Rafael Fabregat Condill
EL ÚLTIMO CONDILL.
CURIOSIDADES DEL SABER. Publicación diaria.
4 de abril de 2026
3333/079- LA DAMA DE LA CAPUCHA.
Se trata de un museo enclavado en la localidad de Brassempouy, en el departamento de la Aquitania francesa, que reúne las Venus encontradas en la región y que se consideran las representaciones de un rostro humano más antiguas que se conocen y también las más detalladas. Pertenecen al periodo Gravetiense del Paleolítico Superior y se les estima una antigüedad de entre 22 y 26.000 años. La que ven en la foto superior está realizada en marfil de mamut y fue hallada por Edouart Piette en la "Grotte du Pape" (Cueva del Papa) en 1892 en la zona de Las Landas de esta misma localidad de Brassempouy.
Es sorprendentemente pequeña, ya que solo mide 3,65 cm. de altura y 2,2 cm. de ancho pero aún así, con tan pequeñas dimensiones y dada su antigüedad, presenta un rostro realista, con sus cejas, nariz y barbilla bien definidas, aunque carece de boca. Su nombre (de la capucha) proviene del patrón reticulado de la cabeza, que se interpreta como una capucha, una redecilla o un peinado muy sofisticado. A diferencia de otras "Venus" del Paleolítico como la de Willendorf (hierro) destaca por la focalización de su rostro, siendo un ejemplo temprano de la búsqueda de estética y realismo en tiempoos prehistóricos.
Actualmente la pieza original se guarda en el Museo de Arqueología Nacional de Saint-Germain-en-Laye, cerca de París, aunque por la fragilidad de la pieza raras veces se expone en público. Como en natural, en dicho museo arqueológico se exponen miles de piezas de un valor incalculable, la mayoría de las cuales fueron encontradas en tierras francesas de diversos enclaves arqueológicos. El museo está instalado en el Chateau du Saint Germain en Laye, antigua residencia real donde nació Luís XIV, ubicado a tan solo 40 minutos, en tren, desde el centro de París, una de las exposiciones más ricas de Europa ya que abarca desde la Prehistoria hasta finales de la Edad Media.
Por si es de interés para algún lector de este blog el visitarlo, diremos que su horario de visitas es de 10:00 a 17:00 horas, todos los días de la semana, excepto los martes, y su dirección Place du Charles du Gaulle, 78100-SAINT GERMAIN EN LAYE, France. El primer domingo de cada mes, la entrada es gratuíta. Si visitas el museo no te puedes perder...
- La sala Piette. (La mejor colección del mundo en escultura y objetos prehistóricos).
- La Dama de Brassenpouy. (Objeto de este artículo) y
- El castillo y sus jardines. Todo el edificio es una joya histórica. Sus dominios son de 40 hectáreas de jardines diseñados por André le Nôtre con vistas espectaculares de París.
Si viajan a parís, no se lo pierdan.
Rafael Fabregat Condill
3 de abril de 2026
3333/078- VIENDO LO QUE NO SE VE.
Se ha descubierto que existen flujos imperceptibles de aire caliente que emanan de las personas y algunos objetos, en determinadas condiciones. ¿Es quizás ése el aura que la Iglesia dibuja sobre las figuras de los Santos?. Quizás ellos se dieron cuenta de que ese fenómeno existía y lo aprovecharon para resaltar las figuras destacadas de su religión. Lo que sí está claro es que, tratándose de una cuestión diferencial de temperaturas, más pronto que tarde los investigadores del frío o el calor de nuestras casas, podrán usarlo para optimizar al máximo sus aparatos y que este hecho sea aprovechado de alguna forma para el diseño de los hogares del futuro. Sin duda alguna, este método detector, llamado Schlieren servirá para el bienestar de la humanidad futura.
Está claro que este hecho existe. Es más, incluso se puede fotografiar con esta técnica.que ha revelado lo invisible. Y no es algo nuevo, ya que el hecho fue observado por primera vez, nada menos que en el siglo XIX, aunque entonces no se hizo caso del hallazgo. Parece ser que es una cuestión de temperaturas, de gases y fluídos que emanan de aquellas personas u objetos dentro de un ambiente de temperatura diferente. De cada persona emana una columna de aire que lleva consigo partículas de cosas u objetos con los que el indivíduo ha estado en contacto. Este nuevo descubrimiento servirá sin duda para diseñar dispositivos más eficaces a la hora de fabricar aparatos de calefacción o aire acondicionado.
Lo que ven no es una cerilla que haga humo, sino el cambio de densidad del aire al calentarse por el calor del fuego. Por lo tanto, pudiendo ver el color del calor, la técnica descubierta podrá servir también para detectar fugas de gas o para controlar niveles de contaminación en un área determinada, así como moléculas peligrosas suspendidas en el ambiente. El estudio será muy beneficioso en espacios cerrados con gran afluencia de personas, ya que podrá verse el aire caliente que emana de los clientes, de sus bebidas y de los aparatos del lugar, determinando la posible falta de una ventilación extra que beneficie el aire que allí se respira.
