5 de agosto de 2026

3333/0197- ESPAÑA EN TIEMPOS DE CERVANTES.

 
En el centro de la foto, casa de Alcalá de Henares donde nació en 1.547 el insigne escritor Miguel de Cervantes y Saavedra, autor del famoso libro Don Quijote de la Mancha y otroS títulos que no vienen al caso. Sin embargo la mayor parte de su vida la pasó en Madrid, donde murió en 1.616, fecha en la que finalizaron las obras de la Plaza Mayor. La vida era muy dura en el Siglo de Oro pero, como siempre sucede en estos casos, la gente se las apañaba para disfrutarla a tope, a pesar del hambre. Los viajeros que llegaban a Madrid en aquellos tiempos no veían otra cosa que un pueblucho repleto de religiosos y soldados tullidos o jubilados, junto con gran cantidad de pícaros y desamparados. Pueblo mísero y aterrado por la reciente peste negra que luchaba por disfrutar de la vida lo poco que podía.


Pequeña ciudad de casas destartaladas, junto a la Puerta del Sol. Al oeste de la misma se alzaba la residencia real, un viejo Alcázar donde años después se construiría el Palacio Real que hoy podemos contemplar. Era una población con desagradable olor a orines y basuras malolientes en los callejones más estrechos, un lamentable hedor que se hacía menos penoso con el humo a leña quemada y pan recién horneado en las tahonas. En 1.605 todo estaba desastroso, puesto que la capitalidad española se había trasladado cuatro años antes a Valladolid. Al rey no le desagradó la idea de alejarse de una ciudad llena de criminales y muertos de hambre. Eran 60.000 habitantes amontonados en calles estrechas y tortuosas, además de casas sucias y desordenadas. La mayor y mejor ciudad era entonces Sevilla.


En ese mundo vivía España y concretamente Madrid, donde Cervantes vivía desde 1.566, a fin de que estudiara gramática en la escuela López de Hoyos. Tras muchos avatares Cervantes se trasladó definitivamente a Madrid el año 1.606 cuando la ciudad volvía ser capital de España de la mano de Felipe III. De todas formas, en aquellos tiempos, el 90% de la población vivía en pueblos y zonas rurales. No había interés alguno de vivir en grandes ciudades, puesto que el campo era el principal abastecedor de la ansiada comida de las familias. Los documentos de la época hablan de 1.300 pobres pero de más de 3.000 que pedían limosna por calles y plazas, cifras muy altas para el Madrid de aquel entonces. Los pobres "legales" poseían una licencia expedida por el párroco, pero los demás...


A los "legales" se añadían los falsos mendigos, pícaros, matones y alcahuetas que vivían de los ingresos de las prostitutas que tenían a su cargo. La Puerta del Sol y Herradores eran los lugares principales de encuentro de rufianes, desheredados y campesinos sin tierra, que formaban la base de la pirámide social. Los alrededores del Alcázar, Casa de la Panadería y Plaza Mayor, terminada en 1.916, eran sin embargo las zonas de paseo de la nobleza y gente con posibles, que apenas llegaban al 10% de la población. El reinado de Felipe III no fue brillante, pero dió un respiro a la gente de aquellos tiempos, gracias a la importación de productos del Nuevo Mundo. Incluso estaba permitida la tenencia de esclavos. El español era conocido y hablado en Europa, lo cual no implicaba simpatía alguna hacia nosotros. La envidia es muy mala... 


Como en las acuales guías Michelín, los viajeros de entonces tenían a su disposición unos libritos que marcaban los mejores caminos y posadas donde recuperarse. Y es que nacionales y extranjeros se desplazaban a lo largo de la península por razones económicas y Cervantes también era uno de esos viajeros, pero por otras razones más pintorescas. Para escribir era necesario conocer y para ello había que viajar a lomos de mulos y carretas devencijadas, pero esa es otra historia. En cuanto a los madrileños de la época, aunque apenas cenaran, acudían a los corrales de comedia en masa, al tiempo que sus majestades que, para compensar su fracaso en los Países Bajos, expulsaron a 300.000 moriscos que hubieron de marchar con lo puesto. 
A finales de Octubre de 1.605, Cervantes pùblicó la 2ª parte del Quijote y falleció el 22 de Mayo de 1606 en su casa madrileña de la calle del León, actualmente Barrio de las Letras. Nada es para siempre...

