El gobierno provisional de Pedro Sánchez no tiene vergüenza ni perdón de Dios y entre la multitud de cosas que debería hacer para atender las necesidades del pueblo y ganarse el sueldo que cobran, elige "distraer" nuestra atención con la solemne tontería de la Memoria Histórica. Sí amigos, después de 80 años de la contienda, el PSOE de Sánchez reivindica las tropelías del franquismo sanguinario, pero no las que los republicanos llevaron a cabo con sacerdotes, monjas y seguidores de la fe cristiana. Las "13 rosas", motivo del homenaje existieron, claro que sí, pero lo que no nos cuentan son las muchas espinas de las que tales rosas eran portadoras. Que Sánchez y su gabinete tengan conocimientos sobrados para poder gobernar el país, no impide que sea un imbécil ya que, si tan listo fuera, sabría de sobras que en aquellos turbulentos años hubo de todo y en ambas partes. Los asesinos no tienen partido, sino que son asesinos a secas.
Hurgar en la historia de las atrocidades perpetradas por uno de los bandos de la guerra civil, es hacer el energúmeno.
Que las guerras son sanguinarias lo sabemos todos y más cuando son civiles. Buenos y malos los hay siempre en todas partes y cargar las culpas a un solo bando es, como digo, colgarse la medalla de la imbecilidad y hacer un flaco favor a la Historia.
Aquellos años, en los que la gente ignoraba la mayor parte de los manejos políticos, quedaron atrás. Afortunadamente la prensa de hoy tiene medios suficientes para captar la noticia rápidamente allí donde se produzca. Las libertades que disfrutamos también favorecen que ésta sea rápidamente divulgada, bien por los medios afines al causante o por los de la prensa contraria, pero (casi) siempre los hechos suelen salir a la luz. Que así sea para siempre.
El presidente del "gobierno en funciones" nos contaba el pasado lunes que 80 años atrás trece mujeres (13 rosas) murieron en Madrid por defender la democracia y la libertad y nos recordaba en este homenaje que "olvidarlas sería su segunda muerte". Estamos de acuerdo, pero el "presidente en funciones" se olvidaba de otro hecho importante y también merecedor de recuerdo por parte de la sociedad. Estos meses también son aniversario del asesinato de 4.184 sacerdotes, 2.365 frailes y 283 monjas, a manos de miembros de la II República, todos ellos socialistas, republicanos y anarquistas. Aunque no creamos en las cosas de la iglesia, debe reconocerse que tropelías hubo en los dos bandos, motivo por el cual, haríamos bien en dejarnos de celebraciones. Después nos quejamos si en Euskadi vitorean a sus presos...
Las trece "rosas" pertenecían a las Juventudes Socialistas Unificadas y ese es el motivo de tan fausto homenaje por parte de los actuales mandatarios, también socialistas del PSOE. La política funciona de esta manera. No se trata de que estas mujeres fueran mejores o peores, pero esta organización dirigía cinco cárceles madrileñas (checas) dedicadas a "reformar" a quienes, según ellas, no tenían los suficientes conocimientos social-democráticos, pues su meta era implantar en España el régimen Stalinista. A diferencia de lo que ellas hacían en las "checas", se las condenó tras un juicio. La sentencia fue paralizada para pasarla a un grado inferior pero, ya terminada la guerra, esas trece mujeres asesinaron al comandante Isaac Gabaldón, a su hija de 16 años y a su chófer. Claro que, para ellas, la niña no era rosa o flor ninguna, puesto que era hija de un comandante fascista. ¿Merecía morir por eso?.
Las trece, rosas o cardos, perpetraron el asesinato hasta el último detalle y así lo declararon en el juicio. Gente sanguinaria la hubo entonces y la hay ahora, en todas partes. Así pues olvidar no, pero en silencio. Ójala no tengamos que volver a las andadas, para darnos cuenta de que asesinos los hay en todo momento y sin causa aparente alguna. Lo son porque así nacieron y viven agazapados esperando su oportunidad. La mayoría de los españoles que vivimos la Democracia de hoy, no hemos conocido la guerra y nuestra lucha no es recordar vejaciones pasadas, sino vivir en libertad, sin abusar de ella en nuestro beneficio. Los malos tiempos pasados deben recordarse de forma ecuánime y sin odio, al solo objeto de evitar que tales acontecimientos vuelvan a repetirse. Esa debe ser nuestra meta y la de nuestros hijos, pero más aún la de nuestros dirigentes.
RAFAEL FABREGAT
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11 de agosto de 2019
2829- MEMORIA SELECTIVA.
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19 de junio de 2019
2795-LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA..
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| General Primo de Rivera. |
En Castellón, como en cualquier lugar de España, proveníamos de la dictadura, llamada "dictablanda", del Teniente General Miguel Primo de Rivera, establecida en Septiembre de 1923. Y eso que el propio rey Alfonso XIII le había otorgado plenos poderes para ello pues había más enemigos que simpatizantes de la monarquía.
Primo de Ribera de un plumazo eliminó a todos los gobernadores civiles del país y nombró gobernadores militares, instalando el "Somatén" en todo el territorio nacional.
A pesar de su buena voluntad no pudo brillar, puesto que buena parte de su mandato estuvo ocupado en mantener el dominio español sobre las provincias norteafricanas.
A finales de 1930, un grupo de partidos de corte republicano intentaron un contragolpe que resultó fracasado.
La mala experiencia sirvió para que el rey promulgara la sustitución del Gobierno y el 13 de Febrero de 1931 y el 12 de Abril del mismo año se celebraron elecciones municipales, ganadas por los partidos monárquicos en las poblaciones menores, mientras en las grandes urbes ganaban los republicanos, alguno de ellos en prisión.
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| Alfonso XIII y Primo de Rivera. |
Viendo el mal cariz que tomaba el asunto, Alfonso XIII decidió abandonar el país y el 14 de Abril de 1931 fue proclamada la II República.
El 28 de Junio se celebraron nuevas elecciones y radicales y republicanos se impusieron en las urnas, aprobando una nueva Constitución el 9 de Diciembre del mismo año, otorgando la presidencia del país a Niceto Acalá-Zamora.
La primera pretensión del Gobierno fue reducir la fuerza económica de la Iglesia Católica, en un momento en el que había en España 110.000 religiosos, con una proporción de 1/493, la más alta del mundo después de Italia.
La Iglesia poseía 12.000 fincas rústicas y 8.000 edificios urbanos, a falta de sumar miles de propiedades todavía no escrituradas por una u otra causa. Pero había más...
Según el Concordato de 1851, el Estado estaba obligado a sostener este ejército de religiosos, a pesar de las cuantiosas dádivas de los fieles y las rentas obtenidas por su Patrimonio. A todo lo anterior se sumaba la influencia moral que tenían sobre la población, su participación en el sistema educativo, sus medios de comunicación y su presencia en los entes hospitalarios. Los pilares más destacados de la Iglesia en España fueron expulsados del país, al tiempo que empezó la quema de iglesias.
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| Quema de iglesias y conventos. |
La concatedral y otras iglesias de Castellón no escaparon de la quema, al tiempo que los sacerdotes escapaban al campo escondiéndose en cuevas y casas afines a ellos. Algunos fueron también asesinados, provocando la oposición de mucha gente que políticamente eran de izquierdas. Las turbas estaban desatadas. Como presidente del Gobierno, Manuel Azaña fue reduciendo las actuaciones de este tipo, al tiempo que legalizaba el divorcio y prohibía a curas y frailes su dedicación a la enseñanza. Otro capítulo importante fue la Reforma Agraria, pero su tramitación fue altamente dificultosa.
Las grandes fincas fueron expropiadas sin indemnización alguna y regaladas a los jornaleros que las habían trabajado, pero las actuaciones encontraron gran oposición y solo un 25% de las expropiaciones quedaron en manos del campesinado.
Grandes y medianos propietarios se organizaron y boicotearon la aplicación de la Reforma por cualquier medio, en defensa de lo que históricamente había sido suyo.
En 1933 se celebraron nuevas elecciones, pero para entonces las muchas tensiones acumuladas, el natural desgaste político y la aparición de nuevos partidos, diluyeron a los votantes de izquierdas que se presentaron divididos. La gran incógnita eran los seis millones de mujeres que votaban por primera vez.
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| Lluís Companys. |
Nueva huelga en Asturias con categoría de revolución social. Se impuso el estado de guerra con la intervención del ejército colonial dirigido por el general Franco. El resultado: más de mil muertos, tres mil heridos y treinta mil detenidos. El bando contrario ejecutó 34 sacerdotes, varios guardia civiles y paisanos notables de ideología conservadora. Ejército y Guardia Civil respondieron con ejecuciones sumarias y torturas. Aunque hubo decenas de condenas solo dos fueron ejecutadas.
