¿Qué es? -se preguntarán algunos. No porque desconozcan el término, sino porque en pleno siglo XXI cada cual va a su bola y apenas hay tiempo para dedicar a los demás. Muchos sin duda pensarán que se refiere al amor entre hermanos y así debería de ser, puesto que ese es el verdadero significado de la frase, pero no es eso. De todas formas para afinar en el concepto hay que señalar que el amor fraterno es el que se prodiga entre iguales. ¿Qué más igual que un hermano?. Pues no señor. No hay dos hermanos iguales y por lo tanto el amor fraterno no puede prodigarse, en toda la extensión de la palabra. Solo por el hecho de la obligada convivencia, en las primeras etapas de la vida, ya debería originarse y mantenerse de por vida, pero lamentablemente no es así.
Ya mayores solemos formar nuestra propia familia y desentendernos de la vida de nuestros hermanos de sangre. Si vivimos en lugares separados el encuentro, previsto o fortuito, es gratificante y evocador pero si vivimos en un mismo barrio o pueblo pequeño, el trato apenas difiere del que pueda dispensarse a cualquier vecino con el que tengas una buena relación. Tengamos en cuenta que nuestras parejas ya no llevan nuestra sangre y la palabra amor significa afecto y cariño universal, mientras que fraternal indica que es propio de hermanos. Ese tan ansiado amor fraternal, es un conjunto de sentimientos y acciones que ¿se dan? de forma desinteresada a nuestros hermanos y a todos los indivíduos que hay a nuestro alrededor. Claro que para eso debe existir la empatía, sin la cual es imposible.
Sin empatía ni el amor ni la amistad son posibles. La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, intentando comprender sus sentimientos y emociones. La empatía hace que las personas experimenten de forma objetiva lo que sienten los demás, poniéndose en su lugar y despertándose en ellos el deseo de ayudar. Como pez que se muerde la cola, esto "obliga" a los demás a ofrecer el mismo comportamiento, creándose un círculo vicioso de amor fraterno. Lamentablemente esta idílica situación no suele ser duradera puesto que cada cual tiene sus ideas y costumbres y el distanciamiento suele imponerse tarde o temprano, incluso entre hermanos. Saber escuchar y entender los problemas de los demás, es el primer camino para mantener viva la amistad.
En un mundo tan complejo y competitivo como el actual, todo son dificultades a la hora de
mantener una sana y duradera amistad. Cada cual tiene carácter, gustos y opiniones diferentes por lo que pretender que sean siempre los demás quienes se adapten a ti, es el mejor camino para que esa idílica situación se deshaga como terrón de azúcar. Solo por conveniencia puede resistirse esa situación pero, eso ya no es amor fraterno, sino utilidad o provecho. Ese es el motivo de que, como se ha dicho en la primera parte de esta entrada, la empatía y la amistad funcionen mejor entre iguales. Cuando dos indivíduos piensan de manera parecida la conversación es fluida y agradable, generándose placer y satisfacción entre ambos. Esa es la relación saludable y con futuro entre indivíduos.
Por el contrario esa relación jamás será idílica entre personas que piensen de modo distinto y ninguna de las partes se avenga a ceder. Ya apartándonos del concepto de amor fraterno, estas diferencias de criterio suelen darse entre la pareja, pero no en las relaciones externas. En el matrimonio alguno de los miembros tiene que ceder para mantener la paz y las cosas en su sitio. No tiene que ser siempre el mismo, pero alguien tiene que replegarse y esperar mejor ocasión para ganar esa batalla que hoy se muestra perdida. Claro que, en un mundo en el que todos somos prescindibles, cada vez es más difícil dar la razón a quien se sabe con seguridad que no la tiene. La mayoría de las separaciones conyugales y entre amigos son por este motivo. Hay que hablar menos y escuchar más. El que siempre tiene la razón, todavía no ha nacido.
RAFAEL FABREGAT
CURIOSIDADES QUE NOS RODEAN - Creador Digital - 3.590 artículos - 2.329 seguidores.
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13 de agosto de 2019
4 de febrero de 2019
2714- GOOGLE CIERRA G+.
Hola amigos: Google cierra el canal social G+.
Pero esto no es el fin del mundo, ni tiene el por qué significar el final de la cordial relación que hemos mantenido hasta ahora entre nosotros. Solo hay que cambiar de lugar para poder comentar, nada más. En adelante cualquier cosa que queráis comentar, tiene que ser por medio del apartado "Publicar un comentario", que hay al final de cada entrada a mi Blog "EL ÚLTIMO CONDILL".
Os espero allí ya que yo, mientras pueda, no pienso dejar de escribir. Os mando un afectuoso saludo y mi deseo de poder seguir contando con vosotros.
Siempre vuestro amigo,
RAFAEL FABREGAT
Enlace del Blog: http://rafaelcondill.blogspot.com
Pero esto no es el fin del mundo, ni tiene el por qué significar el final de la cordial relación que hemos mantenido hasta ahora entre nosotros. Solo hay que cambiar de lugar para poder comentar, nada más. En adelante cualquier cosa que queráis comentar, tiene que ser por medio del apartado "Publicar un comentario", que hay al final de cada entrada a mi Blog "EL ÚLTIMO CONDILL".
Os espero allí ya que yo, mientras pueda, no pienso dejar de escribir. Os mando un afectuoso saludo y mi deseo de poder seguir contando con vosotros.
Siempre vuestro amigo,
RAFAEL FABREGAT
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15 de septiembre de 2017
2492- A MIS SEGUIDORES... ¡GRACIAS!
Como se puede deducir, por el color negro del título del Blog, estamos de luto. Hasta el día 29 del presente mes de Septiembre, este Blog está silenciado por Google. El motivo es que, según su departamento de control, aquí se han publicado de forma reiterada fotos y comentarios que no están permitidos por la compañía. Aunque, acercándome a los 70 años de edad, todavía me gusta la ironía y la broma fácil, único motivo de que en alguna ocasión se me haya podido escapar alguna foto o comentario irreverente, pero siempre sin malicia alguna. Sin esa "salsa" este Blog no tendría razón de ser. Nadie mejor que vosotros, los seguidores, para comprobar hasta que punto está justificada la censura de Google. Ya me diréis...
De todas maneras he querido dirigirme a vosotros para agradecer vuestras muestras de cariño y fidelidad, lo que se demuestra ante el hecho de que, a pesar de no poder editar y ni siquiera poder responder a vuestros comentarios, seguís leyendo y comentando mi Blog, ya que de forma regular recibo vuestras noticias, a la vez que observo que la lista de seguidores va aumentando.
De todo corazón, ¡muchas gracias!.
RAFAEL FABREGAT
De todas maneras he querido dirigirme a vosotros para agradecer vuestras muestras de cariño y fidelidad, lo que se demuestra ante el hecho de que, a pesar de no poder editar y ni siquiera poder responder a vuestros comentarios, seguís leyendo y comentando mi Blog, ya que de forma regular recibo vuestras noticias, a la vez que observo que la lista de seguidores va aumentando.
De todo corazón, ¡muchas gracias!.
RAFAEL FABREGAT
12 de marzo de 2016
2040- EL COLOR DE LAS FRESAS.
Mi vida ha sufrido desengaños, claro está, pero mi mayor orgullo como persona ha sido saber afrontarlos. La vida te coloca a veces en tesituras que jamás habrías podido imaginar. De forma consciente no crees haber hecho nada malo que justifique tales situaciones, pero ahí están. Yo concretamente he sufrido en mis propias carnes dos episodios muy graves, uno familiar y otro de amistad. Amores que no tuvieron correspondencia. Quizás fue culpa mía porque yo, en mi parquedad, nunca aparento la entrega con la que me doy a mis semejantes. Soy persona más bien tímida, de pocas palabras, a no ser que vea gran recepción por parte de quien tengo enfrente y eso suele funcionar al revés, porque son muchos los tímidos que esperan lo mismo.
Han pasado muchos años pero, gracias a Dios, todo ha sido superado.
Con esa idea de que has de ser receptivo, para que los demás lo sean contigo, he intentado 'darme' pero no siempre ha funcionado. Parece ser que la vida quiere suerte y en este terreno me ha sido esquiva. He ofrecido mi casa y mi persona a amigos y familiares, pero no siempre he recibido la correspondencia que buscaba. Porque todo hay que decirlo. En el amor soy egoísta y me doy esperando que también los demás me traten de la misma manera. Otros dirán que la entrega debe ser desinteresada, pero yo no lo veo de ese modo. ¿De qué sirve amar a quien no te ama?. Desengaño tras desengaño, siendo la burla de todo y de todos. No, no me interesa ese tipo de amor y creyendo estar en posesión de la verdad, he cortado ataduras.
Los amigos en letras mayúsculas no existen, o al menos yo no he sabido encontrarlos. Quizás no los merezca. Será por eso. Querer de verdad a un amigo o a un familiar, no tiene el por qué ser una obligación. El amor de los padres a los hijos es algo innato, natural, son carne de tu carne y fruto del amor... pero el amor de los hijos a los padres ya no es lo mismo. La Naturaleza hace que los hijos no recuerden sus primeros años de vida, aquellos en los que la debilidad del ser humano necesita de los cuidados paternos para poder subsistir, crecer y desarrollarse. Hasta ahí todo normalmente aceptado. Lo ya no tan normal es que olvidemos también lo que hacen los padres en la infancia y reciente adolescencia, para que nos desarrollemos como personas y preparemos nuestro futuro.
