La Sagrada Biblia nos dice que pecado es cualquier pensamiento u obra que vaya en contra de la Ley de Dios. Así de simple. Según allí se cuenta, los Mandamientos le fueron entregados a Moisés en el monte Sinaí por el propio Dios, claro que los sacerdotes esas cosas no se las creen y por lo tanto, si ellos no lo creen, ¿qué vamos a creer nosotros?. De todas formas pecados los hay de menor y mayor importancia. Los menores, llamados veniales, no es menester ni nombrarlos puesto que, por su propia naturaleza, carecen incluso de importancia como para llamarles pecado. Minucias, cosas de niños... Tanto es así que el pecado venial no rompe la alianza con Dios e incluso es perdonado directamente por el simple arrepentimiento. El problema del pecado venial es que, si no se corrige, nos envuelve y nos acerca al pecado mortal, lo cual ya es cosa más seria, pero tampoco a esos temen los sacerdotes, será que ellos tienen inmunidad eclesiástica.
Del pecado venial al mortal solo hay un paso: el de hacer un mismo acto deshonesto con pleno conocimiento de causa. Es decir: "Sé que es pecado, pero lo hago igualmente". Eso es pecado mortal y dentro de ese tipo de pecados los más graves son sin duda los siguientes:
4º.- Honrarás a tu padre y a tu madre, especialmente en lo referente a respetarles y proporcionarles ayuda, así como alimentos y atención en su vejez.
5º.- No matarás, ni causarás daño de palabra u obra a tus semejantes.
6º.- No cometerás actos impuros. Se nos pide que tratemos la sexualidad solamente como forma de procreación. Practicar sexo de forma lujuriosa ofende a Dios y es pecado mortal; uno de los siete pecados capitales y el más extendido entre el clero. Sexo con quien no sea tu cónyuge.
Nadie considera en pleno siglo XXI que vivir en pecado sea acostarse con otra persona sin estar casado, pero sí hacerlo con menores o con personas del mismo sexo puesto que es lujuria explícita.
Según el evangelio de Mateo, para entrar en el Cielo y para tener una buena vida de relación con la sociedad que nos rodea, debemos guardar especialmente aquellos Mandamientos que afectan a nuestra relación con los demás... No mates, no cometas adulterio, no robes bienes ajenos, no des falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre y ama al prójimo como a ti mismo. ¿Es posible, en el mundo de hoy, seguir firmemente todos estos mandamientos?. Bien, poder se puede pero es muy difícil. Especialmente porque para actuar de ese modo haría falta que fuéramos iguales, que todos lo hicieran así, cosa imposible. La inocencia infantil acaba cuando recibes la traición de quien creías tu amigo. Lo de poner la otra mejilla cuando alguien te pega u ofende, no sé si puede hacerse, pero es antinatural y por lo tanto, está claro que nadie lo hace. Es más, nadie espera que lo hagas. Dios lo sabe bien y lo perdona. La caridad empieza por uno mismo.
RAFAEL FABREGAT
CURIOSIDADES QUE NOS RODEAN - Creador Digital - 3.590 artículos - 2.329 seguidores.
7 de agosto de 2017
2466- VIVIR EN PECADO.
Labels:
Apóstoles y santos,
Cosas de la Iglesia,
Curiosidades,
El respeto a los demás,
Pecados del mundo,
Santurrones y comediantes
6 de agosto de 2017
2465- MORIRTE EN GHANA.
Toda una gozada. Siempre se ha dicho que España es diferente pero al país africano de Ghana no le llegamos ni a la altura del betún, al menos en lo que a los entierros se refiere. A mí, cuando esté con un pie aquí y otro allá, que me lleven a Ghana. Os preguntaréis por qué... Pues muy sencillo, porque en Ghana los ataúdes se hacen a medida y de acuerdo con los gustos y características del difunto. Si eres pescador, el ataúd puede ser un pez y si eres taxista un coche en miniatura, pero siempre acorde a los gustos o vida del interfecto.
En los países de cultura occidental nos suena a broma macabra, pero allí es de lo más normal. Casi un espléndido regalo que te hacen amigos y familiares. Es una forma de prolongar tu existencia en este mundo. Por supuesto que el día del entierro la familia se reúne, pero no con llantos y sollozos, sino en una gran fiesta en la que no falta de nada. Por supuesto que la comida y la bebida es todo lo abundante que la familia puede permitirse, pero tampoco falta la música y canciones de quienes se supone que forman el duelo más cercano del difunto. Allí de lo que se trata es que el muerto esté lo más a gusto posible y eso no solamente se refleja en el ataúd, acorde a sus gustos y preferencias, sino también a la comida y a la música que se ofrece a los visitantes el día del entierro. Si al muerto le gustaba el tango o la samba, esa es la música que allí sonará.
