13 de febrero de 2026

3333/0029- ESPAÑA, FAROLILLO ROJO.


Antes se llamaba "coche escoba" e iba detrás de cualquier carrera, recogiendo a todo aquel corredor que no podía seguir adelante. Últimamente este vehículo ha pasado a la Historia, como todo pasa. Claro que hoy no hablamos de carreras, sino de competiciones que, aunque parezca lo mismo, en este caso no lo es. Nos refrimos pues al desarrollo tecnológico, pilar fundamental en el mundo de hoy. El diagnóstico es unánime y de eso nunca es culpable el ciudadano, sino el Gobierno que tengamos en cada país. Gobernar son muchas cosas y el Desarrollo Tecnológico es una de ellas. España puede perder el tren de la Sociedad de la Información y Era del Conocimiento. Y eso es grave, muy grave... Resulta chocante que seamos la novena potencia mundial en economía y estemos en la cola sobre tecnología.


No hay razón alguna para que estemos en la cola del mundo occidental en inversión de nuevas tecnologías y adaptación al mundo de Internet. ¿Cómo se explica esto si, en cambio, tenemos muchos más teléfonos móviles que habitantes hay en el país?. Pues muy sencillo: Porque lo de los móviles es "información basura". Sexo, juego, cachondeo y publicidad. Ese el el contenido de los teléfonos móviles. Contenidos pornográficos, humor barato y contenido publicitario que no enseña a nuestros jóvenes nada constructivo. Aquí lo que se echa en falta es la instrucción tecnológica, esa de la que somos "farolillo rojo" de la Unión Europea. Ya en la primera década del siglo XXI, solo a Grecia teníamos detrás. Actualmente solo el 40%% de los hogares tiene Internet en su casa y la mayoría son a través del teléfono móvil, elemento nada constructivo.


La media de los países europeos con conexión a Internet es del 60%, pero en España solo las grandes urbes como Madrid o Barcelona supera esa proporción. Todos los expertos tachan esta situación de preocupante e incluso peligrosa. El tren de la sociedad de la información es un problema gubernamental y son ellos quienes deben impulsar el desarrollo tecnológico, ya desde la enseñanza infantil. España necesita ser competitivo tecnológicamente, para no depender de terceros países. El problema afecta ya a nuestras empresas que, para poder ofertar al mundo nuestros productos, tiene que importar tecnología que debería ser propia. Es la manera de crear riqueza y bienestar para los españoles y capítulo importante para nuestro crecimiento como país. Solo así mantendremos en alto nuestra economía.


La industria mecánica está dando paso a la industria tecnológica, en todos los frentes. Pronto hará un siglo, cuando la tecnología apenas existía, que Miguel de Unamuno ya dijo aquello de que "el progreso cosiste en renovarse" y casi de inmediato el pueblo lo renovó diciendo aquello de "renovarse o morir". Es una verdad que no admite discusión. El progreso obliga a todos los que quieren progresar a luchar para estar al día en todos los ámbitos, incluso en la forma de vida ya que, si te quedas atrás, cuando quieras reaccionar ya será tarde. En nuestro caso, si no se actualizan las infraestructuras industriales y la formación de sus operarios, las cosecuencias pueden ser catastróficas y podemos perder las oportunidades que se ofrezcan. Si queremos seguir siendo un país puntero, no podemos perder el tren de la tecnología. 


De no tomar cartas en el asunto, nuestra capacidad productiva se resentirá notablemente y  España se verá relegada a un país de servicios en el sector del ocio vacacional. Turismo y residencia de jubilados europeos. Trabajo inseguro y salarios bajos para nuestros jóvenes que se verán obligados a emigrar en busca de mejores oportunidades, si quieren aspirar al deasarrollo personal que sin duda tienen en mente. Y lo dicho no es en absoluto exagerado, ya que desgraciadamente ya se vislumbra claramente que es a lo que están encaminándose. Es una vergüenza que una economía boyante se destruya, al gastar lo que tanto ha costado de ganar en gasto social, inmerecido en muchos casos, en lugar de destinarlo al bienestar general, que no es otra cosa que mantener al país en el nivel que merece. 

Rafael Fabregat Condill

ME GUSTA VER TU SONRISA CADA DÍA...

CHISTE DEL 13 DE FEBRERO DE 2026.
Si lo dejas pasar... ¡te lo pierdes!.



¡A ESTE PASO, NOS VAMOS A PIQUE...!


Rafael Fabregat Condill

12 de febrero de 2026

3333/0028- LA SUCIEDAD NO ES TAN MALA.


