Soy mayor y estoy jubilado, pero no me agrada ver en absoluto el gran desarrollo que en este momento está alcanzando la cibernética... Cada día que pasa hay más robots y con una mayor aplicación de inteligencia y sensibilidad, en todos los ámbitos. ¿Qué pasará en breve con una pòblación cada día mas numerosa en todo el planeta?. ¿Qué van a comer, si no habrá trabajo ni para la mitad de todos ellos?. Y encima se aplauden a sí mismos, como si esos logros fueran la panacea que nos va a sacar a todos de pobres... Ahora la duda está en si es más conveniente dotar estos artilugios de redes neuronales o si deben crearse redes de aprendizaje, porque si la ciencia es capaz de entender los mecanismos cerebrales, tan solo será cuestión de copiarlos e introducirlos en estas máquinas robotizadas.
El caso es que si te salen trabajadores, malo, pues acabarán haciendo todos los trabajos y la mano de obra humana ya no será necesaria. Pero si te salen golfos peor, puesto que se te van a chupar la luz del contador de Iberdola y no te harán el trabajo que quieres evitarte. ¡Que no, que no!, que a un servidor estos adelantos no le convencen. Está bién que haya aparatos para facilitar el trabajo a la industria y al campo, pero ¿robots domésticos, por la casa tropezando con todo...? ¡Quita, quita!. Que tanto dulce, tanto dulce, al final todos diabéticos. ¡Que no, oye, que no!. Está claro que si se han propuesto estas metas, que seguro que sí, los robots para todo tipo de trabajos, incluído el doméstico, los tendremos ahí en un santiamén y que mucha gente los comprará también, pero yo no estoy convencido de su utilidad y conveniencia... ¿Qué quieren que les diga?.
¡Solo faltaría...! Le ha costado bastante aprender, pero ahora que mi mujer guisa como nadie y me prepara unas paellas que me chupo los dedos, ahora comprar un robot para que haga todos los trabajos de la casa, incluída la comida... ¡Ni hablar!. ¿Cuando va un robot a hacer una buena paella, el mejor cocido madrileño, o la tortilla española, con cebolla o sin cebolla?. Venga hombre, venga. Y los expertos en inteligencia artificial ahí, dale que te pego, luchan por conseguir los adelantos suficientes para que un robot pueda hacer de todo, más rápido y mejor que los hombres y mujeres de carne y hueso. A este paso ni para la cama serán necesarios los hombres y mujeres. Lo cierto es que esos robots ya están en funcionamiento. ¡Eso no puede ser bueno, de ninguna de las maneras!.
¿El futuro?. Y una leche... ¡El presente, ahí la teneis!. Se llama Aria y es un robot sexual. Y para las mujeres lo mismo, humanoides masculinos de toma pan y moja, con pene regulable y a los que podrán decirles sigue, sigue... ¡y seguirán!. ¿A donde iremos a parar?. Anoche mismo y quizás como culpable de esta entrada en mi blog, vi una película ambientada en un futuro tan próximo que podría considerarse inmediato.
El argumento trataba de que, los que mandan; teniendo en el planeta más gente de la necesaria consideraron obligada la medida de eliminar a los que sobraban, todo ello lógicamente en secreto. Para ello, a medida que iban renovando a sus trabajadores en todos los ámbitos, a esos jubilados y a los que no necesitaban por exceso de cupo, les ofrecían un viaje idílico en el lugar más paradisíaco del planeta cuyo cometido no era otro que la muerte y posterior cremación. Yo no digo que esto pueda llegar a pasar, pero quien ha escrito ese guión nos demuestra que ya se piensa en ello. Por cierto, chicas... ¿Qué os parece el bombón de la derecha?. Pues es un robot... ¡Y dice que sí, a todo!.
Rafael Fabregat Condill