21 de mayo de 2026

3333/000- ME GUSTA VER TU SONRISA CADA DÍA.

CHISTE DEL DÍA 21-05-2026.
Si lo dejas pasar... ¡Te lo pierdes!.

ES QUE LAS MENTIRAS NO GUSTAN A NADIE...


Rafael F. Condill

3333/0120- LOS GIGANTES DEL VIENTO.


Así son estos mastodontes que nos ayudan a limpiar el planeta de polución. Electricidad, tan necesaria, sin contaminantes fósiles. Los ecologistas ven en estos nuevos generadores una herramienta para poder combatir el cambio climático. El tráfico, que es uno de los mayores contamiantes de la atmósfera está cambiando ya hacia el vehículo eléctrico y más que lo hará en un futuro próximo. La industria tambíén es una de las más contaminantes, pero su consumo es principalmente eléctrico, así que también irá abandonando poco a poco otras fuentes de energía. Los nuevos generadores eólicos son ya tan potentes que uno solo puede abastecer a 4.500 hogares, lo que nos demuestra que éste es uno de los caminos que debemos seguir para revertir el problema presentado por la supepoblación del planeta.


Así es el tamaño y el interior de uno de estos generadores eólicos, en el que incluso puede posarse un helicóptero, puesto que alguno de ellos incluye plataforma para ello. No, no es cualquier cosa, sino que más bien parecen rascacielos con patas y motor. Solo las partes móviles de estos supermolinos llega a superar las 280 toneladas, con un total de 180 metros de altura, la altura de un bloque de 50 plantas. Cada una de sus palas mide 64 metros de largo. Es increíble, de lejos no parecen tan grandes pero, cuando te acercas a uno de ellos te das cuenta de su grandiosidad y su capacidad para generar tales potencias. Últimamete se han visto obligados a pintar de rojo las puntas de sus palas, a fin de alertar a los aviones pequeños que puedan volar por la zona donde están estos huertos eólicos.


Justamente por su grandiosidad, ver el montaje de uno de estos "molinos de viento" debe ser todo un espectáculo. Inmensas gruas rematan la torre, colocan la góndola del generador y proceden al montaje de las palas que en su rotación crearán la tan ansiada electricidad. Parece mentira que un viento suave sea capaz de mover palas de tales dimensiones y peso. Con 22.433 torres, España es el sexto país del mundo en cobijar tantos generadores eólicos y lo hace mediante 1.450 parques con este uso, produciendo un total de 33 GW. El líder mundial absoluto es China, con 640 GW; seguida por Estados Unidos (160 GW), Alemania (77 GW) y Brasil e India que ocupan el 4º y 5º lugar con 36 y 34 GW. España es el segundo país de Europa en producción eléctrica con este sistema, siendo el primero Alemania.


No está mal, sobre todo teniendo en cuenta que quienes nos ganan en producción son paises mucho más grandes y ricos que nosotros. Cada uno de estos generadores producen una potencia de 4,5 MW, que es el equivalente a 12 millones de KWhora al año, suficiente para abastecer a 4.500 hogares. 
Una barbaridad, pero hay que tener en cuenta que cada uno de ellos cuesta entre 6 y 7 millones de euros, dependiendo del enclave, cimentación y montaje. La etapa más delicada es el ensamblado de las partes móviles y por lo tanto el más costoso, aparte del generador, ya que solo la turbina ronda el millón de euros por cada megawatio de potencia y la obra y montaje viene a costar los más de dos millones restantes. Así y todo se considera que su instalación merece la pena. Más energía limpia es el futuro por el que todos estamos luchando. Que así sea.

Rafael Fabregat Condill

20 de mayo de 2026

3333/0119- ¿LLEGARÁN LAS VACAS FLACAS...?


