11 de junio de 2026

3333/0142- LOS GIGANTES DE MALASIA.


Así son Las Petronas, las torres gemelas de Kuala Lampur, en Malasia. Con sus 452 m. de altura, todos los grandes rascacielos se quedan pequeños a su lado. Durante muchos años fueron los edificios más altos del mundo, pero en la actualidad son superados ampliamente por el Burg Khalifa de Dubai que con 828 m. casi le dobla en altura y logra mantener el record desde 2010. Pero nuestro objetivo de hoy es hablar de las Torres Petronas que, aparte su altura, ostentan muchos más records y son el símbolo de una ciudad ruidosa y futurista que pretende convertirse en el centro mundial de las nuevas tecnologías. No serán las más altas del mundo, pero son dos y con todos los adelantos inventados hasta entonces.

Construídas básicamente de hormigón armado, su base inicial tiene forma de Estrella de Salomón, con ocho puntas que su arquitecto consiguió al entrelazar dos cuadrados de tamaño gradualmente decreciente en la parte superior y añadiendo a los salientes lóbulos de refuerzo que trasnforman las ocho puntas en doce en cada intersección. 
Las torres tienen 39 ascensores cada una y entre las dos consiguieron una superficie útil de 395.000 m2.
Cada torre cuenta con 88 pisos y entre los pisos 41 y 42 hay un pasadizo elevado que las une.
El 12 de Septiembre de 2.001, el día siguiente a la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York, una amenaza de bomba obligó a la evacuación de todos los trabajadores, pero las cuadrillas de desactivación no encontraron bomba alguna, pudiendo regresar todos a sus puestos de trabajo. El 4 de Noviembre de 2.005 se produjo un fuego en el cine que hay en los bajos de uno de los edificios provocando el pánico correspondiente, pero no hubo vísctimas ni heridos, afectando solamente a los espectadores del cine y a los comensales de los restaurantes que hubieron de evacuar. El 1 de Septiembre de 2.007 el trepador urbano Robert Alain, usando solamente manos y pies, sin ningún tipo de protección, llegó a la cima de la Torre 2, tras dos intentos anteriores en los que fue detenido en el piso 60, a tan solo 28 pisos de la cumbre.


En su interior hay 20 escaleras mecánicas, para aquellos que tienen fobia a los ascensores que suben y bajan a una velocidad de 25 Km./hora. Para hacer la cimentación de cada una de las torres emplearon 32.550 toneladas de hormigón y hierro. Aunque no lo parezca, la supeficie construída es de 341.750 m2. y los materiales utilizados fueron 36.910 toneladas de acero y 160.000 m3. de hormigón. Están revestidas de acero inoxidable y no de vidrio reflectante, como otros edificios parecidos. De todas fomas el cristal de sus 32.000 ventanas suma más de 77.000 m2. Las oficinas y centros comerciales ubicados en ambos edificios atraen cada día a más de 50.000 personas. 


Limpiar la superficie acristalada de las Torres Petronas emplea cada día a varias brigadas de trabajadores que tardan tres meses en hacerlo. Su trabajo es indefinido ya que, cuando acaban las dos torres tienen que empezar de nuevo, por el lado inicial. Los accidentes en este tipo de trabajo son muy raros ya que desde que están construidas estas torres solo se ha producido una muerte por fallo en el arnés del trabajador. Los operarios utilizan gruas  automatizadas y góndolas de triple anclaje que minimizan el riesgo de caída. 
Al igual que sucede en la mayor parte del mundo, en la capital de la alta tecnología existen dos ciudades distintas: El mundo del dinero a manos llenas y la miseria de los barrios de emigración y pobreza.
Así es Chinatown en Kuala Lumpur. No todo es abundancia a raudales. Detrás del desarrollo financiero convive gente sin hogar y familias enteras en pobreza extrema que dependen del reparto de comida de las ONGs por lo que son muchos los menores que trabajan con sueldos míseros y sin garantías o dedicados a la prostitución organizada, única forma de llenar el plato en cada comida.

Rafael Fabregat Condill 

3333/000- ME GUSTA VER TU SONRISA CADA DÍA.

CHISTE DEL DÍA 11-06-2026.
Si lo dejas pasar... ¡Te lo pierdes!.



TOTAL... ¡QUE NO HA QUEDADO NI A MEDIAS!

