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30 de julio de 2019

2818- CUATRO POR TRES.

Hola amigos. Ya estamos de vuelta. Os dije que teníamos un viaje previsto y pendiente, aunque sin deciros que era inminente para no dar pistas a los cacos. Pues bien, ya se ha producido. La semana del 21 al 28 de Julio del presente año 2019 hemos visitado las Capitales Imperiales de Praga, Viena y Budapest, aunque actualmente ya todo el mundo añade una capital más a este viaje: CUATRO POR TRES. Se trata de Bratislava, la capital de Eslovaquia. Una visita que prácticamente te "regalan" las Agencias al módico precio de 20 euros. Es lo que simplemente cobra la guía, más los gastos de un desplazamiento de apenas 30 Km. No es que haya gran cosa que ver pero vale la pena ver su Catedral de San Martín y pasear por su barrio antiguo, todo él peatonal. También tomar un helado o un café en sus muchos bares y cafeterías del centro histórico, tan pequeño como tranquilo. 

El viaje ha cumplido todas nuestras expectativas aunque, para mi gusto, ha quedado incompleto en lo que respecta a Praga pues me hubiera encantado visitar el antiguo Barrio Judío, con su sinagoga, su museo del holocausto y muy especialmente su cementerio. No para visitar un sitio monumental, rodeado de exhuberantes jardines, sino para hacerles un sencillo homenaje a los cientos de miles de hombres, mujeres y niños, que murieron asesinados durante la II Guerra Mundial y fueron allí enterrados de cualquier manera y marcados con simples losas de piedra, según la costumbre judía, cuando falta incluso el derecho a la vida. Cultura no es solo visitar palacios y grandes catedrales. También es cultura ver lugares llenos de historia, donde el sufrimiento y la sangre derramada fue el pan de cada día durante años. 

Decir, en primer lugar que la moneda en Praga es la Corona checa. (25 x 1 euro). Nuestra visita a Praga fue exhaustiva y sin tiempo para atender lo no programado. La tarde de la llegada era el único momento disponible, pero el clima no acompañó. Una gran tormenta nos recibió en el aeropuerto y llegamos lloviendo al hotel. Instalarnos y realizar una breve inspección del entorno, tras la tormenta y junto al mismo Danubio, fue lo único que pudimos hacer antes de una cena temprana que exigía puntualidad. 
El hotel, Riverside****/s, era de excelente categoría pero en edificio antiguo remodelado, lo que significa alguna escalera de más. Los que tenemos ya una edad, tras la cena no salimos a buscar la "zona de marcha". Ya nos advirtieron que el día siguiente sería demoledor. Visita completa y a pie a la ciudad medieval, incluyendo naturalmente La Catedral, Plaza Vieja, Ayuntamiento y Reloj Astronómico, Puente de Carlos, Plaza de la República y Torre de la Pólvora. Comida en un restaurante típico y por la tarde visita al Castillo de Praga, el castillo medieval más completo y grande del mundo. Claro que, más que un castillo, es un compendio de belleza inigualable. En su interior la Catedral de San Vito, la Basílica de San Jorge, el Callejón de Oro y el Palacio Real y Sala de Vladislaf, con su interesante Cambio de Guardia. Todo en uno.

El día siguiente no fue de categoría menor, aunque mucho más relajado puesto que hubo que caminar poco. Visita a Carlovy Vary, ciudad-balneario de aguas termales fundada en 1.350 por Carlos IV, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. La ciudad es famosa por sus 13 fuentes termales y el río Teplá, también de aguas calientes. 
En su tiempo fue destino de la nobleza mundial y por lo tanto posee una muy interesante arquitectura palaciega que se ha mantenido viva hasta nuestros días. Todavía hoy brillan estos palacios, sus hoteles de cinco estrellas, con precios que superan los 11.000 euros la noche y las tiendas con las marcas más famosas del mundo en ropa y joyería, lo cual no impide que checos y turistas normales del mundo entero visiten estas instalaciones todos los días del año. 
Allí mismo se celebra el Festival Internacional de Cine y en el suelo de una de sus plazas figuran las placas de todas las estrellas mundiales del celuloide que han pasado por allí. El único problema para la gente corriente, que son el 95% de los turistas que visitan esos parajes, es que los precios son prohibitivos pero, tal como dije en mi entrada anterior a este Blog, una vez al año no hace daño. Por la noche de ese mismo día Crucero por el río Moldava, con cena a bordo incluida.

