25 de marzo de 2014

1308- EL CASTILLO DE MONTALBAN.


Una de las fortalezas más antiguas a la izquierda del río Tajo. Originalmente moro, pero más pequeño, fue reconstruido por los Templarios en tiempos de la Reconquista. Es el más robusto de los castillos de la provincia de Toledo, motivo por el cual fue sitiado pero nunca atacado en las muchas batallas habidas en la comarca. 


En su interior se conservan restos del castillo moro inicial, abandonado tras la reconquista de Toledo
Son 15.000 m2. rodeados de muralla almenada y torres cuadrangulares, con garitas en sus ángulos de ataque y foso natural de 100 metros de altura al río Tocón en dos de sus caras y fuertes torrenteras en la tercera de ellas. 
Solo la fachada sur da a terreno llano, sobre el que debían de concentrarse las fuerzas defensivas. 
El acceso al castillo se lleva a cabo por medio de dos puertas protegidas por dos grandes torres de planta pentagonal; maciza la de la izquierda y provista de habitaciones la otra, así como de saeteras y matacanes.

Ambas torres están emplazadas sobre el camino de ronda y se accede a ellas por medio de una escalera abierta por el interior de la muralla. 
La torre habitable se halla unida a la del Homenaje ya ubicada en el interior del recinto. 
Justamente por la imposibilidad de ser atacado por las partes que dan al río Tocón, las murallas de esa zona son más débiles y peor conservadas. Este castillo pertenece al ducado de Osuna y se conserva completo en su interior, aunque se encuentra en ruina progresiva, por falta de inversiones. Esta fortaleza es accesible por medio de visitas guiadas. 
Sin embargo lo más curioso de este castillo, como en buena parte de las construcciones antiguas, son sus leyendas. 

Una de las vitrinas del museo.
Ante el rápido avance de la invasión musulmana por la península Ibérica, los visigodos con capital en Toledo decidieron esconder sus tesoros de la rapiña mora antes de escapar. 
Se dice que eran incalculables y entre ellos figuraba la "Mesa de Salomón", un raro objeto de oro, de varias arrobas de peso, en el que se describía mediante jeroglíficos la Creación de mundo y el hombre.
Los visigodos escondieron sus tesoros en sarcófagos y grutas provocando que algunos reyes encargaran su búsqueda posterior. Sin embargo no hubo suerte hasta bien entrado el siglo XIX cuando, en la localidad de Guadamur, fue encontrado el Tesoro de Guarrazar, una parte de aquellas riquezas. 

Los visigodos, en clara huida hacia los montes de Toledo fueron escondiendo su tesoro en diferentes localizaciones, se dice que principalmente grutas y tumbas, motivo por el cual este tipo de localizaciones fueron rebuscadas decenas de veces a lo largo de los siglos posteriores a la Reconquista, aunque sin resultado positivo. Solo el de Guarrazar forma parte de aquella serie de enterramientos del fabuloso tesoro visigodo y por proximidad y características se ha creído siempre que el monasterio visigodo de Santa María de Melque. Este monasterio bien pudo ser uno más de los emplazamientos del tesoro visigodo, pues fue construido por ellos sobre unas ruinas romanas en el mismo término municipal en el que se halla el Castillo de Montalban

Uno de los sitios donde podían haberse enterrado parte de dichos tesoros visigodos podía ser perfectamente esta iglesia o el castillo que nos ocupa en el día de hoy. Se preguntarán que relación tiene una cosa con la otra... Pues la tiene, ¡vaya si la tiene!. 
Se conoce desde muchos siglos atrás que el Castillo de Montalbán, construido posteriormente por los moros, estaba unido a esta iglesia por medio de un largo pasadizo subterráneo, algo más de 5 Km., pero hay más. 
A medio camino parece ser que habría algo parecido a un laberinto. Una intrincada red de galerías que no llevaban a parte alguna y que bien podían ser el escondite perfecto para un gran tesoro. 
Eran muchas las vinculaciones. El arcosolio de la iglesia, largos pasadizos secretos y su vinculación con la Orden del Temple.

