Dicen los entendidos que un culo bonito, no suele haberlo de forma natural. La Naturaleza es muy sabia y, aunque no sabemos el motivo, culos como el de la foto no suele hacerlos. Quien los quiera tiene que trabajarlos y no solo a nivel cutáneo, sino también muscular. Remodelando sus formas a base de ejercicio. Está claro que es muy pesado, pero la Naturaleza no pierde el tiempo en tonterías. Se remodela lo que realmente es necesario, para que puedas hacer mejor tu trabajo diario, pero no atiende a modas ni caprichos. Esos cambios los tiene que hacer uno mismo, si es que tiene ese capricho. ¿Cómo?. Pues masajeando, endureciendo, alisando...
Todo con el único propósito de revalorizar ese patrimonio personal que empieza donde la espalda pierde su nombre; una zona que precisa de un cuidado sin fin para llamar la atención. Siempre se ha dicho que lo primero que a un hombre le llama la atención son los pechos de una mujer, pero se ha constatado que no es así. En su mayor parte lo primero que miran los hombres es el culo, el trasero... y si no lo miran más es porque la mayoría de las mujeres creen que lo más importante son los pechos y por lo tanto los cuidan con más mimo y gastan en bonitos sujetadores buena parte de su presupuesto. Si mejorar su trasero fuera tan fácil como cambiar de sujetador, todas lo cambiarían con frecuencia. Material hay en cantidad pero, ¿quién podrá decir que estas chicas están gordas?, ¿verdad que no?
Las mujeres quieren llamar la atención, en todos los aspectos pero... El culo es todo un problema y de muy difícil corrección. Y es que, digan lo que digan las esteticistas, para esta parte del cuerpo no valen cremas ni potingues de ningún tipo y si hay que luchar tanto para tenerlo así... Además hay un problema añadido y es que si, conseguido el objetivo, si te relajas y abandonas esos cuidados sin fin, también él se relaja y vuelve a las andadas. Al menos tres veces por semana necesita sus ejercicios para mantenerse en esas óptimas condiciones que a ti y a todo tu entorno les gusta. ¡Es lo que hay, el que algo quiere algo le cuesta!.
Rafael Fabregat Condill






















