No sé por qué lo he dicho en plural. ¿Ser viejo tiene ventajas?. Madre mía del amor hermoso... ¿Cuáles y cuantas son?.
Efectivamente no conozco a ningún trabajador en activo que no piense constantemente en la jubilación, especialmente cuando ese momento no está ya muy lejano. Todos los días contando lo que le falta para llegar a la tan ansiada meta. ¡Pobre Diablo, no sabe la que le espera!.
Por de pronto la actividad sexual, uno de los mejores placeres de la vida y el único que no cuesta dinero (si tienes partener) no puedes llevarla a cabo si no es de forma artificial y claro, las mujeres, que siempre suelen estar menos predispuestas que los maridos, no paran de darte la vara argumentado los peligros de tal actividad farmacológica. Eso sin contar que las cosas propias de la juventud no son lo mismo cuando estás en la "tercera edad" y hay que buscar remedios artificiales, si los hay. Lo de las diferentes posturas... ¡todo un cachondeo!. La única ventaja es que no vas a dejar embarazado a nadie. Hombre, si nos ponemos a pensar, la jubilación tiene sus ventajas pero ni son muchas ni tan importantes.
Una de las principales es que ya te ríes de los imbéciles que se han pasado la vida hablando mal de los demás y concretamente de ti. Lo que puedan decir ya te importa un pito. Menos mal, porque es un gran peso que se te quita de encima. A la mierda con ellos... Desgraciados imbéciles, hijos de su madre. ¡Que descansada quedaría cuando les parió!. Cuando eres viejo valoras solamente lo más importante y especialmente a los que te quieren, sean familia o no. Al menos en el caso de los hombres, que es el mío, el tener el pelo negro o blanco (incluso el no tenerlo) carece de importancia, como tampoco tiene mayor importancia el tener el vientre plano o una hermosa barriguita. ¿Gimnasio?. Que corran los jóvenes, que son a quienes menos falta les hace. Cuando te haces viejo eres más permisivo contigo mismo que eres quien más te quiere.
Tu mejor amigo eres tu mismo. Tienes algo de azúcar en sangre, pero no te culpas por pedir un postre dulce cuando vas de restaurante. Tampoco lo haces cuando te compras algún capricho que ninguna falta te hace. Después de toda una vida al servicio de jefes o clientes, siempre tratado de forma tiránica e impersonal, te has ganado el derecho a pasar de todo y de todos, volviéndote desordenado y extravagante. Ya que estamos aquí, vamos a aprovecharlo. Hemos visto a demasiada gente de nuestra edad abandonar este mundo sin haber disfrutado de nada, sin poder darse cuenta de la libertad que conlleva el hacerse viejo. Sí amigos, esa es la única y gran ventaja de llegar a viejo: ¡pasar de todo!. ¿Quién me dirá nada si decido hacer una cosa u otra?. Y si quiero hacerlo hasta las tantas de la madrugada y levantarme a hora de comer, ¿quién me culpará por ello?.
Nuestra juventud no fue tan mala como algunos piensan. Disfrutamos de la mejor música de todos los tiempos y aunque el dinero no sobraba, lo exprimíamos sacándole el máximo provecho. Aquello ya acabó pero nos queda la libertad de ir a la playa o a la piscina mostrando un cuerpo con exceso de grasa o arrugas, sumergiéndonos en el agua con la misma tranquilidad que aquel que todo lo tiene en su sitio y en su justa medida. Nos importan poco o nada las miradas de las chismosas de siempre y sus consiguientes sonrisas. También ellos y ellas envejecerán, si tienen suerte. A lo largo de la vida mi corazón se ha roto muchas veces en mil pedazos, pero ya no. Curiosamente ese sufrimiento es el que después te da mayor fuerza si cabe, porque quien nunca ha sufrido no conoce la alegría de verse recuperado. Lo que piensan los demás ya importa poco o nada. Me gané el derecho a esta tranquilidad que estoy disfrutando. Cuanto más viejo, más positivo. Muchos nunca pudieron llegar a esta tranquila etapa.
Unos porque murieron antes y otros porque emplearon su vida para sembrar el mal por donde pasaron, sin recibir lógicamente ningún pago por ello. Claro que ellos nunca comprenderán el significado de esta entrada, pero poco me importa. Mi cariño a los buenos amigos que quedaron en el camino y mi más absoluto desprecio a todos aquellos que, a sabiendas de mi inocencia, me acusaron injustamente procurando hacerme el mayor de los daños. No mucho más a quienes renegaron de mi amistad y apoyaron a los canallas. No hay marcha atrás. Yo no sé cuanto tiempo estaré en este mundo, pero no lo haré largo ni falta que hace. Tengo claro que no perderé un solo minuto de vida en lamentar lo que pudo haber sido y no fue, y menos aún preocupándome de las injusticias de los demás. Que se pudran en el Infierno. Mi mayor ventaja es el reloj. Por primera vez en mi vida soy yo quien marca las horas...
RAFAEL FABREGAT
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26 de agosto de 2020
12 de noviembre de 2019
2905- NO APTO PARA CARDIACOS.
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| De izquierda a derecha: Radu y Vlad de Valaquia. |
Para aterrorizar a los turcos, que invadieron su reino en 1.462, durante un buen trecho antes de llegar las tropas del sultán Mehmed II a su castillo, había dispuesto a ambos lados del camino cientos de presos empalados, algunos de ellos desollados y ya medio descompuestos por los buitres que acudían a ellos para arrancarles la carne a picotazos. Así se las gastaba el "angelito" ya no por odio o forma de castigar a los malhechores, sino por simple diversión. También se decía que gustaba de hervir a personas vivas y mandaba desollar a quienes alteraban el orden, como forma de escarmiento público. por lo que se dice, que fue incluso el precursor de la guerra química, posteriormente utilizada por los británicos contra los nativos americanos del siglo XVIII y de los franceses que atacaban los búnkers enemigos con gas de cloro durante la I Guerra Mundial.Claro que lo Vlad el empalador fue bastante más rudimentario. El príncipe de Valaquia reunió cientos de enfermos contagiosos que habitaban su reino (tuberculosis, lepra, sífilis, etc.) y proporcionándoles vestimentas turcas los infiltró tras las líneas enemigas para que les contagiaran sus males. Prometió recompensas a quienes le trajeran el turbante de todos los muertos por ellos ocasionados. No se sabe que ninguno de aquellos desgraciados regresara con vida. También mandó Vlad a un grupo de hombres de su máxima confianza para asesinar a Mehmed II, pero tampoco lo lograron. Así y todo Vlad resistió aquella primera embestida de los turcos.
Ya cerca de Targoviste, a orillas del Danubio, en su avance hacia el corazón de Rumanía las tropas de Mehmed II se encontraron con miles de estacas, las fuentes más exageradas hablan de unas 20.000, en las que habían otros tantos presos turcos, húngaros, rumanos y búlgaros, empalados. Al llegar a su altura, una gran bandada de cuervos dejaron de comer sus carnes y alzaron el vuelo. Ese mismo año la aristocracia abandonó a Vlad y puso al frente del reino a su hermano Radu el Bello, iniciándose la guerra entre ellos. Agotados sus recursos Vlad fue finalmente capturado, pasando varios años preso. Aunque de momento Valaquia resistió los embates turcos, en 1.475 el rey magiar consideró que su hermano podía ser más útil fuera que dentro de la cárcel, motivo por el cual lo liberó mandándole a luchar contra los otomanos.
Tal como había supuesto su hermano Radu el Bello, Vlad hizo frente a los turcos, resistiendo una vez más sus ataques pero en la Navidad de 1976 fue traicionado por los suyos y murió asesinado. No se sabe quien o quienes fueron sus verdugos, pero sí el hecho de que fue por la espalda y posiblemente a cargo de enviados del sultán Mehmed. Aunque está marcado por los muchos horrores protagonizados, los rumanos tienen a este personaje como uno de sus héroes frente a los turcos. Su cuerpo fue enterrado en la isla y Convento de Snagov, cerca de Bucarest. Bonito lugar para tan (doblemente) feo personaje...RAFAEL FABREGAT
17 de agosto de 2019
2836- LA TORRE BLANCA.
Esta fortaleza, también llamada Torre de Londres, fue construida por Guillermo I el Conquistador en 1078, aunque lo que podemos ver en este momento es el fruto de varias fases constructivas que con Ricardo Corazón de León, Enrique III y Eduardo I llegarían hasta finales del siglo XIII. Se trata pues de un complejo de varios edificios y múltiples torres que han representado un destacado papel en la historia de Inglaterra. Se ubica en el centro de Londres, junto al río Támesis y está rodeada por dos fosos concéntricos que la defendían de los múltiples ataques ya que su destino inicial fue de Depósito de Armas, Tesorería, Real Casa de la Moneda, Registros Públicos y Depósito de Joyas de la Corona. Tenerla controlada era tener controlado el país.
