El título parece algo aburrido, ya lo sé, pero verán como no lo es tanto. Además que la foto incial, de un bebé de pocas semanas, es una preciosidad. El asunto que nos ocupa en el día de hoy es que, desde el momento que nacemos, nuestras células ya graban de por vida lo que sienten y padecen: el placer, el dolor, el amor... pero también la ira y el desamor, si lo hay en su entorno. Por lo tanto, no debe extrañarnos que, con pocos años, los niños ya demuestren en su mirada el reflejo de lo que han visto y oido a su alrededor. Creemos que, con tan pocas semanas de vida, no se dan de nada, pero no es así. Es más, si me apuran diré que, ya en el vientre materno, escuchan y comprenden cosas que jamás imaginaríamos. Es por ello que debemos esforzarnos por no decir cosas de las que, más pronto que tarde, nos podamos arrepentir puesto que cada persona lleva grabado lo que ha sido su vida.
Todas la experiencias vividas, buenas y malas, y hasta nuestros hábitos más insignificantes, quedan grabados en las células cerebrales y ahí quedan para siempre. De ellas emana nuestra alegría o tristeza, ante cualquier situación buena o mala sin que nos demos cuenta del por qué de tal reacción ante cualquier situación, buena o mala. Un laboratorio tecnológico ha creado una máquina que, aportándole los datos de tu pasado, es capaz de predecir tu futuro puesto que, en base a tu vida anterior y hábitos vividos, es capaz de elaborar lo que puede ser tu futuro. No hay magia alguna en ello sino que, conociendo el interior de la persona, la máquina puede predecir como responderás a determinados escenarios que puedan presentarse ante ti, en un futuro más o menos próximo. No se trata de saber lo que puede venir, sino de saber cómo reaccionarás ante ello.
No es cierta pues la frase que dice que "el tiempo todo lo borra". Salvo enfermedad que pueda alterar las cosas, el cerebro todo lo graba y queda guardado en un rinconcito de tu memoria. Allí, agazapado, a la espera de que haya ocasión de sacarlo a la luz. No hay olvido ni clemencia. Después están lo hábitos naturales del usuario que puede darse el caso que jamás recurran al uso de esa memoria, que ni él mismo conoce que tiene guardada. Estos científicos, creadores de máquina tan extraordinaria, aseguran que los 40 millones de células que tenemos guardando esa información, lo hacen para recordarnos en determinado momento que no vayamos, si el recuerdo es malo, a caer en la misma circunstancia que nos llevó a resultado tan negativo. Y para que, si el recuerdo es bueno, puedas repetirlo.
¿Habían pensado alguna vez, el por qué de un herpes labial?. Pues bien, en el 90% de los casos suele ser debido a un gran disgusto, por el motivo que sea. El virus que lo causa se aprovecha vilmente de un conflico entre la memoria neurológica y la corporal. Por causa de esa tensión emocional, el agente viral se reactiva en forma de una pequeña llaguita en los labios, de la misma manera que también puede aparecer en los genitales, puesto que forman parte de la misma familia. A causa del estrés neuronal, el cuerpo se ha olvidado de la presencia del intruso y sus defensas han sido descuidadas. Algunos tóxicos como el tabaco, el alcohol o las drogas y también una mala alimentación, pueden alterar la composición de nuestras células causando daños acumulativos. Ojo pues a esos factores. ¡Cuídense!.
Rafael Fabregat Condill
