Definitivamente no tenemos suerte. Estamos en pleno mes de Septiembre, a menos de dos semanas de entrar oficialmente en el Otoño y época de setas sin parangón, pero con los montes totalmente secos. En el norte de España, donde llueve semana sí y otra también, la época de setas ya comenzó días atrás. Mi hija mayor y su familia visitaron el País Vasco 15/20 días atrás y los mercados estaban repletos de Rebozuelos, Boletus Edulis, Amanita Cesárea y algún que otro robellón... Años atrás, mi mujer y yo los hemos recogido también muchas veces diez días antes de finalizar el mes de Agosto, como algo natural. Sin embargo las cosas cambian y especialmente el clima de todo lo que no sea cornisa cantábrica que, por algo será, la llaman la "España Verde".
Hace ya algunos años que en nuestro querido Maestrazgo Turol-castellonense llueve poco y tarde y a los que tenemos una edad respetable nos da una cierta pereza alejarnos de lo que ha sido nuestro lugar de búsqueda durante toda una vida. Los años no perdonan. Mi padre y mi suegro tuvieron tanta o más afición que nosotros y un año dejaron de subir a la búsqueda del preciado níscalo. No entendí entonces la razón, pues estaban sanos y nada parecía que pudiera impedírselo. No tenían enfermedad alguna, pero tenían un problema incurable: ¡la edad!. Yo estoy ya muy próximo a ese momento, ahora lo sé. Acabaron los viajes inútiles, al solo objeto de ver como estaba el terreno. Ahora tiene que ser a cosa hecha. A sabiendas de que las setas, en determinado sitio, han salido ya.
Cerca de los setenta y dos años de edad y salud debilitada ya no estoy en condiciones, ni con ganas, de hacer viajes sin ton ni son. Sitios buenos, para llenar la cesta de setas en menos de una hora, conozco muchos pero hay que saber si ha llovido, cuando y donde, para que el viaje sea provechoso. Como todos sabemos esto de las setas no tiene ningún misterio... Cuestión de temperatura, humedad, horas de sol, altura y terreno. Cada tipo de terreno y según sea la altura, sale un tipo de setas diferente.
De la altura dependerá la fecha de recolección, más temprana o tardía y según las horas de sol salen unas setas u otras. Los boletus salen a 1400/1600 m. de altura pero los robellones y las setas corrientes lo hacen a cualquier altura, empezando por los sitios más altos y bajando hasta casi el nivel del mar. Sin embargo hay setas como las colmenillas que funcionan al revés, saliendo las primeras en cotas bajas y subiendo de cota a medida que avanza la temporada. Parece complejo pero no lo es tanto. Solo hay que tener afición y poco a poco vas cogiéndole el tranquillo. De todas maneras, como he dicho antes, en el Maestrazgo las temporadas son cada vez más cortas puesto que llueve tarde y a los quince días llegan los fríos y adiós muy buenas. En fin, es lo que hay y nada podemos hacer para remediarlo. Haber nacido más al norte, pero yo no quiero cambiar. Sin grandes fríos ni calores, ¿donde estaríamos mejor?.
RAFAEL FABREGAT
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8 de septiembre de 2020
21 de mayo de 2020
2975- TABERNAS DE CABANES.
A pesar de lo poco que llueve en nuestra comarca, ha llovido demasiado para hablar de las "tabernas" de Cabanes. Además yo soy viejo, pero no tanto. Quiero decir con esto que son pocas las que he conocido abiertas y con servicio como tales...
Las tabernas eran los bares de una época de estrecheces. Locales oscuros, cono pocas o ninguna ventana a la calle y de haberla siempre estrecha, siendo muy poca la luz que entraba en el local. La oferta débil, poco prometedora, pero suficiente para los tiempos que corrían por aquel entonces. Toneles de vino peleón y unas botellas de anís, brandy, absenta y cazalla. La mayoría ni siquiera tenían café y si lo había era el brebaje resultante de hervir los granos, enteros o machacados, dentro de un perol de barro y pasado después por un colador de tela mugrienta. En la parte izquierda de la foto adjunta vemos parte del rótulo de la Taberna del Fraret con algunos vecinos charlando frente a la puerta.
Así eran entonces las cosas. ¿Clientela...? Pues sí, más de la que cabría esperar. La gente iba a tales tugurios a charlar con amigos y conocidos, a tomar un vaso de vino que muchas veces no tenía en sus casas y a disfrutar de las zalamerías de la tabernera de turno.
Porque en aquellos tiempos las taberneras eran serias y honradas, pero serviciales y zalameras para el cliente. No como ahora, que tienes que agradecer que quieran servirte y todo lo tienes que pedir ¡por favor!.
La Taberna del Fraret, también llamada "Bar dels Frares" de planta baja y en el número dos de la Plaça de la Font o del Generalísimo, ahora Hostals, era uno de esos lugares con el único encanto de contar con despachos de tabacos y picadura. En aquellos tiempos no fumaba ninguna mujer, pero sí todos los hombres, con lo cual la visita era poco menos que obligada. Los domingos y fiestas de guardar se sumaba a este local la parte alta del mismo y un importante anexo sobre la antigua cochera de los Autos Mediterráneo. A esa sala se accedía por una escalera y puerta de acceso que daba al rincón que formaba la Taberna y el mencionado garaje. En la foto adjunta se ve el pronunciado rincón que la Taberna del Fraret hacía con dicho garaje.
Tan pronunciado era que, además de llamarlo "El racó del Frare", en verano los cines ambulantes aprovechaban dicha "fachada lateral" para situar la pantalla, mientras la clientela juvenil se sentaba en el suelo, en plena calle, a la altura de lo que actualmente es el cajero de Cajamar y antiguo Bar Segarra. Los mayores, si vivían cerca, se llevaban sillas de casa. En el anexo del primer piso, ya se contaba con cafetera y una de las bebidas veraniegas por excelencia que era el Sirope rebajado con agua fresca, gaseosa o sifón y se pedía como "eixarop". La mejor "ensaladilla rusa" la preparaba la tía Felicidad en la Taberna de Micalet, actualmente Hotel Rural Vía Natura, en la calle del General Aranda, actualmente carrer de la Fira. Ellos se anunciaban como Casa l'Agüelo.
A diferencia de otros lugares, esta señora presentaba la ensaladilla al corte, en una especie de grandes "brazos de gitano" con la patata al exterior y enrollada sobre las verduras con mahonesa.
Claro que eso no era todo, ni mucho menos, preparaba además unos callos de cordero de excelente calidad por sus muchas "trenzas", que eran lo más gustoso de estos callos con picada de ajos y almendras con perejil.
Se trata de los pequeños intestinos que ya nadie quiere limpiar en nuestro tiempo, por el mucho trabajo y escaso rendimiento.
También la sepia a la plancha la preparaban en dicho local con un sabor excelente.
En aquellos tiempos la sepia era siempre "sucia" y recién traída del Grao de Castellón y justamente por eso muy sabrosa. Eso sin contar que también los comensales teníamos más hambre que ahora.