Sin embargo desde el año 1100 y durante 900 años fue conocida como la Torre del Terror ya que, aunque no había sido concebida para ese uso, fue usada durante cientos de años como prisión.
Claro que no era una prisión cualquiera, sino única y exclusivamente utilizada para personajes ilustres, reyes e importantes personajes de la nobleza. Aparte de las mil fechorías que allí se dispensaba a los presos, era bien sabido que salir de allí con vida era poco menos que imposible. Lord Thomas Morus, posteriormente santificado como Santo Tomás Moro; Juana Grey, reina durante nueve días y decapitada con 16 años; Ana Bolena, primera esposa de Enrique VIII y madre de la reina Isabel I, decapitada por orden de su marido, fueron algunos de los ejecutados.
Este castillo fue popularizado no por la cantidad de ejecuciones, sino por la importancia de los personajes ejecutados.
Las ejecuciones se llevaban a cabo normalmente en Tower Hill, al norte del castillo, y se estima su número en 112 personajes de la mas alta dignidad. Claro que con la llegada de las Guerras Mundiales, el castillo fue nuevamente destinado a prisión y, entre otros fueron ejecutadas doce personas acusadas de espionaje. Al final de la II Guerra Mundial el castillo fue reparado y abierto al público. Actualmente es una de las principales atracciones turísticas del país, por el material expuesto y por el morbo que suponen las múltiples ejecuciones allí sucedidas a tan altos dignatarios. En 1988 este castillo fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, como fortaleza medieval normanda excelentemente bien conservada y por haber sido centro del poder británico durante casi mil años.
La actividad fantasmal de este lugar ostenta todo un récord. El primer fantasma fue el del cuerpo de Thomas Becket, gobernador de la Torre y asesinado mientras oía misa en 1170 por orden del rey Enrique II. La torre estaba en obras y muchos trabajadores murieron en extraños accidentes hasta el punto de abandonarse la obra. Cientos de testigos hablaban de apariciones de fantasmas, muchos de ellos sin cabeza. Miles de veces dicen haber visto a la reina Ana Bolena. Extrañamente sobre la Torre viven permanentemente seis cuervos, ni uno más y ni uno menos. Se dice que si algún día estos cuervos desaparecen, se caerá la Torre y con ella la monarquía británica.
No sé yo si, tal vez, de lejos y con mira telescópica...
RAFAEL FABREGAT
Sin embargo desde el año 1100 y durante 900 años fue conocida como la Torre del Terror ya que, aunque no había sido concebida para ese uso, fue usada durante cientos de años como prisión.
Claro que no era una prisión cualquiera, sino única y exclusivamente utilizada para personajes ilustres, reyes e importantes personajes de la nobleza. Aparte de las mil fechorías que allí se dispensaba a los presos, era bien sabido que salir de allí con vida era poco menos que imposible. Lord Thomas Morus, posteriormente santificado como Santo Tomás Moro; Juana Grey, reina durante nueve días y decapitada con 16 años; Ana Bolena, primera esposa de Enrique VIII y madre de la reina Isabel I, decapitada por orden de su marido, fueron algunos de los ejecutados.
Este castillo fue popularizado no por la cantidad de ejecuciones, sino por la importancia de los personajes ejecutados.
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| Capilla real, donde están enterrados muchos de los ejecutados. |
La actividad fantasmal de este lugar ostenta todo un récord. El primer fantasma fue el del cuerpo de Thomas Becket, gobernador de la Torre y asesinado mientras oía misa en 1170 por orden del rey Enrique II. La torre estaba en obras y muchos trabajadores murieron en extraños accidentes hasta el punto de abandonarse la obra. Cientos de testigos hablaban de apariciones de fantasmas, muchos de ellos sin cabeza. Miles de veces dicen haber visto a la reina Ana Bolena. Extrañamente sobre la Torre viven permanentemente seis cuervos, ni uno más y ni uno menos. Se dice que si algún día estos cuervos desaparecen, se caerá la Torre y con ella la monarquía británica.
No sé yo si, tal vez, de lejos y con mira telescópica...
RAFAEL FABREGAT
27 de febrero de 2019
2727- LAS LOCURAS DE CALÍGULA.
Calígula, o Cayo César, fue
coronado a los 23 años de edad, como tercer emperador romano y ostentando el poder desde Marzo del año 37 hasta Enero del 41. No llegó a los 4 años de mandato, pues fue asesinado por Casio Querea, tribuno militar de la Guardia Petroriana, aunque fueron muchos más quienes clavaron las espadas en su cuerpo. Querea no actuaba solo, sino que eran varios los senadores y miembros de la alta sociedad quienes planearon la muerte de un emperador que abusaba de su cargo y de todos cuantos tenía a su alrededor. El emperador iba siempre perfectamente escoltado pero, rodeado por pretorianos y nobles, cuando sus guardaespaldas se dieron cuenta de que estaba siendo atacado, Calígula ya estaba muerto en el suelo.
coronado a los 23 años de edad, como tercer emperador romano y ostentando el poder desde Marzo del año 37 hasta Enero del 41. No llegó a los 4 años de mandato, pues fue asesinado por Casio Querea, tribuno militar de la Guardia Petroriana, aunque fueron muchos más quienes clavaron las espadas en su cuerpo. Querea no actuaba solo, sino que eran varios los senadores y miembros de la alta sociedad quienes planearon la muerte de un emperador que abusaba de su cargo y de todos cuantos tenía a su alrededor. El emperador iba siempre perfectamente escoltado pero, rodeado por pretorianos y nobles, cuando sus guardaespaldas se dieron cuenta de que estaba siendo atacado, Calígula ya estaba muerto en el suelo.
La plebe pidió que los asesinos fueran castigados y el nuevo emperador, Claudio, ordenó la ejecución de Querea y sus compinches. La mayor parte de quienes escribieron sobre el emperador Calígula lo tacharon de excéntrico o directamente loco, aunque algunos achacaron su demencia a una enfermedad cerebral que había sufrido debido a sus muchos excesos y de la que al parecer se había curado por completo. El apodo de Calígula (botita) se lo pusieron de niño los soldados, en una expedición a Germania en la que acompañaba a su padre, debido a que gustaba de calzarse las sandalias de los combatientes. Sus últimos años de vida estuvieron rodeados por una serie de escándalos sexuales e incluso incestuosos con sus hermanas a las que finalmente obligó a prostituirse. Su crueldad y perversión sexual lo presentan como un tirano demente, al que había que obedecer para no poner la vida en peligro.
En sus cuatro años como emperador tuvo cuatro esposas y cientos de amantes. Ordenó la muerte de su primera esposa, suegro y varios familiares. Dedicado a la buena vida y a los dispendios más desmesurados y excéntricos, dilapidó en poco tiempo el dinero atesorado por sus predecesores y que se estima en tres mil millones de sestercios. En sus mansiones y palacios flotantes organizaba fiestas inacabables, siendo frecuentes las agresiones sexuales contra las invitadas. Sus palacios eran auténticos burdeles donde, todo le estaba permitido, incluso con las esposas de sus súbditos. Todo esto le llevó también a mantener relaciones sexuales con numerosos hombres, a los que después mandaba ejecutar en más de una ocasión.
Encaprichado con Livia Orestilla, esposa del político y noble romano Cayo Calpurnio, la violó el mismo día de sus esponsales, anuló su matrimonio y la convirtió en su segunda esposa, lo cual no fue óbice para condenarla al exilio un tiempo después al sospechar que seguía manteniendo contacto con su anterior marido y amante. No es pues de extrañar que incluso los más cercanos a su persona se convirtieran en enemigos de un emperador tan déspota y cruel. Lo que está perfectamente escrito en la Historia es que Calígula despreció al Senado y descuidó sus responsabilidades como gestor del imperio. Sus extravagancias, exageradas o no por los diferentes escritores, vienen a decirnos que no resulta conveniente abusar de quienes tienes cerca, sobre todo si se llaman Calígula...
RAFAEL FABREGAT
RAFAEL FABREGAT
2 de noviembre de 2018
2684- TODO ESTÁ AQUÍ.
Tras miles y miles de años de lucha contra todas las especies animales que pueblan la Tierra y contra aquellas que ya se extinguieron, la humanidad consolidó su supremacía. Sin lugar a dudas no debió ser fácil y si se consiguió fue gracias al desarrollo del instinto de supervivencia y al del propio egoísmo, ya que las ansias de poder transformar las cosas a nuestro antojo son innatas de la especie humana. Nada ha cambiado en este sentido. Más bien al contrario, el instinto natural de derrotar por cualquier medio a quien tenga más capacidad intelectual, es el arma arrojadiza que actualmente es posible emplear. Acabaron los lanzamientos de piedras, el empleo de flechas y espadas. Incluso las armas de fuego convencionales en el siglo XXI de nuestra Era están quedando obsoletas. La guerra comercial, el verdadero poder, lo supera todo.
