universo o realmente no somos nada.
Dicho esto queda claro y patente que creer en Dios no es mala cosa. Los creyentes son los seres más afortunados que hay sobre la faz de la Tierra ya que, aunque no sepan absolutamente nada, son los únicos que tienen explicación para todo. Es una envidia sana, pero me dan envidia al fin y al cabo. ¡Qué suerte la suya!.

RAFAEL FABREGAT

22 de abril de 2017

2400- IMPOSIBLE VIAJAR AL ESPACIO.

No es nada nuevo, a finales de la década de los 70 el astrofísico norteamericano Donald Kessler ya se percató del problema. Con los adelantos de la tecnología espacial, cada día son más los restos de satélites que viajan a la deriva por el espacio. A menudo esos restos chocan unos con otros fragmentándose más y más. En aquellos momentos nadie le hizo el menor caso, habida cuenta la grandiosidad del espacio exterior y los limitados viajes espaciales que se llevaban a cabo, pero justamente esta semana pasada 400 expertos de todo el mundo se han reunido en Darmstadt (Alemania) para estudiar este fenómeno, habida cuenta los numerosos artefactos que cada año se colocan en órbita. La imagen es naturalmente desproporcionada, pero no es para tomarla a broma.

Ya no es cuestión de viajes espaciales, que también, sino que solo la vigilancia metereológica y los repetidores de imágenes y audio tienen en órbita miles de satélites que ya amenazan incluso nuestra propia integridad física. Ya no se trata de una carrera armamentística o de espionaje. Son muchos los satélites que nos permiten comunicarnos. Unos en perfecto estado y otros en desuso, pero cada día será más frecuente el choque y la fragmentación de unos y otros. Solo el choque de un satélite ruso y otro americano sobre Sibaria, generó más de 2.000 fragmentos que actualmente vuelan sobre nuestra cabezas. La NASA estima que actualmente hay 166.000 millones de fragmentos inferiores a un centímetro; 750.000 entre uno y diez centímetros y 21.000 entre una pelota de tenis y una de baloncesto. 

Eso sin contar los satélites que todavía vuelan enteros o los fragmentos de gran tamaño que se mantienen en órbita... La NASA se ha reunido con todos los expertos mundiales para proponer la recogida de esa "basura espacial". Desde luego no será fácil ni barato pero, si no se recoge, en el plazo de cien años será imposible lanzar nada al espacio sin un alto riesgo de colisión. Por pequeños que sean esos fragmentos, a 40.000 Km./hora son capaces de destrozar todo cuanto se ponga por delante. La primera prueba será el envió de un satélite desarrollado en Singapur que, por medio de seis ingenios menores portadores de un sistema de imantado, recogerán toda la "basura" que vayan encontrando en el espacio. Cuando cada uno de los ingenios menores haya recolectado una determinada cantidad de esa basura espacial, entrará en la atmósfera para desintegrarse con ella. 

En breve, ningún artefacto podrá lanzarse al espacio sin que pague la "tasa de recogida". 
Esta peligrosa basura espacial se ha hecho tan evidente que todos los países del mundo consideran imprescindible su recogida para poder seguir lanzando nuevos satélites. 
Desde 1957 hasta hoy han sido lanzados unos 6.000 satélites y esta proporción aumenta día tras día peligrosamente. 
La tecnología todavía no ha permitido al hombre visitar otros planetas pero, si no se toman medidas, cuando tengamos la tecnología no habrá caminos para desplazarse.

RAFAEL FABREGAT

13 de octubre de 2016

2222- NO HAY EXTRATERRESTRES.

Siempre he dicho que era imposible que ahí afuera, con millones y millones de galaxias, no hubiera otros mundos llenos de vida. Es como una lotería y con tantos millones de números era imposible que no tocara. Pues bien, alguien con más capacidad y conocimientos que los míos ha dado con la explicación a tanto silencio espacial. No. No hay extraterrestres que puedan visitarnos, ni podrá haberlos jamás. Ante tal afirmación quedé estupefacto... ¿Qué dice ese loco?.