A primera hora del día siguiente traslado en autobús hasta Viena. Carretera mala y en obras. El resultado fueron 5,30 horas para una distancia de 330 Km. recorrido para el que se estima una duración de tres horas y media, como mucho. 
El hotel Romz Prater****/+ nos sorprendió con sus modernísimas instalaciones minimalistas, todo electrónico y de última generación. La atención de cinco estrellas y las habitaciones espectaculares. 
Después visita panorámica al Palacio Belvedere, Ringstrasse, Prater, Palacio Hofburg, Ópera de Viena y un larguísimo etc. en el que se incluye la Casa Hundertwasserhaus, tan extraña como su nombre. Todo acabó ese día en el barrio de la Catedral con comida en las proximidades. 
Tarde libre. Nosotros tomamos un taxi y regresamos al hotel. Siesta, duchita y vuelta a la Catedral de San Esteban (Stephansdom) para verla con detenimiento, tomarnos un café vienés en las animadas terrazas que hay frente a la misma y después de callejear un rato cenar unas pizzas con sendas cervezas de 500 cl. fresquísimas, también en un barrio adyacente. Otro taxi nos devolvió después al hotel, para descansar y reponer fuerzas para el día siguiente, esta vez para una visita completa y a pie.

El destino, imprescindible cuando vas a ver la Viena monumental, es el Palacio Schönbrunn, sede del rey Francisco José y la reina María Teresa, además de destino veraniego de Sissi Emperatriz. En su interior todo lo imaginable para los monarcas de aquellos tiempos. Expuestas en las estancias del palacio los muebles utilizados por los reyes y sus invitados, salones y hasta las habitaciones y la misma cama en la que la emperatriz María Teresa parió a sus 16 hijos. Sus salones de baile y salón del trono, estancias para la recepción de reyes y embajadores, cocinas y comedores. Todo expuesto al público por una módica cantidad, a fin de que el pueblo se dé cuenta de que, en aquellos tiempos, vivir como reyes era incluso mucho más incómodo de lo que actualmente disfrutamos los plebeyos. 

El Palacio Hofburg es otra de las visitas imprescindibles, con el Museo de Sissi y la Biblioteca Nacional. 
Fue la residencia oficial de los Habsburgo y ahora es la del Presidente de Austria.
Para los melómanos visita a la Ópera de Viena y a la Wiener Musikverein, sala de conciertos tan espectaculares como el de Navidad o Año Nuevo y en la que se dan cita las principales orquestas sinfónicas del mundo.
La ciudad es radial y en semicírculo. Todo el centro son edificios de estilo barroco, neoclásico y Art Déco, salpicados frecuentemente por auténticos palacios góticos y renacentistas, algunas veces ocupados por hoteles de alto estanding. Esto no impide que un 40% de la construcción de los inmuebles lógicamente a las afueras de la ciudad, sean de estilo moderno y sin decoración alguna, pues son casas de Protección Oficial destinadas al alquiler de la clase obrera y a precios muy reducidos. 

Parlamento de Budapest.
A primera hora del día siguiente, ya sexto del viaje, salida hacia Budapest. Viaje tranquilo por autopista, con breve parada en Bratislava, capital de Eslovaquia. Tras la visita al casco antiguo, principal interés de la ciudad, reanudamos el viaje hacia la "Perla del Danubio". El nombre es merecidísimo, si tenemos en cuenta la gran belleza de sus monumentos y el ambiente cosmopolita que se respira por toda la ciudad. Los dos monumentos más importantes son el Parlamento y el Castillo de Buda, el primero en Pest.
Castillo de Buda. Palacio Real.
El Castillo de Buda no es ningún castillo, sino Palacio Real y residencia oficial de los antiguos reyes de Hungría. Budapest es histórica y monumental pero, cuando uno pasea por sus inmensas avenidas resulta imposible diferenciarla de cualquiera de las más modernas ciudades de la Europa Occidental. Solo una diferencia y a su favor: el río Danubio, también espectacular y no reconducido, como es el caso de Viena. En Budapest el río no divide ni separa, sino que es nexo de unión entre las dos orillas Buda y Pest, dos ciudades en una. Buda es la histórica, la espectacular y la de la clase pudiente. Pest es la moderna, la tantas veces arrasada por las riadas y, como ave Fénix, siempre renacida y cada vez más moderna y espectacular. La moneda oficial es el Florín húngaro. (1€ = 350 Florines)

Nuestro hotel fue el mejor del viaje, con diferencia. Nada menos que el Hilton Garden Budapest (****/s). 
Un hotel de cinco estrellas, con categoría de cuatro/superior, por su ubicación en calle secundaria aunque a solo cien metros de la Avda. Bajcsy Zsilinszky y la Basílica de San Esteban, esquina con la Avda. Andrassy. Todo en este hotel es espectacular y particularmente las habitaciones, así como los completísimos desayunos de buffet, siempre repleto con viandas de primerísima calidad. Tras un buen desayuno empieza la visita de una ciudad que tiene más de 500 Km2. por lo que debe planificarse su visita y, cuando hay un tiempo limitado, seleccionar lo imprescindible. 