Rafael Fabregat Condill

3333/0000- BUSCANDO TU SONRISA CADA DÍA.

PROBLEMA DEL DÍA 5-08-2026.
Si lo dejas pasar... ¡Te lo pierdes!.



POR DIOS, QUE MALENTENDIDO ES ESE HOMBRE...!

Rafael F. Condill

4 de agosto de 2026

3333/0196- ¿POR QUÉ GUSTO A LOS MOSQUITOS?.


Afortunadamente no es mi caso, pero hay mucha gente que se hace esa pregunta. Entre un grupo de amigos, si va un mosquito siempre le pica a la misma persona. ¿Por qué?, Pues la respuesta es muy simple. Ciertos olores, emitidos por algunas personas y que quizas nadie se apercibe de ello, atrae a los mosquitos. Es por ello que los estudios de los fabricantes de productos repelentes están estudiando el caso a fin de encontrar uno eficaz para esas personas. Porque el problema de la picadura de mosquito, siendo muchas las molestias de picor e inflamación, es que puede transmitir enfermedades que pueden incluso causarte la muerte. No es broma, no. Unas décadas atras esa problemática no estaba en estas latitudes pero los constantes viajes de turistas a tierras próximas al ecuador los han traído hasta aquí.


Estudios llevados a cabo sobre este asunto, nos avisan de que el mosquito tigre y su pariente el Ageypti, picarán mucho y más fuerte este verano. Los terribles bichitos citados están aclimatados a las altas temperauras actuales en Europa y especialmente en España y campan a sus anchas, como antes lo hacían y siguen haciendo en Nigeria, Senegal y otros países africanos, lugares donde cada año hay más de medio millón de muertes por esta causa. No es para tomárselo a broma, ya que actualmente las muertes a nivel mundial ya superan el millón. La malaria, el dengue y la Fiebre amarilla son las principales enfermedades transmitidas por estos dípteros ya extendidos por buena parte del mundo. 


Acabar con ellos es extremadamente difícil, pero hay muchas maneras de evitarlos y en la medida que podamos, debemos luchar contra ello. Son del dominio público decenas de insecticidas, repelentes eléctricos y productos aplicables a nuestra piel, así como mosquiteras a colocar en ventanas. Todo es eficaz, pero nada es definitivo. A fin de evitar toxicidades, personalmente me gustan más las mosquiteras, garantía absoluta en el interior de la casa, pero si estás en la calle, en la terraza o en cualquier espacio abierto, son imposibles de controlar. Con la llegada del calor a todos nos gusta, en la tarde-noche, salir a dar un paseo para tomar el fresco y ahí están ellos, los mosquitos, esperándonos. Repito que soy de los que atraen poco a los mosquitos, pero hay mucha gente que apenas puede salir.


Los insecticidas no son aplicables fuera de casa y los repelentes pierden pronto su efecto de escudo protector. ¿Qué vamos a hacer?. Lo más molesto es cuando ya acostado, oyes su zumbido amenazante. No puedo soportarlo. Tengo que levantarme y salir a buscar un insecticida de spray y rociar la habitación, cerrando la puerta para que no pueda escapar. Pasados unos minutos, cuando las microgotitas ya se han posado sobre las superficies de toda la habitación, vuelvo a meterme en la cama escuchando por ver si el enemigo persiste en sus malas intenciones. No, no lo oigo, ¡a dormir!. No es cosa de broma, no. Son molestos de verdad y además peligrosos. Así que hay que hay que luchar contra ellos con todas las armas a nuestro alcance.


Ciertas voces, con las que no estoy demasiado de acuerdo, dicen que atacan especialmente a gente que tiene la sangre más dulce, pero si eso se refiere a gente con problemas de glucemia, tengo que decir que no debe ser cierto, ya que yo padezco ese problema de salud y repito que apenas suelen picarme. Dicho lo dicho se ha verificado que es una cuestión de aroma personal, que nosotros no percibimos, pero ellos sí. Está claro pues que el problema de los mosquitos solo acabará el día en que los sabios encuentren ese olor que no les gusta y podamos rociarnos con él día y noche. Mientras tanto, que se vayan todos los mosquitos a la India, donde los Jainistas tienen prohibido matarles puesto que esta religión tiene una profunda compasión por todas las formas de vida. En fin... ¡Hay gente para todo!.