Sin embargo la taberna más antigua que hemos conocido la gente de mi edad era la de Benardo (duró muy poco tiempo con la apertura de su hijo y heredero) situada junto a la actual Cefetería (Marina), en la plaza de la Farola, ahora Constitución. Era la antigua taberna del bando republicano en tiempos de la II República. Tras el cierre de sus padres este señor se dedicó posteriormente al negocio de la pescadería, que prolongaba con el servicio a domicilio con una moto que tenía. No triunfó en lo uno ni en lo otro y para colmo de males murió relativamente joven.
Volviendo al tema de las tabernas, la más famosa de las antiguas era la Taberna de Modesto Boira, ó "Casa Modestet", actualmente vivienda de la hija de Jaime Borrás i Rosa Fina Gauchía.
Allí no solo se cocinaban los mejores callos, sino también los mejores caracoles y las habas secas con chorizo, picada de almendras, pan seco, perejil y hojas de laurel. Vamos, ¡el no va más, en cuanto a sabor! pero en definitiva era simplemente un plato de aprovechamiento.
En el resto de España las llaman michirones. Su preparación es muy sencilla y fácil de arreglar...
- Dos cazos de habas secas. (Dos días en remojo y hervir)
- Una cabeza de ajos.
- Una docena de almendras fritas.
- Un trozo de pan seco y frito.
- Un ramito de perejil y hierbabuena.
- Una o dos guindillas.
- Una cucharada de pimentón dulce.
- Aceite y
- Un chorizo oreado.
PREPARACIÓN: No es menester indicarla pues se trata simplemente de habas secas con chorizo y con una buena picada. Cualquier ama de casa puede prepararlo a poco cocinera que sea. Mmmmmm. ¡Ah y el alimento que tiene...!
RAFAEL FABREGAT
Las tabernas eran los bares de una época de estrecheces. Locales oscuros, cono pocas o ninguna ventana a la calle y de haberla siempre estrecha, siendo muy poca la luz que entraba en el local. La oferta débil, poco prometedora, pero suficiente para los tiempos que corrían por aquel entonces. Toneles de vino peleón y unas botellas de anís, brandy, absenta y cazalla. La mayoría ni siquiera tenían café y si lo había era el brebaje resultante de hervir los granos, enteros o machacados, dentro de un perol de barro y pasado después por un colador de tela mugrienta. En la parte izquierda de la foto adjunta vemos parte del rótulo de la Taberna del Fraret con algunos vecinos charlando frente a la puerta.
Así eran entonces las cosas. ¿Clientela...? Pues sí, más de la que cabría esperar. La gente iba a tales tugurios a charlar con amigos y conocidos, a tomar un vaso de vino que muchas veces no tenía en sus casas y a disfrutar de las zalamerías de la tabernera de turno. Porque en aquellos tiempos las taberneras eran serias y honradas, pero serviciales y zalameras para el cliente. No como ahora, que tienes que agradecer que quieran servirte y todo lo tienes que pedir ¡por favor!.
La Taberna del Fraret, también llamada "Bar dels Frares" de planta baja y en el número dos de la Plaça de la Font o del Generalísimo, ahora Hostals, era uno de esos lugares con el único encanto de contar con despachos de tabacos y picadura. En aquellos tiempos no fumaba ninguna mujer, pero sí todos los hombres, con lo cual la visita era poco menos que obligada. Los domingos y fiestas de guardar se sumaba a este local la parte alta del mismo y un importante anexo sobre la antigua cochera de los Autos Mediterráneo. A esa sala se accedía por una escalera y puerta de acceso que daba al rincón que formaba la Taberna y el mencionado garaje. En la foto adjunta se ve el pronunciado rincón que la Taberna del Fraret hacía con dicho garaje.
Tan pronunciado era que, además de llamarlo "El racó del Frare", en verano los cines ambulantes aprovechaban dicha "fachada lateral" para situar la pantalla, mientras la clientela juvenil se sentaba en el suelo, en plena calle, a la altura de lo que actualmente es el cajero de Cajamar y antiguo Bar Segarra. Los mayores, si vivían cerca, se llevaban sillas de casa. En el anexo del primer piso, ya se contaba con cafetera y una de las bebidas veraniegas por excelencia que era el Sirope rebajado con agua fresca, gaseosa o sifón y se pedía como "eixarop". La mejor "ensaladilla rusa" la preparaba la tía Felicidad en la Taberna de Micalet, actualmente Hotel Rural Vía Natura, en la calle del General Aranda, actualmente carrer de la Fira. Ellos se anunciaban como Casa l'Agüelo.
A diferencia de otros lugares, esta señora presentaba la ensaladilla al corte, en una especie de grandes "brazos de gitano" con la patata al exterior y enrollada sobre las verduras con mahonesa. Claro que eso no era todo, ni mucho menos, preparaba además unos callos de cordero de excelente calidad por sus muchas "trenzas", que eran lo más gustoso de estos callos con picada de ajos y almendras con perejil.
Se trata de los pequeños intestinos que ya nadie quiere limpiar en nuestro tiempo, por el mucho trabajo y escaso rendimiento.
También la sepia a la plancha la preparaban en dicho local con un sabor excelente.
En aquellos tiempos la sepia era siempre "sucia" y recién traída del Grao de Castellón y justamente por eso muy sabrosa. Eso sin contar que también los comensales teníamos más hambre que ahora.
Sin embargo la taberna más antigua que hemos conocido la gente de mi edad era la de Benardo (duró muy poco tiempo con la apertura de su hijo y heredero) situada junto a la actual Cefetería (Marina), en la plaza de la Farola, ahora Constitución. Era la antigua taberna del bando republicano en tiempos de la II República. Tras el cierre de sus padres este señor se dedicó posteriormente al negocio de la pescadería, que prolongaba con el servicio a domicilio con una moto que tenía. No triunfó en lo uno ni en lo otro y para colmo de males murió relativamente joven.
Volviendo al tema de las tabernas, la más famosa de las antiguas era la Taberna de Modesto Boira, ó "Casa Modestet", actualmente vivienda de la hija de Jaime Borrás i Rosa Fina Gauchía.
Allí no solo se cocinaban los mejores callos, sino también los mejores caracoles y las habas secas con chorizo, picada de almendras, pan seco, perejil y hojas de laurel. Vamos, ¡el no va más, en cuanto a sabor! pero en definitiva era simplemente un plato de aprovechamiento.
En el resto de España las llaman michirones. Su preparación es muy sencilla y fácil de arreglar...
- Dos cazos de habas secas. (Dos días en remojo y hervir)
- Una cabeza de ajos.
- Una docena de almendras fritas.
- Un trozo de pan seco y frito.
- Un ramito de perejil y hierbabuena.
- Una o dos guindillas.
- Una cucharada de pimentón dulce.
- Aceite y
- Un chorizo oreado.
PREPARACIÓN: No es menester indicarla pues se trata simplemente de habas secas con chorizo y con una buena picada. Cualquier ama de casa puede prepararlo a poco cocinera que sea. Mmmmmm. ¡Ah y el alimento que tiene...!
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26 de abril de 2020
2966- ¡LOS GORRIONES EXISTEN!.
