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15 de agosto de 2019

2834- ¿COMUNIDAD VALENCIANA?.

Comunidad, ¿de qué?. De políticos vagos y maleantes que nada hacen por sus pueblos y sus gentes?. Será eso, porque otra cosa... ¡No sé yo!.Tras la llegada de la Democracia y aprobación de la Constitución Española de 1978, el Estado se dividió por autonomías a fin de la consecuente aprobación de los Estatutos Autonómicos. No todos estamos de acuerdo en que la gobernabilidad del Estado Español se dividiera, multiplicando los gastos consiguientes y los impuestos para atenderlos, pero en fin... Así se hizo y hecho está.  Quien escribe es un valenciano de la provincia de Castellón y no entiende ni ha entendido nunca la denominación que en su día se le dio a la "mal llamada" Comunidad Valenciana, sin mención alguna a lo que fue Reino de Valencia, dependiente de Aragón, pero sede real, autogobernada y por lo tanto más libre que nunca.

Son muchos, cada día más, los que quieren vivir sin dar un palo al agua, multiplicando por 17 los cargos y por consiguiente los gastos de hacer 17 veces el mismo trabajo. 
De todas formas, este no es el motivo de esta entrada.
Cuando todas las comunidades autónomas de España tienen el nombre histórico que las ha reconocido desde siempre, parece ser que para la nuestra no había nombre más apropiado que llamarnos "comunidad", comuna de apestosos que carecen de reconocimiento histórico alguno. Todo es política amigos lectores. 
Una región que fue conquistada a los moros por Jaime I de Aragón y que, aunque dentro de la corona de Aragón, fue elevada al rango de Reino independiente de Valencia y sede del mismo rey, ¿no lo merece?. 
Si esto es así, ¿por qué no se la pudo llamar Reino de Valencia o, al menos, Región Valenciana como se hizo con Murcia?. 
El Estado Español está formado por la unión de diferentes reinos y no veo razón alguna para que, si las diferentes autonomías han sido llamadas por su nombre, no pudiera haberse hecho lo mismo con Valencia. 
A la hora de darle nomenclatura poco faltaría sin duda para ser llamado "País Valencià ó, quizás mejor, Català". Sin duda habrían sumado muchos adeptos.

Ya sabemos que los catalanes no solo piensan independizarse de España, sino que incluso pretender anexionarse Baleares y la Región Valenciana, con el beneplácito de cuatro truhanes que están bien "engrasados" por el sistema independentista catalán. Pues me parece que no lo verán mis ojos, ni tampoco los de aquellos que así pretenden que sea. Valdría más que se dedicaran a trabajar en cosas más necesarias y provechosas para la comunidad, que no para ellos mismos. ¡Pedazo de gandules...! Como se ha dicho antes el Reino de Valencia fue creado a partir de la conquista de la Taifa de Valencia por Jaime I de Aragón, el año 1238 y hasta 1707, fecha esta última en la que Felipe V, vencedor de la Guerra de Sucesión, promulgó los Decretos de Nueva Planta anulando los Fueros, leyes e instituciones propias de la corona de Aragón y por extensión los del Reino de Valencia, los de Baleares y Cataluña.

Jaime I de Aragón, el Conquistador.
Por contra, nuestros vecinos del antiguo Reino de Murcia, si que conservaron la titularidad autonómica como Región de Murcia. La explicación no es sencilla, pero ahí va...
Viéndolas venir Ibn Hud al-Dawla, emir de Murcia, aceptó en 1243 la protección de Fernando III de Castilla y León a fin de pararle los pies al ambicioso Jaime I, que ya había conquistado Villena, y a los de la Orden de Santiago que habían hecho lo propio con Chinchilla y Yeste. En 1266 la rebelión musulmana contra Castilla pilló a Fernando III atendiendo otra en Andalucía, motivo por el cual Violante de Aragón, esposa de Alfonso X, pidió ayuda a su padre Jaime I que acudió a sofocar la revuelta, dejando un buen número de aragoneses en el Reino de Murcia como garantía de paz. De todas formas, de acuerdo con el Tratado de Almizra, se establecieron los límites y la titularidad de Murcia seguió siendo para Castilla.

Felipe V cabeza abajo. Museo de Arte de Xátiva.
Esa y no otra es la razón por la cual el Reino de Murcia siguió manteniendo sus derechos al ser protectorado independiente de Castilla, mientras que el Reino de Valencia perdió sus Fueros tras la derrota de Almansa y conquista de Felipe V. 
La Batalla de Almansa marcó un antes y un después en la historia de estas tierras. Durante el conflicto de la Sucesión Española, el 25 de Abril de 1707 las tropas de Felipe de Francia y Carlos de Austria querían hacerse con el trono de España, ante la muerte de Carlos II de España sin descendencia. Con el triunfo de Felipe en esta batalla, el camino hacia Valencia quedó expedito hasta llegar a la ciudad de Xátiva que, favorables a los austracistas, se metieron en su castillo poniendo en serios apuros a las tropas del francés. Tras serias dificultades una de las murallas fue derribada y las tropas de Felipe V entraron en la ciudad causando una masacre sin precedentes. Los supervivientes fueron desterrados y la ciudad incendiada, ardiendo durante siete días. Para mayor burla, obligatoriamente, la nueva ciudad se llamaría San Felipe, el nombre del rey. No fue hasta 1812 cuando la ciudad pudo recuperar su nombre original. Como venganza el retrato de este rey fue colgado al revés, lo que se mantiene a día de hoy. Especialmente totalitario, uno de los primeros Decretos del nuevo rey fue la abolición de los Fueros de Valencia, Baleares y Cataluña, dependientes de la Corona de Aragón, con todas sus leyes e instituciones. Con esta nueva normativa desaparecía el Reino de Valencia y todos los demás. 