Rafael F. Condill

10 de junio de 2026

3333/0141- NO TODOS LUCHAN CONTRA EL RUÍDO.


Antes las calles se rompían con un martillo neumático manual de ruído ensordecedor, pero eso era muy pesado y lento para lo que actualmente está de moda, que es hacer el doble de ruído pero adelantando tres veces más. Las máquinas manuales han pasado a la historia, en un momento de la vida en el que nadie quiere sudar, salvo en la sauna. Actualmente esos trabajos lo hacen las máquinas pesadas, que adelantan mucho y con un único operario que va cómodamente sentado detrás del volante, pulsando una serie de joistiks que lo hacen todo de forma electrónica. ¡Hay que ver lo rápido que va el mundo!. Cuanta más gente nace, menos mano de obra se necesita. A este paso, muchos tendrán que morir de hambre, por falta de trabajo. Lo cual hará inevitables, una vez más, las revoluciones y las guerras.


Cuando llegas a casa, cansado de trabajar, no hay nada más desagradable que a la puerta de tu casa haya máquinas trabajando y haciendo un ruído infernal. Sin duda será algo necesario pero, aún así, a algunos se les hace insoportable. Antes esas cosas solo pasaban en las grandes ciudades, que cuando no era en un barrio era en otro, pero actualmente también sucede en los pueblos, aunque solo en el centro. Más aún el año anterior a elecciones locales, autonómicas o generales. Los políticos, con cuatro años de mandato, nada hacen en los tres primeros pero, con las nuevas votaciones a la vista, empiezan a levantar lo necesario y lo que no lo es, en aras de poder presentar al populacho, todas las mejoras aportadas durante su tiempo de mandato. ¡Qué bien lo hacen!.

 
Lo mismo sucede con la poda árboles y limpieza de calles y plazas. Que pasan todos los días por los mismos sitios y otras calles se quedan sin limpiar. Incluso las que se limpian a dos por tres, si son largas, lo hacen hasta determinada distancia del centro. Si al final de la calle hay yerbajos en las aceras, se cortan (o no) los más largos y los pequeños se dejan, a la espera de que se hagan más grandes. No pasa nada. Pero cuando crecen, ese trabajo ya no toca y allí se quedan, para mayor burla de quienes los ven tan lustrosos y exhuberantes. De todos modos no crean que vivir en el centro sea mejor... Allí yerbajo no hay ninguno pero, en tan ilustre lugar, es donde empiezan todas las mejoras y los ruídos insoportables. ¡Pobre gente!. ¡Que tranquilo se vive en las afueras!. En el centro el ruído siempre está presente. 
Pues nada. Que cada palo aguante su vela.


Las ordenanzas municipales son consideradas de bajo nivel en todas partes, pero no importa, mandar parece ser muy agradecido. Lo malo es el incumplimiento de las normas, según quien lo haga, puesto que algunas no se ven o dan lugar a graves críticas de unos y otros. Yo creo que muchas cosas no son culpa de quien manda, sino del que no obedece y se sale "de rositas" porque no hay nadie que lo vigile. ¿Como es posible que se organice un evento en determinado lugar y no se limpie la zona?. ¡Pobres políticos, culpados de incompetentes, por culpa de cuatro desaprensivos!. ¡Las brigadas han de tener un jefe, que sepa hacer el trabajo bien hecho, aunque no lleve herramienta alguna!. En este artículo no se critica a los mandan, sino a la poca vigilancia que tienen los que obedecen. 


Claro que los operarios saben que el centro debe estar impoluto, pues de inmediato llega la crítica a oídos de los que mandan. Por consiguiente, eso solo pasa a las afueras de los pueblos y ciudades, porque en "las adentros" la limpieza se lleva de punta en blanco. ¡Vaya falta de ecuanimidad!. Bienaventurados los vecinos que soportan ruídos, porque de ellos será el reino del lujo y la limpieza. Porque una cosa es pagar los impuestos y otra muy distinta ver los resultados frente a tu casa. Ruídos los hacemos todos, pero en el centro no hay cocheras, ni tractores con peladoras de almendras, por lo que las molestias de ciertos vecinos se toleran. Lo intolerable es que solo se mejoren unos espacios y se abandonen los demás. En mi pueblo, no diré cual es, todavía quedan calles de tierra... 

Rafael Fabregat Condill

9 de junio de 2026

3333/0140- ¿DE QUÉ MURIÓ DON QUIJOTE?.

