¿Quien había de imaginar que (también) esto tendría un inevitable final?. Siempre en clave de humor, el espectáculo de variedades era el preferido de las parejas de todas las edades y muy especialmente del soltero maduro o el casado impenitente. Allí todo tenía cabida. El teatro de vodevil, la magia, el humor, la canción, la danza... Unas cosas podían gustar más que otras, pero a nadie dejaba indiferente y todos salían con una sonrisa de oreja a oreja comentando lo allí visto. El espectáculo de variedades nació a mediados del siglo XIX. Su origen (varieté) es francés puesto que allí surgió, como culminación de las fiestas y reuniones varoniles de la Jetset francesa de la época. No estando la mujer emancipada, se trataba de reuniones de solteros, pero también algunos casados que dejaban a las mujeres en casa, alegando reuniones de negocios o de viejos conocidos de la infancia, etc.
Al final de la velada, ya todos medio borrachos, siempre había alguno con más desparpajo que impedía el regreso a casa haciendo valer sus dotes de cantante, cuentacuentos, o conocedor de algún truco de magia. Algunos incluso se disfrazaban de mujeres y se desternillaban imitándolas. Todo era válido para prolongar un rato más la velada.
En toda reunión de amigos siempre hay alguien destacado en cualquier actividad y, con dos copas de más, dispuesto a demostrar su valía. Por extraño que parezca ese fue el inicio del "varieté" y el nombre de tal actividad. Con el lenguaje que emplean nuestros jóvenes de hoy, diríamos que con el tiempo el varieté "se hizo viral" y esa divertida actividad de última hora, con la que finalizaba una estupenda velada entre amigos, se profesionalizó. Ya no era menester que se emborrachase el gracioso de turno, pues solo había que sacar entradas para el espectáculo y reír todos juntos a mandíbula batiente.
Pero a principios del siglo XX surgió el Francia "el cuplé", coincidiendo con los inicios de la emancipación de la mujer y los españoles, que siempre vamos a la zaga, nos convertimos en herederos del arte indiscutible del "varieté", ya totalmente profesionalizado y plagado de artistas del teatro más desenfadado. Allí no se busca calidad, aunque la hay porque la revista es esencia y gérmen del espectáculo en mayúsculas. En un mundo sin televisión y de aparatos de radio solo al alcance de unos pocos, en el "varieté" se forjan los buenos bailarines y cantantes, los cómicos excelentes y los mejores magos del momento. Es después cuando el avispado empresario echa un poco de carne al asador, nunca mejor dicho, presentando algunas vedettes que alegren la "moral" de la soltería. Con ellas sobre el escenario y algún solterón pretendiendo subirse en él, la fiesta queda ya completa y feliz.
En los teatros el "varieté" triunfa cada día más a medida que todo el elenco de artistas está cada día más profesionalizado. En todos los campos del espectáculo campa a sus anchas la frase provocativa, frivolizando con lo sexual o censurando veladamente a los políticos de turno. Tanto en una variante como en la otra, la carcajada está asegurada y con ella el éxito del espectáculo y el de taquilla, que es lo que al fin y al cabo interesa.
Mientras tanto en Francia están ya con el can-can y con el cuplé, el segundo ya con presencia femenina totalmente emancipada. La sensación de optimismo se hace patente en unos espectáculos donde no hay un punto intermedio. En los primeros las féminas presentes son muchas de ellas "mujeres de compañía", mientras que en los segundos son mayormente parejas en las que la mujer es una simple ama de casa de mayor o menor categoría social que ha salido a divertirse con su novio o esposo.
El "varieté" solía compartir espacio con los cines de la época. En algunos locales se pasaban películas por la tarde y por la noche se hacían sesiones de varietés, algunas veces anunciadas como "solo para hombres". Con el "Crac del 29" y la precaria situación económica, decayó la fiesta y el glamour. El bienestar se esfumó y con él cayó el "varieté" y sus éxitos de taquilla. En España, pasada la primera década de posguerra surgió "La Revista", en la que se integró el "varieté" pero ya de distinta manera, puesto que en "La Revista" existían jerarquías, especialistas que hacían que el varieté quedase desdibujado. Allí ya se va a escuchar a grandes cantantes de éxito, humoristas consagrados, supervedettes de primera fila, etc. Pero hay un enemigo peor, que acabaría con todo... A mediados de los 50 llegó a España la Televisión, el invento que nos metería a todos en casa, haciendo fracasar todos estos espectáculos. Malamente, en las multisalas de las grandes ciudades, el cine resistió pero el "Variete" quedó tocado de muerte...
RAFAEL FABREGAT
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6 de marzo de 2020
25 de marzo de 2019
2741- HOY ES LUNES, GRACIAS A DIOS.
Vale, vale. Ya sé que esto tiene mala prensa, sobre todo entre los jóvenes que posiblemente son número importante de mis lectores, pero gracias a Dios ya es lunes. Yo también fui joven y los lunes me gustaban poco o nada, pero las cosas cambian. Ahora ya estoy jubilado y, desde mi perspectiva actual, los días de fiesta son más aburridos que los laborales. ¿Cómo es posible? -se preguntarán ustedes. Pues muy fácil. Para mi los días laborales empiezan llevando a mis nietos al colegio. Después caminar 1,5 Km. para almorzar con una de mis hijas en el restaurante del polígono industrial y, con un poquito de suerte, tener que ayudar a preparar algún pedido pendiente. Al mediodía regreso a la casa, nuevamente a pie. La primera parte del día se pasa volando. Tras la comida, siesta y un par de horas frente al ordenador para escribir cualquier noticia del día o chorrada que se me ocurra.
A media tarde una cerveza (si se puede con tapa) y tele hasta la hora de cenar. Tras la cena siempre una película de estreno en el Plus, salvo que haya partido de fútbol, y con eso ya llegamos a las doce de la noche. Simple, ¿verdad?. Pues sí. Simple pero sin aburrirte ni un minuto.
Estando ocupado las horas vuelan. Ya próximo a la jubilación, estaba francamente preocupado al pensar que los días serían interminables y no se me ocurría qué tendría qué hacer para ocupar tanto tiempo libre, ya que los bancos de viejos no me atraen. Ahora resulta que lo tengo totalmente ocupado. Casi que me faltan horas. El único problema, que no es tal, es que las semanas pasan volando y los meses también.
Recuerdo una de las primeras veces que el célebre monologuista Moncho Borrajo, fue a actuar al Paralelo de la ciudad condal. Este señor fue primero de la historia en muchas cosas y también en lo concerniente a empezar su actuación antes de abrirse el telón. Yo estaba con mi mujer en Barcelona visitando a mis clientes y por la noche, tras la cena, se nos ocurrió ir a ver la actuación de este señor. A nuestra llegada al famoso teatro del Paralelo estaba Moncho Borrajo, disfrazado de acomodador a la antigua usanza, y ejerciendo su papel a la perfección sin que muchos de los asistentes se dieran cuenta de quien era en realidad. Yo reconozco que nunca he sido propenso a dar propina alguna por este servicio, pues se supone es uno más de los empleados de la sala y tendrá su sueldo correspondiente.
Viendo que el acomodador era el propio Moncho Borrajo, nos dejamos llevar y al dejarnos en nuestra correspondiente butaca le di una moneda de cien pesetas. No es fácil de explicar toda la que allí se armó, lanzando gritos de júbilo y mostrando la moneda a los espectadores que ya ocupaban la mitad de la platea. Entendí que nadie antes le había dado propina y si se la dieron sería de escasa cuantía. Como buen acomodador, las cien pesetas no me las devolvió, pero durante su actuación nombró varias veces el hecho de la propina y hasta incluso reclamó nuestra ayuda para hacer uno de sus números. En determinado momento bajó del escenario y se dirigió a nosotros, que estábamos en tercera fila, entregándonos un diccionario para mi mujer y una linterna para mi. El número consistía en desarrollar todo un monólogo en base a la palabra que el espectador elegía.