Con el éxito actual de las redes, en la actualidad la mayor parte de los ataúdes son réplicas de teléfono móvil. Es más, incluso el aparato real del difunto se deposita dentro del féretro y bien cargado de batería, por si en algún momento quiere contactar con los vivos que ha tenido que abandonar. ¿Tonterías?. Pues vale, tonterías, pero si analizamos nuestros actos en profundidad veremos que el 99% de todo cuanto hacemos son también tonterías. Actos que no llevan a parte alguna. Nacer, crecer, vivir, multiplicarnos y morir. A esa imbecilidad lo llamamos vida, ¡porque no hay más cera que la que arde!. Nuestra mísera existencia es tan solo eso, no hay más. Avaricia, envidias, rencores... Y total, ¿para qué?. Para nada. El caso es que lo sabemos desde el primer momento, pero no podemos evitarlo. No sé si por egoísmo, o por miedo a que nos falte, nuestra meta es almacenar lo máximo posible... Y a los cuatro días, pobres y ricos, fumadores o no, todos marchamos de aquí... ¡con lo puesto!.
RAFAEL FABREGAT
En los países de cultura occidental nos suena a broma macabra, pero allí es de lo más normal. Casi un espléndido regalo que te hacen amigos y familiares. Es una forma de prolongar tu existencia en este mundo. Por supuesto que el día del entierro la familia se reúne, pero no con llantos y sollozos, sino en una gran fiesta en la que no falta de nada. Por supuesto que la comida y la bebida es todo lo abundante que la familia puede permitirse, pero tampoco falta la música y canciones de quienes se supone que forman el duelo más cercano del difunto. Allí de lo que se trata es que el muerto esté lo más a gusto posible y eso no solamente se refleja en el ataúd, acorde a sus gustos y preferencias, sino también a la comida y a la música que se ofrece a los visitantes el día del entierro. Si al muerto le gustaba el tango o la samba, esa es la música que allí sonará.
Con el éxito actual de las redes, en la actualidad la mayor parte de los ataúdes son réplicas de teléfono móvil. Es más, incluso el aparato real del difunto se deposita dentro del féretro y bien cargado de batería, por si en algún momento quiere contactar con los vivos que ha tenido que abandonar. ¿Tonterías?. Pues vale, tonterías, pero si analizamos nuestros actos en profundidad veremos que el 99% de todo cuanto hacemos son también tonterías. Actos que no llevan a parte alguna. Nacer, crecer, vivir, multiplicarnos y morir. A esa imbecilidad lo llamamos vida, ¡porque no hay más cera que la que arde!. Nuestra mísera existencia es tan solo eso, no hay más. Avaricia, envidias, rencores... Y total, ¿para qué?. Para nada. El caso es que lo sabemos desde el primer momento, pero no podemos evitarlo. No sé si por egoísmo, o por miedo a que nos falte, nuestra meta es almacenar lo máximo posible... Y a los cuatro días, pobres y ricos, fumadores o no, todos marchamos de aquí... ¡con lo puesto!.
RAFAEL FABREGAT
4 de agosto de 2017
2464- EL TESORO DE HITLER.
Desde que la gran pantalla nos mostrara los tesoros encontrados por Indiana Jones, los escritores sobre la II Guerra Mundial y los fabricantes de detectores de metales no han parado de ganar dinero a espuertas en base al gran tesoro que todos suponen que Hitler amasaría en algún lugar secreto.
Todos sueñan con ser uno de esos privilegiados que tropiece, de buenas a primeras, con alguno de los miles de lingotes que sin duda puso a buen recaudo el Führer alemán para un día de mañana que nunca llegó a ver.
Desde un par de décadas a esta parte, los cazafortunas se han convertido en legión. Arqueólogos de andar por casa basados, dicen ellos, en declaraciones de antiguos combatientes o en gente que trabajó al servicio del caudillo nazi. La mayoría, por no decir todos, se dejaron cautivar por escritos anónimos y leyendas sin fundamento. Mitos que hablan de un auténtico tesoro que el líder germano amasó durante la contienda y que, siguiendo sus órdenes, la SS salvaguardó en diferentes puntos de Europa. Lo cierto es que los alemanes robaron por toda Europa inmensas fortunas que nunca aparecieron. Según cuentan, más que guardarlo para sí, lo que se pretendía era que semejante tesoro no cayera en manos enemigas. Hans Glück, de 76 años y cazatesoros de profesión, afirma haber encontrado parte de ese tesoro en un bosque del municipio de Arrach, en Baviera.
