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27 de febrero de 2019

2727- LAS LOCURAS DE CALÍGULA.

Calígula, o Cayo César, fue 
coronado a los 23 años de edad, como tercer emperador romano  y ostentando el poder desde Marzo del año 37 hasta Enero del 41. No llegó a los 4 años de mandato, pues fue asesinado por Casio Querea, tribuno militar de la Guardia Petroriana, aunque fueron muchos más quienes clavaron las espadas en su cuerpo. Querea no actuaba solo, sino que eran varios los senadores y miembros de la alta sociedad quienes planearon la muerte de un emperador que abusaba de su cargo y de todos cuantos tenía a su alrededor. El emperador iba siempre perfectamente escoltado pero, rodeado por pretorianos y nobles, cuando sus guardaespaldas se dieron cuenta de que estaba siendo atacado, Calígula ya estaba muerto en el suelo. 


La plebe pidió que los asesinos fueran castigados y el nuevo emperador, Claudio, ordenó la ejecución de Querea y sus compinches. La mayor parte de quienes escribieron sobre el emperador Calígula lo tacharon de excéntrico o directamente loco, aunque algunos achacaron su demencia a una enfermedad cerebral que había sufrido debido a sus muchos excesos y de la que al parecer se había curado por completo. El apodo de Calígula (botita) se lo pusieron de niño los soldados, en una expedición a Germania en la que acompañaba a su padre, debido a que gustaba de calzarse las sandalias de los combatientes. Sus últimos años de vida estuvieron rodeados por una serie de escándalos sexuales e incluso incestuosos con sus hermanas a las que finalmente obligó a prostituirse. Su crueldad y perversión sexual lo presentan como un tirano demente, al que había que obedecer para no poner la vida en peligro.

En sus cuatro años como emperador tuvo cuatro esposas y cientos de amantes. Ordenó la muerte de su primera esposa, suegro y varios familiares. Dedicado a la buena vida y a los dispendios más desmesurados y excéntricos, dilapidó en poco tiempo el dinero atesorado por sus predecesores y que se estima en tres mil millones de sestercios. En sus mansiones y palacios flotantes organizaba fiestas inacabables, siendo frecuentes las agresiones sexuales contra las invitadas. Sus palacios eran auténticos burdeles donde, todo le estaba permitido, incluso con las esposas de sus súbditos. Todo esto le llevó también a mantener relaciones sexuales con numerosos hombres, a los que después mandaba ejecutar en más de una ocasión.

Encaprichado con Livia Orestilla, esposa del político y noble romano Cayo Calpurnio, la violó el mismo día de sus esponsales, anuló su matrimonio y la convirtió en su segunda esposa, lo cual no fue óbice para condenarla al exilio un tiempo después al sospechar que seguía manteniendo contacto con su anterior marido y amante. No es pues de extrañar que incluso los más cercanos a su persona se convirtieran en enemigos de un emperador tan déspota y cruel. Lo que está perfectamente escrito en la Historia es que Calígula despreció al Senado y descuidó sus responsabilidades como gestor del imperio. Sus extravagancias, exageradas o no por los diferentes escritores, vienen a decirnos que no resulta conveniente abusar de quienes tienes cerca, sobre todo si se llaman Calígula...

RAFAEL FABREGAT

11 de septiembre de 2018

2655- BAÑOS DE SANGRE.

El día 7 de Agosto de 1560 nacía en Transilvania (Hungría) la que sería conocida como la asesina más sádica que ha conocido la humanidad, con 650 asesinatos de mujeres jóvenes a sus espaldas. Hija de extravagantes aristócratas, entre los que se contaban hechiceros, pero también héroes y hasta reyes, nacía ya con el título de condesa de Ecset y con el nombre de Isabel de Báthory. Aunque la mayor parte de los nobles del país apenas si sabían leer y escribir (un cronista de la época relata que el príncipe de Transilvania era prácticamente analfabeto) Isabel ya recibió una esmerada educación, hablando y escribiendo en poco tiempo húngaro, latín y alemán. Con apenas 15 años se casó con el conde Ferencz Nadasdy y el matrimonio se fue a vivir al castillo de Cachtice, ubicado en la actual Eslovaquia.

Los esposos apenas se veían, puesto que el conde siempre estaba metido en las continuas guerras de la época. Por ese motivo Isabel no tuvo descendencia hasta diez años después. Su primera hija se llamaría Ana y en los trece años siguientes tuvo tres hijos más. El 4 de Enero del año 1604 murió el marido y la condesa, ya libre de todo control marital, cambió carácter y comportamientos, buscando la compañía de hombres y mujeres. Mandó a sus hijos con amigos y familiares y comenzó su esquizofrénica carrera por mantener su juventud a toda costa. Con la ayuda de tres maquiavélicos colaboradores, montó en los sótanos de su castillo la mayor cámara de torturas que mente humana hubiera podido imaginar. Ella y sus ayudantes empezaron sus hazañas con todas las sirvientas adolescentes del castillo. Isabel no tenía interés alguno en mujeres cuarentonas. 

