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8 de agosto de 2020

3006- CARDENALES ESPAÑOLES.

Desde el siglo VIII se llama cardenales a los sacerdotes que lideran el clero de una catedral, actuando como consejeros o senadores de los obispos a su cargo. No pueden señalarse, pues han sido más de doscientos los obispos españoles que llegaron a cardenales y sería largo y complicado hacer una relación de todos ellos.
En el siglo XI el papa León IX otorgó a los cardenales la facultad de elegir al Sumo Pontífice, entre aquellos que forman el clero catedralicio, de la misma manera que es el propio Papa el que nombra a los cardenales de la Iglesia Católica. Hasta el siglo XVI el número de cardenales no solía sobrepasar el número de treinta pero el papa Sixto V elevó este número hasta los 70, sin ser obligatorio que previamente fueran obispos. El papa Pablo VI dispuso que, al cumplir los 80 años de edad, los cardenales perdían la condición de electores. Así mismo estableció, sin fijar un número exacto, que el número de cardenales no fuera nunca superior a 120 miembros. Han sido más de doscientos los cardenales españoles, si bien solo cuatro llegaron a Papas:

- Dámaso I, fue el papa nº 37 de la Iglesia Católica. Nació en Galicia el año 304 y murió en Roma en el 384, siendo con 18 años uno de los papados más largos de la historia (366-384). Fue el único papa español santificado.
- Benedicto XIII. Nacido en Illueca (Zaragoza) fue Papa de Aviñón desde 1375 hasta 1423. Fue considerado hereje y antipapa por desobedecer al poder de Roma para que abdicara en favor del papa proclamado por ellos. Exilado en el Castillo de Peñíscola nunca abdicó.
- Calixto III. Nacido en Torreta de Canals, Xátiva, Valencia fue el Papa 209 de la Iglesia Católica y desde 1455 a 1458. Miembro por parte de padre y madre de la noble familia de los Borja. En 1429, ya muerto Benedicto XIII, fue nombrado obispo de Valencia como premio a sus gestiones para conseguir el fin del Cisma de Occidente, tras la renuncia de Gil Muñoz que pretendió suceder al aragonés Papa Luna.

- Alejandro VI, papa nº 214 y valenciano de nacimiento, ocupó la silla de Pedro desde el año 1492 al año 1503. 
Lamentablemente, para mantenerse en el poder, desencadenó decenas de intrigas políticas así como tormentosas relaciones entre los poderes internacionales. 
Sus propios hijos: Juan, César, Lucrecia y Jofre, sirvieron como instrumentos de sus maquinaciones. Especialmente su hija Lucrecia concedió todo tipo de "favores" para conseguir un poder incluso superior al de su padre. Incluso se dijo que fue amante de su propio hermano César y que quedó embarazada del mismo. 
Durante años llegó a decirse que el verdadero Papa era ella. 
Finalmente todos fueron víctimas de los intereses políticos que rodeaban la vida de Alejandro VI. 
Lucrecia murió en 1519, con 39 años, a consecuencia de fiebre puerperal tras el parto de su octavo hijo, que también nació muerto. 
De todas formas, las mismas intrigas que situaron a la familia en la cima, fueron causa de su total destrucción ya que, girando todo alrededor de los Estados Pontificios, a la muerte de Alejandro VI la familia quedó despojada de todas sus riquezas y honores. 

RAFAEL FABREGAT

16 de marzo de 2020

2952- CASTELLÓN. Turismo y gastronomía provincial.

Por mucho que se enfaden algunos, en esta entrada al Blog no voy a hablar de la ciudad de Castellón/Castelló, pues sobran días y motivos para ello. Hoy toca señalar algunos rasgos diferenciales que podemos encontrar en cualquier excursión que hagamos por el interior provincial y/o anécdotas que me hayan ocurrido en alguno de ellos. Tampoco voy a extenderme mucho, sino simplemente algunas pinceladas sobre algunos detalles que para mi marcaron la diferencia con respecto a los demás. También los señalaré alfabéticamente y no por su importancia. Para no extenderme demasiado me limitaré a 10 localidades y ni una más, señalando alguna de sus peculiaridades. Que me perdonen todos aquellos pueblos que, siendo incluso más importantes, no estén incluidos en esta relación. 
Gracias por su comprensión.

ALQUERÍAS DEL NIÑO PERDIDO. (3.866 hab.)
En la década de 1950 este núcleo urbano pertenecía a la ciudad de Burriana. Allí me criaron durante algunos años mis tíos, una hermana de mi madre (Angeles) y su marido (Federico), al fallecer mi madre y teniendo yo apenas dos años cumplidos. El marido era cobrador de las tasas del Mercado Central de Burriana mientras yo quedaba al cuidado de mi tía. Me encantaba el agua y cuando ésta no pasaba por la acequia que regaba los huertos de naranjos, siempre bajaba un hilillo en el que yo me distraía cazando angulas, esas que actualmente valen una millonada y que entonces no miraba nadie. Allí estuve, jugando por aquellos huertos, hasta que mi padre se casó nuevamente y vinieron a buscarme. En su iglesia parroquial se hacía de vez en cuando una procesión y no sé porque razón yo fui uno de los abanderados. Cosas de mis tíos, sin duda.