El hallazgo parece haberle servido de bien poco a Glück ya que el propietario de dicho bosque no le ha permitido excavar en su propiedad. Ese es el motivo de que esté usando a los medios de comunicación como altavoz. De acuerdo con la ley, el protagonista del hallazgo se quedaría con un 3% de lo hallado que, teniendo en cuenta que entre oro y piedras preciosas se estima que sobrepase los 700 millones de euros, ya es una cantidad importante con la que colgar definitivamente el detector de metales en un clavo de la pared del desván. Lo que Hans Glück quiere evitar a toda costa es que el propietario de las tierras lo vaya sacando poco a poco y se quede con el tesoro. De momento lo único que se conoce es la información que recoge el diario Rhein-Neckar-Zeitung, en base a una entrevista hecha al cazatesoros alemán.
La leyenda cuenta que, en Mayo de 1945 y en ese mismo enclave de Arrach, un importante número de prisioneros fue obligado a descargar un tren de veinte vagones con cajas que parecían ser municiones. Lo cierto es que nadie sabe cual era el contenido, puesto que los habitantes del pueblo fueron obligados a permanecer en sus casas. Un joven que intentó llegar al bosque para ver lo que estaba sucediendo, fue encontrado muerto a la mañana siguiente junto a 12 trabajadores en la descarga. No se sabe que nadie del pueblo encontrara ninguna pista más de aquellas cajas. Hans Glück llegó a la localidad con su detector de metales y el mapa de un oficial de la SS capturado por los rusos y que acabó su vida en Siberia. Antes de morir el oficial le dio ese mapa a otro prisionero llamado Willi Jahnke diciéndole que si conseguía llegar hasta allí se haría inmensamente rico. Jahnke logró sobrevivir y al final de la guerra se instaló en Alemania.
El mapa quedó olvidado en un cajón hasta los años 90, cuando Willi y su esposa decidieron visitar el bosque que reflejaba el documento. Desgraciadamente el hombre murió y la mujer, que nunca creyó en la veracidad de aquel papel, se lo entregó al propietario de las tierras que había prestado su colaboración en aquella búsqueda infructuosa y regresó a su hogar. Como afamado cazatesoros, una cadena de TV que lo entrevistaba mostró a Glück el plano que le llevaría a indagar en aquellas tierras. En un viejo almacén de madera encontró un tarro de cristal y dentro del mismo un pequeño mapa y tres balas, que intuyó le advertían del peligro de su búsqueda. La inspección del bosque fue laboriosa pero finalmente Glück encontró la posible ubicación del tesoro. Su lucha está ahora en conseguir que las autoridades, en contra de la opinión del propietario, inicien la excavación.
RAFAEL FABREGAT
Todos sueñan con ser uno de esos privilegiados que tropiece, de buenas a primeras, con alguno de los miles de lingotes que sin duda puso a buen recaudo el Führer alemán para un día de mañana que nunca llegó a ver.
Desde un par de décadas a esta parte, los cazafortunas se han convertido en legión. Arqueólogos de andar por casa basados, dicen ellos, en declaraciones de antiguos combatientes o en gente que trabajó al servicio del caudillo nazi. La mayoría, por no decir todos, se dejaron cautivar por escritos anónimos y leyendas sin fundamento. Mitos que hablan de un auténtico tesoro que el líder germano amasó durante la contienda y que, siguiendo sus órdenes, la SS salvaguardó en diferentes puntos de Europa. Lo cierto es que los alemanes robaron por toda Europa inmensas fortunas que nunca aparecieron. Según cuentan, más que guardarlo para sí, lo que se pretendía era que semejante tesoro no cayera en manos enemigas. Hans Glück, de 76 años y cazatesoros de profesión, afirma haber encontrado parte de ese tesoro en un bosque del municipio de Arrach, en Baviera.
El hallazgo parece haberle servido de bien poco a Glück ya que el propietario de dicho bosque no le ha permitido excavar en su propiedad. Ese es el motivo de que esté usando a los medios de comunicación como altavoz. De acuerdo con la ley, el protagonista del hallazgo se quedaría con un 3% de lo hallado que, teniendo en cuenta que entre oro y piedras preciosas se estima que sobrepase los 700 millones de euros, ya es una cantidad importante con la que colgar definitivamente el detector de metales en un clavo de la pared del desván. Lo que Hans Glück quiere evitar a toda costa es que el propietario de las tierras lo vaya sacando poco a poco y se quede con el tesoro. De momento lo único que se conoce es la información que recoge el diario Rhein-Neckar-Zeitung, en base a una entrevista hecha al cazatesoros alemán.