![]() |
| El Gorrión Celta. |
Por cuestiones que no conocemos, la familia Condill se instaló definitivamente en tierras cabanenses y más concretamente en la Ribera de Cabanes, donde vivieron durante décadas. Mezclada su sangre con las gentes de la zona, fueron adquiriendo otros nombres y apodos como "Nardos", "Ponsos" y "Frontoneros", aunque yo apenas he conocido relación con estas familias, que ya anteriormente dejaron atrás el apellido Condill. Todas, sin embargo, llevaron este apellido adelante hasta apenas hace dos generaciones. Todos los abuelos de estas familias aún llevaban el apellido Condill, pero ninguno de esta última generación que yo he conocido. Un nieto de aquellos primeros irlandeses llegados a nuestra tierra, José Condill, se casó a finales del siglo XIX con una de las hijas de la familia Bellés, apodados "els Pardos" y con domicilio en el famoso "Racó dels Pardos", en el Barranco de Ritxer o de Les Santes. Famoso por haber cedido el manantial, con el que alimentaba a toda su larga prole, al pueblo de Cabanes y que permitió la creación de la Fuente del Buensuceso, en la plaza central de la población. Dicho manantial nace en la finca de esta propiedad y, aunque se quedó otras pequeñas fuentes para su uso, la principal fue desviada hacia el pueblo. Ningún agradecimiento, ni una sola reseña al respecto. Así eran las cosas entonces...
Pero, claro... ¿Qué tiene todo esto que ver, con el asunto de los gorriones?. Pues nada de nada. Como he dicho al principio el gorrión y concretamente el de la foto, fue cabeza visible de este Blog con el título de "El Gorrión Celta" y que posteriormente pasó a llamarse "El Último Condill". Me pareció más oportuno, aprovechando la rareza de saber que el citado apellido ya había desaparecido de toda Europa. Solo mis "familiares" americanos lo siguen manteniendo, aunque con éxito limitado. Mi abuelo José Condill y su hijo fueron los últimos en llevarlo de primer apellido. Mi abuelo tuvo un hijo y dos hijas, una de las cuales fue mi madre. Ni el hijo ni la segunda hija tuvieron descendencia, con lo cual solo yo (hijo único) quedo con este apellido que, para más inri, llevo en segunda posición... Retomando el hilo de los gorriones me refería yo, unos meses atrás al hecho de que aquel pajarito tan prolífico y estrechamente unido al medio rural había mermado su presencia entre nosotros.
Ya dije entonces que en los pequeños pueblos como el nuestro y otros muchos menores incluso, con todas las calles de tierra hasta los años 50 del siglo pasado y sin agua ni desagües en las casas, toda el agua sucia iba a la calle y con ella los restos de comida que eran pocos. También la siembra de grano era el cultivo principal de nuestros campos de secano, con lo cual el alimento no les faltaba a estos pajaritos tan unidos a la vida pueblerina. Con todas las paredes de nuestras casas de mampostería y sin enlucir, los gorriones escarbaban entre las piedras y situaban en aquellos huecos los miles de nidos de aquellos pajaritos tanto proliferaban y que invadían nuestras calles y plazas. Los gorriones estaban tan acostumbrados a los hábitos de la población que a mediodía ya se apostaban en los aleros esperando la pitanza diaria. Las mujeres tras la comida fregaban platos y cacharros y el agua sucia, como he dicho antes. se tiraba a la calle.
Mezclada con restos de fideos o granos de arroz, los gorriones se lanzaban a buscar esos restos que era para ellos manjar de dioses.
Me desanimó bastante la noticia de que los gorriones habían casi desaparecido de los pueblos de España. Después de 60 años de asfaltado general de nuestras calles, la gente del medio rural, cada uno con sus preocupaciones diarias, ni siquiera nos habíamos percatado que los gorriones ya no vivían con nosotros. Tras la lectura de la noticia me asomé a la calle y efectivamente ningún gorjeo se escuchaba.
-Vaya -me dije- Pues es verdad, casi ninguno se oye.
Disgustado por la añoranza de mis recuerdos infantiles, me metí en casa pensando que efectivamente los gorriones habían desaparecido. Pero unos meses después llegó, para nuestra desgracia, el Covid-19 un coronavirus capaz de infectar todo el planeta en pocas semanas. Con toda la actividad paralizada y obligada la gente a encerrarnos en nuestras casas, las calles y plazas de pueblos y ciudades quedaron desiertas. Poco a poco nuevos habitantes llenaron el silencio urbano. Aunque mezclados con algún estornino que llegó después los gorriones, aquellos que con nuestras prisas y los ruidos del tráfico habían "desaparecido" de nuestras mentes aceleradas por la vida moderna actual, se hicieron presentes.
- ¡Vaya! -me dije satisfecho. Por lo que veo, siguen estando entre nosotros...
RAFAEL FABREGAT
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1 de noviembre de 2019
2897- HOY ES MI SANTO.
¡Ay, ay...! Esto de las onomásticas tendría que ser más a menudo. Es divertidísimo...
Para empezar, me he levantado a las nueve y no solo eso, sino que mi mujer (para no molestarme con los ruidos propios de las labores de la casa, je, je) también se ha levantado a esa misma hora. ¡Puaggg, genial!. El desayuno, no quiero ni contar... Café (descafeínado) con leche (desnatada), una magdalena (sin azúcar), mmmm, de todo...
Quiero decir, toda clase de pastillas. Para la tensión, para el azúcar, estado anímico, colesterol, próstata...
-- ¿A donde quieres que vayamos a pasar el día? -le he preguntado a mi mujer.
-- No sé, donde tu quieras.
-- Podemos ir de compras, a la playa, a la montaña, a buscar setas, a comer a un buen restaurante, a la casita de la Ribera, a...
-- No, no. Déjalo, aquí en casa todavía estaremos mejor. Tengo todo preparado para hacer una paellita de marisco que te vas a chupar los dedos y un vino blanco... Mmmm.
Total, que ni siquiera hemos salido de casa. Y eso que hoy es viernes y este día de la semana es de sagrado cumplimiento almorzar en el bar. Pero, claro, ¡como era mi santo! todo han sido novedades. Bueno, la verdad es que también era el suyo y ni ella me ha felicitado a mi, ni yo a ella. ¿Acaso no es hoy el día de todos los santos?. Pues eso...
RAFAEL FABREGAT
Para empezar, me he levantado a las nueve y no solo eso, sino que mi mujer (para no molestarme con los ruidos propios de las labores de la casa, je, je) también se ha levantado a esa misma hora. ¡Puaggg, genial!. El desayuno, no quiero ni contar... Café (descafeínado) con leche (desnatada), una magdalena (sin azúcar), mmmm, de todo...
Quiero decir, toda clase de pastillas. Para la tensión, para el azúcar, estado anímico, colesterol, próstata...
-- ¿A donde quieres que vayamos a pasar el día? -le he preguntado a mi mujer.-- No sé, donde tu quieras.
-- Podemos ir de compras, a la playa, a la montaña, a buscar setas, a comer a un buen restaurante, a la casita de la Ribera, a...
-- No, no. Déjalo, aquí en casa todavía estaremos mejor. Tengo todo preparado para hacer una paellita de marisco que te vas a chupar los dedos y un vino blanco... Mmmm.
Total, que ni siquiera hemos salido de casa. Y eso que hoy es viernes y este día de la semana es de sagrado cumplimiento almorzar en el bar. Pero, claro, ¡como era mi santo! todo han sido novedades. Bueno, la verdad es que también era el suyo y ni ella me ha felicitado a mi, ni yo a ella. ¿Acaso no es hoy el día de todos los santos?. Pues eso...