Solo las mujeres jóvenes le interesaban y más aún si se trataba de bellas adolescentes. Tanta avidez de sangre joven era porque la condesa quería mantenerse joven y bella, motivo por el cual no solo se bañaba con la sangre de aquellas criaturas, sino que incluso se la bebía convencida de que era el elixir de la eterna juventud. Las niñas de todos los pueblos próximos empezaron a desaparecer y cuando las jóvenes plebeyas empezaron a escasear siguió con las hijas de las familias nobles. Con estas prácticas se mantuvo impune hasta el año 1610, cuando los rumores sobre lo que allí estaba aconteciendo llegaron a los oídos del rey Matías II de Hungría quien mandó a su ayudante Georgy Thurzo para investigar el asunto. Apenas cruzaron las murallas los hombres del rey ya divisaron varios cadáveres y a la propia Isabel dándose un baño de sangre en los jardines del castillo. 

En el juicio todos sus colaboradores confesaron los crímenes y en Abril de 1611 Isabel de Bhátory fue condenada a cadena perpetua, al tiempo que sus colaboradores fueron ejecutados. Abandonada por todos, la condesa vivió encarcelada en sus aposentos del castillo de Cachtice hasta el día 21 de Agosto de 1614 fecha en la, no recogiendo la comida que le pasaban por una rendija, entraron en sus aposentos y la encontraron muerta y comida por las ratas. 
No hubo preguntas ni comentarios. 
Había que pasar página y la condesa sangrienta, como la llamaban, fue enterrada sin ceremonia alguna. 
Curiosamente, aquellos sótanos que fueron mudo testigo de tantas torturas y asesinatos, son actualmente las prestigiosas bodegas que guardan y maduran el famoso vino "Sangre de Bathory", algo macabro que no impide que éste sea un exquisito vino muy solicitado en el país.

RAFAEL FABREGAT

16 de enero de 2017

2321- MOTÍN EN EL BATAVIA.

El Batavia fue un galeón de tres palos de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, un auténtico coloso para su época pues con una longitud de casi 57 metros y un palo mayor de 55 metros, desplazaba 1200 toneladas y era portador de 24 cañones. Construido en Amsterdam, apenas terminado y como viaje inaugural, el 27 de Octubre de 1628 puso rumbo hacia la Isla de Java. Pero, además de inaugurar un barco de bella factura, el sobrecargo Francisco Pelsaert tenía órdenes de regresar con un valioso cargamento de especias. 

Como ayudante del sobrecargo viajaba Jerónimus Cornelisz, un seguidor de las teorías de Torrentius juzgado pocos días antes de la partida y condenado por herejía y blasfemia, lo que le llevó a enrolarse en este viaje a fin de poner tierra de por medio. Con el capitán Ariaen Jacobsz, oficiales, marinería y pasajeros sumaban a bordo 341 personas. 
Cornelisz era un sujeto peligroso y sin escrúpulos que prontamente entabló amistad con el capitán Jacobsz, enterándose de la mala relación que había entre él y el comandante Pelsaert. Entre ambos planearon hacerse con el control del barco y apoderarse de la importante cantidad de oro y plata que transportaban, puesto que los comerciantes del sudeste asiático solo aceptaban el pago de las mercancías con metales preciosos. Con la obligada cautela los dos facinerosos fueron reuniendo a un grupo de hombres dispuestos a seguir sus órdenes a cambio de una parte del botín. Tras una parada en Ciudad del Cabo, el capitán alteró el rumbo a fin de llamar la atención del comandante y buscar la disputa pero éste no pareció enterarse del cambio. Varios actos de indisciplina y la agresión sexual a una de las pasajeras (Lucrecia) tampoco provocaron el efecto deseado. El motivo de tanta laxitud era que el comandante Pelsaert estaba enfermo por lo que los provocadores hubieron de esperar. Debido al rumbo errático, en una noche cerrada de Junio de 1629 el Batavia encalló en los arrecifes del archipiélago de las Abrolhos, en la costa occidental australiana, a unos 3000 Km. al sur de su destino. 

Los intentos de reflotarlo, incluso echando los cañones por la borda, fueron inútiles. Cuando clareó el día se dieron cuenta que estaban en una zona de bajíos que permitían el paso hacia islotes mayores y hacia allí fueron trasladados en varios viajes unos 200 supervivientes y el tesoro, con los dos botes que portaba el galeón, mientras unos 75 que no sabían nadar se quedaron en el barco esperando acontecimientos. Repartidos los náufragos en los islotes, durante la primera semana ya murieron más de 20 por sed y porque desesperados bebieron agua de mar. Después llovió y con la ayuda de trozos del velamen el resto pudo beber y guardar una parte. A los nueve días los embates del mar destrozaron completamente al Batavia hundiéndolo. De los que quedaron en el barco más de 50 murieron ahogados y una veintena pudieron alcanzar el islote próximo. Uno de ellos era Cornelisz que llegó medio ahogado. Sin agua potable y escasos alimentos el comandante, el capitán y algunos marineros marcharon en la barcaza mayor en busca de ayuda mientras que Cornelisz quedaba al mando del campamento. 

