Esta zona fronteriza entre Argelia y Níger, parece incendiarse bajo la luz crepuscular. Es uno de los puntos más espectaculares del Sáhara, el mayor desierto del mundo... Arena, total aridez y 50ºC a la sombra, sin una gota de agua ni verdor alguno. Un ecosistema desolador, pero también fascinante, que conforma distintos paisajes a lo largo del planeta. Su nombre "Sáhara" ya lo dice claramente: "Tierra dura", en bereber. Por sus arenas que ocupan doce países, solo circulan los nómadas montados en sus camellos. Sin embargo debajo de esa arena y en puntos estratégicos hay agua. Alimentado por corrientes subterráneas, el macizo de Ennedi es uno de esos puntos, donde el agua aflora en medio de las montañas y es punto de salvación para todos aquellos que siguen las rutas saharianas.
Cada día cientos de camellos abrevan y cargan sus alforjas del agua salvadora que constituye el espectáculo de Guelta D'Archei, uno de los tesoros ocultos más fascinantes del desierto del Sáhara, declarado Reserva Natural y Cultural y protegido también por la UNESCO, por su aridez extrema y biodiversidad única, pero también por la multitud de escenas de caza pintadas en las rocas por sus habitantes prehistóricos.
Sus acantilados de piedra rojiza superan los 120 metros de altura y en su interior está el más importante de los lagos desérticos saharianos. Pero ¡atención!. No solo hay allí una agua pura y cristalina, sino también una población de cocodrilos del Nilo, que se han adaptado a este microclima aislado. Pero tranquilos, todo está controlado y ésta es la guinda del pastel en un viaje inolvidable.
El oasis forma una gran meseta arenisca esculpida por los vientos milenarios y un agua que, al parecer, era antiguamente abundante en la zona. Nuestro planeta ha sufrido muchos cambios en los millones de años que tiene de existencia. Prueba de ello es que en los dibujos que adornan algunos puntos de sus paredes figuran animales que civilizaciones anteriores nunca han visto. A saber cuantos años hace de esto... El mundo es mucho más viejo de lo que pensamos y donde hay agua hubo fuego y al revés. Esa es la fascinación, a la que me sumo, de todos aquellos a los que les gusta la Historia del Mundo, algo muy diferente a la de los personajes que la han disfrutado y temido.
Me pregunto si vale la pena exponerse de esa manera, para ver tal cosa...
Rafael Fabregat Condill