En la foto vemos el chorro de aire caliente de un simple secador de pelo. En teoría no lleva consecuencias dañinas para la persona que lo utiliza pero, además de aire, puede contener y de hecho contiene, pertículas ambientales que para nada favorecen al usuario. En esta serie de cosas podrán mejorarse estos aparatos para filtrar el aire que recogen y que finalmente llega a nuestras cabezas, adhiriéndose al pelo del usuario. En fin, pues como eso, todo. El hecho de haber descubierto la posibilidad de ver el aire caliente, nos beneficiará en varias e importantes mejoras a instalar en todos los aparatos de nuestro uso diario. Solo falta, claro está, que los fabricantes se decidan a incorporar las técnicas al respecto.
Rafael Fabregat Condill
2 de abril de 2026
3333/077- BOSQUES BAJO EL MAR.
La técnica de unos y la valentía de otros nos regalan frecuentemente imágenes de las maravillas que se esconden bajo las aguas de nuestros mares, pero los bosques gigantes y preciosos no están en todas partes. Son abundantes en América, desde Alaska a Tierra del Fuego y en Terranova; también en África del sur, Tasmania, Australia, Nueva Zelanda, etc. pero su santuario principal se encuentra en mitad del océano Atlántico, en la zona conocida con Mar de los Sargazos en una extensión de tamaño parecido al continente europeo. Fueron los marinos portugueses quienes bautizaron la zona con el nombre de Sargazos por su tamaño y parecido a una variedad de uva de su país.
Se trata de algas gigantes que forman selvas y forman un ecosistema único, con ejemplares que superan los 70 metros de altura y bajo las que viven multitud de seres marinos. En aguas no demasiado profundas estas selvas submarinas alcanzan la superficie de las aguas buscando los rayos del sol. Alguna de las especies, sin brotes laterales, parecen velas en perpétuo movimiento. Algunas de ellas no están ancladas en el suelo y se mueven permanentemente al compás de las corrientes marinas. Este hecho les permite la oxigenación y la eliminación de la materia muerta. Entre sus grandes hojas, peces y crustáceos forman sus nidos y se aparean para posteriomente depositar sus puestas de huevecillos.
Las langostas son visitantes habituales de estos bosques encantados, puesto que entre ellos han encontrado un hábitat seguro y rico de nutrientes. En cuanto a las plantas que allí crecen, la temperatura y claridad de sus aguas permiten la fotosíntesis hasta profundidades más elevadas de lo común. Ese es el secreto de una vida exhuberante y rica en toda clase de peces y mariscos que son decisivos para gran parte de la biodiversidad. Según los especialistas, estas algas gigantes son grandes productoras de oxígeno, hasta el punto de considerarse que liberan el 72% del oxígeno que respiramos. Esta planta también se puede pegar a las rocas del fondo marino y alcanza decenas de metros de altura. A lo largo del talo hay vejigas de gas cuya misión es mantener la planta erecta.
La mayor parte del suelo oceánico es una extensión desértica y donde cualquier criatura destaca. Para comer y no ser comido todos pugnan por encontrar un escondite seguro y es en las plataformas litorales y en los arrefices donde se escuentran los bosques de algas y donde ellos encuentran el escondite perfecto para escapar de sus depredadores. Es allí donde se encuentran la mayoría de peces, moluscos, caracoles, etc. La relación de refugiados es interminable, tan extensa como lo es la biodiversidad marina y por eso es allí donde los pescadores lanzan sus redes a la espera de poder capturar las especies que persiguen y que son el sustento de sus familias y de la profesión pesquera en general.
Rafael Fabregat Condill
1 de abril de 2026
3333/076- LA DERIVA CONTINENTAL.
Ya lo hemos explicado otras veces, la corteza del planeta sobre la que vivimos todos, no es otra cosa que la superficie de la bola incandescente que es la Tierra y que ha ido enfriándose y endureciéndose a lo largo de los millones de años desde que fue creado el planeta. El caso es que esa corteza no es uniforme, sino que está compuesta por varias placas sueltas que flotan y, de vez en cuando, chocan entre sí y se rompen o se superponen unas sobre otras dando lugar a los típicos terremotos y/o erupciones puesto que, debajo de ellas está la incandescente lava que todos conocemos. Si no hay choque, los seres que vivimos encima no notamos esta deriva contínua que tienen las placas, pero ahí está, ya que la corteza de la Tierra no está anclada a parte alguna, sino que flota sobre el mar de magma que hay debajo. De que choquen o se superpongan una sobre otra, depende la potencia de los terremotos.