Rafael Fabregat Condill

3 de agosto de 2026

3333/0195- ¿POR QUÉ LOS BIKINIS SON CAROS?.

Es que los chinos se las saben todas. Y eso que empezaron tarde, pero... Están apoderándose de la totalidad del mercado mundial. 
Primero fueron cachivaches domésticos, de plástico de mala calidad y colores chillones, no aceptables para el consumo occidental. Pero poco a poco su oferta de artículos ha ido creciendo en referencias y en calidad hasta hacerse los dueños del mercado mundial. 
¿Se pueden creer que las más famosas Top-Models del momento llevan prendas de origen chino?. Pues crean todo eso y más. Lo curioso es que, siendo tan competitivos en todo tipo de artículos, los bikinis cuestan un ojo de la cara. ¿Por qué? -nos preguntábamos algunos. 
Pues la respuesta es clara. Por si acaso, en esta prenda de tan exiguo contenido y aparentemente fácil de copiar, podían tener competidores, ahora les añaden diamantes o, al menos, cristales de Swarovski. Y ahí, los fabricantes de poca monta no pueden llegar, ni en precio ni en forma. 
¡Ay, los chinos!. Los miras y no parecen gran cosa, pero hay que ver lo que espabila el hambre. Hasta hace cuatro días mal contados, el 95% de esos cientos de millones de personas con los ojos rasgados, eran pueblerinos, cultivadores de los campos de arroz y poco más.
Pero cuando las autoridades dieron la señal de Salida, marcharon todos a las zonas industriales de las ciudades y ahí los tienes ¡trabajando como chinos! y la mayoría ganando una miseria pero, por lo visto, es más de lo que antes ganaban en el campo.


Pero, en fin, la pregunta era el por qué algunos productos como los bikinis, que apenas tienen material, son caros a la hora de comprarlos. La respuesta es la ley de la oferta y la demanda, porque la oferta es mucha, pero la demanda... Ufff. Desde los 10 años hasta los 90, jóvenes y auténticos carcamales van a la playa en bikini. Es más, algunas de sus usuarias lo llevan puesto todo el día, por playa, campo y ciudad, tapado a lo sumo con un pareo, o simple pañuelo al uso, pasando de todo y de todos, en la más absoluta normalidad. ¿Qué falta para ir desnudos en verano?. Pues no creo que falte mucho porque algunas jovencitas llevan pantalones tan cortos que se les salen las braguitas. Según los políticos, la libertad está para usarla. Y de eso ellos son los que más saben y bien que se aprovechan.


En verano, con estos calores, cualquier trapo vale para todo y si no lo llevas tampoco pasa nada. Los jóvenes parecen ciegos o eunucos y los viejos, ¡para lo que les sirve...! Ellos ya se sabe, van a la playa para mantener el órgano visual al día y para comerse la tortilla de patatas que la mujer les ha traído en un tapper. Cuando a alguno de ellos se les va la vista demasiado, la mujer le llama la atención porque el contenido del bocadillo se le cae por debajo sin darse cuenta de nada. Ay Señor, voy a ver estos qué hacen que igual se les cae la abuela o se hernia uno de ellos y nos da un susto y resto de la mañana en el hospital. Es que no pienasn nada bueno... Ellos con que les llegue la pensión ya no piensan en nada mas.


No os digo yo. ¡Como chiquillos malcriados, igual!. El que no está operado de rodilla lo está de la cadera, y por ahí haciendo locuras... ¡Tengo unas ganas que pase el verano!. Lo malo es que cuatro días después ya quiero que vuelva otra vez. No estamos contentos con nada. Es la vida. Para los mayores una mañana de playa es lo mejor. Para colmo de felicidad, se reunen con gente de la otra parte del país, amigos de otros veranos, pues la mayoría suelen veranear en el mismo sitio del año anterior. La baraja de cartas siempre va con ellos puesto que es algo divertido y pesa poco. Los abueletes, como tienen poco sueño, suelen madrugar a fin de pillar sitio a primera línea de playa para ver a las chicas mejor. Las abuelas que se chinchen y vaya si se chinchan... ¡Manolo, ya está bién!, -y ellos se ríen.

Rafael Fabregat Condill

2 de agosto de 2026

3333/0194- LA MEMORIA CELULAR.