RAFAEL FABREGAT
16 de septiembre de 2019
2863- LAS SETAS 2019 YA ESTÁN AHÍ.
![]() |
| El padre, la madre, el niño... Todos me gustan. |
Yo, al menos, en eso confío y por lo tanto allí estaré, a pie de monte y con la cesta y cuchillo afilado. La verdad es que empezaremos algo tarde, pero lo importante es empezar. Yo me conformo con ir dos o tres veces, cuatro a lo sumo. Con eso ya mato el "gusanillo" de mi larga vida de aficionado. La edad no perdona y son ya 55 años seguidos subiendo al Maestrazgo. Soy de Castellón y antiguamente subía al menos dos veces antes de que salieran las setas. Explorar los diferentes puntos que conozco y ver la humedad y el estado de la montaña ya era bastante razón para pasar la mañana por aquellas latitudes. Pero, claro, cuando te haces viejo, hacer 250 Km. para nada ya da un poco de pereza. Veremos qué pasa...
Esos primeros días no cenaba robellones, pero sí un revuelto de champiñón silvestre, unas senderuelas o, como mínimo, unos "pinatells de calceta" que salen más pronto y que también son estupendos. Son esas setas de cutícula marrón y tubos blanquecino-amarillentos a los que, solo hay que quitar la cutícula. Se llaman "de calceta" porque, cuando son jóvenes, los tubos están cubiertos por un velo como es el caso de los champiñones. Cuando ese velo ya no está es porque ya son viejos, en cuyo caso es mejor desecharlos o, de consumirse, tiene que ser eliminando también los tubos. Cuando eso sucede ya queda poca carne y además el sabor ya no es tan fino. Mejor pues es recoger solamente los que tengan el velo intacto.
Mi mujer y yo tenemos la costumbre de buscar solamente hasta mediodía, marchando después a comer en algún restaurante de la zona. No nos gusta volver al monte por la tarde, a no ser que se trate solamente de simple exploración de una zona diferente. Lo cierto es que llegando tarde y acabando pronto nos sobra tiempo, pues en todas las zonas de búsqueda, el coche llega siempre a donde están las setas. Siempre solemos llenar la cesta en un máximo de dos horas, pues recogemos 33 tipos diferentes de setas y claro, con tanta variedad es casi imposible no llenar rápidamente. Otra cosa es recoger solamente robellones o níscalos ya que si, por lo que sea, un año la cosa flojea tienes que volver para casa con la cesta medio vacía. Pero ese no es nuestro plan...
RAFAEL FABREGAT
31 de agosto de 2019
2848- TRABAJAR PARA VIVIR.
![]() |
| Con mi padre y mi madrastra. |
Hay que encontrar cientos de proveedores que corten las cañas de su cañar, las seleccionen y las aten en garbas y las pongan a pie de camión para que puedas comprarlas y llevártelas. Por supuesto, las que valen para hacer mangos de escoba no son más allá del 20%, motivo por el cual hay que buscar comprador para los tamaños restantes y desperdicios que se dedicarán a otros menesteres como la agricultura o para hacer cañizos, etc. Bien, ya tienes las cañas, pero hay que contratar los servicios del camión que las lleve a tu casa y operarios que corten los mangos. Claro que cortar los mangos no tiene nada de fácil, pues hay que seleccionar una vez más los grosores y eliminar las cañas o la parte de ellas que esté torcida. Ningún ama de casa quiere barrer con una escoba que tenga el mango torcido...![]() |
| El taller de mi padre. |
![]() |
| Rafael Fabregat |
El operario fundamental es ahora el que hace el atado definitivo. El que se encarga de convertir el mango y el manojo de palma en una escoba.
Después se pelar la caña, se cepilla el palmito y se cortan las puntas sobrantes. Ya tenemos la escoba hecha y perfectamente presentada, pero hay que buscarle comprador.
Lo ideal en estos casos es buscar un representante que esté introducido en el ramo. Que trabaje otros productos similares del campo de la limpieza en general, porque tu no puedes vender las escobas de casa en casa y una a una. Habrá que venderlas al por mayor, en la suficiente cantidad que permita su envío a otras provincias e incluso al extranjero.
El dinero no se gana cargando un margen comercial elevado encima de los costes de un producto tan insignificante como es una escoba de palma y caña...
Probablemente el margen neto será de apenas unos céntimos y es en la cantidad donde está el negocio. No sería seguramente el caso del hombre de la foto, al que no conozco (foto de internet) y que, por lo rudimentario del banco de trabajo, no parece preparado para trabajar en cantidad. En nuestro taller llegamos a las 150.000 anuales*. Para ganar dinero, hay que hacer las cosas bien. Lo primero es la calidad, lo segundo el precio y lo tercero el servicio. Los clientes lo quieren todo bueno, bonito, barato y de hoy para mañana...
RAFAEL FABREGAT
(*).- Solo de palma, porque también hacíamos de Mijo.
Otro día os contaré...
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6 de agosto de 2019
2825- EL PARAÍSO TERRENAL.
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| Rafael Fabregat. El último Condill. |
La vida, si tienes la suerte de no toparte con ellos, tiene dos etapas a cual más plena y feliz: la del amor de tu pareja y la de los hijos, además del posible éxito profesional.
Puesto que lo tenía todo, yo hubiera podido ser uno de esos personajes felices, pero no tuve suerte. Ya de soltero tuve mi primer tropiezo con el más diabólico de los mortales y de unos imbéciles que le bailaron el agua, gente a quien no les importó arruinar una vida, aunque solo fuera para aumentar su protagonismo. A partir de ese momento todo fue un camino de rosas (profesional y política) para el indeseable y palmaditas en la espalda para los imbéciles que se lo facilitaron.
No cabían las discusiones. El deshonor era demasiado grande para pelearse por ello. Había que matar al bellaco o pasar de él. Quizás me equivoqué, pero opté por lo segundo. Bastante fue perder mi honor, como para perder también mi vida tras unos barrotes. En cuanto a los imbéciles... ¡Bah!. Ni siquiera eran capaces de valorar lo que hicieron...¡Aún no lo valoran hoy!. El facineroso acabó con mi honor, pero no con mi vida. ¡Total por negarle el protagonismo que me pedía!. Quería ser el "relaciones públicas" de un evento que nació para Cabanes gracias a mi tesón y no pocos sacrificios, incluso económicos... Claro que al canalla el evento le interesaba poco. Era lucirse delante del pueblo y disfrutar del contacto con las autoridades provinciales lo que le importaba. ¡La política!.
Yo, aunque precaria, seguí con mi vida y, pesar de todo, tuve mi buena dosis de felicidad gracias al inmenso amor que me brindó en todo momento la que después sería mi mujer y madre de mis hijas. Ella me conocía a fondo y, en todo momento estuvo segura que lo que de mí se decía era de todo punto imposible, lo que se tradujo en un apoyo incondicional a mis aciertos y errores. También en lo profesional tuve la suerte de encontrar gente que valoró mi seriedad y la calidad de mis servicios, haciendo que mi negocio aumentara día tras día. Pronto me quedé solo pues, mientras otros cerraron, alguno de mis competidores incluso acabó trabajando para mí. La suerte o el tesón, acabaron premiando nuestros sacrificios.
