5 de marzo de 2026

3333/050- LOS PRIMEROS TURISTAS.


Fue a finales del siglo XIX y especialmente en el XX cuando a los europeos se les despertó la curiosidad de visitar otros lugares y nuevas culturas. Sería sin duda porque llegaba la industrialización y con ella el despertar económico de muchas familias. De hecho, en el XIX pocas personas viajaban más allá de sus paises de origen, pero la experiencia gustó y a partir de entonces se dieron cuenta de que había mucho por descubrir. Había empezado a utilizarse la palabra "turismo". Claro que había otra forma de explorar el mundo, pues hay que tener en cuenta que viajar es otra cosa. A principios del siglo XX todavía no se utilizaba la palabra turismo y viajar era la denominación que se daba al hecho de explorar nuevos mundos.


El Orient-express, un tren de lujo solo al alcance de los más adinerados, fue inaugurado el 4 de Octubre de1883 con una ruta que llevaba a sus viajeros desde París a Budapest, pero seis años después ya llegaba hasta Estambul. Sus princiaples paradas eran Estrasburgo, Munich, Viena, Budapest, Bucarest, Sofía y Belgrado. Pero aquello no hizo más que empezar. Unas décadas más tarde, el principal destino de la élite ya era Egipto y los más osados incluso se internaban hacia algún país africano. Los primeros exploradores no cesaban de informar de sus correrías por Oriente Próximo y el continente africano. despertando la curiosidad y envidia de aquellas gentes que, teniendo posibles, no se atrevían. Los nativos se habituaron pronto a su llegada y siempre cargados los viajeros de baratijas, eran bien recibidos.


Estas gentes jamás habían visto gente de piel blanca y mostraban también curiosidad por su presencia. Algunos incluso se ponían sus mejores galas para salir en la foto. Con tal de llegar a tierras desconocidas, a los viajeros cualquier medio les valía. Ciertos personajes, temerosos por lo que se podían encontrar, ponían incluso anuncios en los periódicos buscando gente preparada para acompañarles. Todo lo exótico y fuera de las rutas pisadas por otros, era visto como la oportunidad de sus vidas. Lamentablemente estos destinos eran peligrosos y lejanos. Se decía que esos lugares remotos existían pero ninguno de sus conocidos los había visto y esa era la cuestión: viajar a lugares donde sus conocidos nunca habían estado, mostrándoles a su regreso fotografías de su hazaña.


Sin embargo los tiempos no siempre estaban tranquilos y a una época propicia les seguían otras de oscurantismo. La fotografía se realizaba con pesados equipos y largos tiempos de exposición, con lo cual cada foto era un verdadero milagro, pero mostrarla a amigos y conocidos era un orgullo y motivo también del viaje. Para que la curiosidad se impusiera había que esperar a mediados del siglo XX, cuando la economía permitió viajar también a la gente humilde. En España esa época de bonanza llegó con el SEAT-600, (1957) un pequeño utilitario de mecánica sencilla y propenso a calentarse. Motor trasero de 767 cc y 25 CV que alcanzaba poco más de 100 Km./hora, impensable con las carreteras que había en aquellos tiempos. Pero de gran orgullo para quienes disfrutaban de sus prestaciones. 

Rafael Fabregat Condill

4 de marzo de 2026

ME GUSTA VER TU SONRISA CADA DÍA...

CHISTE DEL 4 DE MARZO DE 2026.
Si lo dejas pasar... ¡te lo pierdes!.


HAY QUE PRESTAR MÁS ATENCIÓN...!



Rafael Fabregat Condill

3333/049- LOS NUEVOS EUROPEOS.


La Unión Europea busca en los extranjeros el impulso que necesita para convertir el Viejo Continente en una superpotencia económica, pero mucho nos tememos que no será esa la realidad. Las superpotencias económicas ya están creadas en el Lejano Oriente. desde hace tiempo. Lo que a España nos llega no son esos trabajadores tan necesarios en un campo convertido en erial y en industrias obsoletas, sino millones de emigrantes incapaces de prosperar en su país de origen y leyes que, una vez aquí instalados, permiten la reagrupación de sus familias. Actos de caridad, que nos honran, pero frenan nuestra prosperidad. Así deberían haber actuado los países que pregonan ser comunistas pero que, sin embargo, no han hecho otra cosa que enriquecer a sus dirigentes y matar de hambre a la población.


