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5 de noviembre de 2019

2899- EL APÓSTOL DECIMOTERCERO..

Casi siempre que se habla de los apóstoles de Jesús se dice que fueron doce, pero no es así. Doce fueron los elegidos por Jesús sí, pero hubo uno más que, elegido por los apóstoles, sustituyó a Judas Iscariote tras su deserción y posterior suicidio. Bueno, lo del suicidio no está demasiado claro pues cada uno de los evangelistas lo relata de forma distinta. Si lo anterior lo dijo Mateo, Lucas cuenta que Judas compró un campo con aquellas monedas de plata con las que el Sanedrín pagó su traición y en aquel campo, que se llamó "campo de sangre" encontró la muerte de forma fortuita. Incluso hay versiones que cuentan que Judas llegó a viejo y murió de forma natural. Son tantos los escritos y sus traducciones que cualquiera de ellas podría ser posible, habiendo una que incluso nos cuenta que el propio Jesús le pidió a Judas que lo traicionase para que todo se cumpliera tal cual estaba escrito, lo cual le exime de todo castigo.

Es mucha la tinta derramada con diferentes versiones sobre la vida y obra de Judas Iscariote, la mayoría contando pestes a cual más increíble sobre este personaje que ha pasado a la historia como el traidor por autonomasia. Una de ellas cuenta incluso que la cuerda se rompió al intentar ahorcarse y cayendo al suelo reventó esparciéndose sus entrañas sobre la dura tierra, relato bastante improbable y resultado de la inquina que este personaje despertaba entre el pueblo. Esa misma animadversión se extendió hacia los sacerdotes judíos que contrataron sus servicios y por extensión provocó el antisemitismo al formarse una opinión negativa sobre el pueblo judío en general. 

Sin embargo ellos no fueron los únicos judíos de esta historia. Todos los apóstoles e incluso el propio Jesús también eran judíos. Judas no hizo otra cosa que interpretar el papel que Dios le tenía asignado, siendo por lo tanto inocente de aquel acto. Sea cual fuere la verdad de lo sucedido lo que si está claro es que, según San Juan, al final de la cena Jesús tomó el pan y el vino y lo repartió entre sus apóstoles diciéndoles que aquellos alimentos eran carne y sangre de su cuerpo y que debían comerlos para alcanzar la vida eterna. Todos comieron el pan y bebieron el vino, con lo cual se entiende que, aún sabiendo que Judas iba a traicionarle, Jesús lo perdonaba al hacer que también él tomara aquellos alimentos. 

La cuestión es que, tras la resurrección y ascensión de Jesús a los cielos, los once apóstoles restantes se reunieron para elegir al apóstol que había de sustituir a Judas, puesto que Jesús había establecido que fueran doce los que habían de ocupar las doce Tribus de Israel. Según los Hechos de los Apóstoles (1: 21-26) fue elegido Matías, uno de los 'seguidores de la primera hora' que, en compañía de "los doce" conocía desde el primer día la vida y ministerio de Jesús. 
Pocos días después de la ascensión de Jesús a los cielos, Pedro reunió al resto de los apóstoles y a más de un centenar de seguidores diciéndoles que, según las Escrituras (Salmos 41:9) tras la deserción de Judas otro había de reemplazarle y por lo tanto había de realizarse  su elección. 

Se propuso a Bernabé y a Matías y se rezó al Señor para que manifestase su voluntad, dejando que se eligiera a suertes. El resultado fue que el puesto de Judas lo ocupara Matías. Judas fue el único de los apóstoles de Jesús que, a su muerte, fue sustituido por otro. Esta interpretación lo fue al considerar que lo de Judas no era una muerte natural, sino una deserción que era necesario sustituir. Como los demás, Matias marchó a predicar la doctrina de Jesús y desembarcó primeramente en Etiopía y después en muchos otros lugares, sumando miles de seguidores al cristianismo. Según Clemente de Alejandría, Matías el apóstol nº13 había nacido en Belén y había sido discípulo de San Simeón. 
Había seguido a Jesús desde el primer momento de su ministerio, siendo por tanto uno de "los 72" a quien Jesús encargó que predicasen sus enseñanzas cuando Él ya no estuviera en este mundo. 
Así lo hizo pues Matías que predicó en Judea y en otros muchos países, evangelizando la Capadocia y las costas del mar Caspio, sufriendo la persecución de los pueblos bárbaros a los que pretendió evangelizar sin conseguirlo. 
Finalmente encontró la muerte al ser martirizado y ajusticiado en Cólquida (Georgia) país donde, según la mitología griega, se encontraba el Vellocino de oro, regalo de los dioses que aportaba toda suerte de prosperidad y riquezas a quienes lo poseían. No existen datos fiables de la muerte del apóstol Matías pero los Menaia griegos y otras fuentes legendarias afirman que fue martirizado y finalmente crucificado. La Iglesia ortodoxa tiene por cierto que, condenado a muerte por el sacerdote Ananás, fue apedreado hasta la muerte y posteriormente cortada su cabeza con un hacha. 
Ahora, ustedes mismos...

