13 de mayo de 2026

3333/0113- MIEDO AL AGUA, HASTA EL SIGLO XIX.


El título no es realmente cierto, puesto que hay que decir que, aunque guarros los ha habido siempre, digamos que fue en el siglo XIX cuando se inventó el lavarse. Tal era el miedo al agua que, hasta entonces, se creía que era justamente la limpieza la que propiciaba las infecciones. ¡Y puede que tuvieran razón!, puesto que nadie se lavaba en su casa y los pocos que se lavaban, muy de tarde en tarde, lo hacían en baños públicos donde, efectivamente, el agua olía a podrido a los diez minutos de abrirse el establecimiento. ¡Tanta era la porquería que todos traían...! Porque, claro, ¿Baño?. Una vez al año. ¿Jabón? ¿Qué es eso y para que sirve...? Hasta la revolución higiénica del siglo XIX la mugre reinaba en todos los rincones de Europa. Y no solo en las casas, sino también en las calles y en los palacios.

  
Habían letrinas y baños públicos, pero poca gente los usaba. Cada cual defecaba donde podía, la mayoría a las afueras de la población, en el corral del mulo, o en cualquier rincón apartado donde pocos lo vieran. Y si lo pillaban, uno se quedaba tranquilo puesto que, como era de suponer, el que te pillaba iba a lo mismo. ¡Donde me aprieta lo hago!. Mas de cuatro pensarán que resulta increíble actuar de esa manera, pero era la forma en la que se hacían las cosas en aquellos tiempos. La gente hacía sus necesidades en público, en el primer lugar que tuviera a mano. Y limpiarse el culo, con una piedra lo más redonda posible, una hoja de parra o de higuera... ¡o nada!. Además, la creencia popular era que lavarse era muy malo para la salud. Sobre todo los niños ya que... ¡Se volvían blandos!. Y para colmo de males, al grito de ¡agua va!, las aguas sucias se tiraban por la ventana a la calle.


Y esta forma de actuar no era exclusiva de la gente pobre, no. Los burgueses solían bañarse el día de San Silvestre, cuando estaban enfermos, o el dia de su matrimonio. Una forma de actuar que hoy nos parece chocante y hasta increíble pero que hasta hace poco imperaba. Tal era así que se sabe que, hasta la llegada del siglo XIX, la mayoría de la gente solo se bañaba un día en toda su vida. La cabeza se la empolvaban con talco para no tener que lavarla y el resto del cuerpo y especialmente las mujeres, llevaban faldas y vestidos tupidos para que no se notara el olor. Para salir a la calle había que ir mirando con mucha atención para no pisar los excrementos que había. Aunque resulte extraño, en tiempos más antiguos la gente no iba tan sucia. Especialmente los romanos iban con frecuencia a las termas y cuidaban su cuerpo, lo mismo que los nórdicos y turcos tenían
 sauna o hamman.

 
El invento y pieza más preciada de la casa era el orinal, que se ponía bajo la cama en todas las habitaciones ocupadas. Para ir por la calle había que hacerlo con los ojos bien abiertos ya que aparte de lo que mucha gente tiraba por la ventana, puesto que no había desagües ni agua corriente, todos los medios de transporte estaban tirados por animales que, como es lógico, defecaban a dos por tres en la propia calle. Hasta la revolución hidráulica del siglo XIX, en las ciudades toda la suciedad se tiraba a la calles, incluídos los restos de comida. Imagínense como estaban y cual era el ambiente de moscas y gorriones. A falta de alcantarillado, calles y plazas eran un vertedero en el que corrían las aguas menores y mayores. Incluso en los barrios de tintoreros y matarifes, todo el sobrante más o menos líquido, también se lanzaba a la vía pública. El riesgo de enfermedades era muy grande y de ahí que llegara la peste y otras dolencias.