Bien es verdad que, en algunas comarcas del sureste español, algunos de ellos se ganan la vida en el campo haciendo trabajos que los españoles no quieren hacer o, al menos, no por el salario que los dueños de esas plantaciones pretenden. Pero, en general, la mayor parte de esos trabajadores buscan más bien ganarse la vida en la hostelería y el mercadillo ambulante. Los primeros, procedentes del Este de Europa, han cubierto gran parte de la demanda hostelera y los segundos, africanos en su mayoría, deambulan por los mercados vendiendo bolsos, ropa, calzado y CD, así como toda clase de utensilos y baratijas. Nada que decir de quienes vienen con ganas de ganarse el sustento con su trabajo, pero no hay que olvidar que con su llegada también han llegado problemas que antes no teníamos.


Al decir Este de Europa,nos referimos a la llegada masiva de gente procedente de países de origen postsoviético ó proximos a estos. Estos países, actualmente democráticos, han tenido que sufrir el paro y la lentitud que supone su despegue económico desde un origen comunista al democrático y liberal. Decididos a mejorar su vida, abandonaron su casa y sus familias, marchando a tierras desconocidas. La mayoría se han integrado bastante bien gracias a las ayudas estatales de los países de acogida y al duro trabajo encontrado, con sueldos más bien precarios. Es lo que pasa cuando no hay especialización y ni siquiera dominio del idioma... Lituania, República Checa, Malta, Hungría, Eslovaquia, Estonia, Polonia, Eslovenia, Letonia, Chipre, Bulgaria, Turquía y Rumanía forman una buena parte de esos países de origen


Lo cierto es que el sueldo mínimo de sus países de procedencia es hasta cinco veces menor, pero el inconveniente principal es que aquí también es todo más caro y a la gente del Este no le importa trabajar pero le gusta integrarse con la gente de su nuevo destino. El resultado es que el ahorro es escaso pero, aún así, gustan de mejor vida y coches de alta gama, aunque sean de segunda mano. Son gente muy diferente a la africana, la mayoría de procedencia mas humilde y que, como se ha dicho antes, se integra más fácilmente a los trabajos del campo y al de los mercadillos ambulantes y a la limpieza y cuidado de ancianos, las mujeres. En fin, de una u otra forma todos han ido encontrando su camino entre nosotros, aunque hay que resaltar que los africanos difícilmente se integran y siguen con sus ritos y creencias. Es lo que hay.

Rafael Fabregat Condill

3 de marzo de 2026

3333/048- LA SEMILLA DEL ODIO.


Es increible e injustificado el odio que los activistas de Hamás tienen al mundo occidental y a quienes en él vivimos. Nadie tiene la verdad absoluta y aquí consideramos que en verdad su forma de vida y escasez de oportunidades promueve el odio hacia quienes viven mejor y con más libertad, pero deberían darse cuenta de que, quienes vivimos en occidente, no somos culpables de su desgracia. Es justo al revés. Nosotros no somos su enemigo y son ellos los que deben luchar contra quienes fomentan su desgraciada forma de vida. No se puede vivir permanentemente del odio hacia quien vive mejor, sino buscar la manera de escapar de esa pobreza injustificada, mientras su mandatarios nadan en la abundancia.

  
Los psiquiatras tratan de entrar en la mente de los "hombres bomba", a fin de atajar la amenza terrorista, pero con escasos o nulos resultados. Hace mucho tiempo que el terrorismo suicida fue implantado entre los palestinos, pero esa no es la mejor forma de luchar contra su infortunio. Sin otra arma que su cuerpo y un cinturón cargado de varios kilos de TNT se lanzan a la calle más concurrida, o en un mercado repleto de gente inocente, que están haciendo su compra diaria, y hacen estallar el artefacto del que son portadores, al solo efecto de hacerse notar. De llamar la atención del mundo sobre sus precariedades. Efectivamente son ellos quienes tienen que luchar conta su infortunio, pero esa no es la manera. 


Con su inmolación no solucionan otra cosa que demostrar su impotencia. Cada año mueren decenas de inocentes con este sistema suicida, implantado por los seguidores de sectas que no tienen otra forma de llamar la atención del mundo. Afortunadamente, sus jefes, los grupos radicales de Hamás, la Yihad Islámica y los Mártires de Al Aqsa tienen cada día mayores dificultades en reclutar inocentes dispuestos a inmolarse. Aún así no les faltan muchachos que, ignorantes de la realidad, se prestan a tales barbaridades, por una causa de difícil solución. La población patestina tiene sus razones para rebelarse contra el orden establecido, pero hay otras formas de luchar, más efectivas y no tan destructivas.