 
Sí, sí, ya sabemos que Don Quijote de la Mancha es un personaje ficticio, creado por Miguel de Cervantes en la obra del mismo título, pero los que hemos abandonado esa narración antes de llegar al final, simpre nos hemos preguntado cómo acabaría una obra tan universal como esta, leída prácticamente en todos los países del planeta. Y es que Cervantes, aunque sabía mucho de medicina, nunca reveló de qué murió Cervantes. En fin, aquí y ahora, vamos a desvelar misterio tan inexplicable, haciendo una especie de autopsia a este personaje tan popular, puesto que solo sabemos que tras recibir los santos sacramentos y abominar sus pecados, ningún caballero andante como él, había muerto sosegadamente en su lecho, entre los lamentos de los allí presentes.


Así relató Cervantes el instante de la entrega del espíritu de Don Quijote cuando pasó a mejor vida, pero sin explicarnos las causas. Y es ahora, más de 400 años después, cuando vamos a imaginar que un grupo de científicos hallase la tumba de Alonso Quijote el Bueno, que así es como el personaje quería ser llamado. Se supone pues que la tumba estaría ya muy deteriorada pero, puestos a suponer, aún podría leerse el epitafio: "Yace aquí el hidalgo fuerte, que a tantos extremos llegó, de valiente, que se advierte..."  Una fractura en la piedra impide leer los versos siguientes, salvo los dos últimos: "que acreditó su ventura, morir cuerdo y vivir loco". Al abrir el ataúd de madera de roble, los investigadores quedarían atónitos al ver que el cuerpo del hidaldo castellano está incorrupto. 


Los restos del caballero andante viajan a continuación a la Facultad de Medicina de la Universidad de Castilla-La Mancha donde un grupo de antropólogos forenses le practirarán la autopsia. Por primera vez el cuerpo de Don Quijote mostrará al mundo las muchas lesiones recibidas a lo largo de su aventurera vida y quizás desvelarán también el motivo de su muerte. Para ello cuentan con la guía que su novela les ofrece al relatar todas sus correrías. El análisis del cuerpo desvela rápidamente que Cervantes sabía de qué hablaba cuando refería temas médicos sobre dicho personaje. Los investigadores se sorprenden de la intuición del escritor cuando relata ciertos téminos médicos, muy superiores a los de 1606, que es cuando se editó esa obra y que constatan que se inspiró en Hipócrates y Galeno para perfilar la condición física y mental del protagonista.


Según la "Teoría de los cuatro humores", y siempre a ojos del escritor, Don Quijote estaba bajo la influencia de la Bilis y por tanto era alto y delgado, de temperamento colérico y propenso a las extravagancias, lo cual nos hace pensar que muchos pasajes del libro son transcripción de hechos de la vida del propio Cervantes y de personajes con los que convivió el escritor. Cabe suponer también que Cervantes proyectara sus problemas de salud hacia Sancho Panza, personaje obeso y bulímico, siempre reprochado por Don Quijote por tener un apetito voraz. Mientras tanto el caballero andante está al borde de la inanición, tanto al inicio de sus andanzas como al final de las mismas. Flaco, amarillo y con los ojos hundidos es como lo ve el narrador, explicado todo ello con una exquisitez sin precedentes, habida cuenta las muchas peripecias sufridas en sus largos viajes.


Según nos cuenta Cervantes, Don Quijote visitó al psiquiatra para conocer su enfermedad y éste le dice que padece un trastorno de personalidad y es que la locura del personaje ha merecido la atención de médicos y científicos, llegando a la conclusión de que el celibato de Don Quijote es uno de los posibles causantes de su locura, unido al agotamiento y la falta de sueño, aunque más bien como consecuencia de su deterioro del equilibrio anímico, que le impide al paciente escapar de aquello que le atribula. Está claro que Don Quijote ha sido estudiado en profundidad y desde el punto de vista médico, pero queda acreditado que fue Cervantes quien traspasó al famoso hidalgo los males de la época, que fueron un trastorno de la personalidad y su incapacidad de dar equilibrio a los múltiples avatares de la vida, por lo que el caballero andante, de enamorado continente,fué quien pagó los platos rotos del autor. Le faltó a Cervantes contar de qué murió, pero esa experiencia no la conocía.

Rafael Fabregat Condill

3333/0139- COMO VES EL UNIVERSO.


