El título, ¿te parece asqueroso?. Bueno, tal vez, pero absolutamente real como la vida misma. Dentro del mundo microscópico hay pocas cosas que no lo parezcan. Son los millones de seres que cualquier mortal tiene en sus entrañas e incluso sobre su piel. Sí, esa que nos acabamos de lavar incluso con agua y jabón. O con gel, vaya, que eso del jabón ya no se estila... Ahora mismo, mientras duermes, mientras ves la televisión, mientras acaricias a tus hijos o a tu pareja, millones de seres van y vuelven por tu cara. Unos se alimentan del sebo que desprende tu cara, de la grasa que hay junto a tus folículos pilosos, o de las escamas que de forma contínua se desprenden de nuestro cuerpo en general. Pero no debes preocuparte por ello, todo ser viviente está en la misma situación.
Son los "modex", ácaros microscópicos que habitan por todo nuestro cuerpo y especialmente en la cara. Allí nacen, comen, follan como condenados y mueren, como todo el mundo. Cada cual tiene su hábitat y para ellos nuestro cuerpo es el suyo, quiero decir, su hábitat. Esos "asquerosos" animalitos tienen forma de gusano y miden 0,03 milímetros. Se llaman Demodex Folliculorum y no están solos... De hecho conviven con otros miles más, de otras especies distintas. Son de la familia de los arácnidos, es decir, de las arañas o garrapatas y suelen actuar con nocturnidad y alevosía.
Por el día se encierran en "su casa" (nuestros poros) y por la noche salen a comer y a disfrutar de la vida, incluídos el ligue y el sexo. Incluso en los pelillos de las pestañas los hay a cientos pero, claro, al ser tan pequeños no nos damos cuenta de su dilatada actividad. ¿Increíble?. Pues ahí los tienes, clica en este enlace y te darás cuenta de su realidad, que es la tuya y la de todo ser que camine sobre la Tierra:
https://www.abc.es/ciencia/abci-vive-poros-y-tiene-sexo-sobre-cara-mientras-duermes-201905260149_noticia.html
Me imagino que no te gusta nada lo que acabas de ver, pero es lo que hay. Hay cientos, miles por centímetro cuadrado, y viven tan apretados porque el sebo que todos tenemos en nuestro cuerpo es para ellos un verdadero manjar. Tras la opípara comida duermen un rato y después salen a dar una vuelta, a follar en tu cara... ¡Y en la mía!.
Cada folículo piloso de nuestro cuerpo y especialmente en la cara, acomoda a media docena de estos animalitos. Los de la cara son los que más les gustan y de ésta los más grasientos, como las mejillas, la nariz y la frente. Suelen vivir algo más de dos semanas, pero se multiplican tan rápidamente que las colonias siempre están a tope de indivíduos. Su mejor costumbre es que no defecan en nuestra cara, sino que guardan todo en su interior hasta la muerte. Se calcula que hay unas 42.000 especies distintas de ácaros. Solo los bebés escapan a esta asquerosa plaga, aunque la van adquiriendo a lo largo del tiempo. Tranquilos, no pasa nada. No son perjudiciales para nuestra salud y con ellos vivimos y morimos sin darnos cuenta de su presencia.
RAFAEL FABREGAT
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26 de mayo de 2019
12 de diciembre de 2016
2288- EL QUINTO MANDAMIENTO.
Naturalmente hablo de los Mandamientos de la Ley de Dios, pues creo poco o nada en los de los hombres, porque hombres son los que se llaman servidores de Dios y de sus semejantes, predicando aquello que no creen y especialmente lo que no practican.
- Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago.
Esa es su única verdad, pero no quiero escribir una sola palabra más sobre este tema, que no es el que toca ni el que quiero tocar.
El quinto Mandamiento de la Ley de Dios es, simple y llanamente, NO MATARÁS. La definición parece simple y sencilla, fácil de acatar, pero no lo es tanto y no lo es porque en esa aparente sencillez están las leyes del aborto y la eutanasia... que, queramos o no, son dos formas de matar. ¿Qué madre podría matar a su hijo después de verlo nacer?. Sin duda muy pocas. Sin embargo todos los días abortan en el mundo miles y miles de mujeres sin cargo de conciencia alguno.
Queramos o no se mata a un ser vivo, carne de tu carne, tan hijo como aquel que cada día llevas al colegio en busca de instrucción. Para aplacar conciencias se buscan las excusas más triviales y siempre se encuentra alguna que justifica la muerte del ser que se lleva en las entrañas.
- ¿Cómo se puede hacer algo así? -me pregunto.
Pero se hace. Todos los días y a todas las horas, se hace. Unas veces en nombre de la libertad de la mujer, otras incluso alegando que es lo mejor para el no nacido. Yo creo que lo único que se busca es huir de obligaciones y ataduras. Se quiere follar a todas horas, pero sin contratiempos de ningún tipo. No se quieren utilizar sistemas anticonceptivos, menos aún preservativos que resten el más mínimo placer... y después se mata al ser que se ha creado, así, sin ningún remordimiento de conciencia.
Y la eutanasia... ¿Qué pasa con ella?. ¿Es un asesinato adelantar la muerte de alguien que no tiene solución y está sufriendo de forma inhumana?. Si es que hay Dios, ¿cómo puede hacer sufrir a un inocente días y semanas para morir, mientras verdaderos asesinos mueren prácticamente sin enterarse en cuestión de segundos?. Yo pido perdón a los que sin duda discrepan de mi opinión, pero lo de la eutanasia... ¡Para mí la quisiera!. No hace tanto tuve que sacrificar a dos perritos que quería más que a muchos familiares. Me habían dado 15 años de compañía, cariño y alegrías continuadas pero, de repente, como pasa con los humanos, les salió un cáncer de todo punto incurable. No lo pensé dos veces pues no quise que sufrieran ni quería verles sufrir. Un pinchacito de anestesia y una sobredosis después, o así me lo explicaron en la clínica veterinaria. Han pasado dos años y todavía no me he repuesto...
En este mundo, aunque siempre son demasiados, asesinos crueles hay pocos. Muchos son los que merecen el castigo, pero pocos los que son capaces de suministrarlo. Unos porque tienen miedo a la justicia divina y humana pero, la mayoría, porque sencillamente son incapaces de hacer algo así. Si muchos saltamos cuando vemos un camino de hormigas que atraviesan la senda por la que caminamos, ¿cómo vamos a matar a alguien, aunque se lo merezca?. Porque en este mundo hay gente con muy pocos escrúpulos e imbécil además. Gente que, no se sabe muy bien por qué, no dudan en calumniar a una persona haciéndole perder su honra y parte de su vida. Yo, para mí, que son tan imbéciles que ni siquiera son conscientes de lo que hacen. ¿Cómo responder a eso?. Aunque lo merezcan no es bastante motivo para matarles, pero por menos de eso han muerto muchos.
RAFAEL FABREGAT
- Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago.
Esa es su única verdad, pero no quiero escribir una sola palabra más sobre este tema, que no es el que toca ni el que quiero tocar.
El quinto Mandamiento de la Ley de Dios es, simple y llanamente, NO MATARÁS. La definición parece simple y sencilla, fácil de acatar, pero no lo es tanto y no lo es porque en esa aparente sencillez están las leyes del aborto y la eutanasia... que, queramos o no, son dos formas de matar. ¿Qué madre podría matar a su hijo después de verlo nacer?. Sin duda muy pocas. Sin embargo todos los días abortan en el mundo miles y miles de mujeres sin cargo de conciencia alguno.
Queramos o no se mata a un ser vivo, carne de tu carne, tan hijo como aquel que cada día llevas al colegio en busca de instrucción. Para aplacar conciencias se buscan las excusas más triviales y siempre se encuentra alguna que justifica la muerte del ser que se lleva en las entrañas. - ¿Cómo se puede hacer algo así? -me pregunto.
Pero se hace. Todos los días y a todas las horas, se hace. Unas veces en nombre de la libertad de la mujer, otras incluso alegando que es lo mejor para el no nacido. Yo creo que lo único que se busca es huir de obligaciones y ataduras. Se quiere follar a todas horas, pero sin contratiempos de ningún tipo. No se quieren utilizar sistemas anticonceptivos, menos aún preservativos que resten el más mínimo placer... y después se mata al ser que se ha creado, así, sin ningún remordimiento de conciencia.
Y la eutanasia... ¿Qué pasa con ella?. ¿Es un asesinato adelantar la muerte de alguien que no tiene solución y está sufriendo de forma inhumana?. Si es que hay Dios, ¿cómo puede hacer sufrir a un inocente días y semanas para morir, mientras verdaderos asesinos mueren prácticamente sin enterarse en cuestión de segundos?. Yo pido perdón a los que sin duda discrepan de mi opinión, pero lo de la eutanasia... ¡Para mí la quisiera!. No hace tanto tuve que sacrificar a dos perritos que quería más que a muchos familiares. Me habían dado 15 años de compañía, cariño y alegrías continuadas pero, de repente, como pasa con los humanos, les salió un cáncer de todo punto incurable. No lo pensé dos veces pues no quise que sufrieran ni quería verles sufrir. Un pinchacito de anestesia y una sobredosis después, o así me lo explicaron en la clínica veterinaria. Han pasado dos años y todavía no me he repuesto...
