Si tus amigos te dicen de salir a cenar, te apetece pero, ¿podrás levantarte mañana?. Casi te parece una hazaña. Estás cansada y tienes sueño así que declinas la invitación. La mayoría de las personas que les ocurre esto es porque no pueden dormir toda la noche de un tirón, incluso cuando al día siguiente no tienen obligación ninguna. Muchas veces, a quienes les sucede esto, no se dan cuenta de que es porque no duermen bien. Cualquier ruído como el tráfico, el camión de la basura, una música intempestiva, etc. le sigue un despertar inesperado y después tardas mucho en conciliar el sueño. Las causas pueden ser muchas, una copa de última hora, fresco o calor, nervios al acostarte por cualquier tontería, haber dormido durante el día más de lo debido...
Hay también causas por cualquier enfermedad, por simple que sea. Un ligero malestar por cualquier virus, la cena que no te ha sentado demasiado bien, la necesidad de orinar más veces de lo debido, etc. En fin, cualquier tontería puede desvelarte y al día siguiente te sientes cansado, porque no hacer nada también es muy pesado. Si estás bien, el no hacer nada también cansa. Lo mejor para sentirte bien y dormir sin problemas es el ejercicio físico. Moverte con moderación, reduce el cansancio psicológico, activa el metabolismo y mejora el humor, así que si estás jubilado o esos días no trabajas, sigue haciendo algún tipo de ejercicio o simplemente sal a caminar. Incrementarás la circulación sanguínea, nutriendo tus músculos y barrerás las toxinas que producen esa fatiga injustificada.
El ejercicio reduce los niveles de azúcar en sangre y si tomas alguna medicación al respecto podrás incluso reducirla. No abuses de la comida y menos aún del alcohol o el tabaco. Las personas sedentarias tienen menos posibilidades de vivir saludablemente que aquellas que trabajan o practican algún tipo de ejercicio de forma razonable. Especialmente las mujeres, si tienen una vida muy sedentaria, no oxigenan la sangre y sus músculos se debilitan y los tejidos se debilitan, sufriendo un envejecimiento prematuro. Las causas psicológicas también provocan agotamiento. Un estrés permanente, por exceso de responsabilidades, también produce agotamiento, sin que tengas ningún problema físico. Quizás el problema causante de ello ya esté solucionado, pero la fatiga mental puede presentarse igualmente.
Los especialista recomiendan meditar al menos diez minutos todos los días, en silencio y soledad, marcándote metas realistas en lo referente a amigos, la familia o el trabajo, para no sentirte desbordada. Los disturbios del sueño, pérdida de apetito y sentimientos de culpa son síntomas de depresión. El ejercicio y una medicación suave suelen dar buenos resultados pero, en los casos más serios, hay que acudir al medico que valorará las medidas a tomar. Una relación de amistad que te resulte negativa puede agravar el problema que ya tienes, así que presta mucha atención a la manera en que alguna de tus amistades pueda influir en tu malestar y procura evitar en lo posible tus encuentros con ellas, al tiempo que te dediques a cultivar solamente aquellas amistades que te aporten sensaciones positivas.
Rafael Fabregat Condill
