Rafael Fabregat Condill
EL ÚLTIMO CONDILL.
CURIOSIDADES DEL SABER. Publicación diaria.
2 de abril de 2026
3333/077- BOSQUES BAJO EL MAR.
La técnica de unos y la valentía de otros nos regalan frecuentemente imágenes de las maravillas que se esconden bajo las aguas de nuestros mares, pero los bosques gigantes y preciosos no están en todas partes. Son abundantes en América, desde Alaska a Tierra del Fuego y en Terranova; también en África del sur, Tasmania, Australia, Nueva Zelanda, etc. pero su santuario principal se encuentra en mitad del océano Atlántico, en la zona conocida con Mar de los Sargazos en una extensión de tamaño parecido al continente europeo. Fueron los marinos portugueses quienes bautizaron la zona con el nombre de Sargazos por su tamaño y parecido a una variedad de uva de su país.
Se trata de algas gigantes que forman selvas y forman un ecosistema único, con ejemplares que superan los 70 metros de altura y bajo las que viven multitud de seres marinos. En aguas no demasiado profundas estas selvas submarinas alcanzan la superficie de las aguas buscando los rayos del sol. Alguna de las especies, sin brotes laterales, parecen velas en perpétuo movimiento. Algunas de ellas no están ancladas en el suelo y se mueven permanentemente al compás de las corrientes marinas. Este hecho les permite la oxigenación y la eliminación de la materia muerta. Entre sus grandes hojas, peces y crustáceos forman sus nidos y se aparean para posteriomente depositar sus puestas de huevecillos.
Las langostas son visitantes habituales de estos bosques encantados, puesto que entre ellos han encontrado un hábitat seguro y rico de nutrientes. En cuanto a las plantas que allí crecen, la temperatura y claridad de sus aguas permiten la fotosíntesis hasta profundidades más elevadas de lo común. Ese es el secreto de una vida exhuberante y rica en toda clase de peces y mariscos que son decisivos para gran parte de la biodiversidad. Según los especialistas, estas algas gigantes son grandes productoras de oxígeno, hasta el punto de considerarse que liberan el 72% del oxígeno que respiramos. Esta planta también se puede pegar a las rocas del fondo marino y alcanza decenas de metros de altura. A lo largo del talo hay vejigas de gas cuya misión es mantener la planta erecta.
La mayor parte del suelo oceánico es una extensión desértica y donde cualquier criatura destaca. Para comer y no ser comido todos pugnan por encontrar un escondite seguro y es en las plataformas litorales y en los arrefices donde se escuentran los bosques de algas y donde ellos encuentran el escondite perfecto para escapar de sus depredadores. Es allí donde se encuentran la mayoría de peces, moluscos, caracoles, etc. La relación de refugiados es interminable, tan extensa como lo es la biodiversidad marina y por eso es allí donde los pescadores lanzan sus redes a la espera de poder capturar las especies que persiguen y que son el sustento de sus familias y de la profesión pesquera en general.
Rafael Fabregat Condill
1 de abril de 2026
3333/076- LA DERIVA CONTINENTAL.
Ya lo hemos explicado otras veces, la corteza del planeta sobre la que vivimos todos, no es otra cosa que la superficie de la bola incandescente que es la Tierra y que ha ido enfriándose y endureciéndose a lo largo de los millones de años desde que fue creado el planeta. El caso es que esa corteza no es uniforme, sino que está compuesta por varias placas sueltas que flotan y, de vez en cuando, chocan entre sí y se rompen o se superponen unas sobre otras dando lugar a los típicos terremotos y/o erupciones puesto que, debajo de ellas está la incandescente lava que todos conocemos. Si no hay choque, los seres que vivimos encima no notamos esta deriva contínua que tienen las placas, pero ahí está, ya que la corteza de la Tierra no está anclada a parte alguna, sino que flota sobre el mar de magma que hay debajo. De que choquen o se superpongan una sobre otra, depende la potencia de los terremotos.
La tierra que pisamos no es pues algo inamovible, sino que está en permanente movimiento, lo cual explica que el continente americano encaje perfectamente con el perímetro de África, lo que nos indica que en algún momento de la historia del planeta, eran una sola cosa. Se calcula que hace 300 millones de años todos los continentes estaban unidos entre sí, de la misma manera que también los océanos eran uno solo. Posteriormente se inició el proceso de deriva continental y la tierra fue separándose dando lugar a los continentes que hoy conocemos. Prueba de ello es que coinciden los fósiles de uno y otro lado, de la misma manera que coinciden cordilleras y orografía diversa de una parte y otra. Como se ha dicho antes, los continentes flotan sobre el magma como los icebergs lo hacen sobre las aguas. Debajo de los océanos la corteza terrestre es tan solo de unos 7-8 kilómetros de grosor.
Para moverlas no hace falta fuerza especial alguna ya que basta el movimiento de rotación del planeta y el impulso de las mareas para que se desplacen, aunque de forma mínima, que ya puede medirse en la actualidad.