El título parece algo aburrido, ya lo sé, pero verán como no lo es tanto. Además que la foto incial, de un bebé de pocas semanas, es una preciosidad. El asunto que nos ocupa en el día de hoy es que, desde el momento que nacemos, nuestras células ya graban de por vida lo que sienten y padecen: el placer, el dolor, el amor... pero también la ira y el desamor, si lo hay en su entorno. Por lo tanto, no debe extrañarnos que, con pocos años, los niños ya demuestren en su mirada el reflejo de lo que han visto y oido a su alrededor. Creemos que, con tan pocas semanas de vida, no se dan de nada, pero no es así. Es más, si me apuran diré que, ya en el vientre materno, escuchan y comprenden cosas que jamás imaginaríamos. Es por ello que debemos esforzarnos por no decir cosas de las que, más pronto que tarde, nos podamos arrepentir puesto que cada persona lleva grabado lo que ha sido su vida.


Todas la experiencias vividas, buenas y malas, y hasta nuestros hábitos más insignificantes, quedan grabados en las células cerebrales y ahí quedan para siempre. De ellas emana nuestra alegría o tristeza, ante cualquier situación buena o mala sin que nos demos cuenta del por qué de tal reacción ante cualquier situación, buena o mala. Un laboratorio tecnológico ha creado una máquina que, aportándole los datos de tu pasado, es capaz de predecir tu futuro puesto que, en base a tu vida anterior y hábitos vividos, es capaz de elaborar lo que puede ser tu futuro. No hay magia alguna en ello sino que, conociendo el interior de la persona, la máquina puede predecir como responderás a determinados escenarios que puedan presentarse ante ti, en un futuro más o menos próximo. No se trata de saber lo que puede venir, sino de saber cómo reaccionarás ante ello. 


No es cierta pues la frase que dice que "el tiempo todo lo borra". Salvo enfermedad que pueda alterar las cosas, el cerebro todo lo graba y queda guardado en un rinconcito de tu memoria. Allí, agazapado, a la espera de que haya ocasión de sacarlo a la luz. No hay olvido ni clemencia. Después están lo hábitos naturales del usuario que puede darse el caso que jamás recurran al uso de esa memoria, que ni él mismo conoce que tiene guardada. Estos científicos, creadores de máquina tan extraordinaria, aseguran que los 40 millones de células que tenemos guardando esa información, lo hacen para recordarnos en determinado momento que no vayamos, si el recuerdo es malo, a caer en la misma circunstancia que nos llevó a resultado tan negativo. Y para que, si el recuerdo es bueno, puedas repetirlo.


El perfume de los NARDOS, es una de las fragancias naturales más exquisitas que existen y todos aquellos que los han disfrutado lo saben y jamás lo olvidan. Porque los olores también forman parte de esas experiencias que están grabadas en nuestra memoria. Los buenos y los malos, claro está. La memoria del cuerpo es más calmosa, pero persistente, implacable. Día tras día retiene las agresiones sufridas, especialmente las hormonas del estrés, pero también los estímulos positivos y placenteros. Se dice que, aparte del que hay en nuestra cabeza, el sistema digestivo es otro de nuestros cerebros, puesto que también registra si cuidamos o abusamos de estos órganos vitales. Así pues, también allí se desarrolla una respuesta, positiva o negativa, y hasta se fomentan daños como las úlceras de estómago y las gastroduodenales, provocadas por situaciones de estrés y ansiedad.


¿Habían pensado alguna vez, el por qué de un herpes labial?. Pues bien, en el 90% de los casos suele ser debido a un gran disgusto, por el motivo que sea. El virus que lo causa se aprovecha vilmente de un conflico entre la memoria neurológica y la corporal. Por causa de esa tensión emocional, el agente viral se reactiva en forma de una pequeña llaguita en los labios, de la misma manera que también puede aparecer en los genitales, puesto que forman parte de la misma familia. A causa del estrés neuronal, el cuerpo se ha olvidado de la presencia del intruso y sus defensas han sido descuidadas. Algunos tóxicos como el tabaco, el alcohol o las drogas y también una mala alimentación, pueden alterar la composición de nuestras células causando daños acumulativos. Ojo pues a esos factores. ¡Cuídense!.

Rafael Fabregat Condill