Como se ha dicho antes, el Parlamento y el Castillo de Buda son algo ineludible, pero la Iglesia de Matías o la Basílica de San Esteban son algo que no se puede dejar en el tintero, así como el Puente de las Cadenas es también el centro de comunicaciones entre los dos lados del Danubio y lugar desde el que iniciar un espectacular crucero por el Danubio, sin cena o con ella. Una vez en lo alto de la colina y tras visitar el famoso Castillo de Buda y la Iglesia de Matías, el mirador desde el Bastión de Pescadores nos ofrece una panorámica sobre el Danubio.
Imposible escapar de tanta belleza en una sola mirada. Palacios, Iglesias, Museos, Hoteles, Balnearios y, siempre presentes, los muchos puentes que jalonan ese inmenso río, cuyo único defecto es que no es azul como la canción nos cuenta.
A todo lo visto y vivido en esa inmensa ciudad le faltaba una guinda de corte local, cual era una "cena zíngara" en una de sus tabernas enclavadas en medio del bosque en las afueras de Budapest. Una vez allí y tras un largo golpe de aguardiente, nos acompañaron a la mejor mesa del lugar, lindando con el escenario. Los músicos ya estaban tocando cuando llegamos. Una especie de Xilófono, contrabajo y tres violines desgranaban canciones de todos los tiempos y lugares del mundo, mientras un auténtico profesional escanciaba vino a un metro de la copa, como si de sidra se tratara.

La cena estaba compuesta por cuatro platos contundentes a base de fiambres húngaros y carnes altamente especiadas, principalmente de paprika y pimentón que hicieron quejarse al más fuerte y sano de los estómagos. 
Los músicos, auténticos profesionales y muy simpáticos, atendieron sin parar las peticiones musicales del público mientras duró la cena. 
Después bailarines de ambos sexos nos deleitaron con sus danzas floklóricas, con la misma simpatía. 
Se notaba que ese era su medio de vida, día sí y otro también.
La gente estaba tan a gusto que, acabado el espectáculo, nadie se movía de sus asientos. Tras algunos números extra los bailarines se retiraron y los músicos dejaron de actuar, pero la gente no abandonaba sus asientos. Viendo que nadie se daba por aludido, finalmente y de forma progresiva, las luces fueron apagándose. No había remedio, aunque el personal hubiera quedado allí durante toda la noche, teníamos que irnos, pero no a dormir.
Faltaba un último capítulo, un fin de fiesta para esa noche tan especial de despedida de Budapest. Se trataba de un crucero, de más de una hora, por el Danubio. Un paseo en el que disfrutar del espectáculo de luz y color, viendo los muchos e importantes monumentos iluminados que hay a orillas del Danubio y en los que destacan, una vez más, el Castillo de Buda, el Parlamento y los muchos puentes, todos ellos iluminados. 

Lo que no estaba previsto es que también sus frecuentes tormentas estivales vinieran a despedirnos. El agua empezó a caer a cántaros en el momento de embarcar, pero había tres barcos atracados en paralelo y el nuestro era el más interior al río. Cincuenta personas intentando refugiarse bajo un toldo de 9 m2. Gritos indescriptibles pero sin pánico, más bien algo inesperado que no enturbió el ambiente festivo de los viajeros, habida cuenta los efluvios de una cena tan fuerte como bien regada. A la subida a bordo una copa de vino espumoso, que nada tenía que envidiar al mejor cava español o champán francés. Después de varios kilómetros arriba y abajo por el Danubio, vuelta al hotel y a la mañana siguiente regreso a nuestra querida España. ¡Qué bien se está en casa...!

RAFAEL FABREGAT

1 de octubre de 2017

2502- VISITAR LA HABANA.

¿Qué occidental no ha pensado en viajar a Cuba?. En mi pueblo, de apenas 2.500 habitantes conozco más de 25 personas que han estado allí. Es más, yo mismo me lo he planteado en más de una ocasión. Pero pensándolo mejor, a pesar de tener posibilidades para llevarlo a cabo, no creo que lo haga. Se nos vende como algo rancio, como el hueso de jamón que tan buen gusto le da a las lentejas. Hay que reconocer que verdaderamente la idea lo hace apetecible. "Es como una oportunidad de revivir tu juventud, de volver a vivir los ambientes que, los que ya peinamos canas, teníamos en aquella España de posguerra a la que con nostalgia llamamos nuestros felices 60".  Volver a ser joven es el sueño de todo mortal, pero es una autosugestión, una mentira que para nada nos devuelve la juventud, sino que nos recuerda las miserias vividas.

Como todos sabemos, el comunismo dictatorial de "los Castro" situaron a La Habana y a toda Cuba en general, dentro de una burbuja ajena a la evolución y al bienestar general, solo posible en países donde rige la libertad democrática. No se puede negar que a todos nos gustaría revivir tiempos pasados por muy peores que fueran. Ver a los niños jugando en las calles embarradas y a los viejos jugando a las cartas o al dominó, al amparo de una terraza o bajo la simple copa de un árbol. Pero a la hora de comer queremos hacerlo en un buen restaurante y pernoctar en el mejor hotel que seamos capaces de pagar. Está muy bien eso de los cafés con orquesta cubana y combinados a precios de risa pero, cuando nos domina el sueño, queremos irnos con un moderno automóvil a una confortable habitación con todos los servicios imaginables.