En este mundo, aunque siempre son demasiados, asesinos crueles hay pocos. Muchos son los que merecen el castigo, pero pocos los que son capaces de suministrarlo. Unos porque tienen miedo a la justicia divina y humana pero, la mayoría, porque sencillamente son incapaces de hacer algo así. Si muchos saltamos cuando vemos un camino de hormigas que atraviesan la senda por la que caminamos, ¿cómo vamos a matar a alguien, aunque se lo merezca?. Porque en este mundo hay gente con muy pocos escrúpulos e imbécil además. Gente que, no se sabe muy bien por qué, no dudan en calumniar a una persona haciéndole perder su honra y parte de su vida. Yo, para mí, que son tan imbéciles que ni siquiera son conscientes de lo que hacen. ¿Cómo responder a eso?. Aunque lo merezcan no es bastante motivo para matarles, pero por menos de eso han muerto muchos.
RAFAEL FABREGAT
10 de noviembre de 2016
2249- EL TEMPLO DE ADINATH.
Son muchos los templos jainistas que hay por toda la India, especialmente en el Estado de Rajastán, pero Adinath no solo es el templo más grande, sino también el más bello. Una inscripción en placa de cobre nos dice que fue construido en 1437 por los seguidores de Maharivá, creador de esta religión allá por el siglo VI de nuestra Era.
En todos estos templos de mármol blanco, destaca una fina decoración labrada en techos y columnas muy difícil de encontrar en ningún otro lugar del mundo. Se dice que los artesanos que plasmaron esta filigrana en la piedra, cobraban en proporción al polvo de mármol que cada día extraían. El trabajo de estos artistas es de tal magnitud que este templo figuró entre los finalistas elegidos en 2011 para dictaminar cuales eran las 7 nuevas maravillas del mundo moderno. El templo tiene cuatro entradas, una por cada lado. Las cuatro conducen a la sala central donde se venera la imagen de Adinath, completamente rodeado por un sin fin de capillas (86) y cientos de columnas finamente labradas que sujetan un rico techo formado por más de 20 domos y 5 cúpulas.
La filigrana esculpida en la roca es de tal pulcritud que más que estar en el interior de un edificio de mármol pareces estar dentro de un inmenso encaje de bolillos. A las innumerables diosas danzantes se suman figuras geométricas, elefantes y todo tipo de adornos esculpidos hasta el mínimo detalle.
Al templo se accede por medio de un magnífica escalera que al retranquearse da acceso a los tres niveles del templo. Sus columnas permiten la entrada de luz natural en todo el interior del templo, proporcionando un juego de luces y sombras de indescriptible belleza. Debido a la pureza del mármol empleado en su construcción, en algunas partes, la luz del sol hace que las columnas cambien del color dorado al azul pálido, según la hora del día.
De acuerdo con la religión, de forma permanente un hombre barre el templo cada día y todos los días del año, a fin de que no haya ningún insecto en el interior. El trabajo solo cesa a la llegada de algún visitante, para poner en la frente de cada uno de ellos una especie de pasta o ungüento al tiempo que reza una breve oración. A cambio recibe un donativo para el mantenimiento del templo y tras este ritual marcha a sus higiénicos quehaceres de limpieza, de todo punto interminables. El Templo de Adinath es visitado sobre todo por el turismo, ya que la religión jainista es, en este momento, minoritaria en la India. Se trata de un conjunto muy armónico de tres plantas, de tal belleza, que el visitante no sabe hacia donde mirar.
Como se ha dicho anteriormente, a ras de suelo sale una amplia escalera que asciende a la primera planta, a partir de la cual se accede a las dos superiores. Salientes con columnas y cúpulas protegen el comienzo de las escaleras superiores, todo labrado con escenas religiosas y motivos florales. Exteriormente el templo ya se adivina magnífico pero es cuando se accede al interior cuando el visitante queda extasiado con el inmenso trabajo realizado y la belleza conseguida por aquellos verdaderos artistas de la escultura pétrea, tras millones de horas de trabajo. Nada menos que 29 salas sostenidas por 1.444 columnas de mármol, todo ello trabajado hasta la extenuación.
Para una hipotética visita, hay que decir que el templo está abierto desde las 10 de la mañana hasta las cinco de la tarde. Naturalmente hay que ir descalzo.
La aislada ubicación de este templo permite, a diferencia de los de Mount Abu, una visita más sosegada que bien merece este monumento consagrado a Adinath, primero de los veinticuatro tirthankaras o santones de la religión jainí.
Maharivá, su constructor, fue el último de ellos y el principal creador de la religión que llegaría hasta nuestros días. Algo bastante llamativo de esta religión es el respeto a toda forma de vida, lo que motiva el barrido diario del templo a fin de evitar que algún visitante pudiera pisar algún insecto que hubiera podido entrar en el recinto.
El templo está coronado por una cúpula central y otras menores en los laterales.
Nada puede perderse en nuestra visita, pues hasta el más mínimo detalle supera con creces a todo lo que puedan haber visto hasta ahora.
Vamos... ¡para no perdérselo!.
RAFAEL FABREGAT
En todos estos templos de mármol blanco, destaca una fina decoración labrada en techos y columnas muy difícil de encontrar en ningún otro lugar del mundo. Se dice que los artesanos que plasmaron esta filigrana en la piedra, cobraban en proporción al polvo de mármol que cada día extraían. El trabajo de estos artistas es de tal magnitud que este templo figuró entre los finalistas elegidos en 2011 para dictaminar cuales eran las 7 nuevas maravillas del mundo moderno. El templo tiene cuatro entradas, una por cada lado. Las cuatro conducen a la sala central donde se venera la imagen de Adinath, completamente rodeado por un sin fin de capillas (86) y cientos de columnas finamente labradas que sujetan un rico techo formado por más de 20 domos y 5 cúpulas.
La filigrana esculpida en la roca es de tal pulcritud que más que estar en el interior de un edificio de mármol pareces estar dentro de un inmenso encaje de bolillos. A las innumerables diosas danzantes se suman figuras geométricas, elefantes y todo tipo de adornos esculpidos hasta el mínimo detalle. Al templo se accede por medio de un magnífica escalera que al retranquearse da acceso a los tres niveles del templo. Sus columnas permiten la entrada de luz natural en todo el interior del templo, proporcionando un juego de luces y sombras de indescriptible belleza. Debido a la pureza del mármol empleado en su construcción, en algunas partes, la luz del sol hace que las columnas cambien del color dorado al azul pálido, según la hora del día.
De acuerdo con la religión, de forma permanente un hombre barre el templo cada día y todos los días del año, a fin de que no haya ningún insecto en el interior. El trabajo solo cesa a la llegada de algún visitante, para poner en la frente de cada uno de ellos una especie de pasta o ungüento al tiempo que reza una breve oración. A cambio recibe un donativo para el mantenimiento del templo y tras este ritual marcha a sus higiénicos quehaceres de limpieza, de todo punto interminables. El Templo de Adinath es visitado sobre todo por el turismo, ya que la religión jainista es, en este momento, minoritaria en la India. Se trata de un conjunto muy armónico de tres plantas, de tal belleza, que el visitante no sabe hacia donde mirar.
Como se ha dicho anteriormente, a ras de suelo sale una amplia escalera que asciende a la primera planta, a partir de la cual se accede a las dos superiores. Salientes con columnas y cúpulas protegen el comienzo de las escaleras superiores, todo labrado con escenas religiosas y motivos florales. Exteriormente el templo ya se adivina magnífico pero es cuando se accede al interior cuando el visitante queda extasiado con el inmenso trabajo realizado y la belleza conseguida por aquellos verdaderos artistas de la escultura pétrea, tras millones de horas de trabajo. Nada menos que 29 salas sostenidas por 1.444 columnas de mármol, todo ello trabajado hasta la extenuación.
Para una hipotética visita, hay que decir que el templo está abierto desde las 10 de la mañana hasta las cinco de la tarde. Naturalmente hay que ir descalzo.
La aislada ubicación de este templo permite, a diferencia de los de Mount Abu, una visita más sosegada que bien merece este monumento consagrado a Adinath, primero de los veinticuatro tirthankaras o santones de la religión jainí.
Maharivá, su constructor, fue el último de ellos y el principal creador de la religión que llegaría hasta nuestros días. Algo bastante llamativo de esta religión es el respeto a toda forma de vida, lo que motiva el barrido diario del templo a fin de evitar que algún visitante pudiera pisar algún insecto que hubiera podido entrar en el recinto.
El templo está coronado por una cúpula central y otras menores en los laterales.
Nada puede perderse en nuestra visita, pues hasta el más mínimo detalle supera con creces a todo lo que puedan haber visto hasta ahora.
Vamos... ¡para no perdérselo!.
RAFAEL FABREGAT
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29 de abril de 2016
2081- ANIMALES RACIONALES.