La leyenda cuenta que, en Mayo de 1945 y en ese mismo enclave de Arrach, un importante número de prisioneros fue obligado a descargar un tren de veinte vagones con cajas que parecían ser municiones. Lo cierto es que nadie sabe cual era el contenido, puesto que los habitantes del pueblo fueron obligados a permanecer en sus casas. Un joven que intentó llegar al bosque para ver lo que estaba sucediendo, fue encontrado muerto a la mañana siguiente junto a 12 trabajadores en la descarga. No se sabe que nadie del pueblo encontrara ninguna pista más de aquellas cajas. Hans Glück llegó a la localidad con su detector de metales y el mapa de un oficial de la SS capturado por los rusos y que acabó su vida en Siberia. Antes de morir el oficial le dio ese mapa a otro prisionero llamado Willi Jahnke diciéndole que si conseguía llegar hasta allí se haría inmensamente rico. Jahnke logró sobrevivir y al final de la guerra se instaló en Alemania.
El mapa quedó olvidado en un cajón hasta los años 90, cuando Willi y su esposa decidieron visitar el bosque que reflejaba el documento. Desgraciadamente el hombre murió y la mujer, que nunca creyó en la veracidad de aquel papel, se lo entregó al propietario de las tierras que había prestado su colaboración en aquella búsqueda infructuosa y regresó a su hogar. Como afamado cazatesoros, una cadena de TV que lo entrevistaba mostró a Glück el plano que le llevaría a indagar en aquellas tierras. En un viejo almacén de madera encontró un tarro de cristal y dentro del mismo un pequeño mapa y tres balas, que intuyó le advertían del peligro de su búsqueda. La inspección del bosque fue laboriosa pero finalmente Glück encontró la posible ubicación del tesoro. Su lucha está ahora en conseguir que las autoridades, en contra de la opinión del propietario, inicien la excavación.RAFAEL FABREGAT
3 de agosto de 2017
2463- GOLPE DE ESTADO.
Según la Ley de Newton, cuando el fruto está maduro se cae por sí solo. Eso le pasará más pronto que tarde al presidente de Venezuela pues, ¡está muy maduro!. A punto de podrirse en el infierno. Se ha visto ya varias veces en estos últimos años... Pasó en Iraq, Libia, Argelia, Egipto... Está pasando en Siria y muy pronto pasará en Venezuela. Maduro es una fruta madura y cada día que pasa le está resultando más difícil mantenerse agarrado a la poltrona y al poder. Solo Dios sabe hasta cuando, pero se podría apostar sin miedo a perder, que no morirá de viejo. No pasa nada, tampoco lo merece. Nada que ver con Hugo Chávez, a cuyo recuerdo se agarra cuando no tiene argumentos con los que responder de sus múltiples fechorías de tirano tontorrón.
Este pasado domingo, tras el cierre de los colegios electorales, resultó grotesco verle proclamar su victoria en unas elecciones que declaró ejemplares. Poco más de un 12% de participación, puesto que la oposición no participó en las mismas al tratarse de un fraude en toda regla. El presidente habló de 8,1 millones de votos, pero los técnicos encargados del sistema de voto electrónico calcularon que eran varios millones menos. Según su informe, media hora antes del cierre de la votación habían depositado su voto 3.720.465 personas. Todo eso ocurría en Venezuela, mientras los opositores eran asesinados en las calles y sus representantes nuevamente secuestrados por la policía en sus domicilios. Suma despropósitos que maduran a Maduro a pasos agigantados. ¿Cuanto falta para que ese país entre en una guerra civil de consecuencias impredecibles?.
"El que tenga ojos que vea y el que tenga oídos que oiga. Se acabó el sabotaje a la Asamblea Nacional, vamos a poner orden. Habrá que levantar la inmunidad parlamentaria, a quien haya que levantársela".
Esas palabras pronunció este elemento tras el cierre electoral del pasado domingo, día 30 de Julio. Socialista fascinado con la Revolución Cubana, fue activo militante en la década de 1980, hasta el punto de que el gobierno de Castro le concediera una beca de estudios para 1986 y 87. Allí cumplió Maduro los 25 años. Fascinado sin embargo por la música estadounidense, tocó en una banda de rock llamada "Enigma" con éxito nulo, motivo por el cual en 1991 empezaría su trabajo como conductor de autobús.