Sin embargo, a sabiendas de que apenas fueran rescatados sería castigado por el intento de motín, con la ayuda de sus secuaces mataron a todos los supervivientes que pudieran suponer una amenaza. En un acto propio de dementes, más de un centenar de personas fueron torturadas y asesinadas por su camarilla y escondido el tesoro con el que pagar las especias. Dicho tesoro consistía en doce cajas de monedas de plata valoradas en 250.000 florines y un cofre con joyas valoradas en otros 58.000 florines. Eso sin contar dos cuadros de Rubens encargados por un gobernante mongol, que también fueron trasladados a tierra. Dos semanas después Cornelisz reunió a los conspiradores y se autoproclamó primera autoridad de los supervivientes marcando normas y aplicando penas a los insubordinados. Eran unos 25 hombres, duros y bien armados que sembraron el terror entre el resto. Cualquier indisciplina era condenada a muerte y ejecutada en el acto. Era el control absoluto en una especie de reino en el que Cornelisz ejercía el poder supremo. 

Su idea final era apoderarse del barco que llegase a rescatarles y disfrutar el resto de su vida de los placeres que el citado tesoro pudiera proporcionarle. Cualquier persona que pudiera ocasionarle el más mínimo impedimento a sus planes fue ejecutado sin contemplaciones y así murieron más de 120 más de sus compañeros náufragos. El número de muertos en espacio tan reducido aconsejó el traslado de la camarilla a otro islote cercano mientras el grupo no afín a sus ideas fue abandonado en otro solitarios islote, sin agua ni comida, para que murieran allí sin remisión. Curiosamente al bajar la marea el grupo abandonado, encabezado por un tal Hayes, pudo pasar a otro islote y allí encontraron agua haciéndolo saber a los demás mediante una hoguera. Para Cornelisz era un serio contratiempo pues teniendo agua sería imposible acabar con ellos. Todos los supervivientes de los islotes cercanos construyeron balsas improvisadas y se dirigieron a la 'tierra prometida'. El reino de Cornelisz estaba en peligro, por lo que ordenó a sus secuaces interceptar las balsas de los sedientos 'compañeros'
Alcanzadas las balsas, hombres, mujeres y niños fueron masacrados sin piedad antes de llegar a la isla que ocupaba Hayes y sus 20 compañeros. Algunos, muy pocos, pudieron salvar su vida tras jurarle fidelidad. 

Borrachos de poder Cornelisz y sus secuaces decidían quien vivía y quien moría, mientras las mujeres supervivientes fueron convertidas en concubinas. Lucrecia, la más bella de las pasajeras del Batavia que viajaba para reunirse con su marido en Java, fue tomada por Cornelisz como concubina exclusiva a cambio de salvar su vida, mientras las demás eras 'usadas' por el resto de los secuaces a discreción. Sin embargo el grupo de Hayes, con agua abundante, huevos de las aves marinas y pequeños canguros que habitaban la isla vivían mejor que el propio Cornelisz y los suyos. Algunos fugados del yugo de Cornelisz también alcanzaron la isla de Hayes. Pronto se alcanzó allí un número superior a las 50 personas, aunque sin armas. Sabían que más pronto que tarde Cornelisz les atacaría por lo que se prepararon para la defensa. Hayes entrenó a sus hombres prepararon un armamento improvisado, instalándose en un pequeño recinto amurallado construido burdamente con piedras sobre un talud que dominaba el único lugar por donde podía desembarcar la banda de Cornelisz. 

El primer ataque llegó a finales de Agosto pero fue fácilmente rechazado. Unos días después llegó el segundo que también fracasó. El 20 de Agosto Hayes tenía 45 hombres mientras que en la isla de Cornelisz solo quedaban 31 supervivientes. Aunque sin armas los de Hayes eran superiores en número. El 1 de Septiembre Cornelisz intentó negociar un intercambio de material, que en realidad era una trampa para matar a Hayes, pero la estratagema no funcionó y al día siguiente se produjo el ataque definitivo que acabó con la vida de la mayoría de los hombres de Cornelisz, siendo éste apresado vivo, mientras algunos pudieron huir y regresar a su isla. No hubo más novedad hasta el día 16 de Septiembre, cuando un barco se divisó a lo lejos. En un intento desesperado los sicarios nombraron un nuevo jefe y atacaron la isla de Hayes para liberar a Cornelisz y matar a sus guardianes antes de que llegara el barco salvador y así contar la odisea a su manera. Tras dos horas de ataque algunos hombres encendieron hogueras para llamar la atención del buque que pronto se dirigió hacia el lugar. 

Era el sobrecargo Pelsaert que habiendo llegado a Java regresaba con el buque SardamCesó la lucha al tiempo que el nuevo buque fondeó a escasa distancia y con algunos hombres el sobrecargo llegó a la isla. Hayes explicó a Pelsaert lo que allí había sucedido en su ausencia y que tenía preso a Cornelisz, siendo todo corroborado primeramente por sus hombres y posteriormente confirmado por los de Cornelisz. Toda la banda de asesinos fueron apresados y al día siguiente, antes de embarcar, se inició un proceso judicial presidido por Pelsaert y la plana mayor del SardamAlgunos hombres confesaron rápidamente mientras otros hubieron de ser sometidos a las mismas torturas que ellos habían llevado a cabo con los otros náufragos para que hablaran. 
Finalmente Cornelisz y 6 de sus más fanáticos seguidores fueron ahorcados en la misma playa y los 14 restantes encadenados en la bodega del barco. El 5 de Diciembre de 1629 el Sardam llegaba a Java con 68 supervivientes del Batavia. Las autoridades dieron por buena la actuación del sobrecargo en cuanto al ahorcamiento de los 7 principales asesinos aunque la calificaron de insuficiente. 