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| Hoy el sol aprieta de lo lindo... |
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| Al muchacho (arriba) le gustan rollizas. |
- Mamá, mira que perro tan bonito. Y va solo, lo habrán abandonado. ¿Por qué no lo cogemos...?
- Pero niña, -debería responder su madre- ¿lo ves tú con aspecto de abandono?.
Sin embargo, cuando se trata de razas especiales, tras unas cuantas caricias te cogen el perro, te lo meten en un coche y no lo vuelves a ver más. A pesar de las muchas dificultades que presenta una gran ciudad muchas veces el perro regresaría a su casa, pero si te lo han secuestrado...
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| ¡Hummm, qué fragancia tan especial...! |
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| ¡Anda pues estas parecen Chanel nº 5...! |
RAFAEL FABREGAT
29 de octubre de 2015
1923- ADIÓS AMIGO, ADIÓS.
Ayer murió mi mejor amigo, mi mejor compañero, mi perrito Blas. ¿Exagerado?. Es posible. Para esos que se vanaglorian de tener decenas de amigos, que se te muera un perro apenas les hará pestañear, pero ese no es mi caso. Para mí la amistad es una palabra muy grande, tan grande que desde mi punto de vista no creo que haya tenido un solo amigo. Somos todos demasiado egoístas para dejar hueco a la verdadera amistad. Un amigo, para mí, es incluso más que un hermano. Es tu otro yo, el que te brinda su amistad de forma desinteresada e incondicional, el que te apoya y consuela en los momentos más difíciles. ¿Existe eso?. Porque a la vista está que un hermano no llega a tanto.
Blas había cumplido a primeros de Junio 15 años. Estaba viejo, con poca vista y ningún oído, sin dientes y escasas fuerzas. Muchas veces se quedaba de pie en mitad del pasillo de la casa y tenías que esquivarlo para no tropezar con él. No te oía llegar. Parecía estar ya con un pie en ese mundo más justo en el que muchos confían. Incapaz de subir al sofá se ponía de pie y me raspaba las piernas con su patita para que lo subiera. Yo me enfadaba porque antes de los diez minutos ya se bajaba, para beber, para comer, o simplemente para cambiar de postura. Se echaba en el suelo o en la alfombra y diez minutos después volvía a llamar mi atención para que lo subiera nuevamente. Cosas de viejos, que no estamos bien en ningún sitio.
Hace unos días le empezamos a notar un cierto tufillo desagradable, pero no le dimos mayor importancia. Si antes lo duchábamos una vez por semana a partir de entonces lo hacíamos dos veces, pero el olor persistía. En el último lavado mi mujer le vio algo raro en la boca y aunque él quería impedir que se la abriéramos, lo hicimos y le vimos unos nódulos feos en la boca. Sin duda era lo que desprendía el olor. Pedimos inmediatamente cita a la clínica veterinaria. Era un cáncer. En varios lugares de la boca y seguramente ya extendido a otras partes del cuerpo. No había solución válida para él y tomamos una dura decisión.
Era nuestro amigo, mi mejor amigo y quise para él lo que querría para mí llegado ese momento. Un soplo en el corazón, del que ya éramos conocedores hace varios años, impedía una posible operación que tampoco hubiera sido solución radical. No cabía otra solución que dejarlo sufrir hasta el final de sus días o sedarlo y dejarlo marchar rápidamente y en paz, sin llegar a sufrir. Terrible solución para cualquier ser vivo que ha sido tu compañero y amigo durante casi dieciséis años, pero estaba claro que era la mejor, la que para mí quisiera cuando llegue el caso. Es curioso que esta solución pueda aplicarse a cualquier animalito de compañia y no pueda dársele a un ser humano. Volví a mi casa, como he vuelto siempre que he dejado en el hospital a uno de mis seres queridos. Con dolor de cabeza y sensación de impotencia.
Está claro que meter a un animalito en el mismo saco que a un ser humano parece demencial pero cuando los humanos te han fallado siempre el amor de un perro puede ser y es el clavo ardiendo al que se puede agarrar cualquiera.
Siempre dije que cuando Blas muriera tendríamos inmediatamente otro que supliera sus caricias, pero hoy no lo tengo claro. Quizás dentro de un tiempo cambie de parecer y efectivamente tengamos otro perro que tanta compañía da en cualquier casa y más cuando en esa casa, durante años y años tan ocupada por gente de todas las edades, solo quedan dos viejos.
Si tenemos otro perro le querremos sin duda igual, pero Blas siempre estará en nuestro recuerdo.
Adiós amigo, adiós.
RAFAEL FABREGAT
Blas había cumplido a primeros de Junio 15 años. Estaba viejo, con poca vista y ningún oído, sin dientes y escasas fuerzas. Muchas veces se quedaba de pie en mitad del pasillo de la casa y tenías que esquivarlo para no tropezar con él. No te oía llegar. Parecía estar ya con un pie en ese mundo más justo en el que muchos confían. Incapaz de subir al sofá se ponía de pie y me raspaba las piernas con su patita para que lo subiera. Yo me enfadaba porque antes de los diez minutos ya se bajaba, para beber, para comer, o simplemente para cambiar de postura. Se echaba en el suelo o en la alfombra y diez minutos después volvía a llamar mi atención para que lo subiera nuevamente. Cosas de viejos, que no estamos bien en ningún sitio.
Hace unos días le empezamos a notar un cierto tufillo desagradable, pero no le dimos mayor importancia. Si antes lo duchábamos una vez por semana a partir de entonces lo hacíamos dos veces, pero el olor persistía. En el último lavado mi mujer le vio algo raro en la boca y aunque él quería impedir que se la abriéramos, lo hicimos y le vimos unos nódulos feos en la boca. Sin duda era lo que desprendía el olor. Pedimos inmediatamente cita a la clínica veterinaria. Era un cáncer. En varios lugares de la boca y seguramente ya extendido a otras partes del cuerpo. No había solución válida para él y tomamos una dura decisión.
Era nuestro amigo, mi mejor amigo y quise para él lo que querría para mí llegado ese momento. Un soplo en el corazón, del que ya éramos conocedores hace varios años, impedía una posible operación que tampoco hubiera sido solución radical. No cabía otra solución que dejarlo sufrir hasta el final de sus días o sedarlo y dejarlo marchar rápidamente y en paz, sin llegar a sufrir. Terrible solución para cualquier ser vivo que ha sido tu compañero y amigo durante casi dieciséis años, pero estaba claro que era la mejor, la que para mí quisiera cuando llegue el caso. Es curioso que esta solución pueda aplicarse a cualquier animalito de compañia y no pueda dársele a un ser humano. Volví a mi casa, como he vuelto siempre que he dejado en el hospital a uno de mis seres queridos. Con dolor de cabeza y sensación de impotencia.
Está claro que meter a un animalito en el mismo saco que a un ser humano parece demencial pero cuando los humanos te han fallado siempre el amor de un perro puede ser y es el clavo ardiendo al que se puede agarrar cualquiera.
Siempre dije que cuando Blas muriera tendríamos inmediatamente otro que supliera sus caricias, pero hoy no lo tengo claro. Quizás dentro de un tiempo cambie de parecer y efectivamente tengamos otro perro que tanta compañía da en cualquier casa y más cuando en esa casa, durante años y años tan ocupada por gente de todas las edades, solo quedan dos viejos.
Si tenemos otro perro le querremos sin duda igual, pero Blas siempre estará en nuestro recuerdo.
Adiós amigo, adiós.
RAFAEL FABREGAT
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12 de febrero de 2015
1659- EL DÍA DE LOS GITANOS...
Un gitano, ya jubilado, decide vender su burro, al que hace casi dos meses que no le ha dado de comer. Habiendo aquellos días un circo en la ciudad, se entrevista con el dueño para ver si le interesa comprarlo.
- Buenos días amigo, ¿qué me podrías dar por este borrico?.
- Hombre... pues no sé, como mucho 300 euros.
- Dame 500 y es tuyo. Será buen alimento para tus leones...
- Hmmm... Venga, vale, toma los 500 euros y no se hable más.
El gitano marcha contento con el dinero y al poco rato se oye al dueño del circo dar voces y todo cabreado le pregunta a uno de sus empleados:
- Maldita sea, ¿hacia donde ha marchado el gitano que me ha vendido el borrico?.
- Pues no tengo ni idea -responde en empleado.
- Vete a buscarlo y no vuelvas sin él -responde el dueño del circo enfurecido.
- Pero, ¿qué es lo que pasa jefe? -acierta a decir el empleado.
- ¿Que qué pasa?. Pues que se ha comido a los dos leones y tiene al tigre acorralado.
Sevilla, 48ºC a la sombra. El gitano, ya sin poder resistir el calor, marcha a la tienda de electrodomésticos y compra un ventilador. Todo contento llega a su casa, lo enchufa y se tumba en el sofá a ver la tele, con el ventilador encarado hacia él y la mujer y todos los gitanillos alrededor sudando a chorros.
De repente el padre se levanta diciendo:
- Voy a meá. El que toque el ventilaó sivácordar de tós sus muertos.