RAFAEL FABREGAT

11 de junio de 2019

2790- TIERMES Y NUMANCIA SON HISTORIA.

No todos saben que la provincia de Soria (España) guarda una interesante colección de restos de nuestro pasado romano, muchos de ellos todavía sepultados bajo la arena de más de 2000 años de historia. De todas formas, los gobiernos actuales son conscientes de que esta riqueza arqueológica debe salir a la luz por dos motivos fundamentales: Por dar luz a la Historia de la que provenimos y porque en España el turismo es pieza fundamental de un mercado de trabajo, cada día más dedicado a los servicios turísticos. En el medio rural, donde la agricultura está de capa caída, la casa rural, los guías locales, nuestras muchas terrazas y restaurantes donde se sirve la comida autóctona, están de rabiosa actualidad. 

TIERMES. Acueducto romano excavado en la roca.
El pasado año 2018 llegaron a nuestro país 83 millones de turistas y gastaron 90.000 millones de euros y eso sin contar el turismo interior, cada día más importante. El turista es un bonachón exigente, fácil de atender y de contentar pero, como si de un tiburón se tratara, hay que darle la carnaza que necesita y demanda: Historia, comida, espectáculo y monumentos qué visitar. Por supuesto que sol, playa y chiringuitos también, pero hay un alto porcentaje de visitantes de interior que busca nuestra riqueza monumental, buena comida y tranquilidad. En España el turismo es un niño pequeño al que hay que saber cuidar y mal haremos si no lo atendemos debidamente. Debemos por tanto ofrecerle nuestra riqueza monumental, aquí abundante, pero también nuestro folklore y nuestra riqueza culinaria que es mucha y buena.

TIERMES. Ciudad celtíbera que también luchó contra los romanos.
Soria es un tesoro poco conocido. A flor de tierra e incluso debajo de ella, hay muchas ruinas de ciudades romanas, unidas a viejas calzadas, que están esperando ser descubiertas. Los castros celtíberos también abundan, pero los romanos dejaron una monumentalidad de la que los castros carecen. 
En Garray, más concretamente en el Cerro de la Muela, se hallan las ruinas de Numancia, un ejemplo de resistencia que puso a prueba a las tropas del general Publio Cornelio Escipion frente a las tribus celtíberas que habitaban la región. Tras veinte años de guerras intermitentes, el año 133 a.C. surgió nuevamente la insurrección de aquellas gentes contra los abusos de las autoridades de Roma que exigían fuertes impuestos y la incorporación de los jóvenes al ejército romano, en lucha contra sus propios hermanos de sangre.

Ruinas de Numancia.
Ante un ejército romano que superaba los 60.000 hombres, los 4.000 numantinos, sin muralla ni fortificaciones, cayeron finalmente pero después de 15 meses de lucha titánica. Desde la ciudad cartaginesa de Cartago se había desplazado expresamente el general Escipión el Africano que no podía comprender cómo un reducto de 4.000 celtíberos podía burlar una y otra vez a los ejércitos romanos. El año 134 a.C. el Senado romano encargó a Escipión acabar de una vez por todas con aquel ejército celtíbero que había burlado a los ejércitos romanos durante tantos años. Para ello reunió 20.000 soldados y 40.000 auxiliares númidos cedidos por el rey Yugurta. Llegado a Numancia, Escipión mandó construir un sólido vallado de 4 Km. (36.000 estacas) alrededor de la ciudad. El objetivo del bloqueo era cerrar todas las vías de suministro. Tras 15 meses de asedio sin que los numantinos izaran la bandera blanca finalmente, atacados por el hambre y las enfermedades, se rindieron en verano del año 133 a.C. o eso pensaron los romanos.

Excavaciones en la antigua ciudad de Numancia.
Los romanos apenas encontraron supervivientes, puesto que los pocos que quedaron prefirieron el suicidio antes que dejarse apresar por lo romanos. Los pocos que encontraron vivos fueron llevados a Roma como trofeo y para ser vendidos como esclavos. Escipión entró en la ciudad imperial con grandes aclamaciones, portador de los escasos prisioneros y un gran botín. Siguió un tiempo de paz en la Hispania romana, pero años más tarde empezaron las llamadas guerras cántabras que duraron mas de 50 años. Finalmente la región acabó asumiendo la romanización, perdiendo los celtíberos sus raíces. De todas estas historias y de muchas más, la provincia de Soria conserva interesantes vestigios que merecen visitarse. Siglos más tarde los bárbaros del norte (godos) desplazarían a los romanos, no solo de Hispania sino incluso de la propia Roma.

RAFAEL FABREGAT

28 de junio de 2016

2132- LAS ESPAÑOLAS ISLAS CANARIAS.

De acuerdo con las teorías mayoritariamente aceptadas, las Islas Canarias fueron habitadas inicialmente hacia el siglo X a.C., lo que ha sido constatado mediante hallazgos arqueológicos recientes. Sin embargo los enterramientos más antiguos encontrados (en la Cueva de los Guanches) datan del siglo III a.C. y pertenecen a un enterramiento individual y a múltiples restos de cerámica y huesos de animales que les sirvieron de alimento. Aunque no hay pruebas al respecto, por la morfología de los cuerpos encontrados, se cree que eran norteafricanos de origen púnico que pudieron llegar en viaje exploratorio, estableciéndose algunos de ellos en el lugar. Eran pequeños, morenos y con escritura similar a la de países como Argelia o Libia. 


