Antes se llamaba "coche escoba" e iba detrás de cualquier carrera, recogiendo a todo aquel corredor que no podía seguir adelante. Últimamente este vehículo ha pasado a la Historia, como todo pasa. Claro que hoy no hablamos de carreras, sino de competiciones que, aunque parezca lo mismo, en este caso no lo es. Nos refrimos pues al desarrollo tecnológico, pilar fundamental en el mundo de hoy. El diagnóstico es unánime y de eso nunca es culpable el ciudadano, sino el Gobierno que tengamos en cada país. Gobernar son muchas cosas y el Desarrollo Tecnológico es una de ellas. España puede perder el tren de la Sociedad de la Información y Era del Conocimiento. Y eso es grave, muy grave... Resulta chocante que seamos la novena potencia mundial en economía y estemos en la cola sobre tecnología.
No hay razón alguna para que estemos en la cola del mundo occidental en inversión de nuevas tecnologías y adaptación al mundo de Internet. ¿Cómo se explica esto si, en cambio, tenemos muchos más teléfonos móviles que habitantes hay en el país?. Pues muy sencillo: Porque lo de los móviles es "información basura". Sexo, juego, cachondeo y publicidad. Ese el el contenido de los teléfonos móviles. Contenidos pornográficos, humor barato y contenido publicitario que no enseña a nuestros jóvenes nada constructivo. Aquí lo que se echa en falta es la instrucción tecnológica, esa de la que somos "farolillo rojo" de la Unión Europea. Ya en la primera década del siglo XXI, solo a Grecia teníamos detrás. Actualmente solo el 40%% de los hogares tiene Internet en su casa y la mayoría son a través del teléfono móvil, elemento nada constructivo.
La media de los países europeos con conexión a Internet es del 60%, pero en España solo las grandes urbes como Madrid o Barcelona supera esa proporción. Todos los expertos tachan esta situación de preocupante e incluso peligrosa. El tren de la sociedad de la información es un problema gubernamental y son ellos quienes deben impulsar el desarrollo tecnológico, ya desde la enseñanza infantil. España necesita ser competitivo tecnológicamente, para no depender de terceros países. El problema afecta ya a nuestras empresas que, para poder ofertar al mundo nuestros productos, tiene que importar tecnología que debería ser propia. Es la manera de crear riqueza y bienestar para los españoles y capítulo importante para nuestro crecimiento como país. Solo así mantendremos en alto nuestra economía.
La industria mecánica está dando paso a la industria tecnológica, en todos los frentes. Pronto hará un siglo, cuando la tecnología apenas existía, que Miguel de Unamuno ya dijo aquello de que "el progreso cosiste en renovarse" y casi de inmediato el pueblo lo renovó diciendo aquello de "renovarse o morir". Es una verdad que no admite discusión. El progreso obliga a todos los que quieren progresar a luchar para estar al día en todos los ámbitos, incluso en la forma de vida ya que, si te quedas atrás, cuando quieras reaccionar ya será tarde. En nuestro caso, si no se actualizan las infraestructuras industriales y la formación de sus operarios, las cosecuencias pueden ser catastróficas y podemos perder las oportunidades que se ofrezcan. Si queremos seguir siendo un país puntero, no podemos perder el tren de la tecnología.
De no tomar cartas en el asunto, nuestra capacidad productiva se resentirá notablemente y España se verá relegada a un país de servicios en el sector del ocio vacacional. Turismo y residencia de jubilados europeos. Trabajo inseguro y salarios bajos para nuestros jóvenes que se verán obligados a emigrar en busca de mejores oportunidades, si quieren aspirar al deasarrollo personal que sin duda tienen en mente. Y lo dicho no es en absoluto exagerado, ya que desgraciadamente ya se vislumbra claramente que es a lo que están encaminándose. Es una vergüenza que una economía boyante se destruya, al gastar lo que tanto ha costado de ganar en gasto social, inmerecido en muchos casos, en lugar de destinarlo al bienestar general, que no es otra cosa que mantener al país en el nivel que merece.
Rafael Fabregat Condill