Cinco más fueron ejecutados de inmediato; uno de ellos, confeso de haber matado a 17 personas, fue atado a una rueda y desmembrado hasta la muerte; los otros cuatro fueron ahorcados. El resto tras ser sometidos a torturas fueron enviados a trabajos forzados. Lucrecia, cuyo marido había muerto dos meses antes, también fue acusada de incitar a la comisión de actos malvados, aunque sin castigo especial al considerarse suficiente castigo su concubinato forzoso con el sanguinario Cornelisz. Paradógicamente Pelsaert también fue considerado culpable del naufragio, por falta de autoridad y todas sus propiedades le fueron confiscadas. Aunque después fue rehabilitado, murió en 1630, a los 35 años de edad. En 1962, más de tres siglos después de los hechos, fue descubierto y excavado el pecio del Batavia y los islotes habitados por los náufragos. Todo lo encontrado se exhibe en el Western Australian Museum.

RAFAEL FABREGAT

9 de junio de 2016

2113- EL CARNICERO DE GALLOWAY.

Según las crónicas, hasta el siglo XV Escocia era tierra habitada por gente inculta, casi salvaje, y en ese contexto brilló Sawney Beane, un holgazán endemoniado que ya desde niño se negó a ayudar a sus padres en las tareas del campo. Nacido en 1.390 dedicó su existencia a martirizar a su familia y a sus vecinos con un comportamiento totalmente antisocial. Afortunadamente, para todos ellos, recién cumplidos los 20 años el joven Beane decidió abandonar el pueblo que tanto odiaba, lo que supuso un gran alivio para todos. Se unió a su marcha el único amigo que tenía y ambos recorrieron Escocia sin que fueran admitidos en ninguna de las localidades que visitaron. 

Más bien al contrario fueron rechazados y hasta incluso pateados en muchas de ellas.
Ante la proximidad de la llegada del invierno la pareja se refugió finalmente en una gruta de la costa escocesa que, afortunadamente para ellos, resultó profunda, amplia y seca, aunque con el inconveniente que no había ningún tipo de alimento en las zonas proximidades. Beane exploró el territorio buscando algún lugareño que pudiera venderles comida pero no había construcción alguna cerca y la única señal de vida era un maltrecho camino que finalizaba en un embarcadero donde, muy de tarde en tarde, algún viajero tomaba una pequeña embarcación que llevaba a Irlanda. 
Casualmente uno de aquellos días vio a un viajero que pretendía viajar y, desesperado y hambriento, le asestó un golpe seco y se llevó a la cueva su cadáver. No quería su dinero, sino su carne. No sabemos que pasó con su amigo pero con el tiempo Beane se casó, siendo padre de ocho hijos y seis hijas, aunque seguía sin querer trabajar. 

Cuantas más bocas había en su familia más viajeros había que matar. Las matanzas se sucedieron durante 28 años y se cree que rondó el millar de indivíduos. Nadie sospechó de un caníbal que atacaba solo por la noche y que habitaba una cueva durante mucho tiempo cerrada por las mareas. Finalmente el cúmulo de desapariciones llamó la atención de las autoridades de Glasgow y se inició una auténtica caza de brujas que provocó el ahorcamiento de decenas de 'inocentes', con respecto a este caso. Sin embargo esto no amedrentó a la familia Beane que se sentía segura en su cueva. El mismo rey tomó cartas en el asunto y se buscó al culpable por toda la costa escocesa. 

La escapatoria de uno de los miembros de una pareja atacada por 'unas bestias salvajes', propició la localización de la zona en la que la gente desaparecía misteriosamente. Allí fue localizada la cueva ocupada por la familia Beane. Con sorpresa contemplaron que la cueva estaba habitada por 'salvajes' y completamente adornada con huesos humanos. Mientras los mayores estaban disfrutando de tan ricos manjares, los niños jugaban con los cráneos de la gente asesinada. Los caníbales fueron trasladados inmediatamente a Edimburgo, pero ni siquiera fueron sometidos a juicio. Condenados a una rápida ejecución, las mujeres ardieron con sus bebés en brazos mientras los hombres fueron desmembrados hasta la muerte. El clan sumaba en ese momento 48 miembros.

Sin poder asegurarse que la historia del Carnicero de Galoway sea real o legendaria, está demostrado que el canibalismo no era un mito en la Escocia medieval. 
También está documentado que Galloway fue un territorio especialmente salvaje hasta la Edad Moderna. 
Este relato apareció por vez primera en las revistas británicas durante las 'rebeliones jacobitas'. (1688-1746) 
Estas revueltas tuvieron como fin recuperar el trono a la Casa Estuardo, de origen escocés. Alineados hasta entonces con la Casa de Hannover, habían de promocionarse las ventajas inglesas en detrimento de las provenientes del norte y este relato y alguno más ayudó a tales fines.