La gracia, que repetía en todas sus actuaciones, consistía en que mientras la espectadora elegía la palabra del diccionario, el marido le iluminaba las hojas del libro con la linterna. Bien, pues gracias a la propina, ese día nos tocó a nosotros ese papel. Todo esto lo he comentado porque también yo, cuando no tengo noticia fresca que comentar en mi Blog, como es el caso de hoy, me limito a elegir una palabra o tema al azar y lo desarrollo escribiendo lo que se me ocurre respecto al mismo. ¿Así de fácil?. Pues bueno, no siempre fácil puesto que algunas veces resulta farragoso escribir de una cosa que no habías pensado escribir, pero normalmente suelo sacarlo a flote, desarrollando los pros y contras de ese determinado tema. Escribir me gusta y, ya que esa actividad es para emplear mi tiempo, no importa lo que cueste si el resultado es satisfactorio... En resumen, el fin de semana está muy bien pero, bienvenido sea también el lunes.
RAFAEL FABREGAT
A media tarde una cerveza (si se puede con tapa) y tele hasta la hora de cenar. Tras la cena siempre una película de estreno en el Plus, salvo que haya partido de fútbol, y con eso ya llegamos a las doce de la noche. Simple, ¿verdad?. Pues sí. Simple pero sin aburrirte ni un minuto.
Estando ocupado las horas vuelan. Ya próximo a la jubilación, estaba francamente preocupado al pensar que los días serían interminables y no se me ocurría qué tendría qué hacer para ocupar tanto tiempo libre, ya que los bancos de viejos no me atraen. Ahora resulta que lo tengo totalmente ocupado. Casi que me faltan horas. El único problema, que no es tal, es que las semanas pasan volando y los meses también.
Recuerdo una de las primeras veces que el célebre monologuista Moncho Borrajo, fue a actuar al Paralelo de la ciudad condal. Este señor fue primero de la historia en muchas cosas y también en lo concerniente a empezar su actuación antes de abrirse el telón. Yo estaba con mi mujer en Barcelona visitando a mis clientes y por la noche, tras la cena, se nos ocurrió ir a ver la actuación de este señor. A nuestra llegada al famoso teatro del Paralelo estaba Moncho Borrajo, disfrazado de acomodador a la antigua usanza, y ejerciendo su papel a la perfección sin que muchos de los asistentes se dieran cuenta de quien era en realidad. Yo reconozco que nunca he sido propenso a dar propina alguna por este servicio, pues se supone es uno más de los empleados de la sala y tendrá su sueldo correspondiente.
Viendo que el acomodador era el propio Moncho Borrajo, nos dejamos llevar y al dejarnos en nuestra correspondiente butaca le di una moneda de cien pesetas. No es fácil de explicar toda la que allí se armó, lanzando gritos de júbilo y mostrando la moneda a los espectadores que ya ocupaban la mitad de la platea. Entendí que nadie antes le había dado propina y si se la dieron sería de escasa cuantía. Como buen acomodador, las cien pesetas no me las devolvió, pero durante su actuación nombró varias veces el hecho de la propina y hasta incluso reclamó nuestra ayuda para hacer uno de sus números. En determinado momento bajó del escenario y se dirigió a nosotros, que estábamos en tercera fila, entregándonos un diccionario para mi mujer y una linterna para mi. El número consistía en desarrollar todo un monólogo en base a la palabra que el espectador elegía.
La gracia, que repetía en todas sus actuaciones, consistía en que mientras la espectadora elegía la palabra del diccionario, el marido le iluminaba las hojas del libro con la linterna. Bien, pues gracias a la propina, ese día nos tocó a nosotros ese papel. Todo esto lo he comentado porque también yo, cuando no tengo noticia fresca que comentar en mi Blog, como es el caso de hoy, me limito a elegir una palabra o tema al azar y lo desarrollo escribiendo lo que se me ocurre respecto al mismo. ¿Así de fácil?. Pues bueno, no siempre fácil puesto que algunas veces resulta farragoso escribir de una cosa que no habías pensado escribir, pero normalmente suelo sacarlo a flote, desarrollando los pros y contras de ese determinado tema. Escribir me gusta y, ya que esa actividad es para emplear mi tiempo, no importa lo que cueste si el resultado es satisfactorio... En resumen, el fin de semana está muy bien pero, bienvenido sea también el lunes.
RAFAEL FABREGAT
21 de abril de 2016
2074- ARTE, CULTURA Y ESPECTÁCULO.
Lo siento, pero no estoy demasiado de acuerdo en que al 'mundo de la farándula' se le llame cultura y menos aún que esté apoyado económicamente con el dinero de todos. Eso sin contar con que buena parte de los actores, otra vez desde mi punto de vista, de actores no tienen nada. Me explico... Supongo que también ustedes se habrán fijado en que el 90% de los actores se contratan para determinado papel, en base a su afinidad personal con respecto al personaje al que deben interpretar. Entonces, me pregunto ¿donde está el actor?. No sé si me habré explicado bien... A ningún director se le ocurrió jamás contratar a Paco Martínez Soria para interpretar a Al Capone, ni a Rod Steigert le contrataron nunca para hacer de pueblerino paleto, recién llegado a la ciudad.
Ser actor es interpretar a determinado personaje, independientemente de cual sea el talante y carácter del actor, es más, por muy diferente que sea en la vida real. Yo no veo mérito alguno en interpretarte a ti mismo. ¿Qué sería de nuestro querido Arturo Fernández si le quitaran su papel de soltero y escrupuloso galán mujeriego?. Ese ha sido toda la vida su papel en el teatro, el cine y la televisión, porque así es él a pesar de sus 87 años cumplidos. Es lo que le va, ser un verdadero Dandy, elegante, simpático y mujeriego empedernido. Siempre con sus 'chatinas'. ¿Qué esfuerzo le supone a un actor expresarse tal como es?. Es como contratar a un bailarín o a un cantante para una película musical... ¿Donde está el mérito?. En fin, a la vista está que se trata llana y simplemente de un negocio como otro cualquiera, porque los 'Arturos' llenan, ¡vaya si llenan!.
Y quede claro que nada tengo en contra de los actores, todo lo contrario, pero a cada cual lo suyo... En todo caso, que la subvención sea proporcional a la taquilla. El mérito es meterse en una mina de carbón, sabiendo que hay un porcentaje elevado de posibilidades de pérdida temprana de tu salud, cuando no de la propia vida; marchar durante varias semanas a alta mar, capeando temporales, en un intento de pescar lo suficiente para llevar un jornal a casa que permita alimentar a tu familia; trabajar la tierra de sol a sol, a sabiendas de que una helada, un pedrisco o la simple falta de lluvia te puede dejar sin cosecha. Esas cosas son las que deberían apoyarse con dinero público y no el que un gracioso haga de gracioso y el golfo de golfo, en determinada obra de cine o TV.
¿Cultura?. En todo caso el mérito de la cultura será para el escritor de la obra o para el guionista que ha sabido adaptar el guión a la novela de turno. Interpretarse a sí mismos, a mi modo de ver, no tiene mérito alguno. Ni aún el caso de demostrar ser actores de verdad, interpretando papeles totalmente contrarios a su forma de ser, veo que tenga nada que ver con la cultura. En todo caso será arte, pero no cultura. La cultura, repito, la tiene el autor de la obra y el guionista que ha sabido adaptarla al espectáculo. Porque eso es lo que se persigue con ello. Un espectáculo que si da buenos dividendos se repartirán entre ellos y que si tiene pérdidas pagaremos entre todos. En el caso de los cantantes sucede algo parecido...
