Como si de perros se tratase, la última moda es implantarse un chip. No es nuevo ya que, de hecho, en Norteamérica se lleva a cabo hace varias décadas, pero ¿es una necesidad?. Está claro que sus portadores serán muy viajeros y tendrán problemas de salud, ya que el citado chip no tiene otro objeto que el de llevar registrados los datos médicos del portador a fin de que, allá donde se encuentre el sujeto pueda cualquier médico conocer al instante su historial clínico. Pero caber, cabe mucha más información si el cliente lo desea. El procedimiento es indoloro ya que, previamente a su implantación, se aplica una anestesia local, tras la cual mediante una aguja se coloca el microchip debajo de la piel.
¿Interesante?, ¿conveniente?. Pues no sé qué decirles. Yo no pienso ponérmelo. Lo del acceso instantáneo al historial clínico del paciente me parece interesante, pero actualmente las tarjetas sanitarias también llevan un código según el cual todos tus datos sanitarios se reflejan inmediatamente en todos los ordenadores del sistema de salud, estés donde estés. Esa tecnología me parece más propia de mascotas que muchos tenemos y que, en un momento dado, pueden perderse y hasta incluso robártelas. Naturalmente el citado artilugio será portador, no solo del tema sanitario, sino también todos cuantos datos quieras meterle, lo cual ya no me parece tan bien, puesto que es un atentado contra la privacidad de la persona.
Si no quieres mostrarlo, nadie sabe que lo llevas. Pero no olvides que cualquier detector puede dejarte "en pelotas" en medio de la calle, es un decir claro. Me refiero a que su utilidad es mucha, pero también podría ser utilizado para vigilarte en todo momento. Incluso por satélite. Es que, yo alucino, ¡hay que ver lo adelantada que está la humanidad...! El Sistema de Posicionamiento Global es una red de 24 satélites que pasan constantemente sobre la Tierra barriendo el planeta en órbitas muy precisas. Solo hacer una triangulación de tres de esas naves posibilita obtener la posición de un objeto, en este caso el microchip, lo cual sería de gran utilidad en el caso de pérdida de niños o ancianos con problemas mentales.
Como de costumbre no hay nada, por bueno que sea, que no tenga su parte negativa y en el caso de los microchips lo es, aparte de la privacidad, el uso indebido de los datos y las interferencias médicas. Quiere decirse que puedes tener problemas en las pruebas de imagen, como Resonancias Magnéticas, TACs y también aquellas que sobrevengan por problemas físicos como irritación, infección o cicatriz en el lugar del implante, aunque son menores. Por todo lo demás no hay razón alguna para negarte si tu médico lo aconseja. Es seguro, aséptico y apenas es perceptible. Para bien o para mal, un chip está anunciando una nueva era en la que los humanos tendremos, literalmente, la tecnología a flor de piel.
Rafael Fabregat Condill