Son muchas las ocasiones en las que los Templarios han protagonizado leyendas y tradiciones con tesoros de los que nadie conoce su procedencia. El Tesoro de Guarrazar son una serie de piezas de orfebrería compuestos por cruces, coronas de reyes visigodos, cinturones y otras piezas, todas ellas de oro y engastadas con zafiros, perlas y otras muchas piedras preciosas de gran tamaño y valor incalculable. 
La presencia de joyas bizantinas en los tesoros visigodos era de tal magnitud que se hablaba de que "en la iglesia de Mérida había joyas para llenar varios carros"... 
El tesoro encontrado en Guadamur está repartido entre el Museo Cluny de París y los madrileños de la Armería Real y el Museo Arqueológico Nacional.


Al parecer las galerías que conectaban el Castillo de Montalban con la iglesia de Santa María de Melque se desmoronaron muchos siglos atrás e incluso se ha perdido la pista del enclave desde el que partían. 
Sí que se mantienen las que parten de la citada iglesia, pero no llevan a parte alguna por los mismos derrumbamientos y la compactación del terreno que los ha hecho desaparecer. 
Que ambas construcciones estuvieran conectadas en algún momento de la Historia es pura leyenda. 
De todas maneras los historiadores de dicho fenómeno aseguran que el funcionamiento de unas y otras son totalmente anacrónicas y por lo tanto difícilmente pueden guardar un secreto común. 
A no ser, claro está, que los musulmanes fueran a construir su castillo justamente a la salida de la galería. ¡Que también hubiera podido ser...! 



El caso es que hemos hablado de todo, tanto o más que del propio Castillo de Montalbán que es el que nos ocupa en el día de hoy. 
Bien, es que tampoco hay mucho que decir. 
El castillo moro inicial fue cedido por Alfonso VII a los Templarios a mediados del siglo XII y ampliado por éstos hasta convertirlo, junto a las dehesas circundantes, en la más importante encomienda de la Orden en Castilla
En 1.308 volvió a manos de la Corona. 

Tras las controversias surgidas a la muerte del rey, su heredero Pedro I de Castilla mandó que se le añadieran nuevas defensas. 
Tras muchas vicisitudes este castillo pasó a manos del don Álvaro de Luna, Condestable de Castilla y sobrino-nieto de Benedicto XIII, más conocido como el Papa Luna
Bajo el reinado de Enrique IV, el castillo fue adquirido por el valido del rey Juan Pacheco, duque y maestre de la Orden de Santiago.



Desde entonces hasta hoy ha ido transmitiéndose a sus sucesores los duques de Osuna aunque, como puede verse en las fotos adjuntas, el estado actual es lamentable y de no tomarse alguna medida podrá ser un montón de ruinas en pocos años.


RAFAEL FABREGAT

23 de marzo de 2014

1307- REPÚBLICA DE RUANDA.

Ruanda es país de África Central sin litoral marítimo. Limita al norte con Uganda, al sur con Burundi, al este con Tanzania y al oeste con la República Democrática del Congo. Es un país muy accidentado, hasta el punto de ser denominado "País de las mil colinas"
Su punto más alto es el volcán Karisimbi, de 4.507 metros de altura sobre el nivel del mar, pero a éste se unen otras muchas montañas volcánicas que superan los 3.000 metros de altitud. 
La superficie total de Ruanda es de 26.338 Km2. entre los que habita una población de 12 millones de personas, de ellos casi un millón en Kigali que es la capital y ciudad más poblada del país. 
Aunque tiene una parte moderna con altos edificios de oficinas y centros comerciales, la mayor parte de la ciudad son casas bajas que se extienden por las colinas adyacentes.

Zona moderna y comercial.
Kigali es una ciudad de nueva creación, fundada en 1.907 bajo dominio alemán que se convirtió en capital del país tras su independencia en 1.962. 
Aunque anteriormente el poder estaba establecido en Butare, tras la independencia se escogió a Kigale como capital por estar ubicada en el centro del país. 
Lógicamente ésto hizo que aumentara rápidamente su demografía puesto que en aquellos momentos apenas sobrepasaba los 5.000 habitantes.
Kigali, centro ciudad.
El 7 de Abril de 1.994 Kigali fue escenario de miles de asesinatos entre los hutu y tutsi, etnias establecidas en Ruanda desde muchos siglos atrás y enfrentadas entre sí por el poder y por sus privilegios. 
Los hutu fueron los primeros en llegar a esta región africana (siglo I d.C.) y dominaron la zona hasta el siglo XV, momento en que llegaron los tutsi desde zonas etíopes, dominándoles y sobreviviendo durante la época colonial.


