EL ÚLTIMO CONDILL.
CURIOSIDADES DEL SABER. Publicación diaria.
11 de marzo de 2026
3333/056- LOS SONIDOS DEL SILENCIO.
Con permiso de Simón & Garfunkel doy título a esta entrada, para dar paso a lo que en realidad son los secretos del sonido. El oído es una parte importante de nuestra vida y, junto a la vista, uno de los sentidos más valorados. Nos sirve para informarnos de lo que sucede en nuestro entorno, para comunicarnos con los demás e incluso para sobrevivir. En este mundo somos muchos los sordos, al menos a partir de cierta edad, pero afortunadamente la tecnología ha adelantado mucho y actualmente los últimos modelos de audífonos nos salvan del problema de no poder comunicarnos y de lo que es peor: recibir la información que nos permita estar al día de lo que sucede en el mundo. Sin embargo son muchos los que luchan por conseguir un silencio que les es necesario, Estas son las paradojas de la vida.
Si vives en una gran ciudad o cerca de un aeropuerto puede ser un suplicio. Lo mismo que cerca de una estación o de una discoteca de moda. Los humanos somos así de ruidosos pero, cuando nos cansamos del ruído, lo daríamos todo por un ratito de silencio y tranquilidad. Nos quejamos del ruido ambiental, algunas veces con razón, pero nos olvidamos de ello cuando estamos de fiesta. Porque en el mundo de hoy el ruido es inevitable y no solo en una gran ciudad. También los pueblos están saturados de coches y motos, de bruscas frenadas y acelerones injustificados. Pero no hay que olvidar que también hemos sido jóvenes y ese mismo ruido lo hemos provocado nosotros en más de una ocasión. Escapar del ruido no es tan difícil como pensamos. Te vas a la montaña y allá, en medio del bosque, nadie te molestará.
Pero tampoco es eso lo que queremos. En los años 50-60 fue mucha la gente que abandonó su pueblo y marchó a la gran ciudad en busca de mejores condiciones de vida. Hoy, ya viejos, vuelven a su pueblo natal, escapando del infernal ruido pero, sin embargo, al cabo de cuatro días mal contados se vuelven a marchar porque en el pueblo se aburren. ¿En qué quedamos?. Las grandes ciudades son ruidosas, sí, pero es el ruído de la civilización, del trabajo y de la fiesta, de la propia humanidad. Es cierto que en más de una ocasión y sobre todo a los viejos, el ruido nos molesta pero, más pronto que tarde, tanta transquilidad nos aburre. Creo que cuando el silencio nos aburre es muy buena señal. Quiere decirse que, aunque seamos viejos, tenemos vitalidad y todavía necesitamos el ruido para sentirnos vivos. Quizás no para ir a una discoteca, pero sí para irnos a cenar, al cine o al teatro. La gente quiere gente...¡y ruido!.
Rafael Fabregat Condill
10 de marzo de 2026
3333/055- COCINEROS, CON MICHELINES..
La cocina de la tía Maria y su pinche Manolito ya casi no existe. En este momento la alta cocina es lo que busca la gente. Nuevos sabores, la exquisitez y el arte del buen comer. Te sorprende, al menos en algunos restaurantes de nuestra provincia costera, que apenas entregada la carta y mientras te entretienes mirándola, se acerque el camarero y te diga que, aunque no figura en las opciones allí descritas, dispone de sardinas frescas del Grao. Sabido es, de todos los de nuestra zona, que las sardinas de Castellón son de un sabor incomparable, muy superiores a las del Cantábrico y, si eres de comer este tipo de pescado, no dudas en decirle que tome nota de pedir ese plato en cocina para ti. La sorpresa es mayúscula cuando un buen rato después llega el camarero con un plato enorme y en el centro del mismo un arito, de apenas 10 cm. de diámetro con una pasta de pescado en su interior.
Lo de que se trata de pasta de pescado lo intuyes, habida cuenta tu pedido, pero cuyo sabor y menos aún su presentación, en nada se le parece. Es lo que tiene el hecho de ir a comer a un lugar donde nunca has estado, porque comer bien gusta a todos pero la gente corriente no tiene gran interés en comer un plato que para prepararlo tenga que pasar por las manos de varios cocineros... Uno le pone el pescado, en vete tu a saber tras cuantas reconstrucciones, otro le añade un mordisquito de brócoli, otro unas florecitas, otros unas gotas de una salsa irreconocible y así hasta dos o tres manos más. El resultado es bonito, exquisito y minimalista, además de un precio desorbitado. La gente de a pie, vamos a sitios donde el cocinero luce buenos michelines, aunque en su restaurante las estrellas brillen por su ausencia.
