20 de agosto de 2015

1859- ANTES DE SENTARTE, MIRA.

De la misma forma que hay mucha gente que morirán de viejos sin verlo, también hay otros muchos que lo han visto más de una vez. Tal como reza el título de esta entrada, antes de sentarte en la taza del inodoro mira pues son muchas las opciones de que puedas ver alguna rata nadando tranquilamente, con el consiguiente susto para quien va con prisas a lugar tan familiar para todos. Se ha demostrado que para una rata, no importa su tamaño, es sumamente fácil ascender desde las alcantarillas hasta la taza de nuestro inodoro. Gracias a sus finas uñas y a su envidiable agilidad los roedores pueden ascender por tuberías totalmente verticales sin problema alguno. 


Quien escribe esto sufrió hace ya muchos años una invasión de ratones de gran tamaño en su desván, sin poder imaginar cómo y por donde habían accedido al mismo, máxime teniendo en cuenta que entre el almacén y garaje de la planta baja y el citado desván hay una vivienda, siempre correctamente cerrada y por la que estaba claro que aquellos grandes ratones no habían pasado. Más tarde se averiguó que los roedores habían subido desde la calle por el canalón de desagüe de la cubierta de la casa, unos 10 metros de altura, que recogía el agua de lluvia en un pequeño terrado que tenía este desván para tender la ropa tras su lavado.


Como he dicho antes estos grandes ratones (200/300 gr.) habían accedido desde la calle hasta el desván pero, de la misma manera, hubieran podido hacerlo desde las alcantarillas al inodoro. En un momento determinado, estos asquerosos animalitos pueden reducir su caja torácica y pasar por agujeros de diámetro muy inferior al de su cuerpo, hasta el punto de que una rata de tamaño medio puede pasar por huecos del tamaño de una moneda. ¿Y qué pasa con el agua? -se preguntarán. Pues nada, no hay problema alguno puesto que aguantan perfectamente sin respirar más de tres minutos. Si les llega una avalancha de agua, se agarran y cuando se vacía la tubería siguen su marcha. Cuando llegan al sifón del inodoro incluso se permiten hacer una parada de descanso puesto que allí siempre hay una buena burbuja de aire. Llegados a este punto el animalito no suele salir más allá, pero puede quedarse en el sifón tanto como le apetezca puesto que allí tiene todo lo que necesita para vivir. 


Además de agua en abundancia, de vez en cuando los humanos les obsequian con una dosis de excrementos que son para ellas una auténtica delicia repleta de nutrientes. Así pues, si es usted alguno de los mortales que en determinado momento se encuentra con una rata viva en la taza del WC, no se preocupe en absoluto ni llame al servicio de recogida de animales. Tire de la cadena y ya está. Claro que esto solo vale en el caso de pequeños roedores, ratas de tamaño pequeño a mediano. Cuando se trata de ratones grandes la cosa se complica por dos razones bien diferentes. En primer lugar por su posible mordedura, de resultado incierto debido a la peligrosa infección de la herida y en segundo lugar porque las ratas grandes sí que salen del inodoro sin ninguna dificultad. ¡Uy que miedo...!

RAFAEL FABREGAT

18 de agosto de 2015

1858- SANCHO DÁVILA, el Rayo de la Guerra.

Así apodaron al capitán Sancho Dávila Daza, mano derecha del III Duque de Alba. Nacido en Ávila en 1523, viajó a Roma para estudiar la carrera eclesiástica, aunque abandonó los hábitos en 1543 y en 1545 inició su carrera militar en los ejércitos del emperador Carlos V. Luchó contra los protestantes alemanes, contra los turcos e incluso contra el propio papa Pablo IV en las Guerras Italianas. Ascendió a capitán en 1561. Si ser amigo de un noble nunca fue fácil para un simple capitán, mucho menos lo fue tratándose de Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, patriarca del ejército español. La estima del Duque de Alba a su capitán, era tan elevada que podemos decir que sus vidas militares corrieron parejas a lo largo de sus vidas. Hijo de un comunero de Ávila y por lo tanto poco de fiar a los ojos del rey, Dávila se marcó los objetivos de demostrar su valentía en la batalla y la máxima lealtad a sus superiores. En su lucha contra los luteranos alemanes, Carlos V confió el control de sus ejércitos al Duque de Alba. La noche del 24 de Abril de 1547 nueve soldados, entre los que se encontraba Sancho Dávila, cruzaron el helado río Elba a nado y eliminando a los vigilantes tomaron todas las barcas necesarias para trasladar a sus tropas al otro lado del río. 