Kigali, periferia de la ciudad.
Cuando un matrimonio entre hutu y tutsi tenía descendencia, los hijos eran ascendidos al rango mayor y por tanto considerados Tutsi, ya que los hutu eran considerados como simples trabajadores, también desde el punto de vista legal. 
Cuando un tutsi asesinaba a un hutu, éstos podían matarle en venganza, pero si el asesino era un hutu, los tutsi podían matar legalmente al hutu y a otro miembro de la familia a elegir. Esto se mantuvo en época colonial pues el gobierno belga consideró a los tutsi raza superior.

Los pigmeos Twa son considerados primeros pobladores de las tierras de Ruanda y eran cazadores-recolectores. A la llegada de los hutu ambas etnias convivieron en paz. No fue así con la llegada de los tutsi en el siglo XV que, aunque primeramente parecieron adaptarse, un siglo después ya entablaron fuertes luchas con todos ellos, convirtiéndose en señores del territorio. Sin embargo a finales del siglo XIX los alemanes conquistan el país y tras la Primera Guerra Mundial la Sociedad de Naciones entrega el gobierno del país a Bélgica que lo mantiene en su poder hasta su independencia en 1.962. Los belgas, lejos de procurar la estabilidad entre las dos etnias, agudizaron más si cabe las diferencias de clases de tal manera que incluso un auténtico tutsi era catalogado hutu si tenía menos de 10 vacas. La muerte del rey tutsi Mutara III hizo que los hutu se rebelaran demandando la igualdad de derechos. Miles de tutsi murieron y finalmente, con el apoyo de los belgas, los hutu tomaron el poder y instauraron la República de Ruanda

Tras cinco siglos de dominio tutsi los odios estaban muy enconados y la independencia no apaciguó los ánimos. Los exiliados tutsi seguían pidiendo la vuelta al poder y desde Uganda el 6 de Abril de 1.994 iniciaron la invasión del país. Casi un millón de tutsi fueron asesinados y todas sus mujeres violadas. Los 5.000 niños nacidos de esas violaciones fueron asesinados. No fueron los hutu en sí, sino una falange radical, de los que también murieron decenas de miles. Sin embargo casi un 75% de los tutsi fueron aniquilados. A mediados de Julio el gobierno escapa a Zaire, seguido de dos millones de hutu. El Frente Patriótico Ugandés se apodera de Kigali y con el apoyo de Francia y Etiopía se forma un nuevo gobierno interino. Ni Francia, ni Belgica, ni Alemania, con intereses en la zona, fueron solidarios a la hora de parar la masacre. Nadie quería perder su control sobre las zonas mineras donde el oro, plata, uranio y diamantes se extraían en gran cantidad.

La riqueza botánica y faunística de Ruanda es indescriptible, siendo especialmente famosos sus gorilas de montaña. 
Los Grandes Lagos y los inmensos Parques Nacionales, repletos de vida salvaje. Clima templado (entre 12 y 27ºC) y tierra fértil que soporta una alta densidad demográfica. 
Su pluviometría es de 830 mm. anuales, suficiente para que se desarrollen cosechas y pastos para los diferentes animales salvajes de la región. La economía de Ruanda es de simple subsistencia para el 90% de sus habitantes, pues carece ya de recursos naturales y no tiene desarrollo tecnológico. Sigue dependiendo significativamente de las ayudas proporcionadas por Bélgica, a cambio de las cuales exporta café arábigo, té y algunas extracciones mineras de casiterita, estaño y berilio que todavía quedan en las entrañas de esta tierra, antes riquísima.

De momento Ruanda solo tiene aeropuerto en Kigali y carece de ferrocarril aunque China, dedicada estos últimos años a acaparar los minerales raros africanos, parece dispuesta a financiar la construcción de una importante línea férrea que, partiendo del puerto de Mombasa marchará hacia Nairobi (Kenia) y Kampala (Uganda) extendiéndose posteriormente hacia Juba (Sudán del Sur) y Kigali (Uganda). Con esta descomunal inversión los chinos "solo" pretenden impulsar el desarrollo de África del Este, estimulando su producción y abaratando los costes de transporte, a fin de que dichas materias primas lleguen a China a precios mucho más competitivos. Con este acto "altruista" China se gana ¿como no? los favores de los diferentes mandatarios africanos, todos muy legales y democráticos, y se convierte en el nuevo dueño de África.