BENAFIGOS. (190 hab.)
No lo conozco en demasía, aunque he ido varias veces a buscar robellones en su término municipal. La anécdota de este pueblo fue con su alguacil o empleado municipal que vigila que todo en el pueblo se mantenga en orden, incluido el dar cuerda al reloj de la iglesia parroquial. Este señor, Juan se llama, hizo conmigo el Servicio Militar en el cuartel Tetuan 14 de Castellón y en cierto momento me dijo que él nunca había visto el mar.
-Nunca más volverás a decirlo -le respondí y por la tarde lo subí a mi SEAT-600 y lo llevé al Grao de Castellón. Le pareció grande -me dijo- y después de estar un buen rato por el puerto viendo los barcos, regresamos no sin antes "obligarme" a repostar gasolina pues, aunque yo me negaba, quiso colaborar en los gastos del viaje. 50 pesetas pusimos. (30 céntimos de euro, que entonces era lo que valían unos 4 litros).

BENICASIM. (18.192 hab.)
Antiguamente pertenecía al Castillo de Montornés, siendo continuo objeto de ventas y cesiones a diferentes baronías a partir de su conquista por parte de Jaime I de Aragón y hasya 1603, fecha en la que doña Violante de Casalduch le otorgó la Carta Puebla a fin de repoblarla y poder escapar de los contínuos saqueos piratas. De todas formas su impulso definitivo no llegaría hasta 1769 cuando se funda su primera iglesia y las gentes empiezan a construir en las proximidades de la misma. Su economía está basada fundamentalmente en el turismo de sol y playa. Durante buena parte del año y por su buen clima y proximidad a Castellón se convierte en ciudad-dormitorio. Tiene 7 km. de playas e importantes infraestructuras hoteleras. En su término municipal se encuentra el llamado "Desert de les Palmes" y el monasterio de los padres Carmelitas Descalzos que se encuentra dentro de la propiedad.

CABANES. (2.734 hab.)
Estaba claro, no había remedio. Es mi pueblo y tenía que estar aquí. Aunque no tenga demasiadas cosas destacadas que ver, las pocas que hay son importantes e históricas. Se ha dicho durante cientos de años que bajo sus cimientos está la villa romana de "Ildum". Las gentes del Cabanes actual son la fusión habitacional de tres castillos moros, conquistados primeramente por el Cid Campeador (1091) y posteriormente por Jaime I de Aragón (1224). Las gentes de Zufera, Miravet y Albalat se integraron a Cabanes el día 5 de Julio de 1575. Como prueba de todas estas historias queda en pie y en perfecto estado, aunque a falta del entablamiento y las enjutas, el Arco Romano de Cabanes, a dos kilómetros de la villa. También las ruinas de los tres mencionados castillos moros. Importante también es el palacio municipal y la Iglesia de San Juan Bautista, una de las más grandes de la comarca, así como el ermitorio de Les Santes.

CHERT. (912 hab.)
Lo más destacado de esta población es la Iglesia Vella de l'Assumpsió y el Palacio de los Condes de Pestagua. Un dato curioso de este municipio es que desde muchas décadas atrás ha cobijado a la última destilería artesanal de la provincia de Castellón. Allí se ha elaborado y se elabora uno de los brandys (Gran Maestre) más caros del mundo, aunque también se comercializan otras muchas marcas más asequibles. El conocido popularmente como "coñac Segarra" se comercializa allí mismo por el último de sus descendientes, el popular Julián Segarra Esbrí, que atiende diligentemente a todos cuantos quieran visitar sus instalaciones. Otra anécdota curiosa es la gran afición de estas gentes por el fútbol y la gran pasión y vehemencia en discutir las jugadas, motivo por el cual no es conveniente acompañar al equipo visitante, no sea cosa que... (Es broma).

CUEVAS DE VINROMÁ. (1823 hab.)
Tras su conquista a los moros, Jaume I lo donó a Blasco de Alagón pasando después a la Orden de Calatrava. Abolida la Orden de los Templarios en 1294 el papa Clemente V lo cede a los Hospitalarios pero Jaime II, a fin de que esta Orden no adquiriera un poder excesivo, crea la Orden de Montesa y lo cede a ésta, que fue el ultimo señorío de estas tierras. Su desaparecido castillo se ubicaba en lo más alto del montículo donde ahora se encuentra la población. En su término municipal se encuentran numerosas masías que se resisten a ser abandonadas. Sus propietarios, todos con casa en el pueblo, siguen viviendo en ellas y hasta allí se les hizo llegar la luz, el agua y la línea telefónica hoy obsoleta. Todos ya con vehículo propio, difícil será que algún día se queden despobladas.

LUCENA DEL CID. (1331 hab.)
Interesante pueblo de la provincia subiendo desde Castellón a la provincia de Teruel por Alcora, una de las ciudades pioneras en la fabricación de la cerámica castellonense. Su añadido "del Cid" se produjo el año 1863, aunque antes tenía el "de Aranda" por ser éste el apellido de su señor feudal. La necesidad de esta coletilla se produjo al darse cuenta de que en España eran al menos media docena los pueblos que se llamaban igual. Se la conoce como "la Perla de la Montaña". Estampa de calles torcidas, estrechas y empinadas que miran desde lo alto el paso del río Lucena a sus pies. La población fija apenas llega a la mitad de lo que se indica, pues son muchos los que han ido cambiando su vivienda principal a la ciudad de Castellón, Alcora y otras limítrofes, aunque muchos no han querido cambiar el censo y perder la vecindad de su pueblo natal.

MORELLA. (2739 hab.)
Es uno de los municipios más emblemáticos de la provincia, por su larga historia, por su castillo y por estar a día de hoy totalmente amurallada. Está considerado como uno de los pueblos más bonitos de España y de una interesante gastronomía que gira alrededor de la trufa, de la que es importante productor. También es histórica la industria textil, basada en la fabricación artesanal de mantas y otros productos de lana. Sus monumentos principales son la iglesia Arcipestral de Santa María, el convento de San Francisco, diferentes iglesias y ermitas y por supuesto su Castillo, Puertas y Murallas Medievales de la ciudad, acueducto de Santa Sofía, Palacio del cardenal Ram y el Santuario de la Virgen de Vallivana, patrona de la villa. Actualmente vive principalmente del turismo, comercio y restauración.