Todos tenemos recuerdos de nuestra niñez. A partir de los cuatro años de vida muchas imágenes se quedan en el subconsciente. Nos vemos en la escuela, o en la casa con padres y hermanos, con los abuelos, jugando, comiendo, viajando. Siendo frecuente algún pescozón de padres o hermanos, nadie recuerda esos episodios y solo el amor preside estos recuerdos, porque son los mejores y los más frecuentes. Los hermanos, nuestros hijos, mientras están en el domicilio familiar solo desprenden amor y compañerismo. Yo añoro los abuelos que no conocí y los hermanos que no tuve. Por no tener no tuve ni siquiera madre, pero no dejé de hablarme con Dios por ello.
Después los hijos se casan y algunos, como simples animales, olvidan sus orígenes. Lo mucho que han hecho por ellos padres y hermanos, para que tuvieran lo mejor de cuanto han necesitado, los estudios que fueron capaces de asimilar y las mejores comodidades que ha sido posible concederles. Nada de eso es en vano ya que, aunque haya hijos que no sean capaces de agradecerlo, otros muchos (la mayoría) sí que reconocen el sacrificio que se ha hecho por ellos. Todo sobra para quien no sea capaz de verlo. Con los amigos sucede lo mismo. No importa que tú te sacrifiques y cambies tus planes para atender sus caprichos o necesidad. El desagradecido no ve nada y por lo tanto nada te debe. Para esa gente el color de las fresas es algo circunstancial.
RAFAEL FABREGAT
Han pasado muchos años pero, gracias a Dios, todo ha sido superado.
Con esa idea de que has de ser receptivo, para que los demás lo sean contigo, he intentado 'darme' pero no siempre ha funcionado. Parece ser que la vida quiere suerte y en este terreno me ha sido esquiva. He ofrecido mi casa y mi persona a amigos y familiares, pero no siempre he recibido la correspondencia que buscaba. Porque todo hay que decirlo. En el amor soy egoísta y me doy esperando que también los demás me traten de la misma manera. Otros dirán que la entrega debe ser desinteresada, pero yo no lo veo de ese modo. ¿De qué sirve amar a quien no te ama?. Desengaño tras desengaño, siendo la burla de todo y de todos. No, no me interesa ese tipo de amor y creyendo estar en posesión de la verdad, he cortado ataduras.
Los amigos en letras mayúsculas no existen, o al menos yo no he sabido encontrarlos. Quizás no los merezca. Será por eso. Querer de verdad a un amigo o a un familiar, no tiene el por qué ser una obligación. El amor de los padres a los hijos es algo innato, natural, son carne de tu carne y fruto del amor... pero el amor de los hijos a los padres ya no es lo mismo. La Naturaleza hace que los hijos no recuerden sus primeros años de vida, aquellos en los que la debilidad del ser humano necesita de los cuidados paternos para poder subsistir, crecer y desarrollarse. Hasta ahí todo normalmente aceptado. Lo ya no tan normal es que olvidemos también lo que hacen los padres en la infancia y reciente adolescencia, para que nos desarrollemos como personas y preparemos nuestro futuro.
Todos tenemos recuerdos de nuestra niñez. A partir de los cuatro años de vida muchas imágenes se quedan en el subconsciente. Nos vemos en la escuela, o en la casa con padres y hermanos, con los abuelos, jugando, comiendo, viajando. Siendo frecuente algún pescozón de padres o hermanos, nadie recuerda esos episodios y solo el amor preside estos recuerdos, porque son los mejores y los más frecuentes. Los hermanos, nuestros hijos, mientras están en el domicilio familiar solo desprenden amor y compañerismo. Yo añoro los abuelos que no conocí y los hermanos que no tuve. Por no tener no tuve ni siquiera madre, pero no dejé de hablarme con Dios por ello.
Después los hijos se casan y algunos, como simples animales, olvidan sus orígenes. Lo mucho que han hecho por ellos padres y hermanos, para que tuvieran lo mejor de cuanto han necesitado, los estudios que fueron capaces de asimilar y las mejores comodidades que ha sido posible concederles. Nada de eso es en vano ya que, aunque haya hijos que no sean capaces de agradecerlo, otros muchos (la mayoría) sí que reconocen el sacrificio que se ha hecho por ellos. Todo sobra para quien no sea capaz de verlo. Con los amigos sucede lo mismo. No importa que tú te sacrifiques y cambies tus planes para atender sus caprichos o necesidad. El desagradecido no ve nada y por lo tanto nada te debe. Para esa gente el color de las fresas es algo circunstancial.
RAFAEL FABREGAT
1 de enero de 2015
1611- FELIZ AÑO NUEVO 2015.
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La amistad,
Los amigos,
Vivir la vida
31 de julio de 2014
1461- VIVIR MURIENDO.
Es difícil entender a un viejo si eres joven. La vida da muchos palos y uno puede acabar muy cansado. El carácter de cada cual es muy importante a la hora de sufrir más o menos en la vida y hasta resulta chocante que sean justamente los que parecen más tontos, los que encajan mejor los golpes saliendo mejor parados. Yo, como muchos, nací sufriendo por todo. Siempre intentando gustar a los demás. ¿Cree alguien que esta forma de proceder me ha servido de algo?. Pues efectivamente no. Aquello de "hacer el bien sin mirar a quien" es pura fantasía. Una burla más de la vida y del mundo. En esta última etapa compruebo tristemente que (si eres listo) cuanto más hipócrita seas más "amigos" tienes.
No se trata de hacer el bien, ni de estar siempre a disposición de los demás, menos aún de sufrir por todo y por todos. "La vida es puro teatro" y solo haciendo una buena interpretación se hacen y mantienen "amigos". No importa quien eres, ni qué haces. No importa tu buena disposición hacia los demás. Para ser tener "amigos" y tener un mínimo de felicidad, has de pasar de todo y de todos, pero siempre poniendo buena cara aunque te claven puñaladas por la espalda. La opinión que uno tenga de las cosas, para los demás no es importante. La duda que tengo, es saber si "esos otros" son más felices, aunque creo que no. Todos tenemos "amigos" y enemigos.
El que recibe halagos, si no es tonto, sabe perfectamente que son falsos, aunque también influye la suerte. En el camino de la vida, unos tropiezan con más piedras que otros. Sin embargo los que tropiezan más no es por ser más torpes o peores personas, sino porque hacen más cosas. Está claro que el que heredó casa y hacienda, no necesita para nada la amistad del concejal de urbanismo. Ya lo tiene todo hecho y es más bonito ser quien hace los favores, sin necesitar jamás recibirlos. Algunos no están tan sobrados como aparentan, pero se aguantan y siguen su camino como buenamente pueden, pero sin perder la flotabilidad.
Con buena salud y un patrimonio heredado es muy fácil pasar de todo, como es igualmente fácil para quienes no han recibido nada y se han adaptado a vivir sin nada. Pero otros más disconformes con su suerte inicial, entre los que me cuento, intentando cambiar su suerte y la de sus hijos han tenido que lidiar con una vida mucho más complicada. Pasar de cero a situar a toda la familia a un nivel medio, es harto difícil cuando no imposible. Si además te ha fallado un poco la salud, o has encontrado en el camino a cuatro hijos de puta, ya la cosa es poco menos que imposible. Para colmo de desgracias, a los de arriba nunca les gusta que el de abajo avance y los golpes caen de todas partes a fin de que no llegues a su nivel.
Si no te desvías de la ruta marcada no te los encontrarás nunca, pero los hijos de puta siempre están ahí, al acecho. Es cuando intentas superarte a ti mismo, cuando los cabrones salen de debajo de las piedras. El que nace en la mediocridad y se adapta a ella jamás tiene problemas. Es más, incluso puede ser que reciba ayuda de los de arriba. El que parte de una línea de salida más adelantada no permite que otros, que salieron de más atrás, le superen. ¿Pura envidia?. Pues no, no crean. En el fondo a estos tampoco les quiere nadie. Claro que les ponen buena cara y si ellos se lo creen... mejor para ellos. A más tontos más felices. Para esa gente, los sinceros somos los malos.
Los que nacimos en la parte más sinuosa del camino, tenemos la satisfacción del camino recorrido y de los objetivos logrados. ¿Pasamos de todas estas hipocresías de la vida?. Pues tampoco porque, generalmente, los que nos comportamos de esta manera tenemos la desgracia de no ser tontos. ¡Qué más quisiéramos!. No hay que tener lástima de los tontos. Ellos son mil veces más felices que el resto de los mortales, pero claro, uno no elige ser como es. Nos trajeron sin pedirlo y somos como somos, sin que podamos hacer nada por cambiar. La persona pobre e inquieta, que quiere progresar, es la que sufre los peores contratiempos. Es como vivir muriendo, pero por propia voluntad.
Siempre sufriendo por todo, muchas veces sin motivo. Aunque sea de por vida, una salud deficiente que puede corregirse con una pastilla diaria no es enfermedad por la que haya que desvelarse. Tener una casa más grande o más pequeña, si te es suficiente, no es motivo para que uno se sienta desgraciado... como tampoco lo es que esté situada en el centro o en las afueras de un pueblo donde la calle más larga tiene 200 metros. Lo que algunos echamos de menos es la sinceridad. Lo de vivir muriendo no es algo material, porque uno puede tener la mejor casa del pueblo y un abultado depósito a plazo fijo en el Banco. Vivir muriendo es una actitud, una forma de ser y el problema de las personas sinceras...