Pase lo que pase, el tío Gilito siempre es el más rico... Yo no quiero ser agorero, válgame Diós, claro que no pero, si el Gobierno español está fabricando billetes de 50 euros todos los días, como si no hubiera un mañana, ¿a donde iremos a parar?. Cuando los gobernantes solo podían emitir el dinero que tenían respaldado con los lingotes de oro del Banco Nacional, no hacían falta auditores, pero ese ya no es el caso actual y solo los gobernantes con dos dedos de frente son capaces de emitir un máximo del valor del país que gobiernan. Aquí y ahora, en España, a fin de gobernar sin contratiempos e incluso permitirse el lujo de seguir en la poltrona, son capaces de poner en circulación un 40% más dinero del que vale el país entero, incluído el Congreso de Diputados, y quedarse tan tranquilos. Los que vengan detrás ya cargarán con el muerto...


Ya lo ven, las arcas están vacías, pero en este país de sabios y malandrines se sigue regalando el dinero a manos llenas sin cortarse lo más mínimo. Los que vengan detrás que arreen... ¡tener al pueblo contento es lo principal y, de paso, a ver si nos vuelven a votar...! Pero los expertos afirman que la bonanza económica se agota. Porque hacer un "milagro" aislado lo puede hacer cualquiera, pero todos los días... ¡es imposible!. De hecho, ni regalando palacetes en París, ni todo lo que te pidan los imperialistas catalanes a cambio de su voto, puede hacerte gobernar de por vida, puesto que tales "regalos" no solo son injustos, sino que ninguna nación del mundo puede permitírselos. Entre otras cosas porque solo son pozos sin fondo que más pronto que tarde te obligarán a parar. No me extraña que a los gobernantes les salgan canas, porque hacer magia a costa de los demás, debe ser difícil...


La mitad de las empresas españoles están en quiebra y cada año cierran 13.500 tiendas de todo tipo, con una baja de más de 600.000 autónomos. Nuestras empresas, las pocas que quedan, son cada día menos competitivas en los mercados exteriores. Mientras tanto nuestros gobernantes, que no tienen ni pajolera idea del motivo, crean medidas para impulsar la creatividad y apoyar al sector mayorista a fin de abaratar costes. El resultados es que cada año los minoristas, el tendero de barrio de toda la vida, tiene que cerrar porque no puede soportar los gastos para mantenerse a flote. Los pueblos han quedado sin tiendas minoristas y los centros de las ciudades, más de lo mismo. Hasta los bancos han cerrado oficinas y cajeros para ganar mas. La gente mayor ha de pedir que los hijos les saquen dinero y hagan sus compras porque ya solo quedan las grandes superficies instaladas simpre en lugares apartados del centro urbano.


Y mientras tanto, de la chistera de nuestro Gobierno no paran de salir conejos, billetes e indultos. Auténtica magia de la que nadie sabe donde está el truco. Con gobernantes como estos da gusto. Nunca se acaba el dinero. Y los banqueros más contentos que nunca, ganando miles de millones cada trimestre, a pesar de lo bajos que están los intereses de sus préstamos. Otro milagro que nadie comprende, aunque los que llevan a sus cajas fuertes los ahorros de toda una vida, sí conocen el motivo de su alegría... ¡Malditos roedores!. ¿Acabará esto algún día?. Pues no, me temo que no. ¡Que bendito país el nuestro, donde los pobres son los que más dinero manejan!. Tiempos atrás, cuando nadie tenía un duro y vivíamos en dictadura, al amor de la lumbre todo eran cuchicheos y maldiciones al gobernante, pero ahora... ¡Que dure! -decimos todos- ¡Que dure este paraíso de riqueza y bienestar...! Y mientras tanto, el que esté tonto que empuje la noria...

Rafael fabregat Condill

19 de mayo de 2026

3333/0118- EL PLANETA ESTÁ QUE ARDE.