La tierra que pisamos no es pues algo inamovible, sino que está en permanente movimiento, lo cual explica que el continente americano encaje perfectamente con el perímetro de África, lo que nos indica que en algún momento de la historia del planeta, eran una sola cosa. Se calcula que hace 300 millones de años todos los continentes estaban unidos entre sí, de la misma manera que también los océanos eran uno solo. Posteriormente se inició el proceso de deriva continental y la tierra fue separándose dando lugar a los continentes que hoy conocemos. Prueba de ello es que coinciden los fósiles de uno y otro lado, de la misma manera que coinciden cordilleras y orografía diversa de una parte y otra. Como se ha dicho antes, los continentes flotan sobre el magma como los icebergs lo hacen sobre las aguas. Debajo de los océanos la corteza terrestre es tan solo de unos 7-8 kilómetros de grosor.
Para moverlas no hace falta fuerza especial alguna ya que basta el movimiento de rotación del planeta y el impulso de las mareas para que se desplacen, aunque de forma mínima, que ya puede medirse en la actualidad.
Se estima en un máximo de 10 cm. anuales por lo que, dentro de algunos millones de años, las distancias habrán variado notablemente. Sin duda los mapas de entonces distarán muy mucho de ser parecidos a los actuales. Se estima que el principal impulsor del cambio es el efectuado por el calor interno de la Tierra que genera corrientes de convección en el manto y mueve la litosfera. El núcleo terrestre provoca que el magma del manto superior ascienda y descienda dando movimiento a los continentes, cuyo grosor tiene una media de 40 Km. de profundidad. ¡Y nosotros, sin darnos cuenta!.
Rafael Fabregat Condill
3333/075- ¡¡¡ NOS ATACAN !!!
Tranquilos amigos, no se trata de extraterrestres, no. Son una gran variedad de animalitos y plantas que, introducidos en España por el hombre, amenazan ahora nuestra flora y fauna. Lo hacen porque, acostumbrados a la lucha diaria en sus países de origen, han encontrado en nuestro país animales y plantas acostumbrados a vivir sin enemigos y sin preparación alguna para defender su hábitat. En poco tiempo arrasan nuestros ecosistemas, cambian los hábitats e imponen sus costumbres y genes. Nada pues está salvo de las especies invasoras, invitados no deseados que desde que se "descubrió" América han provocado el 40% de las extinciones conocidas, tanto en plantas como en animales autóctonos.
Uno de los últimos peludos e indocumentados, llegados a nuestro país, ha sido el visón americano, una especie invasora que, además de comerse a los visones autóctonos, son propensos a contagiar a las personas. Decenas de granjas europeas y españoles dedicadas a la cría del visón han tenido que cerrar sus instalaciones ante el peligro de haber sido contaminados por enfermedades propias del visón americano, capaces incluso de ser portadores de una variante del coronavirus. Las comarcas en las que hay granjas de esta especie de visón están alarmadas y denuncian hacinamiento y malos tratos por sus criadores que, en su afán por aumentar sus beneficios, los tienen arracimados en pequeñas jaulas.
El cangrejo azul americano es otro de los animalitos invasores, traído a los países mediterraneos por gente que solo busca la rentabilidad del medio. Se trata de un cangrejo poderoso que en solo dos años arrasó a las especies autóctonas convirtiéndose en el dueño y señor del lugar ocupado. Pero apuntar a una sola de estas especies no tiene sentido. Son cientos los bichitos que se han colado dentro de nuestras fronteras. Unos por los muchos viajeros que los traen de fuera de forma inconsciente y otros que nos llegan por intereses económicos. El exceso de tráfico internacional y la dificultad en controlar lo que de fuera nos llega, ha convertido la llegada curiosa de una especie determinada en una plaga imposible de erradicar, ya que las autóctonas son incapaces de luchar contra ellas.
Sucede lo mismo con las plantas. Por poner un ejemplo, algunos ríos españoles se han visto invadidos por lirios acuáticos, una especie invasora que es originaria de Sudamérica y que es flotadora; se fija al sustrato y crece desmesuradamente en agua dulce como arroyos, ríos y pantanos por lo que, al crear un denso manto vegetal, afecta a la vida de peces y otros animales nativos e impide el paso del oxígeno. Su poder invasivo es de tal calibre que en este momento ya está cubriendo curenta mil hectáreas del cuerpo de agua de nuestro país, perjudicando el libre paso del agua e incluso la navegación por ese entorno tan tupido. La ONU la considera ya como una maleza acuática a la que hay que combatir.
Lo aquí señalado es un simple y reducido ejemplo del problema que tenemos, no solo en España, sino en toda Europa y seguramente a niven mundial. La globalización y proliferación de nuestra curiosidad viajera ha hecho que ya nada está donde ha estado siempre y donde debería seguir estando. Tanto el mundo animal como el vegetal ha estado siempre reducido a los espacios que le son propios y sacarlos de allí no han hecho otra cosa que causar los naturales problemas que eran previsibles. Se aclimatan rápidamente y se extienden de forma imparable en las nuevas zonas desplazando e incluso acabando con las especies autóctonas de cada lugar, haciendo difícil e incluso imposi ble acabar con ellas. Cada uno en su casa y Dios en la de todos, pero eso era antes...
Rafael Fabregat Condill
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