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| José Calvo Sotelo. |
La agitación callejera llegó a su zenit el 12 de Julio. Pistoleros falangistas asesinaron al teniente de la Guardia Civil y socialista José Castillo y al día siguiente sus compañeros de partido hicieron lo propio con el exministro de Hacienda José Calvo Sotelo líder de las fuerzas que propugnaban la restauración de la monarquía. Era la gota que colmaba en vaso y daba pie al Alzamiento Nacional del general Franco contra la República. El 18 de Julio triunfaba la sublevación en el Protectorado de Marruecos pero el presidente republicano ordenó el cierre del Estrecho con varios destructores a fin de evitar la llegada de las tropas coloniales a la península. La rebelión de la marinería y el apoyo de Alemania e Italia permitieron a las tropas de Franco el paso del estrecho y el inicio del Alzamiento Nacional. Siguieron tres años de guerra fraticida, con 540.000 muertos y cientos de miles de casas destruidas. Tras la contienda, cuatro décadas de dictadura. Hasta la muerte del dictador el 20 de Noviembre de 1975. Después... ¡La Democracia!.
RAFAEL FABREGAT
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1 de mayo de 2019
2761- EL SÉPTIMO CAMIÓN.
La historia legendaria del "séptimo camión" forma parte del famoso "oro de Moscú" que el gobierno republicano de España utilizó para hacer frente a las tropas franquistas sublevadas. La noche del 22 de Octubre del año 1936 operarios españoles y rusos se citaron en el puerto de Cartagena para proceder a la carga y traslado a Rusia de 510 toneladas de oro en monedas, procedentes de las reservas de oro del Banco de España que suponían un 70% del Tesoro, en aquel momento el cuarto más grande del mundo. Se trataba de varios camiones que el presidente Francisco Largo Caballero y su ministro de Hacienda Juan Negrín ponían a disposición de las autoridades rusas para su venta e intercambio de todo tipo de armamento y ayuda, expolio conocido como "el oro de Moscú".
El 30% restante, unas 190 toneladas, se trasladaron a Francia y también fueron vendidas en su mayor parte, a cambio de armamento, conociéndose como "el oro de París". Solo las remitidas a Moscú valdrían actualmente unos 20.000 millones de euros al peso y más de 30.000 millones como valoración numismática, a los que tendría que sumarse el equivalente remitido a Francia. Lo más curioso, por abusivo, era que el Banco de España y sus reservas no eran estatales, sino una Sociedad Anónima con 177 millones de pesetas de capital social distribuido en 354.000 acciones nominativas de 500 pesetas cada una. Una nacionalización arbitraria del ahorro de cientos de miles de familias y el expolio de todo ese capital a fin de financiar la defensa de sus políticas.
Buena parte de los consejeros y ejecutivos del Banco fueron cesados y sustituidos por representantes institucionales. Sin embargo las 7.800 cajas de oro que Negrín vendió a los rusos a cambio de su ayuda y armamento, con los que combatir al llamado "Movimiento Nacional" del general Franco, poco o nada tienen que ver con "el séptimo camión" cuya historia se narra en esta entrada al blog.
Este misterioso camión cargado de oro y riquezas de toda índole desapareció más tarde, ya al final de la Guerra Civil, mientras las autoridades republicanas huían de las tropas franquistas. Claro que la historia de todo esto se planeó al principio de la contienda...
El 6 de Noviembre de 1.936 el gobierno central, viendo difícil para los pies al enemigo que estaba a las puertas de Madrid, trasladó su sede a Valencia esperando organizar desde allí una posible victoria. La realidad no era esa, sino que vieron imposible evitar la entrada de Franco puesto que no contaban con las suficientes tropas preparadas para repeler al enemigo. La caravana partió de Madrid con todo el gobierno y Largo Caballero al frente, pero no viajaban solos. Los mayores tesoros de la capital española también estaban allí. Además de todo el oro, no vendido a los rusos, viajaban también varios lienzos del Museo del Prado a fin de que no cayeran en manos enemigas.
Concretamente fueron 37 obras de los más famosos pintores, sacadas del Museo y un número indeterminado de otras instituciones públicas, todas ellas de un enorme valor histórico y crematístico. La decisión parecía lógica, pero gustó poco o nada a la dirección del Museo del Prado. Se podría pensar que el gobierno pretendía poner a salvo de los bombardeos todas estas obras, pero en realidad mantenía el control directo del Tesoro que le quedaba al país. El total de lo trasladado fueron más de 2.000 cuadros, la colección real de tapices, miles de libros de gran valor, documentos y multitud de objetos histórico-artísticos. El efectivo incautado a todos aquellos que, a su entender, habían tenido algo que ver con el movimiento rebelde, partía hacia la ciudad de Figueras (Gerona) desde la cual viajaría a Francia para atender las necesidades del gobierno en caso de huida al país vecino, como así sucedería más tarde.
Como anécdota decir que, en la carga del material, quedó olvidada una caja de brillantes, hecho que indigno notablemente a Manuel Azaña. El Tesoro quedó pues repartido en tres lugares distintos: la parte que quedó en Madrid, la ubicada en Valencia con el gobierno y la trasladada a Figueras, muy especialmente la guardada en una mina de las inmediaciones. En este último lugar, a 20 Km. de Figueras, parte de la mina fue habilitada como búnker y vigilada permanentemente por centinelas. Allí permaneció esa parte del Tesoro hasta que la caída de la República fue inminente, lo que sucedió en Febrero de 1.939. Se dice que "toda" Cataluña y buena parte del resto del territorio español estaban huyendo. La frontera tenía decenas de kilómetros de atasco. Otros se decidieron por la costa o por senderos de montaña, en ese momento casi impracticables por la nieve o el frío.
Adueñándose los franquistas de buena parte de Cataluña, el gobierno republicano pidió ayuda internacional para salvar al menos las obras de arte.
Setenta y un camiones cargados salieron hacia Perpignan con los cuadros y una parte del Tesoro. Allí fueron cargados en tren hasta Suiza. El 17 de Febrero parte de la preciada carga llegó a Ginebra.
Por causas que se desconocen, los siete últimos camiones del convoy se separaron en dirección a Maureillas las Illas, localidad francesa perteneciente a la comuna de Pirineos Orientales de la región de la Occitania. Sin embargo solo llegaron seis camiones.
Se dice que el séptimo transportaba de 10 a 12 toneladas de oro y varias obras de arte, como el cáliz del Papa Luna y documentos históricos de la catedral de Tortosa. ¿Qué sucedió con el séptimo camión?. Nadie lo sabe, aunque hay respuestas para todos los gustos...
- El séptimo camión fue hacia la costa para ser cargado y trasladado a México.
- Los soldados que iban con el camión escondieron la carga y se deshicieron del vehículo.
- El séptimo camión nunca cruzó la frontera puesto que el puente de Agullana había sido destruido por los hombres de Líster y volvió a Figueras.
- El séptimo camión nunca existió
Lo único cierto es que el séptimo camión y su carga nunca aparecieron.
RAFAEL FABREGAT
El 30% restante, unas 190 toneladas, se trasladaron a Francia y también fueron vendidas en su mayor parte, a cambio de armamento, conociéndose como "el oro de París". Solo las remitidas a Moscú valdrían actualmente unos 20.000 millones de euros al peso y más de 30.000 millones como valoración numismática, a los que tendría que sumarse el equivalente remitido a Francia. Lo más curioso, por abusivo, era que el Banco de España y sus reservas no eran estatales, sino una Sociedad Anónima con 177 millones de pesetas de capital social distribuido en 354.000 acciones nominativas de 500 pesetas cada una. Una nacionalización arbitraria del ahorro de cientos de miles de familias y el expolio de todo ese capital a fin de financiar la defensa de sus políticas. Buena parte de los consejeros y ejecutivos del Banco fueron cesados y sustituidos por representantes institucionales. Sin embargo las 7.800 cajas de oro que Negrín vendió a los rusos a cambio de su ayuda y armamento, con los que combatir al llamado "Movimiento Nacional" del general Franco, poco o nada tienen que ver con "el séptimo camión" cuya historia se narra en esta entrada al blog.
Este misterioso camión cargado de oro y riquezas de toda índole desapareció más tarde, ya al final de la Guerra Civil, mientras las autoridades republicanas huían de las tropas franquistas. Claro que la historia de todo esto se planeó al principio de la contienda...