Hasta mediados del siglo XX las guerras y el poder de la palabra, especialmente el de la infamia y el trueque, fue lo que gobernó el mundo. En España la injusticia se prolongó algunos años más, debido a la dictadura franquista. La Democracia no llegó aquí hasta finales de la década de 1970, tras la muerte del dictador. Acabada la II Guerra Mundial en los países llamados del "Primer Mundo" ya no tenía sentido el empleo del asesinato ejecutado con nocturnidad y alevosía. No era necesario. En los últimos años de dictadura en España ni siquiera era ya necesario mancharse las manos de sangre, pues resultaba más efectivo acabar con el rival manchando su nombre con mentiras, no necesariamente demostrables. El canalla de turno, lameculos del poder, no necesitaba demostrar el pecado ajeno para poder acusar y su palabra era suficiente para apartar a quien estorbase.
Fueron tiempos oscuros, en los que se hablaba del Cielo y del Infierno con la ligereza de quien no cree en nada. Poco creía la gente en general pero, temerosos del castigo terrenal que gobernantes y lameculos impartían, los más prudentes acataban las reglas establecidas y acudían a misa, confesando y comulgando a fin de recibir el trato de favor que los "mandamases" repartían entre los suyos y entre aquellos que sabían ganárselo con su miserable proceder. Todo mientras ellos hacían y deshacían, arrebatando libertades y manchando el buen nombre de gente inocente. Nadie sabe qué ocurrirá mañana, pero sí lo que ocurría entonces. Los miserables al poder y los inocentes, casi siempre temerosos del posible castigo a recibir, acatando las órdenes de los primeros. No hay pues que esperar la muerte para recibir el premio o el castigo divino... Todo está aquí.
Que nadie espere que el Cielo o el Infierno los reparta Dios. Si acaso existe un Hacedor, hay pruebas diarias que para Él hay cosas más importantes de las que ocuparse. El Cielo o el Infierno, el premio o el castigo por nuestros actos, que nadie lo espere de Dios pues es en la Tierra donde se imparte y pocas veces con la justicia debida. Todos hemos visto como elementos miserables hasta la extenuación, han tenido una vida plácida y han muerto sin apenas sufrimiento, mientras gente justa y generosa ha padecido problemas de toda índole teniendo, para más inri, una muerte horrible y prolongada. ¿Justicia divina?. Tal cosa no existe, ni ha existido nunca. Si Dios existe, que nadie se preocupe, pues a todos nos acogerá en su seno. En la Tierra es la gente mezquina y ruin la que dicta a su libre albedrío. Todo está aquí. La justicia y la injusticia se imparten aquí y siempre de la mano de quienes ostentan el Poder.
No es ninguna novedad. Es incluso normal que sean los mezquinos quienes alcancen mayores cotas de poder puesto que, mientras las gente noble y honrada busca el interés general y no tiene otro objetivo más que llevar a su familia lo necesario para vivir, el miserable solo piensa en medrar a todos los niveles para implantar su voluntad en su casa y en la de los demás. Y no solamente desde un punto de vista económico. El dinero no los es todo para ellos, pues más satisfactorio es mandar que tener. Les gusta dominarlo todo y a todos. Es como ser Dios en la Tierra. Eso sin contar que con el poder llega 'el tener'. Dominando a los demás llega el poder actuar a su antojo y en todos los órdenes. El que manda, domina la situación y reparte "Cielo" entre quienes le adulan o "Infierno" a quienes no acatan sus órdenes. ¿Existe mayor riqueza que el Poder?.
RAFAEL FABREGAT
Hasta mediados del siglo XX las guerras y el poder de la palabra, especialmente el de la infamia y el trueque, fue lo que gobernó el mundo. En España la injusticia se prolongó algunos años más, debido a la dictadura franquista. La Democracia no llegó aquí hasta finales de la década de 1970, tras la muerte del dictador. Acabada la II Guerra Mundial en los países llamados del "Primer Mundo" ya no tenía sentido el empleo del asesinato ejecutado con nocturnidad y alevosía. No era necesario. En los últimos años de dictadura en España ni siquiera era ya necesario mancharse las manos de sangre, pues resultaba más efectivo acabar con el rival manchando su nombre con mentiras, no necesariamente demostrables. El canalla de turno, lameculos del poder, no necesitaba demostrar el pecado ajeno para poder acusar y su palabra era suficiente para apartar a quien estorbase.
Fueron tiempos oscuros, en los que se hablaba del Cielo y del Infierno con la ligereza de quien no cree en nada. Poco creía la gente en general pero, temerosos del castigo terrenal que gobernantes y lameculos impartían, los más prudentes acataban las reglas establecidas y acudían a misa, confesando y comulgando a fin de recibir el trato de favor que los "mandamases" repartían entre los suyos y entre aquellos que sabían ganárselo con su miserable proceder. Todo mientras ellos hacían y deshacían, arrebatando libertades y manchando el buen nombre de gente inocente. Nadie sabe qué ocurrirá mañana, pero sí lo que ocurría entonces. Los miserables al poder y los inocentes, casi siempre temerosos del posible castigo a recibir, acatando las órdenes de los primeros. No hay pues que esperar la muerte para recibir el premio o el castigo divino... Todo está aquí.
Que nadie espere que el Cielo o el Infierno los reparta Dios. Si acaso existe un Hacedor, hay pruebas diarias que para Él hay cosas más importantes de las que ocuparse. El Cielo o el Infierno, el premio o el castigo por nuestros actos, que nadie lo espere de Dios pues es en la Tierra donde se imparte y pocas veces con la justicia debida. Todos hemos visto como elementos miserables hasta la extenuación, han tenido una vida plácida y han muerto sin apenas sufrimiento, mientras gente justa y generosa ha padecido problemas de toda índole teniendo, para más inri, una muerte horrible y prolongada. ¿Justicia divina?. Tal cosa no existe, ni ha existido nunca. Si Dios existe, que nadie se preocupe, pues a todos nos acogerá en su seno. En la Tierra es la gente mezquina y ruin la que dicta a su libre albedrío. Todo está aquí. La justicia y la injusticia se imparten aquí y siempre de la mano de quienes ostentan el Poder.
No es ninguna novedad. Es incluso normal que sean los mezquinos quienes alcancen mayores cotas de poder puesto que, mientras las gente noble y honrada busca el interés general y no tiene otro objetivo más que llevar a su familia lo necesario para vivir, el miserable solo piensa en medrar a todos los niveles para implantar su voluntad en su casa y en la de los demás. Y no solamente desde un punto de vista económico. El dinero no los es todo para ellos, pues más satisfactorio es mandar que tener. Les gusta dominarlo todo y a todos. Es como ser Dios en la Tierra. Eso sin contar que con el poder llega 'el tener'. Dominando a los demás llega el poder actuar a su antojo y en todos los órdenes. El que manda, domina la situación y reparte "Cielo" entre quienes le adulan o "Infierno" a quienes no acatan sus órdenes. ¿Existe mayor riqueza que el Poder?.
RAFAEL FABREGAT
19 de enero de 2017
2324- HOMO HOMINI LUPUS.
"Lobo es el hombre para el hombre". (Plauto 254-184 a.C)
Lupus est homo homini, non homo, quom qualissit non novit. (Lobo es el hombre para el hombre y no hombre, cuando desconoce quien es el otro).
Muchas y sádicas fueron las torturas llevadas a cabo por unos y otros durante la "Guerra de los 30 Años" en la Europa del siglo XVII. Los horrores marcaron para siempre a soldados y a campesinos que nunca vieron algo así. La cosa empezó con una simple disputa entre luteranos y católicos contra los calvinistas pero, con los años, se convirtió en un conflicto internacional de proporciones inimaginables.
En 1647 una familia de campesinos de Suabia (Babiera) escribió en la contraportada de una Biblia: "Vivimos como animales, comiendo hierba y cortezas. Nunca pudimos imaginar que nos ocurriera algo semejante. Mucha gente dice que no hay Dios".
Esta catástrofe europea de religiones comenzó con Fernando II de Habsburgo y los protestantes del Sacro Imperio Germánico que aspiraban a que el calvinismo tuviera igual o mayor consideración que el luteranismo.