Sin embargo hay gente para todo y en las ciudades había gente dedicada a recoger los excrementos humanos y de animales que posteriormente vendían a peso a los agricultores que tenían sus campos en extramuros de las ciudades. No veas qué lechugas y coliflores vendían después. No las había mejores en ninguna huerta. Las acelgas medían hasta medio metro de altas y todos los productos de la huerta como tomates y hortalizas de cualquier clase eran las que más caras se pagaban, dado su color y tamaño espectaculares. Lo recogido en las calles era sin duda el mejor abono, entre otras cosas porque los fertilizantes todavía no se habían inventado. La recogida de basuras solo se llevaba a cabo en las calles principales puesto que con esas ya recogían abono más que suficiente para atender la demanda agrícola. ¡Qué tiempos y qué olores...!


Hubo que esperar muchos años, pero todo llegó: el alcantarillado, el agua y los retretes, así como las bañeras y lavabos de cobre. Primero para los ricos, claro está, pero unos años más tarde también para el proletariado. Una placa de porcelana en el suelo como WC y sin baño ni lavabo, sustituídos por una silla sin asiento, a la que se le ponía una palangana de agua y un clavo que sujetaba un trapo viejo, con el que secarse. Pero la gente empezó a lavarse, incluso con jabón casero, hecho con sosa cáustica y aceite rancio. ¡Pero se lavaba!, que no era poco. Los animales se trasladaron a patios traseros ventilados y las casas empezaron a oler a casas habitables y habitadas porque, si el vecino así lo tenía, nadie quería quedarse atrás. Llegó el cloro y la lejía para las casas y el Zotal para los lugares con animales pero, poco a poco, se empezó a respirar. ¡Ufff, que sea por muchos años...!

Rafael Fabregat Condill

3333/000- ME GUSTA VER TU SONRISA CADA DÍA.

CHISTE DEL DÍA 13-05-2026.
Si lo dejas pasar... ¡Te lo pierdes!.



ME GUSTA LA GENTE FRANCA...

Rafael F. Condill

12 de mayo de 2026

3333/0112- PASEO POR EL SISTEMA SOLAR.


En el Sistema Solar todo son records. Por su distancia del sol o por su lejanía, pero también por su constitución geológica y composición atmosférica. Todos deberíamos conocer la composición de los planetas vecinos, por curiosidad y porque en un futuro, quizás no tan lejano, puede ser donde nuestra raza acabe viviendo. Nos parece imposible claro está pero, para los humanos, no hay nada imposible. Todo es cuestión de tiempo. Nuestros políticos quieren escapar de la Tierra cuando ellos mismos la revienten, pero no les será fácil. Cuando se lanzaron las primeras naves al espacio, allá por la década de 1950, en los pueblos se acostumbraba a salir en verano a tomar el fresco. Viejos y jóvenes sacábamos una silla a la puerta de la casa y en grupos de 8-10 personas charlábamos del tiempo, la cosecha, la política y lo que se terciara. Con tan poca luz en las calles, veíamos una especie de estrella que pasaba por el cielo y los más jóvenes decíamos a los viejos que era uno de los cohetes que Rusia o Estados Unidos había lanzado, pero los viejos se reían de nosotros negándolo.