El 6 de Noviembre de 1.936 el gobierno central, viendo difícil para los pies al enemigo que estaba a las puertas de Madrid, trasladó su sede a Valencia esperando organizar desde allí una posible victoria. La realidad no era esa, sino que vieron imposible evitar la entrada de Franco puesto que no contaban con las suficientes tropas preparadas para repeler al enemigo. La caravana partió de Madrid con todo el gobierno y Largo Caballero al frente, pero no viajaban solos. Los mayores tesoros de la capital española también estaban allí. Además de todo el oro, no vendido a los rusos, viajaban también varios lienzos del Museo del Prado a fin de que no cayeran en manos enemigas.
Concretamente fueron 37 obras de los más famosos pintores, sacadas del Museo y un número indeterminado de otras instituciones públicas, todas ellas de un enorme valor histórico y crematístico. La decisión parecía lógica, pero gustó poco o nada a la dirección del Museo del Prado. Se podría pensar que el gobierno pretendía poner a salvo de los bombardeos todas estas obras, pero en realidad mantenía el control directo del Tesoro que le quedaba al país. El total de lo trasladado fueron más de 2.000 cuadros, la colección real de tapices, miles de libros de gran valor, documentos y multitud de objetos histórico-artísticos. El efectivo incautado a todos aquellos que, a su entender, habían tenido algo que ver con el movimiento rebelde, partía hacia la ciudad de Figueras (Gerona) desde la cual viajaría a Francia para atender las necesidades del gobierno en caso de huida al país vecino, como así sucedería más tarde.Como anécdota decir que, en la carga del material, quedó olvidada una caja de brillantes, hecho que indigno notablemente a Manuel Azaña. El Tesoro quedó pues repartido en tres lugares distintos: la parte que quedó en Madrid, la ubicada en Valencia con el gobierno y la trasladada a Figueras, muy especialmente la guardada en una mina de las inmediaciones. En este último lugar, a 20 Km. de Figueras, parte de la mina fue habilitada como búnker y vigilada permanentemente por centinelas. Allí permaneció esa parte del Tesoro hasta que la caída de la República fue inminente, lo que sucedió en Febrero de 1.939. Se dice que "toda" Cataluña y buena parte del resto del territorio español estaban huyendo. La frontera tenía decenas de kilómetros de atasco. Otros se decidieron por la costa o por senderos de montaña, en ese momento casi impracticables por la nieve o el frío.
Adueñándose los franquistas de buena parte de Cataluña, el gobierno republicano pidió ayuda internacional para salvar al menos las obras de arte. Setenta y un camiones cargados salieron hacia Perpignan con los cuadros y una parte del Tesoro. Allí fueron cargados en tren hasta Suiza. El 17 de Febrero parte de la preciada carga llegó a Ginebra.
Por causas que se desconocen, los siete últimos camiones del convoy se separaron en dirección a Maureillas las Illas, localidad francesa perteneciente a la comuna de Pirineos Orientales de la región de la Occitania. Sin embargo solo llegaron seis camiones.
Se dice que el séptimo transportaba de 10 a 12 toneladas de oro y varias obras de arte, como el cáliz del Papa Luna y documentos históricos de la catedral de Tortosa. ¿Qué sucedió con el séptimo camión?. Nadie lo sabe, aunque hay respuestas para todos los gustos...
- El séptimo camión fue hacia la costa para ser cargado y trasladado a México.
- Los soldados que iban con el camión escondieron la carga y se deshicieron del vehículo.
- El séptimo camión nunca cruzó la frontera puesto que el puente de Agullana había sido destruido por los hombres de Líster y volvió a Figueras.
- El séptimo camión nunca existió
Lo único cierto es que el séptimo camión y su carga nunca aparecieron.
RAFAEL FABREGAT
11 de febrero de 2019
2718- EL BÚNKER DE YEBES.
Es lo que tienen las guerras y muy especialmente cuando uno de los bandos es claramente empujado por los enemigos. Su nombre en clave era "Posición Saldon". Un refugio antiaéreo construido en Octubre de 1937 para dar protección y cobertura al IV Cuerpo del Ejército Republicano en tierras de Guadalajara durante la Guerra Civil Española. Es sin duda el de mayor capacidad pues consta de 11 cámaras, 2 nichos y 4 pasillos principales, con capacidad para más de 100 personas y su avituallamiento. Una galería en forma de "U", a 10 metros de profundidad, que protege el complejo de todo tipo de ataques, incluso los que pudieran llevarse a cabo con gas. En su interior hay diferentes habitaciones con servicios de enfermería, grupos electrógenos para suministrar energía y bombear el aire y agua necesarios.
Tres entradas diferentes permitían su acceso y salida en caso de ataque enemigo.
En un intento de entrar rápidamente en Madrid, las tropas franquistas se enfrentaron a las republicanas en los alrededores de la ciudad de Guadalajara a fin de penetrar a la capital de España por el norte, a través del valle del río Henares. La batalla enfrentó durante más de dos semanas al Ejército Popular Republicano y al Cuerpo de Voluntarios italianos, apoyado por varias unidades del ejército franquista y con un buen número de carros de asalto y autos blindados. El mando del IV Cuerpo del Ejército de la República abandonó la ciudad y se instalón en el Sanatorio de Alcohete, a unos 10 Km. de Guadalajara, lugar donde se llevaría a cabo la construcción del mencionado Búnker.
El teniente coronel Cipriano Mera mandó construir este refugio antiaéreo desde el que cubrir el extenso frente de Los Montes Universales y las sierras de Somosierra y Guadarrama.
Finalmente, tras los innumerables fracasos, el ejército franquista decidió aislar Madrid por el sur y el este. En los últimos días de la guerra visitó este refugio el presidente de la República Juan Negrín, acompañado del coronel Segismundo Casado.
El refugio fue concebido para, desde su sala de radio, poder dirigir al ejército emplazado en los alrededores sin contacto directo con el exterior. Sus 2,5 Km. de galerías estuvieron en activo hasta el final de la guerra. Durante la segunda mitad de la Guerra Civil en este refugio se celebraron importantes reuniones de altos mandos militares de la Segunda República Española, e incluso el golpe de mano que, apoyados por la CNT y el socialista moderado Julián Besteiro, llevaron a cabo algunos militares del bando republicano contra el gobierno de Negrín cuando, el 5 de Marzo de 1939 constituyeron un Consejo Nacional de Defensa a fin de conseguir una paz honrosa con el bando ganador. Encarcelado por los franquistas, Besteiro murió al año siguiente en la cárcel de Carmona, víctima de una infección producida por las condiciones insalubres del recinto carcelario.
RAFAEL FABREGAT
Tres entradas diferentes permitían su acceso y salida en caso de ataque enemigo.
En un intento de entrar rápidamente en Madrid, las tropas franquistas se enfrentaron a las republicanas en los alrededores de la ciudad de Guadalajara a fin de penetrar a la capital de España por el norte, a través del valle del río Henares. La batalla enfrentó durante más de dos semanas al Ejército Popular Republicano y al Cuerpo de Voluntarios italianos, apoyado por varias unidades del ejército franquista y con un buen número de carros de asalto y autos blindados. El mando del IV Cuerpo del Ejército de la República abandonó la ciudad y se instalón en el Sanatorio de Alcohete, a unos 10 Km. de Guadalajara, lugar donde se llevaría a cabo la construcción del mencionado Búnker.
El teniente coronel Cipriano Mera mandó construir este refugio antiaéreo desde el que cubrir el extenso frente de Los Montes Universales y las sierras de Somosierra y Guadarrama.Finalmente, tras los innumerables fracasos, el ejército franquista decidió aislar Madrid por el sur y el este. En los últimos días de la guerra visitó este refugio el presidente de la República Juan Negrín, acompañado del coronel Segismundo Casado.
El refugio fue concebido para, desde su sala de radio, poder dirigir al ejército emplazado en los alrededores sin contacto directo con el exterior. Sus 2,5 Km. de galerías estuvieron en activo hasta el final de la guerra. Durante la segunda mitad de la Guerra Civil en este refugio se celebraron importantes reuniones de altos mandos militares de la Segunda República Española, e incluso el golpe de mano que, apoyados por la CNT y el socialista moderado Julián Besteiro, llevaron a cabo algunos militares del bando republicano contra el gobierno de Negrín cuando, el 5 de Marzo de 1939 constituyeron un Consejo Nacional de Defensa a fin de conseguir una paz honrosa con el bando ganador. Encarcelado por los franquistas, Besteiro murió al año siguiente en la cárcel de Carmona, víctima de una infección producida por las condiciones insalubres del recinto carcelario.
RAFAEL FABREGAT
11 de julio de 2018
2630- MALDITAS GUERRAS.