![]() |
| Universidad de Castelló. |
![]() |
| Falta el fotógrafo, que soy yo. |
RAFAEL FABREGAT
25 de mayo de 2019
2778- EL PRIMER AMOR.
No. No fuimos novios en la escuela. Nos llevamos cuatro años y, cuando yo abandoné la escuela, la que hoy es mi mujer tan solo tenía 10 años. Era pronto, pero ella se desarrolló muy pronto. Con 14 años ya medía 1,70 y estaba completamente formada, llamando la atención de jóvenes y mayores. Yo medía algo más, pero muy poco. Mi atención ya la había conseguido tiempo atrás... Éramos vecinos y en una época sin agua corriente en los pueblos, coincidíamos en muchas ocasiones en la fuente del pueblo al objeto de abastecer a nuestras madres del preciado líquido. Yo con un carro de cuatro cántaros y ella otro de dos. Ya sabiendo la hora en que se llevaba a cabo aquel acarreo de agua, coincidir era relativamente fácil. Eso sin contar que uno y otro solíamos vigilar para que lo que no era coincidencia lo aparentara. Para entonces yo apenas tenía 16 años y ella 12, pero ella aparentaba 16 y yo 14. Solo a palos conseguir espabilar. De todas formas con 70 años todavía hago cosas de joven inocentón.
Genio y figura... hasta la sepultura. Los viajes que yo hacía después de comer, eran para llevar agua a nuestro lugar de trabajo puesto que el agua era imprescindible para ablandar las materias primas que manufacturábamos. Ya en la fuente y después de charlar un ratito con ella solía preguntarle si haría un segundo viaje y si era así, como las distancias no se correspondían, yo vaciaba los cántaros a medio camino para volver y así coincidir nuevamente en la fuente. Estaba claro que ella también buscaba el contacto, pero lo del amor no lo tenía tan claro como yo. Así transcurrió el tiempo, entre guateques organizados por nuestras respectivas pandillas de amigos. A esa edad igual chicos que chicas no suelen tenerlo claro, pero yo sabía que la quería y que haría todo lo posible por hacerla mi mujer. No fue fácil porque, como he dicho antes, ella no lo tenía del todo claro.
Las cosas eran un día blancas, otras negras y casi siempre grises. Yo, ante la indefinición, hacía también mis pinitos de aquí para allá pues no me faltaban oportunidades. Pero el tiempo pasa y nos plantamos yo con veinte años y ella con dieciséis y decidí que había que poner punto y final a un juego que había durado demasiado. Puse las cartas sobre la mesa porque tenía claro que había más ases a mi favor que en contra y gané la partida. Ella dijo que sí y desde aquel momento no volvimos a separarnos. Este año se han cumplido cincuenta de aquella decisión que dio inicio a un noviazgo de cuatro años. Nos casamos, ella con 20 años y yo con 24 y la vida nos ha dado tres hijas y cuatro nietos. Por supuesto hemos tenido altibajos, pero está claro que estábamos predestinados a caminar juntos por la vida...
RAFAEL FABREGAT
Genio y figura... hasta la sepultura. Los viajes que yo hacía después de comer, eran para llevar agua a nuestro lugar de trabajo puesto que el agua era imprescindible para ablandar las materias primas que manufacturábamos. Ya en la fuente y después de charlar un ratito con ella solía preguntarle si haría un segundo viaje y si era así, como las distancias no se correspondían, yo vaciaba los cántaros a medio camino para volver y así coincidir nuevamente en la fuente. Estaba claro que ella también buscaba el contacto, pero lo del amor no lo tenía tan claro como yo. Así transcurrió el tiempo, entre guateques organizados por nuestras respectivas pandillas de amigos. A esa edad igual chicos que chicas no suelen tenerlo claro, pero yo sabía que la quería y que haría todo lo posible por hacerla mi mujer. No fue fácil porque, como he dicho antes, ella no lo tenía del todo claro. Las cosas eran un día blancas, otras negras y casi siempre grises. Yo, ante la indefinición, hacía también mis pinitos de aquí para allá pues no me faltaban oportunidades. Pero el tiempo pasa y nos plantamos yo con veinte años y ella con dieciséis y decidí que había que poner punto y final a un juego que había durado demasiado. Puse las cartas sobre la mesa porque tenía claro que había más ases a mi favor que en contra y gané la partida. Ella dijo que sí y desde aquel momento no volvimos a separarnos. Este año se han cumplido cincuenta de aquella decisión que dio inicio a un noviazgo de cuatro años. Nos casamos, ella con 20 años y yo con 24 y la vida nos ha dado tres hijas y cuatro nietos. Por supuesto hemos tenido altibajos, pero está claro que estábamos predestinados a caminar juntos por la vida...
RAFAEL FABREGAT
25 de marzo de 2019
2741- HOY ES LUNES, GRACIAS A DIOS.
Vale, vale. Ya sé que esto tiene mala prensa, sobre todo entre los jóvenes que posiblemente son número importante de mis lectores, pero gracias a Dios ya es lunes. Yo también fui joven y los lunes me gustaban poco o nada, pero las cosas cambian. Ahora ya estoy jubilado y, desde mi perspectiva actual, los días de fiesta son más aburridos que los laborales. ¿Cómo es posible? -se preguntarán ustedes. Pues muy fácil. Para mi los días laborales empiezan llevando a mis nietos al colegio. Después caminar 1,5 Km. para almorzar con una de mis hijas en el restaurante del polígono industrial y, con un poquito de suerte, tener que ayudar a preparar algún pedido pendiente. Al mediodía regreso a la casa, nuevamente a pie. La primera parte del día se pasa volando. Tras la comida, siesta y un par de horas frente al ordenador para escribir cualquier noticia del día o chorrada que se me ocurra.
A media tarde una cerveza (si se puede con tapa) y tele hasta la hora de cenar. Tras la cena siempre una película de estreno en el Plus, salvo que haya partido de fútbol, y con eso ya llegamos a las doce de la noche. Simple, ¿verdad?. Pues sí. Simple pero sin aburrirte ni un minuto.
Estando ocupado las horas vuelan. Ya próximo a la jubilación, estaba francamente preocupado al pensar que los días serían interminables y no se me ocurría qué tendría qué hacer para ocupar tanto tiempo libre, ya que los bancos de viejos no me atraen. Ahora resulta que lo tengo totalmente ocupado. Casi que me faltan horas. El único problema, que no es tal, es que las semanas pasan volando y los meses también.
Recuerdo una de las primeras veces que el célebre monologuista Moncho Borrajo, fue a actuar al Paralelo de la ciudad condal. Este señor fue primero de la historia en muchas cosas y también en lo concerniente a empezar su actuación antes de abrirse el telón. Yo estaba con mi mujer en Barcelona visitando a mis clientes y por la noche, tras la cena, se nos ocurrió ir a ver la actuación de este señor. A nuestra llegada al famoso teatro del Paralelo estaba Moncho Borrajo, disfrazado de acomodador a la antigua usanza, y ejerciendo su papel a la perfección sin que muchos de los asistentes se dieran cuenta de quien era en realidad. Yo reconozco que nunca he sido propenso a dar propina alguna por este servicio, pues se supone es uno más de los empleados de la sala y tendrá su sueldo correspondiente.