Hoy todos saben que aquello era cierto y se comentan los adelantos producidos al respecto. Cada día se conocen más cosas del Sistema Solar puesto que ya son varias la sondas que se han lanzado al espacio y se ha visitado la práctica totalidad de los planetas hermanos. 
Se sabe por tanto buena parte de su composición, distancia, atmósfera y los satélites que les orbitan a cada uno de ellos. También los anillos que les rodean y la estrutura de la que están formados. El hombre, por su lejanía, no ha podido llegar a ellos, pero los instrumentos instalados en esas sondas han revelado todos los datos de su composición. 
Sabemos por tanto que Mercurio es el mas extremo en cuanto a temperatura, por su proximidad al sol, llegando a los 407ºC. aunque antes del alba tiene -186ºC lo que significa casi 600ºC de diferencia entre el día a la noche.
Venus, al que llamamos Lucero del Alba, nada tiene que ver con tan bonito nombre. Es también un infierno que en su ecuador puede llegar a los 500ºC. 
Tiene una temperatura más elevada que Mercurio porque su atmósfera es, en el 96%, de dióxido de carbono y un 3% de nitrógeno. El día es más largo que el año. (243 y 224 respec.).
La montaña más alta del sistema solar (Olimpo) la tiene el planeta Marte con una altura de 27 Km. desde su base. Es el planeta con más cráteres de impacto. Se dice que nuestra Luna es producto de una colisión de Marte sobre la Tierra, a consecuencia de la cual se desgarraron los materiales que la componen y se convirtió en nuestro satélite.
Marte tiene hielo en los casquetes polares y en el subsuelo, considerándose que puede tener agua líquida a profundidades elevadas, lo que constituye un reto por ser inalcanzable con la tecnología actual.
A excepción de la Tierra, Júpiter es el planeta más húmedo, especialmente su satélite Europa, con agua congelada a -170ºC. y con una capa de hielo de entre 10 y 100 Km. de espesor. El planeta es gaseoso y, aunque tiene agua, está en su atmósfera como vapor de agua y representa el 0,25% de las moléculas de su atmósfera. En las capas altas se congela formando nubes de hielo. Aunque el porcentage de agua es pequeño (0,25%) el planeta es tan grande que suma una cantidad muy superior a la de la Tierra. Las sondas enviadas han confirmado que dicha agua está repartida de forma desigual, con más presencia en su región ecuatorial.
Saturno es el segundo más grande y también gaseoso, compuesto por Hidrógeno y Helio, que destaca por sus anillos visibles desde la Tierra.
No tiene superficie sólida, a excepción de su núcleo, que podría ser rocoso y rodeado por Hidrógeno líquido y/o metálico.
Su densidad es menor a la del agua y sus anillos están formados por millones de partículas metálicas y rocosas de diferentes tamaños. El día durá allí 10 horas y 24 minutos, mientras que el año tarda 29 años terrestres.
Los vientos registrados llegan a los 1.800 Km/hora y hasta la fecha hay registradas hasta 146 lunas.

Urano y Neptuno son los dos planetas más alejados del sol y por lo tanto los más fríos, ya que están compuestos de partículas volátiles de hielo, con atmósfera compuesta por hielo, amoníaco y metano. Son similares en tamaño, aunque Urano presenta un color azul verdoso, pálido, mientras que Neptuno es de azul intenso y tiene el clima más extremo, con los vientos más fuertes del Sistema Solar, que superan los 2.000 Km/hora. Se estima que, a pesar del frío extremo de este planeta, debajo de su atmósfera podría haber mares de agua caliente, que no podrían evaporarse debido a la alta presión que ejerce su atmósfera. Su distancia del Sol es de 4.498 millones de Km. y órbita alrededor del Sol a una velocidad de 19.566 Km./hora, durando su año 165 años terrestres y su luz, al mediodía, es tan ténue que a los terrícolas nos parecería un simple crepúsculo. 

Rafael Fabregat Condill

11 de mayo de 2026

3333/0111- TU VIDA EN UNA CAJA DE CERILLAS.


Hasta ahí hemos llegado, y esto no ha hecho más que empezar. Ya no es cuestión de que la historia de nuestra simple y predecible vida, quepa en el espacio que ocupa una pequeña  caja de cerillas, que mucho es, sino que en dicho espacio pueden caber todas las canciones que vayamos a escuchar en todo ese tiempo. Así han progresado las nuevas tecnologías... Unas innovaciones que nos permiten disfrutar mucho más del arte y la vida en general. No es nada raro ver que gran cantidad de jóvenes deambulan por las calles con los auriculares en las orejas. Van sin duda escuchando musica, algo no excesivamente peligroso pero que sería deseable que no hicieran, sobre todo en las grandes ciudades, con tanto tráfico. Pero claro, con tan bajo consumo y música a su elección, es lógico que la usen con frecuencia.