Los científicos no paran de hacer chequeos a la biodiversidad del planeta, pero solo la conciencia de todos podría mantener a raya el problema. Se estima que cada 20 segundos desaparece una especie. A este ritmo será inevitable sin duda la llegada de una nueva extinción, como las tantas ocurridas miles de años atrás. Para evitar esta masacre estudian alternativas a los muchos puntos calientes que ponen en peligro la vida del planeta, pero los muchos intereses de quienes manejan el poder, no creemos que permitann que se pueda poner freno a tantos desmanes. Veremos qué pasa, pero los puntos calientes no paran de crecer. Todos sabemos que lo que se haga hoy es lo que sembramos para el futuro, pero son pocos los que quieren apretarse el cinturón en ese sentido.

  
El hecho de que en el lugar en que vivimos no esté tan colapsado como el de la foto superior, puede hacernos pensar que no hay para tanto, pero no es así. Toda nuestra sin razón va a la atmósfera que respiramos todos. Cierto es que hay puntos más colapsados que otros, pero todo está ahí, todo suma y no todas las especies son capaces de resistirlo. El problema mayor, con ser mucho, no es lo que estamos haciendo, sino que somos incapaces de dar marcha atrás. No estamos conformes con tener de todo, sino que queremos lo mejor y esto hace que estemos siempre renovando al alza ese listón del bienestar que está acabando con el planeta. ¿Hasta cuando?. Puede que cuando queramos parar sea ya demasiado tarde. Las salas de urgencia de los hospitales están colapsadas y el listón sigue subiendo.


Los hospitales que todos hemos visto construir, están quedándose pequeños. Todo son ampliaciones, cuando no construcción de otros nuevos, cada vez más grandes. Las listas de espera para ser atendidos, cada vez más largas y ya no digamos si se trata de una operación de cirugía que, de no ser urgentísima, puede retrasarse hasta uno o dos años. ¿A donde vamos?. Y lo dicho... Todo por cambiar una cocina nueva, un televisor, un frigorífico o un coche de última generación, cuando realmente todo lo que tenemos está en perfecto funcionamiento. Ya nada se repara. No puede solucionarse con un cambio de pieza y directamente nos planteamos el cambio a un nuevo aparato. ¡No hay problema!. Pero sí lo hay porque, quien más quien menos no tiene ni siquiera el dinero ahorrado para llevar a cabo tal cambio.


Pero no pasa nada. Lo pagaremos a plazos... Se vive el presente, como si no hubiera un mañana. ¿Qué ha pasado aquí?. De repente se nos ha despertado el ansia del consumismo. Si mi vecino lo tiene, ¿Por qué no voy a tenerlo yo?. ¿Qué pasa aquí?. Ya no hay ricos ni pobres, es más, diríase que los ricos son justamente lo que viven de forma más pobre, porque, por lo visto, el más rico no es el que mas dinero tiene, sino el que menos necesita. Ese es el modelo de vida de la actualidad. Y mientras tanto las industrias produciendo a marchas forzadas todo el material que se necesita para semejante forma de vida. ¿Por qué voy yo a ser menos que el vecino?. Hombre, pues porque él es rico y tú eres pobre. Pero no. En el día de hoy, ese razonamiento no vale, ni es suficiente para parar el consumo.


¿Y qué pasa entonces?. Pues que los precios se disparan y el planeta arde por los cuatro costados. Y en el "primer mundo" todavía nos frenamos a la hora de tener hijos, pero en el resto no usan ni siquiera preservativos, porque les gusta más "a pelo". Bueno, bueno, bueno... Aquí también les gusta a todos a pelo, pero se aguantan y tienen un solo hijo, o dos, tres como mucho, si es que ha habido un "fallo técnico", pero esto habría que frenarlo y no bonificarlo, como se hace en España, que en lugar de ponerle trabas al asunto, se bonifica el nacimiento de hijos con pagas a cada uno de ellos y todo tipo de bonificaciónes económicas a todos aquellos que sean familia numerosa. Así amigos, ¡no vamos a ninguna parte!. Y por si eso fuera poco queremos que llegue más gente de fuera, para que vote a los partidos que permiten tales barbaridades. ¡Así va España y el planeta en general...!