En 1992 vio a Chávez en TV, explicando los motivos de su fallido golpe de estado y entusiasmado con su energía se enroló al MBR-200 concurriendo en las Elecciones de 1998. La victoria del Movimiento 5ª República le convirtió en Diputado. En 2006 Chávez le nombró ministro de asuntos exteriores. Más de uno se rasgó las vestiduras viendo al conductor de autobús convertido en su representante en el extranjero. El insulso Maduro seguía siendo un desconocido para muchos, pero el teniente coronel enfermó y éste fue convirtiéndole en su delfín. El propio Chávez, aunque le apreciaba, se burlaba de él: "Mira lo que hace el autobusero... Se ha comido todos los pasteles que han servido en la cena diplomática". Pero en 2012 afirmó: "Si algo me ocurre y hay que convocar elecciones, elijan a Maduro como presidente". Su cara de bonachón hacía que los venezolanos confiaran en él y eso Chávez lo sabía.
Fue el peor legado (dardo envenenado) que Chávez pudo dejarle a Venezuela. Más que bonachón era un botarate con malas ideas. Tan botarate que, muerto Chávez, dijo hablar con su espíritu transformado en pajarito. (!) Todos los males que provoca su mala gestión, son achacados a los poderes extranjeros, pero ya nadie, ni siquiera los suyos, cree sus peroratas. Antiguos aliados de Venezuela se distancian de Maduro, incluso aquellos que siguen admirando la figura del antiguo comandante.
Comparado con Chávez, Nicolás Maduro es una mancha de tinta que se extiende cual cáncer galopante. Tanto que no tardará mucho en asfixiarle. Desde su punto de vista, su única defensa posible es la dictadura, una acumulación de poder que su maestro nunca llegó a almacenar. Una resistencia política que muchos dictadores quisieran para sí. Nadie pudo imaginar que aquel autobusero que solo bebía Fanta de naranja llegaría a causar tanto daño a sus compatriotas y a sí mismo. ¡A sí mismo, sí!. Por qué... ¿Quien duda de cual será su final?. Ya no hay marcha atrás posible para un dictador de su calaña. La única diferencia es que la dictadura de Maduro es la de un tontorrón impenitente. ¡Que justamente son los peores!.
RAFAEL FABREGAT
Este pasado domingo, tras el cierre de los colegios electorales, resultó grotesco verle proclamar su victoria en unas elecciones que declaró ejemplares. Poco más de un 12% de participación, puesto que la oposición no participó en las mismas al tratarse de un fraude en toda regla. El presidente habló de 8,1 millones de votos, pero los técnicos encargados del sistema de voto electrónico calcularon que eran varios millones menos. Según su informe, media hora antes del cierre de la votación habían depositado su voto 3.720.465 personas. Todo eso ocurría en Venezuela, mientras los opositores eran asesinados en las calles y sus representantes nuevamente secuestrados por la policía en sus domicilios. Suma despropósitos que maduran a Maduro a pasos agigantados. ¿Cuanto falta para que ese país entre en una guerra civil de consecuencias impredecibles?.
"El que tenga ojos que vea y el que tenga oídos que oiga. Se acabó el sabotaje a la Asamblea Nacional, vamos a poner orden. Habrá que levantar la inmunidad parlamentaria, a quien haya que levantársela".
Esas palabras pronunció este elemento tras el cierre electoral del pasado domingo, día 30 de Julio. Socialista fascinado con la Revolución Cubana, fue activo militante en la década de 1980, hasta el punto de que el gobierno de Castro le concediera una beca de estudios para 1986 y 87. Allí cumplió Maduro los 25 años. Fascinado sin embargo por la música estadounidense, tocó en una banda de rock llamada "Enigma" con éxito nulo, motivo por el cual en 1991 empezaría su trabajo como conductor de autobús.
En 1992 vio a Chávez en TV, explicando los motivos de su fallido golpe de estado y entusiasmado con su energía se enroló al MBR-200 concurriendo en las Elecciones de 1998. La victoria del Movimiento 5ª República le convirtió en Diputado. En 2006 Chávez le nombró ministro de asuntos exteriores. Más de uno se rasgó las vestiduras viendo al conductor de autobús convertido en su representante en el extranjero. El insulso Maduro seguía siendo un desconocido para muchos, pero el teniente coronel enfermó y éste fue convirtiéndole en su delfín. El propio Chávez, aunque le apreciaba, se burlaba de él: "Mira lo que hace el autobusero... Se ha comido todos los pasteles que han servido en la cena diplomática". Pero en 2012 afirmó: "Si algo me ocurre y hay que convocar elecciones, elijan a Maduro como presidente". Su cara de bonachón hacía que los venezolanos confiaran en él y eso Chávez lo sabía. Fue el peor legado (dardo envenenado) que Chávez pudo dejarle a Venezuela. Más que bonachón era un botarate con malas ideas. Tan botarate que, muerto Chávez, dijo hablar con su espíritu transformado en pajarito. (!) Todos los males que provoca su mala gestión, son achacados a los poderes extranjeros, pero ya nadie, ni siquiera los suyos, cree sus peroratas. Antiguos aliados de Venezuela se distancian de Maduro, incluso aquellos que siguen admirando la figura del antiguo comandante.