Porque a uno le gusta comer bién, sobre todo a la brasa y de vez en cuando marisco, pero la incultura culinaria me impide apreciar tan alta cocina. Estando de viaje, a la hora de entrar a un restaurante, miro si el aparcamiento está lleno de vehículos y si atisbo al cocinero y veo que está gordo, tengo todas las papeletas para sentarme a comer. Salón lleno de comensales me dice que la comida es buena y el precio adecuado, con realación a lo que te van a servir. De lo demás, paso sin pena ni gloria. Es lo que tiene el haber nacido en humilde cuna. La gente con posibles dice que eso de comer siempre lo mismo es propio de animales o de chiflados como los vegetarianos o dietéticos. Yo paso de esos comentarios, puesto que allá cada cual con sus libertades, pero dicen también que en la variedad está el gusto.
A un servidor le encanta el lechado de cordero al horno, o a la brasa. La plancha, para la ropa. ¿Qué quieren que les diga?. ¡Alla cada uno con sus preferencias!. Ahora bién, cada cosa en su sitio... El marisco en Galicia; la paella en la Comunidad Valenciana; los callos y el cocido en Madrid; Els Calçots en Catalunya; el bacalao en Portugal; el rodaballo en el País Vasco; el cochinillo en Segovia; el lechazo en Castilla León y el cordero a la brasa en todas partes. Porque en España, no hay nada mejor que la especialidad de cada tierra. En este país, preferido por el turismo mundial, hay casi 60.000 establecimientos que dan de comer, lo cual viene a decir que, comiendo y cenando cada día en un lugar distinto, no los visitarías todos. Pues bien, quien más quien menos, con una docena de sitios tiene bastante.
Rafael Fabregat Condill
9 de marzo de 2026
3333/054- NUESTRA PASIÓN POR EL CHOCOLATE.
Actualmente, el chocolate que encontramos en los supermercados nada tiene que ver con el producto artesanal que lo dió a conocer en sus inicios. Poco o nada queda de aquellas mujeres que lo tostaban en grandes calderas al fuego de leña. Descascarilldo la almendra y molido, la mayor parte de las veces, en grandes morteros de piedra dándoles golpes con un tronco de madera. Detrás de ese duro trabajo se tenía que refinar, desmenuzándolo más finamente, antes de la mezcla del azúcar y la canela. El último trabajo era el atemperado para sacarle el brillo ya que, además del sabor, la gente nos hemos sofisticado mucho y queremos que las cosas sean bonitas, además de buenas. Se dice que la vista también come y los actuales chocolates son vistosos y de un sabor inmejorable.
Ahora todos los productos están industrializados y todo es a lo grande. Los artesanos han tenido que cerrar, puesto que no son competitivos. Los viejos se han jubilado y sus hijos ya no pueden seguir la tradición familiar. Aquel producto divino, capaz de avivar pasiones y relajar el alma, aliado también de nuestra salud, ha dejado de existir. A cambio nuestros mercados han sido inundados de elaboraciones, quizás menos saludables, pero de sabores más finos y sofisticados. Hay que reconocer que los nuevos productores se dedican a la producción en masa, pero vigilando constantemente que el nuevo chocolate no desmerezca en absoluto en nuestros sofisticados paladares. La mano de obra es cada día menor, pero nuestro paladar está ganando en refinamiento. Las nuevas industrias del chocolate trabajan con una precisión que los antiguos artesanos no podían tener.
Nuestra lujuria está a salvo con las nuevas creaciones, más especializadas que nunca. Ya no es la merienda de nuestros hijos... Aquella barrita, medio terrosa, que nuestras madres nos ponían de merienda dentro de un trozo de pan, ha dado paso a excelentes barritas energéticas forradas de chocolate, que los niños devoran con un deleite incomparable. Se dice que eso no es merienda ni es nada, pero los niños de ahora bien fuertes y sanos que se crían... ¡Y ganando altura respecto a sus padres y abuelos!. Cada cual arrima el ascua a su sardina, dice el refrán, y en el caso del chocolate quienes han perdido mercado alegan que la merienda sana y eficaz debería ser un bocadillo de lo que fuera, pero los tiempos cambian y los padres, ambos trabajando, encuentran más práctico dejarles una merienda industrial y deliciosa.