RAFAEL FABREGAT
No se trata de hacer el bien, ni de estar siempre a disposición de los demás, menos aún de sufrir por todo y por todos. "La vida es puro teatro" y solo haciendo una buena interpretación se hacen y mantienen "amigos". No importa quien eres, ni qué haces. No importa tu buena disposición hacia los demás. Para ser tener "amigos" y tener un mínimo de felicidad, has de pasar de todo y de todos, pero siempre poniendo buena cara aunque te claven puñaladas por la espalda. La opinión que uno tenga de las cosas, para los demás no es importante. La duda que tengo, es saber si "esos otros" son más felices, aunque creo que no. Todos tenemos "amigos" y enemigos.
El que recibe halagos, si no es tonto, sabe perfectamente que son falsos, aunque también influye la suerte. En el camino de la vida, unos tropiezan con más piedras que otros. Sin embargo los que tropiezan más no es por ser más torpes o peores personas, sino porque hacen más cosas. Está claro que el que heredó casa y hacienda, no necesita para nada la amistad del concejal de urbanismo. Ya lo tiene todo hecho y es más bonito ser quien hace los favores, sin necesitar jamás recibirlos. Algunos no están tan sobrados como aparentan, pero se aguantan y siguen su camino como buenamente pueden, pero sin perder la flotabilidad.
Con buena salud y un patrimonio heredado es muy fácil pasar de todo, como es igualmente fácil para quienes no han recibido nada y se han adaptado a vivir sin nada. Pero otros más disconformes con su suerte inicial, entre los que me cuento, intentando cambiar su suerte y la de sus hijos han tenido que lidiar con una vida mucho más complicada. Pasar de cero a situar a toda la familia a un nivel medio, es harto difícil cuando no imposible. Si además te ha fallado un poco la salud, o has encontrado en el camino a cuatro hijos de puta, ya la cosa es poco menos que imposible. Para colmo de desgracias, a los de arriba nunca les gusta que el de abajo avance y los golpes caen de todas partes a fin de que no llegues a su nivel.
Si no te desvías de la ruta marcada no te los encontrarás nunca, pero los hijos de puta siempre están ahí, al acecho. Es cuando intentas superarte a ti mismo, cuando los cabrones salen de debajo de las piedras. El que nace en la mediocridad y se adapta a ella jamás tiene problemas. Es más, incluso puede ser que reciba ayuda de los de arriba. El que parte de una línea de salida más adelantada no permite que otros, que salieron de más atrás, le superen. ¿Pura envidia?. Pues no, no crean. En el fondo a estos tampoco les quiere nadie. Claro que les ponen buena cara y si ellos se lo creen... mejor para ellos. A más tontos más felices. Para esa gente, los sinceros somos los malos.
Los que nacimos en la parte más sinuosa del camino, tenemos la satisfacción del camino recorrido y de los objetivos logrados. ¿Pasamos de todas estas hipocresías de la vida?. Pues tampoco porque, generalmente, los que nos comportamos de esta manera tenemos la desgracia de no ser tontos. ¡Qué más quisiéramos!. No hay que tener lástima de los tontos. Ellos son mil veces más felices que el resto de los mortales, pero claro, uno no elige ser como es. Nos trajeron sin pedirlo y somos como somos, sin que podamos hacer nada por cambiar. La persona pobre e inquieta, que quiere progresar, es la que sufre los peores contratiempos. Es como vivir muriendo, pero por propia voluntad.
Siempre sufriendo por todo, muchas veces sin motivo. Aunque sea de por vida, una salud deficiente que puede corregirse con una pastilla diaria no es enfermedad por la que haya que desvelarse. Tener una casa más grande o más pequeña, si te es suficiente, no es motivo para que uno se sienta desgraciado... como tampoco lo es que esté situada en el centro o en las afueras de un pueblo donde la calle más larga tiene 200 metros. Lo que algunos echamos de menos es la sinceridad. Lo de vivir muriendo no es algo material, porque uno puede tener la mejor casa del pueblo y un abultado depósito a plazo fijo en el Banco. Vivir muriendo es una actitud, una forma de ser y el problema de las personas sinceras...
RAFAEL FABREGAT
26 de julio de 2014
1458- NUESTRA MISERABLE EXISTENCIA.
Hace un año (19-7-2013) la nave espacial Cassini, de la NASA, capturó esta imagen de la Tierra y la Luna desde los anillos de Saturno. ¿Qué podemos decir al respecto?. Pues muy sencillo... Que somos UNO MAS de esos minúsculos puntos de luz que hay en la bóveda celestial. Un simple planeta como hay miles de millones en el Universo. ¿Son suficientes estas palabras para darnos cuenta de nuestra miserable existencia y para rebajar el orgullo que a todos nos atenaza?. Pues no. El método de supervivencia de todos los seres que habitan nuestro planeta es el de la competitividad. Comer y no ser comidos.
De que esta foto iba a realizarse, ya informé en mi entrada 1048- NO SOMOS NADA de fecha 19 de Junio de 2013, exactamente un mes antes de que se produjera el CLIC en tan sofisticada cámara espacial. También aconsejé que el personal saliera a la calle bien vestido y mejor peinado para salir lo más guapos posible... Hoy, por una de esas casualidades de la vida, he dado con la foto en cuestión. La he mirado con detenimiento, pero no me veo... Tal vez había que pagar algo y no pagué, pero lo cierto es por mucho que amplíe la imagen no he localizado a nadie de mi familia... ¿Será porque no somos lo suficientemente guapos?.
Bien amigos... Perdón por la broma. Efectivamente la distancia no permite ver el más mínimo detalle de nuestro planeta. Un simple punto de luz en la oscuridad del Universo. Suficiente para que cualquier cabeza pensante pueda darse cuenta de que todo y nada merece la pena. Estamos aquí sin pedirlo y sin razón alguna. No creo que haya ninguna razón ni ningún destino.
Estamos aquí por una de las casualidades de la vida, o de la naturaleza, y tal como vinimos a este mundo (sin nada) marcharemos del mismo. En un momento dado se apagará el interruptor y quedaremos en la oscuridad más absoluta, como si jamás hubiéramos nacido.
Todo es temporal y nada de lo que aquí acumulamos sirve para nada. Si la humanidad fuera lo suficientemente madura, que no lo es, todos los días de nuestra vida dedicaríamos unos minutos a pensar en el por qué de las cosas, en lo bonito del amor y en la inutilidad de las ambiciones y orgullo personal. Al final del camino, ¿nos han servido para algo?. Pues sí, han servido, pero solo para embrutecernos y para sacar lo peor de nosotros mismos. Para que al final del camino, si nuestra mente funciona correctamente, nos arrepintamos de algunas cosas hechas y de otras que quedaron sin hacer. ¡Podría ser todo tan bonito...!
Es el sino del ser humano. Simple animal, pero con el incorregible defecto de pensar. Una desgracia más que se nos ha dado por añadidura. El resto de criaturas vienen y se van de este mundo sin saber nada. Pura y simple intuición preside sus actos, realizados de forma sistemática desde el comienzo de los tiempos porque sus genes así lo tienen programado. Nosotros no es que sepamos mucho más, pero pensando podemos cambiar el mundo e incluso destruirlo. ¿Estaremos también nosotros programados y no nos damos cuenta de ello?. Porque uno, justamente por no saber, ya no sabe qué pensar...
RAFAEL FABREGAT
De que esta foto iba a realizarse, ya informé en mi entrada 1048- NO SOMOS NADA de fecha 19 de Junio de 2013, exactamente un mes antes de que se produjera el CLIC en tan sofisticada cámara espacial. También aconsejé que el personal saliera a la calle bien vestido y mejor peinado para salir lo más guapos posible... Hoy, por una de esas casualidades de la vida, he dado con la foto en cuestión. La he mirado con detenimiento, pero no me veo... Tal vez había que pagar algo y no pagué, pero lo cierto es por mucho que amplíe la imagen no he localizado a nadie de mi familia... ¿Será porque no somos lo suficientemente guapos?.
Bien amigos... Perdón por la broma. Efectivamente la distancia no permite ver el más mínimo detalle de nuestro planeta. Un simple punto de luz en la oscuridad del Universo. Suficiente para que cualquier cabeza pensante pueda darse cuenta de que todo y nada merece la pena. Estamos aquí sin pedirlo y sin razón alguna. No creo que haya ninguna razón ni ningún destino.
Estamos aquí por una de las casualidades de la vida, o de la naturaleza, y tal como vinimos a este mundo (sin nada) marcharemos del mismo. En un momento dado se apagará el interruptor y quedaremos en la oscuridad más absoluta, como si jamás hubiéramos nacido.
Todo es temporal y nada de lo que aquí acumulamos sirve para nada. Si la humanidad fuera lo suficientemente madura, que no lo es, todos los días de nuestra vida dedicaríamos unos minutos a pensar en el por qué de las cosas, en lo bonito del amor y en la inutilidad de las ambiciones y orgullo personal. Al final del camino, ¿nos han servido para algo?. Pues sí, han servido, pero solo para embrutecernos y para sacar lo peor de nosotros mismos. Para que al final del camino, si nuestra mente funciona correctamente, nos arrepintamos de algunas cosas hechas y de otras que quedaron sin hacer. ¡Podría ser todo tan bonito...!
Es el sino del ser humano. Simple animal, pero con el incorregible defecto de pensar. Una desgracia más que se nos ha dado por añadidura. El resto de criaturas vienen y se van de este mundo sin saber nada. Pura y simple intuición preside sus actos, realizados de forma sistemática desde el comienzo de los tiempos porque sus genes así lo tienen programado. Nosotros no es que sepamos mucho más, pero pensando podemos cambiar el mundo e incluso destruirlo. ¿Estaremos también nosotros programados y no nos damos cuenta de ello?. Porque uno, justamente por no saber, ya no sabe qué pensar...