Si esto es así, que así lo es, ¿para qué queremos ir a La Habana?. ¿Para revivir nuestra mísera juventud, o para ver la miseria de los demás y jactarnos de haber podido escapar de ella?. No amigos. No voy a negar que también por mi cabeza ha pasado la idea de visitar la isla de Cuba, pero no voy a hacerlo. Lo tengo claro. En mi juventud me cansé de comer aquellas lentejas con hueso rancio, que todavía mi mujer me prepara aunque solo sea cuatro veces al año. No quiero revivir miserias, sino disfrutar de lo que tengo actualmente, que no es tanto, pero que a mí me parece suficiente. Los cubanos están como están porque así lo han querido ellos. Ya sabemos que los cuatro que no quisieron esa vida, tuvieron que marchar a otros países o fueron arrestados, pero es porque eran pocos los que protestaron. Allá cada cual con su vida.

Yo no digo nada de los que van. Efectivamente recorrer sus mercados repletos de artículos autóctonos o visitar alguna de las muchas fábricas de puros artesanales, no es algo que puedas ver en cualquier sitio del planeta, pero tampoco es motivo suficiente para ir a Cuba. Quizás ver el ambiente retro del cabaret Tropicana pudiera llamar mi atención, pero nada comparable con el Folies Bergére o Moulin Rouge de París. Después de visitar algunos países islámicos, con sus zocos y salas de fiestas al más puro estilo bereber, he llegado a la conclusión de que ya no quiero ver más miserias de las que ya he sufrido en mi propias carnes. En adelante, lo que me quede de vida y dentro de mis posibilidades, quiero ver las cosas espectaculares de este mundo. Lo que no solemos vivir nunca en primera persona, pero que en el mundo de hoy están a nuestro alcance...

RAFAEL FABREGAT

16 de agosto de 2017

2472- TIRANA (Albania)

Capital de Albania y con 800.000 habitantes ciudad más grande del país. Se encuentra en el centro oriental de Albania, en un valle que se abre al noroeste con vistas al mar Adriático que se encuentra a unos 35 Km. de distancia.

En la década de 1990, tras su pasado comunista, Tirana experimentó un caótico resurgir urbanístico. Se levantaron grandes edificios fuera de ordenación, algunos en zonas públicas, al tiempo que en la periferia se construían numerosos barrios para cobijar a todos los emigrantes que llegaban de los pueblos del interior. Ya a las puertas del nuevo milenio y viendo el despropósito que significaba tanta informalidad urbanística, el Gobierno puso en marcha una importante campaña a fin de devolver el espacio público a los ciudadanos. Edificios y barrios enteros fueron derribados y reordenados, consiguiendo que las infraestructuras mejoraran notablemente.

Uno de los sitios más visitados es el Museo Nacional de Historia. Aunque el lugar estuvo habitado desde el Paleolítico, Tirana no se conoce como ciudad hasta 1614 cuando la fundara el general otomano Sulejman Pasha. Tras su independencia en 1912 la ciudad fue proclamada capital del país y empezó un imparable incremento de población. Tras la II Guerra Mundial se incorporó al Pacto de Varsovia y no sería hasta la década de los 90 cuando, tras el fracaso soviético, recuperaría su libertad democrática y convocaría elecciones pluripartidistas. Mirando el ejemplo occidental, Albania inició su transición al capitalismo entrando en la OTAN y pidiendo su entrada en la Unión Europea. Actualmente las autoridades locales consideran prioritario desarrollar la industria turística, asunto sumamente lento debido a la escasez de infraestructuras y por la opinión internacional de región políticamente inestable.

RAFAEL FABREGAT


28 de diciembre de 2016

2304- LIBIA

Libia es un país de 1.759.541 Km2. y alrededor de 6 millones de habitantes, ubicado en el norte de África. Linda al Norte con el mar Mediterráneo, al Sur con Níger y Chad, al Este con Egipto y Sudán y al Oeste con Túnez y Argelia. Con 2,3 millones de habitantes, su capital y ciudad más poblada es Trípoli (de Occidente), fundada en el siglo VII a.C. por los Fenicios. 

A lo largo de su Historia fue cuna de los Cartagineses, provincia romana por el emperador Septimio Severo y a principios del siglo VIII conquistada por dinastías musulmanas provenientes de Egipto. No quedaría ahí la cosa. Tras ser dominada por los Turcos fue conquistada a principios del siglo XVI por los Caballeros de la Orden de Malta al servicio de la Corona de Castilla y durante el XVIII y el XIX otra vez gobernada por los Otomanos. Dominada hasta mediados del siglo XX por Italia y el Reino Unido, obtuvo su independencia en 1951. 