Viendo que el acomodador era el propio Moncho Borrajo, nos dejamos llevar y al dejarnos en nuestra correspondiente butaca le di una moneda de cien pesetas. No es fácil de explicar toda la que allí se armó, lanzando gritos de júbilo y mostrando la moneda a los espectadores que ya ocupaban la mitad de la platea. Entendí que nadie antes le había dado propina y si se la dieron sería de escasa cuantía. Como buen acomodador, las cien pesetas no me las devolvió, pero durante su actuación nombró varias veces el hecho de la propina y hasta incluso reclamó nuestra ayuda para hacer uno de sus números. En determinado momento bajó del escenario y se dirigió a nosotros, que estábamos en tercera fila, entregándonos un diccionario para mi mujer y una linterna para mi. El número consistía en desarrollar todo un monólogo en base a la palabra que el espectador elegía.
La gracia, que repetía en todas sus actuaciones, consistía en que mientras la espectadora elegía la palabra del diccionario, el marido le iluminaba las hojas del libro con la linterna. Bien, pues gracias a la propina, ese día nos tocó a nosotros ese papel. Todo esto lo he comentado porque también yo, cuando no tengo noticia fresca que comentar en mi Blog, como es el caso de hoy, me limito a elegir una palabra o tema al azar y lo desarrollo escribiendo lo que se me ocurre respecto al mismo. ¿Así de fácil?. Pues bueno, no siempre fácil puesto que algunas veces resulta farragoso escribir de una cosa que no habías pensado escribir, pero normalmente suelo sacarlo a flote, desarrollando los pros y contras de ese determinado tema. Escribir me gusta y, ya que esa actividad es para emplear mi tiempo, no importa lo que cueste si el resultado es satisfactorio... En resumen, el fin de semana está muy bien pero, bienvenido sea también el lunes.
RAFAEL FABREGAT
A media tarde una cerveza (si se puede con tapa) y tele hasta la hora de cenar. Tras la cena siempre una película de estreno en el Plus, salvo que haya partido de fútbol, y con eso ya llegamos a las doce de la noche. Simple, ¿verdad?. Pues sí. Simple pero sin aburrirte ni un minuto.
Estando ocupado las horas vuelan. Ya próximo a la jubilación, estaba francamente preocupado al pensar que los días serían interminables y no se me ocurría qué tendría qué hacer para ocupar tanto tiempo libre, ya que los bancos de viejos no me atraen. Ahora resulta que lo tengo totalmente ocupado. Casi que me faltan horas. El único problema, que no es tal, es que las semanas pasan volando y los meses también.
Recuerdo una de las primeras veces que el célebre monologuista Moncho Borrajo, fue a actuar al Paralelo de la ciudad condal. Este señor fue primero de la historia en muchas cosas y también en lo concerniente a empezar su actuación antes de abrirse el telón. Yo estaba con mi mujer en Barcelona visitando a mis clientes y por la noche, tras la cena, se nos ocurrió ir a ver la actuación de este señor. A nuestra llegada al famoso teatro del Paralelo estaba Moncho Borrajo, disfrazado de acomodador a la antigua usanza, y ejerciendo su papel a la perfección sin que muchos de los asistentes se dieran cuenta de quien era en realidad. Yo reconozco que nunca he sido propenso a dar propina alguna por este servicio, pues se supone es uno más de los empleados de la sala y tendrá su sueldo correspondiente.
Viendo que el acomodador era el propio Moncho Borrajo, nos dejamos llevar y al dejarnos en nuestra correspondiente butaca le di una moneda de cien pesetas. No es fácil de explicar toda la que allí se armó, lanzando gritos de júbilo y mostrando la moneda a los espectadores que ya ocupaban la mitad de la platea. Entendí que nadie antes le había dado propina y si se la dieron sería de escasa cuantía. Como buen acomodador, las cien pesetas no me las devolvió, pero durante su actuación nombró varias veces el hecho de la propina y hasta incluso reclamó nuestra ayuda para hacer uno de sus números. En determinado momento bajó del escenario y se dirigió a nosotros, que estábamos en tercera fila, entregándonos un diccionario para mi mujer y una linterna para mi. El número consistía en desarrollar todo un monólogo en base a la palabra que el espectador elegía.
La gracia, que repetía en todas sus actuaciones, consistía en que mientras la espectadora elegía la palabra del diccionario, el marido le iluminaba las hojas del libro con la linterna. Bien, pues gracias a la propina, ese día nos tocó a nosotros ese papel. Todo esto lo he comentado porque también yo, cuando no tengo noticia fresca que comentar en mi Blog, como es el caso de hoy, me limito a elegir una palabra o tema al azar y lo desarrollo escribiendo lo que se me ocurre respecto al mismo. ¿Así de fácil?. Pues bueno, no siempre fácil puesto que algunas veces resulta farragoso escribir de una cosa que no habías pensado escribir, pero normalmente suelo sacarlo a flote, desarrollando los pros y contras de ese determinado tema. Escribir me gusta y, ya que esa actividad es para emplear mi tiempo, no importa lo que cueste si el resultado es satisfactorio... En resumen, el fin de semana está muy bien pero, bienvenido sea también el lunes.
RAFAEL FABREGAT
17 de enero de 2019
2708- ¡QUIEN LO HABÍA DE DECIR...!
Efectivamente, ¡quien lo había de decir...! A pesar de no tener otros estudios más que los primarios, a mi siempre me ha gustado mucho escribir. Eso sin contar que la mayor parte de mi vida ha transcurrido sin otra tecnología que no fuera la máquina de escribir y que, por supuesto, tampoco tuve a mi disposición hasta bien entrados los treinta años. Empecé como empezaron todos los niños de mi época, con un lápiz, una goma de borrar y una pluma de las que se mojaban de vez en cuando en el tintero escolar, aquel que estaba integrado en el pupitre y que de forma parsimoniosa el propio maestro nos rellenaba cada mañana. Después, con el tiempo, llegaron los bolígrafos y mucho más tarde los rotuladores. Llegué a conocer el portaminas, pero ese ya era artilugio más propio de la élite entre la que, siendo pobre de solemnidad, no podía contarme. Hay que añadir a todo lo anterior que treinta años después de yo venir al mundo, las comunicaciones entre familia, amigos y especialmente entre clientes y proveedores seguía siendo epistolar. Aunque hacía mucho tiempo que el teléfono había desplazado al telégrafo, las comunicaciones telefónicas eran poco o nada seguras y caras además. Todo o casi todo se hacía por carta y estas empezaban indefectiblemente con el encabezamiento de lugar y fecha del remitente.
Quizás por la mala salud de mi madre, que murió a los dos años de venir yo al mundo, nací con escasa salud y con esa poca fortaleza se desarrolló mi niñez y toda mi juventud.
No sería hasta 35 años después cuando se descubrió aquella enfermedad que afectaba a mis huesos y salud general, recibiendo el oportuno tratamiento casi por casualidad. Para entonces yo ya tenía más de cuarenta años. Digo todo esto porque, justamente por aquella escasa salud y mi gusto por la escritura, siempre pensé que era muy difícil que yo pudiera encabezar mis cartas con aquella cifra mágica de tres ceros que tenía el lejano año 2.000.