La cultura será en todo caso para el que ha escrito la partitura, la letra o quien ha conseguido adaptarla a cada uno de los instrumentos que intervienen. Interpretarla no es cultura, sino arte. Ruego, repito, que no vean en todo lo dicho anteriormente ninguna animadversión hacia actores, cantantes o músicos. Todo lo contrario. Poco aficionado a los deportes, nada me gusta más que la Música, el Cine y el Teatro, como antes lo fue la Revista y todo tipo de espectáculos artísticos... pero que cada cual cobre lo que se gana, sin subvenciones de ninguna índole.
Nada menos que 100 millones de euros anuales para una industria cuya cuota de mercado no para de bajar. En la España de hoy, mientras muchos trabajamos más horas que un reloj para poder llegar a fin de mes, además de sus emolumentos profesionales el cine cobra ayudas del Estado mientras algunos actores tienen sus cuentas en 'paraísos' fiscales. Encima se quejan continuamente del IVA del espectáculo, pidiendo rebajas con la excusa de fomentar la cultura. Esa es la justicia que impera en la España del siglo XXI. ¿Cultura?. En todo caso será la cultura del pelotazo, del folleteo, de la droga, del atraco y de los golfos en general.
Por cuestiones de trabajo, quien escribe ha estado cientos de veces en Barcelona, muchas de ellas acompañado de mi mujer. Casi siempre que fuimos a esta gran ciudad celebramos nuestros éxitos profesionales con una buena cena y una noche de Teatro o de Revista en el Paralelo barcelonés, muy en boga allá en aquellas décadas. Nada que ver con lo que sucede actualmente... Los días 24 y 25 de Febrero de 1982 visitamos a nuestros clientes consiguiendo importantes pedidos que daban oxígeno a nuestro negocio y a nuestra cartera por lo que, como de costumbre, fuimos a cenar y a ver un espectáculo.
En el teatro Talía estaba Paco Morán y Fernando Guillen, pero nos decidimos por el Apolo donde Paco Martínez Soria interpretaba la obra "Qué mala sangre tienes". Como no podía ser de otro modo nos pasamos una velada espectacular.
A la tarde siguiente, ya de regreso a casa, nos enteramos de la noticia. A las 10,45 el actor, de 79 años de edad, pidió el desayuno y dos horas después el conserje subió a su habitación, porque no respondía al teléfono y lo encontró muerto. Una angina de pecho, según el forense. Eso era trabajar y 'morir con las botas puestas'.
En la mayor parte de los espectáculos de aquellos tiempos, los actores trabajaban a 'comisión' y sin subvenciones de ningún tipo. Cobraban lo que ganaban. Las obras que no valían se retiraban y los actores que no servían se dedicaban a otra cosa. Bien diferente del momento actual en el que 'todo vale' pues lo que no se recauda por un conducto entra por 'el otro'. El que pagamos entre todos...
RAFAEL FABREGAT
Ser actor es interpretar a determinado personaje, independientemente de cual sea el talante y carácter del actor, es más, por muy diferente que sea en la vida real. Yo no veo mérito alguno en interpretarte a ti mismo. ¿Qué sería de nuestro querido Arturo Fernández si le quitaran su papel de soltero y escrupuloso galán mujeriego?. Ese ha sido toda la vida su papel en el teatro, el cine y la televisión, porque así es él a pesar de sus 87 años cumplidos. Es lo que le va, ser un verdadero Dandy, elegante, simpático y mujeriego empedernido. Siempre con sus 'chatinas'. ¿Qué esfuerzo le supone a un actor expresarse tal como es?. Es como contratar a un bailarín o a un cantante para una película musical... ¿Donde está el mérito?. En fin, a la vista está que se trata llana y simplemente de un negocio como otro cualquiera, porque los 'Arturos' llenan, ¡vaya si llenan!.
Y quede claro que nada tengo en contra de los actores, todo lo contrario, pero a cada cual lo suyo... En todo caso, que la subvención sea proporcional a la taquilla. El mérito es meterse en una mina de carbón, sabiendo que hay un porcentaje elevado de posibilidades de pérdida temprana de tu salud, cuando no de la propia vida; marchar durante varias semanas a alta mar, capeando temporales, en un intento de pescar lo suficiente para llevar un jornal a casa que permita alimentar a tu familia; trabajar la tierra de sol a sol, a sabiendas de que una helada, un pedrisco o la simple falta de lluvia te puede dejar sin cosecha. Esas cosas son las que deberían apoyarse con dinero público y no el que un gracioso haga de gracioso y el golfo de golfo, en determinada obra de cine o TV.
¿Cultura?. En todo caso el mérito de la cultura será para el escritor de la obra o para el guionista que ha sabido adaptar el guión a la novela de turno. Interpretarse a sí mismos, a mi modo de ver, no tiene mérito alguno. Ni aún el caso de demostrar ser actores de verdad, interpretando papeles totalmente contrarios a su forma de ser, veo que tenga nada que ver con la cultura. En todo caso será arte, pero no cultura. La cultura, repito, la tiene el autor de la obra y el guionista que ha sabido adaptarla al espectáculo. Porque eso es lo que se persigue con ello. Un espectáculo que si da buenos dividendos se repartirán entre ellos y que si tiene pérdidas pagaremos entre todos. En el caso de los cantantes sucede algo parecido...
La cultura será en todo caso para el que ha escrito la partitura, la letra o quien ha conseguido adaptarla a cada uno de los instrumentos que intervienen. Interpretarla no es cultura, sino arte. Ruego, repito, que no vean en todo lo dicho anteriormente ninguna animadversión hacia actores, cantantes o músicos. Todo lo contrario. Poco aficionado a los deportes, nada me gusta más que la Música, el Cine y el Teatro, como antes lo fue la Revista y todo tipo de espectáculos artísticos... pero que cada cual cobre lo que se gana, sin subvenciones de ninguna índole.
Nada menos que 100 millones de euros anuales para una industria cuya cuota de mercado no para de bajar. En la España de hoy, mientras muchos trabajamos más horas que un reloj para poder llegar a fin de mes, además de sus emolumentos profesionales el cine cobra ayudas del Estado mientras algunos actores tienen sus cuentas en 'paraísos' fiscales. Encima se quejan continuamente del IVA del espectáculo, pidiendo rebajas con la excusa de fomentar la cultura. Esa es la justicia que impera en la España del siglo XXI. ¿Cultura?. En todo caso será la cultura del pelotazo, del folleteo, de la droga, del atraco y de los golfos en general.
Por cuestiones de trabajo, quien escribe ha estado cientos de veces en Barcelona, muchas de ellas acompañado de mi mujer. Casi siempre que fuimos a esta gran ciudad celebramos nuestros éxitos profesionales con una buena cena y una noche de Teatro o de Revista en el Paralelo barcelonés, muy en boga allá en aquellas décadas. Nada que ver con lo que sucede actualmente... Los días 24 y 25 de Febrero de 1982 visitamos a nuestros clientes consiguiendo importantes pedidos que daban oxígeno a nuestro negocio y a nuestra cartera por lo que, como de costumbre, fuimos a cenar y a ver un espectáculo.
En el teatro Talía estaba Paco Morán y Fernando Guillen, pero nos decidimos por el Apolo donde Paco Martínez Soria interpretaba la obra "Qué mala sangre tienes". Como no podía ser de otro modo nos pasamos una velada espectacular.
A la tarde siguiente, ya de regreso a casa, nos enteramos de la noticia. A las 10,45 el actor, de 79 años de edad, pidió el desayuno y dos horas después el conserje subió a su habitación, porque no respondía al teléfono y lo encontró muerto. Una angina de pecho, según el forense. Eso era trabajar y 'morir con las botas puestas'.