El año 1986 fue bombardeada por EEUU al considerarlos responsables de terrorismo contra EEUU y sus aliados. 
Las sanciones fueron levantadas en 2003 con un resultado muy positivo para la economía de Libia. Sin embargo en febrero de 2011 fuerzas rebeldes se enfrentaron al coronel Muamar el Gadafi que gobernaba en dictadura, para finalmente derrotarlo en Agosto del mismo año y ser ejecutado en plena calle el 20 de Octubre de 2011. 
El Consejo Nacional de Transición se declaró único representante del nuevo Estado y reconocido por más de 100 países. 
A mediados de 2012 se llevaron a cabo las primeras elecciones del Congreso, aunque a día de hoy el sistema judicial todavía está en desarrollo y provisionalmente se basa en la Sharia. Aunque la Cámara de Representantes está reconocida mundialmente, no tiene el control interno del país y menos aún del Estado. Falta mucho pues para que este país se normalice, lo que hace que algunas partes del mismo estén administradas por grupos rebeldes, tribales e incluso islamistas. Esperemos que en las próximas elecciones a celebrar en los próximos años vayan puliéndose un poco más estas incógnitas gubernamentales.

Naturalmente la religión oficial es el islam, practicada por el 97% de la población. Los católicos no llegan al 1%.
En cuanto a su geografía Libia es eminentemente desértica y solo la estrecha franja litoral es cultivable. Aún así el 17% de la población vive de la agricultura, con una producción de 250.000 toneladas de cereal, 450.000 t. de fruta, 900.000 t. de hortalizas y 50.000 t. de oleaginosas. Con toda seguridad estas producciones se verán notablemente aumentadas con el desarrollo de un proyecto de irrigación que pretende extraer la enorme cantidad de aguas fósiles del subsuelo sahariano. A este efecto se está construyendo una gran río artificial, consistente en grandes tuberías que llevarán estas aguas al norte del país, para irrigar esta rica franja costera y para atender las necesidades de la población allí concentrada. También en el oasis de Kutra, al sur de Libia, se pretende convertir una parte importante del desierto en regadío. Libia es un país con gran potencial, que solo necesita gobernantes eficaces. No es poco...

RAFAEL FABREGAT

29 de noviembre de 2016

2272- ISLA GRANADA.

Isla Granada es un país insular, ubicado en el mar Caribe, al nordeste de Venezuela. Forma parte de las Antillas Menores, al norte de Trinidad y Tobago y al sur de San Vicente y las Granadinas. El país tiene un total de 344 Km2. y 110.000 habitantes. Su capital y ciudad más poblada es Saint George, de unos 10.000 habitantes aproximadamente. 

Granada forma parte de la Mancomunidad Británica de Naciones y por lo tanto el jefe del estado es la reina Isabel II de Inglaterra. Granada es la isla principal aunque el país incluye también varias islas todas ellas de origen volcánico. El clima es tropical, húmedo y caluroso.
Cristóbal Colón la bautizó con el nombre de Isla Concepción, por haber llegado a ella el día 15 de Agosto día de esta festividad. Estaba habitada por los Caribes que pocos años antes habían expulsado a los Arahuacos, sus primitivos habitantes. Los españoles no hicieron nada por habitarla, por lo que los indígenas siguieron en ella más de siglo y medio. Fue en 1650 cuando el gobernador francés de la Martinica exterminó a los Caribes y fundó una colonia a la que llamaría Saint George's. 

Granada perteneció a Francia hasta 1762 cuando fue conquistada por los británicos. Reconquistada por los franceses en 1779, fue recuperada definitivamente lor los británicos en 1783. Granada consiguió la independencia en 1974 aunque cinco años después (1979) se hizo con el poder el socialista Bishop en colaboración con las fuerzas aliadas de Fidel Castro. Poco duraría aquello, ya que en 1983 al tal Bishop le promovieron un golpe de estado y lo ejecutaron. Seis días después Estados Unidos y otros seis países caribeños invadieron la isla con la excusa de que alguno de sus habitantes eran una amenaza para los estadounidenses que residían en la isla, pero su interés era en realidad apartar del poder a los líderes comunistas.

Lo cierto es que el cambio gobierno disparó el crecimiento del país, aumentó la llegada del turismo y con él la construcción y la ampliación del poder adquisitivo ya que el turismo es la principal entrada de capital extranjero. 
Granada es llamada la 'isla de las especias'  ya que su escaso territorio es fuente natural de clavo, jegibre, nuez moscada, macis y canela, pero no en cantidades suficientes como para ser determinante en la economía de la isla. 

Poco o nada queda de la población ancestral (arahuacos o caribes) de la isla, pero si predominan con un 80% los descendientes de los esclavos negros africanos llevados por los colonos europeos, motivo por el cual, aunque la lengua oficial sea el inglés, muchos de ellos también hablan el francés patués
Los países de origen de la población negra llegada como esclavos, son Etiopía y Ruanda. 
Los emigrantes llegados posteriormente a Granada son mayoritariamente blancos de origen europeo o australiano. Muchos de ellos llegaron con la independencia de la isla y para los trabajos que posteriormente se llevaron a cabo en las plantaciones y en la instalación del ferrocarril y aeropuerto. 
La población es sumamente religiosa, casi todos cristianos de diferentes tipos.
No lo olviden, hay mucho que ver en Grenada Island.