Según la cultura recibida, el Universo es una cosa u otra. Pero verdad no hay más que una y nadie la sabe. Solo sabemos que el cielo está repleto de galaxias y estrellas y que estas últimas tienen una serie de planetas que giran a su alrededor, como nosotros hacemos con el Sol. Todo lo demás son conjeturas que a ninguna parte nos llevan. Somos demasiado pequeños para saber sobre algo tan grande. Y ahí es donde entran las diferentes religiones. Hasta hace 4.400 millones de años, la superficie de nuestro planeta era lo más parecido al infierno del que nos han hablado en la escuela y desde los púlpitos. Ríos de lava hirviendo y meteoritos que caían en una lluvia constante. Tras esa etapa un frío terrible, puesto que la atmósfera no dejaba pasar el calor del sol sobre la Tierra. Cuando todo eso acabó, llegaron los rayos del sol a la superficie y con ellos llegó la vida.


A los ojos de la ciencia eso es lo que ocurrió, pero hubieron de pasar miles de millones de años para que ocurriera el milagro de la vida. Lo que sucede es que las diferentes religiones arriman el ascua a su sardina predicándonos, según en que lugar del planeta vivamos, las diferentes creencias sobre el origen de la vida, cada cual más eleborada pero siempre poco o nada creíbles. Esas religiones nos cuentan que todo se resolvió en un espacio muy corto de tiempo por medio de la figura de un Diós que puede con todo, pero los científicos lo ven mucho más laborioso. Según ellos nuestro planeta azul tardó millones de años en emerger del fuego y del agua que hoy podemos contemplar. Nada menos que miles de millones de años para un simple planeta como el nuestro, sin contar lo que sería la formación de todo el Universo, con sus millones de galaxias y billones de estrellas y planetas.


Somos unos ignorantes. La teoría del Big Bang apenas tiene medio siglo de vida y nuestro planeta se consideraba plano hasta la Edad Media, poco más de quinientos años atrás. Por lo tanto nada sabemos y todo son consjeturas que no van a ninguna parte. Ni el cristianismo ni el islam, y tampoco los dioses del Lejano Oriente han conseguido dar una explicación válida para lo que es el Universo. En tiempos de ignorancia absoluta era muy fácil hacernos creer cuanto querían, pero esos tiempos son el pasado y en este momento ya (casi) nadie cree en falacias que no tienen sentido y que sus predicadores son los primeros en no creer. En África existe una etnia, llamada el Pueblo Dogón que cree que el mundo es una serpiente que se muerde la cola y en el que habita el diós Amma. Bajo sus dominios hay trece mundos rodeados de reptiles, sujetos a un eje vertical...


El octavo de esos trece mundos es la Tierra donde vivimos los humanos. Según la leyenda, Amma creó la Tierra, el cielo, las nubes y el agua. Mientras la serpiente que se muerde la cola no se devore a sí misma, el mundo no acabará. Este pueblo vive en una meseta de Mali que, para ellos, es el centro de la Tierra. Allí llegaron hace unos 600 años y construyeron sus casas de barro y paja pegadas a los acantilados, para protegerse de las tribus vecinas que ya habitaban la región cuando ellos llegaron. Algunas cabañas están situadas a 200 metros de altura y su único acceso son escalones tallados en la piedra a los que no tienen acceso los extranjeros. No es difícil comprender que se trata de seres anclados a un pasado del que les resulta difícil evolucionar.


Todo lo que los más eminentes científicos saben del Universo es un grano de arena en la inmensidad de todos los desiertos del planeta. O sea, nada. Y así seguirán, por los siglos de los siglos. Aún cuando nuestra civilización llegue a conquistar otros planetas, si es que pueden hacerlo algún día, la proporción de su sabiduría seguirá siendo la misma. ¿Y qué harán allí?. Yo os lo diré, vivir mil veces peor que en la Tierra. Así es de inmensa nuestra ambición e ignorancia sobre el tema. Nada sabemos y nada llegaremos a saber jamás, ni falta que hace. Lo que sí tenemos claro es que formamos parte de ese TODO, por un espacio muy corto de tiempo y por mucho orgullo que tengamos, somos una simple mota de polvo, cuya única misión es matarnos unos a otros en un intento de ser más que los demás. Todo por una ambición incomprensible, que es la culpable de nuestra discordia.

Rafael Fabregat Condill

7 de junio de 2026

3333/0138- LOS MALOS PENSAMIENTOS.