RAFAEL FABREGAT

9 de octubre de 2019

2880- EL NACIMIENTO DE JESÚS.

Jesús de Nazaret.
Demasiados nombres para una sola persona: Yahvé, Emmanuel, Jesús... Claro que actualmente también hay varias formas de llamar por su nombre a una misma persona. Yo más bien prefiero llamarlo Jesús de Nazaret, por ser nombre correcto y lugar de procedencia. El primer evangelio que se escribió fue el de San Marcos y allí se cuenta que Jesús nació en Nazaret de Galilea. También San Juan cuenta que Jesús había nacido en Nazaret, pero resulta que ésta era una aldea minúscula, de mala muerte y peor fama. Es por ello que Natanael dice de ella: ¿Acaso de Nazaret puede salir algo bueno?. Tan insignificante era que en todo el Antiguo Testamento nadie la nombra. Tampoco Flavio Josefo, el gran historiador del siglo I, la nombra en sus escritos. 

Los evangelistas Mateo, Lucas, Marcos y Juan.
Y eso que al hablar de las guerras judías contra los romanos nombra hasta 54 pueblos de la misma región... También el Talmut judío, nombra 64 ciudades con el mismo motivo bélico anterior y tampoco señala a Nazaret. No podía pues permitirse que un personaje tan importante como Jesús, fuera a nacer en tan insignificante lugar. Los propios evangelistas se contradicen en varias ocasiones sobre el lugar de nacimiento de Jesús y solo en los relatos de infancia de Mateo y Lucas se dice que Jesús había nacido en Belén. Incluso ellos mismos, en su vida adulta, dicen que Jesús era de Nazaret. Las pruebas sobre el nacimiento de Jesús en Belén son extremadamente débiles. Sin embargo, según el profeta Natán, Dios había asegurado al rey David que "De Belén de Efratá, pequeña entre las aldeas de Judá, saldrá el que ha de dominar Israel. Él gobernará con el poder y majestad de Jahvé, su Dios". Esa profecía se encuentra hoy en el Libro de Malaquías.

Belén o Nazaret, tanto monta, monta tanto...
Con el paso del tiempo la profecía de Miqueas se volvió famosa y todos esperaban que el Mesías naciera en Belén. Eso provocó no pocos problemas a los Apóstoles tras la muerte de Jesús, porque éste era de Nazaret y no de Belén como los judíos querían. No obstante lo importante era que a Jesús se le considerase el esperado Mesías y es por ello que, a partir de ese momento, Mateo y Lucas afirman que había nacido en Belén y era el descendiente del rey David. Su origen terrenal no tenía importancia alguna, cuando lo que se pretendía era predicar que su verdadero origen y destino era el Cielo. Tampoco hay fecha, ni siquiera aproximada para el nacimiento. Se sabe que, con toda probabilidad, Jesús nació cinco años antes de la fecha proclamada, pero ningún dato que nos diga día, mes o estación del año para ello. Tampoco donde.

Julio I (337-352). 35º Papa y hacedor de la Navidad. 
La fecha del nacimiento de Jesús la impuso el papa Julio I hacia el año 350 de nuestra era, aunque tampoco tenemos fecha exacta para ello. Hasta entonces se celebraba el día 6 de Enero, junto a la Epifanía. El papa tomó esa nueva fecha para celebrar el nacimiento de Jesús porque en el calendario juliano el solsticio de invierno se celebraba en esa fecha y por ser ésta una gran celebración entre los pueblos del hemisferio norte. Con el fin de paliar los continuos enfrentamientos entre paganos y romanos cristianizados por el emperador Constantino I, con el apoyo del papa, se buscó que las fiestas paganas de las Saturnales coincidieran con el nacimiento del Mesías. Buscando acabar con tanta inseguridad documental, fue también este papa quien ordenó la conservación de los documentos, fundando el Archivo de la Santa Sede. 

Nada se había guardado de forma oficial hasta entonces... Lo cual no fue óbice para perpetuar la religión cristiana, muchas veces a golpe de espada como ha sucedido en todas las demás. Tenemos pues celebración y fecha para ello, pero nadie sabe la verdad de cuando nació Jesús de Nazaret y mucho menos poder asegurar que fue en Belén. Ni siquiera los evangelistas ponen nombre y fecha a este acontecimiento. Nada que extrañar en unos tiempos en los que demasiados nacimientos quedaban sin registrar. Según Lucas "Jesús tenía 'unos 30 años' en el decimoquinto año del emperador Tiberio" (27 ó 28 de nuestra Era). Lo cual quiere decir que tampoco ellos lo sabían. En cuanto al lugar... Aún en el caso de haber nacido en Belén, que sin duda será que no, para José y María este pueblo era un simple lugar en el que empadronarse en cumplimiento al edicto del César... 

RAFAEL FABREGAT

29 de septiembre de 2019

2872- EL ESCONDITE DE DIOS.

