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28 de octubre de 2017

2524- CUATRO HORAS.

Más o menos, cuatro horas es el tiempo que pasó desde la proclamación de la Independencia Catalana y el anuncio del Presidente del Gobierno Español, anulándolo todo, suspendiendo de empleo y sueldo a los revolucionarios y convocando Elecciones Autonómicas para el día 21 de Diciembre de 2.017.
Se acabó la fiesta. Se acabó lo que se daba... ¡Ya era hora!.
A más de cuatro seguramente les sentará mal el cava con el que brindaron ayer, pero que no se preocupen, dos pastillas de ALMAX te dejan como nuevo...
De todas formas cabe señalar que Puigdemont y algunos parlamentarios no se dan por enterados del cese y tampoco la dirección de la televisión catalana TV3. Veremos qué pasa cuando el día 1 no se les ingrese el importe de las nóminas...

RAFAEL FABREGAT

30 de marzo de 2017

2383- LA AUTOMEDICACIÓN.

"El que esté limpio de culpa que tire la primera piedra..." 
¿Quien no ha ido directamente a la farmacia alguna vez, por no hacer cola en la consulta del médico?. 
- Total por un simple resfriado... por un dolor de barriga... porque me duele la rodilla... total, total, total...
Está claro que para muchos es casi una costumbre y totalmente desaconsejable. Tomar medicamentos por iniciativa propia, sin consultar al médico, es algo demencial que no deberíamos hacer en ningún caso. Las medicinas no son una panacea, sino un mal menor, pero mal al fin y al cabo. Por lo tanto es una locura tomarlas sin saber a ciencia cierta que son ese "mal menor" que alivie al mayor. 

Por mínimas que sean, no existe ninguna medicina que no tenga contraindicaciones. Tiene media disculpa que se tomen unas pastillas para la acidez de estómago, para aliviar la irritación de garganta, para un leve dolor de cabeza, para la tos... pero poco más. Una cosa son los medicamentos de alivio y otros los de curación. Los primeros se dispensan sin receta pero los segundos siempre han de ser recetados por un médico, previa exploración del paciente, lo cual nos indica que tienen un cierto peligro. Una cosa es jugar a los médicos y otra muy distinta intentar suplantarles. Ellos nos darán siempre la medicina más adecuada en cada caso y siempre en la dosis más conveniente cosa que nosotros, por nuestra cuenta, no sabemos ni podemos hacer. Ante la más mínima dura, como mínimo, habrá que consultar al farmacéutico. El peligro es que algunas farmacias actuales parecen supermercados.

Demasiadas cosas están a disposición del cliente. El ejemplo de medicamentos mayormente adquiridos para automedicación son los analgésicos, antibióticos y ansiolíticos o antidepresivos. 
Como todo el mundo sabe o debería saber, buena parte de las infecciones relacionadas con los resfriados son de tipo vírico y no deben tratarse con antibióticos, de la misma manera que las enfermedades con síntomas de ansiedad o depresión son tan variadas que necesitan de un tratamiento específico para cada paciente en particular. Totalmente injustificable que se intenten conseguir estos medicamentos directamente en las farmacias, ni aún en el caso de que se acompañe la petición de un viejo envase encontrado en nuestro botiquín familiar. 

La enfermedad que se alivió en el pasado con este medicamento puede ser diferente a la que sufrimos en este momento. En cuanto a los analgésicos, la causa del presente dolor en determinada parte de nuestro cuerpo puede requerir incluso de una medicación que alivie la enfermedad y no los síntomas que provoca. Por todo esto y por muchísimas más causas, de todo punto negativas para nuestra salud, la automedicación debería ser desterrada y el farmacéutico es el primer culpable de esta práctica. Cada día son más los medicamentos que no se pueden dispensar sin receta médica pero, lamentablemente, algunos farmacéuticos no resisten la tentación de contentar a la clientela, al mismo tiempo que hacen caja.

RAFAEL FABREGAT

16 de abril de 2016

2069- LA CÁPSULA DE LA ALEGRÍA.

En realidad no es que este medicamento dé alegría, pero alivia muchos síntomas molestos, que ya es bastante. Siendo un antiácido estomacal, no solo es un potente medicamento antiulceroso, sino que alivia el reflujo gastroesofágico, la hernia de hiato y previene de posibles hemorragias estomaco-intestinales. ¡Vamos, que es la leche!. El problema, como todo en la vida, es que su uso se ha banalizado y a día de hoy es el medicamento más usado en España, como antes era el Bicarbonato y después la Aspirina. La culpa no del cha-cha-chá, ni de los usuarios que solo intentamos vivir mejor, alejando molestias desagradables. La culpa es de los propios médicos, también usuarios del medicamento, que recetan casi 60 millones de cápsulas al año para 45 millones de habitantes.


El Omeprazol es barato y eficaz para aliviar hemorragias ulcerosas y los desgradables síntomas estomacales derivados del cambio estacional pero...
- ¡Papá! -dije la ayudante de enfermería, con título recién salido del 'horno' de la FP.
- ¡Si te vas de fiesta, media hora antes tómate un Omeprazol. Con eso, aunque te pases, no pasa nada!.
Ese es el motivo de que la llamemos "la cápsula de la alegría", aunque (si te pasas) pasar sí que pasa. Es una droga y como todos los medicamentos, solo los necesarios. El problema es que los propios médicos lo prescriben como 'protector' de efectos secundarios de medicamentos más potentes, lo cual no quiere decir que el Omeprazol sea inocuo.

Tomar este medicamento se ha trivializado de tal manera que algunos pacientes lo toman a diario sin úlcera alguna que lo justifique. Con su ingesta previa, se puede abusar de todo sin que el estómago presente molestias de ningún tipo, pero... La toma continuada de este medicamento conlleva déficit vitamínico importante y se ha vinculado también con problemas renales, fracturas de cadera, infartos, pólipos y neumonía, entre otros. Sería comprensible que, dados los alivios sintomáticos que se producen con su ingesta, los usuarios lo consumieran con excesiva alegría pero, lo que no podemos comprender, es que los propios médicos lo receten de forma injustificada y para usos que no son el verdadero objetivo para el que fue creado este medicamento. 

El Omeprazol es un medicamento antiulceroso, que actúa reduciendo la cantidad de ácido producido por el estómago y por lo tanto el consiguiente reflujo. 
Es por tanto 'la bomba' a la hora de evitar molestias gastrointestinales y de ahí su 'ligera' prescripción facultativa, pero no es un escudo contra los abusos de ningún tipo. Entre sus (muchas) contraindicaciones está la reducción de los ácidos estomacales que impiden la asimilación de determinadas vitaminas que son esenciales para la buena salud del indivíduo. 
El propio fabricante indica que este medicamento no debe tomarse como preventivo, sino como corrector y con mucha precaución en caso de insuficiencia hepática y renal, motivo por el cual solo se vende con receta médica. ¡Vamos, que no hay justificación alguna para su elevado consumo pero, si el médico lo dice...!

RAFAEL FABREGAT