La de la foto, es la mirada de la envidia. Cuando la veas apártate. El problema es cuando la envidia la tiene un imbécil y canalla al mismo tiempo. Ambas miradas se unen y no sabes exactamente a qué atenerte ya que son completamente diferentes pero, cuando se mezclan, sale es una cosa terrible. ¡Vaya tela!. Los lectores de este Blog que procuren no caer en las garras de la envidia, pues es muy mala cosa. El escritor y psicólogo Stamateas cuenta que "el rey quiso hacerles un regalo a un envidioso y a un canalla, prometiendo que al canalla le daría el doble de lo que pidiera. Contra todo pronóstico, el envidioso pidió que le sacaran un ojo y como sea que el canalla pidió el doble de lo que tuviera el primero, le sacaron los dos". No seas pues envidioso, pero tampoco canalla, que todavía es peor.
Los expertos consideran que un poco de envidia de vez en cuando, te ayuda a crecer pero, si te amarga constantemente, combátela con decisión. ¡Es mala cosa!. Cuando un amigo te propone una cosa y no la aceptas, pero después ves que es un éxito, no tengas envidia del éxito de tu amigo y, especialmente, no te rías si más tarde fracasa. Eso es la envidia. Y si eres una buena persona te sentirás avergonzado de aquel episodio de tu vida. Claro que si en realidad eres envidioso y además canalla, no te enterarás de nada y seguirás pensando que recibió lo que se merecía. Cuando se suman las dos cosas no hay nada que hacer, ya que eso ya forma parte de su carácter y el refrán nos dice que "genio y figura, hasta la sepultura". Sin duda sus padres también eran imbéciles y eso es hereditario.
Los envidiosos creen que la vida de los demás es maravillosa, mientras que la propia es totalmente mediocre y lo consideran una injusticia que hay que combatir. A estas personas nada les es suficiente y no solo buscan arrebatar lo que otros tienen, además de luchar para que aquellos lo pierdan, que es mucho peor. No tienen interés en competir, ¡demasiado esfuerzo! y empiezan a pensar cómo derribar al otro de ese hipotético pedestal sobre el que lo ven. Cada cual tiene su vida y sus expectativas y alcanzar unas u otras metas forma parte de la capacidad de cada cual. No hay motivo para la envidia, pero a ellos les parece que sí. Para ellos el éxito de los demás es una especie de insulto mientras que, para la gente de bien, la envidia es algo que usan para motivarse. ¡Tu construyes, yo construyo!.
La envidia es buena cuando te sirve para intentar superar lo que otro hizo. Esa no solo deja de ser criticable, sino que incluso es positiva. No se trata de derribar a nadie, sino de luchar por conseguir ganarle en todos los frentes. Sin embargo no es imposible, es suficiente con esforzarse en hacer las cosas mejor que el otro, más bonitas, más bien hechas. El problema es que eso siempre supone un gran esfuerzo, que no todos están dispuestos a realizar. "Echaremos al otro del pedestal y cogeremos nosotros el relevo". Pero eso solo lo hacen los envidiosos-canallas, un tipo de gente que se cansa pronto de luchar y al grito de "Esto es mucho trabajo y poco rendimiento", lo dejan caer y si te he visto no me acuerdo. Y es que, por muy envidiosos que sean, si no hay ganas de trabajar, nada se consigue...
Rafael Fabregat Condill