RAFAEL FABREGAT


22 de marzo de 2014

1306- LOS TOROS, FIESTA O MALDAD.

Decía un famoso escritor, al que incluso el rey de España ha nombrado marqués, que "si a los toros de lidia se les dejara elegir entre ser lo que son o no ser nada, seguramente elegirían ser toros de lidia". Naturalmente el citado escritor, premio Nobel además, es todo un personaje que brilla por méritos propios. 
Pero no es Dios. 
En primer lugar y para que pudieran responder con perfecto conocimiento de causa, a los toros habría que darles una ración de inteligencia racional antes de hacerles la pregunta y quizás otra más los que piensan como el escritor. Ya que dotar de inteligencia racional a los toros es de todo punto imposible, vamos a solucionarlo pasando la pregunta al famoso escritor... 
¿Querría Ud. ser toro de lidia a sabiendas de cual va a ser su destino y final, o prefiere no nacer?. 
Entendemos lógicamente que el citado premio Nobel prefiere nacer, recibir varios puyazos, tres pares de banderillas y, si el "maestro" carece de puntería, media docena de estocadas. 
Si lo quiere así ¡adelante!, pero es que al toro aún no se lo ha preguntado nadie.

Para el profano hay que informar que la "puya" es una lanza cuya misión es doblegar el ímpetu del toro. 
Se trata de una hoja piramidal de acero de 24 mm. seguida de un cilindro de madera encordado. Un total de 8,4 cm. hasta la cruceta que se clavan en el morrillo del toro cortando la carne y no separándola como haría otro diseño de punta más racional. No es racionalidad lo que se pretende, sino efectividad. La inventiva taurina no tiene límites. Hay que conseguir los efectos deseados sin espantar al espectador. 
Para no rajar al animal es para lo que la hoja piramidal es tan corta. Todo está perfectamente calculado. Entra y abre camino a la madera encordada, un elemento de tortura que impide que haya corte lateral. El encordado actúa como una especie de sierra que destroza literalmente el músculo y los vasos sanguíneos, provoca un dolor insoportable y una hemorragia que le desangra y humilla.

No pasa nada. El señor marqués quiere seguir siendo toro de lidia y la Fiesta continúa. Los clarines anuncian cambio de tercio y el picador sale de la plaza al tiempo que matador o banderilleros recogen sus pares respectivos y citan al animal. Las banderillas... ¡bah!. Una fruslería. Unos "simples" palos de madera, con un pincho de acero de 60 mm. y de 80 mm. si son "negras". Las banderillas llamadas "negras" se ponen al toro que no se ha dejado picar suficientemente. Unas y otras son para espabilar al animal que ha quedado medio muerto con los puyazos. El pincho es un arpón de 16 mm. de ancho (20 mm. para las negras) que impide que la banderilla se desprenda. El objetivo del palo es transmitir dolor al toro en cada movimiento, actúa de palanca y el pincho va hurgando en el músculo provocando un tormento continuo que le mantiene "vivo" a los ojos del espectador.

Sigue la tortura para el toro y la Fiesta para el espectador. El "maestro" coge la muleta y una espada simulada, dándole varias tandas de pases a cual más pintoresco que no es menester pormenorizar. Junto con el capote usado al inicio no tiene otra misión que el lucimiento del matador. Cuando el toro ya no da más de sí, el torero cambia la espada simulada con la real. Una hoja de acero de 88 cm. de largo hasta la empuñadura, de ancho no especificado y aristas biseladas a fin de que entre con facilidad entre las costillas del animal. Es destacable la curvatura que presenta en el primer tercio de la hoja puesto que el objetivo del matador es alcanzar el corazón o cortar los vasos sanguíneos próximos que lo rodean a fin de que el toro caiga con la máxima rapidez posible. Para conseguir ese objetivo el estoque tiene que entrar muy vertical, algo de muy difícil ejecución.

Esquivar esa última embestida del animal, en busca de la muerte, es arriesgado y demasiadas veces son necesarias varias estocadas puesto que el acero no encuentra camino a esos puntos vitales fulminantes. Cuando la suerte está bien ejecutada, la hoja curva del estoque permite que el matador presente una estocada tendida y que sin embargo la punta se dirija a esa zona del corazón. Todas las "herramientas" de la lidia están estudiadas al milímetro, al objeto de conseguir el espectáculo deseado y el menor riesgo posible para el matador pero, aún así, las diferentes suertes del toreo raras veces son ejecutadas con la escrupulosidad que debería ser exigible. El resultado es un espectáculo bochornoso y macabro, antihumano, con toros varias veces estoqueados que vomitan sangre de forma lamentable y no acaban de caer...