La robótica ha llegado también a las fábricas de chocolate y por lo tanto el producir mil y una variedades y presentaciones cuesta lo que tarda en apretarse un botón. Esa es otra de las ventajas de la moderna industrialización... Las almendras del cacao llegan a todos los clientes de la misma manera, independientemente de su origen y características, pero una vez en la fábrica el proceso es totalmente distinto. El artesano, que alguno quedará sin duda, empieza su tostado y elaboración tradicional que nadie duda puede tener más arte que oficio, pero el cliente ya nada aprecia y lo que mira es su presentación, su sabor y su precio, cada uno en el orden que prefiera. Dicho esto y sea cual sea su procedencia el chocolate siempre es delicioso pues todos son diabólicamente voluptuosos y alimento de los dioses.
Rafael Fabregat Condill
8 de marzo de 2026
3333/053- EMPIEZA LA VEDA Y ACABA EL DEPORTE.
Normalmente en España la veda general suele ser de primeros de Marzo hasta primeros de Octubre, pero hay mucho que contar al respecto, debido a las medias vedas, y también según que tipo de caza es la que se persigue. Pero el tema de hoy en este blog, no es ajustarnos a cifras y piezas que se puedan cazar en determinadas fechas, sino el por qué de la caza, así como de sus virtudes, riesgos y secretos que puedan afectar a los curiosos pero no a los cazadores. Puede ser de interés para quienes gustan de pasear por el campo o bosques de nuestro país con una cierta seguridad, ya que a nadie le agradaría que le dieran una ducha de perdigones, como algunos han recibido estando trabajando en el campo... Todos sabemos que cada año muere algún cazador por "accidente" o alguien que pasaba por allí.
Nos parece bien que se cacen animales que perjudican a la agricultura, que es el sustento de muchos, pero ¡por diversión...! Afortunadamente la temporada de caza se establece en fecha de poca actividad en el campo y según la Comunidad Autónoma de la que se trate, motivo por el cual en cada lugar va de forma distinta. Esto viene determinado de esta forma, a fin de que las especies puedan reproducirse con más facilidad ya que, en según que comarca, se cazan unas especies u otras. En lo que no acabamos de estar todos de acuerdo es la denominación que se le da a esta actividad. Antiguamente la caza era una forma de llevar a casa una parte del sustento pero estos tiempos ya hace mucho que pasaron a la Historia. Sin esa necesidad, ir a cazar se llama DEPORTE y para ello, tiene que haber animales a los que sorprender.
Así pues la veda tiene la finalidad de que, los pocos animales que escapan a los perdigones del cazador, se reproduzcan y cuando a los cazadores vuelvan a permitirles cazar, haya algo a lo que apuntar las escopetas. Así pues, la veda se hace para permitir que el cazador encuentre algún animal al que disparar durante el tiempo establecido pero, muy especialmnte para que los fabricantes de escopetas y cartuchos mantengan activo un negocio que mueve, solo en España, 11.000 millones de euros, 200.000 puestos de trabajo y 1.200 millones de retornos fiscales al Gobierno. ¡Casi nada!. Un volumen equivalente al sector del textil. A ver quien es el guapo que le pone trabas al sector de la caza... De todas formas, a excepción de las batidas para controlar las especies y sus daños, bien estaría que se cazara en coto privado.
En España hay 1,2 millones de cazadores y 3 millones de escopetas, acreditadas en la Dirección General de la Guardia Civil. En 2012 el rey de España Juan Carlos I, actualmente emérito, fue condenado socialmente, entre otras cosas, por matar un elefante en una cacería en el Delta de Ocavango (Botsuana), invitado por el empresario Sirio-Saudí Eyad Kayali que tenía todos los permisos en regla y también estaba cazando en el mismo lugar. Los cazadores dicen que su afición les entretiene durante todo el año ya que, además de los días que salen de caza, están todos los días del año viviendo alrededor de esta afición. Crian sus perros, hacen almuerzos o comidas con sus compañeros de caza, visitan el campo, se habla de sus escopetas, de cotos particulares, etc. Y a los no cazadores nos parece muy bien.