RAFAEL FABREGAT
22 de noviembre de 2013
1189- EJEMPLO DE GENEROSIDAD.
REEDICIÓN.
Con una iglesia abarrotada de gente, despedimos ayer a Alberto Martí Escuriola, uno de mis mejores amigos sino el mejor. Son muchos los que prodigan alabanzas a los difuntos, especialmente cuando éstos abandonan este mundo de penas e injusticias a una edad relativamente temprana, pero esta entrada no es ni pretender ser una loa a las virtudes de una persona que ya no está entre nosotros. Y no es porque Alberto Martí no la merezca, que sí la merecía y mucho. Se trata simplemente de que a un servidor no le ha gustado nunca alabar a los vivos y mucho menos a los muertos. Me parece una hipocresía en la que nunca quise caer. El amor, como la caridad, es cosa de hechos y no de palabras.
Perfectos no somos nadie, ningún ser humano lo es, pero nadie podrá negar la generosidad de esta persona, siempre dispuesta a echar una mano a todo aquel que lo necesitase.
Alberto Martí Escuriola tenía virtudes y defectos como tenemos todos, pero justamente por ser generoso guardó los defectos para sí, ofreciendo sus virtudes a los demás. Si había alegrías que celebrar hacía partícipes a todos y si había penas, se las quedaba para él.
Siempre dispuesto a hacer un favor a cualquiera sin mirar días, ni horas, ni costes. No puede decirse que todos le hayan pagado con la misma moneda, porque esa bondad no la tenemos todos. Le sobrara o le faltara, su cartera era siempre la primera que se ponía sobre la mesa. Después, como siempre sucede, unos corresponden y otros se escaquean. Así es este mundo egoísta en el que nos ha tocado vivir.
Como todos, Alberto habrá tenido sus fallos, pero más de puertas adentro que de puertas afuera. Es defecto de los generosos, estar siempre dispuesto a apuntalar la casa de los demás aunque la tuya también presente grietas. Siempre dispuesto a ayudar a quien se lo pidiese, dejaba pendientes obligaciones propias para atender las ajenas. Su mayor defecto era ignorar que la caridad bien ejercida empieza por uno mismo. Era incapaz de entender esa realidad que lo es todo en este mundo egoísta en el que vivimos.
Alberto hizo una cosa que nadie de Cabanes ha hecho nunca, ni hará jamás, porque Alberto Martí Escuriola no hubo más que uno. Durante más de diez años estuvo saludando día si y otro también a una persona que no respondía a su saludo. Eso nadie más que él lo hubiera tolerado, pues todos somos demasiado orgullosos. Aquella persona, despechada, actuó así con otros que dejaron de saludarle sin más. Pero Alberto seguía y seguía hasta que consiguió doblegar la voluntad de aquel "enemigo" que, en realidad, lo había querido siempre, como a muchos otros que no supieron comprender ni preguntaron. Como no podía ser de otra manera, aquel que no respondía a sus permanentes saludos hubo de claudicar y un buen día le devolvió el saludo. A partir de ese momento Alberto se creció más si cabe y aquella amistad fructificó de nuevo, hasta convertirse en cordial y permanente, como lo había sido años atrás, pero ahora hasta el final de sus días. Yo fui aquella persona... y hubiera lamentado mucho que esta reconciliación no se hubiera llevado a cabo. Adiós amigo, gracias por tu comprensión y generosidad. Si hay un "más allá" espero encontrarte de nuevo.
RAFAEL FABREGAT
Perfectos no somos nadie, ningún ser humano lo es, pero nadie podrá negar la generosidad de esta persona, siempre dispuesta a echar una mano a todo aquel que lo necesitase.
Alberto Martí Escuriola tenía virtudes y defectos como tenemos todos, pero justamente por ser generoso guardó los defectos para sí, ofreciendo sus virtudes a los demás. Si había alegrías que celebrar hacía partícipes a todos y si había penas, se las quedaba para él.
Siempre dispuesto a hacer un favor a cualquiera sin mirar días, ni horas, ni costes. No puede decirse que todos le hayan pagado con la misma moneda, porque esa bondad no la tenemos todos. Le sobrara o le faltara, su cartera era siempre la primera que se ponía sobre la mesa. Después, como siempre sucede, unos corresponden y otros se escaquean. Así es este mundo egoísta en el que nos ha tocado vivir.
Como todos, Alberto habrá tenido sus fallos, pero más de puertas adentro que de puertas afuera. Es defecto de los generosos, estar siempre dispuesto a apuntalar la casa de los demás aunque la tuya también presente grietas. Siempre dispuesto a ayudar a quien se lo pidiese, dejaba pendientes obligaciones propias para atender las ajenas. Su mayor defecto era ignorar que la caridad bien ejercida empieza por uno mismo. Era incapaz de entender esa realidad que lo es todo en este mundo egoísta en el que vivimos.
Alberto hizo una cosa que nadie de Cabanes ha hecho nunca, ni hará jamás, porque Alberto Martí Escuriola no hubo más que uno. Durante más de diez años estuvo saludando día si y otro también a una persona que no respondía a su saludo. Eso nadie más que él lo hubiera tolerado, pues todos somos demasiado orgullosos. Aquella persona, despechada, actuó así con otros que dejaron de saludarle sin más. Pero Alberto seguía y seguía hasta que consiguió doblegar la voluntad de aquel "enemigo" que, en realidad, lo había querido siempre, como a muchos otros que no supieron comprender ni preguntaron. Como no podía ser de otra manera, aquel que no respondía a sus permanentes saludos hubo de claudicar y un buen día le devolvió el saludo. A partir de ese momento Alberto se creció más si cabe y aquella amistad fructificó de nuevo, hasta convertirse en cordial y permanente, como lo había sido años atrás, pero ahora hasta el final de sus días. Yo fui aquella persona... y hubiera lamentado mucho que esta reconciliación no se hubiera llevado a cabo. Adiós amigo, gracias por tu comprensión y generosidad. Si hay un "más allá" espero encontrarte de nuevo.
RAFAEL FABREGAT
24 de junio de 2013
1055- LAS BUENAS COMPAÑÍAS.
Lo de inteligente o tontorrón, es algo que no se aprende en Primaria y tampoco en la Universidad. Uno nace y eso lo lleva encima, como los ojos azules o castaños, como el tener una pierna más larga que la otra, el cuello largo o corto y el culo plano o respingón. Poco o nada se puede hacer contra eso. Está claro que si uno se cultiva puede disimular y mucho el problema pero, cual aceite en el agua, más pronto o más tarde los genes emergen en el momento más inoportuno. Ayudan y mucho (dicen) las buenas compañías. Yo es que no sé lo que es eso. En los pequeños pueblos de las décadas de 1950 y 60 para los pobres no había de eso... Nos criábamos todos entre el fango de nuestras calles y la mierda de nuestras casas. Exceptuando esa docena de casas más ilustres del pueblo, que tampoco se hartaban de patatas hervidas con cebolla o repollo pero que tenían corral aparte, el resto teníamos metidas en nuestras casas el corral del mulo, un par de conejeras y media docena de gallinas sueltas por el patio trasero de la casa.
Indefectiblemente todas las casas tenían el mismo ambientador exceptuando aquellas que, para más inri, tenían alguna cerda y engordaban un par de camadas de cerditos al año. Aquello era vida. No tener necesidad de ducharte, porque todos usábamos el mismo ambientador... Bien es verdad que el carnicero olía a matadero y el que hacía escobas lo hacía a palma enmohecida, pero en todo el pueblo los olores eran prácticamente los mismos. No iguales, pero parecidos. Si queremos afinar en este aspecto hay que decir que, aunque todos putrefactos, cada casa tenía su olor particular. Tan diferente y especial que, con los ojos vendados, hubieras podido adivinar en qué casa estabas.
- A ver Pepito, ¿en qué casa estás?
- Mmmm, en la de la tía Carmen.
- Muy bien, ¿y ahora?.
- En casa de Vicente.
Era fácil. La tía Carmen criaba cerdos, la madre de Vicente conejos, la de Antonio cabras... Pero ¡Ah!. Eso acabó y ahora todos olemos a nada.
A la salida del colegio cada cual ayudaba en los trabajos a sus padres, la mayoría en el campo, pues entonces eran pocos los que estudiaban. Los que podían hacerlo tenían un buen trabajo asegurado puesto que, siendo tan poca la gente con estudios, la demanda superaba la oferta. Algo bastante diferente a lo que sucede ahora. Todos con importantes carreras, al ingeniero se le llama Fernando, al médico Vicente y al abogado Tomás. Lo de anteponer el Don ha quedado aparcado en la noche de los tiempos. Sin embargo antes, como ahora, las amistades eran importantes. Especialmente las metidas en política o religión, cuando no las de régimen militar entonces tan boyantes con aquello de la dictadura. Ser amigo del cura del pueblo, del maestro o del cabo de la Guardia Civil era muy importante y eran varias las casas del pueblo que se dedicaban a esto, como trabajo primordial, porque aquello también era un trabajo, a la larga bien recompensado. Codearse con la élite local era un círculo cerrado en el que no todos podían entrar. Hoy, con el acceso libre a la política, todo funciona a codazos pero entonces era a base de lametones de culo, por eso a algunos el aliento les apestaba una barbaridad.