La Fiesta... ¿Qué fiesta?. Ver sufrir a un animal no es ninguna fiesta. Con más de cuarenta años cumplidos me hice el ánimo un día y fui. Yo no soy de los que habla por hablar. Quería verlo con mis propios ojos. Me horroricé, pero aún así repetí por aquello de que un mal día lo tiene cualquiera. Más de lo mismo... Al son de los diferentes pasodobles, la banda de música intenta dar espectáculo y color a una tragedia. La tragedia de unos pocos y los fajos de billetes que otros muchos se llevan para su casa. Yo siempre digo que la libertad ante todo. Los que quieran ir que vayan, pero con mi dinero no se fomentarán tales salvajadas. El toro, dicen los que piensan como el marqués-escritor, nace para eso. Pues bien... Mi vida y mi muerte serán quizás peores que la de ese toro, pero yo no quiero morir para divertimento de las masas. Los anfiteatros romanos son historia pasada...

RAFAEL FABREGAT

21 de marzo de 2014

1305- LOS LAMECULOS.

Iglesia de Santa María de los Reales Alcáceres de Úbeda. Siglo XIII.
Dicen de las putas que es el oficio más antiguo del mundo, pero no estaría yo tan seguro. 
No vamos a discutir, pero el lameculos ha existido siempre. Además suele ser hereditario. Tiene grandes recompensas pero, claro, para estar toda la vida lamiendo mierda hay que nacer. No es algo que se aprenda. En primer lugar, no has de ser sinvergüenza y con pocos escrúpulos. Es más, para soportarlo has de formar parte de esa misma mierda, única forma de que no te den arcadas. 
Aquel que no ha nacido entre el nauseabundo olor de las cloacas de la vida, no puede soportarlo, le supera. 
Algunos se engañan a sí mismos, pensando que engañan a los demás, sin darse cuenta que forman parte de la propia mierda. No vale la teatralidad. Si lo soportas es porque eres como el que tienes enfrente, delante de tus narices y de tu lengua.

El lameculos nace, no se hace. Es importante también saber qué culos has de lamer. Todos no valen. Actualmente las cosas han cambiado mucho, pero en los años de posguerra y durante toda la vigencia de la dictadura, era común en los pequeños pueblos que los de "derechas" y sus lameculos tuvieran privilegios que no todos disfrutaban. Natural. De haber sido igual para todos, no serían privilegios. 
Sin embargo los pobres, justamente por carecer de todo, tenían el orgullo de no mover su lengua entre el culo y las pelotas de los que mandaban. ¡Solo comeré patatas hervidas -pensarían ellos- pero estarán limpias...! ¿Acaso la vida pasa más despacio para los ricos y sus lameculos?. Pues no señor. En eso Dios fue justo. Al final todos cantaremos Gloria. Los ricos, los pobres y los lameculos. Estos últimos con bastante halitosis, por cierto.

En mi pueblo, como en todos los pueblos de España, había media docena de familias que se dedicaron toda su vida a lamer el culo de las familias pudientes de la localidad. 
A esas familias "ricas", que pasaban tanta hambre como los pobres, se les unía el párroco, los maestros de escuela y los Guardias Civiles. Justamente todos los oficios que más hambre pasaban, pero tenían el poder. 
En aquellos momentos había pocas diferencias entre el plato de los pobres y el de los ricos, pero sí en el poder que ejercían directa o indirectamente en el Ayuntamiento, las escuelas  y al iglesia. Porque también los miembros de la iglesia eran fieles servidores y protagonistas de las fuerzas vivas de la localidad y su unión con alcalde y guardias civiles los convertía en dioses. Hambrientos, pero dioses al fin y al cabo.

En los treinta y tantos años que duró la dictadura en España, la vida de los pueblos se dividía por clases: ricos, pobres, élite política o social y los citados lameculos. Para los que no habían nacido en buena cuna y querían codearse con las altas esferas, lo de ser lameculos era una oportunidad nada despreciable, porque los lameculos eran gente pobre (agricultores, panaderos, etc.) pero siempre apreciada. En una época en la que el papel higiénico no existía, tener a un lameculos a tu servicio debía ser algo de agradecer. Y se agradecía naturalmente, claro que se agradecía. Ser amigo del maestro o del cabo de la Guardia Civil era el súmmum. Ya no digamos si lo eras también del cura, porque a los curas también les gustaba. Y del alcalde, que además era siempre uno de los ricos de la localidad...