RAFAEL FABREGAT

9 de septiembre de 2015

1880- MATANDO PEATONES...

Pues sí amigos, esto sucede en China. Como lo oyen. En ese país, hoy bandera mundial de la producción de toda clase de artículos a mitad de precio, a los peatones no se les atropella por accidente puesto que te cae una multa millonaria o te meten en prisión, casi de por vida. 
Allí los matan y de esta forma no pasa nada. ¿Increíble barbaridad?. Pues sí, barbaridad de todo punto increíble. ¡Pero cierta!. 
En China si te atropella un coche y no te mata... tienes que salir corriendo porque volverá a rematarte. El motivo no es otro que la legislación vigente, en un país donde es más rentable matar que herir. Tanto es así que algunos conductores vuelven atrás y les pasan por encima varias veces para asegurarse de que han muerto. Muerto el peatón la infracción es tan irrisoria que el Seguro cubre todos los gastos sin problema. Yo... ¡es que no me lo puedo creer! pero, por lo visto, así son las cosas en aquel país.


Aunque estas cosas suceden todos los días, es difícil probarlas pero, por casualidades de la vida, la TV china recogió hace unos años como el conductor Zhao Xiao Cheng atropelló a un peatón de 64 años en Taizhou (Zhegiang) y para asegurarse de que estaba muerto le pasó cinco veces por encima. Un tiempo después y también grabado, un conductor atropelló a un niño de tres años en Xinyi (Jiangsu) y después pasó tres veces por encima de su cuerpo. Este comportamiento se sucede (casi) a diario porque, conocedores de la legislación, se prefiere asesinar a las víctimas a dejarlas heridas. El motivo naturalmente es económico y lo detallamos a continuación:


La indemnización a la familia por fallecimiento del peatón atropellado viene a ser de entre 26 mil a 44 mil euros y con el seguro adecuado entra en la cobertura de la póliza de Responsabilidad Civil. Incluso, en muchas ocasiones, la Compañía puede sobornar al policía que realiza el atestado para evitar responsabilidades. ¡Como el afectado ya está muerto...!  
Por el contrario los accidentados que directamente no mueren, pueden quedar gravemente dañados y llegar a pedir pensiones millonarias, que el conductor no puede pagar ni tampoco la Compañía de Seguros tiene cubiertas. Está claro pues que para el conductor es preferible que la víctima quede muerta que herida. Por si eso no fuera suficiente barbaridad, ninguno de los conductores que pasan por allí se detienen al ver lo que sucede y, si llega el caso, pasan también por encima del cadáver aunque, como no podía ser de otra manera, finalmente estos hechos han tenido sus consecuencias. 


El Gobierno chino, conocedor de esta problemática, tiene previsto cambiar la legislación al respecto. Pero no hay prisa, como son tantos... De momento, solo en la ciudad de Shangháy, se han instalado 60 cámaras en lugares estratégicos y especialmente en intersecciones donde esta problemática se ha mostrado relevante. De todas formas, dado el mal estado de algunas carreteras, será difícil que las cámaras den solución al problema. Lo mejor sin duda es que (obligatoriamente) todo conductor tenga un Seguro Obligatorio que, en caso de accidente, cubra sobradamente su responsabilidad civil. No se trata de fobia hacia el peatón, sino al vaciado de la cuenta corriente...

RAFAEL FABREGAT

2 de julio de 2015

1813- GRECIA NO PAGARÁ JAMÁS.

Las cosas no son como antes. El mundo está tan globalizado que lo que sucede en la otra parte del mundo también nos afecta. Sobre el problema de Grecia yo no sé quien tiene la razón, pero nuestros padres nos enseñaron dos cosas:
1ª).- No endeudarse en cosas que no fueran absolutamente necesarias.
2ª).- Devolver lo que se debe, cuanto más rápido mejor.
Yo no entiendo a quienes dicen que la culpa es de quien prestó el dinero. Tal vez sea así, pero no lo entiendo. Naturalmente el que presta busca obtener un beneficio, eso está claro, pero que sea culpable el acreedor por querer recuperar el dinero al vencimiento pactado... 


Vamos, me parece demencial. ¿Hasta donde hemos llegado?. La única culpa que se le puede achacar al que presta dinero a gente o países sin garantías, es el de la irresponsabilidad de depositar el fruto de sus esfuerzos en manos insolventes, pero que se intente culpar a quien te echa una mano para que vivas mejor... ¡es ya el colmo de los despropósitos!. Ya sabemos todos que los pobres no somos culpables, ni de pedir, ni de no devolver. Sabemos todos que aquí no hay más culpables que los que se benefician de esos créditos, tomándolos a precios de risa y, tras apoderarse de ellos, depositarlos en cuentas particulares de paraísos fiscales. ¡Y si te he visto, no me acuerdo!. 


España, con una crisis de caballo, con millones de personas sin trabajo y decenas de miles llenando su plato en comedores de caridad, mermada la Educación y la Sanidad incluso con copago de las medicinas, aportó 26.000 Millones de euros a Grecia. Son los convenios, la obligada solidaridad, el trato al que te comprometes cuando te asocias a una Comunidad. De los 242.800 Millones que Grecia debe a sus acreedores, 26.000 millones son españoles. ¿Cree alguien que España está en condiciones de hacerle una "quita" a un país que vive mejor que nosotros y naturalmente por encima de sus posibilidades?. ¿Qué puede dar quien apenas si puede subsistir?. 
Cuando una persona es seria, cumple con sus obligaciones o se esfuerza en hacerlo. 