Las buenas compañías siempre fueron importantes y lo seguirán siendo. Lo que sucede es que los tiempos han cambiado bastante y exceptuando los pequeños pueblos, donde todavía se valora lo de ser "hijo de", en las ciudades y pueblos importantes todo eso pasó a la historia. Cada cual va a su bola pero... ¿Seguro que las amistades no importan?. Yo creo que si. Pienso que eso de que las amistades son una ventaja a la hora de conseguir determinadas prebendas ha sido siempre y lo seguirá siendo. En el núcleo rural y en las ciudades. Lo que sucede es que, cada día más, la religión está de capa caída y tampoco el tema militar tiene ya importancia alguna. Valen, eso sí, las amistades políticas. Pero ya no con dos melones o una cesta de fruta. Tampoco con un pollo de corral prácticamente inexistente. Vale el "hoy por tí y mañana por mí". Vale el sobre bajo mano, el jamón de bellota, el fin de semana con hotel y señorita de compañía incluidos y, sobre todo, vale el que se diga "SI a mi propuesta", que mañana seré yo el que diga "SI a la tuya". Es un toma y daca, una guerra de intereses en la que todo vale y todo merece la pena. No hay ayuntamiento pequeño, todos tienen interés para alguien.
Si lo de antes era vergonzoso hoy lo es más todavía. Pero es lícito y muy provechoso. Buscar y encontrar buenas compañias es una dedicación y un arte nada despreciable que no todos son capaces de acometer. Siendo puro teatro, no todos son capaces de llevarlo a cabo con la elegancia que requiere. Se trata de lamer el culo del poderoso, pero sin que éste lo note. Tiene que creer que lo que haces y dices de él es lo que realmente piensas de corazón y que no te mueve ningún interés. Es toda una obra de arte para la cual no todos están capacitados. No importa que tu seas una mierda o un desalmado sin corazón. Eso no tiene relevancia alguna. Se trata de que la gente cuya relación te interesa obtener, piense que para ti ellos son como dioses a los que se adora porque lo valen. Recuerda que la opinión real que tengas de ellos no debe manifestarse y tampoco notarse que tu adoración hacia ellos es pura farsa de conveniencia. Has de representar tu papel y hacerlo bien. Si lo consigues, tendrás abiertas las puertas de su casa y acceso a todo cuanto esa persona pueda hacer por tí. Las buenas compañías, te lo digo yo, siempre interesan.
Si eso es o no importante para tí, solo tú puedes decidirlo. Yo no lo he hecho jamás pero mi consejo es que lo hagas, si puedes. Beneficioso es. Que hay que tener mucha cara y pocos escrúpulos, también. Pero merece la pena. Dice un proverbio chino que la empresa de quien tiene amigos no quiebra jamás. No es una tontería. El proverbio es tan cierto como que mañana será otro día pero, claro, para eso hay que nacer. Como decía al principio de esta entrada, lo de ser guapo, feo, gilipollas o lameculos, no se aprende en el colegio. Para eso, como para muchas otras cosas, hay que nacer. Sin embargo, con un poco de predisposición y algo de aprendizaje la comedia es posible.
- Ay chica, que bien te veo. Estás más delgada ¿verdad?.
- ¡Qué me dices...! ¿Tú crees?.
- Ay si. ¿Haces algún régimen?. Y te veo más morena...
- Pues será de ir por la calle pues aún no he pisado la playa.
- Pues estás monísima. Y tu hija, que guapa está...
Decirle eso a una mujer de 50 años cumplidos y 90 kilos de peso es difícil y si tiene una hija fea como un demonio más todavía, pero no es imposible. De hecho esas cosas se dicen en cualquier parte y todos los días del año. Conseguir un trabajo, un aumento de sueldo, entrar en determinado círculo de amistades y hasta hacer negocios de gran calado, suele ir acompañado de esta clase de cosas. Por lo tanto, que no os quepa duda que las buenas compañías son importantes. Se trata simplemente de poder llevar adelante el teatro de la vida. Todos no pueden, pero ellos se lo pierden. Yo me lo perdí, no supe, no pude. Pero cada día que pasa, a medida que me acerco al final del camino, más aprecio el ser yo mismo. Alguien me tachará de desagradecido. Yo no me tengo por tal, pues mi casa siempre fue la primera que abrió la puerta y la última que ha cerrado, pero jamás fuí un lameculos. Unas veces de forma diplomática y otras a bocajarro, pero siempre dije lo que pensaba. Fui auténtico, aún a costa de perder alguna oportunidad. Gracias a Dios no me ha hecho falta nada, pues mi trabajo ha suplido esos favores, que más pronto o más tarde has de devolver. Sin embargo repito que las buenas compañías, aunque falsas, son de gran interés. El mayor de todos ellos es que al que tiene buenas compañías lo protegen... y al que nos las tiene, lo asesinan. ¿Os parece poco?.
RAFAEL FABREGAT
Indefectiblemente todas las casas tenían el mismo ambientador exceptuando aquellas que, para más inri, tenían alguna cerda y engordaban un par de camadas de cerditos al año. Aquello era vida. No tener necesidad de ducharte, porque todos usábamos el mismo ambientador... Bien es verdad que el carnicero olía a matadero y el que hacía escobas lo hacía a palma enmohecida, pero en todo el pueblo los olores eran prácticamente los mismos. No iguales, pero parecidos. Si queremos afinar en este aspecto hay que decir que, aunque todos putrefactos, cada casa tenía su olor particular. Tan diferente y especial que, con los ojos vendados, hubieras podido adivinar en qué casa estabas.
- A ver Pepito, ¿en qué casa estás?
- Mmmm, en la de la tía Carmen.
- Muy bien, ¿y ahora?.
- En casa de Vicente.
Era fácil. La tía Carmen criaba cerdos, la madre de Vicente conejos, la de Antonio cabras... Pero ¡Ah!. Eso acabó y ahora todos olemos a nada.
Las buenas compañías siempre fueron importantes y lo seguirán siendo. Lo que sucede es que los tiempos han cambiado bastante y exceptuando los pequeños pueblos, donde todavía se valora lo de ser "hijo de", en las ciudades y pueblos importantes todo eso pasó a la historia. Cada cual va a su bola pero... ¿Seguro que las amistades no importan?. Yo creo que si. Pienso que eso de que las amistades son una ventaja a la hora de conseguir determinadas prebendas ha sido siempre y lo seguirá siendo. En el núcleo rural y en las ciudades. Lo que sucede es que, cada día más, la religión está de capa caída y tampoco el tema militar tiene ya importancia alguna. Valen, eso sí, las amistades políticas. Pero ya no con dos melones o una cesta de fruta. Tampoco con un pollo de corral prácticamente inexistente. Vale el "hoy por tí y mañana por mí". Vale el sobre bajo mano, el jamón de bellota, el fin de semana con hotel y señorita de compañía incluidos y, sobre todo, vale el que se diga "SI a mi propuesta", que mañana seré yo el que diga "SI a la tuya". Es un toma y daca, una guerra de intereses en la que todo vale y todo merece la pena. No hay ayuntamiento pequeño, todos tienen interés para alguien.
Si lo de antes era vergonzoso hoy lo es más todavía. Pero es lícito y muy provechoso. Buscar y encontrar buenas compañias es una dedicación y un arte nada despreciable que no todos son capaces de acometer. Siendo puro teatro, no todos son capaces de llevarlo a cabo con la elegancia que requiere. Se trata de lamer el culo del poderoso, pero sin que éste lo note. Tiene que creer que lo que haces y dices de él es lo que realmente piensas de corazón y que no te mueve ningún interés. Es toda una obra de arte para la cual no todos están capacitados. No importa que tu seas una mierda o un desalmado sin corazón. Eso no tiene relevancia alguna. Se trata de que la gente cuya relación te interesa obtener, piense que para ti ellos son como dioses a los que se adora porque lo valen. Recuerda que la opinión real que tengas de ellos no debe manifestarse y tampoco notarse que tu adoración hacia ellos es pura farsa de conveniencia. Has de representar tu papel y hacerlo bien. Si lo consigues, tendrás abiertas las puertas de su casa y acceso a todo cuanto esa persona pueda hacer por tí. Las buenas compañías, te lo digo yo, siempre interesan.
- Ay chica, que bien te veo. Estás más delgada ¿verdad?.
- ¡Qué me dices...! ¿Tú crees?.
- Ay si. ¿Haces algún régimen?. Y te veo más morena...
- Pues será de ir por la calle pues aún no he pisado la playa.
- Pues estás monísima. Y tu hija, que guapa está...
Decirle eso a una mujer de 50 años cumplidos y 90 kilos de peso es difícil y si tiene una hija fea como un demonio más todavía, pero no es imposible. De hecho esas cosas se dicen en cualquier parte y todos los días del año. Conseguir un trabajo, un aumento de sueldo, entrar en determinado círculo de amistades y hasta hacer negocios de gran calado, suele ir acompañado de esta clase de cosas. Por lo tanto, que no os quepa duda que las buenas compañías son importantes. Se trata simplemente de poder llevar adelante el teatro de la vida. Todos no pueden, pero ellos se lo pierden. Yo me lo perdí, no supe, no pude. Pero cada día que pasa, a medida que me acerco al final del camino, más aprecio el ser yo mismo. Alguien me tachará de desagradecido. Yo no me tengo por tal, pues mi casa siempre fue la primera que abrió la puerta y la última que ha cerrado, pero jamás fuí un lameculos. Unas veces de forma diplomática y otras a bocajarro, pero siempre dije lo que pensaba. Fui auténtico, aún a costa de perder alguna oportunidad. Gracias a Dios no me ha hecho falta nada, pues mi trabajo ha suplido esos favores, que más pronto o más tarde has de devolver. Sin embargo repito que las buenas compañías, aunque falsas, son de gran interés. El mayor de todos ellos es que al que tiene buenas compañías lo protegen... y al que nos las tiene, lo asesinan. ¿Os parece poco?.