Cabanes (Castellón) no fue ajena a la Guerra Civil Española de 1936. De hecho en nuestro recién inaugurado Colegio Público de Niños y Niñas de la Virgen del Buensuceso, hoy conocido como "Les Escoles Velles" actualmente destinado a usos sociales, fue instalado un "Hospital de Sangre" que dio cabida a muchos de los heridos habidos en las batallas del norte provincial. También algunos bombarderos, que arrasaron la costa castellonense y su capital, visitaron Cabanes dejando caer algunas bombas en nuestra localidad, muriendo una persona y dejando numerosos heridos y varias casas derruidas. En los pueblos pequeños no había refugios y la gente optaba por buscar la tranquilidad de las masías. Pero la guerra acabó, como acaba todo, y las fachadas otrora con pintadas con loas a la República fueron pintadas esta vez alabando las virtudes del vencedor. Incluso a los propios niños se les enseñó a saludar con el brazo en alto cuando pasaban por delante de ellas. Cuando el hambre aprieta se pierde la dignidad, de tal manera que cuando las tropas de Franco fueron entrando en pueblos y ciudades repartiendo pan blanco, la gente los recibió engalanando balcones y al grito de ¡viva España!. También se celebraron bailes con la natural alegría, pero la guerra no había acabado para todos. A algunos les quedaban años de cárcel e incluso la muerte. Solo en la provincia de Castellón se hicieron miles de prisioneros y muchos de ellos fueron fusilados. Según consta en el documento que acompaña la foto adjunta, al margen de la guerra y procedimientos judiciales, solo por medio de sacas y "paseos", en Castellón fueron asesinadas 1031 personas.
RAFAEL FABREGAT
(*).- La foro, extraída de Internet, fue editada por Araceli Yepes.
RAFAEL FABREGAT
(*).- La foro, extraída de Internet, fue editada por Araceli Yepes.
5 de julio de 2018
2627- MIGUEL GILA. (1919-2001)
Madrileño y huérfano de padre, tuvo que ponerse a trabajar con 13 años. Estuvo, entre otras cosas, como aprendiz en unos talleres de chapa y pintura pero al estallar la Guerra Civil Española, como militante de las Juventudes Socialistas y con solo 17 años, en Julio de 1936 se enroló voluntario en el 5º Regimiento de Líster.
Miguel Gila fue sin duda un gran humorista y mejor persona. Un mago del humor que supo aprovechar las desgracias vividas en aquella guerra fraticida para convertirlas en chistes. Gracias a sus parodias consiguió que con él se rieran tanto los amigos como los enemigos, tanto los vencedores como los vencidos. En 1995, ya cansado de recorrer todos los escenarios sudamericanos y los españoles, con un éxito rotundo, contó por primera vez que "fue fusilado mal". Una más de sus realidades y de sus parodias.
Patriota como el que más, con tan solo 17 años y mintiendo sobre su edad, en 1936 consiguió alistarse en el regimiento de La Pasionaria. En Diciembre de 1938, ya completamente derrotados, los 14 supervivientes de su Regimiento vagaban por los campos cordobeses, agotados, sin municiones y sin nada que llevarse a la boca. Allí fueron capturados por las tropas franquistas del 13º Batallón del general Yagüe. Gila, como todos los demás, estaba agotado, lleno de piojos y muerto de hambre y sed. Viéndola como una liberación, ya no temían a la muerte. En pleno invierno y lloviendo, les habían quitado abrigos y mantas y les habían ordenado sentarse en medio del barro, mientras un grupo asaltaba la casa del campo que ocupaban vencedores y vencidos.
Buscando el favor de los asaltantes la dueña, una mujer de unos 30 años, salió de la casa exclamando:
- ¡Viva Franco!. Pero no le sirvió de nada pues la violaron sin piedad alguna y robaron animales y todo cuanto encontraron. Son las cosas que suceden en las guerras, tanto en un bando como en otro. Después llevaron a los prisioneros a un descampado y junto a un pequeño terraplén, un grupo de moros borrachos formó un piquete de ejecución para liquidar a los apresados, entre los que se contaba Miguel Gila. Sin embargo el vino encontrado en un tonel del caserío había hecho ya su efecto y no hubo formalidades, ni siquiera formación alguna. Los moros agruparon a los detenidos y con la escasa luz del atardecer dispararon sobre el grupo de prisioneros, volviendo rápidamente al caserío para seguir bebiendo cerca del fuego, donde estaban asando las gallinas robadas.
- Por mi cara corría la sangre de mis compañeros, apilados unos encima de otros, -contaba Gila- mientras yo quedé allí tendido, haciéndome el muerto toda la noche, mientras los captores comían y bebían.
Al amanecer, cuando ya los enemigos se alejaban por el horizonte, Gila se incorporó y buscó posibles supervivientes. Solo el cabo Villegas seguía con vida, aunque con una pierna destrozada por el impacto de una bala. Le hizo un torniquete y cargó con él, iniciando camino al pueblo más próximo que distaba 18 Km. de la finca en la que se encontraban. Al llegar entraron en la primera casa, que resultó estar ocupada por legionarios, pero éstos odiaban a los moros y les dieron comida y agua, rogándoles que marcharan para no verse involucrados. El cabo Villegas perdió la pierna pero sobrevivió mientras Miguel, ya recuperado, decidió unirse a una fila de detenidos, pasando cinco meses en un campo de prisioneros.
Más tarde fue trasladado a la cárcel madrileña de Yeserías, donde permanecería cerca de otro año más. Finalmente en la cárcel de Torrijos, donde coincidiría con el gran poeta Miguel Hernández. Allí encerrado empezó a dibujar sus primeras viñetas, instalando su humor allí donde pasó tanto sufrimiento. Los cuatro años siguientes hizo el Servicio Militar obligatorio, ya escribiendo sus chistes en diferentes publicaciones gráficas. En 1951 subió por primera vez a un escenario, en lo que sería uno de los primeros monólogos de todos los tiempos, siempre teniendo la guerra como tema principal. Ya popular y aunque Franco conocía sus afinidades políticas, a mediados de la década de 1950 fue invitado por el general porque a Carmen Polo, su mujer, le divertían mucho sus "ocurrencias".
Minutos antes de ser capturado aquella noche de 1938, Miguel Gila había roto en mil pedazos su carnet de las Juventudes Socialistas y esa fue una de las claves de su éxito puesto que con ese gesto convirtió en humor lo que hasta entonces solo había sido sufrimiento. Con él las dos Españas aprendieron a reírse juntas. Tras un exilio de 18 años en Argentina, en 1985 Miguel Gila regresó definitivamente a España y se convirtió en el referente del humor nacional. Teatros y cadenas de televisión se disputaban sus actuaciones, siempre con el tema de la guerra como punto central. Un humor entrañable que no hablaba de vencedores ni vencidos, sino que era una comedia campechana de situaciones que buscaban la hilaridad del público deseoso de olvidar tiempos pasados y penurias presentes. Que descanse en paz el humorista más grande de todos los tiempos.
RAFAEL FABREGAT
Miguel Gila fue sin duda un gran humorista y mejor persona. Un mago del humor que supo aprovechar las desgracias vividas en aquella guerra fraticida para convertirlas en chistes. Gracias a sus parodias consiguió que con él se rieran tanto los amigos como los enemigos, tanto los vencedores como los vencidos. En 1995, ya cansado de recorrer todos los escenarios sudamericanos y los españoles, con un éxito rotundo, contó por primera vez que "fue fusilado mal". Una más de sus realidades y de sus parodias.
Patriota como el que más, con tan solo 17 años y mintiendo sobre su edad, en 1936 consiguió alistarse en el regimiento de La Pasionaria. En Diciembre de 1938, ya completamente derrotados, los 14 supervivientes de su Regimiento vagaban por los campos cordobeses, agotados, sin municiones y sin nada que llevarse a la boca. Allí fueron capturados por las tropas franquistas del 13º Batallón del general Yagüe. Gila, como todos los demás, estaba agotado, lleno de piojos y muerto de hambre y sed. Viéndola como una liberación, ya no temían a la muerte. En pleno invierno y lloviendo, les habían quitado abrigos y mantas y les habían ordenado sentarse en medio del barro, mientras un grupo asaltaba la casa del campo que ocupaban vencedores y vencidos.
Buscando el favor de los asaltantes la dueña, una mujer de unos 30 años, salió de la casa exclamando:
- ¡Viva Franco!. Pero no le sirvió de nada pues la violaron sin piedad alguna y robaron animales y todo cuanto encontraron. Son las cosas que suceden en las guerras, tanto en un bando como en otro. Después llevaron a los prisioneros a un descampado y junto a un pequeño terraplén, un grupo de moros borrachos formó un piquete de ejecución para liquidar a los apresados, entre los que se contaba Miguel Gila. Sin embargo el vino encontrado en un tonel del caserío había hecho ya su efecto y no hubo formalidades, ni siquiera formación alguna. Los moros agruparon a los detenidos y con la escasa luz del atardecer dispararon sobre el grupo de prisioneros, volviendo rápidamente al caserío para seguir bebiendo cerca del fuego, donde estaban asando las gallinas robadas.
