Y no solo para jóvenes o personas solas, sino también para los que ya viven en pareja. Si tienes sueños de contenido erótico, no pasa nada, es algo normal, así que olvida cualquier sentimiento de culpa y agradece ese lujo interesante y necesario. Si sueñas con hacer el amor en un sitio público es porque buscas una aprobación al acto sexual y si lo haces con una persona de raza diferente es porque has escuchado alguna vez que, especialmente los negros, son una raza superdotada. No por nada, sino porque sueñas con tener una vida sexual muy excitante. De todas formas si ya vives en pareja, estos sueños no significan nada ya que puedes tenerlos y estar satisfecha y enamorada de lo que tienes en casa. No es nada extraño que no le pongas cara a tu partener, ya que no es nadie en concreto.
Simplemente es una forma de buscar cosas nuevas a tu vida sexual. Sin embargo, quienes le ponen cara a esta relación de fantasía indican que no están contentas con su relación, lo cual es ya más preocupante y problemático. Sea de una forma u otra las fantasías sexuales oníricas son algo natural y común de la sexualidad humana. Alguna vez todos las hemos experimentado a lo largo de nuestra vida. Sin embargo soñarlo no significa que la persona quiera llevarla a la práctica en la vida real. Nuestro cerebro inconscientemente complementa nuestra vida real con esas ensoñaciones que reducen el estrés y combaten la monotonía de nuestra vida diaria, pudiendo ser compartidas con la persona amada pero no de forma obligatoria, puesto que son involuntarias. No hay obligación de ello.
Sin embargo tienen relación con nuestros pensamientos más profundos, tales como la sumisión o la dominación en el acto sexual, el lugar público donde se practica y la persona o las pesonas que están presentes activa o pasivamente. Los psicólogos nos cuentan que los sueños eróticos son herramientas mentales de nuestro cerebro ya que él es el órgano sexual más importante. Algunas veces nuestro cerebro busca eliminar dopamina y endorfinas a fin de reducir la ansiedad del día a día. Las fantasían funcionan como un laboratorio de pruebas buscando nuevos escenarios o deseos sin correr ningún riesgo, con el fin de evitar consecuencias físicas o morales. Tengamos en cuenta que el cerebro somos nosotros mismos, siempre atraídos por lo misterioso y lo prohibido.
Nuestros sueños de fantasía sexual nos permiten experimentar esas situaciones excitantes sin perder el control de la situación y sus consecuencias. Es común que las personas con puestos de responsabilidad sueñen situaciones de sumisión, mientras las personas débiles en su rutina diaria sueñen con momentos de dominación. Tanto los unos como los otros consiguen con ello un descanso psíquico. De todas maneras, como sucede con todas las cosas, estas fantasías oníricas cambian con la edad. Evolucionan con nuestro desarrollo psicológico, con las experiencias acumuladas a lo largo de nuestra vida y hasta de nuestras hormonas. Con la edad nuestra imaginación sexual se vuelve más sofisticada y libre de perjuicios, influenciándose por los estímulos externos.
Cuando somos jóvenes y hasta los 30 años es común fantasear con otras personas ajenas a nuestro entorno mas inmediato, sexo en lugares más o menos públicos y necesidad de explorar los propios límites. En cambio la década de los 30-40 años coincide con un mayor estrés por el tema laboral y familiar y es por tanto una etapa de fantasías de dominación y sumisión muy frecuentes, valorándose el contexto emocional. Las fantasías son más detalladas y se centran en personas conocidas. De los 50 en adelante llega la madurez, las personas aceptan sus deseos sin culparse por ello. Desaparecen los tabúes sociales y la imaginación tiene mayor libertad psicológica, girando hacia lo sensorial y afectivo. Aunque sigan, las fantasías son más románticas y profundas, pasando de la descarga física a la experiencia compartida. ¡Que cosas...!
Rafael Fabregat Condill