Se estima en un máximo de 10 cm. anuales por lo que, dentro de algunos millones de años, las distancias habrán variado notablemente. Sin duda los mapas de entonces distarán muy mucho de ser parecidos a los actuales. Se estima que el principal impulsor del cambio es el efectuado por el calor interno de la Tierra que genera corrientes de convección en el manto y mueve la litosfera. El núcleo terrestre provoca que el magma del manto superior ascienda y descienda dando movimiento a los continentes, cuyo grosor tiene una media de 40 Km. de profundidad. ¡Y nosotros, sin darnos cuenta!.
Rafael Fabregat Condill
3333/075- ¡¡¡ NOS ATACAN !!!
Tranquilos amigos, no se trata de extraterrestres, no. Son una gran variedad de animalitos y plantas que, introducidos en España por el hombre, amenazan ahora nuestra flora y fauna. Lo hacen porque, acostumbrados a la lucha diaria en sus países de origen, han encontrado en nuestro país animales y plantas acostumbrados a vivir sin enemigos y sin preparación alguna para defender su hábitat. En poco tiempo arrasan nuestros ecosistemas, cambian los hábitats e imponen sus costumbres y genes. Nada pues está salvo de las especies invasoras, invitados no deseados que desde que se "descubrió" América han provocado el 40% de las extinciones conocidas, tanto en plantas como en animales autóctonos.
Uno de los últimos peludos e indocumentados, llegados a nuestro país, ha sido el visón americano, una especie invasora que, además de comerse a los visones autóctonos, son propensos a contagiar a las personas. Decenas de granjas europeas y españoles dedicadas a la cría del visón han tenido que cerrar sus instalaciones ante el peligro de haber sido contaminados por enfermedades propias del visón americano, capaces incluso de ser portadores de una variante del coronavirus. Las comarcas en las que hay granjas de esta especie de visón están alarmadas y denuncian hacinamiento y malos tratos por sus criadores que, en su afán por aumentar sus beneficios, los tienen arracimados en pequeñas jaulas.
El cangrejo azul americano es otro de los animalitos invasores, traído a los países mediterraneos por gente que solo busca la rentabilidad del medio. Se trata de un cangrejo poderoso que en solo dos años arrasó a las especies autóctonas convirtiéndose en el dueño y señor del lugar ocupado. Pero apuntar a una sola de estas especies no tiene sentido. Son cientos los bichitos que se han colado dentro de nuestras fronteras. Unos por los muchos viajeros que los traen de fuera de forma inconsciente y otros que nos llegan por intereses económicos. El exceso de tráfico internacional y la dificultad en controlar lo que de fuera nos llega, ha convertido la llegada curiosa de una especie determinada en una plaga imposible de erradicar, ya que las autóctonas son incapaces de luchar contra ellas.
Sucede lo mismo con las plantas. Por poner un ejemplo, algunos ríos españoles se han visto invadidos por lirios acuáticos, una especie invasora que es originaria de Sudamérica y que es flotadora; se fija al sustrato y crece desmesuradamente en agua dulce como arroyos, ríos y pantanos por lo que, al crear un denso manto vegetal, afecta a la vida de peces y otros animales nativos e impide el paso del oxígeno. Su poder invasivo es de tal calibre que en este momento ya está cubriendo curenta mil hectáreas del cuerpo de agua de nuestro país, perjudicando el libre paso del agua e incluso la navegación por ese entorno tan tupido. La ONU la considera ya como una maleza acuática a la que hay que combatir.
Lo aquí señalado es un simple y reducido ejemplo del problema que tenemos, no solo en España, sino en toda Europa y seguramente a niven mundial. La globalización y proliferación de nuestra curiosidad viajera ha hecho que ya nada está donde ha estado siempre y donde debería seguir estando. Tanto el mundo animal como el vegetal ha estado siempre reducido a los espacios que le son propios y sacarlos de allí no han hecho otra cosa que causar los naturales problemas que eran previsibles. Se aclimatan rápidamente y se extienden de forma imparable en las nuevas zonas desplazando e incluso acabando con las especies autóctonas de cada lugar, haciendo difícil e incluso imposi ble acabar con ellas. Cada uno en su casa y Dios en la de todos, pero eso era antes...
Rafael Fabregat Condill
30 de marzo de 2026
3333/074- UNA "VENTANA" AL PASADO.
La "ventana" de la que habla el título de este artículo no era otra cosa que la trepanación, un agujero craneal que se llevaba a cabo sin anestesia alguna. De todas formas la operación no era extremadamente dolorosa, puesto que el hueso, las meninges y el cerebro son indoloros. Es una de las operaciones quirúrgicas más antiguas de la humanidad. Esta práctica se realizaba desde el Neolítico (10.000 a.C.) pero actualmente se sabe que los incas también practicaban este ritual o forma de curar ciertos desordenes cerebrales. Una de las últimas trepanaciones que se conocen se llevó a cabo en 1.816 en Francia. Fue un boquete de 6 cm. de diámetro, como experimento para eliminar la locura del paciente. Su dueño sobrevivió durante una docena de años, aunque no sabemos si se curó ó siguió viviendo con su locura.