Cuando el padre marcha, uno de los gitanillos más mayorcito pulsa un botón y el ventilador empieza a girar de izquierda a derecha, aliviándoles a todos, pero cuando regresa el padre pone el grito en el cielo.
- ¡Quien a tocao el ventilaó!.
Y responde el chiquillo..
- ¡Nadie pa, eso es que t'está buscando...!
El gitanillo se despide del padre para ir al colegio.
- Adiós pa, me voy a la escuela.
- Muy bien hijo, muy bien. A ver... 4x4
- ¡Un todoterreno pa!
- ¡Perfecto hijo!. ¿Y 3x2?
- El Carrefour pa, el Carrefour...
- Muy bien, así me gusta. Ahora un problema de matemáticas...
Si vamos a robar 200 melones y en la furgoneta solo caben 100, ¿que nos queda?.
- Otro viaje pa, nos queda otro viaje.
En ese momento se acerca otro de los hijos...
- Yo pa, también soy de los más listos de la clase, pero tengo una duda. El otro día estábamos en el vestuario y todos los niños la tenían más pequeña que yo. ¿Eso pa, es por ser gitano?.
- No hijo, no. Eso es porque tienes 18 años y todavía vas con los de primaria.
A un gitano se le acaba la prestación por desempleo y la ayuda social y va a unos jardines y recolecta naranjas amargas para venderlas como buenas. Las vende por la calle a mitad de precio y cambia cada día de lugar para que no le reclamen.
- ¡Naranjas de primera calidad!. ¡Tres kilos un euro...! ¡Que me las quitan de las manos, oiga...!
En eso se para un señor, acompañado de un muchacho.
- Hola buenos días. ¿Son buenas estas naranjas? -pregunta el hombre.
- Como la miel caballero, como la miel -responde el gitano.
- ¿Puede darle a probar a mi hijo? -pregunta el señor.
- ¡No faltaba más! -responde el gitano frunciendo el ceño.
El muchacho se pone un gajo en la boca y le dice al gitano, al tiempo que soltaba dos lagrimones como ollas exprés...
- ¡Me cago en tu p... madre!.
El gitano, sin saber que responder le dice al padre:
- ¿Es delicado el niño no?.
Y el padre le responde:
- No, no, delicado no. Era mudo...
Una gitana se encuentra a una amiga por la calle.
- Hola Pepi, ¿cómo te va?.
- Ay chica, estoy desesperada. Quiero deshacerme de mi gato y no se qué hacer.
- Bah, eso es fácil. Diez manzanas más allá hay unos basureros. Lo dejas allí y ya está.
Al día siguiente vuelven a encontrarse.
- ¿Qué pasó?, -le dice la amiga- ¿lo llevaste?.
- Sí, pero al cabo de un rato volvió a casa.
- No pasa nada -dice la amiga- quince manzanas más lejos hay otro basurero. Lo dejas allí.
Dos días después vuelven a coincidir.
- ¿Qué pasó Pepi?. Pareces más tranquila -le dice la amiga.
- No creas chica, no creas. Al día siguiente ya lo tenía en casa otra vez.
- Pues voy a darte la solución definitiva. Después de ese basurero que ya conoces, veinte manzanas más allá llegarás a la playa. Sigues y verás un río. Más adelante verás una montaña, la pasas y encontrarás otro río y después sigue un barranco y dos montañas más. Lo sueltas allí que hay una escombrera y ya me contarás.
Una semana después las dos amigas se encuentran de nuevo.
- ¿Que tal Pepi?. ¿No irás a decirme que el gato regresó de nuevo?.
- ¡Ay chica, que suerte!.
- Vaya, vaya, ¡Por fin lo lograste!. Cuéntame qué pasó... -pregunta la amiga intrigada.
- ¿Qué pasó?. Pues que si no es por el gato, no consigo regresar a casa...
RAFAEL FABREGAT
- Buenos días amigo, ¿qué me podrías dar por este borrico?.
- Hombre... pues no sé, como mucho 300 euros.
- Dame 500 y es tuyo. Será buen alimento para tus leones...
- Hmmm... Venga, vale, toma los 500 euros y no se hable más.
El gitano marcha contento con el dinero y al poco rato se oye al dueño del circo dar voces y todo cabreado le pregunta a uno de sus empleados:
- Maldita sea, ¿hacia donde ha marchado el gitano que me ha vendido el borrico?.
- Pues no tengo ni idea -responde en empleado.
- Vete a buscarlo y no vuelvas sin él -responde el dueño del circo enfurecido.
- Pero, ¿qué es lo que pasa jefe? -acierta a decir el empleado.
- ¿Que qué pasa?. Pues que se ha comido a los dos leones y tiene al tigre acorralado.
Sevilla, 48ºC a la sombra. El gitano, ya sin poder resistir el calor, marcha a la tienda de electrodomésticos y compra un ventilador. Todo contento llega a su casa, lo enchufa y se tumba en el sofá a ver la tele, con el ventilador encarado hacia él y la mujer y todos los gitanillos alrededor sudando a chorros.
De repente el padre se levanta diciendo:
- Voy a meá. El que toque el ventilaó sivácordar de tós sus muertos.
Cuando el padre marcha, uno de los gitanillos más mayorcito pulsa un botón y el ventilador empieza a girar de izquierda a derecha, aliviándoles a todos, pero cuando regresa el padre pone el grito en el cielo.
- ¡Quien a tocao el ventilaó!.
Y responde el chiquillo..
- ¡Nadie pa, eso es que t'está buscando...!
- Adiós pa, me voy a la escuela.
- Muy bien hijo, muy bien. A ver... 4x4
- ¡Un todoterreno pa!
- ¡Perfecto hijo!. ¿Y 3x2?
- El Carrefour pa, el Carrefour...
- Muy bien, así me gusta. Ahora un problema de matemáticas...
Si vamos a robar 200 melones y en la furgoneta solo caben 100, ¿que nos queda?.
- Otro viaje pa, nos queda otro viaje.
En ese momento se acerca otro de los hijos...
- Yo pa, también soy de los más listos de la clase, pero tengo una duda. El otro día estábamos en el vestuario y todos los niños la tenían más pequeña que yo. ¿Eso pa, es por ser gitano?.
- No hijo, no. Eso es porque tienes 18 años y todavía vas con los de primaria.
A un gitano se le acaba la prestación por desempleo y la ayuda social y va a unos jardines y recolecta naranjas amargas para venderlas como buenas. Las vende por la calle a mitad de precio y cambia cada día de lugar para que no le reclamen.
- ¡Naranjas de primera calidad!. ¡Tres kilos un euro...! ¡Que me las quitan de las manos, oiga...!
En eso se para un señor, acompañado de un muchacho.
- Hola buenos días. ¿Son buenas estas naranjas? -pregunta el hombre.
- Como la miel caballero, como la miel -responde el gitano.
- ¿Puede darle a probar a mi hijo? -pregunta el señor.
- ¡No faltaba más! -responde el gitano frunciendo el ceño.
El muchacho se pone un gajo en la boca y le dice al gitano, al tiempo que soltaba dos lagrimones como ollas exprés...
- ¡Me cago en tu p... madre!.
El gitano, sin saber que responder le dice al padre:
- ¿Es delicado el niño no?.
Y el padre le responde:
- No, no, delicado no. Era mudo...
Una gitana se encuentra a una amiga por la calle.- Hola Pepi, ¿cómo te va?.
- Ay chica, estoy desesperada. Quiero deshacerme de mi gato y no se qué hacer.
- Bah, eso es fácil. Diez manzanas más allá hay unos basureros. Lo dejas allí y ya está.
Al día siguiente vuelven a encontrarse.
- ¿Qué pasó?, -le dice la amiga- ¿lo llevaste?.
- Sí, pero al cabo de un rato volvió a casa.
- No pasa nada -dice la amiga- quince manzanas más lejos hay otro basurero. Lo dejas allí.
Dos días después vuelven a coincidir.
- ¿Qué pasó Pepi?. Pareces más tranquila -le dice la amiga.
- No creas chica, no creas. Al día siguiente ya lo tenía en casa otra vez.
- Pues voy a darte la solución definitiva. Después de ese basurero que ya conoces, veinte manzanas más allá llegarás a la playa. Sigues y verás un río. Más adelante verás una montaña, la pasas y encontrarás otro río y después sigue un barranco y dos montañas más. Lo sueltas allí que hay una escombrera y ya me contarás.
Una semana después las dos amigas se encuentran de nuevo.
- ¿Que tal Pepi?. ¿No irás a decirme que el gato regresó de nuevo?.
- ¡Ay chica, que suerte!.
- Vaya, vaya, ¡Por fin lo lograste!. Cuéntame qué pasó... -pregunta la amiga intrigada.
- ¿Qué pasó?. Pues que si no es por el gato, no consigo regresar a casa...
RAFAEL FABREGAT
7 de diciembre de 2014
1592- NOS ESTAMOS QUEDANDO SOLOS.