Nueva ermita (s. XVI) que sustituyó a la primera 'catedral' canaria.
Sea como fuere, durante más de 2.000 años las Islas Canarias estuvieron habitadas por estos aborígenes que se han dado en llamar 'guanches', adaptándose a las particularidades de las islas. A pesar de su llegada a las islas, no parece que tuvieran muchos conocimientos de navegación puesto que cada isla mantuvo sus peculiaridades culturales propias. Aunque el primer europeo en visitar la isla de Lanzarote fue el genovés Lancelotto Malocello, en 1.312, la tranquilidad de 'los guanches' acabaría en 1.402 con la llegada de los franceses Jean de Béthencourt y Gadifer de la Salle, ambos al servicio de Enrique III de Castilla, que se establecieron en la Costa del Rubicón. La ermita del Castillo de San Marcial del Rubicón fue la primera 'catedral' de las islas, aunque solo estuvo vigente siete años.


Palacio de los papas de Aviñón.
Obligado paréntesis del relato para los que, como yo, son amantes de la historia de Benedicto XIII de Aviñón, nuestro admirado Papa Luna que pasó sus últimos años de vida en el Castillo de Peñíscola (Castellón) España, expulsado de la Iglesia de Roma por cuestiones políticas, en lo que se dio en llamar el Cisma de Occidente puesto que el Papa Luna se negó a entregar la mitra papal a la facción romana. 
Vergonzoso momento de la Iglesia Católica en el que hubo hasta tres papas a la vez. Pero, claro, este no es el momento ni el lugar... Si les interesa el tema, les remito a mi post 0001- Historia y Leyendas del Papa Luna. Como pueden ver fue mi primera entrada a este Blog.

Fray Mendo de Viedma, primer obispo de San Marcial del Rubicón en Lanzarote, mostró su lealtad al Papa Luna por haber sido el fundador de esta primera diócesis canaria. La sede de Rubicón fue excluida por el nuevo papa Martín V. Pero sigamos con la historia canaria...
El 22 de Julio de 1797 una escuadra de nueve barcos británicos y 3.700 soldados, capitaneados por el almirante Nelson, intenta conquistar Santa Cruz de Tenerife. La excusa fue apoderarse de una fragata con mercancías de Oriente anclada en el puerto. El ataque fue dirigido por el almirante Jervis y enfrente tan solo 1.600 hombres, integrantes de las milicias canarias acompañados de labradores y pescadores escasamente armados y sin ninguna preparación militar. 

A pesar de todo, la determinación y el heroísmo de los tinerfeños dio al traste con las pretensiones de los británicos, cuyas tropas fueron derrotadas tres días después. Las bajas del bando español fueron 24 muertos y 35 heridos. Los británicos marcharon con 233 muertos y 110 heridos. El propio Nelson se dejó en Tenerife el brazo derecho, arrancado por un proyectil de 'cañón tigre' que todavía se conserva en el museo local. 
De forma definitiva, y a partir de entonces más que nunca, Canarias se sintió protegida y española. El general Gutierrez de Otero y todos los hombres a su mando, la mitad de ellos pescadores y gente del campo, llevaron a cabo una de las gestas más gloriosas de la historia canaria. La distancia peninsular y la flota de Cádiz bloqueada por los británicos, hacían imposible una ayuda que hubiera podido ser determinante pero, de todas formas, no hizo falta. 


Los ingleses eran en ese momento la flota más potente del mundo pero, con 68 años a sus espaldas, el general Gutiérrez ya les había derrotado dos veces, una en las Maldivas y otra en Menorca. La de Tenerife era la tercera. Claro que ese no era un combate naval, sino un intento de desembarco que resultó infructuoso para los británicos. Lo intentaron tres veces, pero hubieron de capitular. Fracasaron por la derecha y por la izquierda. Confiando en las numerosas fuerzas que le acompañaban, el contraalmirante Nelson decidió echarle valor y atacar frontalmente, resultando una carnicería sin sentido. Los canarios demostraron que eran parte de España y que querían seguir siéndolo, obligándoles a tomar sus botes y regresar a los barcos para no volver jamás.

RAFAEL FABREGAT

8 de junio de 2016

2112- EL BATALLÓN SAGRADO.

Son muchos los que tratan a los homosexuales como débiles 'mariquitas' a las que gustosamente les darían cuatro bofetadas solo por el hecho de serlo, pero podría darse el caso que a más de uno le saliera 'el tiro por la culata'. Ni todos llevan plumas ni todos los que las llevan son personas indefensas.


El claro ejemplo de sus posibilidades las encontramos históricamente en la Batalla de Tegira, llevada a cabo en la primavera del año 375 a.C. por los hoplitas de Tebas contra las tropas de Esparta. El comandante tebano Górnidas, ante la clara inferioridad de sus tropas, creó un cuerpo de élite formado por 150 parejas de amantes varones vertebrado por aristócratas jóvenes y perfectamente educados en los gimnasios, donde las prácticas homosexuales eran totalmente habituales. Parejas normalmente consistentes en aprendiz y maestro, Górnidas estaba convencido de que la unión entre amantes aumentaría su capacidad combativa. No se equivocó y aquella fue la primera batalla de la historia bélica de Esparta en que sus tropas fueron derrotadas. 


De hecho, el Batallón Sagrado se mantuvo invicto durante más de 30 años. Varias batallas más contra Esparta fueron ganadas por Tebas, colgando de un hilo su poder expansivo. Claro que el poder del valiente batallón duró tan solo lo que tardó en madurar el ejército macedonio, siendo Filipo II y su hijo Alejandro Magno quienes derrotaron de forma definitiva a este batallón de gays hasta entonces indestructible. Los hechos ocurrieron en la Batalla de Queronea (338 a.C.) en lo que fueron las primeras líneas escritas por Alejandro en su fulgurante carrera militar. El historiador Plutarco asegura que de los 300 guerreros del Batallón Sagrado que lucharon ese día 254 fueron aniquilados, siendo el resto apresados o gravemente heridos. 