RAFAEL FABREGAT

12 de noviembre de 2016

2253- SANTO DOMINGO.

Este nombre no fue una cuestión religiosa. Capital de la República Dominicana, Cristóbal Colón la descubrió en su primer viaje de 1.492 y le dio a la isla el nombre de La Española y allí se construyó un primer asentamiento y posteriormente otro que primeramente fue llamado 'La Isabela' en honor de la reina de España. Sin embargo fue su hermano Bartolomé Colón quien en 1496 le dio su nombre definitivo de Santo Domingo en honor a su padre, Doménico Colombo. 

Aquella primera ciudad de la margen oriental del río Ozama fue destruida por un terremoto cuatro años después (1502) siendo levantada de nuevo a la orilla occidental del mismo río. En la actualidad la ciudad ha crecido tanto que en sus 1302 Km2. cubre tanto una como otra parte del río, con más de 3 millones de habitantes en su área metropolitana. Además de ser la capital del país, Santo Domingo es el mayor centro cultural, político y financiero de la República Dominicana. Allí se ubican las principales industrias y es por tanto donde se llevan a término las principales transacciones comerciales. Siendo el primer descubrimiento de Colón en el Nuevo Mundo, allí se construyó la primera catedral y el primer castillo americanos, ambos ubicados en la llamada Ciudad Colonial y que se refiere lógicamente a la parte más antigua de la ciudad. 

Dicha área cuenta con numerosos edificios de gran atractivo, como son la Fortaleza Ozama, el Alcázar de Diego Colón o el Museo de las Casas Reales. En ese entresijo de callejuelas adoquinadas nació la historia de América al ser la primera ciudad americana que, como sede central de la Corona Española, recibiría la Carta Real. Santo Domingo es el lugar turístico más importante de la República Dominicana y el más visitado de la isla y de todo el Caribe. Tras su destrucción en 1502, Fray Nicolás de Ovando fue el encargado de construir en la otra orilla su nuevo enclave, por lo que se le considera fundador de la nueva ciudad de Santo Domingo. Como se ha dicho antes, la ciudad se expandió en todas direcciones hasta volver a ocupar también la parte oriental, inicialmente abandonada. A día de hoy, más de 500 años después, todavía quedan más de 300 lugares históricos construidos por los españoles en época colonial.

En su primer siglo de vida como colonia, La Española fue plataforma de la exploración y conquista del Nuevo Mundo. Un siglo después, ya con un dominio debilitado por las malas políticas, el territorio fue prácticamente abandonado y dejado a merced de los piratas del británico Francis Drake. Hasta 1809 que fue recuperada nuevamente por España, la isla cambió de mando varias veces. En 1821 Santo Domingo fue capital del estado Independiente del Haití Español y dos meses más tarde todo el territorio fue ocupado por Haití. El 27 de Febrero de 1844 los dominicanos se independizaron de Haití y en 1861 regresó a manos españolas pero, viendo que los conflictos se sucedían en 1865 España se retiró de aquellas tierras que fueron su primera hogar en tierras americanas.

Claro que para quienes no quieran saber nada de Historia y quieran vivir el presente... ¡Hasta nueve playas interminables y a cual más preciosa tiene esta inmensa ciudad caribeña!. 
Y naturalmente con todos los servicios hoteleros que se puedan pedir, por muy exigentes que sean los visitantes. 
Como en todos los destinos turísticos de primer orden, todo funciona a golpe de talonario.

RAFAEL FABREGAT

7 de noviembre de 2016

2244- KABUL... LA CIUDAD MALDITA.

Kabul es la capital y ciudad más importante de Afganistán. Su perímetro urbano es de 275 Km2. y está habitado por 3,5 millones de personas. Está situada en un estrecho valle que rodea el río del mismo nombre y hay que señalar como curiosidad que esta provincia se comunica con la frontera de Tayikistán por medio del Túnel de Salang, de 2,7 Km. de longitud y que cruza las montañas Hindu Kush. 

Este túnel, abierto en 1964 permite durante todo el año una circulación antes imposible durante muchos días del invierno y ahorra 10 horas a los camiones que, para salvar el puerto, anteriormente debían desplazarse por la ciudad de Herat. Esta carretera es de gran importancia para la ciudad de Kabul, gran productora de muebles, azúcar y textiles, aunque desde 1979 las continuas guerras han mermado notablemente su producción.
Kabul es una ciudad histórica, con 4.000 años de antigüedad. Los persas del siglo III a.C. la llamaban Kabura. En el siglo I de nuestra Era fue conquistada por el emperador indio Kushana, que la mantuvo en su poder durante más de dos siglos, estableciéndose posteriormente los Hunos que construyeron un muro en todo el perímetro de la ciudad para protegerse de los ataques árabes.