Dinamarca, Suecia, España, Francia y Holanda se sumaron en diferentes momentos a esta guerra sin que la religión fuese el único motivo de disputa. No hay que olvidar que la guerra es (además) un gran negocio motivo por el cual, en lugar de apagar las llamas, más de un centenar de empresarios echaron 'gasolina' al fuego de las religiones para que aquella hoguera en principio pequeña no se extinguiera fácilmente. Aquel escenario dantesco hizo que algunos pueblos perdieran incluso la memoria de lo que eran antes de la guerra, puesto que nadie quedaba con vida para acreditarlo. Los ancianos eran torturados, mujeres y niñas violadas hasta morir, los niños ahorcados, atados desnudos a los troncos de los árboles en pleno invierno y algunas veces incluso quemados. Los campesinos veían quemadas sus cosechas y cómo las epidemias provocadas por tanta muerte se llevaban al otro mundo a quienes sobrevivieron a las matanzas.
De entre todos aquellos ejércitos, los suecos fueron quienes adquirieron fama de ser los más siniestros. Su rey, Gustavo II Adolfo se tomó aquella guerra como cruzada contra los católicos y, con el fin de hacerse con todos los objetos de valor que encontraran, inventaron "el trago sueco" (Schwedentrunk) que consistía en atar al prisionero sobre una mesa, poniéndole un embudo en la boca, echándole líquidos inimaginables hasta que confesaba donde tenía el dinero u objetos de valor. Otros más sádicos les clavaban una estaca en la garganta, moviéndola y metiendo por la hendidura agua con arena y heces humanas. Hay que ver de qué es capaz el género humano en estas situaciones. Los católicos no iban a la zaga de los protestantes en cuasnto a crueldad. Si los suecos tenían verdaderos demonios entre sus filas, los católicos los tenían entre los croatas que adornaban sus cascos y sombreros con narices y orejas humanas.
Una catástrofe demográfica sin precedentes. En un solo día de Mayo de 1631 el conde de Tilly, comandante en jefe de las fuerzas imperiales tomó la ciudad de Magdeburgo y la saqueó, acabando con la vida de más de 20.000 protestantes. "No se veían más que cadáveres amontonados por las calles y no se escuchaba otra cosa que los gritos de aquellos a los que se cortaba la garganta, mezclados con los furiosos gritos de sus asesinos". Así lo escribía el rey Federico II de Prusia, también historiador y filósofo. Muchos pueblos alemanes desaparecieron de la faz de la tierra y algunas ciudades perdieron más del 40% de su población. Los horrores de una guerra tan cruenta y prolongada quedaron instalados en la memoria colectiva durante generaciones... Homo Homini Lupus. (Lobo es el hombre para el hombre).
RAFAEL FABREGAT
Lupus est homo homini, non homo, quom qualissit non novit. (Lobo es el hombre para el hombre y no hombre, cuando desconoce quien es el otro).
Muchas y sádicas fueron las torturas llevadas a cabo por unos y otros durante la "Guerra de los 30 Años" en la Europa del siglo XVII. Los horrores marcaron para siempre a soldados y a campesinos que nunca vieron algo así. La cosa empezó con una simple disputa entre luteranos y católicos contra los calvinistas pero, con los años, se convirtió en un conflicto internacional de proporciones inimaginables.
En 1647 una familia de campesinos de Suabia (Babiera) escribió en la contraportada de una Biblia: "Vivimos como animales, comiendo hierba y cortezas. Nunca pudimos imaginar que nos ocurriera algo semejante. Mucha gente dice que no hay Dios".
Esta catástrofe europea de religiones comenzó con Fernando II de Habsburgo y los protestantes del Sacro Imperio Germánico que aspiraban a que el calvinismo tuviera igual o mayor consideración que el luteranismo.
Dinamarca, Suecia, España, Francia y Holanda se sumaron en diferentes momentos a esta guerra sin que la religión fuese el único motivo de disputa. No hay que olvidar que la guerra es (además) un gran negocio motivo por el cual, en lugar de apagar las llamas, más de un centenar de empresarios echaron 'gasolina' al fuego de las religiones para que aquella hoguera en principio pequeña no se extinguiera fácilmente. Aquel escenario dantesco hizo que algunos pueblos perdieran incluso la memoria de lo que eran antes de la guerra, puesto que nadie quedaba con vida para acreditarlo. Los ancianos eran torturados, mujeres y niñas violadas hasta morir, los niños ahorcados, atados desnudos a los troncos de los árboles en pleno invierno y algunas veces incluso quemados. Los campesinos veían quemadas sus cosechas y cómo las epidemias provocadas por tanta muerte se llevaban al otro mundo a quienes sobrevivieron a las matanzas.
De entre todos aquellos ejércitos, los suecos fueron quienes adquirieron fama de ser los más siniestros. Su rey, Gustavo II Adolfo se tomó aquella guerra como cruzada contra los católicos y, con el fin de hacerse con todos los objetos de valor que encontraran, inventaron "el trago sueco" (Schwedentrunk) que consistía en atar al prisionero sobre una mesa, poniéndole un embudo en la boca, echándole líquidos inimaginables hasta que confesaba donde tenía el dinero u objetos de valor. Otros más sádicos les clavaban una estaca en la garganta, moviéndola y metiendo por la hendidura agua con arena y heces humanas. Hay que ver de qué es capaz el género humano en estas situaciones. Los católicos no iban a la zaga de los protestantes en cuasnto a crueldad. Si los suecos tenían verdaderos demonios entre sus filas, los católicos los tenían entre los croatas que adornaban sus cascos y sombreros con narices y orejas humanas.
Una catástrofe demográfica sin precedentes. En un solo día de Mayo de 1631 el conde de Tilly, comandante en jefe de las fuerzas imperiales tomó la ciudad de Magdeburgo y la saqueó, acabando con la vida de más de 20.000 protestantes. "No se veían más que cadáveres amontonados por las calles y no se escuchaba otra cosa que los gritos de aquellos a los que se cortaba la garganta, mezclados con los furiosos gritos de sus asesinos". Así lo escribía el rey Federico II de Prusia, también historiador y filósofo. Muchos pueblos alemanes desaparecieron de la faz de la tierra y algunas ciudades perdieron más del 40% de su población. Los horrores de una guerra tan cruenta y prolongada quedaron instalados en la memoria colectiva durante generaciones... Homo Homini Lupus. (Lobo es el hombre para el hombre).
RAFAEL FABREGAT
16 de enero de 2017
2321- MOTÍN EN EL BATAVIA.
El Batavia fue un galeón de tres palos de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, un auténtico coloso para su época pues con una longitud de casi 57 metros y un palo mayor de 55 metros, desplazaba 1200 toneladas y era portador de 24 cañones. Construido en Amsterdam, apenas terminado y como viaje inaugural, el 27 de Octubre de 1628 puso rumbo hacia la Isla de Java. Pero, además de inaugurar un barco de bella factura, el sobrecargo Francisco Pelsaert tenía órdenes de regresar con un valioso cargamento de especias.
Como ayudante del sobrecargo viajaba Jerónimus Cornelisz, un seguidor de las teorías de Torrentius juzgado pocos días antes de la partida y condenado por herejía y blasfemia, lo que le llevó a enrolarse en este viaje a fin de poner tierra de por medio. Con el capitán Ariaen Jacobsz, oficiales, marinería y pasajeros sumaban a bordo 341 personas.
Cornelisz era un sujeto peligroso y sin escrúpulos que prontamente entabló amistad con el capitán Jacobsz, enterándose de la mala relación que había entre él y el comandante Pelsaert. Entre ambos planearon hacerse con el control del barco y apoderarse de la importante cantidad de oro y plata que transportaban, puesto que los comerciantes del sudeste asiático solo aceptaban el pago de las mercancías con metales preciosos. Con la obligada cautela los dos facinerosos fueron reuniendo a un grupo de hombres dispuestos a seguir sus órdenes a cambio de una parte del botín. Tras una parada en Ciudad del Cabo, el capitán alteró el rumbo a fin de llamar la atención del comandante y buscar la disputa pero éste no pareció enterarse del cambio. Varios actos de indisciplina y la agresión sexual a una de las pasajeras (Lucrecia) tampoco provocaron el efecto deseado. El motivo de tanta laxitud era que el comandante Pelsaert estaba enfermo por lo que los provocadores hubieron de esperar. Debido al rumbo errático, en una noche cerrada de Junio de 1629 el Batavia encalló en los arrecifes del archipiélago de las Abrolhos, en la costa occidental australiana, a unos 3000 Km. al sur de su destino.
