Tienes razón cuando piensas que como tú no hay nadie, pero eso no quiere decir que seas el más guapo ni el preferido de nadie. Ocurre simplemente que en este mundo no hay dos personas iguales. Es sencillamente imposible. Tus pensamientos y experiencias son únicos y son ellos los que conforman tu forma de ser y de pensar. Pero esto no te pasa solamente a ti, sino que le ocurre a todo el mundo. Si te sirve para algo, te diré que eres único. Sí, sí, así es. Tan grande que es el mundo y estando poblado por más de 8.000 millones de personas y sin embargo, como tú no hay otra persona en el mundo. Es más, por mucho que busques, jamás encontrarás a nadie que te quiera tanto como tu te quieres. Y eso es el narcisismo. La vanidad de creerte dueño de la única verdad, el mejor, el más guapo, el que todo lo sabe...
Narciso es un ser mitológico de la cultura griega. Se dice que nació en Tespias (Beocia) e hijo de Cefiso y la ninfa Liriope. Un día, el vidente Tiresias le advirtió a su madre que su hijo podría tener una vida larga, siempre y cuando nunca se conociera a sí mismo. De una belleza extraordinaria, Narciso llegó a la adolescencia y nunca encontró a nadie que despertara su corazón. Mas bien al contrario dejó a su paso una larga lista de mujeres hermosas que se enamoraron de él y nunca fueron correspondidas. Estaba tan enamorado de sí mismo que nadie podía llamar su atención pues, por muy hermosas que fueran, todas le parecían inferiores a lo que él merecía. Tan engreído estaba que ninguna estaba a su altura y ellas, rotas de dolor, quedaban abandonadas como el más miserable despojo.
Lógicamente, esta relación amorosa unilateral no avanzó hacia ningúna parte y no habiéndose inventado en aquel tiempo los espejos, fue incapaz de alejarse del estanque y permaneció allí desesperado hasta morir de inanición. Sin embargo, en parte, su inmortalidad quedó asegurada cuando, en el lugar donde quedaron los restos de su cadáver, nacieron unas flores muy bellas a las que las diosas les dieron su nombre. ¡Narciso!.
Rafael Fabregat Condill