Así son algunos de los microbios que viven entre nosotros.
Y atención a los besos de tornillo, pues la boca cálida y húmeda, es un paraíso para los microbios. Hasta en las cerdas del cepillo de dientes viven colonias de bacterias y hongos responsables de diferentes infecciones. Dentro de nosotros y a nuestro alrededor viven millones y millones de microorganismos que se alimentan de nuestro sebo o de las pieles muertas que cada día el cuerpo desecha. Pero tranquilos, la suciedad no es tan mala como podríamos imaginar. Simplemente forma parte de nosotros mismos. La vida microscópica está presente en cualquier parte del mundo: en el aire, en el agua, en nuestra piel y en todo nuestro cuerpo. Esto ha sido siempre así, pero no se sabía hasta que los microscopios electrónicos vieron la luz. Las imágenes microscópicas mejor dejarlas así, para los bioquímicos. 


Poro de la piel humana.
Incluso en el suelo de los propios hospitales, millones de bacterias permanecen vivas durante meses esperando cualquier huelga del personal de limpieza para que las condiciones mejoren en ese lugar tan desinfectado y puedan reproducirse con tranquiidad. Un solo gramo de mugre adherida entre las baldosas, contiene hasta 10.000 tipos distintos de microorganismos, o sea, que cuanto menos vayamos por allí, mejor nos irá. De todas formas es imposible impedir que lleguen a nosotros puesto que, como se ha dicho antes, están en nosotros mismos. Forman parte de la vida y prueba de ello es que solo nos afectan aquellas que son agresivas para el ser humano. Baste con decir que la higiene excesiva no es conveniente, ya que pueden aparecer casos de alergias y nuevas bacterias resistentes a una posible medicación.


Pelo de la cara, recién afeitado.
Mejor que no podamos verlos, pues moriríamos de asco. Cuando nos duchamos o nos damos un baño, pensando en quitarnos cualquier suciedad, millones de gérmenes pululan entre nosotros, burlándose de nuestro empeño en apartarles. Es inútil, viven y se reproducen en nuestro entorno e incluso sobre nosotros mismos. También en nuestro interior, pero no pasa nada. El 99,99% son inofensivos para nosotros, e incluso beneficiosos. Forman parte de nuestra vida. Se calcula que en nuestro cuerpo hay alrededor de 90 Billones (con B) de bacterias, pero ellas forman parte de nosotros mismos. Sin ellas la vida no sería posible ya que ellas no son nuestro enemigo, sino la herramienta para que todo funcione correctamente. Tengamos en cuenta que todos esos productos que prometen eliminar el polvo, el sudor o el mal aliento, lo único que consiguen es eliminar nuestra resistencia natural.


¿Y qué les parecen mis pestañas?¿Me pongo rimel, o no hace falta?.
Quienes quieran luchar contra esos organismos, sepan que tienen la batalla perdida de antemano. Allá donde dirijamos la vista electrónica, está repleto de ellos. Nuestra suerte es no poder verlos. Las medicinas están tan presentes en nuestra vida que los microorganismos que nos causan enfermedades han desarrollado una férrea resistencia a los antibióticos y en menos de un siglo, desde su descubrimiento, ya están medio obsoletos. Y lo peor es que justamente los gérmenes más resistentes, se encuentran en hospitales y centros de salud. La mejor defensa contra ellos no es esconderse en un castillo de medicamentos, sino "rozarse" con el enemigo. Cuanta más limpieza más alergias. Incluso las vacunas son una solución a medias. Cada año tienes que repetirlas. Sin embargo, si superas la enfermedad, estás inmunizado de por vida. En el medievo se creía que el agua corrompía el cuerpo, por lo tanto consideraban que era mejor no lavarse... ¡Qué cosas hace la ignorancia!.

Rafael Fabregat Condill

11 de febrero de 2026

3333/0027- LOS HOMBRES PIDEN PASO.

 
El hombre actual está asumiendo, no solo su presencia en el quirófano cuando nacen sus hijos, sino también el cuidado del hogar y la crianza de los niños, cuando sea necesario. Ya no solo es la mujer la que se desvela y da cariño a sus hijos, puesto que también el hombre lo hace con gusto cuando es menester. También a la hora de llevarles o recogerles del colegio. Está claro que en cualquier reunión de padres, la mayoría de los asistentes son mujeres, pero también es cierto que cada vez son más los hombres que asisten. Hasta unos años atrás eran muchas las mujeres que se dedicaban exclusivamente a los cuidados de la casa y los hijos pero, en este momento, las cosas han cambiado y son muchas las mujeres que trabajan, al tiempo que también son muchos los hombres lo hacen a turnos o están en el paro.