¿Cómo se explica que haya gente dispuesta a morir, siguiendo las órdenes de quienes nunca serían capaces de hacer tal barbaridad, ni aún por los hijos de su misma sangre?. Ningún acto terrorista puede tener justificación para llevarse a cabo. Hay otros caminos para reclamar los derechos que una parte de la humanidad puede y debe reclamar. Ese es el punto a favor de los paises democráticos. No hay mayor riqueza en este mundo que la libertad de voto y eso es lo que deben de perseguir los habitantes de paises autoritarios y dictatoriales. Ahí es donde han de poner las bombas, si sus mandatarios no buscan el bienestar general. Matar inocentes no es el camino y las bombas humanas es una aberración dictatorial que hay que eliminar.


¿Qué clase de religión es esa que invita a sus jóvenes a conseguir sus objetivos inmolándose y llevándose por delante decenas de vidas inocentes?. Resulta de todo punto increíble que haya voluntarios que crean sus mentiras de odio y sus promesas de convertirse en mártires premiados con un lugar en el Paraíso, donde disfrutar de sexo ilimitado con las más hermosas vírgenes celestiales. ¿Cómo es posible que todavía haya gente con tanta ignorancia?. Y lo que resulta más impensable es que algunos de los llamados hombre-bomba tengan formación universitaria. Hasta ahí llega el lavado de cerebro que se lleva a cabo con los jóvenes que utilizan para tales locuras. Un adoctrinamiento que merece el mayor de los castigos.


Porque ese asesino en potencia, rebozado de dinamita y dispuesto a inmolarse en el lugar más trasnsitado, no tiene culpa de nada. Es una especie de robot incapaz de darse cuenta de lo que está dispuesto a hacer. Ese personaje no nace así, sino que es educado en el odio y en el sacrificio por Dios y por los demás. Un alma capaz de ofrecer su vida por todos esos valores merece nuestro perdón, puesto que no es consciente de lo que va a provocar. Por lo tanto la única forma de erradicar esta barbarie no es a base de educación y eliminación del analfabetismo, sino de aislar a los verdaderos culpables de este extremismo y sustituirlos por gente ecuánime y moderada. Ellos son los culpables de esas matanzas crueles e injustificadas.

Rafael Fabregat Condill

2 de marzo de 2026

3333/047- DE LAS ESPINACAS, AL HUEVO FRITO.


Ni las espinacas de Popeye son milagrosas, ni el huevo frito un asesino en serie. ¡Cuanta tontería...! La publicidad y la obsesión por las dietas, son caldo de cultivo para la proliferación de mentiras, que van a volver paranoico a más de uno/a. Ni el colesterol es tan malo ni lo ligth adelgaza. Según mandan esas leyes que tantos se saltan, los productos Ligth han de contener un -30% de calorías inferior al mismo producto producido de forma normal, pero son muchos los artículos que no cumplen esas especificaciones. De momento, no hay producto alguno que tenga un 0% de materia grasa y mucho menos chocolates y mahonesas. Los alimentos Ligth no adelgazan por sí mismos. Como mucho, lo único que ofrecen es un contenido con algo menos de carga energética, que ya es algo, pero nada más.

 
Todos los alimentos y bebidas Ligth continúan teniendo un determinado número de calorías que, si las consumes en exceso, van a aumentar tu peso sí ó sí. Ya no digamos que algunos productos, especialmente las bebidas bajas en calorías, pueden causar alteraciones del metabolismo que si las consumes pueden hacerte engordar por mucho que en su envase figure ese simpático anglicismo, puesto que estimulan el apetito. Pruebas realizadas al efecto han  demostrado que quienes tomaban esas bebidas comían más que los que se limitaban a tomar agua. Se diga lo que se diga, desde todos los puntos de vista, para acompañar las comidas, no hay mejor bebida que el agua. Ocurre lo mismo con los edulcorantes artificiales que, si no hay un problema de diabetes, el consumo de azúcar es mejor para nuestra salud. 


Sea cual sea la comida que pongas en la mesa, la compañía de una ensalada siempre es beneficiosa para una buena digestión, para que la dieta esté más equilibrada y para que se aporte al organismo las necesidades de vitaminas que requiere una buena salud. Ya sabemos que los niños y gente joven en general son poco partidarios de las verduras, pero debemos enseñarles que son muy necesarias para una buena salud. Lo mismo ocurre con la fruta ya que, desgraciadamente, tampoco es lo que más les apetece pues les gusta más un postre lácteo elaborado, aunque sea casero. Lo dulce les gusta más, pero no hay postre mejor para el organismo que una pieza de fruta del tiempo, rica en agua y vitaminas de todo tipo. Es conveniente educarles en este sentido y que no prescindan nunca de ella.