La Organización en defensa de las aves (SEO/BIRDLIFE)
advierte en el XXII Congreso de ornitología que en los últimos 30 años se han perdido en Europa más del 20% de los pájaros comunes. El abandono del campo y ganadería tradicional, así como el uso de pesticidas en las áreas que todavía se mantienen cultivadas, han hecho que se pierdan el 10% de los gorriones y el 40% de las golondrinas. Nada menos que 125 millones de aves han desaparecido de los paisajes rurales y del entorno de las ciudades europeas.
Cincuenta años atrás, con la mayoría de pueblos sin red de agua ni alcantarillado, era frecuente echar a la calle el agua de lavar los platos y cacerolas, con el consiguiente acompañamiento de restos de comida allí pegados. No era un acto de suciedad, sino de amor a los animales y obligado por las circunstancias.
Unos granos de arroz, unos fideos o restos de patata, siempre acompañaban aquellas aguas sucias que no pestilentes.
De inmediato los gorriones, acostumbrados a estas prácticas humanas y siempre pendientes del horario de las comidas, apenas las mujeres se metían en la casa se dejaban caer de los tejados para "limpiar" la calle de las migas o del más pequeño grano de comida que hubiera podido aterrizar para su deleite. En cinco minutos escasos la calle quedaba limpia como patena sacerdotal.
Alguien, principalmente los jóvenes que no han conocido las calles de tierra y los diferentes juegos que en ellas se disfrutaban en los pueblos, podrán pensar que todo eso era una marranada sin fin. Hombre, la panacea de la higiene no era, pero tampoco era para tanto puesto que como he dicho antes, al menos en la época que un servidor ha conocido, las únicas aguas que se lanzaban a la calle eran las del aseo y las de lavar los utensilios de comida, ya que las "otras aguas" más fisiológicas solían ir a parar a los corrales o patios interiores que la mayoría de las casas tenían y que daban cobijo a las caballerías y otros animales domésticos, siempre provistos de una buena cama de paja que solía sacarse frecuentemente como estiércol para usos agrícolas.
En fin. Sea como fuere la cuestión es que todo aquello ha terminado y la mayor parte de los pájaros que daban alegría a los pueblos de décadas anteriores han desaparecido de nuestros cielos. A la humanidad actual todo lo que no le da beneficio le estorba. La escasa presencia de gorriones en pueblos y ciudades puede que no se eche en falta, puesto que la limpieza de calles ya se lleva a cabo por medios mecánicos, pero en lo que respecta a las golondrinas no debemos olvidar que son insectívoros y su alimentación es a base de insectos dípteros, principalmente moscas y mosquitos, bastante molestos para los humanos cuando no transmisores de enfermedades.
Es cierto que algunas veces manchan alguna fachada con sus nidos, pero creo sinceramente que son más las virtudes que los daños. Sabemos que su presencia entre nosotros está obsoleta, pasada de moda, pero la Administración y nosotros mismos podríamos ahorrarnos un buen dinero en insecticidas si hubiera el número de golondrinas que había antaño. La modernidad olvida muchas cosas, algunas interesantes y no tan lejanas en el tiempo. Especialmente nuestros orígenes, algo primordial para disfrutar plenamente de los beneficios del presente.
RAFAEL FABREGAT
advierte en el XXII Congreso de ornitología que en los últimos 30 años se han perdido en Europa más del 20% de los pájaros comunes. El abandono del campo y ganadería tradicional, así como el uso de pesticidas en las áreas que todavía se mantienen cultivadas, han hecho que se pierdan el 10% de los gorriones y el 40% de las golondrinas. Nada menos que 125 millones de aves han desaparecido de los paisajes rurales y del entorno de las ciudades europeas.
Cincuenta años atrás, con la mayoría de pueblos sin red de agua ni alcantarillado, era frecuente echar a la calle el agua de lavar los platos y cacerolas, con el consiguiente acompañamiento de restos de comida allí pegados. No era un acto de suciedad, sino de amor a los animales y obligado por las circunstancias.
Unos granos de arroz, unos fideos o restos de patata, siempre acompañaban aquellas aguas sucias que no pestilentes.
De inmediato los gorriones, acostumbrados a estas prácticas humanas y siempre pendientes del horario de las comidas, apenas las mujeres se metían en la casa se dejaban caer de los tejados para "limpiar" la calle de las migas o del más pequeño grano de comida que hubiera podido aterrizar para su deleite. En cinco minutos escasos la calle quedaba limpia como patena sacerdotal.
Alguien, principalmente los jóvenes que no han conocido las calles de tierra y los diferentes juegos que en ellas se disfrutaban en los pueblos, podrán pensar que todo eso era una marranada sin fin. Hombre, la panacea de la higiene no era, pero tampoco era para tanto puesto que como he dicho antes, al menos en la época que un servidor ha conocido, las únicas aguas que se lanzaban a la calle eran las del aseo y las de lavar los utensilios de comida, ya que las "otras aguas" más fisiológicas solían ir a parar a los corrales o patios interiores que la mayoría de las casas tenían y que daban cobijo a las caballerías y otros animales domésticos, siempre provistos de una buena cama de paja que solía sacarse frecuentemente como estiércol para usos agrícolas.
En fin. Sea como fuere la cuestión es que todo aquello ha terminado y la mayor parte de los pájaros que daban alegría a los pueblos de décadas anteriores han desaparecido de nuestros cielos. A la humanidad actual todo lo que no le da beneficio le estorba. La escasa presencia de gorriones en pueblos y ciudades puede que no se eche en falta, puesto que la limpieza de calles ya se lleva a cabo por medios mecánicos, pero en lo que respecta a las golondrinas no debemos olvidar que son insectívoros y su alimentación es a base de insectos dípteros, principalmente moscas y mosquitos, bastante molestos para los humanos cuando no transmisores de enfermedades.
Es cierto que algunas veces manchan alguna fachada con sus nidos, pero creo sinceramente que son más las virtudes que los daños. Sabemos que su presencia entre nosotros está obsoleta, pasada de moda, pero la Administración y nosotros mismos podríamos ahorrarnos un buen dinero en insecticidas si hubiera el número de golondrinas que había antaño. La modernidad olvida muchas cosas, algunas interesantes y no tan lejanas en el tiempo. Especialmente nuestros orígenes, algo primordial para disfrutar plenamente de los beneficios del presente.
RAFAEL FABREGAT
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25 de enero de 2014
1241- TIEMPO DE MATANZA.
El invierno y concretamente el mes de Enero es, por excelencia, la fecha tradicionalmente adecuada para la matanza del cerdo. Esta costumbre, antes habitual en todas las casas pudientes, ha quedado ya en desuso y apenas se practica en algunas regiones españolas y núcleos concretos.
Antiguamente, la vida en el campo y la escasez o lejanía de carnicerías, dieron paso la matanza de animales propios. Hasta los caseríos más modestos tenían sus gallinas, sus conejos y algunas cabras o corderos, cuando no su propio cerdo al que engordaban durante todo el año para su matanza a la llegada del invierno. Así mismo, la falta de aparatos con los que conservar las viandas propiciaron el invento de los embutidos, el frito de lomos y costillas, así como la salazón y secado de las partes más nobles como jamones y paletillas. Exceptuando las razas ibéricas, con su vida al aire libre por la dehesa y su excepcional alimentación a base de bellotas, el jamón corriente que se vende hoy en cualquier establecimiento nada tiene que ver con lo que se comía antaño.
Aquellos cerdos criados en casa y muchas veces sueltos también por la propia finca, no comían bellotas pero sí alimentos completamente naturales. Aparte de todo aquello que pudieran recoger en sus paseos diarios, a la llegada a su porquera no les faltaba un buen cubo de "abeurall" y su correspondiente capazo de zanahorias. El "abeurall" era su comida caliente. Un hervido que se hacía con una gran caldera o bidón reciclado y que contenía toda clase de productos agrícolas de baja calidad, dígase patatas pequeñas con piel, coles, nabos con sus hojas, maíz y cualquier cereal o legumbre sin valor económico. Tras varias horas al fuego, el resultado era una masa espesa y de gran valor alimenticio.
Antiguamente, la vida en el campo y la escasez o lejanía de carnicerías, dieron paso la matanza de animales propios. Hasta los caseríos más modestos tenían sus gallinas, sus conejos y algunas cabras o corderos, cuando no su propio cerdo al que engordaban durante todo el año para su matanza a la llegada del invierno. Así mismo, la falta de aparatos con los que conservar las viandas propiciaron el invento de los embutidos, el frito de lomos y costillas, así como la salazón y secado de las partes más nobles como jamones y paletillas. Exceptuando las razas ibéricas, con su vida al aire libre por la dehesa y su excepcional alimentación a base de bellotas, el jamón corriente que se vende hoy en cualquier establecimiento nada tiene que ver con lo que se comía antaño.
Antes de llegar a tanta cocción los niños, entonces no sobradamente alimentados, con un palo solíamos pinchar alguna patata para comerla con sal.
Como se ha dicho antes, a finales de año o a principios del siguiente se hacía la matanza que, más que un aprovisionamiento de carne para el invierno -que también- era una fiesta en la que se reunían amigos y familiares.