Creyéndose protegidos por el río los protestantes fueron pillados por sorpresa y hubieron de huir de forma desesperada y sin presentar batalla. Los nueve hombres fueron compensados con cien ducados de plata y Sancho Dávila con la confianza ciega del Duque. Siguieron años de lucha en el Mediterráneo contra los turcos, en la que la suerte fue desigual. Grandes victorias pero también espantosas derrotas que en 1560 sumaron para los españoles 9.000 muertos y 4.000 cautivos entre los que se encontraba Sancho Dávila. Los cautivos fueron liberados en 1561 mediante pacto entre los contendientes y Sancho nombrado por el Duque de Alba jefe de la fortificación de Pavía. Sin embargo tan cómodo y lucrativo cargo no era del gusto de Dávila y cuando el Duque de Alba marchó a la guerra de Flandes le rogó lo llevara consigo. 

Jefe de la guardia personal del Duque, formada por 100 lanzas y 50 arcabuceros, marcharon al frente de 16.000 almas en busca del enemigo. Los cronistas escribieron que jamás se había visto un ejército tan bien vestido, que todos parecían oficiales y príncipes. Sin embargo en Flandes no les esperaban con fiestas y bailes, sino con barro y miseria. En un inesperado ataque nocturno, 300 arcabuceros a caballo y 500 soldados de infantería consiguieron derrotar a las fuerzas de Guillermo de Orange, a pesar de estar atrincheradas. El Duque de Alba repartió 4.000 hombres por las principales guarniciones de Flandes y licenció al resto. A Sancho Dávila lo puso al frente de la ciudadela de Amberes. Su alta posición, no por todos aceptada sabiendo su modesta procedencia, le llevó a casarse en 1569 con Catalina Gallo, hija mayor del banquero Juan López Gallo. 

Catalina murió un año después en el parto de su hijo Fernando. 
Quizás a consecuencia de esa desgracia Sancho Dávila solicitó a Felipe II el hábito de la Orden de Santiago. Ser caballero de la Orden no era algo fácil en aquellos tiempos. La Orden mostró dudas por la posible ascendencia judía de sus dos abuelas y comenzó una lucha que lo mantendría en vilo durante varios meses. La investigación dio como resultado que sus dos abuelas tenían ascendencía judía. 
No era puro de sangre y aunque Sancho Dávila nunca pudo digerirlo, en aquellos tiempos los méritos militares pesaban menos que el plasma que corría por las venas. Finalmente el rey Felipe II, con la mediación del Duque de Alba le concedió el hábito de la Orden. Poco después, en 1572, estalló en Flandes la revolución provocada por los altos impuestos y el duro carácter del Duque de Alba que llegó a firmar cerca de 3.000 ejecuciones. Con solo 7.000 soldados hubo de lucharse en tres frentes y contra 20.000 hombres en uno de los episodios más duros de su carrera militar. Las numerosas quejas llegadas a la Corte, por los métodos utilizados por el Duque de Alba, aconsejaron a Felipe II relevarle y hacerle retornar a España en 1573. 

Sustituido por Luís de Requesen y estando éste informado de la valía de Dávila, le situó en su grupo de mando. Una de sus mayores victorias fue en la Batalla de Mock, donde los hombres de Dávila causaron la muerte de Luís y Enrique de Nassau, hermanos de Guillermo de Orange, junto a 3.000 de sus hombres. Desde la Corte, el Duque de Alba felicitó a su capitán como si de un hijo se tratase. Lo mismo hizo Felipe II que le prometió grandes mercedes a su regreso. La gran hazaña quedaría empañada esa misma noche al amotinarse las tropas, en protesta por las muchas pagas atrasadas. En 1577 Juan de Austria llegaba a Amberes sustituyendo a Dávila que regresó a España con el cargo de Capitán General de Granada, cargo importante pero sin acción alguna. 