- Por mi cara corría la sangre de mis compañeros, apilados unos encima de otros, -contaba Gila- mientras yo quedé allí tendido, haciéndome el muerto toda la noche, mientras los captores comían y bebían.
Al amanecer, cuando ya los enemigos se alejaban por el horizonte, Gila se incorporó y buscó posibles supervivientes. Solo el cabo Villegas seguía con vida, aunque con una pierna destrozada por el impacto de una bala. Le hizo un torniquete y cargó con él, iniciando camino al pueblo más próximo que distaba 18 Km. de la finca en la que se encontraban. Al llegar entraron en la primera casa, que resultó estar ocupada por legionarios, pero éstos odiaban a los moros y les dieron comida y agua, rogándoles que marcharan para no verse involucrados. El cabo Villegas perdió la pierna pero sobrevivió mientras Miguel, ya recuperado, decidió unirse a una fila de detenidos, pasando cinco meses en un campo de prisioneros.
Más tarde fue trasladado a la cárcel madrileña de Yeserías, donde permanecería cerca de otro año más. Finalmente en la cárcel de Torrijos, donde coincidiría con el gran poeta Miguel Hernández. Allí encerrado empezó a dibujar sus primeras viñetas, instalando su humor allí donde pasó tanto sufrimiento. Los cuatro años siguientes hizo el Servicio Militar obligatorio, ya escribiendo sus chistes en diferentes publicaciones gráficas. En 1951 subió por primera vez a un escenario, en lo que sería uno de los primeros monólogos de todos los tiempos, siempre teniendo la guerra como tema principal. Ya popular y aunque Franco conocía sus afinidades políticas, a mediados de la década de 1950 fue invitado por el general porque a Carmen Polo, su mujer, le divertían mucho sus "ocurrencias".
Minutos antes de ser capturado aquella noche de 1938, Miguel Gila había roto en mil pedazos su carnet de las Juventudes Socialistas y esa fue una de las claves de su éxito puesto que con ese gesto convirtió en humor lo que hasta entonces solo había sido sufrimiento. Con él las dos Españas aprendieron a reírse juntas. Tras un exilio de 18 años en Argentina, en 1985 Miguel Gila regresó definitivamente a España y se convirtió en el referente del humor nacional. Teatros y cadenas de televisión se disputaban sus actuaciones, siempre con el tema de la guerra como punto central. Un humor entrañable que no hablaba de vencedores ni vencidos, sino que era una comedia campechana de situaciones que buscaban la hilaridad del público deseoso de olvidar tiempos pasados y penurias presentes. Que descanse en paz el humorista más grande de todos los tiempos.
RAFAEL FABREGAT
21 de junio de 2018
2622- ES LO QUE HAY...
Seguramente esta entrada al Blog traerá cola. Enfadará a algunos porque no sabemos ser ecuánimes y democráticos, pero "es lo que hay". Por mucho que pueda figurarse el lector, quien esto escribe es apolítico y liberal, si es que una cosa y otra pueden ir juntas. Mis padres eran republicanos, más por las circunstancias que por su vinculación con la política. Sin embargo hay cosas que claman al cielo pues, en pleno siglo XXI y con el populismo metido en Congreso y Senado, en España se ven contradicciones de lo más variopintas e impensables unas décadas atrás. A más de cuatro les molesta la nomenclatura de calles y plazas, así como las cruces que presiden determinados lugares de nuestras ciudades desde casi ochenta años atrás. Todo derribado y cambiado de nombre. Incluso quieren desenterrar a Franco. ¿Es eso Democracia?.
- La memoria histórica -dicen algunos. Pero la memoria histórica no debería ser exclusiva de uno de los bandos. Quienes eso reclaman son selectivos, como lo son los dictadores.
¿Desenterrar a los muertos?. Vale pero, ¿A quienes y con qué dinero?. Porque en la guerra murieron aproximadamente medio millón de personas, pero antes y después de la contienda cayeron cerca de 150.000 más. Unos perseguidos, otros fusilados, muchos de hambre o por las heridas sufridas. Otros tuvieron que marchar de España para salvar sus vidas y algunos nunca pudieron regresar. Sin embargo antes de la guerra pasaron cosas y murió gente... Dicen que nadie es tan bueno como hablan sus amigos, ni tan malo como cuentan sus enemigos. Ambos bandos hicieron mal y bien.
Los franquistas llenaron fosas inmensas de prisioneros fusilados, en represalia a sus actos o simplemente por sus ideas, mientras los republicanos extremistas en nombre de una justicia difícil de comprender habían hecho lo propio lanzando a curas a profundas simas y matando terratenientes para robarles sus tierras. Quemar iglesias y desenterrar muertos fue otra más de sus "gracias". El que esté limpio de culpa que tire la primera piedra...
Todos sabemos las barbaridades que uno y otro bando realizaron pero es ahora, casi medio siglo después de la muerte del dictador, cuando quieren sacarlo de donde fue enterrado y, si pudiera ser, lanzarlo a lo más profundo de un estercolero. ¡Vaya tontería!. Franco es agua pasada, que no debería mover molino. Y la mayor garantía de que tales atrocidades no se repitan es tenerlas presentes y a la vista.
La selectividad es siempre peligrosa y dictatorial. Olvidar nunca fue conveniente. Los enemigos también forman parte de la Historia y su recuerdo sirve para no caer en los mismos errores. Ahora que el clima está tan alborotado y a pesar de las pertinaces sequías que movieron a Franco a construir pantanos salvándonos a todos de la sed abrumadora, nadie se acuerda de esa faceta positiva del dictador. Eso también debería enseñarse en las escuelas, pues también forma parte de la historia de este país. Franco fue un dictador contumaz y peligroso pero firme en sus ideas, no todas buenas. Bajo su protección fructificó el abuso policial, pero también el eclesiástico y el control de todos aquellos que pertenecían al bando contrario, aún después de muchos años de acabada la guerra.
Es lo que pasa, es lo que toca. Que nadie dude que si hubiera ganado el otro bando se hubiera comportado de igual manera. Ahora... ¡Ay ahora!.
Con las primeras gotas primaverales otros caracoles sacan sus antenas y salen a pastar la fresca yerba de los frondosos prados. Y no pasa nada. Solo pasa que, de todo aquel que no nos cae bien, solo hablamos pestes olvidando que, por mucho que nos pese, también tiene su lado bueno.
Gracias a los pantanos que Franco mandó construir se riegan muchos campos y beben muchas ciudades. No todo tiene que ser negativo. Hasta el más abyecto criminal tiene su corazoncito y buenas ideas para el bienestar general. Lo siento, pero es lo que hay...
RAFAEL FABREGAT
- La memoria histórica -dicen algunos. Pero la memoria histórica no debería ser exclusiva de uno de los bandos. Quienes eso reclaman son selectivos, como lo son los dictadores.
¿Desenterrar a los muertos?. Vale pero, ¿A quienes y con qué dinero?. Porque en la guerra murieron aproximadamente medio millón de personas, pero antes y después de la contienda cayeron cerca de 150.000 más. Unos perseguidos, otros fusilados, muchos de hambre o por las heridas sufridas. Otros tuvieron que marchar de España para salvar sus vidas y algunos nunca pudieron regresar. Sin embargo antes de la guerra pasaron cosas y murió gente... Dicen que nadie es tan bueno como hablan sus amigos, ni tan malo como cuentan sus enemigos. Ambos bandos hicieron mal y bien.
Los franquistas llenaron fosas inmensas de prisioneros fusilados, en represalia a sus actos o simplemente por sus ideas, mientras los republicanos extremistas en nombre de una justicia difícil de comprender habían hecho lo propio lanzando a curas a profundas simas y matando terratenientes para robarles sus tierras. Quemar iglesias y desenterrar muertos fue otra más de sus "gracias". El que esté limpio de culpa que tire la primera piedra...
Todos sabemos las barbaridades que uno y otro bando realizaron pero es ahora, casi medio siglo después de la muerte del dictador, cuando quieren sacarlo de donde fue enterrado y, si pudiera ser, lanzarlo a lo más profundo de un estercolero. ¡Vaya tontería!. Franco es agua pasada, que no debería mover molino. Y la mayor garantía de que tales atrocidades no se repitan es tenerlas presentes y a la vista.