Dios, si existe, está cansado de todos nosotros y especialmente de aquellos que solo predican mentiras en su nombre. Dios, si existe, no necesita predicar mentiras ni verdades. No estamos hechos a su imagen y semejanza, nada más lejos de la verdad, pero sí que nos ha dado la capacidad de saber lo que está bien y lo que está mal. No sé, pobre de mi, por qué lo ha hecho de ese modo, pero imagino que será para que obremos según nuestro criterio y siempre sabiendo que obramos mal cuando de este modo actuamos. Claro que ¿cual puede ser el interés de Dios en nuestra forma de comportarnos?. Ninguno, sin duda. En estas cosas del obrar, como en todo lo que es de este mundo, está siempre el interés. ¿Y que mejor forma que la religión para velar, sin guarda ni trabajo, por los intereses de quien tiene bienes que custodiar?. El miedo es su mejor arma y la más económica.

Sí amigos. La religión es el arma más barata y eficaz para que todos obremos de acuerdo a los intereses de los ricos y el clero. No es el miedo a una denuncia y ni tan siquiera a un internamiento en prisión, el arma más eficaz a la hora de meter en vereda a quienes usan y abusan de los bienes ajenos, no. Desde que el hombre camina por este mundo, su mayor miedo siempre ha estado en el más allá. Parece increíble, pero valerosos luchadores y descubridores de simas y mundos ocultos, sin miedo a nada ni a nadie, se amedrantan cuando se les habla de la muerte y de lo que puede haber detrás de ella. Es nuestro Talón de Aquiles, la parte débil de una humanidad que no se resigna a que la muerte sea el final de todo. Sin embargo, que no le quepa duda a nadie que así es. Tal como venimos, nos vamos. Sin que para nada nos sirva todo lo poco o mucho que podamos haber acumulado.

A mayor saber, más ignorancia. Resulta chocante que solo crean saberlo todo. los que no saben nada. Por el contrario, los que saben, solo saben que no saben nada. Es curioso pero así es. ¿Y qué hace Dios al respecto?. Pues nada. ¿Qué va ha hacer con esta recua de energúmenos egoístas que solo sirven para envidiar al prójimo y buscar, si pueden, superarle en todos los frentes?. Y total... ¿Para qué?. Pero, en fin, así somos. Que nadie se confiese al cura por ello, pues tan solo sirve para que se nos ría en la cara. ¿Acaso no son ellos los más soberbios y grandes pecadores?. En fin, ¿para qué seguir?. Si hay Dios, que lo dudo, tiene que estar hastiado de todos nosotros desde hace milenios. Antes la gente se mataba a espadazos unos con otros, pero hoy es más fácil. Desde miles de kilómetros, un misil teledirigido da en el blanco con una precisión de centímetros.

Más barato aún es matarnos de hambre. Quienes mandan lo controlan todo y, en los países pobres de solemnidad, hasta la comida y, si me apuras, incluso el agua. Este es el mundo de hoy. ¿Pasaría lo que pasa si hubiera Dios?. Sin duda no. Naturalmente existió Buda, Mahoma y Jesús de Nazaret, entre otros muchos, pero estos señores, ¿fueron dioses?. Claro que no. Fueron gente muy inteligente y locuaz. Encantadores de serpientes. Sabemos que por la milésima parte de lo que aquí se dice, murieron miles de personas en las hogueras preparadas por diferentes religiones pero, ¿qué más da?. Todo lo que un servidor tenía que hacer en esta vida, ya lo ha hecho y lo que quedó en el tintero ya lo terminarán aquellos que tengan esa inquietud. Todos quienes han conseguido llegar a los 90 años, suelen acabar lamentando sus achaques y triste soledad.

Ermita rupestre de Valderredible, lugar donde se esconde Dios.
Si existe, Dios también debe estar triste y solo. Tanto que habrá vuelto sin duda a aquellos lugares prehistóricos donde se le rezaba con fe y esperanza, algo que la humanidad actual ya no tiene. En los tiempos actuales, no hay tiempo para Dios. Los padres, bastante tenemos con ganarnos nuestro sustento y el de nuestros hijos, mientras que los hijos bastante tienen con estudiar y sacar buenas notas para sacar un título universitario que muchas veces no les sirve para nada. Hubo un tiempo, no hace mucho, que todos querían ser funcionarios pero actualmente lo que prima es ser futbolista o político. Los primeros porque ganan el dinero a patadas y los segundos porque se lo ingresan en cuenta sin tener que hacer nada, más que despotricar contra los rivales. Según dicen ellos, eso también es trabajo. ¡Y duro!. Se trata de ver lo que no hay, e ignorar lo que está a la vista de todos.

RAFAEL FABREGAT

6 de junio de 2019

2787- JESÚS NO RESUCITÓ.