En la mayor parte de los espectáculos de aquellos tiempos, los actores trabajaban a 'comisión' y sin subvenciones de ningún tipo. Cobraban lo que ganaban. Las obras que no valían se retiraban y los actores que no servían se dedicaban a otra cosa. Bien diferente del momento actual en el que 'todo vale' pues lo que no se recauda por un conducto entra por 'el otro'. El que pagamos entre todos...
RAFAEL FABREGAT
20 de marzo de 2016
2048- EL JUEGO DE LA PELOTA.
Cuando Cristóbal Colón descubrió América hacía ya más de 2000 años que se jugaba a la pelota. En Centroamérica el caucho se había descubierto en tiempos remotos y los Mayas le dieron un uso más al confeccionar con sus tiras pelotas con las que llevar a cabo un juego sagrado. Dos equipos, que podían ser de dos a once jugadores, se enfrentaban haciendo pasar aquella burda pelota de más de dos kilos de peso por un aro de piedra que había adosado en la pared del rectángulo de juego, a unos dos metros del suelo.
El juego tenía no poca dificultad, puesto que la pelota no podía ser tocada con las manos ni con los pies, ni tampoco tocar el suelo, pero el premio bien que valía la pena. Los que ganaban eran sacrificados a Dios y, por curioso que nos parezca, todos querían ganar...
Para protegerse de los golpes de tan dura pelota, los contendientes llevaban hombreras y rodilleras vendajes de tiras de caucho y hasta cascos de cuero o madera. Había que protegerse para llegar al final del partido en perfectas condiciones, con las que enfrentarse a la muerte si tenían la suerte de ganar.
Cortés y Pizarro, aprovechando el odio permanente que había entre las gentes mesoamericanas, consiguieron conquistar al ejército de 80.000 hombres de Atahualpa con tan solo 168 soldados y sin sufrir ninguna baja. Los españoles no iban solos. Sus armas de fuego y los caballos, animal desconocido en aquellas tierras, que los transportaban a la velocidad del viento, hizo que fueran vistos como auténticos dioses. Eso y el incondicional apoyo de los pueblos oprimidos, hizo que Mayas, Incas y Aztecas fueran derrotados sin apenas derramar una sola gota de sangre. Grandes fiestas y espectáculos fueron organizados en su honor y, entre ellos, varias partidas de pelota.
El caucho era desconocido en Europa y los españoles quedaron sorprendidos de su elasticidad y del poder de rebote que tenían las 'bolas' elaboradas con tiras de aquel extraño material. Tanto fue así que, en su primer viaje de regreso a España Hernán Cortés le llevó al rey una de aquellas pelotas que toda la corte miraba con cierta extrañeza, pues ignoraba de que se trataba. Ya delante del rey Carlos I y ante el estupor de todos los presentes Hernán Cortés lanzó la pelota a escasa distancia de los pies del monarca y está rebotó y voló por los aires. Nadie había visto nunca prodigio semejante. Claro que de ahí a inventarse el fútbol actual habrían de pasar algunos años más...
Con el tiempo se descubrió que los chinos ya jugaban a la pelota en el siglo V a.C., lo cual les considera primeros en el arte de este juego precursor del fútbol que actualmente conocemos y que se empezó a jugar por primera vez en la Inglaterra del siglo XVIII, aunque las normas del juego no se implantarían hasta bien entrado el siglo XIX. Hasta entonces se jugaba con la pelota pero sin otra norma que la simple distracción de lanzársela unos a otros. Alguien se dio cuenta entonces de que aquello podía ser algo más serio, en el caso de que hubiera unas normas que regularan el juego. Pues nada, hasta hoy, cuando cientos de jugadores ganan los millones ¡a patadas!, en estadios con 100.000 espectadores.
RAFAEL FABREGAT
El juego tenía no poca dificultad, puesto que la pelota no podía ser tocada con las manos ni con los pies, ni tampoco tocar el suelo, pero el premio bien que valía la pena. Los que ganaban eran sacrificados a Dios y, por curioso que nos parezca, todos querían ganar...
Para protegerse de los golpes de tan dura pelota, los contendientes llevaban hombreras y rodilleras vendajes de tiras de caucho y hasta cascos de cuero o madera. Había que protegerse para llegar al final del partido en perfectas condiciones, con las que enfrentarse a la muerte si tenían la suerte de ganar.
Cortés y Pizarro, aprovechando el odio permanente que había entre las gentes mesoamericanas, consiguieron conquistar al ejército de 80.000 hombres de Atahualpa con tan solo 168 soldados y sin sufrir ninguna baja. Los españoles no iban solos. Sus armas de fuego y los caballos, animal desconocido en aquellas tierras, que los transportaban a la velocidad del viento, hizo que fueran vistos como auténticos dioses. Eso y el incondicional apoyo de los pueblos oprimidos, hizo que Mayas, Incas y Aztecas fueran derrotados sin apenas derramar una sola gota de sangre. Grandes fiestas y espectáculos fueron organizados en su honor y, entre ellos, varias partidas de pelota.
El caucho era desconocido en Europa y los españoles quedaron sorprendidos de su elasticidad y del poder de rebote que tenían las 'bolas' elaboradas con tiras de aquel extraño material. Tanto fue así que, en su primer viaje de regreso a España Hernán Cortés le llevó al rey una de aquellas pelotas que toda la corte miraba con cierta extrañeza, pues ignoraba de que se trataba. Ya delante del rey Carlos I y ante el estupor de todos los presentes Hernán Cortés lanzó la pelota a escasa distancia de los pies del monarca y está rebotó y voló por los aires. Nadie había visto nunca prodigio semejante. Claro que de ahí a inventarse el fútbol actual habrían de pasar algunos años más...
Con el tiempo se descubrió que los chinos ya jugaban a la pelota en el siglo V a.C., lo cual les considera primeros en el arte de este juego precursor del fútbol que actualmente conocemos y que se empezó a jugar por primera vez en la Inglaterra del siglo XVIII, aunque las normas del juego no se implantarían hasta bien entrado el siglo XIX. Hasta entonces se jugaba con la pelota pero sin otra norma que la simple distracción de lanzársela unos a otros. Alguien se dio cuenta entonces de que aquello podía ser algo más serio, en el caso de que hubiera unas normas que regularan el juego. Pues nada, hasta hoy, cuando cientos de jugadores ganan los millones ¡a patadas!, en estadios con 100.000 espectadores.
RAFAEL FABREGAT
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10 de diciembre de 2015
1957- MEZCOLANZA CABANENSE.
La grandeza de Cabanes (Castellón) España, vino en época medieval con la unión de tres castillos (Sufera, Miravet y Albalat) pero también con la categoría de sus vecinos, entre los que se contaron destacadas personalidades de la Iglesia como el obispo Gabaldá, valientes militares participantes en la Guerra de Cuba y algún republicano de la CNT y las FAI, con quema de iglesias y santos incluida, porque de todo tiene que haber en "la viña del Señor" y no todo tiene que ser forzosamente como a cada cual le gustaría. Tampoco faltaron grandes directores y compañías de teatro local, así como artistas de la categoría de la supervedette Humilde Martí que, a petición propia, un empresario castellonense trajo a Cabanes, en tiempos de la II República, entonces centro comarcal del espectáculo de variedades.
El mismo empresario regentaba un afamado burdel en la vivienda que había sobre el Hall del teatro, aunque posteriormente fue obligado a trasladarlo. El nuevo tugurio quedó sabiamente montado en la casa adyacente al teatro, lugar ideal para que, tras la función nocturna, los clientes siguieran la fiesta. A tener en cuenta también que, tras este último pase de variedades, había uno más denominado "solo para hombres" y que empezaba tras un intermedio de quince minutos. Era un suplemento gratuito de apenas un par de actuaciones en el que algunas vedettes solían actuar con la misma ropa que llegaron al mundo. Mientras empezaba, unos quedaban fumando un cigarrillo, mientras otros acompañaban a casa a novias o mujeres y volvían... si les dejaban.