¿Cómo que no hay ni puede haber extraterrestres? ¿En qué se basan para hacer una afirmación de semejante calado?. Pues bien, la explicación ha llegado y me parece tan coherente que he tenido que darla por buena. 
Efectivamente con tantos millones de estrellas como hay en un Universo, que se presume infinito, estaba claro que hay, no una, sino millones de posibilidades de que pueda haber otros mundos similares, e incluso idénticos al nuestro. De hecho incluso puede haber otras formas de vida, que puedan desarrollarse en otros medios para nosotros hostiles. Sin embargo los científicos han llegado a la conclusión de que ningún tipo de vida puede existir en el Universo de forma permanente. La explicación es extremadamente simple... 

La vida es posible y existente sin duda en millones de planetas. Como la nuestra o diferente, pero tan posible que puede afirmarse con toda rotundidad. Sin embargo hay un motivo para que no logremos detectarla. El ritmo de avances, en cualquier civilización, supera siempre al de las instituciones políticas capaces de gestionarlos y el resultado es la autodestrucción. En todo planeta la vida comienza con algo tan simple como pueda ser una simple molécula que, con el tiempo, pueda llegar a multiplicarse. Hacen falta miles de millones de años para ello, pero el final de toda esa metamorfosis es la vida. Cuando ésta se desarrolla y llegan los avances tecnológicos suficientes para generar y dominar las energías suficientes que puedan favorecer comunicaciones y desplazamientos a otros mundos, inevitablemente llega la autodestrucción. 

El motivo es que la capacidad tecnológica supera en mucho a la capacidad política que domina esas fuerzas. Téngase en cuenta que mientras un indivíduo es capaz de situar, e incluso manejar a voluntad, una máquina en cualquier punto del sistema solar, todavía hay otros, sin valores de ningún tipo, que manejan armas nucleares capaces de destruir el mundo por completo sin otro freno que el saberse autodestruido en esa misma acción. Todas las semanas vemos casos de inmolación por lo que, más pronto o más tarde, la autodestrucción mundial es inevitable. ¿Con quien contactaremos cuando eso suceda?. Con nadie, ¿verdad?. Pues bien, eso mismo ha sucedido y sucede a todas horas en otras civilizaciones semejantes a la nuestra... ¡Así de fácil!. Y no lo digo yo, sino los más eminentes físicos de nuestro planeta...

RAFAEL FABREGAT

14 de julio de 2016

2148- UNA IMAGEN MARAVILLOSA.

Se trata de la Nebulosa de Orión, esa 'manchita borrosa', apreciable a simple vista desde la Tierra. Lo que vemos es una imagen captada por HAWK-1, un instrumento instalado en el telescopio VLT, del Observatorio Europeo Austral, en Chile. 

Es sin duda la imagen más profunda conseguida hasta el momento. Además de su insólita belleza, se han detectado enanas marrones y otros objetos jamás vistos anteriormente.
Yo no sé si hay Dios. Nadie lo sabe. Pero el Universo es suficientemente grandioso como para creer en Él. 
Por mi propia naturaleza no soy propenso a creer en milagros, pero el firmamento y la vida, son en sí mismos el mayor de ellos. Claro que son muchas las preguntas que siguen a esta aseveración: 
¿Quien es Dios y, en nuestra mediocre realidad, qué quiere de nosotros?.
¡Somos tan pequeños, tan insignificantes...!

RAFAEL FABREGAT

20 de abril de 2015

1728- ¿ESTAMOS SOLOS?.

No me gusta en absoluto escribir dos días seguidos del mismo tema pero así han venido las cosas y no voy a dejar pasar la oportunidad de escribir de un asunto para mí tan interesante como la posibilidad de vida extraterrestre. Como ya sabéis ayer escribía del nacimiento del planeta Tierra y del milagro que supuso la fusión con Theia, para que la vida fuera posible. Fuera de toda programación, hoy debo retomar el tema al enterarme por la revista Astrophisical Journal de que "casi" podríamos asegurar que, contrariamente a lo que yo he pensado siempre, estamos solos en el Universo. 