No sería hasta 1580 cuando, intentando conquistar Portugal junto a un anciano Duque de Alba, recuperarían ambos el primer plano militar que latía en sus corazones. El ejército castellano se impuso rápidamente a los rebeldes lusos pero el día 11 de Diciembre de 1582, ya pacificado todo el territorio, fallecía el Duque de Alba a los 74 años de edad. No queriendo ser menos que su mentor, apenas unos meses después fallecía también Sancho Dávila. Lo que no consiguieron los miles de enemigos armados, lo hacía la absurda mala fortuna. Observando como herraban a un potro recibió una coz del animal en un muslo. La herida no parecía grave y cerró limpia, pero unos días después se infectó y produjo la peor muerte que un soldado puede esperar: postrado en la cama.

RAFAEL FABREGAT

17 de agosto de 2015

1857- CON EL CENIZO HEMOS TOPADO.

Es normal que a un "tocapelotas", nacido en la Conchinchina y casado con una maorí neozelandesa le importe un pito la provincia de Castellón y el bienestar de sus habitantes. Lo ya más llamativo, casi surrealista diría yo, es que a un autóctono le dé por arruinar a las gentes de su tierra, entre las que figuran padres y hermanos, paralizando carreteras y aeropuertos en nombre de no se sabe que objetivos. Bueno, sí se sabe: medrar sin doblar la espalda, porque el interés por la gamba de Miravet y el aguilucho cenizo de Vilanova no se lo cree ni su padre. 
Triunfar buscando el bien de tu tierra y el de los tuyos es muy difícil y sobre todo muy lento, hay que reconocerlo. Por increíble que nos parezca, haciendo el bien no se va a ninguna parte. Fastidiando a unos y a otros se llega antes y más lejos, pues gozas de la atención de los medios que siempre buscan la noticia fácil y llamativa. Hace cuarenta años nació entre nosotros una Estrella Polar, encadenadora de máquinas y pintor de paredes ajenas, que pretende dirigir nuestros destinos. Cual barcos a la deriva sus ilusos seguidores miran al cielo buscando su luz entre luceros menos luminosos, ajenos a los peñascos que asoman entre las aguas y entre los que las naves se estrellan y sucumben. Claro que si el barco zozobra, esta clase de capitanes siempre son los primeros en abandonar el barco. Solo los ingenuos luchan por su pueblo.

RAFAEL FABREGAT

16 de agosto de 2015

1856- AMBICIONES.

La RAE nos define la ambición como el deseo exagerado de poseer riquezas, fama u honores. Se trata de destacar sobre los demás y muy especialmente sobre la gente de tu entorno más inmediato. Al fijarnos metas ambiciosas, quiere decirse que queremos sobresalir por encima del resto. No podemos decir que esto sea bueno o malo y menos aún que esta forma de ser y de actuar pueda significar un pecado para nuestras almas. Luchar por mejorar no puede ser un pecado, sino una virtud, siempre que no sea exagerado. La gente inquieta, ambiciosa, es la que mueve el mundo. Sin ellos todavía estaríamos viviendo en las cavernas. La ambición es la que ilumina los cerebros y hace posible que se alcancen objetivos de los cuales todos nos beneficiamos. 


Algunas personas, nada ambiciosas, confunden la virtud de la sana ambición con el pecado de la oscura avaricia. No es lo mismo. El avaricioso se daña a sí mismo y a los demás para conseguir un fin, mientras que la persona ambiciosa busca mejorar, ser mejor y si se tercia, trasladar esa mejoría a los demás haciéndoles partícipes de ella. Los romanos tomaron a la ambición como diosa y le construyeron un templo para adorarla. Se la describía alada, para expresar la amplitud de sus ideas y la rapidez con la que quería converse en realidad. La persona ambiciosa todo quiere mejorarlo y por lo tanto es la mayor prisionera de sus ideales. A nadie quiere molestar con actitud pero, inevitablemente afecta a la gente de su entorno y no siempre para bien.