Comparado con Chávez, Nicolás Maduro es una mancha de tinta que se extiende cual cáncer galopante. Tanto que no tardará mucho en asfixiarle. Desde su punto de vista, su única defensa posible es la dictadura, una acumulación de poder que su maestro nunca llegó a almacenar. Una resistencia política que muchos dictadores quisieran para sí. Nadie pudo imaginar que aquel autobusero que solo bebía Fanta de naranja llegaría a causar tanto daño a sus compatriotas y a sí mismo. ¡A sí mismo, sí!. Por qué... ¿Quien duda de cual será su final?. Ya no hay marcha atrás posible para un dictador de su calaña. La única diferencia es que la dictadura de Maduro es la de un tontorrón impenitente. ¡Que justamente son los peores!.
RAFAEL FABREGAT
2 de agosto de 2017
2462- LOS CURAS TAMBIÉN BEBEN.
En este mundo pasa de todo, hasta incluso que a un grupo de sacerdotes los echen de un bar sin querer servirles la cerveza que pedían. Sin embargo no se trataba de una discriminación, sino de un malentendido, motivo por el cual todo acabó entre risas y tomando las sabrosas cervezas.
Un grupo de siete sacerdotes fue expulsado de un pub de Gales en el que, como se ha dicho antes, pretendían tomar una pinta de cerveza. Justamente por eso, no por la cerveza sino por la "pinta", fueron invitados a abandonar el bar sin más contemplaciones. Los religiosos, todos ellos jóvenes, venían de celebrar la ordenación de dos de ellos en la Catedral de San David de Cardiff. Los otros cinco todavía eran estudiantes y, amigos desde muchos años atrás, decidieron invitar a los ordenados a una pinta de cerveza.
Eligieron el pub "The City Arms", pero no llegaron ni a poder pedir la cerveza que pretendían tomar pues, solo al verlos, el encargado de la barra les dijo que abandonasen inmediatamente el local "pues era norma de la casa no permitir el acceso a personas disfrazadas o de grupos celebrando despedidas de soltero..." No hubo tiempo para aclaraciones pues los curas, sorprendidos en un primer momento, quedaron sin saber qué decir. Unos instantes después intentaron aclarar la confusión, pero ya era tarde pues el barman y otros dos camareros les empujaban hacia la calle. Afortunadamente alguien se dio cuenta de lo que estaba sucediendo en realidad y avisó al dueño del pub que salió corriendo tras los religiosos, pidiéndoles perdón y rogándoles que entraran de nuevo. El barman incluso les invitó a una primera ronda de cervezas. ¡Cosas que pasan...!
RAFAEL FABREGAT
Un grupo de siete sacerdotes fue expulsado de un pub de Gales en el que, como se ha dicho antes, pretendían tomar una pinta de cerveza. Justamente por eso, no por la cerveza sino por la "pinta", fueron invitados a abandonar el bar sin más contemplaciones. Los religiosos, todos ellos jóvenes, venían de celebrar la ordenación de dos de ellos en la Catedral de San David de Cardiff. Los otros cinco todavía eran estudiantes y, amigos desde muchos años atrás, decidieron invitar a los ordenados a una pinta de cerveza.
Eligieron el pub "The City Arms", pero no llegaron ni a poder pedir la cerveza que pretendían tomar pues, solo al verlos, el encargado de la barra les dijo que abandonasen inmediatamente el local "pues era norma de la casa no permitir el acceso a personas disfrazadas o de grupos celebrando despedidas de soltero..." No hubo tiempo para aclaraciones pues los curas, sorprendidos en un primer momento, quedaron sin saber qué decir. Unos instantes después intentaron aclarar la confusión, pero ya era tarde pues el barman y otros dos camareros les empujaban hacia la calle. Afortunadamente alguien se dio cuenta de lo que estaba sucediendo en realidad y avisó al dueño del pub que salió corriendo tras los religiosos, pidiéndoles perdón y rogándoles que entraran de nuevo. El barman incluso les invitó a una primera ronda de cervezas. ¡Cosas que pasan...!
