España es un país del llamado "primer mundo" , lo que implica que las mascotas reciban más cariño y atenciones que los humanos del tercero. Solo una cosa falla, en algunos casos, y es que los viejos, mueble oscuro y agrietado por los años, solo sirve para estorbar los planes de unos y otros. A este respecto, en los paises menos desarrollados, el viejo se trata como compendio de sabiduría y respeto, siendo valorado por hijos y nietos, que le consultan cada uno de los pasos que dan. Cosas que pasan... Aunque tengamos todo tipo de seguros y una Seguridad Social que, se supone que todo lo protege, lo cierto es que esto es así hasta una cierta edad, pero no para siempre. Si te rompes una cadera o necesitas un tratamiento contra el cáncer, todo es poco si estás en la década de los 60 y/o 70 pero, como rebases los 80 ¡ya no merece la pena hacer nada!, y poco o nada te hacen.
Por el contrario, cualquier perro o gato, siempre merece todas las atenciones, sea cual sea su edad y prestaciones. Implantes de cadera, tratamientos contra el cáncer, operaciones de cataratas, fijaciones óseas por medio de clavos o placas... Todos los tratamientos más avanzados están a disposición de todos los animales de compañia imaginables, en clínicas veterinarias de todo el mundo. ¡Pagando, claro está!. Ya nada es como antes y en estas clínicas no falta un escaner y un quirófano bien equipado, para atender cualquier necesidad médica, como en los países más avanzados. Y no solo perros o gatos, sino también hamsters, conejos y aves de corral, además de todos aquellos que forman parte de una explotación ganadera de todo tipo. La veterinaria es actualmente una profesión con futuro, al servicio de todos los animales, incluídos los de "importación".
En caso de rotura de una pata, cualquier animal puede recibir una prótesis para que pueda caminar sin ninguna dificultad. Unas décadas atrás, el animal que se rompía una pata era sacrificado y servía para llenar la olla y el plato de sus comensales pero, en la actualidad y curado o no el problema, jamás podría nadie comerse al desgraciado animalito. Han cambiado los tiempos y con ello nuestra educación, al respecto de los animales de compañía, que se cuidan igual o mejor que si fueran personas de la familia. Ahora bien, en el caso de cualquier contratiempo, el animal se manda a urgencias veterinarias y se lleva a cabo cualquier tratamiento que se estime conveniente, incluída la cirugía y tratamiento postoperatorio a que haya lugar. Para los viejos carcamales, ufff, miraremos a ver si en la Residencia de abueletes hay alguna plaza libre...
Gatos, perros o conejos pueden tener y tienen, problemas de visión como cataratas, glaucoma o conjuntivitis que hay que tratar si el animal es relativamente joven y todavía le quedan unos cuantos años de vida. Especialmente si te lo has criado desde pequeño ¿como vas a abandonarlo a su suerte, tropezando con todo?. Ya sabemos que la mayoría de la gente, cuando se encuentra con un problema de estas caractarísticas o peores, que puedan representar un gasto difícil de atender, optan por sacrificar al animalito y a otra cosa, pero también los hay que lo consideran un miembro más de la familia y hacen por él lo que pueden y más. Eso sin contar el postoperatorio, siempre complicado en los animales. En mi casa he visto de todo pero, cuando ha habido ocasión de salvar al animal, lo hemos hecho. Otra cosa es meterse en operaciones arriesgadas, como un cáncer.
Cuando un miembro no puede rescatarse, también hay carritos ajustables que permitan al animal valerse por sí mismos. Ya sabemos que todo vale mucho dinero y todas las familias no pueden permitirse estos dispendios pero, cuando el animalito es estimado dentro de la familia, se pùede hacer mucho por su curación o por el mantenimiento de su movilidad. Eso no quiere decir que vayamos a afrontar un gasto que no podamos permitirnos pero quede claro que, más o menos buenas, hay soluciones para casi todos los problemas que puedan surgir, siempre que no se trate de una enfermedad incurable. Ellos nos dan todo su cariño así que hagamos nosotros lo mismo, o no tengamos mascotas en casa. ¡Pobrecitos!. Cuantos hay que, simplemente por marchar de vacaciones, son abandonados a su suerte...
Rafael Fabregat Condill