Una cosa es la Fe y otra muy distinta la Historia real y probada.
La Pascua, fecha de máxima importancia dentro del calendario litúrgico, proviene del idioma hebreo (pesáh) y del griego (pascha). Significa "paso" y en este caso se refiere al paso de la vida a la muerte de Jesús de Nazaret. Nadie duda sobre la existencia de Jesús de Nazaret, como tampoco de su nacimiento en Belén y de su muerte en Jerusalén, pero si hay motivos y grandes dudas sobre su autenticidad en lo referente a ser hijo de Dios y lo mismo cuando nos hablan de su resurrección. Ni siquiera hay escritos de la época que nos hablen de ella, lo cual hubiera sido normal, dada su importancia. Menos aún que nos cuenten que dicha resurrección fue un hecho visto y comprobado. De acuerdo con las creencias antiquísimas de la humanidad, que no se resigna a una muerte irreversible, la resurrección es algo simbólico y no una vuelta a la existencia terrenal. 

Es lógico pensar que, como todo el mundo que cree en ello, Jesús pasó de la vida a la muerte y por consiguiente de la vida terrenal a la espiritual. No son hechos, sino cuestión de Fe. Efectivamente, y aún no estando documentado, es probable que su cuerpo fuera retirado del sepulcro por sus propios apóstoles o por personas cercanas al finado. Los testigos que dijeron haberle visto después de su muerte eran justamente los mismos que le abandonaron en su pasión, por miedo a pasar por el mismo calvario. Como bien dijo el papa Benedicto XVI, algo debió pasar para que los mismos apóstoles que habían huido de Jerusalén durante la pasión de Jesús de Nazaret, volvieran a los pocos días predicando con gran fervor que Jesús había resucitado.
Tal como ocurre con todos los hombres y mujeres, según la Fe cristiana, Jesús no resucitó a una nueva vida terrenal, sino en Dios. Se une a ello la desaparición de su cuerpo en el sepulcro. No hay una explicación natural para esta creencia, sino que radica en la Fe que todo mortal puede tener, para no dar un fin radical y definitivo a su existencia. Sería el máximo deseo de todo ser humano que todo cuanto predican las religiones fuera cierto y de ello se aprovechan quienes viven de sus predicaciones.

Ya en el evangelio de San Mateo se habla del robo del cuerpo de Jesús. Sin embargo no hay documento alguno que nos hable de su resurrección ni tampoco de sus posteriores apariciones. Pero, vayamos a la Historia...
La única realidad es que no existe documentación alguna sobre su enterramiento en la cueva de José de Arimatea y Nicodemo. Menos aún de que resucitara de entre los muertos. Ni siquiera existe documento alguno de la época que hable de ello, lo que indica que nada de eso debió suceder. El papiro 52 (P52) también llamado "Fragmento de San Juan" es el trozo de manuscrito más antiguo que existe que hable del Nuevo Testamento. Un solo pedazo de hoja de papiro que está conservado en la Biblioteca Rylands de Manchester (Reino Unido). Contiene el evangelio de San Juan (18:31-33 en el anverso y el 37-38 en el reverso) supuestamente escrito a finales del siglo I.

P52 documento más antiguo del Nuevo Testamento. (Año 125 aprox.)
El P52 es el documento más antiguo que nos habla de la figura de Jesús de Nazaret. El estilo es adriánico, lo que sugiere que está escrito en la citada fecha. En su anverso y reverso se lee lo siguiente: 
"Los judíos replicaron, Nosotros no podemos matar a nadie
Pilato llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el rey de los judios?.
Sí, como dices, soy rey. Para esto he nacido. He venido al mundo para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.
Pilatos responde: ¿Qué es la verdad?. 
Sin responder, Pilatos salió y dijo a los judíos. Yo no encuentro delito en él".
Hay varios papiros que nos cuentan lo mismo, pero su escritura es de finales del siglo II o posteriores por lo que el P52, aún sin estar probado, es el único que efectivamente puede atribuirse a la propia mano de Juan el Evangelista.

San Juan fue el más joven de los apóstoles de Jesús, hermano del apóstol Santiago, por lo que todo cuanto escribiera sobre la figura de Jesús era de primera mano. Murió en Éfeso a los 94 años de edad, hacia el año 100 (+/-), motivo por el cual se puede considerar que el llamado P52 pudo ser escrito por la mano de este personaje bíblico. Era hijo de Zebedeo y Salomé, ella de la casa de David y probable hermana carnal de María.
Al respecto de Jesús la Santa Biblia tampoco dice que resucitara, sino que "como ser humano murió y como ser espiritual volvió a la vida". (Pedro 3:18, Hechos 13:34, Corintios/1- 15:45, Corintios/2- 5:16)
El mismo Jesús dijo a sus apóstoles que no resucitaría con su cuerpo carnal, que daría como sacrificio a la humanidad. (Juan 6:51 y Mateo 20:28)
Según las diferentes iglesias cristianas, la Santa Biblia aclara que Jesús entregó su cuerpo carnal para siempre. (Hebreos 9:11 y 12)
Según diferentes evangelistas, la posible resurrección de Jesús y aparición posterior se refiere a que tomó la forma de hombre para poder ser visto por sus apóstoles, tal como ya lo hicieran antes los ángeles...(?) De alguna manera tienen los sacerdotes que dar explicación a lo que no la tiene y poder así seguir viviendo de ello.