RAFAEL FABREGAT
1 de agosto de 2017
2461- EL ASESINATO DE RAMSÉS III.
Egipto es un pozo sin fondo. En un tiempo en el que viajar a la tierra de los faraones es casi imposible por su inseguridad e inestabilidad política, un nuevo capítulo se escribe en la historia de la más célebre de las civilizaciones antiguas. Ya hace algunos años que se reveló que Ramsés III fue asesinado en un complot confabulado por su esposa Tiya y varias concubinas. Por lo que se ve no todos creían a pies juntillas que el faraón era hijo de RA, dios del sol y señor del universo. Esposas y concubinas lo sabían bien, pues conocían de primera mano sus limitaciones. De todas formas, matar al faraón no era acabar con un hombre cualquiera y de eso también eran conscientes. No es que temieran romper el equilibrio cósmico, pero sí debilitar la estabilidad del Estado, que no era poco.
Era tanto el miedo ante el castigo divino por el asesinato del faraón, que las leyes apenas contemplaban una forma de castigo por llevarlo a cabo. Matar al faraón era simplemente impensable. Sin embargo en las profundidades del harén real, una de sus esposas urdió el plan macabro y varias de sus concubinas la apoyaron haciendo "favores" a guardias y funcionarios. Era un gran reto al más allá pero aquel faraón encumbrado en lo más alto del trono del Imperio Nuevo en Egipto, regía con mano de hierro desde 1184 a.C. haciendo la vida insoportable para muchos y el complot no se hizo esperar. A pesar de ser ya un anciano, el año de 1153 a.C. la situación se hizo insoportable y en un momento de descuido un cuchillo seccionó su garganta y acabó con su despotismo.
No por justificado el asesinato quedó sin castigo y tanto quienes lo urdieron como quienes lo llevaron a cabo fueron condenados a muerte y al Damnatio Memoriae, borrado de toda huella sobre la tierra para acusados y descendientes.
Ramsés III, segundo faraón de la XX Dinastía, había reinado sobre Egipto unos treinta años dejando una interesante huella de su paso por la Tierra. Heredó un país en bancarrota y al borde de la guerra civil pero, educado al estilo castrense, supo enfrentarse a las graves amenazas de inestabilidad y aniquilar a los ejércitos libios e hihitas que perturbaban la tranquilidad de sus fronteras. Su reinado tampoco estuvo exento de construcciones populares y mastodónticas, templos dedicados mayoritariamente a Amón. Ya viejo le dio por gobernar de forma despótica uniéndose a ello una crisis que impedía a muchos comer todos los días. Ya septuagenario su estado de salud se volvió precario y su corazón no aceptaba apenas esfuerzo alguno. Ramsés III se refugió entonces en el alcohol y en las bondades que le ofrecía su harén real. Para colmo de males mucho antes ya había elegido dos esposas reales y no una como era la costumbre. Tyti era la Gran Esposa Real y Tiya la segunda en discordia.
De ambas tenía hijos varones y las dos pretendían que su primogénito fuera sucesor en el trono, pero Tiya sabía que el suyo (Pentaur) no tenía ninguna posibilidad y los celos la martirizaban día tras día. Tyti era madre del que sería Ramsés IV y, aunque aquello era imposible de cambiar, Tiya luchó con todas sus fuerzas para que el destino fuera otro. En el harén la atmósfera era explosiva. Debido a los malos momentos por los que atravesaba el país, a la conspiradora no le resultó difícil encontrar fieles seguidores, incluso oficiales de alto rango. Con motivo de la conmemoración de los 30 años de reinado de Ramsés III, llamada Fiesta de Renovación Real, el faraón salió a la calle intentando demostrar una fortaleza física que ya no tenía y entre vítores y aplausos alguien le cortó el cuelo cayendo al suelo fulminado. Los embalsamadores le pusieron en el cuello un amuleto destinado a curar la herida letal en el más allá.
Sin embargo su hijo, el que después sería proclamado faraón Ramsés IV, se hallaba cerca y detuvo al asesino y más tarde a los conspiradores de toda la trama, proceso que quedó reflejado en el llamado "Papiro de Turín". Diez jueces egipcios y dos chambelanes extranjeros juzgaron a los culpables, habida cuenta que alguno de los confabuladores no era egipcio de nacimiento. Aunque alguna de las acusadas consiguió atraer a parte de los jueces a su casa, en orgía premeditada, ninguno de los culpables escapó del castigo. Veintiocho de los acusados fueron condenados a muerte y otros seis lo fueron a suicidarse. No se conoce el destino de la principal instigadora, aunque se supone que sería uno de los ajusticiados. Con Ramsés III murió el último de los grandes faraones de Egipto. El trono fue ocupado por Ramsés IV, quinto de los hijos del faraón pero cuyos hermanos mayores habían fallecido previamente. Murió tras un corto reinado de seis años, siendo enterrado el la tumba KV2 del Valle de los Reyes.