La selectividad es siempre peligrosa y dictatorial. Olvidar nunca fue conveniente. Los enemigos también forman parte de la Historia y su recuerdo sirve para no caer en los mismos errores. Ahora que el clima está tan alborotado y a pesar de las pertinaces sequías que movieron a Franco a construir pantanos salvándonos a todos de la sed abrumadora, nadie se acuerda de esa faceta positiva del dictador. Eso también debería enseñarse en las escuelas, pues también forma parte de la historia de este país. Franco fue un dictador contumaz y peligroso pero firme en sus ideas, no todas buenas. Bajo su protección fructificó el abuso policial, pero también el eclesiástico y el control de todos aquellos que pertenecían al bando contrario, aún después de muchos años de acabada la guerra. Es lo que pasa, es lo que toca. Que nadie dude que si hubiera ganado el otro bando se hubiera comportado de igual manera. Ahora... ¡Ay ahora!.
Con las primeras gotas primaverales otros caracoles sacan sus antenas y salen a pastar la fresca yerba de los frondosos prados. Y no pasa nada. Solo pasa que, de todo aquel que no nos cae bien, solo hablamos pestes olvidando que, por mucho que nos pese, también tiene su lado bueno.
Gracias a los pantanos que Franco mandó construir se riegan muchos campos y beben muchas ciudades. No todo tiene que ser negativo. Hasta el más abyecto criminal tiene su corazoncito y buenas ideas para el bienestar general. Lo siento, pero es lo que hay...
RAFAEL FABREGAT
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3 de febrero de 2017
2340- CUENTOS DE GUERRA.
Era mediados de Julio de 1936, ya finalizada la siega de la mies, cuando en algunos pueblos españoles de mayor importancia la gente se echó a la calle.
¡La guerra, la guerra...!
Sin apenas aparatos de radio en el pueblo, nadie sabía a ciencia cierta lo que pasaba, pero algo pasaba y sin duda muy gordo. Allí donde se sabía de la presencia de una radio, los vecinos se agolpaban intentando enterarse de lo que acontecía.
Efectivamente en España había estallado la guerra, un enfrentamiento civil entre españoles encabezado por los generales Franco, Mola y Sanjurjo que trataban de derrocar al gobierno de la II República, legalmente constituido mediante votación popular. Dependiendo de la zona de España en la que uno viviera, los hombres fueron llamados a filas tanto para servir en el bando de los Rojos como en el de los azules.
Lo de defender una u otra causa no era elección personal, aunque con el tiempo muchos se pasaron de un bando a otro. A medida que la guerra avanzaba y justamente por falta de personal, la edad de incorporación fue bajando, hasta reclutar a muchachos de 17 años, en lo que se dio por llamar 'la quinta del biberón'. En nuestra provincia mandaban por mayoría los republicanos. Con la principal fuerza de cada casa en la guerra, los apuros de las familias aumentaron. Buena parte de las cosechas se perdieron y otras fueron requisadas. Mucho trabajo y poca comida. A la fuerza, los niños se hicieron hombres y las mujeres también. Así fueron transcurriendo los meses, entre la guerra y la escasez. El dinero no valía, salvo que lo tuvieras en monedas de plata.
Cualquier hijo de su madre que te tuviera manía, podía denunciarte por cualquier cosa y muchos se enfrentaron a fuertes palizas, cuando no a la propia muerte. Así pues, escapando de las bombas y de odios y rencores injustos, muchos se fueron a vivir a masías apartadas del núcleo urbano. Pequeñas casetas de campo sin ninguna comodidad que al menos aseguraban en parte la integridad física. En la parte republicana, los curas escondidos en cuevas y oquedades; en la parte de los sublevados lo mismo para quienes se tenía constancia de sus ideas radicales de izquierdas. Nadie tenía la vida asegurada y salvarla se convirtió en el principal objetivo. No era solo cuestión de poder comer, sino de subsistir y salvar la vida. Así transcurrieron los dos primeros años.
Las tropas franquistas llegaron al Levante español a mediados de 1938, tras la conquista de Aragón pero dejando atrás una Cataluña republicana. Franco consideró mejor opción el dejar a Cataluña en poder de las 'izquierdas republicanas', mientras sus ejércitos bajaban por el Maestrazgo turol-castellonense. Pensaba sin duda que la conquista levantina sería rápida, pero las condiciones meteorológicas no fueron favorables para los invasores y sí para los cañones republicanos, bien asentados en lugares estratégicos. Estratégicas trincheras excavadas según las irregularidades del terreno y cañones antiaéreos que impedían el apoyo aéreo de los franquistas fueron fundamentales para ralentizar al enemigo de las libertades. Aún así el mayor número y mejor preparación de las tropas nacionales pudieron divisar la costa mediterránea a primeros de Junio.
Con la conquista de la práctica totalidad de la provincia de Castellón, los 'fascistas' se encaminaron hacia Valencia en un frente de 30 Km. hacia el interior. Nuestro pueblo había escapado de la confrontación directa y ninguna de las muchas trincheras construidas fue objeto de disputa bélica. Sí llegaron los heridos y en importante cantidad, pues el colegio público de la localidad fue habilitado como Hospital de Sangre en las confrontaciones llevadas a cabo en la comarca. Ya con la zona en poder de los nacionales acabó la guerra para nuestra zona, pero no los rencores y las venganzas. Como he dicho antes unos fueron apaleados, otros encerrados en las prisiones de Castellón y Vinaroz y otros simplemente fusilados allí donde fueran apresados. Es lo que pasa con las guerras civiles, que no terminan cuando las bombas dejan de caer...
RAFAEL FABREGAT
¡La guerra, la guerra...!
Sin apenas aparatos de radio en el pueblo, nadie sabía a ciencia cierta lo que pasaba, pero algo pasaba y sin duda muy gordo. Allí donde se sabía de la presencia de una radio, los vecinos se agolpaban intentando enterarse de lo que acontecía.
Efectivamente en España había estallado la guerra, un enfrentamiento civil entre españoles encabezado por los generales Franco, Mola y Sanjurjo que trataban de derrocar al gobierno de la II República, legalmente constituido mediante votación popular. Dependiendo de la zona de España en la que uno viviera, los hombres fueron llamados a filas tanto para servir en el bando de los Rojos como en el de los azules.
Lo de defender una u otra causa no era elección personal, aunque con el tiempo muchos se pasaron de un bando a otro. A medida que la guerra avanzaba y justamente por falta de personal, la edad de incorporación fue bajando, hasta reclutar a muchachos de 17 años, en lo que se dio por llamar 'la quinta del biberón'. En nuestra provincia mandaban por mayoría los republicanos. Con la principal fuerza de cada casa en la guerra, los apuros de las familias aumentaron. Buena parte de las cosechas se perdieron y otras fueron requisadas. Mucho trabajo y poca comida. A la fuerza, los niños se hicieron hombres y las mujeres también. Así fueron transcurriendo los meses, entre la guerra y la escasez. El dinero no valía, salvo que lo tuvieras en monedas de plata.
Cualquier hijo de su madre que te tuviera manía, podía denunciarte por cualquier cosa y muchos se enfrentaron a fuertes palizas, cuando no a la propia muerte. Así pues, escapando de las bombas y de odios y rencores injustos, muchos se fueron a vivir a masías apartadas del núcleo urbano. Pequeñas casetas de campo sin ninguna comodidad que al menos aseguraban en parte la integridad física. En la parte republicana, los curas escondidos en cuevas y oquedades; en la parte de los sublevados lo mismo para quienes se tenía constancia de sus ideas radicales de izquierdas. Nadie tenía la vida asegurada y salvarla se convirtió en el principal objetivo. No era solo cuestión de poder comer, sino de subsistir y salvar la vida. Así transcurrieron los dos primeros años.
Las tropas franquistas llegaron al Levante español a mediados de 1938, tras la conquista de Aragón pero dejando atrás una Cataluña republicana. Franco consideró mejor opción el dejar a Cataluña en poder de las 'izquierdas republicanas', mientras sus ejércitos bajaban por el Maestrazgo turol-castellonense. Pensaba sin duda que la conquista levantina sería rápida, pero las condiciones meteorológicas no fueron favorables para los invasores y sí para los cañones republicanos, bien asentados en lugares estratégicos. Estratégicas trincheras excavadas según las irregularidades del terreno y cañones antiaéreos que impedían el apoyo aéreo de los franquistas fueron fundamentales para ralentizar al enemigo de las libertades. Aún así el mayor número y mejor preparación de las tropas nacionales pudieron divisar la costa mediterránea a primeros de Junio.