PEÑÍSCOLA. (7413 hab.)
Localidad peninsular rodeada por el Mediterráneo a excepción de un estrecho istmo de arena que facilitaba su defensa, pero que en muchas ocasiones se inundaba. La construcción del puerto y la calle que lo bordea hacen que este hecho curioso haya desaparecido. Esta localidad me permitió, durante 15 días, ser uno de los obispos del Papa Luna, gracias a los Festivales de España y que, en este lugar, puso en escena la vida y obra del Papa Benedicto XIII, con éxito clamoroso. De hecho la obra estaba prevista prevista para una semana de duración y hubo que alargarla hasta los 15 días. La historia nos cuenta que su inexpugnable castillo cuyas murallas rodean la ciudad fue construido primeramente por los moros. Jaime I de Aragón sitia durante dos meses Peñíscola en 1225 pero no es hasta 1233 cuando logra conquistarla. En 1251 le da carta poblacional, desposeyendo a los moros de todos sus bienes y entregándolos a los pobladores cristianos. Entre 1294 y 1307 Berenguer de Cardona, Maestre de la Orden del Temple levanta el castillo actual sobre los restos de la alcazaba árabe y el año 1411 lo cede al depuesto Papa de Aviñón, Benedicto XIII, conocido popularmente como el Papa Luna. Esta ciudad vive actualmente del comercio, el turismo y la restauración. Típicos de esas aguas son los caracoles de mar y las galeras.

SAN MATEO. (1963 hab.)
Capital histórica del Maestrazgo, está situada a 65 Km. de Castellón y en la carretera que sube de la capital provincial hacia Morella. Es rico en fuentes de agua cristalina y su cultivo característico es el aceite que producen sus olivos milenarios. Son especialmente famosos sus quesos de cabra y oveja. El año 250 a.C. Ptolomeo ya situaba la ciudad Intibili en este mismo enclave. Con motivo de diferentes obras, son varios los restos romanos encontrados en diferentes puntos de la localidad. A principios del siglo XIV fue centro de una comunidad cátara y junto a Morella residencia de su prefecto Guillaume Belibaste. Reinando Jaime II de Aragón, San Mateo es también residencia de los Maestres de Montesa, hasta 1400 cuando se anexiona la Orden de San Jorge de Alfama. En época medieval es capital y centro comercial de la comarca, de cuya época quedó grabada una frase que decía: "Mudos hubiesen quedado los telares de Florencia, si les hubiera faltado la lana de Sant Mateu". El Papa Benedicto XIII, en su exilio de Aviñón, llega a Sant Mateu en 1411 y se instala durante varios meses en el palacio del Maestre de Montesa fray Romeu de Corbera hasta que finalizan las obras de acondicionamiento del castillo de Peñíscola, nueva sede pontificia del Papa Luna en el exilio.

Ya bajando hacia la costa encontramos localidades tan emblemáticas como Vinaroz, (24.438 hab.) capital del Bajo Maestrazgo y primera ciudad de la provincia de Castellón, llegando desde Tarragona. Son muy populares sus carnavales (la reina de la izquierda es hija del cabanense "Pepe el Maquet") y exquisitos sus preciados langostinos. Claro que también están Benicarló, Alcoceber, Torrenostra, Oropesa del Mar, Burriana, etc. etc. todos con una amplia gastronomía que gira alrededor de la paella valenciana y del arroz con marisco de la zona.
Sirva esta breve reseña para mostrar alguno de los puntos de interés turístico provincial y con los que el autor se siente emocionalmente identificado. Perdone pues el lector que muchos otros puntos provinciales, también de gran interés, no se hayan visto reflejados en esta entrada, puesto que ya fueron relatados en entradas anteriores. Gracias por su comprensión.

RAFAEL FABREGAT

13 de junio de 2018

2614- LA CUNA DEL PAPA LUNA.

Escudo ubicado en el castillo de Peñíscola, última morada del Papa Luna.
Mis entradas 0001 y 0002 de este Blog fueron dedicadas ampliamente al origen de la Casa de los Luna y muy especialmente a Pedro IV Martínez de Luna y Gotor, con el tiempo Papa de Aviñón y sentado a la silla de Pedro con el nombre de Benedicto XIII o Papa Luna. 
Como ya se dijo entonces, Don Pedro (el Papa Luna) era hijo de Juan II Martínez de Luna señor de Mediana y de Doña María Pérez de Gotor y Zapata, señora de Illueca, Gotor, la Villueña y Valtorres. El que posteriormente sería nombrado Papa Benedicto XIII de Aviñón, era el segundo de los cuatro hijos del matrimonio. En su escudo de armas la tiara papal, las llaves de San Pedro y media luna de plata invertida, sobre gules.

Jerónimo de Zurita, cronista mayor de Aragón. (1512-1580)
Las primeras noticias de la Casa de los Luna las dio Don Jerónimo de Zurita al decirnos que en la primera mitad del siglo XI entró en disputa la propiedad de la ciudad de Calahorra, entre Fernando I de Castilla y Ramiro I de Aragón. Siendo las armas, única forma de poner las cosas en su sitio, el rey Fernando buscó en su representación la ayuda de Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid) mientras que Don Ramiro buscó la de su lugarteniente Martín Gómez, el mejor caballero que tuvo España en aquellos tiempos. Llegado el día de la contienda Martín Gómez resultó muerto y Calahorra quedó en manos de Castilla. A partir de aquel momento, el lugarteniente del rey aragonés Ramiro I pasó a ser Lope Ferrench, también de origen navarro como el anterior y del que sería su hijo Don Bocallá Ferrench, con el que se iniciaría el apellido de los Luna.