Es práctico, no pesa y dispone de un disco duro tan potente como cualquier ordenador y en décimas de segundo te pone tu música preferida con tan solo deslizar la yema del dedo sobre su lisa superficie. Son cada día más los jóvenes que, tras asegurarse que llevan las llaves de la puerta y su cartera o mochila, cogen la inmensa discoteca virtual y salen ya de casa con los auriculares puestos en sus oídos. Nos referimos, claro está, al mágico iPod que en pocos años ha inundado todas las calles de España y del mundo entero. Su forma plana y reverso plateado llena las calles del mundo a una velocidad que lo convierte en uno de los productos más vendidos del comercio informático. Pod, en inglés, significa vaina de cualquier leguminosa aunque, en este caso, no esconde semillas sino tu música preferida.


Quinientas horas de la música que a ti te gusta: Los mejores cantantes, las óperas más espectaculares o el reguetón sudamericano y los tambores del África Central suenan en tus oídos sin interrupción en esas grabaciones en directo y los sonidos más carismáticos. Resulta chocante que aquellos lectores de CD, que te sonaban insustituibles, parezcan en este momento tan primitivos como lo son aquellas ruedas de madera y hierro que todavía vimos en los carros de nuestra infancia. Así sucedió con lás máquinas de escribir hoy obsoletas o un vinilo cuya música nos parecía inmejorable y que hoy nos suena de forma tan deficiente y ruidosa. Cada una de estas innovaciones tecnológicas nos ha permitido disfrutar al 99% de una realidad inimaginable, apenas 20 años atrás...


Y no decimos un 100% porque esa cifra no llegará nunca. Todo es mejorable, aunque no nos lo parezca cuando nace. Hace apenas 20 años, los periodistas se preguntaban si el papel (periódicos y libros) no acabaría por desaparecer, como si escribir en el ordenador una novela o el texto de una noticia fuese un trabajo robótico y sin profundidad, que anulara la emoción literaria. Pero nada más lejos de la realidad. Los libros y los periódicos se siguen vendiendo, como si tal cosa. Fué la repetición de lo ocurrido cuando la máquina de escribir sustituyó al bolígrafo o a la pluma estilográfica. Ninguna de esas profecías se ha producido, puesto que quienes hacen esas previsiones negativas son los primeros que se suben al vagón de la modernidad. Y la juventud, mientras tanto, sigue sonriendo por las calles, escuchando Diós sabe qué...

Rafael Fabregat Condill

3333/0110b- QUE SIGA LA MÚSICA.


ACABARON LAS FIESTAS DE MAYO DE 2.026, DEDICADAS A NUESTRA PATRONA LA VIRGEN DEL BUENSUCESO.
LA "MARE DE DEU DE LES SANTES" SIGUE CON NOSOTROS HASTA EL DOMINGO DE PENTECOSTÉS, FECHA EN LA QUE VOLVERÁ A SU CASA Y ERMITA DE LES SANTES, ÁGUEDA Y LUCÍA, EN EL BARRANCO DE RITXER.
CON LA COLOCACIÓN DE LA BARRERA TAURINA Y ALMUERZO POSTERIOR, ACABÓ PARA MÍ LA FIESTA, QUE SEGUÍ DURANTE CUATRO DÍAS DESDE EL "HOTEL GENERAL" UNIVERSITARI DE CASTELLÓ, HOTEL SIN ESTRELLAS PERO MUY EFICIENTE, DEL QUE VOLVÍ COMO NUEVO.
GRACIAS POR VUESTRO INTERÉS Y UN ABRAZO MUY FUERTE PARA TODOS.

