Durante siglos, la menstruación ha sido considerada un tema tabú en casi todas las culturas del planeta. Hoy, por fin, sabemos que forma parte del ciclo natural de la vida y que prepara a las mujeres fértiles de todas las razas para el embarazo. De forma poética, algunos la denominan "el llanto de la naturaleza sobre el óvulo no fecundado". ¡Muy bonito, sí señor!. Otros, más prácticos la llaman "el tributo que se paga cada mes por la alegría de no haber quedado embarazada". La menstruación está constituída por una pequeña cantidad de sangre, un óvulo no fecundado y el endometrio, que es una capa de mucosa que recubre el interior del útero y que se expulsa al no haberse producido la fecundación.
Algunos milenios atrás, la mujer tenía alrededor de 160 menstruaciones a lo largo de su vida, pero actualmente son cerca de 450. La diferencia viene causada por una era de reproducción incesante a otra de incesante menstruación. Pocos hijos y cortos periodos de lactancia, con lo cual la menopausia aparece más tarde. De hecho, los métodos anticonceptivos no paran de evolucionar... Nuevas vías de administración e importante reducción de los efectos secundarios, además de terapias efectivas contra los trastornos comunes a la fertilidad femenina, como pueden ser los dolores menstruales, la regularización o el acné.
No hace tanto estos trastornos estaban presentes cada més en gran parte de la población femenina, un proceso inútil que la naturaleza debería de haber evitado, pero no fue así. El ciclo menstrual empieza más tarde en las niñas orientales, ya que su maduración viene determinada por el bienestar socioeconómico en el que nacen y crecen, hasta el punto de que se han dado casos de niñas que han tenido su primera menstruación con apenas 8 años y otras que han cumplido los 16 años sin ternerla. Las niñas españolas del siglo XIX tenían su primera regla a los 15-16 años, mientras que en la actualidad la tienen a los 12 años, lo que nos indica el mejor nivel de vida que estamos disfrutando en la actualidad.
En las culturas del tercer mundo se llevan a cabo grandes ofrendas a la Primavera, en la creencia de que ésta recupera su fertilidad. Y no solo en la Naturaleza, sino también en la de la mujer, pues creen que suele ser época en la que quedan más fácilmente embarazadas, pero no siempre es así. En los casos de problemas de salud, en los que sea necesario tratamiento de quimioterapia, se aconseja la congelación de tejido ovárico a fin de preservarlo e implantarlo un tiempo después a fin de seguir siendo fértil tras recobrar la salud. Tras la oportuna intervención, la mujer vuelve a reactivar su capacidad reproductiva y cumple su deseo de ser madre y es que la ciencia no para de sorprendernos. ¡No sé donde iremos a parar...!.
Rafael Fabregat Condill