¡Pandilla de mafiosos rufianes... El Gobierrno griego, claro está!. ¿Es justo que para cumplir los compromisos electorales que les llevaron al poder, ahora se nieguen a pagar lo que deben?. Vivir rico con el dinero de los demás debe ser muy bonito pero, ¿qué pasa con los acreedores?. En Grecia, mientras la gente corriente apenas puede comer, cuatro listos se han llevado miles de millones fuera del país y nadie ha visto nada. Ahora hemos de pagar justos por pecadores... ¡Y no solo los griegos!, sino también el resto de mortales de otros países. De forma indirecta, pero a pagar. Los que tienen cuatro euros en el Banco, con intereses a precios de risa y tal vez sin poder sacarlos... 


Los que tienen un préstamo a interés variable, viendo cómo te suben los intereses a pagar y sin poder hacer nada para evitarlo. Los que tienen un Plan de Pensiones, viendo que la Bolsa se derrumba y los ahorros de toda una vida se volatilizan...
No es culpa de los griegos, pero sí del gobierno griego y al final lo pagaremos entre todos... Los tontos de siempre, claro, porque los listos saben cómo escapar de esta clase de cosas, poniendo a buen recaudo sus dineros. Los gobiernos de derechas corruptos hasta la médula, pero los de izquierda... ¡Igual o peor!. Chorizos que ganan el poder engañando a la gente. Y entre medio de unos y otros estamos nosotros, los tontos de siempre. 
- El poco dinero que conseguimos ahorrar, deberíamos sacarlo del Banco y meterlo debajo del colchón. -dicen algunos. 


Pero debajo del colchón no te hace ningún interés y encima corres el riesgo de que alguien entre en tu casa y te lo robe... Los viejos de antes, decían que vale más perder, que más perder. Que si eres tonto pierdes la mitad y si te haces el listo sin serlo, lo pierdes todo. 
Mucho me temo que tendremos que aguantarnos y esperar a ver en qué queda esto. Buenas trazas no lleva, pero yo tengo confianza en que se arregle, al menos sobre el papel. Ni a unos ni a otros les interesa romper la baraja. A Europa la ruptura no le interesa y Grecia sin Europa, no es nada. 


De todas formas yo no creo en absoluto que Grecia pague lo que debe y mal hará Europa si les presta un solo euro más, porque lo perderán también junto a lo prestado hasta ahora. Ya conocemos el cuento de la caridad, de la ayuda al compañero caído pero, ¿qué dan ellos a cambio?. Me pregunto qué pensará de tales ayudas la gente de los países acreedores que, trabajando como esclavos y quitándoselo de la boca, han ahorrado un dinero que después va a parar a manos de holgazanes y vividores. Ayuda, en momentos de desgracia, toda, a éste y a cualquier país del mundo. Pero para que otros se gasten mi dinero en fiestas, por falta de producción y ahorro, ¡me lo gasto yo!. A los demás, la buena vida también nos gusta.

RAFAEL FABREGAT

2 de enero de 2015

1612- EL TESORO DEL SAN JOSÉ.

En 1.696 el armador Pedro de Aróstegui recibió de la corona española el encargo de construir dos buques gemelos de 1.200 toneladas cada uno, que serían llamados San José y San Joaquín. La previsión era que los trabajos se llevaran a cabo en los astilleros de Mapil que la compañía tenía en Usurbil, cerca de San Sebastián, aunque finalmente Pedro de Aróstegui subcontrató al asentista Miguel de Echebeste la construcción del San José. Las dos naves fueron terminadas en 1.698 y entregadas al año siguiente. Los buques salieron de Pasajes en dirección a Cádiz para alistarse en viaje de escolta de la Flota de Galeones al nuevo mundo. Sin embargo la Guerra de Sucesión Española fue retrasando el viaje que no zarparía de Cádiz hasta el 10 de Febrero de 1706, tras una espera de siete años. 

Eran 10 mercantes escoltados por la capitana San José, el San Joaquín como almiranta y el patache Santa Cruz, todos al mando del Conde de Casa Alegre. A la travesía oceánica se unió la Flota de Nueva España, compuesta por 13 mercantes y tres buques de guerra, uno de ellos el navío Nuestra Señora de Guadalupe, de la Armada de Barlovento. Llegaron a Cartagena de Indias el 27 de Abril sin novedad y se dispusieron a organizar la Feria de Portobelo, en la que se ponían a la venta las diferentes mercancías peninsulares de las que eran portadores. Por los diferentes gastos que ocasionaba el mantenimiento de buques y tripulaciones y la urgencia con la que se necesitaba la llegada de caudales a la Corona, era vital la venta rápida del material y el regreso a España de las naves, lo que no sucedería hasta dos años después cuando finalizara el periplo correspondiente por los diferentes países del continente americano. En Abril de 1708 el Conde de Casa Alegre se preparó para zarpar de Portobelo hacia Cartagena donde tenía previsto poner a punto las naves para, tras una última escala en La Habana, emprender la travesía atlántica que les llevaría de vuelta a casa. El viaje comercial había salido bien y llevaban más de 20 millones de monedas de oro y plata de ocho escudos. 