Los intentos de reflotarlo, incluso echando los cañones por la borda, fueron inútiles. Cuando clareó el día se dieron cuenta que estaban en una zona de bajíos que permitían el paso hacia islotes mayores y hacia allí fueron trasladados en varios viajes unos 200 supervivientes y el tesoro, con los dos botes que portaba el galeón, mientras unos 75 que no sabían nadar se quedaron en el barco esperando acontecimientos. Repartidos los náufragos en los islotes, durante la primera semana ya murieron más de 20 por sed y porque desesperados bebieron agua de mar. Después llovió y con la ayuda de trozos del velamen el resto pudo beber y guardar una parte. A los nueve días los embates del mar destrozaron completamente al Batavia hundiéndolo. De los que quedaron en el barco más de 50 murieron ahogados y una veintena pudieron alcanzar el islote próximo. Uno de ellos era Cornelisz que llegó medio ahogado. Sin agua potable y escasos alimentos el comandante, el capitán y algunos marineros marcharon en la barcaza mayor en busca de ayuda mientras que Cornelisz quedaba al mando del campamento.
Sin embargo, a sabiendas de que apenas fueran rescatados sería castigado por el intento de motín, con la ayuda de sus secuaces mataron a todos los supervivientes que pudieran suponer una amenaza. En un acto propio de dementes, más de un centenar de personas fueron torturadas y asesinadas por su camarilla y escondido el tesoro con el que pagar las especias. Dicho tesoro consistía en doce cajas de monedas de plata valoradas en 250.000 florines y un cofre con joyas valoradas en otros 58.000 florines. Eso sin contar dos cuadros de Rubens encargados por un gobernante mongol, que también fueron trasladados a tierra. Dos semanas después Cornelisz reunió a los conspiradores y se autoproclamó primera autoridad de los supervivientes marcando normas y aplicando penas a los insubordinados. Eran unos 25 hombres, duros y bien armados que sembraron el terror entre el resto. Cualquier indisciplina era condenada a muerte y ejecutada en el acto. Era el control absoluto en una especie de reino en el que Cornelisz ejercía el poder supremo.
Su idea final era apoderarse del barco que llegase a rescatarles y disfrutar el resto de su vida de los placeres que el citado tesoro pudiera proporcionarle. Cualquier persona que pudiera ocasionarle el más mínimo impedimento a sus planes fue ejecutado sin contemplaciones y así murieron más de 120 más de sus compañeros náufragos. El número de muertos en espacio tan reducido aconsejó el traslado de la camarilla a otro islote cercano mientras el grupo no afín a sus ideas fue abandonado en otro solitarios islote, sin agua ni comida, para que murieran allí sin remisión. Curiosamente al bajar la marea el grupo abandonado, encabezado por un tal Hayes, pudo pasar a otro islote y allí encontraron agua haciéndolo saber a los demás mediante una hoguera. Para Cornelisz era un serio contratiempo pues teniendo agua sería imposible acabar con ellos. Todos los supervivientes de los islotes cercanos construyeron balsas improvisadas y se dirigieron a la 'tierra prometida'. El reino de Cornelisz estaba en peligro, por lo que ordenó a sus secuaces interceptar las balsas de los sedientos 'compañeros'.
Alcanzadas las balsas, hombres, mujeres y niños fueron masacrados sin piedad antes de llegar a la isla que ocupaba Hayes y sus 20 compañeros. Algunos, muy pocos, pudieron salvar su vida tras jurarle fidelidad.
Borrachos de poder Cornelisz y sus secuaces decidían quien vivía y quien moría, mientras las mujeres supervivientes fueron convertidas en concubinas. Lucrecia, la más bella de las pasajeras del Batavia que viajaba para reunirse con su marido en Java, fue tomada por Cornelisz como concubina exclusiva a cambio de salvar su vida, mientras las demás eras 'usadas' por el resto de los secuaces a discreción. Sin embargo el grupo de Hayes, con agua abundante, huevos de las aves marinas y pequeños canguros que habitaban la isla vivían mejor que el propio Cornelisz y los suyos. Algunos fugados del yugo de Cornelisz también alcanzaron la isla de Hayes. Pronto se alcanzó allí un número superior a las 50 personas, aunque sin armas. Sabían que más pronto que tarde Cornelisz les atacaría por lo que se prepararon para la defensa. Hayes entrenó a sus hombres prepararon un armamento improvisado, instalándose en un pequeño recinto amurallado construido burdamente con piedras sobre un talud que dominaba el único lugar por donde podía desembarcar la banda de Cornelisz.
El primer ataque llegó a finales de Agosto pero fue fácilmente rechazado. Unos días después llegó el segundo que también fracasó. El 20 de Agosto Hayes tenía 45 hombres mientras que en la isla de Cornelisz solo quedaban 31 supervivientes. Aunque sin armas los de Hayes eran superiores en número. El 1 de Septiembre Cornelisz intentó negociar un intercambio de material, que en realidad era una trampa para matar a Hayes, pero la estratagema no funcionó y al día siguiente se produjo el ataque definitivo que acabó con la vida de la mayoría de los hombres de Cornelisz, siendo éste apresado vivo, mientras algunos pudieron huir y regresar a su isla. No hubo más novedad hasta el día 16 de Septiembre, cuando un barco se divisó a lo lejos. En un intento desesperado los sicarios nombraron un nuevo jefe y atacaron la isla de Hayes para liberar a Cornelisz y matar a sus guardianes antes de que llegara el barco salvador y así contar la odisea a su manera. Tras dos horas de ataque algunos hombres encendieron hogueras para llamar la atención del buque que pronto se dirigió hacia el lugar.
Era el sobrecargo Pelsaert que habiendo llegado a Java regresaba con el buque Sardam. Cesó la lucha al tiempo que el nuevo buque fondeó a escasa distancia y con algunos hombres el sobrecargo llegó a la isla. Hayes explicó a Pelsaert lo que allí había sucedido en su ausencia y que tenía preso a Cornelisz, siendo todo corroborado primeramente por sus hombres y posteriormente confirmado por los de Cornelisz. Toda la banda de asesinos fueron apresados y al día siguiente, antes de embarcar, se inició un proceso judicial presidido por Pelsaert y la plana mayor del Sardam. Algunos hombres confesaron rápidamente mientras otros hubieron de ser sometidos a las mismas torturas que ellos habían llevado a cabo con los otros náufragos para que hablaran.
Finalmente Cornelisz y 6 de sus más fanáticos seguidores fueron ahorcados en la misma playa y los 14 restantes encadenados en la bodega del barco. El 5 de Diciembre de 1629 el Sardam llegaba a Java con 68 supervivientes del Batavia. Las autoridades dieron por buena la actuación del sobrecargo en cuanto al ahorcamiento de los 7 principales asesinos aunque la calificaron de insuficiente.
Cinco más fueron ejecutados de inmediato; uno de ellos, confeso de haber matado a 17 personas, fue atado a una rueda y desmembrado hasta la muerte; los otros cuatro fueron ahorcados. El resto tras ser sometidos a torturas fueron enviados a trabajos forzados. Lucrecia, cuyo marido había muerto dos meses antes, también fue acusada de incitar a la comisión de actos malvados, aunque sin castigo especial al considerarse suficiente castigo su concubinato forzoso con el sanguinario Cornelisz. Paradógicamente Pelsaert también fue considerado culpable del naufragio, por falta de autoridad y todas sus propiedades le fueron confiscadas. Aunque después fue rehabilitado, murió en 1630, a los 35 años de edad. En 1962, más de tres siglos después de los hechos, fue descubierto y excavado el pecio del Batavia y los islotes habitados por los náufragos. Todo lo encontrado se exhibe en el Western Australian Museum.
RAFAEL FABREGAT
Como ayudante del sobrecargo viajaba Jerónimus Cornelisz, un seguidor de las teorías de Torrentius juzgado pocos días antes de la partida y condenado por herejía y blasfemia, lo que le llevó a enrolarse en este viaje a fin de poner tierra de por medio. Con el capitán Ariaen Jacobsz, oficiales, marinería y pasajeros sumaban a bordo 341 personas.
Cornelisz era un sujeto peligroso y sin escrúpulos que prontamente entabló amistad con el capitán Jacobsz, enterándose de la mala relación que había entre él y el comandante Pelsaert. Entre ambos planearon hacerse con el control del barco y apoderarse de la importante cantidad de oro y plata que transportaban, puesto que los comerciantes del sudeste asiático solo aceptaban el pago de las mercancías con metales preciosos. Con la obligada cautela los dos facinerosos fueron reuniendo a un grupo de hombres dispuestos a seguir sus órdenes a cambio de una parte del botín. Tras una parada en Ciudad del Cabo, el capitán alteró el rumbo a fin de llamar la atención del comandante y buscar la disputa pero éste no pareció enterarse del cambio. Varios actos de indisciplina y la agresión sexual a una de las pasajeras (Lucrecia) tampoco provocaron el efecto deseado. El motivo de tanta laxitud era que el comandante Pelsaert estaba enfermo por lo que los provocadores hubieron de esperar. Debido al rumbo errático, en una noche cerrada de Junio de 1629 el Batavia encalló en los arrecifes del archipiélago de las Abrolhos, en la costa occidental australiana, a unos 3000 Km. al sur de su destino.