Con la conquista de la práctica totalidad de la provincia de Castellón, los 'fascistas' se encaminaron hacia Valencia en un frente de 30 Km. hacia el interior. Nuestro pueblo había escapado de la confrontación directa y ninguna de las muchas trincheras construidas fue objeto de disputa bélica. Sí llegaron los heridos y en importante cantidad, pues el colegio público de la localidad fue habilitado como Hospital de Sangre en las confrontaciones llevadas a cabo en la comarca. Ya con la zona en poder de los nacionales acabó la guerra para nuestra zona, pero no los rencores y las venganzas. Como he dicho antes unos fueron apaleados, otros encerrados en las prisiones de Castellón y Vinaroz y otros simplemente fusilados allí donde fueran apresados. Es lo que pasa con las guerras civiles, que no terminan cuando las bombas dejan de caer...
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3 de julio de 2015
1815- EL FUERTE DE SAN CRISTÓBAL.
Estos días próximos (7-14 de Julio) Pamplona será noticia mundial por sus famosas Fiestas de San Fermín y muy especialmente por sus tradicionales encierros de toros. Miles de corredores se jugarán la vida, como cada año, en esas típicas carreras de mozos entre las astas de toros de lidia de bravura sin paliativos. Si bien los animales se abren paso por las calles de Pamplona, cegados más por el miedo que por el deseo de hacer daño a nadie, no hay año en que no se den decenas de heridos de asta de toro y alguno acabe en el cementerio. Pero en fin, así es la tradición en buena parte de España y muy especialmente en Pamplona.
Sin embargo esta entrada al Blog no pretende ser taurina, sino histórica, conociendo un poco más del extraordinario Fuerte de San Cristóbal que luce orgulloso sobre esta Comunidad Navarra y más concretamente de la ciudad de Pamplona, su capital.
También se le llama Fuerte de Alfonso XII por ser este rey quien lo mandó construir a finales del siglo XIX, aunque prevalece el nombre anterior debido a las construcciones que le precedieron, pues allí había anteriormente un castillo y ermita del siglo XIII y posteriormente una basílica del siglo XVI dedicada a San Cristóbal. La construcción de este fuerte se debió a la vulnerabilidad de la ciudad de Pamplona en tiempos de la Tercera Guerra Carlista, allá por 1878, aunque las obras se prolongaron hasta bien entrado el siglo XX.
Al dinamitar la cumbre del cerro que alberga este fuerte, pudieron construirse tres pisos bajo el nivel del suelo y rodeados además por un foso que impidiera un posible ataque de la infantería. Una fortaleza de 180.000 m2. enclavada en 615.000 m2. de terreno. Más capricho que realidad, en una época en la que los castillos hacía ya siglos que habían dejado de tener utilidad alguna. Por si esto fuera poco, la inmediata aparición de la aviación hizo más obsoleta si cabe esta construcción antes de ser terminada. Sin utilidad militar de ningún tipo se empleó como penal desde 1934 hasta 1945, tiempos que giraron a finales de la II República y Guerra Civil Española. Unos 800 presos asturianos y vascos fueron encerrados en estas galerías, húmedas e insalubres, faltas de ventilación y limpieza que provocaron decenas de muertos.
Las protestas de la población no se hicieron esperar y numerosas autoridades locales pidieron el cierre y envío de los presos a otras cárceles. A finales de 1935 muchos fueron trasladados. Sin embargo en 1936, con el golpe militar del general Franco, Pamplona quedó bajo control de los sublevados y el penal volvió a llenarse. En pocos meses el Fuerte de San Cristóbal se llenó con más de 2.000 presos, casi tres veces más de los que hubiera a sus comienzos. Entre Enero de 1937 y su cierre en 1945 constan muertos 305 presos por diferentes motivos y causas. Destaca en los informes la malnutrición, los paros cardíacos, la tuberculosis y traumatismos varios, pero se tiene por cierto que todos los muertos por traumatismo en realidad habían sido fusilados. La mayor tasa de mortalidad se dio en 1941, con 51 fallecidos, y en 1942 con 61.
Es lo que tienen las guerras civiles. Envidias, venganzas y odios no siempre justificados. Solo en un intento de fuga del año 1938 murieron 207 presos. En esa fecha había 2.487 personas detenidas, todos ellos presos políticos. Eran habituales las vejaciones y palizas, así como el hambre extrema y los piojos. La fuga fue organizada por unos treinta presos y preparada para después de la cena del día 22 de Mayo, con una vigilancia mínima de comedor puesto que también los guardias marchaban a cenar al comedor privado que tenían para ellos. Fue relativamente fácil desarmar a los pocos guardias que vigilaban la cena y con sus armas marcharon los presos al comedor de los soldados de guardia. No hubo un solo disparo. Solo un soldado opuso resistencia y fue muerto con una barra de hierro.
Después se rindieron los guardias de las garitas exteriores. En menos de media hora el Fuerte fue tomado por los presos y se inició su salida de las instalaciones, pero un soldado que volvía de permiso se dio cuenta de lo que ocurría y bajó a dar aviso a los oficiales que estaban con sus familias en la ciudad de Pamplona. Cuando los camiones de soldados llegaron con camiones y reflectores al Fuerte, más de la mitad de los presos todavía no habían salido.
A las tres y media de la madrugada, tras una primera redada, se contabilizaron en el penal 1.692 presos. Habían escapado 792, pero iban mal calzados y sin organización alguna. Al amanecer siguió la búsqueda y se detuvo a 259 más, sin contar algunos abatidos a disparos que no quisieron entregarse. El día 24 ya eran 445 los presos recuperados. El último se capturó el día 1 de Agosto, ganándose el apodo de "Tarzán" por aguantar más de dos meses en el monte comiendo raíces y frutos silvestres. Solo tres fugados consiguieron pasar la frontera de Francia, se identificaron 187 cadáveres y otros 20 muertos quedaron por identificar. Catorce de los 17 cabecillas fueron condenados a muerte y fusilados en el mismo penal. Un resultado bastante pobre para una de las fugas más masivas de la historia moderna.
El ejército abandonó estas instalaciones en 1987, aunque quedando un retén de vigilancia hasta 1991. Posteriormente fue abandonado, iniciándose trabajos de exhumación de los 131 cadáveres que se sabían sepultados en el recinto. Todos los restos encontrados presentaban una botella atada a la altura de la rodilla y en su interior los datos personales del fallecido. De todas formas la mayoría de los corchos se habían deteriorado y borrada la información. Finalmente a petición de la Fiscalía estos trabajos se paralizaron, procediéndose a la limpieza y acondicionamiento del recinto y de la zona para después abrirse al público mediante visitas guiadas que muestran la historia del Fuerte de San Cristóbal, especialmente en los años convulsos de la Guerra Civil.
RAFAEL FABREGAT
Sin embargo esta entrada al Blog no pretende ser taurina, sino histórica, conociendo un poco más del extraordinario Fuerte de San Cristóbal que luce orgulloso sobre esta Comunidad Navarra y más concretamente de la ciudad de Pamplona, su capital.
También se le llama Fuerte de Alfonso XII por ser este rey quien lo mandó construir a finales del siglo XIX, aunque prevalece el nombre anterior debido a las construcciones que le precedieron, pues allí había anteriormente un castillo y ermita del siglo XIII y posteriormente una basílica del siglo XVI dedicada a San Cristóbal. La construcción de este fuerte se debió a la vulnerabilidad de la ciudad de Pamplona en tiempos de la Tercera Guerra Carlista, allá por 1878, aunque las obras se prolongaron hasta bien entrado el siglo XX.
Al dinamitar la cumbre del cerro que alberga este fuerte, pudieron construirse tres pisos bajo el nivel del suelo y rodeados además por un foso que impidiera un posible ataque de la infantería. Una fortaleza de 180.000 m2. enclavada en 615.000 m2. de terreno. Más capricho que realidad, en una época en la que los castillos hacía ya siglos que habían dejado de tener utilidad alguna. Por si esto fuera poco, la inmediata aparición de la aviación hizo más obsoleta si cabe esta construcción antes de ser terminada. Sin utilidad militar de ningún tipo se empleó como penal desde 1934 hasta 1945, tiempos que giraron a finales de la II República y Guerra Civil Española. Unos 800 presos asturianos y vascos fueron encerrados en estas galerías, húmedas e insalubres, faltas de ventilación y limpieza que provocaron decenas de muertos.