Pensar que estamos solos es algo prepotente e inimaginable en un Universo plagado de galaxias y de millones de estrellas y planetas en cada una de ellas. Así lo he pensado siempre y con esa misma sinceridad lo he opinado en este Blog. Sin embargo, después de analizar lo escrito ayer y lo que contaré a continuación, ya no sé qué pensar. 
¿Qué ha pasado para que Condill cambie de criterio?. Bueno, no es que haya cambiado de opinión. Lo que sucede es que cada día los astrofísicos cuentan con más herramientas para hurgar en el Firmamento y no encuentran vestigio alguno de vida avanzada.

Luces, avistamientos, historias... ¡Todo mentira!. Los propios científicos del Instituto SETI para la detección de vida extraterrestre aseguran que en un plazo inferior a 20 años estarán listos para captar vida en cualquier galaxia visible del Cosmos. Caso de que la haya, claro está. Esos mismos científicos están convencidos de que la forma de detectar esa posible vida extraterrestre es usando la lectura de infrarrojos. Una civilización avanzada usaría parte de la energía de su estrella, como forma de moverse y de comunicarse. El proceso limitaría la luz visible y aumentaría la radiación infrarroja, cosa que no está produciéndose.


Los investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania han buscado estos datos en 100.000 galaxias por medio del observatorio en infrarrojos WISE, de la Nasa y no han encontrado la más mínima señal de cambios. Caso de existir civilizaciones avanzadas, la energía utilizada por sus tecnologías sería detectable en longitudes de onda en el infrarrojo medio, lo cual no ha sucedido. Silencio absoluto. O no hay vida extraterrestre, o está en fase primitiva y por tanto sin consumo de energía, lo que parece improbable puesto que las galaxias analizadas tienen miles de millones de años de antigüedad.


Sea cual sea el tipo de consumo, éste siempre irradia calor y es ese calor el que no se ha encontrado. Sin embargo no debe perderse la esperanza de que, para bien o para mal, no estemos solos en el Universo. El telescopio espacial Wise no encontró evidencia de civilizaciones extraterrestres en estas 100.000 galaxias exploradas pero sí descubrió en 50 de ellas un aumento de radiación en el infrarrojo medio. Es en ese punto donde ha quedado anclada la investigación. De todas las galaxias exploradas y "vistas" con detalle, ninguna tiene la suficiente radiación para conjeturar que pueda dar cobijo a una civilización moderna.


Indudablemente nos falta mucho por saber pero, gracias a los potentes telescopios terrestres y muy especialmente a los que tenemos en órbita, la astrofísica ha dado pasos de gigante. Sin embargo nos faltan herramientas para analizar el motivo de ese aumento de radiación. Es ahí cuando los científicos aseguran que seguirán con su investigación, a fin de poder dar respuesta a esta incógnita en un plazo máximo de 20 años, aunque su opinión personal está claramente decantada a que estamos solos y que sin duda se trata de algún proceso astronómico natural. Habrá que esperar...

RAFAEL FABREGAT

1727- NACIDOS DEL FUEGO.

Según se deduce de los experimentos llevados a cabo por los investigadores de la Universidad de Oxford, la vida en la Tierra nació gracias a una catástrofe gigantesca. 
De acuerdo con la teoría de estos científicos, el Uranio y el Torio presente en el núcleo de nuestro planeta son los que emiten la energía necesaria para alimentar el campo magnético que nos protege de las radiaciones emitidas por el sol y que consecuentemente permiten la vida en le Tierra.  Según estas investigaciones la abundancia de estos elementos en el núcleo, junto al Samario y al Neodimio, solo pudieron ser posibles gracias al choque de otro planeta con unas peculiaridades muy especiales y demasiado próximo como para mantenerse alejado de la Tierra. Este planeta se estima de un tamaño similar al de Marte y que los científicos ya han bautizado con el nombre de Theia.

