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28 de mayo de 2025

3156- LA MÁQUINA DE VAPOR.


El tema de hoy es uno de los apartados especiales dentro del epígrafe de "Grandes Inventos" y sin duda el que supuso el despertar de la Revolución Industrial. Empieza a mediados del siglo XVIII y hasta mediados del XIX, con la invención y desarrollo de la "Máquina de Vapor". En la foto de la derecha vemos un esbozo de su funcionamiento, capaz de mover una rueda y por lo tanto un motor.
Su aplicación fue extraordinaria en el sector textil, pero su máximo exponente fueron los motores para el transporte de viajeros y mercancías, llámese ferrocarril y barcos de gran calado. La entrada de hoy está dedicada al ferrocarril y su desarrollo internacional, tanto en Europa como América, para posteriormente expandirse en las colonias intercontinentales. Indudablemente supuso la mayor transformación tecnológica y social de la humanidad en aquella época. Claro que aquello tan grandioso solo sería la punta del iceberg;  el comienzo de un desarrollo impensable que se vería relegado en pocas décadas por la electricidad, una energia más limpia y fácil de producir.

Naturalmente los primeros motores para la industria textil fueron rudimentarios, aparatosos, lentos y poco fiables pero, siendo los primeros, fueron vistos por el sector industrial como la panacea para aumentar la producción con menos mano de obra. 
Su empleo supuso un ahorro considerable de los gastos de producción y por lo tanto un abaratamiento del producto final que hizo altamente competitivos a quienes "modernizaron" sus fábricas ya que ello supuso el poder dominar el mercado mundial..
Sin embargo, como se ha dicho anteriormente, en aquel primer momento la aplicación del invento fue aparatosa, altamente mecánica y por ello con frecuentes averías que lastraban la producción. Aún así fueron despedidos multitud de obreros y la producción aumentó condiderablemente.

Aunque también el desarrollo de máquinas para el transporte fue rudimentaria, el ferrocarril tuvo mayor éxito desde el primer momento debido a su potencial para el transporte de cargas pesadas a grandes distancias. También para el desarrolo de las grandes extensiones de países como Estados Unidos, cuyo desarrollo hubiera sido imposible sin la yuda del ferrocarril. 
Aunque en principio hubo grandes problemas por la colocación de las vías en terrenos ya adjudicados a determinados propietarios, pronto se dieron cuenta que tener al ferrocarril como vecino, no era un hándicap, sino la mejor de las suertes puesto que revalorizaba el terreno. Téngase en cuenta que estos trenes a vapor podían alcanzar los 140 Km/hora, una velocidad endiablada para aquella época.

Después ya llegaría el gasógeno para el transporte, particular o público, de viajeros. Esta nueva forma de motorización era la transformación de combustibles sólidos en gaseosos, lo que significaba un adelanto en cuanto a limpieza y comodidad en el habitáculo ya que, el aparato se instalaba en el exterior y parte trasera del vehículo.
De forma esquemática consiste en una caldera que, por medio de leña o carbón y tras la inyección de aire y vapor de agua ayuda a la combustión del material a quemar. 
El resultado es un gas conocido como gasógeno o gas pobre, suficiente para mover cualquier tipo de vehículo, hasta el punto de ser válido incluso para motos y tractores. 
Ante la falta de combustibles derivados del petróleo, tras la II Gerra Mundial más de medio millón de automóviles sustituyeron sus modernos motores de combustión interna. No era la panacea pero, a falta de gasolina y gasóleo, algunos países suvencionaron la investigación e implantación de este medio de locomoción para todo tipo de vehículos, incluídos los camiones para el transporte de mercancías. Una vez más entra en vigor el famoso refrán de que "cuando no hay lomo, todo lo como". Siempre hay una alternativa para todo...

RAFAEL FABREGAT

8 de abril de 2025

3147- LAS MOTOCICLETAS DE HOY Y DE SIEMPRE.

Sin embargo el título de esta entrada es una verdad a medias... Aunque nos parezca que todo está inventado, nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que, de momento, como habitantes del planeta tierra, todo lo que somos y tenemos ya hace miles de años (quizá millones) que lo tenemos a nuestra disposición. Vivimos en una especie de prisión descomunal y para aumentar nuestra disponibilidad sobre determinados adelantos técnicos, dependemos de nuestros adelantos técnicos y por lo tanto de nuestra capacidad para transformar lo que de forma natural tenemos en la tierra.
Parece increible pero, a pesar de los millones de años que el mundo es como es, apenas hace cuatro días que nuestra actividad de desarrollo ha empezado. Para bien o para mal, hasta hace bien poco y por citar un ejemplo, el hierro estaba en la tierra y el caucho en los árboles. Imposible pues hacer una simple moto, un coche o el mas simple de los electrodomésticos. Comprender y aplicar la electricidad para mover un motor o para iluminar nuestras ciudades y casas particulares era impensable menos de doscientos años atrás. Aún después de tan prodigioso invento éramos incapaces de crear una simple motocicleta en condiciones de seguridad.

A los humanos, simples mortales, nos cuesta y mucho crear algo nuevo empezando de cero, aunque bien es verdad que cuando nos dan un hilo hacemos de inmediato un jersey. La humanidad, en este espacio tan reducido, lo tenemos todo a nuestra disposición pero convertirlo en algo práctico ya no es tan simple. Somos el más inteligente de los animales que pueblan la tierra, pero nos cuesta bastante inventar.
Ya que hoy estamos hablando de MOTOS, después de miles de años el hombre tenía a su disposición un motor de explosión. Para ese tiempo la electricidad hacía años que movía las máquinas que ayudaban al hombre a simplificar su trabajo, pero había que implementar esos conocimientos en el asunto de los desplazamientos y motores autónomos. Puede que para cuando se inventaran las motos de una sola rueda, aún no se dispusiera de bicicletas... 

Tenían el motor pero había que inventarse la forma de aplicarlo en el transporte de su dueño hacia el destino elegido. Sin embargo pronto se darían cuenta de que una sola rueda no dada seguridad alguna y las primeras motos, de una sola rueda, fueron rechazadas de plano. 
Se inventó la bicicleta y se hizo la luz. Estaba claro que el vehículo había de tener un mínimo de dos ruedas. Ya solo faltaba instalar el motor a la bicicleta y que fuera el motor el que pedalease. Sin embargo los inventos no se producen de hoy para mañana. Se inventó entonces el VELOSOLEX y otras marcas parecidas. Un motor sujeto en la parte delantera de la bicicleta que por medio de una polea forrada de goma y presionando esa rueda delantera, la hiciera rodar. Pareció simple y práctico, pero tampoco esto tenía un largo futuro, Desgastaba el neumático y perdía gran cantidad del rendimiento del motor. 

Fue entonces cuando se crearon los motores de uno y dos tiempos que conectados a la rueda trasera por medio de piñones y cadena, el motor transmitía toda su fuerza a la rueda de la moto sin apenas pérdida de potencia. Este sistema facilitaba un mayor logro de velocidad y seguridad, sin afectar a ninguna de las otras piezas del vehículo. Se había inventado ya de forma definitiva la motocicleta del futuro. La base de todas las que vemos en el actual siglo XXI ya estaba inventada en todas sus formas y medidas. Solo faltaba mejorarlo cada día más para conseguir que con un motor de apenas 50 cc. se pudieran alcanzar velocidades de más de 200 Km/hora. ¿Está ahora ya totalmente inventado?. Pues claro que no. La humanidad no ha hecho más que empezar. ¡Ojalá fuera todo para bién...!

RAFAEL FABREGAT
El último Condill.