RAFAEL FABREGAT
19 de mayo de 2013
1014- EL SENTIDO DEL EQUILIBRIO.
REEDICIÓN.
Nuestro protagonista nunca quiso serlo, por eso no hay fotos suyas en esta entrada al Blog. Hoy ha sido un día triste para nuestro pueblo. Con cincuenta y tantos años Cabanes ha despedido a JOAQUÍN RICARDO MARTÍ, un amigo y un ejemplo para todos. Un hombre que, estando presente en todo, nunca quiso destacar en nada.
De muy joven empezó ayudando a su padre -Ricardo "el barberet",
corresponsal del Banco Español de Crédito y cobrador domiciliario de efectos bancarios en la localidad.
Con su buen hacer, aquel padre puso los cimientos para que Cabanes tuviera una sucursal del citado Banco en nuestro pueblo y como era de justicia, removió cielo y tierra para que su hijo -Joaquín Ricardo- entrara a trabajar en aquella sucursal del Banesto en nuestra localidad.
No entró como director porque seguramente no tenía estudios suficientes para ello pero, desde el primer momento, se ganó sobradamente el sueldo que cobraba.
Se lo ganó porque, con su buen hacer, engrosó rápidamente la lista de nuevos clientes de la Entidad y lo hizo contra viento y marea, es decir: luchando siempre por los derechos del cliente, cosa muy poco habitual en estos casos.
Siempre aconsejando lo mejor para el amigo y vecino, en detrimento del Banco que le pagaba la nómina.
El director de la sucursal (Tino) era la cabeza visible y el responsable de cara a la Entidad Bancaria, mientras que Joaquín Ricardo era solamente el que facilitaba las cosas, el amigo y consejero, la palabra amable del que sabe que el Banco puede esperar dos días más sin que "los de arriba" pongan el grito en el cielo.
Pero dos días después no todos podían cumplir. Todos los que empezamos entonces, saben de qué estoy hablando.
"Hoy, treinta años después, cuando te hemos acompañado a la iglesia y te hemos despedido en la puerta con un aplauso que jamás había recibido nadie hasta ahora, hubiera dado un día de mi vida por encontrarme también con el bonachón de Tino que, sin duda alguna, debía estar en el funeral porque, sin tener tu carisma, te igualaba en bondad. Tanta que le tuvieron que destituir del puesto de Director que ocupaba y posiblemente del Banco. Eran tiempos difíciles y con vuestro siempre mirar por el interés del vecino y amigo, salvastéis de la quiebra a más de cuatro de nuestra localidad. Gente mediocre que finalmente tampoco salió del bache en el que se había metido, pero jamás podrá decir nadie que no tuvieron el apoyo personal y bancario que necesitaron en determinado momento. Y tal cosa -ahí está la miga de la cuestión- sucedió porque allí estabas tú, Joaquín Ricardo, para apoyarnos a todos. En tu etapa de "empleado de banca" facilitaste las cosas a todos aquellos que consideraste que merecían confianza y apoyo, pero ¡ay las cosas del dinero...!. Como he dicho antes, le costó el cargo al director de la sucursal que, bueno como tú, pero sin sentido del equilibrio, confió en demasiada gente".
Hay gente que piensa que la crisis es algo nuevo, pero no es así. España despegaba entonces y muy pocos teníamos pilares en los que apoyarnos. No siempre con fortuna y apoyado por Tino, director entonces del Banesto, Joaquín Ricardo fue uno de esos pilares. La mayor parte cumplimos pero no todos, porque todos no tuvieron medios y posibilidades para ello. Con la caída del director buena parte de aquella clientela marchó de la entidad pues consideraba una afrenta que tan singular "bienhechor" fuera de patitas a la calle, pero así son las cosas y así hay que entenderlas. También el amigo Joaquín Ricardo, que ya disfrutaba del pluriempleo de FACSA, buscaría unos años después la fórmula para reafirmarse en este segundo trabajo abandonando un camino, el de la banca, en el que sabía no podía subir más alto ni prestar apoyo al hijo que le seguía. Joaquín Ricardo, además de eficaz y buen amigo, fue persona inteligente. La cabeza está para algo, pero la tiene quien la tiene. Nunca tuvo pereza en hacer una llamada que pudiera salvar a cualquiera de un compromiso, o de unos gastos innecesarios.
Otros trabajaron para quien abonaba su nómina, como tiene que ser, pero Joaquín Ricardo era algo más que todo eso, mucho más. Si por cualquier razón él se daba cuenta de que, por determinada causa, podía haber una merma en los intereses de cualquier vecino, le llamaba. No lo dejaba pasar de largo porque él -esa era la diferencia- sufría por los demás.
- Oye, pásate por la oficina que...
Te exponía el problema y buscaba contigo la solución más adecuada, de acuerdo con tus intereses y posibilidades.
Sus obligaciones para con el cliente no llegaban a tanto, pero él vivía los problemas de los demás y los hacía suyos.

Algunas de aquellas gentes, entre las que me cuento, no olvidaremos jamás sus favores y su buen hacer. Sencillamente porque su proceder no era el habitual ya que, además de inteligente, era bondadoso y servicial.
"Hoy, treinta años después, cuando te hemos acompañado a la iglesia y te hemos despedido en la puerta con un aplauso que jamás había recibido nadie hasta ahora, hubiera dado un día de mi vida por encontrarme también con el bonachón de Tino que, sin duda alguna, debía estar en el funeral porque, sin tener tu carisma, te igualaba en bondad. Tanta que le tuvieron que destituir del puesto de Director que ocupaba y posiblemente del Banco. Eran tiempos difíciles y con vuestro siempre mirar por el interés del vecino y amigo, salvastéis de la quiebra a más de cuatro de nuestra localidad. Gente mediocre que finalmente tampoco salió del bache en el que se había metido, pero jamás podrá decir nadie que no tuvieron el apoyo personal y bancario que necesitaron en determinado momento. Y tal cosa -ahí está la miga de la cuestión- sucedió porque allí estabas tú, Joaquín Ricardo, para apoyarnos a todos. En tu etapa de "empleado de banca" facilitaste las cosas a todos aquellos que consideraste que merecían confianza y apoyo, pero ¡ay las cosas del dinero...!. Como he dicho antes, le costó el cargo al director de la sucursal que, bueno como tú, pero sin sentido del equilibrio, confió en demasiada gente".
Hay gente que piensa que la crisis es algo nuevo, pero no es así. España despegaba entonces y muy pocos teníamos pilares en los que apoyarnos. No siempre con fortuna y apoyado por Tino, director entonces del Banesto, Joaquín Ricardo fue uno de esos pilares. La mayor parte cumplimos pero no todos, porque todos no tuvieron medios y posibilidades para ello. Con la caída del director buena parte de aquella clientela marchó de la entidad pues consideraba una afrenta que tan singular "bienhechor" fuera de patitas a la calle, pero así son las cosas y así hay que entenderlas. También el amigo Joaquín Ricardo, que ya disfrutaba del pluriempleo de FACSA, buscaría unos años después la fórmula para reafirmarse en este segundo trabajo abandonando un camino, el de la banca, en el que sabía no podía subir más alto ni prestar apoyo al hijo que le seguía. Joaquín Ricardo, además de eficaz y buen amigo, fue persona inteligente. La cabeza está para algo, pero la tiene quien la tiene. Nunca tuvo pereza en hacer una llamada que pudiera salvar a cualquiera de un compromiso, o de unos gastos innecesarios.
- Oye, pásate por la oficina que...
Te exponía el problema y buscaba contigo la solución más adecuada, de acuerdo con tus intereses y posibilidades.
Sus obligaciones para con el cliente no llegaban a tanto, pero él vivía los problemas de los demás y los hacía suyos.

Con el fútbol lo mismo...
Alguien podrá decir que era un gran aficionado y tal y tal... Pero él trabajaba con desinterés porque así era él. Sin aspirar a nada, por amor al arte, porque era bueno.
Así de claro. ¡Porque era bueno!.
Ya en la oficinas de FACSA, más de lo mismo. Ibas a cualquier cosa y otra vez trabajando para el amigo y vecino, en lugar de hacerlo para la empresa que era en definitiva quien le pagaba el jornal...
- Esto no lo haremos así, ni ahora, por esto y lo otro... Ya te lo miraré. Haré unas consultas y veremos lo que se puede hacer. Pásate la semana que viene y ya te diré algo...
Con tu marcha, amigo, Cabanes queda falto de luz, de la tuya, de la que eras faro para tantos de nosotros... Los que aquí quedamos no tenemos ni mucho menos tus merecimientos pero estamos seguros que Dios, en su infinita misericordia, a todos nos acogerá en su seno. Hasta pronto amigo. ¡Ruega por todos nosotros y descansa en paz!.
RAFAEL FABREGAT
Ya en la oficinas de FACSA, más de lo mismo. Ibas a cualquier cosa y otra vez trabajando para el amigo y vecino, en lugar de hacerlo para la empresa que era en definitiva quien le pagaba el jornal...
- Esto no lo haremos así, ni ahora, por esto y lo otro... Ya te lo miraré. Haré unas consultas y veremos lo que se puede hacer. Pásate la semana que viene y ya te diré algo...