Benedicto XIII de Aviñón (1328-1422). El Papa Luna.
Bocallá Ferrench casó con Doña Sancha, hija de Sancho I Ramírez de Aragón, por lo que acompañó a su suegro en las diferentes campañas y conquistas que se sucedieron posteriormente, entre ellas la antigua Gallícolis romana que entonces ya se llamaba Luna. Agradecido por su ayuda, el rey Sancho le nombró Señor de Luna, motivo por el cual él mismo y todos sus descendientes llevarían a partir de aquel momento el nombre de Luna emparejado al de los cargos inherentes a la saga familiar. El yerno del rey Sancho I Ramírez de Aragón llevaría con tanto orgullo tal nombramiento que, anteponiéndolo a su apellido paterno, se haría llamar en adelante Bocallá de Luna. Claro que harían falta quince generaciones y unos tres siglos para que llegara al mundo el más ilustre y polémico personaje de la saga: Don Pedro IV Martínez de Luna y Gotor, Benedicto XIII de Aviñón, también llamado el Papa Luna.

RAFAEL FABREGAT

4 de julio de 2017

2446- LA PROVINCIA DE CASTELLÓN.

Playa de la Concha - Oropesa del Mar.
No vamos a enumerar aquí y ahora toda la oferta turística y gastronómica de la provincia de Castellón, que es mucha y de gran interés. Serán pinceladas, que de ser visitadas les llevarán sin duda a otras más y más interesantes, Porque la provincia de Castellón ha sido escasamente visitada por el turismo. El turismo de costa ha sido siempre muy localizado y la mayoría de quienes nos han visitado, no han penetrado apenas en el interior provincial. En la costa castellonense destacan especialmente las playas de Peñíscola, Alcocéber, Torrenostra, Torre de la Sal-Oropesa, Benicasim-Castellón, Burriana y Chilches, sin menospreciar las otras muchas que han quedado en el tintero. 

De todas formas, para quienes no lo conozcan, la provincia de Castellón alberga puntos de notable interés para el visitante. Las grutas de San José, en la Vall d'Uxó son uno de esos "puntos calientes" que no debemos pasar por alto. Casi 2 Km. de gruta y río subterráneo que podemos visitar con toda comodidad por el servicio de barcas que nos descubren gran parte de su bellísimo interior. Esta belleza natural se encuentra a escasa distancia de la capital y es por lo tanto de muy fácil acceso. Es una forma estupenda de pasar una mañana en la que nos pueda fallar el tiempo de sol y playa. No dejen de visitarla, en la seguridad de que quedarán gratamente impresionados. La oferta gastronómica de las ciudades de Vinaroz y Benicarló, girando alrededor del langostino y otros frutos del mar, es también impresionante y con varias jornadas en las que bares y restaurantes compiten por ofrecer a sus clientes las diferentes maneras de cocinarlos.

No puede faltar la visita al Castillo de Peñíscola, sede papal en los últimos años de vida del polémico Papa Benedicto XIII de Aviñón, quizás más conocido como "el Papa Luna", por ser éste el apellido de la familia aragonesa de la que procedía el personaje. Protagonizó el Cisma de Occidente, en el que llegó a haber hasta tres papas a la vez siendo él, según sus palabras, el único legítimo. No lo entendió así la Iglesia de Roma que lo expulsó tachándolo de hereje aunque, convencido de su legitimidad, no abdicó jamás y mantuvo hasta su muerte la legitimidad de su papado y su sede en este castillo de Peñíscola. Esta visita nos va acercando a la capital provincial que es la de menos interés histórico por ser de nueva creación a partir de 1.252 cuando los habitantes de los castillos de Montornés y del Cerro de la Magdalena bajaron a establecerse en el llano fundando las ciudades de Castellón y Benicasím, con el beneplácito del rey Jaime I el Conquistador.

Desde Castellón tenemos una carretera, la CV10, que nos lleva hasta el Arco Romano de Cabanes, histórico mojón funerario del siglo I que se mantiene en pie desde ya casi dos milenios, constituyéndose en uno de los monumentos romanos más interesantes de la Comunidad Valenciana. 
Desde allí seguiremos por la carretera que nos lleva hasta la emblemática ciudad fortificada de Morella, de gran interés, especialmente por su historia y restos medievales, pero también por su oferta gastronómica.
La zona está repleta de interesantes yacimientos prehistóricos de los dinosaurios que habitaron esta comarca durante 150 millones de años, desde el periodo Jurásico hasta el Cretácico, y cuyos restos suelen encontrarse en la zona con relativa facilidad. 
Morella es tierra de las mejores trufas negras y una gran mayoría de su oferta gastronómica gira alrededor de este hongo de aroma tan especial. 
Este ciudad fue la primera que inició la conquista morisca del rey aragonés Jaime I en tierras valencianas. 


Las tropas aragonesas bajaron por el vecino castillo de Ares del Maestre hacia la costa castellonense dejando el territorio plagado de gestas que recogen los libros de Historia de la Región Valenciana. Desde allí las tropas del rey aragonés bajaron hacia el sur... Los musulmanes de Burriana, Almenara y especialmente Sagunto presentaron dura batalla a Jaime I, pero todas las plazas fueron conquistadas estableciendo finalmente trono y palacio real en la ciudad de Valencia. Tanto en la costa como en el interior, mucho que ver y mucho que degustar en estas tierras castellonenses...