Los ejércitos islámicos conquistaron Kabul el año 674 aunque no fue hasta el siglo IX cuando se instaló definitivamente la dinastía safárida en todo el territorio de Afganistán. Nada era definitivo en aquellos tiempos y tras dominar la zona samánidas, turcos y persas, fue ocupada por los mongoles de Tamerlán, con matrimonio incluido con la hija del gobernante de Kabul. En 1504 volvieron los mongoles y en 1738 de nuevo los persas hicieron acto de presencia y conquista. En 1833, ante el temor de una expansión rusa, los británicos invadieron Afganistán e impusieron un gobierno que dio lugar a la guerra anglo-afgana que finalizaría en 1842 con derrota británica. 

En 1878 los británicos provocaron una segunda guerra que finalizaría en 1881 al retirarse éstos a la India. En 1919 el rey Amanullah asumió el poder y declaró la independencia, lo que dio lugar a una tercera guerra entre afganos y británicos. La paz llegó en 1921 tras las correspondientes negociaciones. Sin embargo en 1929 el rey hubo de huir de Kabul debido al levantamiento de los ultraconservadores que ocuparon el trono, aunque finalmente el cabecilla fue capturado y ejecutado. En 1933 el nuevo rey de la dinastía Khan fue también asesinado y ascendió al trono su hijo de 19 años que fue el último rey afgano de la histórica dinastía. Sin embargo la tranquilidad tampoco llegó a sus gentes. La historia de Afganistán es una cadena de guerras sin fin. 

Siguen alzamientos religiosos hasta que en 1973 un golpe de estado derroca al rey e instaura la república. Apenas cinco años después otra revolución socialista se instaló en el poder y un año después (1979) otro golpe de estado convirtió al país en bastión comunista soviético. En 1989 los Estados Unidos cierran su embajada y en 1992 el gobierno comunista es derrocado y asumen el poder los Muyahidines. En 1993 el sistema de transporte público y el servicio de electricidad y agua potable quedaron interrumpidos. En 1996 la ciudad cae en poder de los Talibanes y linchan al expresidente y a su hermano. En 2001 los Estados Unidos invaden Afganistán. En fin, con la excusa de Talibanes, Isis y Daesh, todavía están por allí... En teoría todos apoyando a sus gentes, pero las bombas no paran de caer sobre Kabul... la ciudad maldita.

RAFAEL FABREGAT

19 de octubre de 2016

2227- REINO DE TONGA.

El Reino de Tonga es un país soberano de la Polinesia Occidental, ligeramente al norte del Trópico de Capricornio. Es el último reino que queda en la Polinesia, pero como monarquía Parlamentaria.
Físicamente se trata de un archipiélago compuesto por 177 islas, de las cuales solo 45 están habitadas de forma permanente. 
La superficie total suma 747 Km2. y 105.000 habitantes que en un 70% viven en Tongatapu, la isla principal. 
Allí está la capital del país (Nuku'alofa) y ciudad más poblada con 25.000 habitantes. 
Los primeros europeos que llegaron a estas islas fueron los exploradores holandeses Schouten y Le Maire en 1616. 
El territorio fue unificado por el rey George Tupou en 1845 con el nombre de Reino de Polinesia, pero en 1900 se convertiría en protectorado británico, del que ya no se independizaría hasta 1970. 

Serios disturbios ocurridos en 2006 tras la muerte del rey Tupou IV dejaron el trono en manos de su hijo Tupou V que implantó el sistema de monarquía parlamentaria. 
Actualmente las Fuerzas Armadas de Tonga suman un total de tres lanchas patrulleras, dos aviones ligeros y un ejército de 450 efectivos pero, en caso de necesidad, tienen el apoyo de Australia, Nueva Zelanda y los Estados Unidos. 
El clima es templado y lluvioso, con veranos muy cálidos. La mayoría de las islas son de origen coralino y muy llanas, aunque también las hay de origen volcánico, con suelo de gran fertilidad que se utiliza para el cultivo de plátano, coco y palmito. Hay alguna con actividad volcánica intensa y permanente.

La temperatura media oscila entre los 23 y los 26ºC y aunque la pluviometría es elevada las fuentes permanentes de agua dulce son muy limitadas. Los habitantes de Tonga recogen el agua de lluvia en cisternas a fin de cubrir sus necesidades de agua potable. Solo el 70% de los hogares tienen alcantarillado y solo el 20% disfrutan de agua corriente. La mayoría de la superficie de Tonga es selva tropical baja, parte de la cual fue transformada tiempos atrás para el cultivo. La agricultura es uno de los pilares básicos de la economía, aunque va en descenso a medida que el sector servicios crece. La pesca de atún y langosta es de gran importancia, como últimamente es la proliferación de granjas de ostras perlíferas. 

