Aquellas actrices de los años 50 y 60 del siglo pasado triunfaron por tener una belleza fuera de lo común. Sin embargo esa belleza no llamaría la atención en el mundo de hoy. Las modas cambian y nada existe para siempre. Actualmente una chica, para ser bonta, además de ser guapa ha de tener un cuerpo delgado, morenito y bien formado, mientras que en la primera mitad del siglo XX lo que triunfaba eran las mujeres voluptuosas, con 10-20 kilos más que ahora y con la piel blanca, como folio sin estrenar. Se diría que los hombres, cuando la comida escasea las prefieren gordas y cuando la comida abunda las quieren delgadas. Ya sé que es este un comentario desafortunado, pero todos sabéis lo que quiero decir: queremos lo que no tenemos, lo que escasea.
Y eso que Marilyn Monroe no estaba gorda, ni mucho menos, quizás las cadera un poquito anchas pero, en fin, que en la actualidad para lucir cuerpo se buscan todavía más delgadas.
¿Qué es pues la perfección?. Pues una moda que sin lugar a dudas puede volver a cambiar, porque pasar hambre, habiendo comida en abundancia, es una idiotez como una catedral.
Nada más lógito y natural que vivir con el cuerpo que la madre naturaleza nos ha dado. ¿Por qué buscar una transformación tan drástica?. Hay actrices y mujeres en general que, preguntadas por lo resultados de una operación estética, afirman que les ha valido la pena, especialmente si trabajan en algo donde el aspecto físico sea importante, pero aquellas cuya una ocupación sea el cuidado de la familia, comentan que no merece la pena pasar por eso. En resumen: que cada cual lo ve según su forma de vida o el trabajo que desempeña. Porque hay que tener en cuenta que, por mucho que se escondan, tras una operación hay cicatrices que están ahí y son de por vida, de la misma manera que el postoperatorio tiene sus problemas y alguna que otra molestia inevitable. Está claro que quien quiera pasar por eso ha de tenerlo claro.
Barbra Streisand es una de esas cantantes y actrices a la que le sugirieron que debía operarse la nariz pues, además de tener un rostro un poco duro, ese apéndice la afeaba bastante pero, mujer con fuerte personalidad, se negó a ello y triunfó igualmente. Importantes doctores de estética aseguran que, si no es absolutamente necesario, no debe hacerse. El caso es que en este momento de la Historia, saber envejecer bién parece estar asociado sí, o sí, a una operación de cirugía estética. Las arrugas, los párpados, los labios, los pómulos, la barbilla, etc., etc. Pero ¿qué pasa?. No hace tanto se decía que "la arruga era bella" pero con la entrada al siglo XXI se despertó la necesidad de cirugías para mejorar la estética. ¿Será que tenemos demasiado dinero y no sabemos qué hacer con él?.
Y ahora, para colmo de males, resulta que aquello que hasta hace poco tiempo era exclusivo de mujeres, los chicos también hacen cola en los centros de estética. Bien, tal como se ha dicho anteriormente para las mujeres, debemos repetirlo en el caso de los hombres... Eso de que "el hombre, como el oso, cuanto más peludo más hermoso" no es cierto. Todas las cosas tienen un límite. En el caso de los hombres, por poco que se cuiden, tambien los hay que son merecedores de un cierto retoque. Pero recuerden aquellos que lo vayan a solicitar que deben pedirle al cirujano en cuestión y por escrito, los resultados que vayamos a obtener tras la operación, así como la factura y copia de los documentos previos que se firmen. Hay que reflexionar sobre lo que quieras hacer y, puesto que hay profesiones que lo demandan, sopesar si merece la pena.
Rafael Fabregat Condill