RAFAEL FABREGAT

10 de marzo de 2017

2366- MONASTERIO DE LA MURTA.

Tal como su nombre indica, este monasterio, uno de los más antiguos de España, estaba ubicado en el 'valle de la Murta' y término municipal de Alcira (Valencia) España. Importante centro de peregrinaje de la realeza y de la aristocracia, así como de influyentes personajes religiosos. 

Bajo el reinado del rey visigodo Leovigildo, cuñado del arzobispo de Sevilla San Isidoro, el año 568 San Donato y sus eremitas fundaron un monasterio servetano. Poco había de durar ya que, poco más de un siglo después, los árabes invadieron la península y destrozaron cuanto encontraron a su paso y también este monasterio que quedó totalmente asolado. Los eremitas se dispersaron y solo su fundador quedó allí, protegido bajo su sepultura.
Durante años apenas un montón de escombros, pero nunca se olvidó su recuerdo. A mediados del siglo XIV Arnau de Serra, señor de la tierras de La Murta, previa autorización del rey Pedro IV de Aragón donó aquellas tierras a un grupo de ermitaños establecidos en el valle, a condición de fundar una orden religiosa que viviese bajo la regla de San Jerónimo. 

Ya monjes de esta Orden, en 1376 el papa Gregorio XI les concedió la bula que autorizaba la fundación del monasterio. El año 1401 Fray Domingo Loret, prior del monasterio de San Jerónimo de Cotalba y un grupo de sus más fieles monjes, fueron enviados a Alcira y casi de inmediato empezaron las obras de restauración. Una iglesia fortificada y el resto de edificios conventuales en torno al claustro. En esta primera etapa el nuevo monasterio ya recibió la emblemática visita de San Vicente Ferrer, confesor del Papa Benedicto XIII (Papa Luna) aquel que pasara sus últimos años de vida en el Castillo de Peñíscola (Castellón), apartado del seno de la Iglesia Católica por no aceptar la renuncia que se le pedía, a favor de un tercer papa nombrado por la Iglesia de Roma. Uno más de los 'trapos sucios' de aquella etapa papal de la iglesia, más mundana que religiosa; curia de cardenales demoníacos más entretenidos con los asuntos carnales y de poder que en los espirituales. 

Tiempos oscuros de la Iglesia, en los que se velaba más por su propio interés que por los asuntos celestiales y que dividió a perpetuidad la Iglesia Católica en varias ramas irreconciliables. Pero ese es otro tema del que encontrarán completa información en los post 0001 y 0002 de este mismo Blog. 
A mediados del siglo XV, ya empezando a recibir espléndidas donaciones de autoridades y destacadas familias valencianas, se pudo completar la iglesia. Una de esas importantes familias, los Vich, tenían incluso capilla propia en el claustro, en la cual fueron sepultados alguno de sus miembros. En 1586 el propio rey Felipe II visitó el monasterio con sus hijos, el príncipe Felipe y la infanta Isabel Clara Eugenia, inaugurando el nuevo puente que daba acceso al recinto, sobre el barranco de La Murta. Aquellas décadas siguientes fueron las de su máximo esplendor, promoviéndose múltiples mejoras e incluso creando su espléndida biblioteca, de la mano de notables personalidades políticas y religiosas. Las más importantes familias ofrecían enormes donaciones a cambio de encontrar sepultura entre aquellas santas paredes. 

Un nuevo retablo de Juan Miguel Oliens fue encargado en 1631. Durante el siglo XVIII siguieron importantes mejoras, pero ya no de la mano de tan insignes artistas. Fue ampliado el cenobio, chapadas sus paredes y ampliada la hospedería. Sin embargo el siglo XIX fue muy convulso para Santa María de la Murta. Sin ingresos de ninguna índole los monjes se vieron obligados a vender el órgano y algunas obras de arte para poder subsistir. En 1835, a consecuencia de la Desamortización de Mendizábal, el monasterio fue cerrado y exclaustrados sus once monjes. En 1838, casi de inmediato, el monasterio y sus tierras pasaron a manos privadas, iniciándose el completo abandono de la construcción hasta su ruina total, al ser engullida por la propia naturaleza del lugar. 

Después de 150 años de abandono, todas sus riquezas arquitectónicas y artísticas están prácticamente desaparecidas. 
Aunque muchas de sus obras de arte fueron salvadas para la posteridad, al ser trasladadas a otras iglesias de la vecindad, resulta extraño imaginarlas en su lugar original al estar éste en semejante estado de ruina y abandono. 
De la misma manera la importante y singular biblioteca, con obras de Juan Vich, Manrique de Lara, el arcediano Pedro Esplugues y el cardenal Vera, entre muchos de los ilustres poetas y sabios de todos los tiempos. Una vez más resulta obligado recordar aquella trágica frase de que 'nada es para siempre'...

RAFAEL FABREGAT

10 de diciembre de 2015

1957- MEZCOLANZA CABANENSE.

La grandeza de Cabanes (Castellón) España, vino en época medieval con la unión de tres castillos (Sufera, Miravet y Albalat) pero también con la categoría de sus vecinos, entre los que se contaron destacadas personalidades de la Iglesia como el obispo Gabaldá, valientes militares participantes en la Guerra de Cuba y algún republicano de la CNT y las FAI, con quema de iglesias y santos incluida, porque de todo tiene que haber en "la viña del Señor" y no todo tiene que ser forzosamente como a cada cual le gustaría. Tampoco faltaron grandes directores y compañías de teatro local, así como artistas de la categoría de la supervedette Humilde Martí que, a petición propia, un empresario castellonense trajo a Cabanes, en tiempos de la II República, entonces centro comarcal del espectáculo de variedades. 


