Es lo que pasa cada año a mediados de Junio. En las diferentes etapas educativas, finalizan las clases de niños y adolescentes, mientras que la mayoría de los padres sigue trabajando hasta Agosto. Y cada año surge la misma pregunta: ¿Qué haremos con los chicos?. La respuesta es fácil, puesto que una sola respuesta es factible: ¡Hablaremos con los abuelos!. Y es que, afortunadamente, más longevos y vigorosos que nunca, los abuelos han tenido que adaptarse a la nueva estructura familiar. Los tiempos han cambiado y la nueva economía ha obligado a la mujer a entrar en el mundo laboral. No siempre obligatoriamente, pues son muchas las mujeres que venían reclamándolo desde muchos años atrás. La mujer encuentra en el trabajo unas satisfacciones que no tenía cuando estaba encerrada en su casa.
Ya sabemos que el trabajo del ama de casa no acaba nunca porque, las diferentes tareas en las que se basa su trabajo diario son repetitivas. Cada día hay que limpiar la casa, preparar el desayuno de unos y otros, llevar a los pequeños al colegio, poner la lavadora, tender, planchar, fregar los cacharros, hacer las camas, ir a la compra, preparar las diferentes comidas y un largo etcétera que no acaba nunca. Y al día siguiente lo mismo, y al otro y al otro. Además se trata de un trabajo que no se ve. Se vería si dejases de hacerlo, pero si lo haces... Nadie lo ve, puesto que todo está como estaba, es decir: limpio y preparado. Pero, claro, alguien ha tenido que hacerlo y esa eres tú. Y cuando crecen marchan de casa y nadie se acuerda de ti, hasta que llegan las vacaciones escolares y vuelves a ser útil.
Menos mal que lo de atender a los nietos, no se sabe por qué, pero es otra cosa. Si te los llevan cada día, trabajas como una loca y por la noche te vuelves a quedar sola, esperando a la mañana siguiente, que te los vuelven a traer. Pero si vives lejos o te marchas a la playa, el asunto es peor ya que te quedas con ellos las 24 horas y a sus padres no los vuelves a ver hasta el fin de semana, donde aparecen a mesa puesta.
- ¡Que bien estáis aquí!. ¡Niños vamos un ratito a la playa!. ¿Que harás para comer mamá?. Y la mamá sigue de criada, con los niños y con los mayores. Solo falta que hayáis tenido dos o tres hijos, con lo cual todo el trabajo se multiplica y las vacaciones dejan de serlo. Esa es la vida del ama de casa. ¡No me extraña que las mujeres buscaran trabajo fuera...!
Porque el trabajo fuera de casa implica muchas cosas y (casi) todas buenas. En primer lugar ganas un sueldo, que viene muy bien al matrimonio para permitir un notable aumento del nivel de vida, pero también vacaciones pagadas y días libres que la Ley te otorga para atender algunas emergencias en pequeños y mayores. Sin embargo hemos empezado este artículo con la importancia de tener a nuestra disposición a los abuelos. Naturalmente durante todo el año, pero más aún cuando los niños tienen vacaciones 30 o 40 días antes que tú. Los abuelos siempre están dispuestos a ello pero, por favor, cuando también los padres estáis de vacaciones, no permitas que los abuelos queden en su casa, sirviendo de criados para todos. Invítalos a comer o a cenar y déjales que salgan de la rutina diaria.
Ellos lo han dado todo por vosotros, pero en este momento cuidar y educar a vuestros hijos no es su cometido. Ellos ya dieron con vosotros ese paso y es ahora cuando os toca a vosotros. No es tampoco cuestión de que estéis todo el verano con ellos, pues cada cual tiene que vivir su vida en el trabajo y en las vacaciones, pero quedar un día para comer o cenar en familia es, repito, salir de la rutina y agradecerles lo que hayan hecho por vosotros. Ellos, efectivamente, son superabuelos pero ya tienen una edad y tener a los nietos un día o una semana es perfectamente asumible y con ganas de hacerlo, puesto que los quieren tanto como a vosotros, pero no están para hacer mucho más. Ellos no os lo dirán, pero están viejos y cansados. No abuséis de su buena voluntad.
Rafael Fabregat Condill