Rafael Fabregat Condill

9 de mayo de 2026

3333/0110- LA MÚSICA NO SIEMPRE ES ALEGRÍA.


Se diga lo que se diga, la música nos hace mejores y no solo eso, también más inteligentes, más creativos, más sociables, más felices... No siempre es así, pero personalmente me gustaría que así fuera. A mí me acompaña siempre y no soy el único. He conocido muchas personas que siempre iban por la calle silbando o tarareando alguna canción. De hecho, antiguamente, ibas por la calle y no parabas de escuchar gente que cantaba, aunque eso ha pasado a la historia y no sé porqué. Lo cierto es que eran tiempos de pobreza generalizada, pero sí, sí, la gente cantaba mientras hacía las tareas de la casa, cosa que ya no sucede y nadie puede decirnos el por qué de ese silencio actual. 


Sesenta años atrás, todos los que disponían del aparato correspondiente escuchaban la radío por las mañanas, con canciones dedicadas. Al mediodía las noticias y por la tarde radionovelas. Los aparatos de radio consumían poco, pero eran los principales culpables de las facturas eléctricas, ya que bombillas había pocas en la casa y además eran de muy pocos watios. Tan poco era el consumo, que las compañías eléctricas establecieron un cupo mínimo de consumo (17 pesetas = 10,2 centimos de euro) y, aunque no llegaras a consumir tanto, se pagaba igualmente dicha cantidad. La mayoría de las casas pagaban el recibo de 17 pesetas, ¡por dos mese de consumo!. Así era la vida entonces ¡cuando todos cantaban!. Después llegó la Televisión y con ella acabaron las canciones y los recibos de 17 pesetas.


La música tiene algo que pocos saber expresar, pero que todos sentimos. Muchas veces hay canciones pegadizas que no hay manera de sacártelas de la cabeza, hasta que te acuerdas de aquel refrán que dice que "un clavo saca otro clavo" y al final consigues eliminarla. Es así, una fuerza que lo impregna todo. Y eso que en este momento, totalmente diferente del que antes hemos referido, todos son prisas y quebraderos de cabeza. La música nos devuelve, con la misma fuerza que algunos olores o sabores, emociones perdidas de la infancia. Está claro que, con los años, los estilos han ido cambiando pero cuando escuchas una canción de tu juventud, regresas inmediatamente a recuerdos y vivencias que te llenan de nostalgia.


Cuando eres viejo, la música es añoranza porque te hace rememorar tiempos pasados y paisajes diferentes que por la lejanía te parecen incluso más idílicos de lo que fueron en realidad. Porque en la vida pasa de todo, alegrías y tristezas pero, afortunadamente, tendemos a recordar más de lo primero y menos de lo segundo. Vivimos demasiado poco para recordar la maldad de algunos personajes que todos hemos soportado. Eso sin contar que el pasado ya no está y el futuro no ha llegado. Hay que vivir el presente, en el que también encontramos de todo, porque el mundo es como es. La música no a todos nos hace mejores, hay gente que se ríe del prójimo porque es incapaz de verse a sí mismo.


La leyenda nos dice que el canto de las sirenas era tan hipnótico e irresistible que los marineros que lo escuchaban se echaban al mar y se ahogaban. En esas leyendas quiere decirse que la música afecta a la parte más irracional del ser humano. Muchas veces, un himno, ha conducido a la guerra y a la barbarie. Los persas, antes de atacar a sus enemigos golpeaban sus lanzas contra los escudos, provocando un ruido aterrador y en los campos de exterminio de la II Guerra Mundial, los presos marchaban a los trabajos forzados o a la muerte en las cámaras de gas, al ritmo que les marcaba una música que no cesaba hasta que llegaban a su destino. Hay piezas de música clásica que hacen caer las lágrimas a la gente de buen corazón y que, sin embargo, un genocida como Hitler adoraba.

Rafael Fabregat Condill*
(*).- El último Condill en Europa.