Sin ambición nada se consigue, pero son muchas las familias que a la hora de educar a sus hijos lo hacen desde la humildad, aconsejándoles que carezcan de ambición. Lo encuentro contraproducente, pero allá cada cual. Yo tampoco aconsejé a los míos que tuvieran ambición, pero sí que hicieran su trabajo lo mejor posible y que intentaran progresar en la vida. La mediocridad no es buena para nada. Ya sabemos que es muy difícil cambiar el estatus de una familia, pero algunos lo consiguen. Son los ambiciosos, los que hacen todo lo humanamente posible por mejorar el modelo con el que partieron desde la línea de salida. Intentarlo de forma sana y sin perjudicar a nadie no puede ser malo y solo los mediocres son capaces de criticarlo.

Humildad no tiene el por qué ser sinónimo de falta de abundancia. Uno puede ser rico y al mismo tiempo ser humilde, que es al fin y al cabo la mayor de las riquezas. Se repite aquí aquella máxima de que "no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita". Yo no creo que la ambición dañe al ser humano. Es más bien la codicia, la avaricia la que provoca ese daño en el indivíduo. Entre otras cosas porque daña al intentar conseguir los bienes que persigue y daña más todavía, ya por envidia, a quienes sí han sido capaces de obtener los resultados perseguidos. Daña el que no mira los medios para obtener los fines. El ambicioso no busca el crecer por crecer, sino que busca la protección, la seguridad y el bienestar que le proporcionarán esos bienes en el futuro.


Esos bienes y esas metas, de no recibirlas de tus antepasados, solo pueden lograrse por medio del trabajo, de la perseverancia y de la sana ambición. Desgraciado aquel que, como los pajarillos, espera que la comida de cada día le sea llegada del cielo. A Dios rogando sí, pero con el mazo dando. Dios ayuda a quienes se ayudan. A quien madruga Dios le ayuda, porque madrugando serás más productivo. Jamás esperé nada de nadie y por eso aprecié tanto lo poco que recibí. Uno tiene que buscar la autosuficiencia, que la consigas o no es otra cosa que ya no depende de nosotros. Pero es nuestra obligación luchar por ella. Como ya he dicho muchas veces en este Blog, los holgazanes que solo piensan en ayudas y subvenciones, no son gente de mi devoción.

RAFAEL FABREGAT

15 de agosto de 2015

1855- LA PLAYA ESTABA DESIERTA Y...

La playa estaba desierta y el mar bañaba tu piel, cantando con mi guitarra, para tí María Isabel. (Los Payos - 1969). Yo lo entiendo. Hay gente a la que estar en la playa sin hacer nada les aburre. El caso no es para menos. Allí tumbado, panza arriba. Sí que es verdad que pasa gente pero claro, si todas son como la de la foto y eres mariquita, ya me contarás...


Claro que, eso sí, puedes hacer castillos en la arena. Aunque no tengas hijos, por allí siempre hay niños que aceptarán tu ayuda. Si no sabes hacer castillos siempre puedes hacer un hoyo gigante y dejarte enterrar... Y si eres mujer o estás en zona de rocas siempre queda la opción de mirar hacia el horizonte o ver como las olas rompen contra las rocas... es muy socorrido. 
La espuma lo inunda todo y salpica a los cangrejos que hay por allí. ¿No os gusta cazar cangrejos en las rocas?. ¡Ay chicas, es que si os ponéis en ese plan...! La playa ya se sabe, agua, sol, arena, gente y niños. Es que, no hay más...