A pesar de lo evidente de la derrota, el Batallón Sagrado se mantuvo firme, sufriendo una absoluta masacre. Atenas y Tebas perdieron ese día más de 2.000 hombres, siendo más de 4.000 los prisioneros. Se tiene esta derrota por una de las más decisivas de la antigüedad. 
El rey macedonio se anexionó Grecia instaurando la Liga de Corintio, que incluía a todos los estados griegos, a excepción de Esparta. Aunque los griegos no fueron severamente castigados, las ciudades de alguna de sus ligas fueron destruidas y sus habitantes reubicados en pueblos de no más de 50 casas. Forzados a firmar la paz con el rey macedonio se firmó la llamada Paz de Filócrates, que convertía a Atenas en aliado del Reino de Macedonia.
El León de Queronea es un monumento levantado por las autoridades griegas en el lugar donde se desarrolló la famosa batalla y en honor a los tebanos que perdieron la vida en ella.

RAFAEL FABREGAT

2111- CENTENARIO SANGRIENTO.

Este año 2016 se cumplen 100 años de la Batalla de Verdum, disputada entre Francia y Alemania con motivo de la Primera Guerra Mundial. Con diez meses de fuego cruzado (del 21 de Febrero al 19 de Diciembre de 1.916) ostenta en triste récord de ser la batalla más larga de la historia. 

Aunque las cifras varían según las fuentes, se tiene por muy aproximada la de 300.000 muertos y 500.000 heridos entre ambos bandos. Completamente destrozados, en el osario de Verdum descansan los huesos de unos 130.000 soldados sin identificar. Con un frente superior a los 30 Km. casi un millón de soldados alemanes y franceses estuvieron matándose unos a otros sin parar durante 300 días con sus noches, en lo que se dio por llamar el propio infierno en la tierra. Cruzada por el río Mosa, magníficamente fortificada y protegida por la artillería, Verdum resistió los embates alemanes al grito de ¡no pasarán!, consigna enarbolada por el general francés Robert Nivelle

Las crónicas no hablan demasiado las dotes de mando de Nivelle, pues tenía poco respeto por la pérdida de vidas humanas. Tan solo el primer día, el ejército francés bajo su mando contó 40.000 muertos. Un mes más tarde fue reemplazado por el general Philippe Pétain, personaje que llegaría a presidente de la república. 

La consigna francesa era frenar a los alemanes a cualquier precio. Lo consiguieron, pero convirtiendo todo el campo de batalla en un cementerio. Teniendo en cuenta que la mayor parte de las bajas (70%) lo fueron por fuego de artillería, casi todos ellos estaban a falta de varios miembros. Al final de la batalla era casi imposible encontrar un solo metro cuadrado sin cadáveres, o parte de los mismos. A fecha de hoy, cuando ya se celebra en Francia el Centenario de tan trágica Batalla, los servicios forestales todavía encuentran de vez en cuando restos de soldados, que son remitidos de inmediato al Osario de Douaumont. Para que el lector tenga una ligera idea de lo allí acontecido, hay que señalar que la cifra estimada de proyectiles lanzados fue de 16 millones por parte francesa y 21 millones por la alemana. Todo un infierno...

RAFAEL FABREGAT

6 de abril de 2016

2059- DOMINANDO LAS ESTRELLAS.

En la Extremadura del año 1247, en uno de los muchos enfrentamientos de cristianos contra los árabes, el maestre de la Orden de Santiago capitán Pelay Pérez de Correa, al ver que empezaba a caer la tarde con claro dominio de una batalla que no acababa de conseguir, mirando al Cielo imploró a la Virgen: "Virgen María, detén tu día". Según la leyenda el sol se detuvo en el horizonte hasta que los cristianos consiguieron la victoria... Estaban los cristianos sobre la cima de la sierra de Tentudia, a unos 1100 snm, ya limitando con tierras andaluzas y en agradecimiento a la Virgen el Maestre, cumpliendo también el deseo del rey Fernando III el Santo, ordenó se construyera una ermita que fue declarada monasterio en 1514 por el papa León X. El edificio original fue ampliado por los sucesivos maestres de la Orden, hasta darle la amplitud y fortificación adecuadas a los tiempos de conquistas y reconquistas habituales con los sarracenos.

La iglesia-fortaleza de Tentudia, que hoy podemos contemplar, fue erigida sobre aquella modesta ermita construida en el siglo XIII. Sin embargo, a pesar de sus exiguas medidas, estaba compuesta por tres naves comunicadas con arcos de cantería. 
A finales del siglo XIV fueron añadidas dos capillas funerarias destinadas a dos maestres de la Orden de Santiago que pidieron ser enterrados en dicho lugar. 
Preside el templo una imagen de la Virgen de Tentudía del siglo XVIII, ignorándose el paradero de la original del siglo XIII. 
La Virgen de Tentudía es imagen de "candelero" o de vestir, es decir: no es una talla completa propiamente dicha, sino que hay que vestirla para que realmente aparezca la belleza con la que solemos ver a este tipo de imágenes. En este tipo de figuras el artista renuncia a completar su labor, dotándolas de un atuendo externo del mismo material en el que ha realizado la talla. Esto permite que sean los mismos feligreses quienes obsequien a sus Vírgenes diferentes vestidos y joyas con las que vestir a tan adoradas imágenes. De hecho algunas de estas figuras tan solo son meras cabezas femeninas sobre un bastidor al que se añaden las manos y el Niño. Una imagen que por sí sola no transmitiría ninguna devoción. 