Literalmente la Tierra se tragó a ese planeta pero, para explicar las consecuencias del choque, hubieron de darse una serie de circunstancias muy anormales ya que, de no ser así, esos elementos hubieran sido atraídos por el silicato de las rocas terrestres que forman la corteza y el manto de nuestro planeta y no hubieran penetrado al núcleo. 
Habiendo sido probado que tales materiales están allí, los científicos deducen no solo que efectivamente el choque se produjo, sino que además tenía que tratarse forzosamente de un cuerpo celeste rico en azufre y muy pobre en oxígeno. Una catástrofe de estas características pudo haber fundido el uranio con el sulfuro de hierro y asimilar también los demás elementos que componen el núcleo de la Tierra. 


Claro que solo un planeta con núcleo de sulfuro reducido (azufre sin oxígeno) podría contener el Uranio y el Torio, de la misma manera que solo con ese choque interplanetario pudo llegar hasta el núcleo de la Tierra. Inicialmente el choque disolvería estos componentes con la corteza y el manto de nuestro planeta, para posteriormente ir sumiéndose hacia el núcleo de la misma. Se cree que tal catástrofe pudo acontecer hace unos 4.500 millones de años atrás y que el resultado de la misma supuso la formación del campo magnético que ha permitido la vida gracias a la protección solar que nos ofrece. Lo que ha quedado demostrado en esta investigación es que tales elementos existen en el núcleo de la Tierra y que sin embargo no son propios de la misma.


Otra consecuencia de dicho choque sería la creación de la Luna, nuestro satélite. El análisis de las rocas lunares confirman que efectivamente su formación es debida a una brutal colisión de otro cuerpo con la Tierra. En un principio la Tierra no tenía satélite pero, en un mundo en plena creación, el planeta que chocó haría el milagro de su formación. 


Cuando se produjo el choque, tanto La Tierra como Theia eran tan solo dos esferas incandescentes. Debido a esta colisión, se formaría una inmensa cantidad de escombros que giraría alrededor del planeta y que, obedeciendo a las leyes de la gravedad, iría formando poco a poco lo que hoy es nuestro satélite. Sin embargo allí es imposible la vida, como igual de imposible lo era en la Tierra y en el resto de planetas del Sistema Solar. Es imposible porque, aún en el supuesto de haber oxígeno y temperatura adecuada, no existiría el campo magnético para proteger esa vida, ya que la radiación solar se la impediría. La Tierra no es por tanto un planeta, sino la suma de dos de ellos. Eso es lo que nos distingue y lo que nos ha proporcionado la vida y su protección.


El impacto sería de tal magnitud que produciría literalmente la fusión de ambos cuerpos. Solo una cosa así pudo producir el milagro. Somos pues el resultado de una catástrofe, al que algunos prefieren llamar "Creación" y, como en tiempos prehistóricos, achacarla a los dioses. El caso es que se trata de un hecho excepcional en el Universo, un cúmulo de circunstancias tan excepcionales que pudiera darse el caso de que no se hayan producido en ningún otro lugar del firmamento. En nuestro planeta no solo se reúnen los elementos necesarios para la vida, sino que, además, tenemos la protección que esta necesita para poder existir. Sin esa insólita combinación de casualidades no podríamos estar aquí. 

RAFAEL FABREGAT

6 de marzo de 2015

1682- EL MILAGRO DE LA VIDA.

Ya sé, ya sé que me repito más que el ajo, pero mi cabeza no puede dejar de pensar en el misterio de la Creación y de la Vida. Más aún cuando mi inclinación natural es la de creer que todo esto no es más que fruto de la casualidad y de la física o de la química, que tampoco tengo yo mucha idea. 