Pero vayamos atrás en el tiempo y buceemos un poco en la historia de nuestro pueblo, dando una interesante pincelada medieval...
Con una Península Ibérica dominada por los moros, el año 1091 los castillos de Sufera y Miravet fueron reconquistados por Pedro I de Aragón y su cuñado Bocalla Ferrench, casado con su hermana Sancha, hijos ambos del rey Sancho I de Aragón. Bocalla Ferrech ya había acompañado anteriormente al rey Sancho I de Aragón en la conquista de la antigua "Gallícolis" romana (depués llamada Luna) por cuyos servicios el rey le dio en señorío aquellos territorios. A partir de entonces se conocería como
Bocalla de Luna, siendo de su descendencia el famoso papa Benedicto XIII, apodado el Papa Luna.
Volviendo al Castillo de Miravet, aquel histórico año de 1091 los moros huyeron despavoridos ante la llegada de las tropas aragonesas capitaneadas por Bocallá de Luna, mientras Pedro I esperaba refrescándose en las aguas de la "Font de Miravet", fuente que hay a los pies del cerro en el que se asentaba el castillo en cuestión. La victoria fue total, pero los aragoneses estaban de paso y apenas dejaron pobladores, motivo por el cual doce años después (1103) el Castillo de Miravet volvía a ser dominado por los almorávides. Ya nada queda de aquellos años de esplendor y muy poco del histórico enclave donde se forjaron los genes de los futuros cabanenses todavía nonatos como tales. Cabanes habría de esperar algo más de un siglo a la conquista definitiva de la zona por Jaime I de Aragón (1234) y a la fundación del nuevo pueblo en 1243.
Bueno o malo, en Cabanes todo se hizo a lo grande. El escenario de su Teatro Benavente, hoy vacío y desangelado, vio pasar a las más importantes compañías de "revista", a los más famosos cantantes y también a un interesante elenco de artistas locales de teatro, con la puesta en escena de numerosos sainetes y obras de gran renombre. Desde el primer momento el cine llegó también a la población y a finales de la década de 1950 Cabanes tenía tres cines: el Teatro-cine Benavente y los cines de verano Astoria y Trinquet. Finalizada esa década cogió la explotación un nuevo empresario local (Laureano Boira) que tomó gran interés en llevar a su pueblo los mejores espectáculos de variedades y también las películas más famosas del momento.
Ninguna figura de la canción y del espectáculo dejó de pasar por Cabanes en aquellos años, pues los cabanenses siempre apoyaron las iniciativas del empresario con su asistencia.
Porque en Cabanes se comería poco y mal, pero siempre había dinero para llenar bares o tabernas y muy especialmente el aforo del Teatro Benavente. Gente sabia, diría yo, que aprovechaba su vida lo mejor que se podía en aquellos tiempos de posguerra. Años de escasez pero de máximo esplendor para el pueblo de Cabanes, en los que el citado empresario se afanaba en llenar el Teatro Benavente y sacar la consiguiente rentabilidad, como el que saca agua de debajo de las piedras.
Cada vez que alguna figura llegaba a la capital provincial de Castellón el promotor de turno sabía que podía contar con un día más de negocio en la vecina localidad de Cabanes, un pequeño pueblo de 2.400 habitantes pero que permitía colgar siempre el cartel de NO HAY ENTRADAS. Previo paso obligado por el "Café de la Perra", los famosos cantantes y las supervedettes más pícaras y espectaculares se daban cita en aquel escenario, inusualmente grandioso para un pueblo tan pequeño, provocando a los espectadores de los palcos que simulaban querer subirse al escenario, provocando la sorpresa de las vedettes y la hilaridad de todos los asistentes.
Tiempos extraordinarios que, lamentablemente, no volverán...
RAFAEL FABREGAT
El mismo empresario regentaba un afamado burdel en la vivienda que había sobre el Hall del teatro, aunque posteriormente fue obligado a trasladarlo. El nuevo tugurio quedó sabiamente montado en la casa adyacente al teatro, lugar ideal para que, tras la función nocturna, los clientes siguieran la fiesta. A tener en cuenta también que, tras este último pase de variedades, había uno más denominado "solo para hombres" y que empezaba tras un intermedio de quince minutos. Era un suplemento gratuito de apenas un par de actuaciones en el que algunas vedettes solían actuar con la misma ropa que llegaron al mundo. Mientras empezaba, unos quedaban fumando un cigarrillo, mientras otros acompañaban a casa a novias o mujeres y volvían... si les dejaban.
Pero vayamos atrás en el tiempo y buceemos un poco en la historia de nuestro pueblo, dando una interesante pincelada medieval...
Con una Península Ibérica dominada por los moros, el año 1091 los castillos de Sufera y Miravet fueron reconquistados por Pedro I de Aragón y su cuñado Bocalla Ferrench, casado con su hermana Sancha, hijos ambos del rey Sancho I de Aragón. Bocalla Ferrech ya había acompañado anteriormente al rey Sancho I de Aragón en la conquista de la antigua "Gallícolis" romana (depués llamada Luna) por cuyos servicios el rey le dio en señorío aquellos territorios. A partir de entonces se conocería como
Bocalla de Luna, siendo de su descendencia el famoso papa Benedicto XIII, apodado el Papa Luna.
Volviendo al Castillo de Miravet, aquel histórico año de 1091 los moros huyeron despavoridos ante la llegada de las tropas aragonesas capitaneadas por Bocallá de Luna, mientras Pedro I esperaba refrescándose en las aguas de la "Font de Miravet", fuente que hay a los pies del cerro en el que se asentaba el castillo en cuestión. La victoria fue total, pero los aragoneses estaban de paso y apenas dejaron pobladores, motivo por el cual doce años después (1103) el Castillo de Miravet volvía a ser dominado por los almorávides. Ya nada queda de aquellos años de esplendor y muy poco del histórico enclave donde se forjaron los genes de los futuros cabanenses todavía nonatos como tales. Cabanes habría de esperar algo más de un siglo a la conquista definitiva de la zona por Jaime I de Aragón (1234) y a la fundación del nuevo pueblo en 1243.
Bueno o malo, en Cabanes todo se hizo a lo grande. El escenario de su Teatro Benavente, hoy vacío y desangelado, vio pasar a las más importantes compañías de "revista", a los más famosos cantantes y también a un interesante elenco de artistas locales de teatro, con la puesta en escena de numerosos sainetes y obras de gran renombre. Desde el primer momento el cine llegó también a la población y a finales de la década de 1950 Cabanes tenía tres cines: el Teatro-cine Benavente y los cines de verano Astoria y Trinquet. Finalizada esa década cogió la explotación un nuevo empresario local (Laureano Boira) que tomó gran interés en llevar a su pueblo los mejores espectáculos de variedades y también las películas más famosas del momento.
Ninguna figura de la canción y del espectáculo dejó de pasar por Cabanes en aquellos años, pues los cabanenses siempre apoyaron las iniciativas del empresario con su asistencia. Porque en Cabanes se comería poco y mal, pero siempre había dinero para llenar bares o tabernas y muy especialmente el aforo del Teatro Benavente. Gente sabia, diría yo, que aprovechaba su vida lo mejor que se podía en aquellos tiempos de posguerra. Años de escasez pero de máximo esplendor para el pueblo de Cabanes, en los que el citado empresario se afanaba en llenar el Teatro Benavente y sacar la consiguiente rentabilidad, como el que saca agua de debajo de las piedras.