RAFAEL FABREGAT

20 de abril de 2019

2755- LA IGLESIA Y EL SEXO.

Para la Iglesia Católica el sexo siempre ha sido cuestión importante y por mucho que se hable sobre el número de gays que hay entre sus filas, el de hetereosexuales es sin duda muy superior. Tanto es así que en 1490 el papa Inocencio VIII, a quien se le atribuye la paternidad de Cristóbal Colón, ordenó llevar a cabo el censo de prostitutas de la ciudad de Roma. El censo tuvo un resultado inesperado... Roma, centro del catolicismo mundial, albergaba la nada desdeñable cifra de 6.800 mujeres cortesanas o concubinas. Sin embargo, lo que más llamó la atención fue que todas ellas estaban dedicadas al servicio del clero romano. Las viejas prostitutas de los bajos fondos, putas por la noche y mendigas durante el día, no fueron ni quisieron ser censadas, al objeto quizás de escapar del control eclesiástico.

En aquellos tiempos de la Edad Media, en los que la Iglesia ejerció más que nunca su poder sobre las comunidades, dictaba incluso al resto de mortales cómo tenían que ser las relaciones sexuales en lo referente a las posiciones a la hora de practicarlas. Al respecto, todo lo que no fuera la posición del "misionero" era pecado. No se aceptaba, bajo ningún pretexto ni siquiera por minusvalía física, que fuera la mujer la que estuviera encima del hombre y tampoco que éste estuviera detrás de la mujer pues, para la Iglesia, eran aberraciones que iban en contra del orden natural de las cosas. Ya no hablemos del sexo oral o anal que, según ellos, era el mayor de los pecados puesto que se ejercía única y exclusivamente por placer y no para procrear, como los puristas entendían que era el único objeto de las relaciones sexuales. 

Cuando la Iglesia conocía de alguien que practicaba sexo en posiciones "desviadas" el castigo podía ser muy severo. Hasta tres años de penitencia para la mujer que se ponía encima del marido y más todavía cuando se practicaba sexo oral o por detrás. Sin embargo el coito anal quedaba fuera de todo castigo (?) quizás por ser la posición más utilizada por el clero, tanto con hombres como con mujeres. El obispo alemán Albertus Magnus, canonizado en 1931 por el papa Pío XI, denominó cinco posiciones sexuales, clasificándolas de mayor a menor según la aceptación que tenían en aquellos tiempos:
- La del misionero,
- De lado,
- Sentados,
- De pie y
- Por detrás.
Magnus decía que la del misionero era la única posición natural, añadiendo que el resto eran moralmente cuestionables pero no mortalmente pecaminosas. Añadió también que, en determinadas situaciones de obesidad extrema o impedimento físico, las cuatro posiciones finales podían ser aceptables e incluso prácticas.

RAFAEL FABREGAT

22 de marzo de 2017

2376- LA TUMBA DE JESUCRISTO.

Según la tradición cristiana José de Arimatea era hermano menor de Joaquín, el padre de la Virgen María. Tras la temprana muerte del esposo de María, el poderoso José de Arimatea se convirtió en tutor de Jesús. Miembro del Sanedrín y Decurión de los romanos, era rico e ilustre pero también persona buena y honrada. Según cuentan los evangelistas era discípulo de Jesús, pero guardando las apariencias por miedo a los gobernantes.

Los cuatro evangelistas coinciden al contar que, al dispersarse los apóstoles tras la crucifixión de Jesús de Nazaret, José de Arimatea solicitó a Poncio Pilato que le permitiera recoger el cuerpo para darle sepultura en su propia tumba, un sepulcro nuevo excavado en la roca que se había preparado para él mismo. Recibida la autorización de Pilato, con la ayuda de su compañero Dicodemo y en presencia de María de Betania, desclavaron a Jesús de la cruz y lo trasladaron a la tumba de José de Arimatea. Según la leyenda, como el lugar donde se había llevado a cabo 'la última cena' también era propiedad de José de Arimatea, durante la crucifixión o tras ella, José recogió con el Santo Grial parte de la sangre que manaba del costado de Jesús y lo llevó consigo hasta el sepulcro.

Tras ungir María de Betania el cuerpo de Jesús y envolverlo en lienzos, fue depositado en la tumba, cerrándolo todo con una enorme losa para evitar algún posible sacrilegio de los judíos que habían propiciado la muerte del Nazareno. 
Hace escasas fechas han finalizado los trabajos de restauración de la Cúpula y del Edículo, en el Santo Sepulcro de Jerusalén, lugar que se supone es el que ocupaba aquel sepulcro primigenio de José de Arimatea, en el que fue depositado el cuerpo de Jesucristo y en el que resucitó para subir a los Cielos. En breve, peregrinos y turistas podrán visitar nuevamente este lugar emblemático de la Ciudad Vieja de Jerusalén. 