Los intentos de reflotarlo, incluso echando los cañones por la borda, fueron inútiles. Cuando clareó el día se dieron cuenta que estaban en una zona de bajíos que permitían el paso hacia islotes mayores y hacia allí fueron trasladados en varios viajes unos 200 supervivientes y el tesoro, con los dos botes que portaba el galeón, mientras unos 75 que no sabían nadar se quedaron en el barco esperando acontecimientos. Repartidos los náufragos en los islotes, durante la primera semana ya murieron más de 20 por sed y porque desesperados bebieron agua de mar. Después llovió y con la ayuda de trozos del velamen el resto pudo beber y guardar una parte. A los nueve días los embates del mar destrozaron completamente al Batavia hundiéndolo. De los que quedaron en el barco más de 50 murieron ahogados y una veintena pudieron alcanzar el islote próximo. Uno de ellos era Cornelisz que llegó medio ahogado. Sin agua potable y escasos alimentos el comandante, el capitán y algunos marineros marcharon en la barcaza mayor en busca de ayuda mientras que Cornelisz quedaba al mando del campamento. Sin embargo, a sabiendas de que apenas fueran rescatados sería castigado por el intento de motín, con la ayuda de sus secuaces mataron a todos los supervivientes que pudieran suponer una amenaza. En un acto propio de dementes, más de un centenar de personas fueron torturadas y asesinadas por su camarilla y escondido el tesoro con el que pagar las especias. Dicho tesoro consistía en doce cajas de monedas de plata valoradas en 250.000 florines y un cofre con joyas valoradas en otros 58.000 florines. Eso sin contar dos cuadros de Rubens encargados por un gobernante mongol, que también fueron trasladados a tierra. Dos semanas después Cornelisz reunió a los conspiradores y se autoproclamó primera autoridad de los supervivientes marcando normas y aplicando penas a los insubordinados. Eran unos 25 hombres, duros y bien armados que sembraron el terror entre el resto. Cualquier indisciplina era condenada a muerte y ejecutada en el acto. Era el control absoluto en una especie de reino en el que Cornelisz ejercía el poder supremo.
Su idea final era apoderarse del barco que llegase a rescatarles y disfrutar el resto de su vida de los placeres que el citado tesoro pudiera proporcionarle. Cualquier persona que pudiera ocasionarle el más mínimo impedimento a sus planes fue ejecutado sin contemplaciones y así murieron más de 120 más de sus compañeros náufragos. El número de muertos en espacio tan reducido aconsejó el traslado de la camarilla a otro islote cercano mientras el grupo no afín a sus ideas fue abandonado en otro solitarios islote, sin agua ni comida, para que murieran allí sin remisión. Curiosamente al bajar la marea el grupo abandonado, encabezado por un tal Hayes, pudo pasar a otro islote y allí encontraron agua haciéndolo saber a los demás mediante una hoguera. Para Cornelisz era un serio contratiempo pues teniendo agua sería imposible acabar con ellos. Todos los supervivientes de los islotes cercanos construyeron balsas improvisadas y se dirigieron a la 'tierra prometida'. El reino de Cornelisz estaba en peligro, por lo que ordenó a sus secuaces interceptar las balsas de los sedientos 'compañeros'. Alcanzadas las balsas, hombres, mujeres y niños fueron masacrados sin piedad antes de llegar a la isla que ocupaba Hayes y sus 20 compañeros. Algunos, muy pocos, pudieron salvar su vida tras jurarle fidelidad.
Borrachos de poder Cornelisz y sus secuaces decidían quien vivía y quien moría, mientras las mujeres supervivientes fueron convertidas en concubinas. Lucrecia, la más bella de las pasajeras del Batavia que viajaba para reunirse con su marido en Java, fue tomada por Cornelisz como concubina exclusiva a cambio de salvar su vida, mientras las demás eras 'usadas' por el resto de los secuaces a discreción. Sin embargo el grupo de Hayes, con agua abundante, huevos de las aves marinas y pequeños canguros que habitaban la isla vivían mejor que el propio Cornelisz y los suyos. Algunos fugados del yugo de Cornelisz también alcanzaron la isla de Hayes. Pronto se alcanzó allí un número superior a las 50 personas, aunque sin armas. Sabían que más pronto que tarde Cornelisz les atacaría por lo que se prepararon para la defensa. Hayes entrenó a sus hombres prepararon un armamento improvisado, instalándose en un pequeño recinto amurallado construido burdamente con piedras sobre un talud que dominaba el único lugar por donde podía desembarcar la banda de Cornelisz.
El primer ataque llegó a finales de Agosto pero fue fácilmente rechazado. Unos días después llegó el segundo que también fracasó. El 20 de Agosto Hayes tenía 45 hombres mientras que en la isla de Cornelisz solo quedaban 31 supervivientes. Aunque sin armas los de Hayes eran superiores en número. El 1 de Septiembre Cornelisz intentó negociar un intercambio de material, que en realidad era una trampa para matar a Hayes, pero la estratagema no funcionó y al día siguiente se produjo el ataque definitivo que acabó con la vida de la mayoría de los hombres de Cornelisz, siendo éste apresado vivo, mientras algunos pudieron huir y regresar a su isla. No hubo más novedad hasta el día 16 de Septiembre, cuando un barco se divisó a lo lejos. En un intento desesperado los sicarios nombraron un nuevo jefe y atacaron la isla de Hayes para liberar a Cornelisz y matar a sus guardianes antes de que llegara el barco salvador y así contar la odisea a su manera. Tras dos horas de ataque algunos hombres encendieron hogueras para llamar la atención del buque que pronto se dirigió hacia el lugar. Era el sobrecargo Pelsaert que habiendo llegado a Java regresaba con el buque Sardam. Cesó la lucha al tiempo que el nuevo buque fondeó a escasa distancia y con algunos hombres el sobrecargo llegó a la isla. Hayes explicó a Pelsaert lo que allí había sucedido en su ausencia y que tenía preso a Cornelisz, siendo todo corroborado primeramente por sus hombres y posteriormente confirmado por los de Cornelisz. Toda la banda de asesinos fueron apresados y al día siguiente, antes de embarcar, se inició un proceso judicial presidido por Pelsaert y la plana mayor del Sardam. Algunos hombres confesaron rápidamente mientras otros hubieron de ser sometidos a las mismas torturas que ellos habían llevado a cabo con los otros náufragos para que hablaran.
Finalmente Cornelisz y 6 de sus más fanáticos seguidores fueron ahorcados en la misma playa y los 14 restantes encadenados en la bodega del barco. El 5 de Diciembre de 1629 el Sardam llegaba a Java con 68 supervivientes del Batavia. Las autoridades dieron por buena la actuación del sobrecargo en cuanto al ahorcamiento de los 7 principales asesinos aunque la calificaron de insuficiente.
Cinco más fueron ejecutados de inmediato; uno de ellos, confeso de haber matado a 17 personas, fue atado a una rueda y desmembrado hasta la muerte; los otros cuatro fueron ahorcados. El resto tras ser sometidos a torturas fueron enviados a trabajos forzados. Lucrecia, cuyo marido había muerto dos meses antes, también fue acusada de incitar a la comisión de actos malvados, aunque sin castigo especial al considerarse suficiente castigo su concubinato forzoso con el sanguinario Cornelisz. Paradógicamente Pelsaert también fue considerado culpable del naufragio, por falta de autoridad y todas sus propiedades le fueron confiscadas. Aunque después fue rehabilitado, murió en 1630, a los 35 años de edad. En 1962, más de tres siglos después de los hechos, fue descubierto y excavado el pecio del Batavia y los islotes habitados por los náufragos. Todo lo encontrado se exhibe en el Western Australian Museum.RAFAEL FABREGAT
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6 de diciembre de 2016
2282- REFORMAR LA CONSTITUCIÓN.
¿Reformar la Constitución...?
Hoy día 6 de Diciembre del año 2016 se celebra en España el 38 aniversario de la Constitución Española, aquella que, viendo que el cielo escampaba tras la muerte del dictador Franco, se dieron a sí mismos los partidos políticos salidos de la tormenta dictatorial. Era la Fiesta de la Democracia, aquella que daba libertades que pocos habían conocido en tiempos anteriores. No porque no hubieran existido anteriormente, sino porque la guerra, la posguerra y la edad habían acabado con quienes las habían vivido. Cual caracoles primaverales todos salieron a lo que siempre salen los políticos... ¡y los caracoles!. A ver cual era la mejor tajada a su alcance. Ningún interés en arreglar la casa de los demás, sino la suya propia. Gentuza de la peor calaña, pero desgraciadamente necesaria.