Cada vez que alguna figura llegaba a la capital provincial de Castellón el promotor de turno sabía que podía contar con un día más de negocio en la vecina localidad de Cabanes, un pequeño pueblo de 2.400 habitantes pero que permitía colgar siempre el cartel de NO HAY ENTRADAS. Previo paso obligado por el "Café de la Perra", los famosos cantantes y las supervedettes más pícaras y espectaculares se daban cita en aquel escenario, inusualmente grandioso para un pueblo tan pequeño, provocando a los espectadores de los palcos que simulaban querer subirse al escenario, provocando la sorpresa de las vedettes y la hilaridad de todos los asistentes.
Tiempos extraordinarios que, lamentablemente, no volverán...
RAFAEL FABREGAT
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7 de diciembre de 2015
1955- QUO VADIS Y EL CAMBIO CLIMÁTICO.
Especialmente desde que hemos entrado en el siglo XXI, se habla mucho del "cambio climático", del hielo que se derrite en los polos y de la inmensa catástrofe que esto puede significar para la humanidad. Espero que se disipen los miedos y que tal catástrofe sea una simple etapa natural del planeta, como tantas veces ocurrió en épocas pasadas miles de años anteriores a nuestro tiempo. ¿Qué adelantamos con asustarnos?: ¿Acaso está en nuestras manos pararlo?. La Tierra es "un barco a la deriva" único e irreemplazable por lo que quienes sean culpables de tanto desatino caerán, si es que hay que caer, con todos nosotros. Esa es nuestra mayor garantía de que no se llegará a tanto.
Cabanes, pequeño pueblo de la provincia de Castellón (España), fue desde muy antiguo uno de los municipios más destacados de su comarca, superando en habitantes a ciudades hoy tan importantes como Nules, Onda, etc. El hoy tan famoso "cambio climático" aquí ya tuvo su máximo exponente a finales de la década de 1950 cuando el empresario local Laureano Boira, tendero de profesión, se hizo cargo de la explotación del Teatro-cine Benavente.
Su interés personal y el de hacer brillar el nombre de nuestro querido pueblo en todo el ámbito comarcal, hizo que se dieran cita en su teatro las primeras figuras nacionales de la canción y las supervedettes más espectaculares.
La respuesta de la gente no se hizo esperar y las 400 butacas de platea se reservaban con semanas de antelación, amén de seis bancos corridos que había en primer lugar, junto al escenario, 200 localidades de gallinero y muy especialmente los dos palcos, un cuarto de circunferencia de 4 m. de radio a cada lado del escenario, donde se daban cita los mas "echaos p'alante" de la localidad. Lo mismo sucedía con el local en su versión cinematográfica. Las mejores y más recientes películas, con estrenos incluso anteriores a las salas de la capital provincial, garantizaban el lleno absoluto y más localidades que hubiera habido disponibles. El mayor "cambio climático" del siglo XX sucedió en Cabanes con la exposición de la 2ª parte de la película "Quo Vadis", candidata a 8 Oscar pero que sin embargo no obtuvo ninguno.
El empresario anunció a bombo y platillo el pase de la película que tuvo un éxito sin precedentes, pero siendo la cinta de 5 horas y 45 minutos de duración la pasó en dos domingos consecutivos. Si el primer domingo el cine estaba a rebosar, para el segundo domingo se añadieron algunos curiosos que, ante el éxito de la película, aquello se desmadró por completo. En los dos "gallineros", donde apenas cabían 200 personas se amontonaron 300 y en el pasillo central y los dos laterales del patio de butacas, pusieron sillas plegables para acomodar a tres espectadores más por cada fila. En la sesión de noche, aún pudieron abrirse las puertas laterales para que la gente pudiera respirar pero en la sesión de tarde y en medio de un Agosto extremadamente seco y caluroso...
Casi mil espectadores, para una sala de 600 y la mitad fumando sin parar, crearon un ambiente irrespirable y temperaturas próximas a los 50ºC. Un tal Paulino, encargado de vender helados y gaseosas entre los espectadores, hubo de tirar toda la mercancía por no poder pasar a venderla y derretirse mientras los allí presentes nos moríamos de calor y de sed. Las cuatro cajas de gaseosas de 1/4 que había adquirido para la ocasión, las vendió en el mismo hall antes de empezar la proyección. Tres horas de sesión cinematográfica sin descansos, puesto que el personal no podía entrar ni salir por estar colapsados los pasillos por aquellas sillas suplementarias... No pasó nada, aunque a más de una la sacaron en volandas a los patios laterales, hoy lleno de yerbajos, ante la falta de oxígeno en el local. Ese día y algunos otros, Cabanes experimentó el mayor "cambio climático" de su historia.
En este caso fue el tal Laureano Boira quien trajo a Cabanes el "cambio climático" aunque los cabanenses, apodados "els gallos", no se amilanaban por cualquier cosa y resistieron aquellos terribles aumentos de temperatura de muy buen grado y sin rechistar. El apodo de "Gallos" no representa animal alguno, como algunos jóvenes piensan al pegar en la trasera de sus vehículos la imagen de este animal, sino que nos vino por boca de los pueblos vecinos que, en tiempo de posguerra y con más hambre que pan, se quejaban de su mala suerte alegando que los de Cabanes en cambio tenían tierras junto a la costa, con agua abundante y en las que se cosechaban patatas, boniatos y toda clase de frutas y hortalizas en cantidad.
- Clar vosaltres sou molt gallos, ¡com teniu menjar...! -decían.
Y así quedó el apodo de "gallos" para las gentes de Cabanes. Bien alimentados durante la semana y bien "calentitos" los domingos y fiestas de guardar.
RAFAEL FABREGAT
Cabanes, pequeño pueblo de la provincia de Castellón (España), fue desde muy antiguo uno de los municipios más destacados de su comarca, superando en habitantes a ciudades hoy tan importantes como Nules, Onda, etc. El hoy tan famoso "cambio climático" aquí ya tuvo su máximo exponente a finales de la década de 1950 cuando el empresario local Laureano Boira, tendero de profesión, se hizo cargo de la explotación del Teatro-cine Benavente.
Su interés personal y el de hacer brillar el nombre de nuestro querido pueblo en todo el ámbito comarcal, hizo que se dieran cita en su teatro las primeras figuras nacionales de la canción y las supervedettes más espectaculares.
La respuesta de la gente no se hizo esperar y las 400 butacas de platea se reservaban con semanas de antelación, amén de seis bancos corridos que había en primer lugar, junto al escenario, 200 localidades de gallinero y muy especialmente los dos palcos, un cuarto de circunferencia de 4 m. de radio a cada lado del escenario, donde se daban cita los mas "echaos p'alante" de la localidad. Lo mismo sucedía con el local en su versión cinematográfica. Las mejores y más recientes películas, con estrenos incluso anteriores a las salas de la capital provincial, garantizaban el lleno absoluto y más localidades que hubiera habido disponibles. El mayor "cambio climático" del siglo XX sucedió en Cabanes con la exposición de la 2ª parte de la película "Quo Vadis", candidata a 8 Oscar pero que sin embargo no obtuvo ninguno.
El empresario anunció a bombo y platillo el pase de la película que tuvo un éxito sin precedentes, pero siendo la cinta de 5 horas y 45 minutos de duración la pasó en dos domingos consecutivos. Si el primer domingo el cine estaba a rebosar, para el segundo domingo se añadieron algunos curiosos que, ante el éxito de la película, aquello se desmadró por completo. En los dos "gallineros", donde apenas cabían 200 personas se amontonaron 300 y en el pasillo central y los dos laterales del patio de butacas, pusieron sillas plegables para acomodar a tres espectadores más por cada fila. En la sesión de noche, aún pudieron abrirse las puertas laterales para que la gente pudiera respirar pero en la sesión de tarde y en medio de un Agosto extremadamente seco y caluroso...
