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| Recreación de un aterrizaje extraterrestre. |
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| VÍA LÁCTEA. Nuestra galaxia. |
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| ANDRÓMEDA. La galaxia más próxima a nosotros. |
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| La Vía Lactea, vista desde la Tierra. |
RAFAEL FABREGAT
CURIOSIDADES QUE NOS RODEAN - Creador Digital - 3.590 artículos - 2.329 seguidores.
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| La Vía Lactea, vista desde la Tierra. |
De momento todavía no somos capaces de saber si este planeta es un mundo oceánico o uno totalmente reseco. Pero saber que tiene temperatura y humedad similar a la nuestra ya es saber mucho. Hay que esperar a que la humanidad sea capaz de aclarar otros conceptos que también son indispensables para la vida humana. Su "sol", una enana roja, está situado mucho más cerca que el nuestro, lo que hace que su año solo dure 33 días. El planeta K2 18b tiene el doble de tamaño que la Tierra y una composición atmosférica distinta, pero ya hace pensar que un mundo idéntico al nuestro es altamente probable. ¿Será esto así y efectivamente hay otras Tierras en el cielo...?
¿Por qué la tradición nos dice que fueran tres?. Pues bien, se lo debemos al "Liber Pontificalis", un libro del siglo IX que cuenta mitos y leyendas relacionadas con la religión cristiana. La cifra de que los Reyes Magos fueran tres viene determinada porque, lo que sí cita el apóstol Mateo, es que tres fueron los regalos recibidos pero bien pudo haberlos dejado un solo personaje. Ya que en dicha religión se hablaba largo y tendido sobre la Santísima Trinidad, venía bien que también los Reyes fueran tres y no otra cifra distinta. Otros historiadores, contemporáneos nuestros y no de Jesús de Nazaret, cuentan que la cifra de Reyes que agasajaron a Jesús viene del siglo III y que, aunque hay versiones de hasta 60 Magos o más, el teólogo Orígenes, atendiendo razones bíblicas y simbólicas indicó que el número de Reyes Magos fueron tres, número que fue confirmado por el papa León I el Magno en sus sermones sobre la Epifanía.
No es nada nuevo, a finales de la década de los 70 el astrofísico norteamericano Donald Kessler ya se percató del problema. Con los adelantos de la tecnología espacial, cada día son más los restos de satélites que viajan a la deriva por el espacio. A menudo esos restos chocan unos con otros fragmentándose más y más. En aquellos momentos nadie le hizo el menor caso, habida cuenta la grandiosidad del espacio exterior y los limitados viajes espaciales que se llevaban a cabo, pero justamente esta semana pasada 400 expertos de todo el mundo se han reunido en Darmstadt (Alemania) para estudiar este fenómeno, habida cuenta los numerosos artefactos que cada año se colocan en órbita. La imagen es naturalmente desproporcionada, pero no es para tomarla a broma.
Eso sin contar los satélites que todavía vuelan enteros o los fragmentos de gran tamaño que se mantienen en órbita... La NASA se ha reunido con todos los expertos mundiales para proponer la recogida de esa "basura espacial". Desde luego no será fácil ni barato pero, si no se recoge, en el plazo de cien años será imposible lanzar nada al espacio sin un alto riesgo de colisión. Por pequeños que sean esos fragmentos, a 40.000 Km./hora son capaces de destrozar todo cuanto se ponga por delante. La primera prueba será el envió de un satélite desarrollado en Singapur que, por medio de seis ingenios menores portadores de un sistema de imantado, recogerán toda la "basura" que vayan encontrando en el espacio. Cuando cada uno de los ingenios menores haya recolectado una determinada cantidad de esa basura espacial, entrará en la atmósfera para desintegrarse con ella.
En la Universidad de Tolouse se doctoró en Teología, impartiendo clases durante dos años. Allí abandonó definitivamente los hábitos. Fue profesor en la Universidad de París y en la de Oxford (Inglaterra) además de escribir algunos libros y tratados sobre Telesio y Copérnico. En Alemania retó a los seguidores del aristotelismo, siendo atacado y expulsado del país. De allí volvió a la Sorbona (París) exponiendo sus ideas sobre que el Sol era más grande que la Tierra y que ésta giraba alrededor del Sol y no al revés, que el Universo es infinito, sin límites y por tanto de imposible descripción. Que las estrellas nocturnas eran soles como el nuestro, con planetas que orbitan a su alrededor.