Es lógico que en sus horas libres ayuden en las tareas dométicas. Lo de los padres al trabajo y las madres en la casa, ha pasado a la Historia. En este momento y en la mayor parte de las parejas, son los dos los que aportan un sueldo a la familia y ambos también los que se encargan de cuidar la casa y la prole. Padres y madres navegan juntos en ambos terrenos. En ese aspecto nada es como era hace unos años. Los padres de hoy se sienten más involucrados que los de antaño en lo que respecta al cuidado de la familia. No por nada, sino porque el mundo actual demanda esta nueva conducta. Cambiar un pañal no tiene el por qué ser cosa de mujeres, como tampoco lo es lavarles y cambiarles la ropa, o llevarles al médico. Hoy, según disponibilidad, se hace entre los dos.

 
Aunque las hagan, las faenas de la casa siempre agradan poco al marido. Se trata sin duda de la educación anterior recibida al respecto, pero aún así, el hombre que está en la casa mientras la mujer está trabajando, por poco que le agraden los trabajos domésticos, tiene que hacerlos y los hace con la mejor voluntad. La participación económica de la mujer actual obliga a lo padres a colaborar y las parejas bien avenidas tienen claro que ambos han de luchar en todos los frentes. Con el cambio de milenio y nuevas leyes al respecto, los varones con permiso laboral para colaborar en los trabajos de la casa y cuidado de los hijos aumentaron en un 45% respecto a los de la década anterior. En otros países occidentales la situación es la misma, aunque hay que destacar que solo un 3% abandonan el trabajo por ese concepto.


Se diga lo que se diga, nada puede cambiar de hoy para mañana; el hombre jamás sustituirá a la mujer en el cariño y amor a los hijos. Ya no es una cuestión de colaborar más o menor en la casa y en su cuidado. El amor de una madre es insustituible y por mucho que el padre colabore en todas estas cuestiones y trabajos, la madre siempre será el pilar fundamental de la familia. Lo ha sido siempre y seguirá siéndolo. 
El padre podrá querer a sus hijos tanto como la madre, pero es incapaz de demostrarlo en la misma proporción. Entre otras cosas porque al padre le corresponde el rol de la seriedad, el de velar por el cumplimiento de las obligaciones de todos los miembros de la casa y hasta incluso en el de imponer algún pequeño castigo si se tercia. La madre es más permisiva, pero no por quererles más, sino porque es como es y por mucho que el hombre se esfuerce... 
¡Como una madre no hay nada!. 

Rafael Fabregat Condill

10 de febrero de 2026

3333/0026- EL MUNDO INTELIGENTE ESTÁ EN CASA.


Sí amigos, los hogares inteligentes ya están aquí. Solo hace falta tener una saneada cuenta bancaria para que el tuyo sea uno de ellos. La cocina lleva camino de convertirse en el espacio más fascinante de la casa, aunque se supone que quien tenga una cocina como esta, el resto de la casa no será de menor categoría. Con presupuestos de esa importancia, los diseñadores de electrodomésticos no tendrán que preocuparse de la cal de las tuberías o de la vibración de la lavadoras, pero sí de que los aparatos piensen y de que lo hagan como sus dueños les ordenen. Y que atiendan escrupulosamente las órdenes de sus usuarios, estén donde estén, ya que pueden llegar por teléfono o internet, desde cualquier lugar del mundo.


¡Que viejo soy!. Todavía recuerdo cuando en mi pueblo no había agua corriente en las casas. Las mujeres traían el agua de la fuente y fregaban los platos en un barreño que después echaban a la calle de tierra y los gorriones se lanzaban desde los tejados a picotear los restos de comida que había en el agua sucia. Ahora esos pájaros están casi desaparecidos... En fin, el tiempo pasa y las cosas cambian, esperemos que siempre sea para bien. A los viejos nos resulta chocante que un español esté de vacaciones en Japón y desde allí ponga en marcha cualquiera de los aparatos que haya en su casa. Cuando yo era un chaval, en mi pueblo había una tienda de electrodomésticos y enfrente un bar con clientes tomando el fresco. El dueño mostraba a los vecinos un mando inalámbrico que manejaba el televisor que había en el escaparate. Todos creían que era imposible...¡Cosas de la magia!.


Hoy está a la órden del día, ya no el manejar el televisor, sino cualquier aparato de la casa, del campo o de las granjas. Yo no tengo propiedades agrícolas de importancia, pero amigos que sí las tienen me cuentan que desde la cama, por decir algo, con el teléfono móvil abren y cierran el riego de sus campos y otros muchos trabajos. Es una locura, pero así están las cosas y me alegro por ellos. Sin darnos cuenta hemos pasado de trabajar como mulos, a golpe de azada, a ir al campo con traje y zapatos de vestir. No sé donde vamos a llegar, pero sin duda muy lejos. Solo falta que los que mandan se den cuenta que la guerra no sirve para nada y que la paz puede convertir este mundo en un paraiso. Pero sigamos...
Actualmente la domótica es un hecho y la cocina es el punto más importante de la casa para que los aparatos digitales conviertan los trabajos desagradables en un disfrute.