Lo más interesante del monasterio es seguramente el Retablo Mayor de cerámica de estilo mudéjar y firmado el año 1518 por el famoso ceramista de Sevilla Niculoso Pisano.
El monasterio está dentro del término municipal de Calera de León (Badajoz) y alcanzó gran importancia al ser convertido incluso en Colegio de Letras desde el siglo XVII y hasta principios del siglo XIX, fecha en la que fue perdiendo influencia hasta quedar en estado prácticamente ruinoso. 
A lo largo del tiempo este conjunto monumental sufrió diferentes restauraciones y muy especialmente las que consiguieron dejarlo en el aspecto actual, con gran realce del magnífico claustro mudéjar que da acceso a la iglesia propiamente dicha. 
Afortunadamente el extraordinario retablo ceramista del famoso artista italiano afincado en Sevilla, no se vio afectado durante la época de abandono del conjunto religioso y todavía hoy podemos contemplarlo en todo su esplendor.

En este momento todo el conjunto está considerado Bien de Interés Cultural y declarado monumento Histórico-Artístico protegido, perteneciente por tanto al Tesoro Nacional.
Llegar hasta allí no es que sea fácil, más aún cuando es en peregrinaje a pie como hacen algunos romeros el día de la fiesta patronal, aunque bien merece la pena. Por la Virgen, por la historia que encierra, por la belleza de las vistas... Cada visitante tiene sus motivos, igual de interesantes y exclusivos, por tanto siempre merecedores de la visita. Desde lo alto se puede apreciar gran parte de la comarca, maravillosos paisajes de dehesa propios de la región extremeña. Incluso se dice que, en noches claras, se divisa perfectamente el resplandor de la ciudad de Sevilla, a más de 100 Km. de distancia.

RAFAEL FABREGAT

10 de febrero de 2016

2009- BATALLA BAHÍA DE ALGECIRAS.

Se llama Batalla de la Bahía de Algeciras al combate naval llevado a cabo el día 25 de Julio de 1278 entre la flota castellana de Alfonso X el Sabio y la de los benimerines del pueblo Zenata, concentrados en la actual Argelia. Era en realidad un grupo de pueblos bereberes que constituyeron varios reinos independientes, uno de los cuales (los Ifren) parece ser que incluso le dieron nombre al continente africano. Los Zenatas mantuvieron su importancia política en el Magreb y en Al-Ándalus hasta finales del siglo XIII, dominando varias zonas de Marruecos hasta el siglo XV y hasta ser desplazados por la expansión del Imperio Otomano en el siglo XVI. Algunos de ellos se aliaron con los andalusíes, en contra de las dinastías musulmanas reinantes en Granada, Málaga y Sevilla.


El escenario de la batalla tuvo lugar en el Estrecho de Gibraltar y finalizó con victoria musulmana. Tres años antes (1275) el sultán merínida Abu Yusuf Yaqub desembarcó en la Península Ibérica al mando de un gran ejército que le permitió ocupar la estratégica plaza de Algeciras. En aquellos tiempos "las cosas de Palacio iban muy despacio" por lo que hubieron de pasar tres años para que el rey cristiano Alfonso X el Sabio mandase desde Sevilla una importante flota que pusiera fin al bloqueo, evitando la entrada de mayor número de efectivos. La flota cristiana estaba compuesta por un centenar de barcos de diferentes tipos, mientras que la benimerín se componía de 72 barcos propios y otros 12 que aportó el sultán de Granada. 


Tras averiguar el sultán el mal estado de la flota castellana y que la tripulación estaba diezmada por el escorbuto, decidió lanzarse al ataque. 
Menos de veinticuatro horas fueron suficientes para que toda la flota castellana fuera destruida por completo. 
Algunas fuentes cuentan que buena parte del desastre estuvo motivado por el Infante Sancho, un elemento que se apropió de los fondos destinados a sufragar los gastos de la expedición, que quedó por tanto sin poder abastecerse de armamento suficiente e incluso de víveres. 
Sin embargo esta explicación no parece del todo convincente ya que, por causas que se desconocen, el rey Alfonso X dejó sin castigo la actitud del Infante y achacó las culpas de la derrota al almojarife judío Yishaq de la Maleha, que fue destituido y ejecutado.


La causa probable de una derrota tan espectacular se cita en otras fuentes con motivo del desembarco de gran número de marineros afectados por la enfermedad. 
El propio hijo del rey Abu Yacub Yusuf había partido de Tánger con 14 galeras bien pertrechadas y armadas hasta los dientes con el fin de apoyar a sus hermanos de Algeciras. 
Sin embargo, conocedor de la pésima situación de la tripulación cristiana y de que buena parte de sus efectivos habían desembarcado en Isla Verde, al pasar de noche junto a la flota cristiana y sabiéndola desprotegida, decidió atacarla. 
La escuadra castellana fue rápidamente incendiada, degollados allí mismo sus soldados y convertidos en rehenes sus oficiales. 
Una página negra de la Reconquista, a cargo de los Reinos Cristianos, que no pudieron liberar totalmente la Península hasta la conquista de Granada, dos siglos después.

RAFAEL FABREGAT

28 de agosto de 2015

1866- EL CAMPO DE LOS MIRLOS.

El Imperio Otomano siempre ha sido ampliamente denostado. Los turcos han pasado a la Historia no por sus logros, sino por su piratería y por ser puerta de entrada a lo desconocido, a la inseguridad. Moros en tierra cristiana. Allí nada tiene un precio definido y ningún foráneo sabe lo que valen las cosas, a pesar de lo cual recibe cada año millones de visitantes gracias a lo pintoresco de sus mercados y a los muchos lugares históricos que se pueden visitar. Oriente Medio fue lugar dominado durante siglos por la cultura romana que, unida a la local, dio lugar a ciudades cuyas ruinas nos muestran todo el esplendor de su pasado. Turquía ha sido históricamente la puerta de Asia y el actual Estambul capital y centro de culturas que todavía hoy muestra al visitante su soberbio pasado cultural.