Con tu marcha, amigo, Cabanes queda falto de luz, de la tuya, de la que eras faro para tantos de nosotros... Los que aquí quedamos no tenemos ni mucho menos tus merecimientos pero estamos seguros que Dios, en su infinita misericordia, a todos nos acogerá en su seno. Hasta pronto amigo. ¡Ruega por todos nosotros y descansa en paz!.
RAFAEL FABREGAT
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Historias locales,
La amistad
6 de mayo de 2013
1001- LA GENTE NUNCA CAMBIA.
Efectivamente se superaron las 1000 entradas al Blog. Jamás imaginé, al comenzar, que podría llegar a tan alto número de artículos pero aquí estamos. Mil gracias a todos por ese interés que me reconforta y anima a seguir. Sin embargo el tema elegido no es de celebración, sino una más de mis críticas a la vida, a la mía y la de los que, queriendo o sin querer, son compañeros de viaje en este mundo de envidias y miserias.
Hace unos días, me decía una persona a la que yo tengo por un hombre de bien y que paradójicamente es yerno de un canalla (aunque separado ya de su mujer) que son muchos los que cometen errores pero que siempre deben ser perdonados si, habiendo cogido una senda equivocada, cambian de comportamiento. No le respondí, pero no estoy de acuerdo con su opinión. La gente no cambia. Como bien dice el refrán: "Genio y figura, hasta la sepultura". Mucho se habla de la reinserción pero yo no creo en ella. Los que nacen canallas, lo son hasta su muerte porque lo llevan en sus genes. Sin duda alguna es hereditario y probablemente alguno de sus padres también era un canalla, de la misma forma que, cuando hay hijos y nietos, alguno de ellos heredará también su canallesca forma de proceder. De todas maneras mal está condenar sin pruebas porque, del mismo modo que hay culpables que nunca pagarán su deuda con la sociedad, también los hay que pagaron sin tener ninguna deuda pendiente. Esto sucede a diario en el mundo de las altas esferas y también en las bajas, especialmente en tiempos de oscuridades y en los pueblos donde la presión caciquil era más alta y de la que todavía quedan rescoldos.
En las grandes ciudades la gente va a lo suyo y en algunos casos apenas se conocen unos a otros pero en los núcleos rurales, donde las antiguas jerarquías de terratenientes político-religiosos no admiten el relevo y se perpetúan en el poder, las cosas son bien distintas. Cierto es que actualmente estamos en democracia pero, aún así... Mucha gente, afortunados ellos, no encuentran diferencia alguna entre la Dictadura que sufrimos en su día y la Democracia que disfrutamos hoy. Ciertamente para la gente corriente las cosas no han cambiado tanto, pero algo es algo. Entre otras muchas cosas, la diferencia es que con la dictadura el acosado tenía que demostrar su inocencia (muchas veces imposible) y con la democracia hay que demostrar su culpabilidad. Esa es una de las diferencias y quizás una de las más importantes. A los perros con pulgas, sus mismos congéneres les acosan. Sin embargo a la "gente bien" nadie les quiere, pero todos ríen sus gracias y aparentan apoyarles sus iniciativas.
- Para tí, lo que haga falta. ¡Cuenta conmigo!.
De todas formas esto no quiere decir que se trate de un círculo cerrado a cal y canto, como muchos pueden pensar, pues también la "claca" es importante y necesaria en cualquier espectáculo. ¿Qué es el artista sin el aplauso?.
En esos corros de brujas se admiten foráneos, pero solo si tienen un cierto estatus, son de ideas semejantes o saben ejercer la comedia de la vida. ¿De qué nos extrañamos?. Esas gentes que, además de comer, necesitan destacar y si es posible mandar, al fin y al cabo necesitan quien ría sus gracias. Lógicamente el dinero es importante, pero "ellos" no siempre lo tienen. El dinero lo tiene quien lo tiene y es ahí donde juega su papel el estatus social. Dentro de la mediocridad de un pueblo también hay clases. Aunque haya gente que apenas puede llegar a fin de mes, sigue siendo importante ser hijo o nieto de... En la parte contraria está la gente que teniendo la cartera llena no es nada, ni seguramente le importa. De su carácter dependerá que unos y otros le tengan envidia porque si bien mandar debe ser satisfactorio, hacerlo sin tener un duro en el bolsillo no lo es tanto. Por el contrario el que tiene la cartera llena puede desentenderse de todo y de todos. Cuestión también de caracteres. Lo que si está claro es que "la clase", como el carácter, es hereditaria. Ni se compra ni se vende.
Tanto en las ciudades como en los pueblos, que nadie intente saltarse un escalón. Todo está controlado. Cada cual en su lugar. Unos cantan, otros escuchan y otros pasan de todo y de todos. A nadie se le obliga a ir al concierto (solo faltaría) pero el que está sentado en la platea, por mucho dinero que tenga, nunca cantará. No es menester estudiar, pues el saber no es necesario en este tipo de "carreras".
Hace unos días, me decía una persona a la que yo tengo por un hombre de bien y que paradójicamente es yerno de un canalla (aunque separado ya de su mujer) que son muchos los que cometen errores pero que siempre deben ser perdonados si, habiendo cogido una senda equivocada, cambian de comportamiento. No le respondí, pero no estoy de acuerdo con su opinión. La gente no cambia. Como bien dice el refrán: "Genio y figura, hasta la sepultura". Mucho se habla de la reinserción pero yo no creo en ella. Los que nacen canallas, lo son hasta su muerte porque lo llevan en sus genes. Sin duda alguna es hereditario y probablemente alguno de sus padres también era un canalla, de la misma forma que, cuando hay hijos y nietos, alguno de ellos heredará también su canallesca forma de proceder. De todas maneras mal está condenar sin pruebas porque, del mismo modo que hay culpables que nunca pagarán su deuda con la sociedad, también los hay que pagaron sin tener ninguna deuda pendiente. Esto sucede a diario en el mundo de las altas esferas y también en las bajas, especialmente en tiempos de oscuridades y en los pueblos donde la presión caciquil era más alta y de la que todavía quedan rescoldos.
En las grandes ciudades la gente va a lo suyo y en algunos casos apenas se conocen unos a otros pero en los núcleos rurales, donde las antiguas jerarquías de terratenientes político-religiosos no admiten el relevo y se perpetúan en el poder, las cosas son bien distintas. Cierto es que actualmente estamos en democracia pero, aún así... Mucha gente, afortunados ellos, no encuentran diferencia alguna entre la Dictadura que sufrimos en su día y la Democracia que disfrutamos hoy. Ciertamente para la gente corriente las cosas no han cambiado tanto, pero algo es algo. Entre otras muchas cosas, la diferencia es que con la dictadura el acosado tenía que demostrar su inocencia (muchas veces imposible) y con la democracia hay que demostrar su culpabilidad. Esa es una de las diferencias y quizás una de las más importantes. A los perros con pulgas, sus mismos congéneres les acosan. Sin embargo a la "gente bien" nadie les quiere, pero todos ríen sus gracias y aparentan apoyarles sus iniciativas.
- Para tí, lo que haga falta. ¡Cuenta conmigo!.
De todas formas esto no quiere decir que se trate de un círculo cerrado a cal y canto, como muchos pueden pensar, pues también la "claca" es importante y necesaria en cualquier espectáculo. ¿Qué es el artista sin el aplauso?.
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| Tertulia o corro de brujas. |
Tanto en las ciudades como en los pueblos, que nadie intente saltarse un escalón. Todo está controlado. Cada cual en su lugar. Unos cantan, otros escuchan y otros pasan de todo y de todos. A nadie se le obliga a ir al concierto (solo faltaría) pero el que está sentado en la platea, por mucho dinero que tenga, nunca cantará. No es menester estudiar, pues el saber no es necesario en este tipo de "carreras".
Uno nace guapo, feo o lameculos según de los padres o abuelos de quien descienda y en lo de la "clase" sucede lo mismo. La diferencia es que ser guapo o feo, es algo material y palpable, mientras que "la clase" es una herencia inmaterial. Desprestigiada, pero siempre respetada, en apariencia. Algo escrito con letras de sangre, pero en un folio inexistente. ¡Y lo que disfrutan los cantantes sobre el escenario...! Aunque vayan escasos de dinero no importa, para ellos nada es tan importante como tener poder sobre los demás.
Es una gente... ¡diferente!. Ni ellos mismos se quieren, pero todos lo aparentan. Cerca de esa "élite" que, en base a sus virtudes y sapiencias podemos catalogar de mediocres, están los trepas. Esos si suelen saber o, al menos, tienen el don de la palabra para convencer a las masas. Su aspiración y su meta es alcanzar el nivel social de la "élite"; subir ese escalón que no tuvieron en el momento de nacer y salir en la foto. Cuando el trepa consigue el objetivo de codearse con los del escalón superior, la clase baja ya lo ve ascendido pero, sin embargo, la realidad no es exactamente esa. No lo es porque, para gozar del privilegio de la élite hay que nacer y, como hemos dicho anteriormente, el que no nace no llega. Aunque la gente corriente le vea ascendido, los de arriba siguen viéndole a un nivel inferior. Mientras está en la cresta de la ola de su vida laboral y especialmente si ésta es de carácter público, aparentan que le han aceptado, pero cuando abandona esta posición por enfermedad o jubilación, vuelve nuevamente al lugar del que procede.