Se dice que solo el San José llevaba más de 11 millones de monedas, valoradas en 105 millones de reales de la época, además de otras valiosas mercancías y unas 600 personas, entre pasajeros y tripulantes. El San Joaquín algo menos, pero también doblando su capacidad de peso. Una carga muy superior a la conveniente en caso de enfrentamiento naval, como así sucedería, pero ellos no podían saberlo. La escuadra del pirata inglés Charles Wager, con base en Jamaica, conocía la presencia de la flota española y la preciosa carga de la que eran portadores. Cuatro barcos ingleses con un total de casi 200 cañones patrullaba entre las Islas de Rosario y la costa para asaltar a los barcos españoles a su resgreso y robarles el tesoro. 

Lo prudente hubiera sido invernar en Portobelo pero, confiados en derrotar a los ingleses, la flota española compuesta por once mercantes, varios de ellos artillados, inició viaje de regreso puesto que la temporada de huracanes en el Caribe se les echaba encima. Con una brillante luna llena fondearon en la Isla de Baru (hoy del Rosario) para cargar agua y alimentos y a la mañana siguiente emprender nuevamente viaje. La escuadra inglesa estaba prácticamente a la vista y se dirigió hacia los mercantes españoles en una maniobra envolvente. A primera hora de la tarde los buques de ambos bandos estaban en posición de combate. El San José viajaba protegido en el centro de la formación y en retaguardia el San Joaquín con parecida carga, puesto que la inmensa fortuna se había repartido entre ambos. 

Sin embargo el comodoro inglés supuso que el inmenso tesoro viajaba en los tres barcos más grandes y sin mediar aviso dirigió ataque inmediato a los mismos. Tras las primeras andanadas, un certero cañonazo rompió el palo mayor del San Joaquín que perdió velocidad pero consiguió reponerse con la ayuda de los barcos protectores. Dos barcos ingleses se abrieron paso a cañonazos y encararon su proa hacia el San JoséTras las primeras andanadas, respondidas por el barco español, los ingleses estaban a escasos 60 metros, preparándose para el abordaje. A las siete de la tarde, ya de noche, el San José estalló en mil pedazos dañando incluso al barco inglés que estaba a escasos metros. 

Los ingleses miraban estupefactos como se les esfumaba el precioso botín. Su hundimiento fue tan rápido que de las 600 personas que viajaban solo se salvaron once. Perdida la inmensa fortuna cargada en la nave capitana, el comandante inglés puso sus ojos en el San Joaquín que roto su palo mayor se estaba retirando para reparar los daños. En primer lugar los piratas ingleses persiguen al Santa Cruz que finalmente se rinde, pero allí no hay tesoro alguno y solo pueden robar las pertenencias de los tripulantes y de los 300 viajeros que llevaba la nave. Dos barcos ingleses inician entonces la persecución del San Joaquín que, aunque ya muy lejano, viaja a baja velocidad por su falta de velamen. Sin embargo cuando le disparan los primeros cañonazos, el San Joaquín ya está entrando en el puerto de Cartagena, donde no se atreven a seguirle. Tres años tuvo que esperar el buque San Joaquín para iniciar viaje de regreso a España. 

El 3 de Agosto de 1711 el San Joaquín, protegido por dos navíos de guerra y una fragata con un total de 238 cañones amén de otros barcos menores, da comienzo la travesía de regreso a España que prontamente se vio sorprendida por un fuerte temporal que los dispersa a todos. Viendo lo impetuoso de la tormenta los barcos franceses regresan a Cartagena de Indias sin avisar al almirante español de sus intenciones. El día 7, cuando amaina la tempestad, el galeón San Joaquín se encuentra en alta mar con la sola compañía de un patache del número de barcos que les acompañaban. A lo lejos divisan una escuadra y pensando que son los compañeros franceses se dirigen hacia ella. 

Cuando se dan cuenta de su error ya es demasiado tarde. Galeón y patache intentan defenderse pero tras una breve lucha y muerto su almirante por un disparo de mosquete, tienen que rendirse a la escuadra británica. Pero por fortuna el buque español fue preparado como señuelo... 
Por orden expresa del rey Felipe V, antes de la partida el tesoro fue cargado a los barcos franceses y el almirante inglés no obtuvo recompensa por su victoria. Tres días después el tesoro emprendió regreso a España sin más contratiempos. 
En cuanto al tesoro hundido con el buque San José, la mayor carga de oro y plata que se conoce, resta decir que el pecio fue descubierto en 1982 en las aguas del Caribe frente a las costas de Cartagena (Colombia) a 210 metros de profundidad. 

El inmenso tesoro, cuyo valor supera los 5.000 millones de euros, ¿sigue? bajo las aguas ante las presiones mundiales a favor de la propiedad española y las continuas negativas del gobierno colombiano que se escuda diciendo que tales riquezas les pertenecen puesto que les fueron expoliadas en su día. Como todos sabemos se obtuvieron a cambio de la venta en diferentes plazas de las mercancías exportadas desde España en 1707. Nada menos que 10 mercantes cargados hasta los topes, pero así es la política. Mucho me temo que, cuando se consigan los permisos para su recuperación, el tesoro haya desaparecido. A 210 metros, ¡el mar no es una caja fuerte...!