Como se ha dicho antes, a finales de año o a principios del siguiente se hacía la matanza que, más que un aprovisionamiento de carne para el invierno -que también- era una fiesta en la que se reunían amigos y familiares.
Preparada la mesa de sacrificio frente a la puerta de la casa, la primera operación era la traída del cerdo desde la porquera.
Esta operación, muchas veces difícil por la resistencia del animal, la hacían los hombres a golpe de vara y cuerda.
Horror me da contar que solían ayudarse de un gancho de hierro clavado en la mandíbula del animal. ¡Que salvajada!.
Llegados junto a la mesa de sacrificio, varios hombres subían al animal y el matarife le acuchillaba la yugular mientras otros sujetaban al pobre cerdo que viendo la proximidad de la muerte lanzaba unos gruñidos impresionantes.
Primero a chorro y después a espeluznantes borbotones la sangre iba cayendo en un barreño para la posterior fabricación de las morcillas.
Todo se aprovecha en el cerdo. Ya muerto el animal, la primera operación era quemar el vello. Antiguamente en las citadas masías esto se llevaba a cabo encendiendo aliagas y pasando la llama por todo el perímetro.
Todo se aprovecha en el cerdo. Ya muerto el animal, la primera operación era quemar el vello. Antiguamente en las citadas masías esto se llevaba a cabo encendiendo aliagas y pasando la llama por todo el perímetro.
Actualmente suele hacerse con un soplete a gas.
Ya limpio de pelos y sobre la misma mesa del sacrificio, el matarife abría el cerdo en canal y le sacaba todas las vísceras. La primera pieza -la vejiga- era para los niños.
Vacíada y limpia de grasa, la vejiga se deja con apenas 2-3 cm. de uretra para el inflado mediante una caña delgada y posterior atado con cuerda de longanizas.
Vacíada y limpia de grasa, la vejiga se deja con apenas 2-3 cm. de uretra para el inflado mediante una caña delgada y posterior atado con cuerda de longanizas.
Mientras los niños organizan su particular partido de fútbol el matarife saca pulmones, corazón y riñones que con la careta y otras piezas secundarias se fabricarán chorizos y otros embutidos.
Como piezas de primera calidad se extraerán jamones y paletillas para su salado y secado posterior.
Mientras todo esto sucede las mujeres mondan cebollas y preparan arroz para la fabricación de las morcillas y pican carne y tocino para chorizos y longanizas que se harán tras el almuerzo.
Mientras todo esto sucede las mujeres mondan cebollas y preparan arroz para la fabricación de las morcillas y pican carne y tocino para chorizos y longanizas que se harán tras el almuerzo.
Esta es la parte final de la matanza del cerdo.
Cuando el trabajo de despiece ya está llegando a su final, las mujeres van recogiendo las diferentes piezas nobles para llevarlas a la salazón o al frito.
Otras ponen al fuego un gran paellera con aceite y fríen varias cabezas de ajo desgranadas, tocino y pequeñas piezas del cerdo adecuadas para este fin. A escasos metros una gran mesa bien provista de pan y vino espera a los comensales. La fritanga de todas estas partes menudas es el ingrediente principal de este almuerzo que, ante la buena disposición de los comensales y el buen vino que corre a raudales, darán armonía a fiesta tan familiar. En cuanto al cerdo... ¡Ay amigos!. Del pobre cerdo ya no se acuerda nadie. ¡Se ha convertido en comida...!
RAFAEL FABREGAT
Otras ponen al fuego un gran paellera con aceite y fríen varias cabezas de ajo desgranadas, tocino y pequeñas piezas del cerdo adecuadas para este fin. A escasos metros una gran mesa bien provista de pan y vino espera a los comensales. La fritanga de todas estas partes menudas es el ingrediente principal de este almuerzo que, ante la buena disposición de los comensales y el buen vino que corre a raudales, darán armonía a fiesta tan familiar. En cuanto al cerdo... ¡Ay amigos!. Del pobre cerdo ya no se acuerda nadie. ¡Se ha convertido en comida...!
RAFAEL FABREGAT
30 de octubre de 2013
1172- CAZADORES Y VERDUGOS.
Es increíble que, en pleno siglo XXI y dentro del llamado primer mundo, se lleven a cabo prácticas propias de la edad cavernaria. No se puede entender que, después de criarte a un perro que te da todo su cariño desde el momento de nacer y todo el rendimiento que sus facultades le permiten, lo cuelgues vivo de un árbol porque ya no cumple tus expectativas. En España hay cientos de miles de perros "falderos" (yo tengo uno de ellos) que viven mejor que sus amos y están atendidos sanitariamente y alimentados como auténticos reyes. Todo eso sin ningún esfuerzo por su parte. Los dueños de esos perros no le exigimos absolutamente nada a ese animal. Nos basta con el cariño que nos demuestran cada día. Y cuando enferman, ya sin posible solución, nos gastamos un dinero (que no sobra) sacrificándolos sin dolor para que dejen de sufrir.
¿Mojigatos?. Puede. Por mí como si quieren llamarnos maricones, pero muchos como yo queremos a nuestros animales de compañía y no podemos permitirnos el verlos sufrir.
¿Mojigatos?. Puede. Por mí como si quieren llamarnos maricones, pero muchos como yo queremos a nuestros animales de compañía y no podemos permitirnos el verlos sufrir.
Desde aquí y a sabiendas de que más de cuatro me van a mandar a la mierda, denuncio el maltrato animal de un porcentaje elevadísimo de cazadores que se deshacen de sus perros sin ningún miramiento, cuando no cumplen o dejan de cumplir sus expectativas.
En mi tierra, que no es de galgos, también antes se veían cosas parecidas pero hace ya muchísimas décadas que esto no sucede. Me consta que se sacrifican animales, claro está, pero con un tiro certero que no les haga sufrir y enterrándolos después.
Desde luego el animal jamás puede imaginar que su compañero le va a descerrajar un tiro, en plena juventud y facultades, por mucho que no sean las que su amo exige.
En la meseta peninsular, porque no quiero ni siquiera mentar las regiones de que se trata, los perros galgos siguen apareciendo colgados de los árboles como fruta madura. Unos porque se han hecho viejos y otros porque no corren lo suficiente, según los sinvergüenzas de sus amos que desde lo alto otean el horizonte y disfrutan viendo como los animales se dejan el hígado para que ellos se diviertan. Ni siquiera las liebres importan, pues ni gustan ni apetecen en un mundo donde el plato está lleno de antemano. Son las apuestas y el cosquilleo de verse dueños de los mejores animales de la jornada. Y el que no vale... ¡a la mierda con él!. Si lo de la reencarnación fuera cierto, que no lo es, yo les haría nacer perros. Pero no un perro cualquiera sino un perro inteligente que conociera el comportamiento e intenciones de su amo, cuando las piernas le fallaran.
Todos sabemos que esta práctica de colgar perros es algo prohibido por ley pero estos facinerosos sin corazón, que gastan varias cajas de cartuchos en un día normal de cacería, escatiman un cartucho para acabar con la vida de su perro y sobre todo tener que trabajar 15 minutos cavando un hoyo para enterrarlo. Sanguinarios holgazanes que detrás de una acción tan cruel se marchan a almorzar con el resto de compañeros, mientras el animal se debate entre la vida y la muerte, como si nada hubiera pasado. ¿Qué no harían estos desalmados en tiempos de guerra o de auténtica necesidad?. Yo pido perdón a mis lectores por si alguna de mis palabras puede ofenderles, pero es que todo mi cuerpo se altera viendo las barbaridades que algunos seres humanos son capaces de llevar a cabo, ya no con los que pueden ser sus enemigos, sino incluso con quienes se lo han dado todo.
En el tema de los galgos y aparte de aquellos que se dedican a la competición, que son los menos, están todos aquellos dedicados en cuerpo y alma a la caza propiamente dicha. Una vez finalizado el periodo de caza estos perros, si son buenos, son alimentados durante el resto del año y hasta incluso entrenados para que den lo mejor de si mismos la temporada siguiente pero cuando esto no sucede, porque ya son viejos o porque no han resultado ser útiles para la caza, son sacrificados. Todo eso es comprensible y aceptado por todos, pero hay muchas formas de hacer las cosas y debe evitarse hacer sufrir al animal y también el que terceras personas tengan que verlo colgado de un árbol. Todos no somos tan insensibles ni tenemos el por qué llevarnos a casa esa espeluznante imagen. Aplaudimos por tanto la ley que lo impide y las condenas que de tales actos se deriven.
El Juzgado nº1 de lo Penal de Toledo ha dictado la primera sentencia al respecto, condenando a siete meses de cárcel a uno de estos dueños por ahorcar a sus perros. Somos muchos los que aplaudimos la sentencia. ¡Ya está bien, que la Edad Media hace muchos años que pasó a la Historia!. Está claro que el sujeto en cuestión no verá la cárcel pero, esta sentencia de hipotética privación de libertad, lleva pareja la prohibición durante dos años y un día de contacto alguno con animales y retirada de la licencia de caza. No podrá por tanto criar ni tener animal alguno, ni comprar o vender animales de ningún tipo, ni ejercer cargo alguno en ninguna asociación relacionada con la caza. El motivo de la sentencia fue el ahorcamiento de tres galgos de su propiedad. A dos de ellos que llevaban chip los descolgó y los enterró para que no dejar visible su proceder. Al tercero, que no lo llevaba, se lo dejó colgando del árbol.