Realmente, el trepa no llega a entrar nunca en "la familia", es un simple advenedizo. De todas formas eso no quiere decir que la "élite" sea más feliz que los demás, ni siquiera que viven mejor que la gente corriente. Ellos también tienen sub-categorías y luchas internas. Aunque guarden las apariencias, se critican entre sí porque la "familia" es una especie de jardín con árboles distintos. Incluso las mismas especies tienen distintos tamaños y todos aspiran a captar la mayor cantidad posible de sol en la selva de la vida. Esa "familia", que a los ojos de la gente corriente parece unida material y sentimentalmente, en realidad es un hervidero de intereses no satisfechos. Todos luchan por alcanzar la posición más soleada del bosque, esa posición privilegiada en la que no caben todos, porque claro, "no hay sitio para todos en la mesa del Señor..." Unos son gente de la política, otros de la Iglesia y otros simples trepas que quieren destacar. Aunque todos quieran aparentar ser una misma familia, sus intereses vienen por caminos diferentes. La presencia de la gente de la política o de la Iglesia está asumida por todos desde tiempo inmemorial. Lo que no toleran ni ricos ni pobres, es a los trepas. La razón es sencilla. Los trepas no son carne ni pescado, son trepas sin más y por supuesto la burla de todas las partes. El motivo del odio general a los trepas es su maldad. Su afán por conseguir los objetivos propuestos les lleva por los caminos del engaño, los abusos, la violencia y el desprecio a sus iguales. No importa quien caiga, lo que interesa es llegar. Su política es la de que el fin justifica los medios.
Afortunadamente esa gente no abunda pero, es tanto el daño que hacen a su paso por la vida, que su existencia nunca pasa desapercibida. Con gente de esa catadura no es preciso hacerles daño alguno para que te pongan en su punto de mira, pues es suficiente con que no accedas a colaborar en sus intereses y pretensiones. Afortunadamente elementos de esa catadura solo nacen uno de cada mil y por lo tanto situaciones tan miserables solo se producen muy de tarde en tarde. El tiempo y las circunstancias ayudan también. En tiempos de dictadura, que yo llamo de oscuridades, mientras otros le dan relevancia suficiente hasta para dedicarle varias páginas en el "llibret de festes" que pagan los anunciantes, podía suceder cualquier cosa. Pero ¡atención! que los tiempos cambian y esa época, en una u otra forma, puede volver. Trepas ha habido siempre y seguirá habiéndolos, de la misma forma que nunca faltará quien les apoye. De todas formas, aunque cambien los tiempos, difícil será que cambien las voluntades. Poco importa tener o no razón en determinada causa. Ante cualquier problema, nadie defenderá nunca a un mediocre.
Por el contrario los padrinos de "la familia" lo amparan todo. Se odian entre sí, pero se protegen y en esa protección caben los trepas que están en época de esplendor.
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| El "Don" de la palabra. |
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| El trepa nace y se hace. |
![]() |
| El "papel" del trepa. |
![]() |
| Uno de los padrinos. |
Los históricos lameculos (de maestros, curas, guardia civil, etc.) también tienen un rinconcito para ellos. Eran buenos tiempos, cuando campaban a sus anchas mientras los demás sufrían todo tipo de vejaciones...
Y para aumentar más si cabe las sombras de aquellos tiempos de oscuridad, por un miedo servil a todo y a todos, hasta las gentes más contrarias a la Iglesia y a la dictadura, que aún hoy se llaman de izquierdas, se dedicaban a lamer el culo de todos los que entonces mandaban. Es la increíble fuerza del miedo.
Tiempos de miseria y de presiones, en los que unos lo eran todo y otros no eran nada. Los padres miserables, ante la adversidad, solo tenían un consejo para los hijos:
- No destaques en nada o lo pagarás caro.
Pero cada cual es como es y así debe de ser. Al que quiso ser él mismo y hacer realidad sus ilusiones... la pagó. ¡Vaya si la pagó!. Ahora bien, la pagó porque dejó de lado a los que mandaban y especialmente al trepa-lameculos. La pagó porque en este mundo miserable no hay parientes ni amigos y quien crea tenerlos que procure no necesitar ponerlos a prueba... porque entonces sabrá la amarga verdad: ¡la amistad no existe!.
No hace mucho tiempo me dijo un "amigo":
- Tu no vas nunca a ningún entierro...
No respondí porque, ya cansado, de vez en cuando "me quedo sordo".
- No es tan extraño que vaya a pocos entierros -pensé. Es que a mí, casi nunca se me muere ningún ser querido y créanme que es duro decir estas palabras. No te quepa la menor duda que, cuando se me muere alguien a quien aprecio, voy a su entierro y a donde haga falta. De vivo y de muerto porque yo, para un amigo, no tengo días ni horas. Que me llame cuando lo necesite, que me encontrará siempre. Pero, ¿donde está ese amigo incondicional?. Yo encontré pocos. Será porque no los merezco. ¿Raro?. Pues parece que si. Por lo visto soy raro, pero me enorgullezco de serlo. Tampoco me importa. Desde que nací y especialmente desde que me percaté de que los amigos apenas existen, odio la mentira y la hipocresía.
La gente habla mucho y escucha poco. Yo estoy cansado de escuchar necedades, pero pocos escuchan lo que yo tengo que decir. ¿Alguien sabe de qué estoy hablando?.
- No destaques en nada o lo pagarás caro.
Pero cada cual es como es y así debe de ser. Al que quiso ser él mismo y hacer realidad sus ilusiones... la pagó. ¡Vaya si la pagó!. Ahora bien, la pagó porque dejó de lado a los que mandaban y especialmente al trepa-lameculos. La pagó porque en este mundo miserable no hay parientes ni amigos y quien crea tenerlos que procure no necesitar ponerlos a prueba... porque entonces sabrá la amarga verdad: ¡la amistad no existe!.
No hace mucho tiempo me dijo un "amigo":
- Tu no vas nunca a ningún entierro...
No respondí porque, ya cansado, de vez en cuando "me quedo sordo".
- No es tan extraño que vaya a pocos entierros -pensé. Es que a mí, casi nunca se me muere ningún ser querido y créanme que es duro decir estas palabras. No te quepa la menor duda que, cuando se me muere alguien a quien aprecio, voy a su entierro y a donde haga falta. De vivo y de muerto porque yo, para un amigo, no tengo días ni horas. Que me llame cuando lo necesite, que me encontrará siempre. Pero, ¿donde está ese amigo incondicional?. Yo encontré pocos. Será porque no los merezco. ¿Raro?. Pues parece que si. Por lo visto soy raro, pero me enorgullezco de serlo. Tampoco me importa. Desde que nací y especialmente desde que me percaté de que los amigos apenas existen, odio la mentira y la hipocresía.
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| Hablar por los codos |
Yo no digo que lo mío no sean necedades pero, ¿alguien escucha las mías?. Porque yo, las de los demás, sí las escucho.
Claro que uno va haciéndose viejo y empieza a estar harto de todo y de todos.
No hace demasiado tiempo en nuestra pandilla se pedía vino tinto para las comidas porque el vino blanco -decían- ¡no era vino! y yo, para no romper las costumbres de los demás, también tomaba esa clase de vino cuando en realidad soy un amante del vino blanco.
Pues bien, resulta que de toda la reunión solo había 2-3 bebedores de vino tinto, cosa que no se supo hasta que un día me cansé y pedí vino blanco para mí. Actualmente por cada botella de tinto se consumen dos de blanco.
En una reunión, gente que no viaja ni lee libro alguno lleva el peso de la conversación y los demás escuchan embobados... No pretendas meter baza pues nadie se enterará de que has abierto la boca.
Debe ser lo que llaman carisma,
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| Laberinto sin salida de aduladores y lameculos. |
Debe ser lo que llaman carisma,
que lo tienes o no lo tienes. ¿Dónde está la explicación para que las cosas sean así?. ¡Pues en la "clase", o en la claca!.
Algunos esta problemática la solucionan marchando de tales tertulias. Indudablemente es una solución y quizás la más adecuada pero ¿para qué?.
En todas partes cuecen habas. Y así, con estas memeces, pasas la vida y cuando te has dado cuenta te has hecho viejo. ¿Qué más da?. Por cuatro días que estamos aquí y la mitad durmiendo... pocas cosas valen la pena.
De vez en cuando, viviendo en un pueblo que al fin y a la postre no tiene más de 3.000 habitantes, te encuentras con el lameculos-trepa. Aquel que antes de arruinarme la vida, en una época en la que quería ser mi amigo porque quería que le diera las "relaciones públicas" de un proyecto de cierto nivel para la época y el pueblo en cuestión, me confesaba desesperado en el Bar Cabanes
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| Y sobre todo como mi mami...! |
(café de Roc) que la chica de sus sueños lo había rechazado... ¡Pero que le daba igual porque se había enterado que trabajaba en una "casa de citas" de Castellón camuflada de taller de costura!. Por lo visto solo fue una rabieta de lameculos-trepa-despechado pues finalmente, cuando ella le guiñó el ojo, volvió y se casó con ella. Por lo visto lo de la "casa de citas" no debía ser cierto. ¡O sí, vete tu a saber! pero ahí se puede ver hasta donde es capaz de llegar la lengua de una persona despechada. Sin duda la tiene larga, muy larga. La lengua, quiero decir, porque otra cosa... En fin, todo tiene un final. Ya no hay oyentes para sus peroratas y solo le falta recoger la cosecha. Por si acaso hay Dios le pido que, tal como reza "la parábola del sembrador", le conceda el ciento por uno de todo lo que ha sembrado. Lo siento, no es un acto de caridad sino de justicia.
RAFAEL FABREGAT
RAFAEL FABREGAT
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