En cuanto al mito de que comer mucho huevo era malo para la salud, ha resultado ser otra paparrucha que nadie sabe de donde salió. Por fin la ciencia ha demostrado que el huevo es la panacea de la alimentación y de hecho hay muy pocos alimentos que sean más completos, sanos y nutritivos, siempre naturalmente que se trate de personas saludables. El mito de que su consumo diario pueda provocar un riesgo cardiovascular ha sido desmentido por los profesionales médicos. No obstante, como en todo, tampoco hay que pasarse. Los científicos han garantizado el consumo de un huevo diario y ocho semanales, como parte de una dieta equilibrada, pero hay estudios que hablan de que incluso dos al día tiene más beneficios que problemas, ya que el colesterol del huevo apenas incide en nuestra sangre.
¡Me encantan los huevos...!

Rafael Fabregat Condill

1 de marzo de 2026

3333/046- MEGACIUDADES DEL MUNDO ACTUAL.


No entiendo el por qué de tanta masificación. Ya sabemos que cada día somos más y que este mundo está empezando a saturarse de forma irreversible pero, ¿qué necesidad hay de que se viva en ese abarrotamiento de personas y cosas, entre millones de vehículos y aire contaminado?. En fin, supongo que, como siempre sucede, será una cuestión económica pero habrá otras maneras de vivir, menos apelotonados y respirando un aire mejor. 
No creo de ninguna manera que no haya soluciones mejores para trabajar y, sobre todo, para vivir. Somos muchos, ya lo sé, pero el mundo es grande y hay millones de m2 de espacio útil en mejores lugares donde poder ganarnos la vida y construir nuestra casa sin tener que estar dando codazos todo el día, unos a otros.


¿Es que nos hemos vuelto locos?. ¿Cuantas horas de vida se pierden en esos atascos interminables?. El auge económico de ciertas ciudades pagan un precio medioambiental terrible y, por lo visto, nadie hace nada por evitarlo. Ciudades como Shanghai (China) es cobijo de 30 millones de personas y por si fuera poco, a la contaminación de los vehículos que se mueven cada día por sus calles, se queman 10 millones de toneladas de carbón al año. ¿Cómo puede respirar allí la gente?. Pues bién, si estas cifras les parecen escandalosas, resulta que, según las previsiones, esto no ha hecho más que empezar ya que el país está abandonando el campo y todos marchan hacia las ciudades para mejorar (?) su vida, Será para ganar algo más de dinero, pero no para vivir mejor.



Y como Shanghai, está Bangkok, HongKong, Singapur y un largo etcétera. La información está a la orden del día y nadie quiere seguir trabajando la tierra para no ganar nada. El flujo migratorio hacia las ciudades, procedente del campo y es imparable. En el mundo occidental este crecimiento sucedió a lo largo de los años, siglos quizás, pero en Extremo Oriente este hecho, además exagerado, ha sucedido en poco más dos décadas, debido a la globalización que el mundo ha llevado a cabo. El bajo coste de la mano de obra ha traslalado a esta parte del mundo la fabricación de todo lo que el resto del planeta necesita y, aunque se ha llegado a cotas muy altas de mecanización, toda la mano de obra es poca y la gente está abandonando el campo, en busca de mejores salarios. Y la contaminación se ha hecho insostenible.


No se sabe qué puede pasar a largo plazo, ya que el campo es el que nos produce la comida que todos necesitamos para vivir. De todas formas también en eso han llegado las técnicas más avanzadas, hasta el punto de que las hortalizas se producen sin tierra. (?) Sí, sí, lo han leído bién. Con una pequeña maceta e incluso sin ella, las plantas viven y producen alegremente, ya que el sustento que necesitan lo reciben junto con el agua, por medio de canales o riegos por aspersión. Una lluvia que les refresca, al tiempo que les aporta todo el alimento que necesitan. La ciencia ficción está convirtiéndose en palpable realidad a marchas forzadas. Si el mundo no revienta antes de tiempo, no se sabe donde iremos a parar, porque todos estos adelantos científicos están también presentes en la tecnología armamentística.


Nuestro mundo tiene sus límites y la superpoblación no solo está presente en las grandes ciudades. Los pequeños pueblos tampoco paran de crecer y el antaño pueblo tranquilo donde todos los vecinos se conocían y saludaban a cada paso, está también desapareciento. En poco más de una década los pueblos, antes rurales al 100%, han doblado su población y ya casi nadie vive del campo. Hasta las fincas de naranjos, presentes en nuestro litoral, están abandonándose por falta de rentabilidad. La mano de obra sin cualificación alguna, procedente de África y del Este de Europa, lo está saturando todo. Nada podemos decir al respecto, pues todos tenemos derecho a buscar un mundo mejor que aquel en el que nacimos. Por mucho que creamos que España es uno de los países afortunados, también los españoles buscan en otros países mejores condiciones de vida. Una locura que nadie sabe cómo acabará...

Rafael Fabregat Condill