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| Lavaderos de la prisión. |
Es lo que tienen las guerras civiles. Envidias, venganzas y odios no siempre justificados. Solo en un intento de fuga del año 1938 murieron 207 presos. En esa fecha había 2.487 personas detenidas, todos ellos presos políticos. Eran habituales las vejaciones y palizas, así como el hambre extrema y los piojos. La fuga fue organizada por unos treinta presos y preparada para después de la cena del día 22 de Mayo, con una vigilancia mínima de comedor puesto que también los guardias marchaban a cenar al comedor privado que tenían para ellos. Fue relativamente fácil desarmar a los pocos guardias que vigilaban la cena y con sus armas marcharon los presos al comedor de los soldados de guardia. No hubo un solo disparo. Solo un soldado opuso resistencia y fue muerto con una barra de hierro.
Después se rindieron los guardias de las garitas exteriores. En menos de media hora el Fuerte fue tomado por los presos y se inició su salida de las instalaciones, pero un soldado que volvía de permiso se dio cuenta de lo que ocurría y bajó a dar aviso a los oficiales que estaban con sus familias en la ciudad de Pamplona. Cuando los camiones de soldados llegaron con camiones y reflectores al Fuerte, más de la mitad de los presos todavía no habían salido.
A las tres y media de la madrugada, tras una primera redada, se contabilizaron en el penal 1.692 presos. Habían escapado 792, pero iban mal calzados y sin organización alguna. Al amanecer siguió la búsqueda y se detuvo a 259 más, sin contar algunos abatidos a disparos que no quisieron entregarse. El día 24 ya eran 445 los presos recuperados. El último se capturó el día 1 de Agosto, ganándose el apodo de "Tarzán" por aguantar más de dos meses en el monte comiendo raíces y frutos silvestres. Solo tres fugados consiguieron pasar la frontera de Francia, se identificaron 187 cadáveres y otros 20 muertos quedaron por identificar. Catorce de los 17 cabecillas fueron condenados a muerte y fusilados en el mismo penal. Un resultado bastante pobre para una de las fugas más masivas de la historia moderna.
El ejército abandonó estas instalaciones en 1987, aunque quedando un retén de vigilancia hasta 1991. Posteriormente fue abandonado, iniciándose trabajos de exhumación de los 131 cadáveres que se sabían sepultados en el recinto. Todos los restos encontrados presentaban una botella atada a la altura de la rodilla y en su interior los datos personales del fallecido. De todas formas la mayoría de los corchos se habían deteriorado y borrada la información. Finalmente a petición de la Fiscalía estos trabajos se paralizaron, procediéndose a la limpieza y acondicionamiento del recinto y de la zona para después abrirse al público mediante visitas guiadas que muestran la historia del Fuerte de San Cristóbal, especialmente en los años convulsos de la Guerra Civil.
RAFAEL FABREGAT
30 de abril de 2015
1740- LO MATARON POR GLOTÓN.
Estas palabras ponen fin al relato que el célebre guerrillero José Manzanero Marín, apodado "el Buen Mozo", hace en sus memorias del compañero Francisco González Rebollo, apodado "el Rebollo" por su apellido materno. Francisco era natural de Fregenal de la Sierra (Badajoz) y militante del Partido Comunista de España. Teniente de artillería con las fuerzas de la II República Española, formó parte de la batería que hundió el buque "Castillo de Olite" durante la sublevación casadista en Cartagena, provocando el mayor número de bajas de la Historia de España en un solo buque.
Convencido de que la guerra estaba perdida y que era inútil sacrificar más vidas, el 5 de Marzo de 1939 el teniente coronel Segismundo Casado, a las órdenes del bando republicano, se sublevó contra el gobierno de Negrín rindiendo sus tropas al general Franco, que pudo de esta forma ocupar unos días después el último territorio bajo control de la Segunda República.
Al conocer los franquistas la sublevación de Cartagena, desde Castellón y Málaga zarparon más de 30 buques y barcos de guerra franquistas en ayuda de los sublevados aunque, antes de llegar, la 206ª Brigada Mixta republicana había reconquistado la ciudad.
Informados del cambio de planes, todos los barcos franquistas regresaron rápidamente a sus puntos de origen a excepción del Castillo de Olite que, con la radio averiada, siguió rumbo a Cartagena llegando el día 7 de Marzo.
En el monte Galeras, término municipal de Cartagena, estaba instalada la batería republicana de defensa costera y en uno de sus tres cañones Vickers de 155 mm. el teniente Francisco González Rebollo que afinando puntería dio de pleno en la santabárbara del citado buque Castillo de Olite al primer disparo. De los 2.112 hombres que llevaba el buque a bordo, murieron 1.476, resultaron heridos 342 y fueron apresados 294 en una playa próxima.
Al final de la guerra "el Rebollo", como le llamaban sus camaradas, fue apresado. Una noche, cuando su hijo apenas había cumplido dos meses de edad, la Guardia Civil irrumpió en su casa del barrio de Atocha, en Madrid, para detenerlo. Francisco escapó por los tejados, saltando de una azotea a otra camino de la estación. Antes de la salida del convoy fue detenido en el propio andén y conducido a la Prisión de Yeserías en Madrid. La sentencia de ejecución por "garrote vil" y en breve plazo fue inapelable. Sin embargo el día anterior a la ejecución de la pena, Francisco consiguió escapar dentro de un ataúd en el que se trasladaba uno de los fusilados horas antes y cuya familia había reclamado el cuerpo.
Escapando de todos los controles "el Rebollo" consiguió llegar a los Montes de Toledo, donde los "maquis" del guerrillero José Manzanero Marín tenían su cuartel general. En Mayo de 1.940, delatado por la dueña de un establecimiento al que había acudido a comprar comida, "el Rebollo" y su compañero Julián Muñoz fueron víctimas de una emboscada y abatidos a tiros por la Guardia Civil. Manzanero consiguió huir a Francia. Como represalia por esta huida Franco se vengó fusilando a más de 90 presos, algunos no condenados a muerte y otros pendientes de juicio. Así lo escribió "el Buen Mozo" en sus memorias, al recordar con cariño al compañero Rebollo: lo mataron por glotón.
RAFAEL FABREGAT
Foto del jefe maquis, José Manzanero Marín (el Buen Mozo).
Convencido de que la guerra estaba perdida y que era inútil sacrificar más vidas, el 5 de Marzo de 1939 el teniente coronel Segismundo Casado, a las órdenes del bando republicano, se sublevó contra el gobierno de Negrín rindiendo sus tropas al general Franco, que pudo de esta forma ocupar unos días después el último territorio bajo control de la Segunda República.
Al conocer los franquistas la sublevación de Cartagena, desde Castellón y Málaga zarparon más de 30 buques y barcos de guerra franquistas en ayuda de los sublevados aunque, antes de llegar, la 206ª Brigada Mixta republicana había reconquistado la ciudad.
Informados del cambio de planes, todos los barcos franquistas regresaron rápidamente a sus puntos de origen a excepción del Castillo de Olite que, con la radio averiada, siguió rumbo a Cartagena llegando el día 7 de Marzo.
En el monte Galeras, término municipal de Cartagena, estaba instalada la batería republicana de defensa costera y en uno de sus tres cañones Vickers de 155 mm. el teniente Francisco González Rebollo que afinando puntería dio de pleno en la santabárbara del citado buque Castillo de Olite al primer disparo. De los 2.112 hombres que llevaba el buque a bordo, murieron 1.476, resultaron heridos 342 y fueron apresados 294 en una playa próxima.
Al final de la guerra "el Rebollo", como le llamaban sus camaradas, fue apresado. Una noche, cuando su hijo apenas había cumplido dos meses de edad, la Guardia Civil irrumpió en su casa del barrio de Atocha, en Madrid, para detenerlo. Francisco escapó por los tejados, saltando de una azotea a otra camino de la estación. Antes de la salida del convoy fue detenido en el propio andén y conducido a la Prisión de Yeserías en Madrid. La sentencia de ejecución por "garrote vil" y en breve plazo fue inapelable. Sin embargo el día anterior a la ejecución de la pena, Francisco consiguió escapar dentro de un ataúd en el que se trasladaba uno de los fusilados horas antes y cuya familia había reclamado el cuerpo.
Escapando de todos los controles "el Rebollo" consiguió llegar a los Montes de Toledo, donde los "maquis" del guerrillero José Manzanero Marín tenían su cuartel general. En Mayo de 1.940, delatado por la dueña de un establecimiento al que había acudido a comprar comida, "el Rebollo" y su compañero Julián Muñoz fueron víctimas de una emboscada y abatidos a tiros por la Guardia Civil. Manzanero consiguió huir a Francia. Como represalia por esta huida Franco se vengó fusilando a más de 90 presos, algunos no condenados a muerte y otros pendientes de juicio. Así lo escribió "el Buen Mozo" en sus memorias, al recordar con cariño al compañero Rebollo: lo mataron por glotón.
RAFAEL FABREGAT
Foto del jefe maquis, José Manzanero Marín (el Buen Mozo).
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