El mismo empresario regentaba un afamado burdel en la vivienda que había sobre el Hall del teatro, aunque posteriormente fue obligado a trasladarlo. El nuevo tugurio quedó sabiamente montado en la casa adyacente al teatro, lugar ideal para que, tras la función nocturna, los clientes siguieran la fiesta. A tener en cuenta también que, tras este último pase de variedades, había uno más denominado "solo para hombres" y que empezaba tras un intermedio de quince minutos. Era un suplemento gratuito de apenas un par de actuaciones en el que algunas vedettes solían actuar con la misma ropa que llegaron al mundo. Mientras empezaba, unos quedaban fumando un cigarrillo, mientras otros acompañaban a casa a novias o mujeres y volvían... si les dejaban.


Pero vayamos atrás en el tiempo y buceemos un poco en la historia de nuestro pueblo, dando una interesante pincelada medieval...
Con una Península Ibérica dominada por los moros, el año 1091 los castillos de Sufera y Miravet fueron reconquistados por Pedro I de Aragón y su cuñado Bocalla Ferrench, casado con su hermana Sancha, hijos ambos del rey Sancho I de AragónBocalla Ferrech ya había acompañado anteriormente al rey Sancho I de Aragón en la conquista de la antigua "Gallícolis" romana (depués llamada Luna) por cuyos servicios el rey le dio en señorío aquellos territorios. A partir de entonces se conocería como 
Bocalla de Luna, siendo de su descendencia el famoso papa Benedicto XIII, apodado el Papa Luna.


Volviendo al Castillo de Miravet, aquel histórico año de 1091 los moros huyeron despavoridos ante la llegada de las tropas aragonesas capitaneadas por Bocallá de Luna, mientras Pedro I esperaba refrescándose en las aguas de la "Font de Miravet", fuente que hay a los pies del cerro en el que se asentaba el castillo en cuestión. La victoria fue total, pero los aragoneses estaban de paso y apenas dejaron pobladores, motivo por el cual doce años después (1103) el Castillo de Miravet volvía a ser dominado por los almorávides. Ya nada queda de aquellos años de esplendor y muy poco del histórico enclave donde se forjaron los genes de los futuros cabanenses todavía nonatos como tales. Cabanes habría de esperar algo más de un siglo a la conquista definitiva de la zona por Jaime I de Aragón (1234) y a la fundación del nuevo pueblo en 1243.


Bueno o malo, en Cabanes todo se hizo a lo grande. El escenario de su Teatro Benavente, hoy vacío y desangelado, vio pasar a las más importantes compañías de "revista", a los más famosos cantantes y también a un interesante elenco de artistas locales de teatro, con la puesta en escena de numerosos sainetes y obras de gran renombre. Desde el primer momento el cine llegó también a la población y a finales de la década de 1950 Cabanes tenía tres cines: el Teatro-cine Benavente y los cines de verano Astoria y Trinquet. Finalizada esa década cogió la explotación un nuevo empresario local (Laureano Boira) que tomó gran interés en llevar a su pueblo los mejores espectáculos de variedades y también las películas más famosas del momento. 

Ninguna figura de la canción y del espectáculo dejó de pasar por Cabanes en aquellos años, pues los cabanenses siempre apoyaron las iniciativas del empresario con su asistencia. 
Porque en Cabanes se comería poco y mal, pero siempre había dinero para llenar bares o tabernas y muy especialmente el aforo del Teatro Benavente. Gente sabia, diría yo, que aprovechaba su vida lo mejor que se podía en aquellos tiempos de posguerra. Años de escasez pero de máximo esplendor para el pueblo de Cabanes, en los que el citado empresario se afanaba en llenar el Teatro Benavente y sacar la consiguiente rentabilidad, como el que saca agua de debajo de las piedras. 
Cada vez que alguna figura llegaba a la capital provincial de Castellón el promotor de turno sabía que podía contar con un día más de negocio en la vecina localidad de Cabanes, un pequeño pueblo de 2.400 habitantes pero que permitía colgar siempre el cartel de NO HAY ENTRADAS. Previo paso obligado por el "Café de la Perra", los famosos cantantes y las supervedettes más pícaras y espectaculares se daban cita en aquel escenario, inusualmente grandioso para un pueblo tan pequeño, provocando a los espectadores de los palcos que simulaban querer subirse al escenario, provocando la sorpresa de las vedettes y la hilaridad de todos los asistentes. 
Tiempos extraordinarios que, lamentablemente, no volverán...

RAFAEL FABREGAT

2 de junio de 2015

1777- MONASTERIO DE LA RÁBIDA.

Pocos lugares con mayor carga emblemática y no por su antigüedad. Este monasterio franciscano se erigió entre los siglos XIV y XV, es de estilo gótico-mudéjar y está ubicado en el término municipal de Palos de la Frontera, provincia de Huelva. Es de advocación Mariana, encontrándose en el convento una imagen de Ntra. Sra. de los Milagros del siglo XIII, realizada en alabastro. Su mayor fama le viene dada al dar apoyo a Cristóbal Colón cuando buscó cobijo entre sus paredes en 1485. De los frailes obtuvo cobijo apoyo en sus contactos con la Corona y con el armador Martín Alonso Pinzón que facilitaría los hombres necesarios para convertir el sueño de viajar a las Indias, navegando hacia el oeste, en una realidad que supuso el descubrimiento de América.