Que tus padres fueran lameculos te abría todas las puertas. Tenías acceso al pan, arroz, judías, aceite y mantequilla americana, estabas mejor atendido en la escuela, incluso en verano podías ir gratis de campamento con el Frente de Juventudes. Para mí, que lo de las vacaciones se inventó entonces. (!) 
El lameculos elegía para sus hijos, amiguitos de parecida índole o superior, a fin de que la "especie" se perpetuara... 
Claro que el defecto del pobre, además de ser pobre, es que suele ser orgulloso. ¡Como no tenemos nada más...! 
Y claro está que con orgullo no se puede ejercer el oficio de lameculos, motivo por el cual el estatus de la élite te está vetado. Eres una especie de leproso; sano, pero leproso al fin y al cabo. No destaques en nada ni llames la atención -me decían mis padres- pero yo siempre fui un rebelde... 

Jamás fui persona aduladora y servil. Una de mis grandes metas en esta vida ha sido no necesitar a nadie y, para bien o para mal, lo conseguí. 
Que nadie me envidie por ello, pues tiene más cosas malas que buenas. Además no es propio de mi forma de ser, la vida me empujó a ello. 
Sin embargo soy enemigo de que las cosas se consigan lamiéndole el culo a nadie. 
El que no valga para autónomo que sea eventual. No pasa nada, todos son necesarios y ninguno imprescindible. 
Aquellos tiempos pasaron, pero no del todo. 
Por muy extraño que pueda parecer, en el siglo XXI sigue habiendo lameculos y con las lenguas más largas, si cabe. 
Es innato de la raza humana. 
Siempre habrá gente que, no sabiendo hacer la "O" ni con un canuto, necesitan vivir, fundar una familia, progresar... 
¿Qué le vamos a hacer?. ¡Es lo que hay...!

RAFAEL FABREGAT

20 de marzo de 2014

1304- ¡QUE TIEMBLE CALIFORNIA...!


De momento, hasta ahora, este año no ha habido heladas en España, por lo que la cosecha de almendras puede ser impresionante. Contribuirá a esa extraordinaria cosecha el hecho de que en las regiones mediterráneas los bajos precios de la naranja han aconsejado el arranque de muchos huertos, que están siendo convertidos en campos de almendros. Un cultivo más económico puesto que no es necesaria tanta agua, abonos, ni tratamientos fitosanitarios.

Ahora sería conveniente, eso sí, que los gobiernos subvencionaran la producción y no el número de árboles. No hace falta ser un lince para saber que lo que sucede con la aceituna es una protección de los latifundios, en detrimento del pequeño agricultor que sí lucha por el aumento de la producción. En fin, un atraco más del sistema, que los gobiernos de izquierdas nunca corrigieron. ¿Lo corregirá la derecha?. Pues tampoco. 
¡Ay Señor!. Mismos perros con distintos collares...

RAFAEL FABREGAT

1303- LOS MONASTERIOS ESPAÑOLES.

Monasterio de Suso (siglo VI) San Millán de la Cogolla. (La Rioja)
Ninguno de los primeros monasterios españoles ha llegado a nuestros días. Se erigieron en el siglo IV y eran humildes, construcciones levantadas al amparo de santuarios o de enterramientos de mártires ilustres. La palabra monasterio se lee por primera vez en una carta del año 398 dirigida por San Agustín al abad del Monasterio de Cabrera. Monasterios casi trogloditas, algunos emplazados en auténticas cuevas donde los eremitas preferían vivir alejados del mundanal ruido. En esa primera época, los ermitaños aprovechaban oquedades de montaña que excavaban a fin de ampliar el espacio disponible. Aprovechando el natural desnivel del terreno solían construir en dos niveles, dedicando la parte baja a la oración y la superior a habitaciones. 