A unos cientos de metros de distancia se encuentra también el lugar donde fue crucificado y el pozo excavado por Helena de Constantinopla en busca de la Santa Cruz que fue hallada en ese punto.
La amenaza de ruina, por la humedad y los muchos túneles y alcantarillados existentes en el subsuelo, permitieron que se pactara entre las tres iglesias custodias: ortodoxa, armenia y católica, una completa restauración del lugar que nunca se había llevado a cabo de forma tan completa. Diez meses de trabajo y un presupuesto cercano a los seis millones de euros es lo que ha costado la restauración. El Edículo es el lugar, dentro del Templo, donde se supone que el cuerpo de Jesús fue ungido y enterrado. Dentro del habitáculo se ha abierto una nueva y pequeña ventana que permite a los visitantes ver la piedra original de la cueva donde se excavó la tumba en la que se depositó el cuerpo de Jesús.

RAFAEL FABREGAT

2 de julio de 2016

2137- JESUCRISTO NO ERA GUAPO.

Naturalmente lo que hagan los escultores imagineros, nada tiene que ver con una realidad que nadie conoce. No en vano se les llama imagineros, pues de su imaginación salen las imágenes que adornan las iglesias cristianas de los diferentes signos. Hombres al fin y al cabo, la mayor parte de la gente se ha preguntado alguna vez cual sería el aspecto físico y real de Jesús de Nazaret. A ciencia cierta nada se sabe, ni en lo físico ni en nada de lo que de él se habla y escribe. Sin embargo... algo hay. Era judío y por lo tanto de estatura media-baja, piel morena y cabello negro; bastante fornido puesto que, por diferentes motivos, realizaba largas caminatas. Nada que ver con lo que los imagineros presentan. Isaías (52:14) nos dice:  "No hay parecer en él, ni hermosura. Le veremos, sin atractivo alguno que pueda encender nuestro deseo".

Tenemos otra descripción santa y mártir del aspecto físico de Jesucristo, que nada tiene que ver con el apuesto joven que se nos muestra en las imágenes de su crucifixión o predicando en los diferentes parajes, según los iconos de la cristiandad.
Según el mártir San Justino, Jesús de Nazaret no era muy agraciado.
Justino nació a finales del siglo I en la ciudad de Flavia Neápolis, en la actual Cisjordania. En la antigüedad el nombre fue Siquem, ciudad israelita de la tribu de Efraín y capital del Reino de Israel. Ciudad antigua e histórica pues contra ella combatió el faraón Seostris III el siglo XIX a.C. Allí hicieron parada y fonda Abraham, Sara y Lot de viaje a Canaan y según evangelio de Juan (4,5) en uno de sus pozos fue donde Jesús encontró a la mujer samaritana y le pidió agua para beber. No tenemos pues motivo alguno para dudar de la palabra de San Justino, uno de los primeros apologistas cristianos, cuando nos habla de la fealdad de Jesucristo.

Aunque educado inicialmente en la filosofía platónica, Justino estudió profundamente la Biblia en Éfeso y se convirtió al cristianismo, dedicando toda su vida a difundir lo que él consideraba la verdadera filosofía. Gran viajero acabó instalándose en Roma, donde fundó el Didascáleo Romano un escuela de filosofía cristiana. Debido a sus constantes disputas con el filósofo cínico Crescencio, éste le denunció al prefecto de Roma y tras un duro interrogatorio sobre sus creencias, compartidas con otros seis compañeros, los mandó azotar cruelmente a todos y posteriormente les decapitó. 

La autenticidad de los escritos de San Justino quedan pues certificados al ser considerado hombre y santo veraz en sus enseñanzas, tanto por la Iglesia Católica, como por la Alglicana y la Ortodoxa. Forenses israelíes reconstruyeron el posible rostro de Jesús, en base a estudios sobre el aspecto de restos de judíos de aquella época y características similares. 
También San Faustino cita la imagen de Jesús fea, casi deforme... "un hombre sin belleza alguna, sin gloria y sujeto al dolor".
Según San Clemente de Alejandría, que también compartía con San Justino la opinión de la fealdad del Salvador... "Jesús era más bien feo de rostro. No quiso tener belleza corporal para que dirigiésemos nuestra mirada hacia las cosas profundas y no a las superficiales..."


Como podemos ver en la foto de la derecha, la imagen de Jesús, un fresco pintado en una pared de las catacumbas romanas, es de estatura baja y aspecto vulgar. 
Cuando el pagano Celso le dice a Orígenes que Jesús era pequeño, feo y desgarbado, éste le responde... "Efectivamente Jesucristo no era hermoso, pero no por ello despreciable". Y añade la curiosa teoría de que... "Cristo es feo a los ojos impíos y hermoso a los justos"
Tertuliano va más allá al decir: "Su cuerpo no tiene brillo celestial alguno y se halla desprovisto de cualquier belleza humana"
San Efren (sirio) le atribuye a Jesucristo una estatura de poco más de tres codos, alrededor de 1,40 m. De acuerdo con sus datos, difícilmente llegaría al metro y medio de altura.
En verdad no existe imagen alguna de Jesús que podamos dar por fidedigna y digna por tanto de credibilidad pero, con el tiempo, 
esta percepción de la nula belleza de Jesucristo fue cambiando y lo de su fealdad quedó en el olvido, describiéndolo justamente con lo contrario.