Pero en el campo hay muchos animales que no destrozan cosechas y que no molestan a nadie y, aunque en nada nos afecte su afición a la caza, nos parece una aberración que, para distraerse, tengan que matar animales que no necesitan para comer. Y diré más... buena parte de esos animales se "pierden por el camino" puesto que, una vez cazados, son muchos los cazadores que no los quieren. Entre otras cosas porque, si se los llevan a sus mujeres, más de uno se ncontrará con la puerta en las narices. Quiere decirse que, gran parte de las esposas se negará a limpiarlos y también a cocinarlos.¿O no es así?. ¡Lo dice quien lo ha oído a los propios cazadores!. Tanta hipócrita protección del Gobierno a ciertos animales y tanta desidia para los demás. La razón, como siempre, es el dinero que mueve el "deporte" de la caza y el que ganan sus promotores, amigos todos de gobernantes y legisladores.
Rafael Fabregat Condill
7 de marzo de 2026
3333/052- Y LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON.
¿Qué separa el sueño de la vida real?. Nos preguntamos muchas veces, qué tiene que ver nuestra vida con lo que soñamos. Cada noche, aunque algunas veces olvidemos nuestros sueños, a los pocos minutos de acostarnos nuestra mente entra en un estado mágico y turbador sobre el que no tenemos dominio alguno. Nos preguntamos a la mañana siguiente qué relación tienen nuestros sueños con la realidad, algunas veces demasiado accidentada. Por cada noche de sueños plácidos y bonitos, hay diez de desagradables que nos gustaría evitar, pero es lo que hay y poco o nada podemos hacer para evitarlo. Porque por mucho que se diga "que los sueños sueños son", demasiadas veces los vivimos como si fuera algo tangible, a pesar de lo desagradable que puedan ser algunos de ellos.
Y si son agradables, en algúno de los casos, tampoco podemos sacar provecho de ellos.
Normalmente mientras soñamos sentimos que estamos viviendo en la realidad más absoluta, pero nada más lejos de la realidad, por cuanto que lo soñado jamás lo hemos pensado nunca siquiera. Es como un absurdo, del que no tenemos explicación. Muchas veces, al despertar, nos cuesta un instante percatarnos de que lo vivido ha sido un simple sueño. Es cierto que si lo soñado es agradable te sientes mejor que si lo soñado es desagradable, pero nada más. Es difícil explicarse el por qué de los sueños y para qué sirven, pero los estudiosos creen que es para nuestro bien. Lo que sí está claro es que no vaticinan el futuro pero sí tienen relación con nuestro pasado, aunque muy distorsionado.
Si esto es así, quien ha tenido una vida completamente feliz, seguirá siéndolo en sus sueños, de la misma manera que el desgraciado seguirá siéndolo en sueños. Pero no me extrañaría nada, en un mundo que siempre ha funcionado mejor para unos y peor para otros. Por lo visto el trabajador soñará con su trabajo y el millonario con sus coches y yates... Aquí lo que interesa es lo que la ciencia nos pueda contar, pero mucho nos tememos que la neurología todavía no llega tan lejos. Muchos son los aparatos detectores, pero ninguno puede aclarar lo que significan y el por qué de su recurrencia. Claro que si los científicos no han podido llegar hasta ahí, menos aún lo habrán hecho chamanes, brujas y literatos visionarios. Todo mentiras de cuatro pillos que quieren sacarte el dinero con cuatro trolas sin sentido.
Y sin embargo la existencia de estos personajes del engaño es tan antigua como la humanidad. Pobres inocentes, ¡de nosotros claro!. Porque ellos viven y bien, del cuento con el que engañan a los pobres infelices. Aunque también grandes investigadores trabajaron en la búsqueda de una explicación para los sueños, ninguno pudo dar una solución clara y exacta a este tema tan complicado, Lo único que opinan todos en general es que nuestra neuronas necesitan de los sueños, por ser una válvula de escape para nuestras frustraciones. Nuestro cerebro necesita de esas ensoñaciones para que el indivíduo pueda vivir con normalidad. No hacerlo podría llevarnos a la locura. Se dice que soñamos para olvidar pero, por su recurrencia nos tememos que tal aventura de nuestras neuronas es un rotundo fracaso.
Rafael Fabregat Condill
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