Rafael Fabregat Condill

18 de mayo de 2026

3333/0117- ¡TOC, TOC!, ¿ESTÁ OCUPADO?.


Es desde luego uno de los inventos más necesarios del mundo y sobre todo si estás de compras en una gran superficie. El váter ya está extendido por todo el mundo y no podemos prescindir de este invento, ni siquiera un par de días y si no, que se lo pregunten a los astronautas, que se las ven y se las desean para vaciar el vientre... Claro que en el mundo hay de todo, desde aquel plato de porcelana, con sus huellas y un agujero que siempre acababa salpicándote, a los más modernos de Japón, con chorro de agua templada que te limpia a toda conciencia sin necesidad de papel higiénico. Bueno, por esos mundos de Diós, todavía queda algún agujero inmundo abierto en la tierra y dos piedras donde ponerte de cuclillas. Y suerte si está a la sombra, porque si está al sol los olores son insoportables.

 
En Tokio, donde siempre nos van delante, hay baños públicos y gratuídos, bien iluminados y con todas las comodidades. Son de cristal trasparente y desde fuera se ve todo el conjunto, completo y perfectamente limpio, Incluso con aire acondicionado y perfumado, pero con la particularidad de que, cuando tu entras y enciendes la luz, los cristales se vuelven opacos y puedes usarlo con toda confianza y privacidad. Cuando el usuario ha terminado y sale a la calle, los cristales se vuelven otra vez trasparentes, mientras el aire perfumado sigue funcionando durante unos minutos más para que el siguiente usuario no encuentre ninguna peste inmunda. A pesar de tanta exquisitez, estos baños han recibido numerosas críticas por parte de los japoneses por si un fallo técnico les deja con el culo al aire a la vista de todos.


Hasta la novedad anteriormente relatada, en Japón los baños públicos eran del sistema antiguo de placa de porcelana, donde el usuario tenía que colocarse en cuclillas, pero el importante flujo turístico del país en estos últimos años, hubo de renovarlos para ofrecer a los turistas las comodidades del mundo moderno. El motivo principal estaba también en la problemática que este inodoro de huellas tiene para las personas mayores, puesto que más de uno hubo de pedir ayuda para poder ponerse en pié, tras la evacuación. Resumiendo las quejas de los japoneses hay que decir que solo se fían de utilizar los servicios públicos que tienen en las estaciones de tren, aunque se quejan también de que allí no tienen jabón para lavarse las manos. Aún así los prefieren a los trasparantes de las calles modernas.


Hasta hace apenas 50 años atrás, cuando la mayoría de la gente se ganaba la vida trabajando la tierra, nada tenía de extraño que gran parte de ellos defecaran en pleno campo, buscando a lo sumo un lugar un poco discreto. En tal caso no había papel higiénico y la escasa limpieza se hacía con unas piedras o las hojas de cualquier planta que hubiera cerca del lugar. Naturalmente les parecerá de risa e incluso algo muy poco higiénico, sobre todo por las moscas que acudían de inmediato, pero nada más sano y sin malos olores que hacerlo en plena naturaleza. De hecho en los pueblos, la mayoría de ellos sin alcantarillado ni agua corriente, también se hacía de esa forma, en el corral del mulo o en algún rincón del mismo y en condiciones higiénicas peores. Pero... ¡Es lo que había!.

Rafael Fabregat Condill

17 de mayo de 2026

3333/0116- CHORIZOS Y SIMILARES.