Yo hacía cuentas y claro, para llegar al ansiado año 2.000 había de cumplir los 51 años y eso era altamente improbable. Cuando no me dolía un codo, me dolía la rodilla, todo el brazo, las piernas, la cadera, etc. Con cierta frecuencia me dolía la cabeza e incluso llegaba a desmayarme. Había pocas razones para el optimismo y los médicos todo lo achacaban a problemas reumáticos, cuyo tratamiento acabó causándome problemas gástricos y hasta ulcera grastroduodenal. ¿Llegar a los 51 años de edad, para poder fechar mis cartas con el año 2.000?. Difícil. Sin embargo un accidente de tráfico dio con mis huesos (nunca mejor dicho) al hospital a los 41 años de edad.
No hubo fracturas, pero si un concienzudo examen radiológico que puso al descubierto mi enfermedad, para la que ya había tratamiento. Para mí aquello fue como volver a nacer. Un tratamiento de 25 años de duración permitió incluso, si no darme de alta, sí el poder retirarme el tratamiento y ser una persona normal. Excuso decir que, gracias a ello, no solo llegué al ansiado año 2.000 sino que lo sobrepasé ampliamente, puesto que aquí estoy. Aquel año la tecnología todavía no había hecho los estragos actuales y continuaban recibiéndose los comunicados de forma epistolar, registrando mis escritos con el bonito número de tres ceros.
Después llegó el Telefax, que venía a ser lo mismo aunque remitido vía telefónica.
El Fax ya ha pasado a la Historia y actualmente todo se hace vía e-mail, a través del ordenador.
Ahora ninguna comunicación de familiares, amigos o clientes se recibe por correo.
Noticias, fotos y vídeos se reciben a través de los teléfonos móviles, al instante y de forma totalmente gratuita, cuando se trata del sistema de WhatsApp.
Con la llegada del teléfono móvil la gente empezó a caminar por la calle con el teléfono pegado a la oreja. Ahora muchos ya lo hacen por medio de auriculares, dando la impresión de estar hablando solos.
¡Es el mundo de hoy!.
Un mundo al que no podemos ni debemos escapar.
Hay que ir con los tiempos, aunque alguna vez tropecemos con las nuevas tecnologías provocando la risa de nuestros hijos...
Compré a mi mujer un móvil con todos esos adelantos, pero yo sigo con un "trasto" de los de antes, que mis hijas me apremian a lanzar a la basura. En fin, a todo esto tengo el placer de comunicarles que hoy, día 17 de Enero del año 2.019 y día de la festividad de San Antonio Abad, he cumplido los 70 años. ¿Quien lo había de decir...?.
RAFAEL FABREGAT
Quizás por la mala salud de mi madre, que murió a los dos años de venir yo al mundo, nací con escasa salud y con esa poca fortaleza se desarrolló mi niñez y toda mi juventud.
No sería hasta 35 años después cuando se descubrió aquella enfermedad que afectaba a mis huesos y salud general, recibiendo el oportuno tratamiento casi por casualidad. Para entonces yo ya tenía más de cuarenta años. Digo todo esto porque, justamente por aquella escasa salud y mi gusto por la escritura, siempre pensé que era muy difícil que yo pudiera encabezar mis cartas con aquella cifra mágica de tres ceros que tenía el lejano año 2.000.
Yo hacía cuentas y claro, para llegar al ansiado año 2.000 había de cumplir los 51 años y eso era altamente improbable. Cuando no me dolía un codo, me dolía la rodilla, todo el brazo, las piernas, la cadera, etc. Con cierta frecuencia me dolía la cabeza e incluso llegaba a desmayarme. Había pocas razones para el optimismo y los médicos todo lo achacaban a problemas reumáticos, cuyo tratamiento acabó causándome problemas gástricos y hasta ulcera grastroduodenal. ¿Llegar a los 51 años de edad, para poder fechar mis cartas con el año 2.000?. Difícil. Sin embargo un accidente de tráfico dio con mis huesos (nunca mejor dicho) al hospital a los 41 años de edad.
No hubo fracturas, pero si un concienzudo examen radiológico que puso al descubierto mi enfermedad, para la que ya había tratamiento. Para mí aquello fue como volver a nacer. Un tratamiento de 25 años de duración permitió incluso, si no darme de alta, sí el poder retirarme el tratamiento y ser una persona normal. Excuso decir que, gracias a ello, no solo llegué al ansiado año 2.000 sino que lo sobrepasé ampliamente, puesto que aquí estoy. Aquel año la tecnología todavía no había hecho los estragos actuales y continuaban recibiéndose los comunicados de forma epistolar, registrando mis escritos con el bonito número de tres ceros.
Después llegó el Telefax, que venía a ser lo mismo aunque remitido vía telefónica.
El Fax ya ha pasado a la Historia y actualmente todo se hace vía e-mail, a través del ordenador.
Ahora ninguna comunicación de familiares, amigos o clientes se recibe por correo.
Noticias, fotos y vídeos se reciben a través de los teléfonos móviles, al instante y de forma totalmente gratuita, cuando se trata del sistema de WhatsApp.
Con la llegada del teléfono móvil la gente empezó a caminar por la calle con el teléfono pegado a la oreja. Ahora muchos ya lo hacen por medio de auriculares, dando la impresión de estar hablando solos.
¡Es el mundo de hoy!.
Un mundo al que no podemos ni debemos escapar.
Hay que ir con los tiempos, aunque alguna vez tropecemos con las nuevas tecnologías provocando la risa de nuestros hijos...
Compré a mi mujer un móvil con todos esos adelantos, pero yo sigo con un "trasto" de los de antes, que mis hijas me apremian a lanzar a la basura. En fin, a todo esto tengo el placer de comunicarles que hoy, día 17 de Enero del año 2.019 y día de la festividad de San Antonio Abad, he cumplido los 70 años. ¿Quien lo había de decir...?.
RAFAEL FABREGAT
31 de diciembre de 2018
2700- ¡UN MILLÓN!
Antes de la llegada del EURO, cuando en España se hablaba de dinero y por lo tanto de la tan consabida peseta, aunque nadie tenía un duro (moneda de 5 Pts.) coloquialmente se hablaba de kilos, como si fueran garbanzos o patatas...
一¡Fulano ha comprado una finca (o una casa) que le ha costado más de "un kilo"!. Y se quedaban tan anchos...
De los coches no podemos hablar puesto que un SEAT-600D nuevecito de fábrica solo costaba 65.000 Ptas., algo menos de 391 euros. Yo tuve uno, pero era de segunda mano y solo costó 240 €.
Pero esto no quiere decir que las cosas estuvieran baratas, ¡que va!. Más caras que ahora. La prueba es que actualmente todas las familias tienen tantos coches como miembros hay en la casa y entonces solo había media docena de coches en todo el pueblo...
Yo (así de tonto estaba) me sentía el rey...
Los que me conocen bien sabrán ya de antemano que esta entrada al Blog no es para hablar de dinero y mucho menos para hacerlo de casas o fincas. Aunque no seamos ricos, vivimos medianamente bien para hablar de esas minucias...
Como he dicho antes, unos más y otros menos, todos tienen casas, coches y fincas.
Por cierto, las tierras casi abandonadas, puesto que ni las mejores fincas de almendros o los mejores huertos de naranjos, son actualmente rentables. Como consecuencia de ello ningún joven quiere trabajar la tierra, aunque me temo que tampoco querrían hacerlo si el campo fuera rentable.