Yo no quisiera creerlo de este modo. ¡Debe ser tan bonito creer en un Dios Creador y Protector y en una segunda vida Celestial y Eterna!. Pero, claro, todos no somos tan crédulos y hay que afrontar la realidad.  La nuestra, la de cada uno de nosotros, que es al fin y al cabo la que cuenta. ¡Que más quisiera yo!. ¡Es tan insulso y vacío esto de creer solamente en realidades físicas!. Pero es lo que hay, nadie puede cambiar esta realidad, esta forma de pensar. Yo estoy cansado de decir que si todo esto es una especie de "lotería", digamos combinación de casualidades, la vida también puede estar presente en otros lugares del Universo. ¡Son tantos los millones de estrellas que existen, que alguna habrá con un sistema planetario parecido al nuestro y albergador por tanto de vida similar!.


Pensar lo contrario sería, por decirlo así, una especie de prepotencia o un creer a pies juntillas en la Creación Divina como fórmula exclusiva que se nos concede, no sabemos por qué. Como he dicho en otras ocasiones no me considero ateo, porque efectivamente creo que detrás de esta inmensidad espacial tiene que haber una explicación, a la que podemos llamar Dios como podríamos llamarlo de otro modo. Nada sucede porque sí. Yo suelo imaginarme que este mundo, nuestro planeta, es una especie de probeta de laboratorio donde "alguien" nos metió en su día con la clara intención de ver hasta donde seríamos capaces de llegar. Nada por tanto de Cielo e Infierno, sino más bien de civilizaciones mucho más adelantadas, que siembran vida como el que siembra patatas.


A ver si brotan, a ver si son capaces de luchar contra las plagas y adversidades de toda índole... 
Por supuesto que de lo que predican las diferentes religiones de nuestro planeta, nada de nada. Para mí y para muchos no son más que cuatro listos (cientos de miles más bien) que viven sin dar palo al agua, del sudor de los demás. ¡Así, sin meter más cizaña en el asunto!. 
Gente inteligente que sabe perfectamente de lo temporal de nuestra existencia y que sabe aprovecharla, dominando la situación y haciendo que los desgraciados que tienen a su alrededor les llenen el plato y encima les miren con respeto y consideración. 
No están tan lejanos los tiempos en los que ese respeto era más miedo que otra cosa...


Porque las religiones, como las letras, con sangre entran. Lo que no cabe en mi cabeza es que con los miles de años (quizás millones) que hace que nos "sembraron", todavía haya fanáticos que den su vida y la arrebaten a los demás, en el nombre de Dios. Hay que ver lo antiguo que es esto, ¡y todavía sigue!. ¿Será real ese fanatismo, o será más bien el deseo inacabable de mantener el dominio sobre los demás?. Porque la religiones todas nacieron y se impusieron con esos objetivos y no creo yo que esto haya cambiado ni cambie nunca... La prueba es que el saber es mucho mayor cada día que pasa y los "fanáticos" siguen existiendo. Sencillamente no aprenden, porque no quieren aprender.


Está claro que la vida, no habiendo sido "sembrada", es un auténtico milagro. Según explican los científicos, un cúmulo de casualidades de tales dimensiones, que podría darse el caso que no se hubiera repetido por muchos que sean los millones de posibilidades. Según dicen los expertos, el hecho de que te salga el premio gordo de la Lotería es proporcional al número de papeletas que juegues y a la cantidad de números que haya en el bombo. Si esto es así, que sin duda lo es, está claro que en la inmensidad del Universo son muchas las papeletas que juegan en esta misma lotería de la vida y a algunos otros les habrá "tocado".


Si es así, la vida no es por tanto un milagro, sino una posibilidad entre millones que por fuerza a alguien le tiene que tocar. De todo esto debemos deducir que, si la vida es una cuestión de probabilidades cósmicas, habrá otros muchos planetas similares al nuestro que albergarán vida parecida a la nuestra. Otra cosa, claro está, es que fuéramos creación de Dios, en cuyo caso estaríamos solos. Sin embargo esta hipótesis no la creo posible ya que, de ser así, ¿para qué habría de crear Dios un Universo de tales dimensiones, si solo necesitaba un planeta?. ¡Que no, que no...!. El problema es la pregunta, que son varias, y que siempre quedan en el aire: ¿qué hay ahí afuera, por qué y para qué...?