El miserable, le dijo al juez que no sabía que colgar a un perro fuese delito. ¿Hace falta que lo diga un juez?. Las asociaciones de animales y especialmente las de galgos, han afirmado estar de acuerdo con la sentencia. El mundo de la caza y en este caso el de los galgos no es un mundo de salvajes y no están dispuestos a que, por culpa de cuatro indeseables, la opinión pública ponga a todos en el mismo saco. Buenos y malos los hay en todos los ámbitos pero que cada palo aguante su vela. Es de esperar que este precedente haga desistir a muchos de aquellos que hasta ahora han llevado a cabo estos actos espeluznantes y vandálicos, impropios de gente civilizada. En cada uno de estos pueblos, donde se caza con estos animales, más de 100 perros son abandonados a su suerte cada año a final de la temporada de caza, sin contar los que se cuelgan. ¿Por qué los transeúntes de algunos caminos han de sufrir tan bochornoso espectáculo?.
RAFAEL FABREGAT
En la meseta peninsular, porque no quiero ni siquiera mentar las regiones de que se trata, los perros galgos siguen apareciendo colgados de los árboles como fruta madura. Unos porque se han hecho viejos y otros porque no corren lo suficiente, según los sinvergüenzas de sus amos que desde lo alto otean el horizonte y disfrutan viendo como los animales se dejan el hígado para que ellos se diviertan. Ni siquiera las liebres importan, pues ni gustan ni apetecen en un mundo donde el plato está lleno de antemano. Son las apuestas y el cosquilleo de verse dueños de los mejores animales de la jornada. Y el que no vale... ¡a la mierda con él!. Si lo de la reencarnación fuera cierto, que no lo es, yo les haría nacer perros. Pero no un perro cualquiera sino un perro inteligente que conociera el comportamiento e intenciones de su amo, cuando las piernas le fallaran.
En el tema de los galgos y aparte de aquellos que se dedican a la competición, que son los menos, están todos aquellos dedicados en cuerpo y alma a la caza propiamente dicha. Una vez finalizado el periodo de caza estos perros, si son buenos, son alimentados durante el resto del año y hasta incluso entrenados para que den lo mejor de si mismos la temporada siguiente pero cuando esto no sucede, porque ya son viejos o porque no han resultado ser útiles para la caza, son sacrificados. Todo eso es comprensible y aceptado por todos, pero hay muchas formas de hacer las cosas y debe evitarse hacer sufrir al animal y también el que terceras personas tengan que verlo colgado de un árbol. Todos no somos tan insensibles ni tenemos el por qué llevarnos a casa esa espeluznante imagen. Aplaudimos por tanto la ley que lo impide y las condenas que de tales actos se deriven.
El Juzgado nº1 de lo Penal de Toledo ha dictado la primera sentencia al respecto, condenando a siete meses de cárcel a uno de estos dueños por ahorcar a sus perros. Somos muchos los que aplaudimos la sentencia. ¡Ya está bien, que la Edad Media hace muchos años que pasó a la Historia!. Está claro que el sujeto en cuestión no verá la cárcel pero, esta sentencia de hipotética privación de libertad, lleva pareja la prohibición durante dos años y un día de contacto alguno con animales y retirada de la licencia de caza. No podrá por tanto criar ni tener animal alguno, ni comprar o vender animales de ningún tipo, ni ejercer cargo alguno en ninguna asociación relacionada con la caza. El motivo de la sentencia fue el ahorcamiento de tres galgos de su propiedad. A dos de ellos que llevaban chip los descolgó y los enterró para que no dejar visible su proceder. Al tercero, que no lo llevaba, se lo dejó colgando del árbol.El miserable, le dijo al juez que no sabía que colgar a un perro fuese delito. ¿Hace falta que lo diga un juez?. Las asociaciones de animales y especialmente las de galgos, han afirmado estar de acuerdo con la sentencia. El mundo de la caza y en este caso el de los galgos no es un mundo de salvajes y no están dispuestos a que, por culpa de cuatro indeseables, la opinión pública ponga a todos en el mismo saco. Buenos y malos los hay en todos los ámbitos pero que cada palo aguante su vela. Es de esperar que este precedente haga desistir a muchos de aquellos que hasta ahora han llevado a cabo estos actos espeluznantes y vandálicos, impropios de gente civilizada. En cada uno de estos pueblos, donde se caza con estos animales, más de 100 perros son abandonados a su suerte cada año a final de la temporada de caza, sin contar los que se cuelgan. ¿Por qué los transeúntes de algunos caminos han de sufrir tan bochornoso espectáculo?.
RAFAEL FABREGAT
24 de junio de 2013
1055- LAS BUENAS COMPAÑÍAS.
Lo de inteligente o tontorrón, es algo que no se aprende en Primaria y tampoco en la Universidad. Uno nace y eso lo lleva encima, como los ojos azules o castaños, como el tener una pierna más larga que la otra, el cuello largo o corto y el culo plano o respingón. Poco o nada se puede hacer contra eso. Está claro que si uno se cultiva puede disimular y mucho el problema pero, cual aceite en el agua, más pronto o más tarde los genes emergen en el momento más inoportuno. Ayudan y mucho (dicen) las buenas compañías. Yo es que no sé lo que es eso. En los pequeños pueblos de las décadas de 1950 y 60 para los pobres no había de eso... Nos criábamos todos entre el fango de nuestras calles y la mierda de nuestras casas. Exceptuando esa docena de casas más ilustres del pueblo, que tampoco se hartaban de patatas hervidas con cebolla o repollo pero que tenían corral aparte, el resto teníamos metidas en nuestras casas el corral del mulo, un par de conejeras y media docena de gallinas sueltas por el patio trasero de la casa.
Indefectiblemente todas las casas tenían el mismo ambientador exceptuando aquellas que, para más inri, tenían alguna cerda y engordaban un par de camadas de cerditos al año. Aquello era vida. No tener necesidad de ducharte, porque todos usábamos el mismo ambientador... Bien es verdad que el carnicero olía a matadero y el que hacía escobas lo hacía a palma enmohecida, pero en todo el pueblo los olores eran prácticamente los mismos. No iguales, pero parecidos. Si queremos afinar en este aspecto hay que decir que, aunque todos putrefactos, cada casa tenía su olor particular. Tan diferente y especial que, con los ojos vendados, hubieras podido adivinar en qué casa estabas.
- A ver Pepito, ¿en qué casa estás?
- Mmmm, en la de la tía Carmen.
- Muy bien, ¿y ahora?.
- En casa de Vicente.
Era fácil. La tía Carmen criaba cerdos, la madre de Vicente conejos, la de Antonio cabras... Pero ¡Ah!. Eso acabó y ahora todos olemos a nada.
A la salida del colegio cada cual ayudaba en los trabajos a sus padres, la mayoría en el campo, pues entonces eran pocos los que estudiaban. Los que podían hacerlo tenían un buen trabajo asegurado puesto que, siendo tan poca la gente con estudios, la demanda superaba la oferta. Algo bastante diferente a lo que sucede ahora. Todos con importantes carreras, al ingeniero se le llama Fernando, al médico Vicente y al abogado Tomás. Lo de anteponer el Don ha quedado aparcado en la noche de los tiempos. Sin embargo antes, como ahora, las amistades eran importantes. Especialmente las metidas en política o religión, cuando no las de régimen militar entonces tan boyantes con aquello de la dictadura. Ser amigo del cura del pueblo, del maestro o del cabo de la Guardia Civil era muy importante y eran varias las casas del pueblo que se dedicaban a esto, como trabajo primordial, porque aquello también era un trabajo, a la larga bien recompensado. Codearse con la élite local era un círculo cerrado en el que no todos podían entrar. Hoy, con el acceso libre a la política, todo funciona a codazos pero entonces era a base de lametones de culo, por eso a algunos el aliento les apestaba una barbaridad.
Las buenas compañías siempre fueron importantes y lo seguirán siendo. Lo que sucede es que los tiempos han cambiado bastante y exceptuando los pequeños pueblos, donde todavía se valora lo de ser "hijo de", en las ciudades y pueblos importantes todo eso pasó a la historia. Cada cual va a su bola pero... ¿Seguro que las amistades no importan?. Yo creo que si. Pienso que eso de que las amistades son una ventaja a la hora de conseguir determinadas prebendas ha sido siempre y lo seguirá siendo. En el núcleo rural y en las ciudades. Lo que sucede es que, cada día más, la religión está de capa caída y tampoco el tema militar tiene ya importancia alguna. Valen, eso sí, las amistades políticas. Pero ya no con dos melones o una cesta de fruta. Tampoco con un pollo de corral prácticamente inexistente. Vale el "hoy por tí y mañana por mí". Vale el sobre bajo mano, el jamón de bellota, el fin de semana con hotel y señorita de compañía incluidos y, sobre todo, vale el que se diga "SI a mi propuesta", que mañana seré yo el que diga "SI a la tuya". Es un toma y daca, una guerra de intereses en la que todo vale y todo merece la pena. No hay ayuntamiento pequeño, todos tienen interés para alguien.