Sin embargo el Campo de los Mirlos está muy lejos de la actual Turquía. Con este nombre se conoce la que fue una Batalla entablada el 15 de Junio de 1389 por el sultán turco Murad I que quería anexionarse la Serbia de Moraba entonces gobernada por el príncipe Lazar Hrebeljanovic. A esta guerra se la denomina también la Batalla de Kosovo, una cruenta confrontación en la que ambos contendientes perdieron su vida. Lazar había reunido a la práctica totalidad de los caballeros de su reino por medio de esta proclama: "Aquel que sea serbio de nacimiento, con sangre de antepasados serbios y no venga a la Batalla de Kosovo, nunca tendrá descendencia. Ni hijos, ni hijas. Nada crecerá donde toquen sus manos, ni vino oscuro ni trigo blanco y será maldito por los siglos de los siglos".


Fruto del honor o de las supersticiones, Lazar reunió un gran contingente para dar cumplida respuesta a los invasores pero los caballos de origen mongol de los otomanos eran mucho más rápidos y resistentes y el éxito se decantó hacia el bando invasor. El resultado de la batalla no fue decisivo pero el golpe psicológico de la joven pero orgullosa nación no había tenido precedentes. Nada quedó de las doradas armaduras de sus príncipes y poco de la moral del pueblo serbio. Retirado el ejército otomano a la muerte del sultán, de momento no hubo expolio ni ocupación del territorio. Temiendo que los otomanos regresaran, todo lo no expoliado o destruido fue escondido en las iglesias ortodoxas diseminadas por el país, recuerdo de los años vividos en paz y esplendor para los serbios. 

El Campo de los Mirlos, a 8 Km. al suroeste de la capital de Kosovo (Pristina) es pues el escenario de la derrota serbia frente a los otomanos. Sin embargo a pesar de ganar la batalla el territorio no sería ocupado por los ganadores hasta siete décadas después. La anexión de llevó a a cabo en 1459. Más de cuatro siglos se mantuvo el poder otomano en tierras serbias, pues no sería hasta 1867 cuando los últimos soldados turcos abandonaron la fortaleza de Belgrado. Sin embargo, a pesar de la derrota, la cultura serbia le otorga al príncipe Lazar un lugar preeminente en la Historia y se refieren a él con el título de zar. La Iglesia Serbia Ortodoxa acabó canonizándole y hasta las iglesias de algunos pueblos llevan el nombre del héroe y santo, cuya festividad se celebra el 28 de Junio. 

El final de este drama es que hace hace algo más de dos décadas, en este mismo lugar, un burócrata comunista (Milosevic) reconvertido al populismo más exacerbado creó con sus discursos la que sería una sucesión de guerras con el resultado de más de un millón de muertos. Era el fin de la antigua Yugoslavia y su división entre croatas, serbios, eslovenos, bosnios, kosovares... Nacía un nacionalismo violento, con una población entremezclada, que provocó violaciones, castraciones y muertes por simples diferencias de opinión o de creencias. Había muy pocos territorios étnicamente puros. La moderna nación yugoslava daba paso al hambre, al miedo, a las venganzas y a la muerte. Los musulmanes bosnios, la raza mayoritaria pero más fragmentada, sufrió miles de muertes por el solo hecho de defender lo que era suyo.

Así son las cosas. A las puertas del siglo XXI y ememorando el Campo de los Mirlos o Batalla de Kosovo, del siglo XIV, los musulmanes eran llamados "turcos" y exterminados sin piedad por los fanáticos nacionalistas. El saqueo y el robo de todo cuanto encontraban era el pago de sus haberes. En 1999 la OTAN invadió Kosovo y estableció un protectorado por más de una década. El último acto de las confrontaciones fue la independencia unilateral de Kosovo. Los serbios se oponen naturalmente a ella, pero ni siquiera el apoyo de Rusia pudo impedirla. Lo inconcebible es que, en pleno siglo XXI, se den en territorio europeo este cúmulo de circunstancias que llevan a tales masacres. La sencilla explicación es que, en su condición de neutrales, las fuerzas de la ONU estaban atadas de pies y manos...

RAFAEL FABREGAT

26 de enero de 2015

1637- LA BATALLA DE CALATAÑAZOR.

En el pueblo soriano de Calatañazor aman su historia y mantienen vivas muchas de las imágenes del pasado. Además de la silueta del castillo, los tejados siguen luciendo sus chimeneas cónicas y sus cubiertas de teja partida, mientras los accesos están protegidos con puertas de cuarterón y antiguos herrajes, sobre calles pavimentadas con canto rodado. Se dice que es el pueblo más medieval de la medieval provincia de Soria.

No es fácil mantener el tono de un pueblo de 54 habitantes... pero los pocos vecinos que quedan luchan para que este histórico enclave no muera y quede definitivamente en el olvido. ¿Como pudo dejarse morir un pueblo tan histórico como éste, estando situado a tan solo 32 kilómetros de la capital provincial?. Pues así, como muere todo lo que no tiene rentabilidad en sus proximidades. Sencillamente no tuvo suerte. Ninguno de sus vecinos tuvo el suficiente apego a su pueblo, o el suficiente poder político para acarrear los dineros necesarios que dieran empuje a tan emblemático lugar y mantuvieran viva su historia y leyendas. 

Calatañazor es pueblo medieval por excelencia. Por su historia, por su soberbio castillo y por su amurallada estructura. Empinada calle mayor empedrada, eje del pueblo que nos lleva a la Plaza Mayor en cuyo entorno se encuentra el Ayuntamiento y el Castillo. Casas de tosca mampostería de piedra y barro mezclado con paja, trabados con ramas de enebro. Puertas con postigo a media altura y tres iglesias, una de ellas románica, otra en ruina total. De nada valió que en 1962 fuera declarado Conjunto Histórico-Artístico Nacional. No hubo nunca un serio interés y menos aún la protección y dineros necesarios para ello. Descuidada Historia que amenaza ruina a corto plazo...