Tranquilos, no pasa nada. Aunque nos avergüence, los malos pensamientos los tenemos todos. ¡Ellas también!. Porque no todos son tan elementales y poco maliciosos como mirar a una chica en biquini en la playa, ya que ese lugar es para ver y para que te vean. Suerte la de aquellos que tienen un cuerpo digno de ver. Otra cosa muy distinta es la envidia, la traición, la alegría por el mal ajeno, etc. Esos si que son, verdaderamente, malos pensamientos, pero lo dicho en un principio es simplemente un acto de admiración ante un cuerpo bien hecho, que pocos pueden lucir. Pero la envidia es algo muy distinto que, demasiadas veces, acaba por buscar el mal ajeno a fin de intentar ocupar el puesto del contrincante. Sin embargo también existe la envidia bien entendida, que es la de intentar mejorar tu aspecto o éxito en lo que hagas.


Descabalgar a tu contrincante del caballo para subirte tú, siempre es deplorable, pero intentar superarte para ser como aquel, es algo sublime y deseable. En cuanto a las cosas del físico, ¿quien no tiene envidia del amigo más guapo que liga sin proponérselo?. Pues en las mujeres sucede lo mismo. Y también en el trabajo se tiene celos de aquel compañero que ha ascendido, mientras tu te has quedado donde estabas. Sin embargo nadie lo dice abiertamente porque considera que es un pensamiento injusto y reprobable. Aún así los hay que, si solo fuese necesario pulsar un interruptor para hacerte fracasar, lo harían gustosos. En este mundo hay gente muy mala. Y son justamente aquellos que nunca imaginarías, los de apariencia bonachona, que parece que nunca hayan roto un plato y de los que menos deberías fiarte. Pero aparentamos ser mejores de lo que somos, porque sabemos que no es bueno que los demás sepan nuestro yo más profundo.

 
Otra cosa es en el tema amoroso ya que, cuando aparece un enamoramiento estando ya comprometido, uno puede dudar de qué hacer. Todos sabemos que lo correcto es decirle a la pareja actual que ha surgido el problema y debéis cortar la relación, pero uno puede pensar que no está seguro del todo y busca conocer hasta que punto lo nuevo es preferible a lo que ya tienes, en cuyo caso buscas asegurarte jugando un tiempo con las dos barajas. Pero tú debes saber que esa actitud es reprobable, hasta el punto de correr el riesgo de que te manden las dos con viento fresco. De todas formas dicen que de las cosas del amor, Dios se sonríe, sin más castigo. Sin embargo la envidia es mucho más peligrosa y culpable de atrocidades, como las falsas acusaciones que buscan arrebatar el puesto de los demás.


El lobo disfrazado de cordero es el colmo de la hipocresía y el más duro de admitir, puesto que indica claramente un sentimiento de inferioridad y celos del éxito de los demás. Es el estigma de Caín y más aún cuando esos celos son a un familiar o amigo cercano. La envidia es mayor entre iguales, motivo por el cual el trabajo es lugar abonado para envidias y traiciones, puesto que el ascenso de un amigo lo vemos como fracaso propio. En el deporte hay quien disfruta más de la derrota del contrario que cuando gana su equipo. Un odio irracional que nos demuestra una vez más que nuestros pensamientos no son todo lo limpios que deberían. Alegrarse del mal ajeno es algo que no deberíamos hacer, pero somos humanos y como
 producto de una baja autoestima, algunos no pueden hacer otra cosa.


En esos casos lo mejor es alejarse de quienes abonan esos pensamientos negativos hacia los demás. Cuantas veces nos hemos reído al ver a otra persona darse un batacazo. ¿Es ese un motivo para la risa?. No, pero así va el mundo. En ese caso no hay malicia de por medio, pero un mecanismo interior nos alegra, al darnos cuenta de que el de la caída ha sido otro y no nosotros mismos. Pero volvamos al tema sexual, mucho más divertido. Cuando vamos en pareja y ves a una persona exhuberante del sexo contrario, los hombres solemos volvernos y pensar: ¡Menudo bombón!¡Quien la pillara!. 
Las mujeres cuando ven a un tío cachas también lo piensan pero, más listas que nosotros, no lo demuestran tanto.. ¿Para qué decir nada?. Solo pueden crear celos innecesarios. ¡Es alucinante lo listas que son...!

Rafael Fabregat Condill