Si lo de antes era vergonzoso hoy lo es más todavía. Pero es lícito y muy provechoso. Buscar y encontrar buenas compañias es una dedicación y un arte nada despreciable que no todos son capaces de acometer. Siendo puro teatro, no todos son capaces de llevarlo a cabo con la elegancia que requiere. Se trata de lamer el culo del poderoso, pero sin que éste lo note. Tiene que creer que lo que haces y dices de él es lo que realmente piensas de corazón y que no te mueve ningún interés. Es toda una obra de arte para la cual no todos están capacitados. No importa que tu seas una mierda o un desalmado sin corazón. Eso no tiene relevancia alguna. Se trata de que la gente cuya relación te interesa obtener, piense que para ti ellos son como dioses a los que se adora porque lo valen. Recuerda que la opinión real que tengas de ellos no debe manifestarse y tampoco notarse que tu adoración hacia ellos es pura farsa de conveniencia. Has de representar tu papel y hacerlo bien. Si lo consigues, tendrás abiertas las puertas de su casa y acceso a todo cuanto esa persona pueda hacer por tí. Las buenas compañías, te lo digo yo, siempre interesan.
Si eso es o no importante para tí, solo tú puedes decidirlo. Yo no lo he hecho jamás pero mi consejo es que lo hagas, si puedes. Beneficioso es. Que hay que tener mucha cara y pocos escrúpulos, también. Pero merece la pena. Dice un proverbio chino que la empresa de quien tiene amigos no quiebra jamás. No es una tontería. El proverbio es tan cierto como que mañana será otro día pero, claro, para eso hay que nacer. Como decía al principio de esta entrada, lo de ser guapo, feo, gilipollas o lameculos, no se aprende en el colegio. Para eso, como para muchas otras cosas, hay que nacer. Sin embargo, con un poco de predisposición y algo de aprendizaje la comedia es posible.
- Ay chica, que bien te veo. Estás más delgada ¿verdad?.
- ¡Qué me dices...! ¿Tú crees?.
- Ay si. ¿Haces algún régimen?. Y te veo más morena...
- Pues será de ir por la calle pues aún no he pisado la playa.
- Pues estás monísima. Y tu hija, que guapa está...
Decirle eso a una mujer de 50 años cumplidos y 90 kilos de peso es difícil y si tiene una hija fea como un demonio más todavía, pero no es imposible. De hecho esas cosas se dicen en cualquier parte y todos los días del año. Conseguir un trabajo, un aumento de sueldo, entrar en determinado círculo de amistades y hasta hacer negocios de gran calado, suele ir acompañado de esta clase de cosas. Por lo tanto, que no os quepa duda que las buenas compañías son importantes. Se trata simplemente de poder llevar adelante el teatro de la vida. Todos no pueden, pero ellos se lo pierden. Yo me lo perdí, no supe, no pude. Pero cada día que pasa, a medida que me acerco al final del camino, más aprecio el ser yo mismo. Alguien me tachará de desagradecido. Yo no me tengo por tal, pues mi casa siempre fue la primera que abrió la puerta y la última que ha cerrado, pero jamás fuí un lameculos. Unas veces de forma diplomática y otras a bocajarro, pero siempre dije lo que pensaba. Fui auténtico, aún a costa de perder alguna oportunidad. Gracias a Dios no me ha hecho falta nada, pues mi trabajo ha suplido esos favores, que más pronto o más tarde has de devolver. Sin embargo repito que las buenas compañías, aunque falsas, son de gran interés. El mayor de todos ellos es que al que tiene buenas compañías lo protegen... y al que nos las tiene, lo asesinan. ¿Os parece poco?.
RAFAEL FABREGAT
Indefectiblemente todas las casas tenían el mismo ambientador exceptuando aquellas que, para más inri, tenían alguna cerda y engordaban un par de camadas de cerditos al año. Aquello era vida. No tener necesidad de ducharte, porque todos usábamos el mismo ambientador... Bien es verdad que el carnicero olía a matadero y el que hacía escobas lo hacía a palma enmohecida, pero en todo el pueblo los olores eran prácticamente los mismos. No iguales, pero parecidos. Si queremos afinar en este aspecto hay que decir que, aunque todos putrefactos, cada casa tenía su olor particular. Tan diferente y especial que, con los ojos vendados, hubieras podido adivinar en qué casa estabas.
- A ver Pepito, ¿en qué casa estás?
- Mmmm, en la de la tía Carmen.
- Muy bien, ¿y ahora?.
- En casa de Vicente.
Era fácil. La tía Carmen criaba cerdos, la madre de Vicente conejos, la de Antonio cabras... Pero ¡Ah!. Eso acabó y ahora todos olemos a nada.
Las buenas compañías siempre fueron importantes y lo seguirán siendo. Lo que sucede es que los tiempos han cambiado bastante y exceptuando los pequeños pueblos, donde todavía se valora lo de ser "hijo de", en las ciudades y pueblos importantes todo eso pasó a la historia. Cada cual va a su bola pero... ¿Seguro que las amistades no importan?. Yo creo que si. Pienso que eso de que las amistades son una ventaja a la hora de conseguir determinadas prebendas ha sido siempre y lo seguirá siendo. En el núcleo rural y en las ciudades. Lo que sucede es que, cada día más, la religión está de capa caída y tampoco el tema militar tiene ya importancia alguna. Valen, eso sí, las amistades políticas. Pero ya no con dos melones o una cesta de fruta. Tampoco con un pollo de corral prácticamente inexistente. Vale el "hoy por tí y mañana por mí". Vale el sobre bajo mano, el jamón de bellota, el fin de semana con hotel y señorita de compañía incluidos y, sobre todo, vale el que se diga "SI a mi propuesta", que mañana seré yo el que diga "SI a la tuya". Es un toma y daca, una guerra de intereses en la que todo vale y todo merece la pena. No hay ayuntamiento pequeño, todos tienen interés para alguien.
Si lo de antes era vergonzoso hoy lo es más todavía. Pero es lícito y muy provechoso. Buscar y encontrar buenas compañias es una dedicación y un arte nada despreciable que no todos son capaces de acometer. Siendo puro teatro, no todos son capaces de llevarlo a cabo con la elegancia que requiere. Se trata de lamer el culo del poderoso, pero sin que éste lo note. Tiene que creer que lo que haces y dices de él es lo que realmente piensas de corazón y que no te mueve ningún interés. Es toda una obra de arte para la cual no todos están capacitados. No importa que tu seas una mierda o un desalmado sin corazón. Eso no tiene relevancia alguna. Se trata de que la gente cuya relación te interesa obtener, piense que para ti ellos son como dioses a los que se adora porque lo valen. Recuerda que la opinión real que tengas de ellos no debe manifestarse y tampoco notarse que tu adoración hacia ellos es pura farsa de conveniencia. Has de representar tu papel y hacerlo bien. Si lo consigues, tendrás abiertas las puertas de su casa y acceso a todo cuanto esa persona pueda hacer por tí. Las buenas compañías, te lo digo yo, siempre interesan.
- Ay chica, que bien te veo. Estás más delgada ¿verdad?.
- ¡Qué me dices...! ¿Tú crees?.
- Ay si. ¿Haces algún régimen?. Y te veo más morena...
- Pues será de ir por la calle pues aún no he pisado la playa.
- Pues estás monísima. Y tu hija, que guapa está...
Decirle eso a una mujer de 50 años cumplidos y 90 kilos de peso es difícil y si tiene una hija fea como un demonio más todavía, pero no es imposible. De hecho esas cosas se dicen en cualquier parte y todos los días del año. Conseguir un trabajo, un aumento de sueldo, entrar en determinado círculo de amistades y hasta hacer negocios de gran calado, suele ir acompañado de esta clase de cosas. Por lo tanto, que no os quepa duda que las buenas compañías son importantes. Se trata simplemente de poder llevar adelante el teatro de la vida. Todos no pueden, pero ellos se lo pierden. Yo me lo perdí, no supe, no pude. Pero cada día que pasa, a medida que me acerco al final del camino, más aprecio el ser yo mismo. Alguien me tachará de desagradecido. Yo no me tengo por tal, pues mi casa siempre fue la primera que abrió la puerta y la última que ha cerrado, pero jamás fuí un lameculos. Unas veces de forma diplomática y otras a bocajarro, pero siempre dije lo que pensaba. Fui auténtico, aún a costa de perder alguna oportunidad. Gracias a Dios no me ha hecho falta nada, pues mi trabajo ha suplido esos favores, que más pronto o más tarde has de devolver. Sin embargo repito que las buenas compañías, aunque falsas, son de gran interés. El mayor de todos ellos es que al que tiene buenas compañías lo protegen... y al que nos las tiene, lo asesinan. ¿Os parece poco?.
RAFAEL FABREGAT
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