Aunque todavía le quieres, hay veces que el cuerpo no responde a lo que tu mente demanda; sin embargo no hay que preocuparse demasiado, superarlo es relativamente fácil y en unos días volverás a disfrutar en la cama. Y es que, ya afianzada la relación, llega un momento en que eres demasiado consciente de lo que dices y haces cuando hacéis el amor y te da un poco de vergüenza ser tan explícita. Te da un poco de apuro poner en práctica fantasias sexuales y no hay el por qué. Los gruñidos, los olores e incluso decir palabras malsonantes, al hacer el amor, es tan necesario como las caricias. Deja que vuestras fantasías afloren sin preocuparte en absoluto. Por mucho que os queráis, el sexo llega a hacerse monótono si no hay cosas nuevas que lo exciten y enriquezcan. No tengas miedo y libera tus fantasías.
Ninguno de los dos debe avergonzarse por pedirle al otro cualquier cosa que se os pase por la cabeza. La pareja debe ser cómplice a la hora del sexo y no hay que cortarse, todo está autorizado. La mayoría de las parejas se acostumbran a hacer lo mismo cada vez y, con el tiempo, el acto sexual se vuelve monótono y aburrido. No es menester hacer cosas distintas cada vez, pero sí que es bueno poner en práctica de vez en cuando alguna novedad. En un mundo tan competitivo como el actual, el personal está cansado y agobiado por los diferentes problemas de día a día, lo que hace que, hasta incluso el acto sexual, deje de apetecer como antes lo hacía. Pero vosotros estáis ahí para hablarlo e impedir que eso ocurra, poniéndole fantasía al asunto. Hay mil maneras de hacer las cosas y todas son buenas si vas alternándolas, pero poco a poco, para no aburrir.
Hacer el amor no tiene el por qué ser algo mecánico. Hay que buscar el momento adecuado para ambos. Eso del "aquí te pillo, aquí te mato" no es aconsejable en absoluto. Las cosas bien hechas necesitan su tiempo. Ambos queréis superar el problema y eso es tener ya la mitad de la batalla ganada. Hay que tener voluntad de cambiar y de eliminar miedos y vergüenzas infundadas. El sexo, es algo natural y primitivo, por lo tanto todo debe estar y está permitido hacer cualquier csa que se os ocurra. Los humanos tenemos la ventaja, respecto al resto de animales, de que no necesariamente tenemos sexo para procrear, sino también para disfrutar del mismo. Así que hay que aprovecharlo. Si dejamos a un lado las fantasías sexuales acabaremos por asfixiar el ser primitivo que llevamos dentro. La mayoría de las veces todo el problema está en la educación recibida, que todavía nos asfixia.
Olvídate de aquella etapa represiva y disfruta con la persona amada en total libertad. Incluso puedes y debes ser un poco egoista. No dejes que tus deseos queden en segundo plano y dile a tu pareja todo aquello que te excita, en la seguridad de que enriquecerá vuestra relación. Algunas mujeres, después de tener hijos, pierden el interés por el sexo, pero no hay ninguna razón para que esto sea así.
Es cierto que el nuevo hijo ocupa buena parte de tu tiempo, pero eso no tiene el por qué impidir que la relación sexual siga adelante. Si no se ponen los remedios necesarios, la mujer minimiza sus necesidades sexuales y la relación se enfría, cosa que hay que evitar. Estos remedios no son otra cosa que priorizar vuestros gustos en la cama, en la seguridad que vuestra pareja los aprobará sin duda alguna. Dejad las vergüenzas aparcadas y disfrutad. Llegad hasta donde hay que llegar. Solo se vive una vez.
Rafael Fabregat Condill