En este monasterio se encuentra el cuerpo de Martín Alonso, que murió al regreso de ese primer viaje a América. Hasta el 12 de Octubre de 1492, Cristonal Colón y Martín Alonso habían mantenido una excelente relación pero ese día, desesperados por no encontrar tierra, Martín había sugerido un cambio de rumbo y éste llevó a la expedición a encontrar una de las Islas Bahamas a la que ellos denominaron San Salvador. El marinero Rodrigo de Triana fue el primero en divisar tierra. A partir de ese momento Colón se muestra extremadamente receloso con Martín, jefe de los expedicionarios (que no de la expedición) por la gloria y privilegios que pudiera disputarle por el descubrimiento del nuevo camino a las Indias, en las que él cree encontrarse.


Al adelantarse Pinzón con La Pinta, separándose de las otras dos naves, Colón hace contra él graves acusaciones en el Diario de a Bordo, al parecer infundadas. El caso es que la enemistad se mantuvo hasta su regreso, cuando Martín se volvió a separar a causa de una tormenta, llegando Pinzón a Bayona (España) antes de que Colón lo hiciera a Lisboa en Portugal. Colón siguió viaje a Palos de la Frontera por tierra mientras Martín Alonso Pinzón llegaba por mar a Palos el día 15 de Marzo de 1493, coincidiendo con la llegada de la carabela La Niña. Martín llegó a Palos muy enfermo y sin entrar en la ciudad se dirigió a una finca de su propiedad en Moguer. Viéndose morir pidió su traslado al Monasterio de La Rábida donde fue enterrado junto al mismo altar, en la iglesia de dicho monasterio franciscano.

El Monasterio de La Rábida se eleva sobre una colina denominada "la Peña de Saturno", entre los ríos Tinto y Odiel. Según leyendas recogidas en un códice de fray Felipe de Santiago en ese lugar se alzaba en tiempos de los Fenicios un templo dedicado al dios Baal (Hércules) que a la llegada de los romanos fue relegado para adorar, a partir de entonces, a la diosa Proserpina. También los árabes levantaron en ese mismo lugar un pequeño monasterio de monjes-caballeros similares a los cristianos y fueron ellos los que le dieron la denominación de Rábida o Rápita por estar en costa fronteriza. Aquí llegó también Francisco de Asís con un puñado de discípulos a finales del siglo XII, fundando un humilde monasterio franciscano.


Claro que las leyendas, leyendas son y las fechas no concuerdan. Fray Francisco de Gonzaga da como fecha fundacional el año 1261 y sin embargo existe una bula del papa Benedicto XIII (nuestro querido Papa Luna) que, en forma de carta fundacional del año 1412, concede a Fray Juan Rodríguez y a sus compañeros religiosos, moradores del eremitorio de La Rábida desde 1403, el permiso pontificio para establecerse en comunidad. Dado su especial enclave, el monasterio era utilizado también como baluarte defensivo en aquellos tiempos de frecuentes incursiones de piratas berberiscos. También el papa Eugenio IV otorgó indulgencias a vecinos y nobles de la comarca que ayudaran a construir los edificios conventuales, la mayoría de los cuales son de aquella época.


También Hernán Cortés llegaría a Palos en 1528 tras la conquista de las tierras mexicanas de Nueva España y lo mismo haría un tiempo después Francisco Pizarro. Los dos pernoctarían en aquel monasterio donde sus monjes eran ávidos seguidores de la aventura americana. En la primera mitad del siglo XIX, con la aplicación de la Desamortización de Mendizábal, el Monasterio quedaría en estado ruinoso hasta que la Diputación Provincial y los duques de Montpensier lo restauraran en 1855. Los monjes franciscanos tomaron nuevamente posesión del lugar en 1920. Repitiendo la hazaña de Colón, en 1922 el Monasterio fue testigo y amparo, una vez más, del primer viaje a América, esta vez en avión y con destino a Buenos Aires. Los pilotos del "Plus-Ultra" también pernoctaron en el Monasterio de La Rábida.

RAFAEL FABREGAT

30 de septiembre de 2012

0804- CABANES, LA ECLOSIÓN DE UN NUEVO PUEBLO.

REEDICIÓN.
Siempre hemos oído decir que el nombre de nuestro pueblo viene del grupo de cabañas que originalmente ocupaban el punto inicial de nuestro actual casco urbano y que todos los que peinamos canas hemos conocido en un estado más o menos aceptable en diferentes puntos del término municipal. Dicho punto sería, con toda probabilidad, allí donde están actualmente situadas las calles del Rosario y Carmen. Posteriormente, ya casas de mampostería, fueron protegidas con sus respectivos portales del Rosario y Sitxar. Ya en el año 1.178 y a cambio de su valiosa ayuda, el rey Alfonso II de Aragón había prometido a la catedral de Tortosa la donación de todos estos territorios, para cuando se conquistasen a los moros. Sin embargo no sería hasta el reinado de Jaime I cuando se llevó a cabo la conquista definitiva y cuando en 1.225 el rey confirmó la donación de los castillos de Miravet, Fadrell y Sufera, a favor de Poncio Torrellas obispo de Tortosa.

Para esa fecha el castillo de Sufera, el prepotente Alfafúz que describe un documento de Pedro I de Aragón del año 1.100, ya había sido absorbido por Miravet y seguramente estaba ya deshabitado. Hay que recordar que la primera conquista de este territorio a los moros se llevó a cabo en el año 1.091 a cargo del Cid Campeador y su lugarteniente Bocalla Ferrench, primer señor de Luna y ascendiente del Papa Benedicto XIII de Aviñón, ambos a las órdenes del rey de Aragón Pedro I. Sin embargo dicha conquista no fue consolidada y doce años después (1.103) los moros recuperaron el castillo de Miravet y su territorio, no volviendo a manos cristianas hasta la reconquista de Jaime I. Reconquistado el castillo de Miravet y el territorio a los musulmanes, es cuando se produce la donación al obispo de Tortosa y cuando, siguiendo sus órdenes, se repobla el territorio con cristianos supuestamente tarraconenses.