La gastronomía ha cambiado mucho en los últimos tiempos, favoreciendo la obesidad. Antiguamente la alimentación se basaba en productos agrícolas, pescado y leche de coco. Sin embargo la 'globalización' también ha llegado a Tonga y con ella la diabetes, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. La sociedad es matriarcal y aunque hay mucha afición al deporte y a los bailes populares, el 70% de las mujeres, entre los 15 y los 85 años, son obesas
El turismo empieza a cobrar importancia pues en la última década se han alcanzado los 100.000 visitantes anuales, aunque tendrían que mejorar bastante las infraestructuras ya que, de los 700 Km. de carretera existentes, solo están pavimentados 174 Km. 
Tonga dispone de 6 aeropuertos, pero solo uno (Fua'amotu) tiene la pista pavimentada. 
En Tonga hay gran afición al rugby y al fútbol. Como miembro de la FIFA disputó su primer partido como Selección Nacional de Tonga en 1979 pero perdió. El 9 de Abril de 2001 perdió contra Australia con resultado de 22-0. Últimamente ha mejorado un poco y ya ocupa el lugar 200 de un total de 211 países federados.

RAFAEL FABREGAT

19 de septiembre de 2016

2198- LAS MURALLAS DE SANÁ.

Pocas cosas pueden encontrarse en el mundo tan antiguas y tan auténticas como la vieja ciudad de Saná, en Yemen. Las ciudades, los destinos turísticos, pierden su esencia cuando se hacen populares y son visitados por miles de turistas. Casi de inmediato sus negocios y sus gentes cambian, en su búsqueda por adaptarse al visitante que tan pingües beneficios les lleva. Esa es la desgracia que el turismo trae consigo, que todo lo altera y con ello hace perder justamente aquella esencia que busca el visitante. Claro que éste no ha sido el caso de Saná, la capital de Yemen. Sin duda el mérito no será de sus gentes, sino porque casi ningún occidental tiene previsto visitarla. Y no será por falta de ganas no, pero nadie lo recomienda y menos aún los Ministerios de Exteriores de cualquier país occidental.

Los motivos son muchos y todos negativos. Está calificada como centro de operaciones de Al-Qaeda e inmersa en una guerra civil, además de tener una altísima tasa de pobreza que impide su desarrollo. Aún así muchos la califican como el Manhattan del siglo V a.C., sin duda por la peculiaridad de sus antiguas construcciones en vertical. No hace falta ir para despertar la curiosidad del turismo mundial. A poco que conozcamos de ella y solo por las fotos que nos llegan a través de los aventureros que arriesgan su físico por visitar un país tan conflictivo, ya se desata nuestro interés. Saná es ciudad milenaria, que no ha cambiado apenas en 2.500 años y que nos traslada por tanto 25 siglos atrás, transportándonos al Reino de Saba y a las Mil y Una Noches...


Saná está próxima al Golfo de Aden, en plena Ruta de la Seda y de las Especias asiáticas. La tradición dice que la fundó Sem, el primogénito de Noé y por tanto centro de peregrinación donde fue construida una catedral con el apoyo del emperador Justiniano I de Bizancio. Por su estrechas callejuelas han pasado persas, judíos, musulmanes y cristianos, como ahora pasan los de Al-Qaeda, es decir, todos armados y empeñados en que los locales lo dejen todo para seguir sus creencias. Desde el año 628 la ciudad es oficialmente musulmana. Otros palacios y lugares de culto fueron arrasados o adaptados a la nueva religión. El principal monumento es la Gran Mezquita que, según dicen los historiadores, está emplazada en lo que fue la antigua catedral cristiana y bizantina.


Los habitantes de Saná apenas se enteran de que hay otros mundos paralelos al suyo. Es un coto cerrado donde la escasas imágenes divulgadas por su TV estatal son examinadas en lupa por la censura política y religiosa que las emite. La mejor imagen de inamovilidad está pues en la calle, en sus mercados, más de 40 zocos especializados en productos diferentes, donde con dinero se puede encontrar de todo. Incluso armas artesanales de todo tipo, forjadas a la antigua usanza. Saná es un museo al aire libre. La llamada 'ciudad vieja' es Patrimonio de la Humanidad desde 1.986 y lo es en base a sus 106 mezquitas, sus 12 hammans y sus 6.500 casas anteriores al siglo XI. Entre sus enrevesadas callejuelas construcciones de adobe de hasta ocho pisos de altura, con fachadas decoradas y ventanas con vidrieras de colores, todas parecidas pero ninguna igual.

A quienes tengan la osadía de ir, se le aconseja que visite el Museo Nacional de Yemen y el Palacio de Ghumdan, de la época del Reino de Saba en el siglo III, que curiosamente ha sobrevivido a todos los conflictos habidos y por haber, no sin muchas reconstrucciones pero manteniendo siempre su esencia. Es cruzar la puerta de Bab al-Yaman, cruzar las murallas de Saná y entrar en otro mundo que, a pesar de sus muchas dificultades y estrecheces, mantiene vivos estilos de vida que en el mundo occidental hace siglos que dejaron de existir. Todo un escenario de cuentos medievales, de auténticas leyendas. Algo que jamás podríamos pensar que todavía exista en el siglo XXI... Un tesoro que el día que se pierda, nadie podrá recuperar. Desde luego es arriesgado, yo no pienso ir, pero sin duda valdría la pena correr ese riesgo. 

RAFAEL FABREGAT