Nada como un buen chorizo, salchichón o jamón de bellota...Y es que los españoles nos quejamos sin razón. En nuestra casa se ha viajado bastante y pensamos que poco o nada tenemos que envidiar a nadie, en el bienestar diario que aquí, al menos en la costa mediterránea, se respira. El clima, la comida, la atención médica... Todo es inmejorable y muy superior a lo visto en otros países del mundo. Y si la foto superior les parece de contenido apetitoso ya me dirá, quien lo conozca, lo que eran los embutidos y piezas de la típica matanza que antes se hacía por estos lares en muchas de las casas, que no en todas, todo hay que decirlo. En uno de nuestros viajes por España, visitamos el Monasterio de Piedra y terminada la visita cogimos el coche en dirección a nuestra tierra. Pero era tarde y paramos a comer en uno de los primeros pueblos que encontramos en el camino...


El dueño del bar nos atendió solícito pero, al decirle que queríamos comer, nos dijo que allí no servían comidas, pero que unas puertas más adelante había una fonda en la que nos atenderían con mucho gusto. Le dimos las gracias y nos encaminamos hacia la casa indicada y en la que ningún rótulo indicaba su condición mesonera. En fin, levantamos la persiana de lo que parecía una casa particular de pueblo y salió una señora con su delantal a la que le dijimos que queríamos comer y que nos había mandado el dueño del bar. La buena señora nos hizo pasar y se deshizo en atenciones hacia nosotros, pero indicándonos que nada tenía preparado al respecto. Que era una casa particular que, en ocasiones muy especiales y avisando de antemano, solía atender esa necesidad. Quedamos un poco disgustados por la hora, casi las 3 de la tarde, y el hambre que traíamos.


Era una simple casa de pueblo, con una entrada para posibles aperos agrícolas, con pequeño comedor familiar y una simple cocina para las necesidades de la casa. No había más. Pero en aquella pequeña entrada había una ventana que daba a la calle y junto a ella un mesa camilla sobre la que descansaba el cesto de labores de la dueña y junto a él un pequeño pik-up o tocadiscos antiguo con algunos discos. La buena señora nos dijo que si queríamos quedarnos solo podía ofrecernos unos huevos fritos, carne y embutidos de la matanza, que tenía fritos y puestos en una tinaja con aceite. Añadió que no había problema en freir unas patatas y tampoco con el pan, puesto que dos puertas más abajo vivía el panadero del pueblo y no cerraba al mediodía. 
Madre mía de mi vida... ¡Se hizo la luz!. ¡Nos pusimos las botas!.

 
En 20 minutos la comida estuvo hecha y acompañados con la música del pik-up, unas olivas, mezcladas con pruna verde y tomate casero, además de un porrón de vino clarete de su cosecha, que no necesitaba pasar por el frigorífico, la comida se convirtió en un verdadero deleite. En la calle había 45ºC a la sombra, pero el vino lo sacó de un tonel que tenía al fondo de la casa y en boca resultó fresco y sumamente agradable. Sobre la mesa una fuente con 8 huevos fritos en aceite de oliva, el frito de matanza en otro plato grande, las patatas fritas y un pan de pueblo crujiente que jamás habíamos probado cosa tan buena. El porrón hubo que rellenarlo dos veces, puesto que solo era de medio litro y el frito suelen hacerlo un poquito salado pero con sabor espectacular... 


Especialmente los chorizos eran tan especiales que antes de marchar le pedimos que nos vendiera un kilo para llevarlos a casa. A lo que accedió pero de mala gana, puesto que tenía poca cantidad. Ya sé que el hambre que traíamos y lo tarde de la hora, puede que diera a las viandas un sabor algo superior al real, pero jamás olvidaremos aquellos sabores, aquella simpatía con la que fuimos atendidos y el bajo precio, que nos obligó a dar una interesante propina, que la mujer se resistía a coger, pero que fue obligada a tomarla. Prueba de todo lo relatado es que han pasado casi 40 años de esa aventura y todavía lo recordamos con gusto y simpatía, por la grata experiencia que supuso. Jamás volvimos a pasar por esa zona, pero si lo hubiéramos hecho habríamos buscado sin duda la casa de esa buena mujer, ya que su recuerdo estará siempre presente en nuestra memoria.

Rafael Fabregat Condill