- Mmmm, no sé donde poner la toalla -dicen algunas.
- ¡Aquí, aquí! -responderían muchos si no estuvieran con la parienta, los niños y hasta la suegra. 
Porque allí en la playa, donde nunca pasa nada, de vez en cuando aparece un bombón. Solo es uno de cada mil, pero los bombones existen, tienen piernas y les gusta pasear por la playa. Puedo asegurarlo porque los he visto. Por eso del bronceo y porque se saben admirados por la gente corriente, que somos los otros 999 que estamos allí, con la parienta, los niños y la suegra.
Si esperar al bombón, como quien espera que le salga la Lotería, no es suficientemente distraído, los que tengan tabla pueden también hacer surf. Las olas son algo que nunca falta en el mar. Más o menos grandes, pero siempre hay.


También puedes practicar deportes en equipo. El voleibol o las palas es muy socorrido para hacer contactos (con los vecinos de toalla) ya que la pelotita no siempre se sabe a donde irá. Meterse en el agua siempre es una opción ya que, aunque no sepas nadar, ¡como la profundidad empieza de cero... tú siempre puedes quedarte allí donde te encuentres más cómodo, o mejor acompañado!. Cuidado con tragar agua, es muy salada y desagradable. Si te agrada lo que ves, quédate cerca de la orilla.


En determinados sitios se puede alquilar un patinete, una canoa y hasta una moto acuática. 
A mí lo de volar cometas nunca me dijo nada y menos aún buscar conchas o piedrecitas. Lo de la cervecita con gambas en el chiringuito, me resulta más apetecible. ¿Qué queréis que os diga?. ¡Allá cada cual con sus gustos...!
A la mayoría lo que más les gusta es tostarse al sol. Allí en la arena y, si es posible, a primera línea. Yo lo entiendo... hay mejores vistas. 
La gente, cuatro abueletes chalados, se levantan a las seis de la mañana para poder colocar silla y sombrilla a primera línea. 
Jamás se me ocurrió, ¡como las vistas las llevaba conmigo...!

RAFAEL FABREGAT

14 de agosto de 2015

1854- LA GUADALAJARA MEXICANA.

Guadalajara es, con 1,5 millones de habitantes, la segunda ciudad más poblada de México. Con su área metropolitana suma 4,7 millones de almas. Capital del Estado de Jalisco se localiza en el Valle de Atemajac, en la parte occidental del país. Base fundamental de su economía es la industria tecnológica, aunque cuenta también con industrias del calzado y textiles, así como procesamiento de alimentos. 

La ciudad fue fundada el día 5 de Enero de 1532 por Cristóbal de Oñate y 42 vecinos más, aunque el punto exacto cambió tres veces de lugar debido a las luchas con los indígenas cocas y caxacanes. Finalmente el día 14 de Febrero de 1542 una valerosa mujer, Doña Beatriz Hernández, animó a las ya entonces 63 familias españolas, a quedarse definitivamente en aquel cuarto emplazamiento y a defenderlo de todos cuantos se opusieran a ello. Ante los temerosos colonos allí presentes, el mencionado Cristóbal de Oñate clavó su cuchillo en un árbol que tenía frente a él y declaró fundada la ciudad de Guadalajara en nombre del rey.

En el mes de Agosto del mismo año 1542 llegaron las cédulas del rey Carlos I de España, el título de ciudad y el escudo de armas. Las primeras actividades fueron la agricultura y la ganadería, con la fundación de grandes haciendas que convirtieron a Guadalajara en centro de comercio y abastecimiento del occidente de Nueva España. En 1667 tres núcleos próximos se anexaron a la ciudad consolidando su capitalidad del Nuevo Reino de Galicia y propiciando la llegada dos décadas después de la Universidad de Guadalajara. Fue en esta ciudad donde el cura Miguel Hidalgo declaró abolida la esclavitud y donde destacó en la primera etapa de la independencia mexicana dirigiendo la mayor parte de los movimientos revolucionarios.