Actualmente, cuando todo va mejor y más deprisa que nunca, las empresas de todo tipo se las ven y se las desean para encontrar aparatos que rindan más en menos tiempo. Los aparatos ya no solo lo hacen rápido, sino mejor de lo que lo pueda hacer el ser humano. Aquello de que las máquinas jamás podrán superar al artesano, está quedando en el olvido. No solo lo hacen mejor, sino más rápido y las 24 horas del día. Sin descansar un minuto, sin cobrar un sueldo y sin pedir vacaciones, ni horas extras. A este paso, amigos, lo de estar en el paro será muy pronto el chiste del día. En el paro estará todo el mundo, a excepción de quienes se dediquen a fabricar las máquinas necesarias para hacer el trabajo de todos. Lo que no sabe nadie, es lo que vendrá después. Pero me temo que, en esas fábricas futuras, gente hará falta muy poca, pero muy bien preparada, eso sí.

Rafael Fabregat Condill

9 de febrero de 2026

3333/0025- ANIQUILAR SIN MATAR.


Lo de matar al enemigo ha pasado a la Historia. La guerra es para causar el mayor daño posible a tu adversario, así que si lo matas no le haces el daño suficiente, o eso es lo que han pensado los señores de la guerra. Para causarle ese daño que pretendes hacerle, lo has de inutilizar, pero dejarlo vivo. Ese es el fin de la guerra química. A tal efecto, son muchos los países que, en secreto, están desarrollando una nueva generación de armas químicas que no matan, sino que incapacitan al adversario. ¡Malditas cabezas pensantes!. Espero que, para asegurar su efectividad, las prueben ellos primero. España, que algunos creen que nunca ha roto un plato, fue uno de los pioneros de la guerra química.


Entre los años 1921 y 1927 las tribus del Rif, en la región montañosa del norte de Marruecos, se sublevaron contra las autoridades coloniales españolas y francesas dando lugar a todo tipo de enfrentamientos cuyo contenido todavía sigue en discusión a día de hoy. Para recuperar rápidamente el orden en la zona se utilizaron por primera vez, armas químicas contra los rebeldes bereberes. Claro que eso fue antes de que se firmara "el protocolo de Ginebra"
por el cual quedaba prohibido en la guerra el uso de gases asfixiantes o bacteriológicos. El empleo de estos gases ya había sido probado en la Primera Guerra Mundial, aunque España todavía no los había utilizado. En fin, es lo que hay. Óxido nitroso, fentanilo, halotano, etc. son alguno de los anestésicos actuales que dejan K.O. al enemigo sin matarlo.


Estos químicos no han parado de perfeccionarse y en la actualidad existe un gas narcótico que fulmina al enemigo sin darle tiempo ni a utilizar las máscaras antigás. Falta, eso sí, eliminar los efectos secundarios para que, si entre el enemigo hay miembros de tu ejército, puedan salir ilesos del ataque. El hecho de que, aún estando prohibido, se sigan probando nuevas armas de este tipo, es debido a lo baratas que son de producir y a lo efectivas que pueden ser. Otra cosa es el daño que pueden causar a la población civil, si se lanza en zona urbana. La variedad y el potencial tóxico es tan elevado, que causa terror incluso entre quienes lo utilizan.  Tanto es así que los países firmantes del Protocolo de Ginebra de 1925-28 se comprometieron a no emplear ninguna de las armas citadas, en cualquier enfrentamiento al que hubiera lugar.   


Al menos sobre el papel, las armas químicas producidas antes de la firma del Protocolo de Ginebra fueron destruídas, pero mucho nos tememos que hay miles de ellas que escaparon a dicha destrucción. No es una opinión de quien escribe, sino una seguridad de la mayoría de los países firmantes. Claro que esta realidad es difícil de probar y denunciar. Lo que sí se sabe es que algunas bandas terroristas han usado armas de este tipo, por lo que se teme que esta clase de elementos pueda emplearlos a placer en cualquier movimiento revolucionario. Lo más terrorífico es que los antídotos disponibles son insuficientes para inmunizar a las posibles víctimas que pudieran neesitarlos. Solo el tiempo nos dirá si estas sustancias podrán ser neutralizadas en el caso de ser necesario.

Rafael Fabregat Condill