Otros santos posteriores nos contaron que Cristo estaba lleno de una belleza y gracia admirables. San Agustín popularizó la versión de un Jesús, "el más bello de los hombres" y a partir de ese momento los teólogos adoptaron esta versión que convenía defender con todo tipo de argumentos. Tajantemente se defendió a partir de ese momento que... "Es imposible creer que un alma en la cual todo es perfecto y admirablemente equilibrado, estuviese unida a un cuerpo imperfecto..." Hijo de Dios o no, era sin duda un hombre de carne y hueso que había creado una religión. Darle una fisonomía desagradable no era conveniente, pues podía dañar su ministerio. Escrito está que guapo o feo atraía a la gente y les magnetizaba con su oratoria. No tener su rostro puede ser una ventaja, pues cada cual puede imaginarlo a su manera.

RAFAEL FABREGAT

17 de abril de 2014

1340- DE ABRAHAM A JESUCRISTO.

Abraham expulsa a Ismael y a su madre Hagar.
Ismael era el hijo primogénito de Abraham, pero no hijo de su esposa Sara, sino de Hagar la esclava egipcia de ésta. Es por ello que la religión judeocristiana da preferencia a Isaac, segundo hijo de Abraham pero primero y único legítimo, puesto que nace dentro del matrimonio con Sara y con la bendición de Yahvé. Este es por tanto el heredero de la "Tierra Prometida"
Ante los contínuos desprecios de Ismael por su hermano Isaac, atendiendo los deseos de su esposa, Abraham expulsó de su casa a Ismael y a su madre Hagar. Ambos vagaron por el desierto hasta que años más tarde Ismael se casó con una princesa egipcia. Una de sus hijas se casó con Esaú, hijo de su hermano Isaac. Ismael murió a los 137 años de edad (G. 25:17).
Isaac era pues el hijo legítimo de Abraham y Sara, su esposa. Isaac se casó con Rebeca que resultó ser estéril motivo por el cual el hombre imploró a Dios la fertilidad de su esposa y finalmente Éste le concedió dos hijos gemelos: Esaú y Jacob
La preferencia paterna por Esaú provocó los celos de Jacob y éste, más inteligente, un día que el hermano llegó a la casa desfallecido compró a Esaú la primogenitura por un plato de lentejas, aunque nada dijeron a su padre Isaac.


Isaac bendice equivocadamente a Jacob.
Muchos años después, cuando Isaac envejeció y había quedado casi ciego, mandó a Esaú a cazar para celebrar el acto de bendición con el que le cedía el cargo de patriarca de la familia y la herencia correspondiente por ser el primogénito. Oído esto por Rebeca, le dijo a Jacob que degollara dos cabritos y se hiciera pasar por su hermano para que fuera él quien recibiera la bendición y la herencia. Respondió Jacob que su padre le reconocería porque Esaú era muy velludo y él lampiño, por lo que Rebeca le colocó parte de las pieles de los cabritos en sus manos y lo llevó a presencia de Isaac haciéndole pasar por su hermano. Como sea que la voz que escuchaba no le parecía la de Esaú, Isaac le pidió que se acercara y al tocar las peludas manos le dio su bendición. Marchó Jacob y cuando regresó Esaú y conoció lo ocurrido juró matar a su hermano.


Jacob se enamora de su prima Raquel.
Enterada Rebeca de las intenciones asesinas de Esaú hizo huir a Jacob a la casa de su tío Labán, hermano de la madre. Enterado Esaú de la marcha de Jacob, mandó a su hijo Elifaz para que lo matara y recobrara sus pertenencias. La venganza no se llevó a cabo pero sí la recuperación de lo heredado. Al llegar a Haran, Jacob se enamoró de su prima Raquel, la hija menor de su tío Labán. Un mes después Jacob pidió su mano a Labán y careciendo de dote le ofreció a su tío siete años de trabajo que éste aceptó. Pasaron los siete años y cuando Jacob reclamó la mano de Raquel, Labán le dijo que no podía dar la hija menor sin estar la mayor (Lea) comprometida y que era ésta la que podía darle. Ante el rechazo de Jacob, su tío le ofreció a Raquel siempre que también cogiera a Lea

Jacob con sus hijos.
Aunque Jacob solo amaba a Raquel se casó con ambas y trabajó siete años más para su tío Labán. Ante los continuos desprecios a Lea, Dios lo castigó convirtiendo a Raquel en estéril. Mientras tanto Lea le dio de inmediato cuatro hijos: Rubén, Simeón, Leví y Judá. Incapaz de procrear y celosa de su hermana, Raquel propuso a Jacob que tuviera hijos con su criada Bilha que dio a luz a Dan y Neftalí. Visto lo que había hecho su hermana, también Lea propuso a Jacob que tuviera hijos con su criada Zilpa que le dio a Gad y Aser. Lea volvió a quedar fértil y tuvo a Isacar, Zabulón y Dina. Dios se acordó entonces de Raquel y la hizo fértil dándole a Jacob dos hijos más: José y Benjamín, éste último ya camino de la Tierra Prometida, pues terminado el compromiso que tenía con su tío, Jacob marchó con sus esposas e hijos.


