Es lo que hay amigos. La vida es puro teatro y la política mucho más. De todas formas no hay nada nuevo tras el telón, puesto que así ha sido siempre desde que estamos en Democracia. Para ser candidato a subir a la tarima no hace falta conocimiento alguno, solo tener mucha cara y un buen maquillaje. ¡Hasta una nueva peluca si se tercia...! Porque hasta el peinado hay que cuidar. Claro, claro, ¡y la vestimenta!. Los asesores de imagen están para eso y para mucho más. Cualquier cosa es importante, porque todo influye en el votante atolondrado y
dudoso. A lo mejor hubiera sido más pertinente titular esta entrada "Política-ficción", porque eso es la política actual: "Política del engaño". Hubiera estado bién, pues nos engañan como si fuéramos animales. Rebaño de ovejas, que solo sirve para sacarles partido y, cuando ya no producen, llevarlas al matadero.
A tal efecto, el gobierno actual tiene a su disposición teatral 948 asesores, con un presupuesto que supera los 75 millones de euros. Y lo más curioso es que ninguno de ellos sabe cual es su función. ¡Todas y ninguna!. Europa ya les ha llamado la atención, recomendándoles que se sepa quienes son y cual es su trabajo y curriculum, pero no hay manera. El gobierno español no atiende las recomendaciones europeas y hace de la capa un sayo, puesto que son muchos los asesores de imagen que no saben ni siquiera cual es su lugar de trabajo. Porque en un principio dichos asesores son importantes y mucho, para conseguir la mejor imagen del candidato, pero una vez conseguido el cargo... Pero claro, ¡es de bien nacido el ser agradecido!. Y le dicen: ¡Tu tranquilo, quédate por aquí que algo te mandaremos...!
Claro, como no pagan con su dinero... Porque la imagen es importante, de hecho lo es todo. Se habrán fijado que, según la reunión o evento a presidir, el atuendo del presidente es uno u otro. Unas veces va con trajes de las mejores firmas y otras con camisa de peón de obra y cazadora al uso. Lo mismo pasa con el pelo y el maquillaje. Para los eventos de postín lleva el pelo cortado y peinado con regla y compás y cuando se ha de encontrar con gente corriente, peinado de cualquier manera y sin afeitar. Naturalmente esto es una broma, pero muy parecida a la realidad. Tener madera de dirigente es obligado en cualquier candidato, pero detrás es obligado que haya un ejército de asesores que mantenga esa imagen favorable en cualquier evento al que haya que asistir. Hay que reconocer que esa "tropa" es necesaria; primero para ganar y después para mantenerse en el puesto.
Un presidente está "obligado" a reflejar la realidad que el votante espera de él. Es la comedia política que, como buen actor, el candidato tiene que representar. De que lo haga bien o no dependerá que pueda estar al mando del país o que sea el hazmereír de unos y otros. Y por mucho poder que tenga, en una Democracia siempre estará en el punto de mira del pueblo llano, algo que, una vez conseguido el cargo, a muchos veces se les olvida. Para eso está la oposición, para recordarles que su mandato es efímero. Pero a cada ataque, habrá siempre una réplica y el mandato seguirá adelante. El problema es cuando no hay una mayoría absoluta ya que, para sacar las cosas adelante, tienen que pactar con quienes les tengan
que ayudar a reunir los votos suficientes que, naturalmente, no son gratuitos.
En política es donde más presente que nunca está el "todo vale". Tu me das, yo te doy. Y a los demás, que les zurzan. De todas formas, hagas lo que hagas, la oposición siempre estará en desacuerdo. Así que el que manda hace lo que quiere y se rie de los demás, aunque "la procesión vaya por dentro". Prueba de ello es que, independientemente de la edad del presidente de turno, si entra al cargo con el pelo negro, tengan en cuenta que saldrá con el color plateado. Mandar tiene que ser bonito, paro también pesado. Son muchos los quebraderos de cabeza y muy importantes, pero bueno, para eso están los asesores de imagen. La dentadura perfecta, el peso adecuado, un buen maquillaje, el tinte de cabello que más convenga y el traje a medida que corresponda. Hay que mantener calladita a la oposición y conquistar a los indecisos. ¡A ver si se puede repetir el mandato...!
Rafael Fabregat Condill