Casi mil espectadores, para una sala de 600 y la mitad fumando sin parar, crearon un ambiente irrespirable y temperaturas próximas a los 50ºC. Un tal Paulino, encargado de vender helados y gaseosas entre los espectadores, hubo de tirar toda la mercancía por no poder pasar a venderla y derretirse mientras los allí presentes nos moríamos de calor y de sed. Las cuatro cajas de gaseosas de 1/4 que había adquirido para la ocasión, las vendió en el mismo hall antes de empezar la proyección. Tres horas de sesión cinematográfica sin descansos, puesto que el personal no podía entrar ni salir por estar colapsados los pasillos por aquellas sillas suplementarias... No pasó nada, aunque a más de una la sacaron en volandas a los patios laterales, hoy lleno de yerbajos, ante la falta de oxígeno en el local. Ese día y algunos otros, Cabanes experimentó el mayor "cambio climático" de su historia.
En este caso fue el tal Laureano Boira quien trajo a Cabanes el "cambio climático" aunque los cabanenses, apodados "els gallos", no se amilanaban por cualquier cosa y resistieron aquellos terribles aumentos de temperatura de muy buen grado y sin rechistar. El apodo de "Gallos" no representa animal alguno, como algunos jóvenes piensan al pegar en la trasera de sus vehículos la imagen de este animal, sino que nos vino por boca de los pueblos vecinos que, en tiempo de posguerra y con más hambre que pan, se quejaban de su mala suerte alegando que los de Cabanes en cambio tenían tierras junto a la costa, con agua abundante y en las que se cosechaban patatas, boniatos y toda clase de frutas y hortalizas en cantidad.
- Clar vosaltres sou molt gallos, ¡com teniu menjar...! -decían.
Y así quedó el apodo de "gallos" para las gentes de Cabanes. Bien alimentados durante la semana y bien "calentitos" los domingos y fiestas de guardar.
RAFAEL FABREGAT
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9 de marzo de 2015
1685- CASTELLÓN, MAGDALENA 2015.
"Ja la festa és arribada..." Castellón está de suerte. En una tierra donde apenas caen 300 mm. de agua al año, suele ser bastante común que la fiesta castellonense por excelencia, acabe pasada por agua, o nubosa y con temperaturas frescas. Sin embargo este año 2015 los meteorólogos solo traen buenas noticias: tiempo seco y soleado, con temperaturas diurnas rozando los 25ºC.
Buenas noticias para el desarrollo del famosa "Cavalcada del Pregó" del sábado día 7, para la "Romería de les canyes" del domingo 8 y para el "Cavalcada y Pregó infantil" del hoy lunes día 9. Por supuesto también para todos los actos de la presente semana, repleta de fiesta y colorido. Ya no digamos para "el mesón del vino" y el de "la tapa y la cerveza", lugar de cita obligada para todos...
No, no voy a pormenorizar aquí y ahora los cientos de actos de un Programa de Fiestas que no da tiempo al respiro en sus nueve días de duración. Resumiré diciendo que a la sombra de "les Gaiates", se darán cita los bailes, los desfiles de música internacional y de fiesta, los fuegos artificiales, los festejos taurinos, el teatro, las verbenas, las actuaciones folklóricas, los espectáculos de variedades, las cenas vecinales y los conciertos más esperados con los grupos más famosos del momento.
Todo ello y muchísimo más, podrán verlo los castellonenses y sus visitantes en estas fiestas sin parangón, con más de 200 actos diferentes, siempre repletos de música y fiesta con gastronomía monumental para todos los presentes y todo ello totalmente gratis. No en balde estas fiestas, cobijadas por los "monuments de llum, sense foc ni fum", son algo atípico en la autonomía del fuego artificial por excelencia que sin duda tampoco faltará. Gracias a la colaboración ciudadana, presumen de ser las más sociales y abiertas a todos los visitantes.
Porque en las "Fiestas de la Magdalena" de Castellón (España) todo es posible. Desde pillarte una cogorza de campeonato hasta ligar con una bailarina polaca de toma pan y moja. La diversidad de actos y festejos es tan espectacular que no hay nada de bueno que allí no pueda suceder. Solo un problema: demasiado donde elegir. Solo Dios podría ver y estar en todos los actos de estas fiestas maravillosas, preludio de la primavera. Ya saben, aquella que la sangre altera...
Felices fiestas a todos los castellonenses.
RAFAEL FABREGAT
Buenas noticias para el desarrollo del famosa "Cavalcada del Pregó" del sábado día 7, para la "Romería de les canyes" del domingo 8 y para el "Cavalcada y Pregó infantil" del hoy lunes día 9. Por supuesto también para todos los actos de la presente semana, repleta de fiesta y colorido. Ya no digamos para "el mesón del vino" y el de "la tapa y la cerveza", lugar de cita obligada para todos...
No, no voy a pormenorizar aquí y ahora los cientos de actos de un Programa de Fiestas que no da tiempo al respiro en sus nueve días de duración. Resumiré diciendo que a la sombra de "les Gaiates", se darán cita los bailes, los desfiles de música internacional y de fiesta, los fuegos artificiales, los festejos taurinos, el teatro, las verbenas, las actuaciones folklóricas, los espectáculos de variedades, las cenas vecinales y los conciertos más esperados con los grupos más famosos del momento.
Todo ello y muchísimo más, podrán verlo los castellonenses y sus visitantes en estas fiestas sin parangón, con más de 200 actos diferentes, siempre repletos de música y fiesta con gastronomía monumental para todos los presentes y todo ello totalmente gratis. No en balde estas fiestas, cobijadas por los "monuments de llum, sense foc ni fum", son algo atípico en la autonomía del fuego artificial por excelencia que sin duda tampoco faltará. Gracias a la colaboración ciudadana, presumen de ser las más sociales y abiertas a todos los visitantes.
Porque en las "Fiestas de la Magdalena" de Castellón (España) todo es posible. Desde pillarte una cogorza de campeonato hasta ligar con una bailarina polaca de toma pan y moja. La diversidad de actos y festejos es tan espectacular que no hay nada de bueno que allí no pueda suceder. Solo un problema: demasiado donde elegir. Solo Dios podría ver y estar en todos los actos de estas fiestas maravillosas, preludio de la primavera. Ya saben, aquella que la sangre altera...
Felices fiestas a todos los castellonenses.
RAFAEL FABREGAT
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22 de marzo de 2014
1306- LOS TOROS, FIESTA O MALDAD.
Decía un famoso escritor, al que incluso el rey de España ha nombrado marqués, que "si a los toros de lidia se les dejara elegir entre ser lo que son o no ser nada, seguramente elegirían ser toros de lidia". Naturalmente el citado escritor, premio Nobel además, es todo un personaje que brilla por méritos propios.
Para el profano hay que informar que la "puya" es una lanza cuya misión es doblegar el ímpetu del toro.
Pero no es Dios.
En primer lugar y para que pudieran responder con perfecto conocimiento de causa, a los toros habría que darles una ración de inteligencia racional antes de hacerles la pregunta y quizás otra más los que piensan como el escritor. Ya que dotar de inteligencia racional a los toros es de todo punto imposible, vamos a solucionarlo pasando la pregunta al famoso escritor...
¿Querría Ud. ser toro de lidia a sabiendas de cual va a ser su destino y final, o prefiere no nacer?.
Entendemos lógicamente que el citado premio Nobel prefiere nacer, recibir varios puyazos, tres pares de banderillas y, si el "maestro" carece de puntería, media docena de estocadas.
Si lo quiere así ¡adelante!, pero es que al toro aún no se lo ha preguntado nadie.
Para el profano hay que informar que la "puya" es una lanza cuya misión es doblegar el ímpetu del toro.
Se trata de una hoja piramidal de acero de 24 mm. seguida de un cilindro de madera encordado. Un total de 8,4 cm. hasta la cruceta que se clavan en el morrillo del toro cortando la carne y no separándola como haría otro diseño de punta más racional. No es racionalidad lo que se pretende, sino efectividad. La inventiva taurina no tiene límites. Hay que conseguir los efectos deseados sin espantar al espectador.