En el siglo VI, con la llegada de los visigodos y su cristianización, cambian los usos y costumbres de esos primeros monasterios que, de aquella vida ermitaña, pasan ahora a la comunitaria. Finalizan pues las costumbres eremíticas y comienza la vida más agradecida de vivir en comunidad. Sin embargo se mantiene su preferencia por el medio rural, apartados del ajetreo ciudadano y especialmente de la decadencia de las ciudades romanas de la época. 
Con el crecimiento fueron necesarias unas reglas que permitieran una cierta organización. Esta reglas se leían en la Sala Capitular y con ellas se iban marcando las diferentes conductas a seguir, tanto para el trabajo, como para el vestuario, comidas, etc.

Monje trabajando en el monte.
Varios personajes, hoy considerados Santos, contribuyeron al establecimiento de dichas normas: San Agustín, San Benito, San Braulio, San Basilio, San Bruno, etc., etc. 
Cada orden está fundamentada sobre las reglas que dan nombre a la misma y que son establecidas por el fundador pero todas ellas tienen en común el voto de pobreza y trabajo comunitario, lo que redunda en el esplendor del monasterio que representan. 
Aunque se reparten por toda la geografía, la gran mayoría de monasterios se extienden en el tercio norte peninsular.
En esa segunda mitad del primer milenio muchos de ellos serán abandonados y quedarán en ruinas, al tiempo que otros aumentarán en protagonismo y capacidad. 

Trabajando en el scriptorium.
No olvidemos que con la llegada de la Edad Media los monasterios evolucionaron, creando granjas, hospitales y grandes fincas de viña y otros cultivos que aportaran el sustento de la comunidad y el desarrollo de la misma. En beneficio de la comunidad, para su acceso, los monjes abandonaban sus posesiones y hacían voto de pobreza, pero sin abandonar el trabajo y las penurias de toda índole como sacrificio de santidad y obediencia. Algunos incluso vestían ropas sin teñir. Decenas de órdenes poblaron Europa, unos con ejemplo de pobreza, otros como soldados de Cristo, pero todos en beneficio de su comunidad. Los que se mantuvieron activos, a lo largo de la Edad Media cobraron relevancia como predicadores de la cristiandad y como difusores de la cultura. 

Extrayendo la miel de las colmenas.
En las "guerras de religión" muchos conventos fueron saqueados y destruidos, a la vez que dispersados sus monjes con grave peligro de su integridad física. 
Cuando los ánimos se apaciguaron se crearon nuevas órdenes que impartieron su predicación por el mundo de las misiones. 
La práctica totalidad de los monasterios más importantes han conservado sus edificios y la actividad religiosa de su comunidad, que mantienen actualmente gracias al turismo rural. Ya en el siglo XXI cobra importancia el turismo cultural y artístico por lo que las Rutas de los Monasterios es uno de los destinos más consolidados. 
Algunos de esos monasterios tienen incluso servicio de hospedería y brindan al viajero la posibilidad de compartir esa vida de retiro y espiritualidad. 

Hospedería del monasterio de Silos.
Una experiencia cuanto menos distinta que algunas personas quieren experimentar, aunque solo sea un simple fin de semana. Para los monjes es una ayuda económica nada despreciable, aunque para acceder a este servicio hay que reservar con antelación, puesto que la disponibilidad no es muy alta. Algunos monasterios son mucho más que un centro religioso y de oración. Todos ellos forman parte de la Historia de España pero, algunos van más allá y son incluso patrimonio del Estado. Dentro de sus paredes hay algunos de los más importantes Paradores Nacionales de nuestro país. No en balde fueron patronazgos reales y depósito de muchas y grandes piezas artísticas, entre las que destacan pinturas, tapices y esculturas de los más famosos artistas. 

Hospedería del Real Monasterio de Guadalupe. (Siglo XIII)
Estos destacados monasterios se han convertido en hoteles de cinco estrellas, pero en los que la comunidad religiosa tiene sus espacios y sus momentos. 
Como se ha dicho anteriormente, los monasterios fueron centros de cristiandad pero también de cultura. Incluso algunos monjes se desplazaban a las escuelas para impartir la enseñanza, del mismo modo que otros se dedicaron a mejorar los cultivos, mejorar algunos trabajos artesanales y divulgar artes de molienda y cocina. 
No debemos olvidar que los monjes de aquellos primeros monasterios eran gente culta, muy por encima de las gentes del medio rural. Son cientos los monasterios construidos en aquellos primeros siglos cuya cifra, una vez centralizados, no cesó nunca de aumentar. 

RAFAEL FABREGAT