Los pobres y desvalidos... ¡que se las apañen como puedan!. Se había levantado la veda y, como siempre, volvía a imperar la ley del más fuerte. Los españoles de a pié, los que no sabemos hacer otra cosa más que trabajar... pues eso, a seguir trabajando como burros mientras los 'listos' de turno apartaban para sí las mejores tajadas. El desgraciado, con un tazón de caldo se apaña igualmente. En los pueblos pequeños... ¡ni os cuento!. Caciques y lameculos camparon a sus anchas durante algunas décadas más, sin otras verdades más que las suyas. Esa gente (gentuza más bien) otorgaron medallas e infamias a placer. Esto para ti, eso para mi, aquello para el de más allá, para este mierda, para aquel otro ni agua. La dictadura fue mala para los pobres, pues en ella imperaron más que nunca los lameculos, pero la primera década en Democracia tampoco fue muy boyante.
Todo en la vida requiere tiempo y poco a poco la gente fue dándose cuenta de que aquello de la Democracia era verdad y (aparentemente) para todos. Sin embargo el hombre es el único ser de la naturaleza que no sabe vivir en libertad. Tan solo tres décadas han sido suficientes para echarlo todo a perder. Ya nadie se acuerda de las penurias sufridas y la Constitución que los españoles nos dimos en aquel bendito año de 1978 ya no sirve. Para los de siempre 'se ha quedado corta'. Da libertades sí, pero no permite el libertinaje que estos individuos pretenden. Aquellos políticos (los caracoles) que salieron de la nada, muchos de ellos del exilio, forjaron aquella Constitución que nos amparaba a todos y que a todo el mundo le pareció justa y necesaria para construir el nuevo país de las libertades.
Ahora, en pleno siglo XXI, la gente y especialmente los políticos tienen el plato lleno y no hay hambre que saciar. Estamos inmersos en el populismo más arbitrario y las voces que reclaman un cambio de la Constitución son cada día más descaradamente lanzadas. No hay respeto alguno a la Corona ni a las instituciones, ni temor a las represalias. El radicalismo es la madrastra de la libertad y la ruptura lo que se busca. El orden establecido es demasiado aburrido para las aves carroñeras, ávidas de más amplios horizontes. ¡Ay la vida!. Tan fácil y bonita que podría ser y la convertimos (la convierten) en algo complicado y tenebroso. ¡Malditos sean quienes propugnan el radicalismo y la barbarie!. Pero es lo que hay... Unos nacimos para trabajar y otros para comerse el fruto de nuestro trabajo y lo que es más lamentable: para reírse de los demás. Piensan algunos (inocentes) políticos que reformando la Constitución acabarán con el problema vasco y catalán... ¡pero no!
Entrada triste la de hoy, ya lo se, pero es lo que toca. En España es el día de la Constitución, Carta Magna redactada en 1978 con el consenso de todos los partidos políticos, pero el populismo y especialmente el separatismo, cabalgan al galope en pos de lograr su destrucción. Ellos lo llaman 'reforma necesaria'. El populismo se ha instalado en el Congreso y el Senado, pero no gozan de tantas libertades como ellos pretenden. No les basta con ausentarse de la Cámara cuando algo de lo que allí ven no les gusta. En nombre de la Libertad, quieren derribarla y construir una nueva a su antojo, dividiendo el país, rompiendo todos los esquemas. Esto siempre ha sido así. El populismo siempre favorece a los anarquistas, al 'ave Fénix' que renace con doble fuerza de las cenizas del mal. ¿Quien se aprovecha de la libertad?. Pues naturalmente los libertinos. ¿Quien si no?. Nadie dice que la Constitución de 1978 no esté exenta de algún ligero fallo; que no le viniera mal algún pequeño retoque, pero...
¿Quien lo necesita de forma más imperiosa?. Pues está claro que los que quieren medrar a lo más alto, los enemigos de la unidad de España, los que solo se quieren a sí mismos. Ya mandan mucho, sin duda demasiado, pero no les es suficiente. En este mundo traidor, unos tienen la fama y otros cardan la lana. Cuando mi hija mayor, ya en la Universidad, cumplió los 18 años su padre, que siempre ha sido un tontorrón, pudiendo o sin poder le compró un VW Escarabajo de ocasión que fue sin duda la primera gran ilusión de su vida. Coche viejo pero hija feliz, que era de lo que se trataba. Sin embargo en este mundo hay gente muy imbécil y muy mala. El primer día que uno de esos desgraciados la vio con el vehículo, le dijo que él también se había comprado coche... pero trabajando. Ese elemento salió hace dos días en los periódicos, acusado de estafar a una anciana más 26 millones de pesetas. ¡Pues si eso es trabajar...!
RAFAEL FABREGAT
Hoy día 6 de Diciembre del año 2016 se celebra en España el 38 aniversario de la Constitución Española, aquella que, viendo que el cielo escampaba tras la muerte del dictador Franco, se dieron a sí mismos los partidos políticos salidos de la tormenta dictatorial. Era la Fiesta de la Democracia, aquella que daba libertades que pocos habían conocido en tiempos anteriores. No porque no hubieran existido anteriormente, sino porque la guerra, la posguerra y la edad habían acabado con quienes las habían vivido. Cual caracoles primaverales todos salieron a lo que siempre salen los políticos... ¡y los caracoles!. A ver cual era la mejor tajada a su alcance. Ningún interés en arreglar la casa de los demás, sino la suya propia. Gentuza de la peor calaña, pero desgraciadamente necesaria.
Los pobres y desvalidos... ¡que se las apañen como puedan!. Se había levantado la veda y, como siempre, volvía a imperar la ley del más fuerte. Los españoles de a pié, los que no sabemos hacer otra cosa más que trabajar... pues eso, a seguir trabajando como burros mientras los 'listos' de turno apartaban para sí las mejores tajadas. El desgraciado, con un tazón de caldo se apaña igualmente. En los pueblos pequeños... ¡ni os cuento!. Caciques y lameculos camparon a sus anchas durante algunas décadas más, sin otras verdades más que las suyas. Esa gente (gentuza más bien) otorgaron medallas e infamias a placer. Esto para ti, eso para mi, aquello para el de más allá, para este mierda, para aquel otro ni agua. La dictadura fue mala para los pobres, pues en ella imperaron más que nunca los lameculos, pero la primera década en Democracia tampoco fue muy boyante.
Todo en la vida requiere tiempo y poco a poco la gente fue dándose cuenta de que aquello de la Democracia era verdad y (aparentemente) para todos. Sin embargo el hombre es el único ser de la naturaleza que no sabe vivir en libertad. Tan solo tres décadas han sido suficientes para echarlo todo a perder. Ya nadie se acuerda de las penurias sufridas y la Constitución que los españoles nos dimos en aquel bendito año de 1978 ya no sirve. Para los de siempre 'se ha quedado corta'. Da libertades sí, pero no permite el libertinaje que estos individuos pretenden. Aquellos políticos (los caracoles) que salieron de la nada, muchos de ellos del exilio, forjaron aquella Constitución que nos amparaba a todos y que a todo el mundo le pareció justa y necesaria para construir el nuevo país de las libertades.
Ahora, en pleno siglo XXI, la gente y especialmente los políticos tienen el plato lleno y no hay hambre que saciar. Estamos inmersos en el populismo más arbitrario y las voces que reclaman un cambio de la Constitución son cada día más descaradamente lanzadas. No hay respeto alguno a la Corona ni a las instituciones, ni temor a las represalias. El radicalismo es la madrastra de la libertad y la ruptura lo que se busca. El orden establecido es demasiado aburrido para las aves carroñeras, ávidas de más amplios horizontes. ¡Ay la vida!. Tan fácil y bonita que podría ser y la convertimos (la convierten) en algo complicado y tenebroso. ¡Malditos sean quienes propugnan el radicalismo y la barbarie!. Pero es lo que hay... Unos nacimos para trabajar y otros para comerse el fruto de nuestro trabajo y lo que es más lamentable: para reírse de los demás. Piensan algunos (inocentes) políticos que reformando la Constitución acabarán con el problema vasco y catalán... ¡pero no!