RAFAEL FABREGAT

10 de agosto de 2014

1472- LO QUE VALE UN PEINE...

Aprovechando la informática y una democracia que ellos no tienen, los islamistas nos muestran por internet un mapa sobre el que el Califato Islámico pretende volver a reinar. Suerte tienen de que la democracia de los países occidentales les permite a muchos de ellos vivir en nuestras tierras sin merecerlo y muchos de ellos sin trabajar. Olvida esta gente que los tiempos han cambiado y que, al igual que sucede hoy, cuando llegaron a nuestras tierras ya estaban habitadas. Hoy no nos pillarían desarmados, como pillaron a los visigodos fraticidas del año 711. Tonterías las justas.


Qué vengan con esas pretensiones y sabrán lo que vale un peine... El fascismo ya no tiene cabida en una sociedad tan avanzada como la actual. Todo el que llega en paz y con ganas de trabajar es bienvenido. Todo el que busca la vivir a costa de los demás debe ser rechazado sin piedad. A las buenas nuestra casa está abierta para todos, pero no habrá piedad para los holgazanes ni para quienes busquen la desestabilización. De todas maneras en España nadie cree que el mapa que encabeza esta entrada lo haya hecho ningún defensor del islamismo. Tal burrada, sin pies ni cabeza, solo puede hacerla un imbécil fascista o alguno de sus seguidores.


Fronteras... ¿Qué fronteras son esas?. Si cada territorio al que hemos viajado fuera nuestro, todo el Sistema Solar sería insuficiente para albergar tantas propiedades. Pero... ¿En qué mundo vive esta gente?. Lo que vemos es la destrucción de la Mezquita de Jonás en Mosul. Desde luego al paso que vamos la expulsión llevada a cabo, por los Reyes Católicos primero y por Felipe III después, tendrá que volver a repetirse. La invasión musulmana no es ahora por medio de ejércitos armados desembarcados en Tarifa, sino oleadas de familias que, diciendo huir de la pobreza, están entrando en toda Europa a millones. En este momento (2014) ya representan el 4% de la población y creciendo a pasos agigantados.


Ni paran de llegar, ni los que ya están aquí paran de aumentar su número de hijos. ¿Estarán preparando su ejército futuro?. Hubo un tiempo, ya expulsados los moros de nuestro país, que principalmente en el Levante español los moros experimentaban un crecimiento alarmarte, superándose el 33% de la población. El problema fundamental es que la raza islámica jamás suele integrarse en la sociedad a la que acude y acaban pretendiendo que sean los demás quienes se conviertan a su religión y a sus costumbres. Llegan al país de acogida aparentando una sumisión que no sienten y poco a poco rompen las reglas establecidas, burlándose de todo y de todos los que les acogieron con los brazos abiertos.
Ya expulsados por los Reyes Católicos un siglo antes, el año 1609 el rey Felipe III decretó la expulsión total y definitiva de todos aquellos que habían quedado en la península con la excusa de aceptar su bautismo a la religión cristiana. El motivo no era otro que la gran fertilidad de las mujeres islámicas, que amenazaba con sobrepasar a la población española.

Viendo que en algunos municipios había más moros que cristianos y que los primeros pretendían llevar las riendas municipales, la Corte solucionó el problema de un plumazo expulsándolos del país. De todas formas tal problema no se hubiera manifestado si esta gente se hubiera integrado a las costumbres de la tierra que les acogió. Después de más de un siglo de su expulsión peninsular, los que quedaron seguían siendo un grupo social aparte, que seguía practicando sus ritos y religiones en secreto. Aunque estaban en minoría, sus pretensiones de aumentar el peso social de su comunidad aconsejaron nuevamente su expulsión, antes de que el problema aumentase. Atención pues. En el Orán del año 1609 cupieron todos y ahora volverían a caber. 


Como he dicho anteriormente, parece que no saben lo que vale un peine... Actualmente y a pesar de que vivimos un momento democrático, de repetirse el problema se repetiría sin duda tan drástica decisión. Así pues... ¡Ellos mismos!. Como he dicho antes, tonterías las justas. Ya no hay piratas berberiscos en el horizonte, ni franceses o turcos que les quieran como aliados. 
Los yihadistas muestran este mapa, con todos los países que pretenden unir al califato islámico que han fundado entre Iraq y Siria. Parecen ignorar que los tiempos son otros y que, el solo hecho de plantear esa posibilidad, produce risa cuanto menos. La bandera negra de Abu Bakr al Bagdadí no se conforma en ondear en los territorios desestabilizados de Oriente Medio y su objetivo es que en 2020 lo haga también en España y Portugal, en los Balcanes de Rumanía, Bulgaria y la propia Grecia y hasta Austria. Es decir, desde los Pirineos hasta el sur de Kenia y desde Pakistán a Finisterre. Verdadero humor negro, nunca mejor dicho...

RAFAEL FABREGAT