Aprovechando que España había sido conquistada por los franceses de Napoleón Bonaparte en 1808, en el virreinato de Nueva España la crisis no tardó en desencadenarse. Ante la ausencia del rey Fernando VII, preso en Bayona y consiguiente falta de autoridad reinante, los políticos independentistas no tardaron en hacer su aparición y las conjuras se prodigaron en Querétaro, donde se le propuso al padre Hidalgo que se uniera al movimiento. Hidalgo aceptó al tiempo que llegaba a Veracruz un nuevo virrey que se aprestó a investigar aquellos rumores de conspiración y llevar a cabo una redada para capturar a los cabecillas. Hidalgo escapó y con el militar Ignacio Allende decidieron lanzarse a una lucha armada antes de que los españoles atajasen dichos planes. 

En la madrugada del día 16 de Septiembre de 1810, Hidalgo convocó a toque de campana a la población y dio el "Grito de Dolores", arenga con la que se inició formalmente la independencia de México. Con apenas 6000 soldados inició la lucha y conquistó varias plazas importantes sin apenas resistencia, siendo nombrado capitán general de los ejércitos sublevados. Siguieron sumándose ciudades pero también masacres y saqueos de las propiedades de los españoles y muy especialmente en la ciudad de Guadalajara. En Enero de 1811 los realistas al mando del capitán general Félix María Calleja, de San Luís Potosí, derrotaron a las tropas de Hidalgo y recuperaron algunas ciudades. 

Calleja recibió orden del virrey de tomar Guadalajara y acabar con la insurrección. En las proximidades del Puente de Calderón, a escasa distancia de Guadalajara, los insurgentes fueron atacados y derrotados. Consiguiendo escapar, Allende y otros dirigentes se dirigían a Estados Unidos para comprar armamento y seguir la lucha cuando fueron apresados por los españoles en las Norias de Acatita, junto a la frontera de Texas. Poco después apareció Hidalgo a caballo, siendo también capturado. Todos fueron trasladados a Chihuahua para enjuiciarles. La mayoría fueron encontrados culpables y ejecutados para después decapitarles y enjaular sus cabezas. El obispo de Durango quiso ejercer su derecho sobre la condición sacerdotal de Hidalgo. 

El Tribunal de la Inquisición lo encontró culpable, siendo excomulgado y liberado del fuero eclesiástico, dejándolo en manos de las autoridades civiles el 27 de Julio de 1811. Juzgado en Chihuahua se le acuso de alta traición y consiguiente pena de muerte. Al amanecer del día 30 de Julio, momentos antes de su fusilamiento, Hidalgo pidió que no le dispararan por la espalda como era costumbre, pidiendo además que le disparasen a su mano derecha que puso sobre el corazón. A pesar de todo ello fueron necesarias dos descargas de fusilería y dos disparos a quemarropa para acabar con su vida, tras lo cual el comandante que dirigió el fusilamiento le cortó la cabeza con su machete para cobrar los 20 pesos que había de bonificación por tal acto. 

Tras este y otros conflictos, en 1821 llegó por fin la Independencia de México, aunque la paz no llegaría hasta bien entrado el siglo XX. En 1964 se celebró el nacimiento del habitante UN MILLÓN. Una década después surgen en Guadalajara movimientos guerrilleros que son perseguidos contundentemente por el Estado que provoca un número indeterminado de "desaparecidos". 
Finalmente el presidente Portillo decreta una amnistía en favor de estos grupos consiguiendo que paren en su lucha. De todas formas el 22 de Abril de 1992 varias explosiones gigantescas destrozan buena parte de los barrios orientales de Guadalajara, debido al derrame intencionado de combustible por el alcantarillado. No se sabe el número de muertos y heridos puesto que el gobierno maquilló las cifras.

Afortunadamente parece que el siglo XXI trajo, por fin, la paz definitiva. Guadalajara es en este momento una de las principales ciudades mexicanas y del continente sudamericano, superando las 30.000 plazas hoteleras. También dispone de varias Universidades y Centros de Estudios Superiores, Centros Comerciales para la compra de todo tipo de productos, así como ciudad receptora de un número importante de turistas de todas partes del mundo. Sede de los Juegos Panamericanos en 2011, goza de modernas instalaciones deportivas e infraestructuras viales y aeroportuarias. En fin, un lugar que no pueden perderse todos aquellos que viajen a México.

RAFAEL FABREGAT