A la vista de tanta Historia abandonada a su suerte, no puedo evitar el imaginarme estos mismos escenarios atiborrados de gente en las fechas de su fundación y aún muchos siglos después, en las celebraciones eclesiásticas de una mañana dominical, seguramente acompañada del correspondiente mercado. Autoridades y vecinos, ataviados con sus mejores galas, disfrutando del extraordinario ambiente de un día festivo. Decenas de chiquillos correteando por esas calles empedradas, sin la necesidad de chuchería alguna y menos aún de teclear su smartphone para quedar tras la comida con sus amigos. Todo es Historia que no volverá. 

Su imponente muralla y su gran iglesia hace pensar al visitante, aún en la lejanía, que ha de encontrar en Calatañazor casas señoriales y palacios, pero nada más lejos de la realidad. 
Exceptuando las casas que se han restaurado en los últimos tiempos, el pueblo es mísero, de barro y mampostería de baja calidad que precisa de las ramas de enebro para dar consistencia a sus paredes. 
Hay alguna casona más distinguida, pero son escasas. Calles estrechas, empinadas y tortuosas, pero que forman un conjunto agradable y armonioso. 
En la plaza el "rollo justiciero" que en tiempos lejanos era lugar donde el Señor del castillo o el Alcalde de la villa ponía en vereda a los desaprensivos que osaban perturbar la tranquilidad.

La fundación de Calatañazor se estima que fue árabe, aunque ya hubiera una construcción arévaca anterior (Voluce) a un kilómetro del actual emplazamiento. El primitivo asentamiento fue construido en el siglo III a.C. y estuvo habitado hasta más allá del final de la dominación romana en el siglo V. Las invasiones germánicas harían más aconsejable el actual emplazamiento, dominando el llano y con la hoz del río Milanos a sus espaldas, aunque serían los musulmanes quienes lo fortificarían con su espléndido castillo del que apenas queda hoy su silueta y desde cuyo lugar se contempla "el Valle de la Sangre", escenario de la derrota de Almanzor, caudillo andalusí de Hisham II que algunos niegan con la misma vehemencia de quien asiente. ¿Por qué razón habría de inventarse una batalla inexistente?.

Para quienes le dan credibilidad a la Batalla de Calatañazor, aquella mañana calurosa de finales de Julio del año 1002, ya recogida la cosecha de cereal, las gentes del Castillo del Buitre (Calatañazor) estaban tranquilas preparando sus quehaceres diarios. Nada hacía presagiar la tormenta de sangre que se avecinaba en sus proximidades ni tampoco la derrota de Almanzor, uno de los generales moros más intrépidos de la época. Quiso la Historia que las tropas de Almanzor, tras conquistar las tierras gallegas de Santiago de Compostela y las leonesas de Astorga y Zamora, se dirigiera a Pamplona cruzando las tierras de Castilla y que casi a los pies del castillo de Calatañazor acamparan para descanso de la tropa.

Con el Castillo de Calatañazor a sus espaldas y sin esperar que ningún enemigo osara atacarles, fueron sorprendidos por un ejército cristiano que conociendo sus planes se había dado cita para interceptarles el paso. Dicho ejército estaba formado por las fuerzas de Sancho García de Castilla, las de Alfonso V de León y las de García Sanchez II de PamplonaApenas despuntado el día las huestes cristianas en coalición cayeron sobre los moros somnolientos. La batalla sin cuartel siguió durante todo el día. Miles de musulmanes perdieron la vida y cuentan las crónicas que de no haber llegado la noche, el propio Almanzor hubiera sido muerto o apresado. Pero las sombras invadieron el campo de batalla y los cristianos se retiraron.

Calatañazor y Valle de la Sangre, lugar de la batalla.
Cuando el sol apuntaba de nuevo en el horizonte la coalición cristiana regresó para finiquitar el trabajo pero solo cadáveres hallaron en el campamento moro. El botín se limitó a las tiendas y algunos enseres de escaso valor, quizás también un viejo tambor que los moros habían abandonado en su huida. Algunas fuentes dicen que de dicha batalla Almanzor salió mortalmente herido; otros que en su retirada siguió luchando contra los infieles. En lo que todos coinciden es que una posible herida recibida se le complicó de tal manera que prontamente hubo de ser transportado en litera cerrada para no desalentar a sus tropas. En tal estado llegó a Medinaceli sin que los médicos pudieran hacer nada por aliviarle y perdiendo la vida pocos días después, el 10 de Agosto de 1002. 

RAFAEL FABREGAT

16 de diciembre de 2014

1599- ESTO ES UNA BICOCA.

En España y según la R.A.E., una bicoca es una especie de ganga, algo apreciable que sin embargo se adquiere a un coste muy por debajo de su valor real. Un chollo, como vulgarmente se dice. Sin embargo Bicocca es algo más que todo eso... Bicocca es actualmente un barrio de la populosa ciudad de Milán, centro universitario, industrial, económico y financiero de Italia. Claro que esto no siempre fue así... A principios del siglo XVI, en tiempos gloriosos para la Historia de España, Bicocca era poco más que una aldea del Ducado de Milán, al norte de la península itálica, un caserío situado a escasa distancia de esta gran ciudad, capital de la Lombardía. De todos modos, la definición que de Bicoca hace la Real Academia Española de la Lengua no es casual.


Italia en el siglo XVI.
Debemos remontarnos al siglo XVI, concretamente a Abril del año 1522, cuando las fuerzas de Francia y las de la República de Venecia se enfrentaron al ejército imperial español, encarnado en la figura de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico. En aquellos años turbulentos Francisco I de Francia, de la arraigada dinastía de Los Capetos y Valois-Angulena, se disputaba la hegemonía europea con la Casa de Austria que, gracias a las riquezas llegadas del Nuevo Mundo, empezaba a consolidar una posición privilegiada. Carlos V y Francisco I eran en aquel momento las dos personas más poderosas de Europa y su ambición se centraba en aquel momento en el dominio del variopinto territorio italiano.
Italia era entonces una península descompuesta en pequeños y débiles reinos que se debatían entre el poder del papado y el de sus monarcas temporales. 