José vendido por sus hermanos a los mercaderes.
De camino se le apareció Dios a Jacob y le dijo que en adelante se llamaría Israel. Durante un tiempo se establecieron en Sucot pero fue cuando viajaban posteriormente a Efrata, camino de Belén, cuando Raquel tuvo a su hijo Benjamín, muriendo en el parto y siendo enterrada a las afueras de Belén donde su tumba es visitada por gentes de todo el mundo. Isaac murió a la edad de 180 años, 44 después de bendecir equivocadamente a Jacob y que éste marchara a la casa de su tío Labán. También en aquellos tiempos los hijos mayores de Jacob vendieron a su hermano José a unos mercaderes, como consecuencia de los celos que le tenían. Establecido en Egipto José llegó a ser Gobernador de aquellas tierras, solo por debajo del Faraón. Sus descendientes se contaminaron de la vida material de ese imperio, aunque la Biblia cuenta que Jacob llegó a vivir un tiempo en las tierras de Gosén (José). 


Jacob reúne a sus hijos en el lecho de muerte.
No sabemos cuantos años más viviría Lea, su primera esposa, hermana mayor de Raquel. Tampoco sabemos si por fin Jacob aprendió a amarla. Solo se sabe que a su muerte Jacob la enterró en la Caverna de los Patriarcas en Hebrón lugar que, aún sin ser su favorita, le correspondía por ser su primera esposa. Al final de su vida, Jacob reunió a sus hijos junto al lecho de muerte y los bendijo a todos. Les contó su profundo amor por Raquel pero, quizás arrepentido del desamor con que siempre trató a Lea, pidió ser enterrado con ella. Poco después, recogiendo sus pies en el lecho, expiró. (G. 49:33) 


Atendiendo su voluntad el cuerpo de Jacob fue embalsamado y llevado a las tierras de Canaán donde sería enterrado con su esposa Lea en la Caverna de los Patriarcas. Con sus padres Isaac y Rebeca; con sus abuelos Abraham y Sara... Aún sin ser amada, Lea favoreció la Casa de Israel al concebir seis de los doce hijos de Jacob, que formarían las doce tribus de Israel. 
Fue Lea la que concibió a Judá, del que descendería el rey David, su hijo Salomón y el propio Jesucristo que, según las enseñanzas de la Iglesia Católica, moriría en la Cruz por todos nosotros. Nadie sabe si todo esto sucedió y si fue de esta u otra forma, pero así nos lo cuenta el Génesis y la Sagrada Biblia. Ahora nos corresponde a nosotros extraer nuestra opinión de todo ello, lo que tampoco será seguramente la verdad pero sí "nuestra verdad", la que vale, la que cuenta para cada uno de nosotros.

RAFAEL FABREGAT

15 de abril de 2014

1337- EN BUSCA DEL ALMA.

Según los evangelios...
"Por motivos que desconocemos, nuestro Padre Celestial hizo que tomáramos un cuerpo mortal y viviéramos durante un tiempo en la Tierra. Finalmente el cuerpo morirá y nuestra alma marchará a vivir al inframundo de los espíritus. Ese inframundo no es definitivo, sino un lugar de espera y aprendizaje, donde los justos descansarán de las penas y el dolor. Allí permanecerá hasta la llegada de la Resurrección. En ese momento el cuerpo se unirá nuevamente con el espíritu y disfrutará para siempre de la Gloria que haya alcanzado. 
Los profetas de los últimos días han dicho que los espíritus de los que han muerto no se hallan lejos de nosotros. El muro que separa esta vida con el más allá es delgado y aunque no nos demos cuenta, nuestros seres queridos nos ayudan a caminar en la buena dirección". 


Mi criterio es que:
"Nadie pidió venir, ni eligió senda o destino. También el carácter fue heredado de nuestros ancestros y poco o nada podemos hacer para cambiarlo. Por mucho que pueda pulirse con la educación y la enseñanza, el hombre nace, no se hace. Al final uno es según las ideas con las que ha venido al mundo. Por lo tanto, a pesar de nuestros diferentes comportamientos, si verdaderamente hay un Dios con la bondad que nos muestran las antiguas escrituras, Éste nos lo perdonará todo y nos acogerá en el mismo Paraíso donde estuvieran los Justos. A todos nos espera con los brazos abiertos, porque todos somos hijos suyos y sin culpa de nacer con ideas menos gloriosas que las de aquellos. Por lo tanto, si hay Cielo, allí nos encontraremos todos".
Esto y no otra cosa es lo que piensa al respecto...

RAFAEL FABREGAT