En tiempos remotos, la trepanación se llevaba a cabo con piedras de silex pero ya en la Edad Media siguió haciéndose, pero de forma más sofisticada. Se cortaba un trozo del cuero cabelludo para dejar a la vista el hueso craneal y tras eso se taladraba el hueso mediante el procedimiento de la barrenilla, un instrumento que de forma circular hacía una perforación en el hueso del cráneo, aunque sin llegar a las meninges. Posteriormente se extiende y cose el cuero cabelludo sobre el agujero practicado, dejando la zona sin protección ósea. De esta forma se creía que el cerebro respiraba mejor y dejaba salir todos los males, aumentando la inteligencia del indivíduo. Naturalmente eran creencias con poca o ninguna justificación.
Actualmente, en pleno siglo XXI la trepanación sigue practicándose, aunque con métodos muy responsables y en condiciones perfectamente acordes al tiempo que vivimos. Este tipo de operaciones se denominan craneotomía y se llevan a cabo solamente en casos de extirpación de un tumor, coágulos de sangre, etc. como única forma de poder llegar al punto donde se encuentra el problema a resolver.
A diferencia de lo que hacían nuestros ancestros, que solía ser una operación más ritual que médica, una vez realizada la corrección del problema la medicina actual vuelve a colocar el hueso en su lugar original y se cubre con el cuero cabelludo, que se cose en su lugar, haciendo que en poco tiempo todo vuelva a quedar unido, sin marca alguna de la trepanación realizada. ¡Menos mal...!
Rafael Fabregat Condill
29 de marzo de 2026
3333/073- TU VECINO PUEDEN SER UN ASESINO.
El título suena a thriller de suspense, o advertencia de terror psicológico pero, ¡ojo!, la idea de que el peligro pueda vivir en la puerta al lado, puede ser una realidad e incluso un hecho cientos de veces ocurrido. Hay que tener en cuenta que los más crueles asesinos suelen llevar vidas completamente normales. Nada hace pensar que uno de ellos pueda llevar a cabo cualquier asesinato. Normalmente, en un 90%, el móvil suele ser sexual pero ninguno se descarta. Los problemas psicológicos o de venganza, cubren el 10% restante. Y este hecho no es producto de pobreza ya que, en general, los asesinos se mueven en un ambiente económico que cualquiera querría para sí. No es cuestión pues de pobreza, sino de venganzas que giran por el camino de la deslealtad y la mentira.
Son muchas las familias que parecen perfectas, pero tras las paredes de su casa solo ellos saben lo que se esconde. Eso sin contar las envidias y mentiras entre vecinos que, en muchos casos, juegan con la reputación de aquel al que aborrecen, sin motivo alguno para ello. La propia policia cuenta que, estadísticamente, los cerebros de vecinos aparentemente normales, traman planes graves contra ciertas personas de su entorno cercano, ocultando su naturaleza real bajo una fachada de normalidad. Estos peligrosos personajes ocultan sus intenciones en una vida social adaptada, a fin de evitar sospechas, mientran esperan el momento oportuno para asestar el golpe definitivo. Se trata de gente malvada pero invisible, de buen estatus socio-económico, que pueden causar daño sin dejar huellas visibles.
Atención a las salidas nocturnas no imprescindibles. El hombre del saco o de cuchillo afilado puede estar esperando en cualquier esquina, más ahora que la luz no sobra en las calles de los pueblos, puesto que los Ayuntamientos apenas pueden pagar el recibo de la eléctrica de turno. Si tu conciencia no está tranquila, ojo avizor. Y si alguien tiene envidia de ti, más de lo mismo. Los psicoanalistas nos cuentan que tras la mente de estos criminales hay una infancia o juventud frustrada por lesiones neurológicas y gran parte de ellos actúan con este impulso o motivo. Hay dos tipos de personajes peligrosos: el impulsivo y el organizado. El primero actúa de forma inmediata al motivo que le lleva a causar el daño, mientras que el organizado lo tiene todo planificado desde tiempo indefinido, esperando la mejor oportunidad. Un supuesto accidente puede ser una solución impune.
El problema mayor es que ninguna pena, por grave que fuera, les frena a la hora de llevar a cabo su venganza. Para ellos todo merece la pena, puesto que lo primordial es vengarse, al precio que sea. El asesinato nunca está justificado pero, en muchos casos, se descubre que la venganza tiene un claro motivo para llevarse a cabo. El menoscabo previo de la integridad económica o del daño moral causado al asesino, está muchas veces en medio de estos casos de venganzas que acaban con la vida de personas de moral poco edificante. Claro que estos sucesos nunca son crímenes en serie, sino aislados y siempre motivados por precedentes muy justificados en el tiempo, aunque no en las maneras. El asesino quiere venganza y no encuentra otra manera menos dañina de llevarla a cabo, motivo por el cual alguno de ellos acaba suicidándose posteriormente.
Rafael Fabregat Condill
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