RAFAEL FABREGAT
Era tanto el miedo ante el castigo divino por el asesinato del faraón, que las leyes apenas contemplaban una forma de castigo por llevarlo a cabo. Matar al faraón era simplemente impensable. Sin embargo en las profundidades del harén real, una de sus esposas urdió el plan macabro y varias de sus concubinas la apoyaron haciendo "favores" a guardias y funcionarios. Era un gran reto al más allá pero aquel faraón encumbrado en lo más alto del trono del Imperio Nuevo en Egipto, regía con mano de hierro desde 1184 a.C. haciendo la vida insoportable para muchos y el complot no se hizo esperar. A pesar de ser ya un anciano, el año de 1153 a.C. la situación se hizo insoportable y en un momento de descuido un cuchillo seccionó su garganta y acabó con su despotismo.
No por justificado el asesinato quedó sin castigo y tanto quienes lo urdieron como quienes lo llevaron a cabo fueron condenados a muerte y al Damnatio Memoriae, borrado de toda huella sobre la tierra para acusados y descendientes.
Ramsés III, segundo faraón de la XX Dinastía, había reinado sobre Egipto unos treinta años dejando una interesante huella de su paso por la Tierra. Heredó un país en bancarrota y al borde de la guerra civil pero, educado al estilo castrense, supo enfrentarse a las graves amenazas de inestabilidad y aniquilar a los ejércitos libios e hihitas que perturbaban la tranquilidad de sus fronteras. Su reinado tampoco estuvo exento de construcciones populares y mastodónticas, templos dedicados mayoritariamente a Amón. Ya viejo le dio por gobernar de forma despótica uniéndose a ello una crisis que impedía a muchos comer todos los días. Ya septuagenario su estado de salud se volvió precario y su corazón no aceptaba apenas esfuerzo alguno. Ramsés III se refugió entonces en el alcohol y en las bondades que le ofrecía su harén real. Para colmo de males mucho antes ya había elegido dos esposas reales y no una como era la costumbre. Tyti era la Gran Esposa Real y Tiya la segunda en discordia.
De ambas tenía hijos varones y las dos pretendían que su primogénito fuera sucesor en el trono, pero Tiya sabía que el suyo (Pentaur) no tenía ninguna posibilidad y los celos la martirizaban día tras día. Tyti era madre del que sería Ramsés IV y, aunque aquello era imposible de cambiar, Tiya luchó con todas sus fuerzas para que el destino fuera otro. En el harén la atmósfera era explosiva. Debido a los malos momentos por los que atravesaba el país, a la conspiradora no le resultó difícil encontrar fieles seguidores, incluso oficiales de alto rango. Con motivo de la conmemoración de los 30 años de reinado de Ramsés III, llamada Fiesta de Renovación Real, el faraón salió a la calle intentando demostrar una fortaleza física que ya no tenía y entre vítores y aplausos alguien le cortó el cuelo cayendo al suelo fulminado. Los embalsamadores le pusieron en el cuello un amuleto destinado a curar la herida letal en el más allá.
Sin embargo su hijo, el que después sería proclamado faraón Ramsés IV, se hallaba cerca y detuvo al asesino y más tarde a los conspiradores de toda la trama, proceso que quedó reflejado en el llamado "Papiro de Turín". Diez jueces egipcios y dos chambelanes extranjeros juzgaron a los culpables, habida cuenta que alguno de los confabuladores no era egipcio de nacimiento. Aunque alguna de las acusadas consiguió atraer a parte de los jueces a su casa, en orgía premeditada, ninguno de los culpables escapó del castigo. Veintiocho de los acusados fueron condenados a muerte y otros seis lo fueron a suicidarse. No se conoce el destino de la principal instigadora, aunque se supone que sería uno de los ajusticiados. Con Ramsés III murió el último de los grandes faraones de Egipto. El trono fue ocupado por Ramsés IV, quinto de los hijos del faraón pero cuyos hermanos mayores habían fallecido previamente. Murió tras un corto reinado de seis años, siendo enterrado el la tumba KV2 del Valle de los Reyes.
RAFAEL FABREGAT
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