Les hemos dado estudios para que no necesiten ir a destripar terrones como hicimos nosotros y aunque los tiempos que corren no son buenos, se las van apañando sin tener que sufrir las inclemencias del tiempo, que no es poco.
Esta entrada es para confirmaros que, tal como ya vaticiné ayer, este Blog ha superado el millón de visitas. Todos sabemos que muchas veces, en los tiempos que corren, cualquier chorrada de Youtube supera esa cifra en un par de días (y cobrando, además) pero esta no es la cuestión. El Blog del último Condill es el de un vejete, curioso pero sin estudios, que nunca pensó que llegaría tan lejos. Esta es la entrada 2.700. ¡Increíble!.
一¿Como es posible?. Recuerdo perfectamente que, al jubilarme, cuando mis hijas me aconsejaron que abriera un Blog para distraerme, les dije con toda sinceridad que no tenía futuro alguno pues nada tenía que contar, ni sabía cómo hacerlo.
一Tu siéntate frente al teclado y escribe lo que se te ocurra. Déjate llevar.
Así lo hice. Nada tenía qué perder... ¡Y hasta hoy!.
Claro que para que el Blog de un viejo sin estudios pueda llegar al millón de visitas hace falta algo más que suerte. Has de tener un grupo de personas a las que les caiga bien lo que cuentas y cuando no hay preparación alguna, solo lo bueno o malo que hayas visto o te haya sucedido en esta vida puede encontrar ese interés en los demás. Yo, ¿qué quieren que les diga?. Yo no tengo estudio alguno. Soy una persona mediocre, hijo de familia pobre de solemnidad y que, en compañía y ayuda de mi querida esposa, pobre como yo, hemos conseguido con mucho trabajo situarnos un peldaño por encima del que ocuparon nuestros padres. Ayudas pocas o ninguna. Buena parte de los pocos amigos que tuvimos murieron. ¡Mala suerte la nuestra!. Otros viven su vida ajenos a lo que sucede a su alrededor y, desde su punto de vista, bastante hacen con seguir su camino.
La vida es así. Pocos caminos están libres de piedras. Cada cual tiene las suyas y a todos nos parece que las nuestras son las más grandes y difíciles de saltar. Nosotros, hablo en plural porque mi vida ha girado siempre alrededor de mi esposa y compañera, actuamos siempre como nuestros padres nos enseñaron. Trabajar y no hacer daño a nadie, pero eso no ha sido suficiente para que nos haya pasado de todo. Desde el punto de vista personal, en mi interés por hacer algo grande para mi pueblo y no teniendo en cuenta la opinión de quienes quisieron impedirlo, fui acusado hasta incluso de apropiarme de los irrisorios beneficios que aquella actividad reportó. En el familiar perdí a una de mis hijas porque, desde su punto de vista, estábamos más atentos al trabajo que a sus necesidades de afecto. No lo sé, puede que así fuera. Lo siento. No pudimos hacer más...
¡MUCHAS GRACIAS A TODOS Y FELIZ AÑO NUEVO 2019!
RAFAEL FABREGAT
一¡Fulano ha comprado una finca (o una casa) que le ha costado más de "un kilo"!. Y se quedaban tan anchos...
De los coches no podemos hablar puesto que un SEAT-600D nuevecito de fábrica solo costaba 65.000 Ptas., algo menos de 391 euros. Yo tuve uno, pero era de segunda mano y solo costó 240 €.
Pero esto no quiere decir que las cosas estuvieran baratas, ¡que va!. Más caras que ahora. La prueba es que actualmente todas las familias tienen tantos coches como miembros hay en la casa y entonces solo había media docena de coches en todo el pueblo...
Yo (así de tonto estaba) me sentía el rey...
Los que me conocen bien sabrán ya de antemano que esta entrada al Blog no es para hablar de dinero y mucho menos para hacerlo de casas o fincas. Aunque no seamos ricos, vivimos medianamente bien para hablar de esas minucias...
Como he dicho antes, unos más y otros menos, todos tienen casas, coches y fincas.
Por cierto, las tierras casi abandonadas, puesto que ni las mejores fincas de almendros o los mejores huertos de naranjos, son actualmente rentables. Como consecuencia de ello ningún joven quiere trabajar la tierra, aunque me temo que tampoco querrían hacerlo si el campo fuera rentable.
Les hemos dado estudios para que no necesiten ir a destripar terrones como hicimos nosotros y aunque los tiempos que corren no son buenos, se las van apañando sin tener que sufrir las inclemencias del tiempo, que no es poco.
Esta entrada es para confirmaros que, tal como ya vaticiné ayer, este Blog ha superado el millón de visitas. Todos sabemos que muchas veces, en los tiempos que corren, cualquier chorrada de Youtube supera esa cifra en un par de días (y cobrando, además) pero esta no es la cuestión. El Blog del último Condill es el de un vejete, curioso pero sin estudios, que nunca pensó que llegaría tan lejos. Esta es la entrada 2.700. ¡Increíble!.一¿Como es posible?. Recuerdo perfectamente que, al jubilarme, cuando mis hijas me aconsejaron que abriera un Blog para distraerme, les dije con toda sinceridad que no tenía futuro alguno pues nada tenía que contar, ni sabía cómo hacerlo.
一Tu siéntate frente al teclado y escribe lo que se te ocurra. Déjate llevar.
Así lo hice. Nada tenía qué perder... ¡Y hasta hoy!.
Claro que para que el Blog de un viejo sin estudios pueda llegar al millón de visitas hace falta algo más que suerte. Has de tener un grupo de personas a las que les caiga bien lo que cuentas y cuando no hay preparación alguna, solo lo bueno o malo que hayas visto o te haya sucedido en esta vida puede encontrar ese interés en los demás. Yo, ¿qué quieren que les diga?. Yo no tengo estudio alguno. Soy una persona mediocre, hijo de familia pobre de solemnidad y que, en compañía y ayuda de mi querida esposa, pobre como yo, hemos conseguido con mucho trabajo situarnos un peldaño por encima del que ocuparon nuestros padres. Ayudas pocas o ninguna. Buena parte de los pocos amigos que tuvimos murieron. ¡Mala suerte la nuestra!. Otros viven su vida ajenos a lo que sucede a su alrededor y, desde su punto de vista, bastante hacen con seguir su camino.
La vida es así. Pocos caminos están libres de piedras. Cada cual tiene las suyas y a todos nos parece que las nuestras son las más grandes y difíciles de saltar. Nosotros, hablo en plural porque mi vida ha girado siempre alrededor de mi esposa y compañera, actuamos siempre como nuestros padres nos enseñaron. Trabajar y no hacer daño a nadie, pero eso no ha sido suficiente para que nos haya pasado de todo. Desde el punto de vista personal, en mi interés por hacer algo grande para mi pueblo y no teniendo en cuenta la opinión de quienes quisieron impedirlo, fui acusado hasta incluso de apropiarme de los irrisorios beneficios que aquella actividad reportó. En el familiar perdí a una de mis hijas porque, desde su punto de vista, estábamos más atentos al trabajo que a sus necesidades de afecto. No lo sé, puede que así fuera. Lo siento. No pudimos hacer más...
¡MUCHAS GRACIAS A TODOS Y FELIZ AÑO NUEVO 2019!
RAFAEL FABREGAT
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