RAFAEL FABREGAT 

7 de enero de 2015

1618- PREGUNTAS, SIN RESPUESTA...

Es probable, por mis escritos satíricos respecto a cualquier ideología política y religiosa, que alguno de mis lectores haya podido pensar que soy un ateo, enemigo además del orden establecido, pero no, no es así. Lo que sucede es que soy bastante escéptico y tengo poca o nula confianza en los políticos y menos aún de los mediadores entre Dios y los hombres. 
Desde el punto de vista político, he conocido poca gente honrada. Más bien muchas ganas de mandar, pero no para hacer el bien a los demás, si no para hacérselo a ellos mismos. Hay poco altruismo en el campo de la política. En cuanto a las religiones...


Para comenzar diré que la palabra "dios" me parece poco acertada. Será porque es la usada por todas las religiones del mundo y son pocos los sacerdotes que muestran 
temor de Dios y caridad con el prójimo. Los hay, claro que los hay, pero son tan pocos... Predicar con el ejemplo no ha sido nunca lo suyo. Claro que de la mezquindad de los hombres Dios no tiene culpa alguna. He dicho que la palabra "dios" no me dice nada, pero no tengo sustituto para ella... En su infinita misericordia Él puso los medios y la libertad para que cada cual obrase a su libre albedrío. Solo nos falta saber por qué y para qué estamos aquí. Me siento como ratón de laboratorio, que no sabe que se espera de él.

De que Dios existe, no tengo la menor duda. Para creer en Él solo se necesita mirar al cielo, a las flores silvestres de una senda cualquiera, a las abejas que liban el néctar de las flores de cualquier árbol frutal, al sol que nos alumbra cada día. Ya no te digo cuando se contempla el firmamento con los adelantos técnicos con los que se cuenta actualmente... Yo no sé qué o quien es Dios, ni como llamarlo, pero veo con claridad que no somos (casi) nada y no acierto a comprender qué es lo que hacemos aquí y para que sirve nuestra vida, si es que sirve para algo... ¿Como pretender que nuestra miserable existencia, tenga un papel relevante en este mundo de miserias infinitas?.


Está claro pues que no somos (apenas) nada, pero algo debemos ser cuando se nos ha dado la vida, un tiempo y un espacio que ocupar en el Universo, aunque sea por poco tiempo... ¿Cómo no creer en Dios?. Solo los que no piensan, pueden ser ajenos a su existencia. Claro que de esto a creer en los que dicen ser sus servidores... Para mí, ¿que quieren que les diga?, no son más que un hatajo de "listos", holgazanes que viven de la ignorancia de los demás. Zánganos prepotentes y pecadores que predican lo que no creen ni practican. Lejos de la caridad con el desvalido solo se acercan a la sombra del árbol frondoso. ¿Cómo creer en ellos y en lo que ellos predican, cuando sus actos son tan diferentes a su palabra?. 

¿Como creer en sacerdotes de vida pecaminosa, que no demuestran ningún temor a Dios?. Él está presente sí, pero no en la iglesia ni en la boca pecadora del sacerdote. Como he dicho antes, hay que buscarlo en la inmensidad del Universo o en la sencillez de cualquier elemento de la naturaleza. Ante la complejidad de un Universo infinito, está claro que nuestro papel en el mundo es desgraciadamente minúsculo, casi ridículo. Los grandes sabios apuestan más por los designios de la Naturaleza que por la presencia de un Dios Hacedor. Si el Universo tuviera límites, podríamos creer que tenemos un pequeño papel en la comedia de la vida pero, vista nuestra miserable existencia y la grandeza del Universo, solo puedo repetir la pregunta de siempre: ¿cual es mi papel en el mundo?.

RAFAEL FABREGAT