Son justamente esas gentes las que, informadas de la existencia de este núcleo urbano perteneciente a Miravet, arriban a las inmediaciones y no viendo construcción alguna de importancia, exclaman la mítica frase que daría nombre a nuestro pueblo:
- Sols hi ha cabanes! (Solo hay cabañas)
Estos pobladores catalanes, presumiblemente originarios de la provincia de Tarragona, no obligaron a marchar a los habitantes de aquellas improvisadas cabañas, simples labradores de origen morisco, autóctonos que trabajarían algunos campos como única forma de supervivencia. 
Mas bien al contrario los convertirían en mano de obra barata con la que levantar lo que un par de siglos después sería uno de los pueblos más importantes de la comarca. 
Para la construcción de una "cabana" se hacían primero las dos paredes laterales y la trasera, de aproximadamente 1,40 m. de altura vista (algunas eran circulares) llegados a esa altura se llenada el interior de tierra, formando un lomo (arco) con la misma. Posteriormente se colocaban piedras planas de canto para formar el techo que después se ajustarían unas con otras con barro mezclado con paja o argamasa. 
Una vez seco el conjunto, se sacaba la tierra del interior de la "cabana", se completaba la pared trasera en la que se podía dejar un ventanuco y se cerraba el recinto con la pared y puerta delantera correspondientes
El último paso era echar toda la tierra sacada de la "cabana", sobre el techo de la misma a manera de protección para las lluvias y acondicionador de las temperaturas. A la llegada de los catalanes, algunas cabañas se refinarían, pero prontamente darían paso a las primeras casas con techos de vigas de pino. 
Es también alrededor de 1.280 cuando, atendiendo necesidades defensivas contra la piratería, el obispado de Tortosa aprueba la construcción militar del Castillo de Albalat y el templo que hay a la falda del cerro, unas décadas después fortificado.

Ambas construcciones darán refugio espiritual y cobijo en caso de ataque a todos los masoveros que habitan las fértiles tierras del litoral. Son ellos quienes darán nombre a estas fortificaciones. El castillo nace con el nombre de Albalat dels Anecs, en base a su proximidad con el humedal hoy denominado Prat de Cabanes. Tierras frecuentemente inundadas, pero también cultivadas en elevación desde tiempos inmemoriales.
Un siglo después los ataques de piratas berberiscos se incrementaron y tras el saqueo a Torreblanca y secuestro de buen número de vecinos, nuevas fortificaciones hubieron de ser construidas para proteger a la población. Es entonces, ya a finales del siglo XIV, cuando se construyen las diferentes torres que jalonan nuestra costa y que lucen todavía majestuosas, más de cinco siglos después.

Albalat fue abandonándose poco a poco a mediados del siglo XVI debido a las muchas enfermedades que se contraían en las proximidades del importante humedal. 
En principio algunos vecinos se trasladarían al castillo de Miravet que todavía tenía 15 fuegos pero en 1.575, debido a la gran importancia que había adquirido en las últimas décadas el pueblo de Cabanes, se produjo la anexión definitiva. 
Los habitantes abandonan definitivamente Albalat y Miravet y se van trasladando a Cabanes. Naturalmente esto no se produce de inmediato y de hecho serán varios los años en que todavía se celebrará misa dominical en sus iglesias, pero la suerte estaba echada. Como restos de esos núcleos poblacionales, quedaron no obstante gran cantidad de masoveros en las zonas aledañas.  
Tanto en Miravet como en la Ribera de Cabanes, se establecieron escuelas para niños y niñas. 
Para el tema religioso los masoveros de Miravet acudían al ermitorio de los frailes Carmelitas del Desierto de las Palmas, mientras que en la Ribera se construyó una iglesia en la zona llamada El Empalme y ya en el siglo XX otra en la Venta de San Antonio. 
Posteriormente bares y restaurantes, Ambulatorio y todos los servicios más elementales.

Los masoveros del barranco de Miravet abandonaron definitivamente las masías que habitaban como vivienda principal a finales de la década de 1.950 pero los núcleos de la Ribera de Cabanes, situados en pleno litoral, por el lugar privilegiado y de comunicaciones que ocupan, han mantenido vecindad e incluso han recibido población emigrante que en la actualidad suman más de quinientos vecinos. Todo parecía indicar que allí estaba el verdadero futuro de nuestro pueblo pero en los últimos años, en término municipal de Vilanova d'Alcolea-Benlloch, prácticamente lindando con nuestro término municipal y a escasos 5-6 Km. de Cabanes, se construyó el aeropuerto de Castellón y la Autovía CV10 que dará servicio al mismo y que supone la prolongación de la A-7 que, desde Cádiz, ha de llevar hasta la frontera de Francia sin peajes. Cierto es que, a día de hoy, el aeropuerto no ha entrado en servicio todavía pero está terminado y que nadie dude que su puesta en funcionamiento supondrá el despegue definitivo de nuestro querido pueblo y de toda la comarca*.

RAFAEL FABREGAT
(*)
Claro que nadie había previsto la llegada de la "crisis de 2008" y la Pandemia de 2019. Una vez más la vida nos enseña que pocos planes pueden realizarse a largo plazo...