Entrada triste la de hoy, ya lo se, pero es lo que toca. En España es el día de la Constitución, Carta Magna redactada en 1978 con el consenso de todos los partidos políticos, pero el populismo y especialmente el separatismo, cabalgan al galope en pos de lograr su destrucción. Ellos lo llaman 'reforma necesaria'. El populismo se ha instalado en el Congreso y el Senado, pero no gozan de tantas libertades como ellos pretenden. No les basta con ausentarse de la Cámara cuando algo de lo que allí ven no les gusta. En nombre de la Libertad, quieren derribarla y construir una nueva a su antojo, dividiendo el país, rompiendo todos los esquemas. Esto siempre ha sido así. El populismo siempre favorece a los anarquistas, al 'ave Fénix' que renace con doble fuerza de las cenizas del mal. ¿Quien se aprovecha de la libertad?. Pues naturalmente los libertinos. ¿Quien si no?. Nadie dice que la Constitución de 1978 no esté exenta de algún ligero fallo; que no le viniera mal algún pequeño retoque, pero... ¿Quien lo necesita de forma más imperiosa?. Pues está claro que los que quieren medrar a lo más alto, los enemigos de la unidad de España, los que solo se quieren a sí mismos. Ya mandan mucho, sin duda demasiado, pero no les es suficiente. En este mundo traidor, unos tienen la fama y otros cardan la lana. Cuando mi hija mayor, ya en la Universidad, cumplió los 18 años su padre, que siempre ha sido un tontorrón, pudiendo o sin poder le compró un VW Escarabajo de ocasión que fue sin duda la primera gran ilusión de su vida. Coche viejo pero hija feliz, que era de lo que se trataba. Sin embargo en este mundo hay gente muy imbécil y muy mala. El primer día que uno de esos desgraciados la vio con el vehículo, le dijo que él también se había comprado coche... pero trabajando. Ese elemento salió hace dos días en los periódicos, acusado de estafar a una anciana más 26 millones de pesetas. ¡Pues si eso es trabajar...!
RAFAEL FABREGAT
23 de noviembre de 2016
2265- LA JAURÍA HUMANA.
- ¡Qué suerte! -habrán pensado.
Pero lo cierto es que hacía ya mucho tiempo, que la víctima estaba muerta por dentro, acosada sin piedad por una jauría humana que solo ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Pues bien, ya está, por fin os la habéis quitado de encima.
Jueces y verdugos de los demás, pero incapaces de ver vuestras miserias, que las tenéis y muchas. Tiempo al tiempo...España se ha levantado hoy con la noticia de la muerte de Rita Barberá, alcaldesa de Valencia durante 24 años (1991-2015). Exceptuando el cuatrienio 1991-1995, en todas las siguientes elecciones ganó la alcaldía por mayoría absoluta. En las elecciones de 2015 volvió a ganar a sus opositores por abrumadora mayoría pero, no siendo absoluta, perdió la alcaldía al unirse los partidos de la oposición para proponer otro candidato para ese cargo. Rita Barberá fue también diputada por Valencia en las Cortes Valencianas durante 32 años (1983-2015) y senadora por designación autonómica en 2016 y hasta el día de ayer, en el que sufrió un infarto fulminante en el hotel donde se hospedaba en Madrid. Presa de una cacería injustificada, no ha podido aguantar la presión a la que ha sido sometida últimamente. ¡Vaya atajo de canallas, lamentablemente abundantes en política!.
Rita Barberá cayó fulminada políticamente ante la campaña de acoso y derribo orquestada contra ella por los partidos PODEMOS, COMPROMÍS y PSPV, con el apoyo de CIUDADANOS y en base a:
1º).- Un supuesto blanqueo y/o financiación ilegal de su partido.
2º).- Prevaricación. Adjudicación de contratas municipales a personas de su entorno y afines al partido que representaba, con aceptación de donativos al partido. Al respecto cabe decir que la financiación o supuesto blanqueo no era en beneficio propio, sino en el del partido al que representaba. Los hechos fueron proponer a representantes del PP la trasferencia de 1000 euros que, al parecer, posteriormente se les reintegró en metálico. En cuanto a la prevaricación nadie, ni siquiera Dios, obra a gusto de todos y acusada de prevaricación puede ser cualquier persona que tenga autoridad. Rita Barberá fue acusada principal por su posición jerárquica pero con ella había 49 compañeros más, de los que nadie habla. Ni por el primero ni por el segundo supuesto ha sido condenada judicialmente, pero fue 'ajusticiada' por propios y extraños. Solo hay que ver esta foto y las de abajo.
La cacería ha terminado al morir la presa que se perseguía. Todos sabemos que dirigentes y elementos destacados de estos partidos la acosaban sin piedad, pero no tiene el por qué haber sido esa la causa de su muerte, aunque sin duda lo fue. No solo por parte de sus enemigos políticos, sino también de sus propios compañeros cuyos dirigentes la obligaron, ante el escándalo suscitado, a abandonar el partido y su representación en el Senado por el PP, a cambio de situarla en el Grupo Mixto por la vía de la designación autonómica. Rita Barberá fue una persona muy abierta y querida por los valencianos, pero nadie que esté largo tiempo en el poder escapa de envidias y rivalidades.
Hija de una familia acomodada, después de tan larga trayectoria política ha dejado bienes por valor de 355.000 euros, aunque adeuda 33.000 euros como parte de un préstamo no amortizado en su totalidad. Por no tener, no tenía ni casa propia y vivía en alquiler. La vida es muy injusta. Entre todos la mataron y ella sola se murió... Mucho me temo que los corruptos son otros y que murió una persona respetable, amiga de sus amigos y amante de la tierra que la vio nacer. Descanse en paz.
RAFAEL FABREGAT
9 de junio de 2016
2113- EL CARNICERO DE GALLOWAY.
Según las crónicas, hasta el siglo XV Escocia era tierra habitada por gente inculta, casi salvaje, y en ese contexto brilló Sawney Beane, un holgazán endemoniado que ya desde niño se negó a ayudar a sus padres en las tareas del campo. Nacido en 1.390 dedicó su existencia a martirizar a su familia y a sus vecinos con un comportamiento totalmente antisocial. Afortunadamente, para todos ellos, recién cumplidos los 20 años el joven Beane decidió abandonar el pueblo que tanto odiaba, lo que supuso un gran alivio para todos. Se unió a su marcha el único amigo que tenía y ambos recorrieron Escocia sin que fueran admitidos en ninguna de las localidades que visitaron.
Más bien al contrario fueron rechazados y hasta incluso pateados en muchas de ellas.Ante la proximidad de la llegada del invierno la pareja se refugió finalmente en una gruta de la costa escocesa que, afortunadamente para ellos, resultó profunda, amplia y seca, aunque con el inconveniente que no había ningún tipo de alimento en las zonas proximidades. Beane exploró el territorio buscando algún lugareño que pudiera venderles comida pero no había construcción alguna cerca y la única señal de vida era un maltrecho camino que finalizaba en un embarcadero donde, muy de tarde en tarde, algún viajero tomaba una pequeña embarcación que llevaba a Irlanda.
Casualmente uno de aquellos días vio a un viajero que pretendía viajar y, desesperado y hambriento, le asestó un golpe seco y se llevó a la cueva su cadáver. No quería su dinero, sino su carne. No sabemos que pasó con su amigo pero con el tiempo Beane se casó, siendo padre de ocho hijos y seis hijas, aunque seguía sin querer trabajar.
Cuantas más bocas había en su familia más viajeros había que matar. Las matanzas se sucedieron durante 28 años y se cree que rondó el millar de indivíduos. Nadie sospechó de un caníbal que atacaba solo por la noche y que habitaba una cueva durante mucho tiempo cerrada por las mareas. Finalmente el cúmulo de desapariciones llamó la atención de las autoridades de Glasgow y se inició una auténtica caza de brujas que provocó el ahorcamiento de decenas de 'inocentes', con respecto a este caso. Sin embargo esto no amedrentó a la familia Beane que se sentía segura en su cueva. El mismo rey tomó cartas en el asunto y se buscó al culpable por toda la costa escocesa.
La escapatoria de uno de los miembros de una pareja atacada por 'unas bestias salvajes', propició la localización de la zona en la que la gente desaparecía misteriosamente. Allí fue localizada la cueva ocupada por la familia Beane. Con sorpresa contemplaron que la cueva estaba habitada por 'salvajes' y completamente adornada con huesos humanos. Mientras los mayores estaban disfrutando de tan ricos manjares, los niños jugaban con los cráneos de la gente asesinada. Los caníbales fueron trasladados inmediatamente a Edimburgo, pero ni siquiera fueron sometidos a juicio. Condenados a una rápida ejecución, las mujeres ardieron con sus bebés en brazos mientras los hombres fueron desmembrados hasta la muerte. El clan sumaba en ese momento 48 miembros.
Sin poder asegurarse que la historia del Carnicero de Galoway sea real o legendaria, está demostrado que el canibalismo no era un mito en la Escocia medieval.
También está documentado que Galloway fue un territorio especialmente salvaje hasta la Edad Moderna.
Este relato apareció por vez primera en las revistas británicas durante las 'rebeliones jacobitas'. (1688-1746)
Estas revueltas tuvieron como fin recuperar el trono a la Casa Estuardo, de origen escocés. Alineados hasta entonces con la Casa de Hannover, habían de promocionarse las ventajas inglesas en detrimento de las provenientes del norte y este relato y alguno más ayudó a tales fines.
RAFAEL FABREGAT
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