Carlos I de España y V de Alemania.
Ambiciosos en grado sumo, ambos reyes se enfrentaron en varias ocasiones en su pretensión por ampliar su territorio. En esta ocasión Francia y la República de Venecia se habían unido para frenar las aspiraciones de Carlos V tenía sobre Italia pero, no conformes con su poderoso ejército, decidieron contratar los servicios de mercenarios suizos que habían destacado en la guerra de los Cien Años. Por su parte el emperador Carlos V y el papa León X unieron sus fuerzas contra el Ducado de Milán, entonces francés y al mando del vizconde Odet de Lautrec. 
Las tropas papales se unieron a las alemanas y también a las españolas procedentes de Nápoles, al mando de Próspero Colonna. Sin embargo, no atendiendo puntualmente los salarios de los mercenarios suizos, el ejército de Lautrec empezó a sufrir algunas deserciones y tuvo que retirarse a Milán, al tiempo que el ejército imperial seguía su avance imparable. Pocos días después Lautrec recibió tropas venecianas de refresco y 16.000 piqueros suizos, fuerzas muy superiores a las de Carlos V, lo que sin duda hacía presagiar un desenlace fatal para estos últimos. 


Francisco I de Francia.
A pesar de su superioridad numérica Lautrec no se atrevió a llevar a cabo un asalto frontal y el tiempo jugaba a favor de los imperialistas que, ante la falta de acoso, se habían situado en una posición privilegiada en el parque de Bicocca, a 6 Km. al norte de Milán. 
En cuanto al ejército suizo del que disponía Lautrec era el mejor, pero era muy caro y la disposición de efectivo no llegaba con puntualidad. Lautrec se escudaba en las dificultades del cerco para retrasar el pago pero pronto se vio atrapado ante las exigencias de los capitanes suizos, que no habían cobrado desde su llegada a Lombardía. Cansados de su morosidad los suizos amenazaron a Lautrec de regresar a sus cantones si no atacaban inmediatamente y estos decidió un ataque cuya conveniencia Lautrec no tenía clara. Dirigidos por el comandante Próspero Colonna, los imperialistas de Carlos V habían dispuesto su artillería a varios niveles en los diferentes bancales del parque de Bicocca, al tiempo que detrás de un muro construido al efecto situaban a cuatro filas de arcabuceros españoles. Al sur el grueso de la caballería de los Tercios Españoles, tras la infantería. Más al sur, guardando el puente, otra fuerza de caballería mayor. 


Castillo de Milán en el siglo XVI.
La tarde del día 26 de Abril Lautrec envió 400 jinetes de reconocimiento. A su regreso informaron de la desigualdad del terreno y de los diferentes muros que lo sujetaban, pero esto no amilanó a los suizos. Al atardecer del día siguiente, Lautrec lanzó su ataque. Dos columnas de unos 6000 piqueros suizos cada una acompañaban a las baterías de cañones franceses, disponiéndose a asaltar el frente imperial. A lo largo de la carretera de Milán, un cuerpo de caballería se aprestaba a flanquear el campamento y atacar por la retaguardia. El resto del ejército con su infantería, formó una amplia línea de ataque entre las filas de piqueros y tras ellos una tercera línea de fuerzas venecianas. 


Llegados a una prudente distancia, el Barón Montmorency que dirigía el asalto suizo les ordenó detenerse esperando que la artillería francesa bombardeara las defensas imperiales, pero no obedecieron. En un exceso de autoconfianza los suizos siguieron hacia las posiciones españolas, dejando a la artillería mucho más atrás. Esto les colocó al alcance de la artillería imperial. Carentes de cobertura, más de mil suizos perdieron allí la vida. El resto siguió adelante pero la profundidad de la carretera de acceso y el elevado terraplén frenó en seco su avance, actuando los arcabuceros españoles que en pocos minutos causaron cientos de bajas. En una serie de cargas desesperadas los suizos intentaron alcanzar las líneas imperiales sin conseguirlo. Ya en la cima del terraplén, la infantería alemana chocó contra ellos haciéndoles rodar nuevamente hacia la carretera y sufriendo de nuevo el tiroteo de los arcabuceros. Tras media hora de intentos infructuosos, los restos de la vanguardia suiza se retiraron hacia la línea principal francesa. 


Habían dejado atrás más de 3000 muertos. Curiosamente solo un español murió en este primer choque y concretamente no a manos de las fuerzas suizas, sino por la coz de una mula. Desoyendo la voz de sus comandantes imperiales, Próspero Colonna rehusó atacar a los franceses persiguiendo a los piqueros suizos en su retirada. Pronto se comprobó que el juicio de Colonna había sido correcto. Una semana después los suizos regresaron a sus hogares y Lautrec, viendo la debilidad de su infantería respecto a la imperial, se retiró también. Poco tiempo después, libres de la amenaza del ejército francés, los imperialistas de Carlos I de España ganaron Génova tras un breve asedio y en Junio de 1523 los venecianos firmaron su retirada de la contienda. 

Por dos veces Francisco I intentó recuperar Lombardía sin éxito. Finalmente, tras nueva derrota en la Batalla de Pavía, en 1526 firmó el Tratado de Madrid dejando a Italia en manos españolas. La derrota del ejército francés en Bicocca, desencadenante de todos estos acontecimientos, fue tan sumamente fácil que desde entonces se dio en llamar con el nombre de aquel campamento imperial (BICOCCA) a todo aquello que resulte fácil y rápido, muy por debajo de las dificultades o el costo esperado. 

RAFAEL FABREGAT