Para no rajar al animal es para lo que la hoja piramidal es tan corta. Todo está perfectamente calculado. Entra y abre camino a la madera encordada, un elemento de tortura que impide que haya corte lateral. El encordado actúa como una especie de sierra que destroza literalmente el músculo y los vasos sanguíneos, provoca un dolor insoportable y una hemorragia que le desangra y humilla.
No pasa nada. El señor marqués quiere seguir siendo toro de lidia y la Fiesta continúa. Los clarines anuncian cambio de tercio y el picador sale de la plaza al tiempo que matador o banderilleros recogen sus pares respectivos y citan al animal. Las banderillas... ¡bah!. Una fruslería. Unos "simples" palos de madera, con un pincho de acero de 60 mm. y de 80 mm. si son "negras". Las banderillas llamadas "negras" se ponen al toro que no se ha dejado picar suficientemente. Unas y otras son para espabilar al animal que ha quedado medio muerto con los puyazos. El pincho es un arpón de 16 mm. de ancho (20 mm. para las negras) que impide que la banderilla se desprenda. El objetivo del palo es transmitir dolor al toro en cada movimiento, actúa de palanca y el pincho va hurgando en el músculo provocando un tormento continuo que le mantiene "vivo" a los ojos del espectador.
Sigue la tortura para el toro y la Fiesta para el espectador. El "maestro" coge la muleta y una espada simulada, dándole varias tandas de pases a cual más pintoresco que no es menester pormenorizar. Junto con el capote usado al inicio no tiene otra misión que el lucimiento del matador. Cuando el toro ya no da más de sí, el torero cambia la espada simulada con la real. Una hoja de acero de 88 cm. de largo hasta la empuñadura, de ancho no especificado y aristas biseladas a fin de que entre con facilidad entre las costillas del animal. Es destacable la curvatura que presenta en el primer tercio de la hoja puesto que el objetivo del matador es alcanzar el corazón o cortar los vasos sanguíneos próximos que lo rodean a fin de que el toro caiga con la máxima rapidez posible. Para conseguir ese objetivo el estoque tiene que entrar muy vertical, algo de muy difícil ejecución.
Esquivar esa última embestida del animal, en busca de la muerte, es arriesgado y demasiadas veces son necesarias varias estocadas puesto que el acero no encuentra camino a esos puntos vitales fulminantes. Cuando la suerte está bien ejecutada, la hoja curva del estoque permite que el matador presente una estocada tendida y que sin embargo la punta se dirija a esa zona del corazón. Todas las "herramientas" de la lidia están estudiadas al milímetro, al objeto de conseguir el espectáculo deseado y el menor riesgo posible para el matador pero, aún así, las diferentes suertes del toreo raras veces son ejecutadas con la escrupulosidad que debería ser exigible. El resultado es un espectáculo bochornoso y macabro, antihumano, con toros varias veces estoqueados que vomitan sangre de forma lamentable y no acaban de caer...
La Fiesta... ¿Qué fiesta?. Ver sufrir a un animal no es ninguna fiesta. Con más de cuarenta años cumplidos me hice el ánimo un día y fui. Yo no soy de los que habla por hablar. Quería verlo con mis propios ojos. Me horroricé, pero aún así repetí por aquello de que un mal día lo tiene cualquiera. Más de lo mismo... Al son de los diferentes pasodobles, la banda de música intenta dar espectáculo y color a una tragedia. La tragedia de unos pocos y los fajos de billetes que otros muchos se llevan para su casa. Yo siempre digo que la libertad ante todo. Los que quieran ir que vayan, pero con mi dinero no se fomentarán tales salvajadas. El toro, dicen los que piensan como el marqués-escritor, nace para eso. Pues bien... Mi vida y mi muerte serán quizás peores que la de ese toro, pero yo no quiero morir para divertimento de las masas. Los anfiteatros romanos son historia pasada...
RAFAEL FABREGAT
No pasa nada. El señor marqués quiere seguir siendo toro de lidia y la Fiesta continúa. Los clarines anuncian cambio de tercio y el picador sale de la plaza al tiempo que matador o banderilleros recogen sus pares respectivos y citan al animal. Las banderillas... ¡bah!. Una fruslería. Unos "simples" palos de madera, con un pincho de acero de 60 mm. y de 80 mm. si son "negras". Las banderillas llamadas "negras" se ponen al toro que no se ha dejado picar suficientemente. Unas y otras son para espabilar al animal que ha quedado medio muerto con los puyazos. El pincho es un arpón de 16 mm. de ancho (20 mm. para las negras) que impide que la banderilla se desprenda. El objetivo del palo es transmitir dolor al toro en cada movimiento, actúa de palanca y el pincho va hurgando en el músculo provocando un tormento continuo que le mantiene "vivo" a los ojos del espectador.
Sigue la tortura para el toro y la Fiesta para el espectador. El "maestro" coge la muleta y una espada simulada, dándole varias tandas de pases a cual más pintoresco que no es menester pormenorizar. Junto con el capote usado al inicio no tiene otra misión que el lucimiento del matador. Cuando el toro ya no da más de sí, el torero cambia la espada simulada con la real. Una hoja de acero de 88 cm. de largo hasta la empuñadura, de ancho no especificado y aristas biseladas a fin de que entre con facilidad entre las costillas del animal. Es destacable la curvatura que presenta en el primer tercio de la hoja puesto que el objetivo del matador es alcanzar el corazón o cortar los vasos sanguíneos próximos que lo rodean a fin de que el toro caiga con la máxima rapidez posible. Para conseguir ese objetivo el estoque tiene que entrar muy vertical, algo de muy difícil ejecución.
Esquivar esa última embestida del animal, en busca de la muerte, es arriesgado y demasiadas veces son necesarias varias estocadas puesto que el acero no encuentra camino a esos puntos vitales fulminantes. Cuando la suerte está bien ejecutada, la hoja curva del estoque permite que el matador presente una estocada tendida y que sin embargo la punta se dirija a esa zona del corazón. Todas las "herramientas" de la lidia están estudiadas al milímetro, al objeto de conseguir el espectáculo deseado y el menor riesgo posible para el matador pero, aún así, las diferentes suertes del toreo raras veces son ejecutadas con la escrupulosidad que debería ser exigible. El resultado es un espectáculo bochornoso y macabro, antihumano, con toros varias veces estoqueados que vomitan sangre de forma lamentable y no acaban de caer...
La Fiesta... ¿Qué fiesta?. Ver sufrir a un animal no es ninguna fiesta. Con más de cuarenta años cumplidos me hice el ánimo un día y fui. Yo no soy de los que habla por hablar. Quería verlo con mis propios ojos. Me horroricé, pero aún así repetí por aquello de que un mal día lo tiene cualquiera. Más de lo mismo... Al son de los diferentes pasodobles, la banda de música intenta dar espectáculo y color a una tragedia. La tragedia de unos pocos y los fajos de billetes que otros muchos se llevan para su casa. Yo siempre digo que la libertad ante todo. Los que quieran ir que vayan, pero con mi dinero no se fomentarán tales salvajadas. El toro, dicen los que piensan como el marqués-escritor, nace para eso. Pues bien... Mi vida y mi muerte serán quizás peores que la de ese toro, pero yo no quiero morir para divertimento de las masas. Los anfiteatros romanos son historia pasada...
RAFAEL FABREGAT
26 de noviembre de 2013
1194- IDEAS SALVAJES Y DESPIADADAS..
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| Plaza de Toros de Castellón de la Plana. |
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| Cartel anunciador del evento. |
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| Otra imagen anunciadora del espectáculo. |
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| Foto real de Nerón, un cachorro todavía sin colmillos. |
RAFAEL FABREGAT
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