¿Qué voy a contaros que no sepamos todos?. Hubo un corto espacio de tiempo, un par de décadas a lo sumo, que para quien tuviera ganas de trabajar todo era posible. No importaba cual era el oficio de cada uno y no necesitabas trabajar el oro o los diamantes para ganarte la vida estupendamente.
Bien engrasada, toda la maquinaria funcionaba a la perfección. Para los comerciantes casi daba igual vender como no vender puesto que los precios, aunque lentamente, iban subiendo y por lo tanto ganabas dinero simplemente teniendo el material almacenado...
Bendita época aquella, en la que se podían pedir préstamos al 18% (TAE 21%) y devolverlos con sus correspondientes intereses en poco más de dos años. Época irrepetible, sin duda.
Nada queda ya de todo aquello, pero una cosa tengo clara: todo está en las manos de aquellos que mueven los hilos del espectáculo de títeres. Porque nosotros, la gente corriente, no somos otra cosa que simples títeres en manos de los políticos de turno. Marionetas que dicen y hacen lo que se les ordena.
Y lo curioso es que, para que digas lo que ellos quieren, ni tan siquiera tienen que pedirlo y mucho menos ordenarlo. Ellos saben que, según como muevan los hilos, tú acabarás diciendo y haciendo lo que ellos quieran. Psicología pura y dura en la que los simples mortales nos movemos como cáscara de nuez en las aguas turbulentas de la vida. Pues bien, ni siquiera así, sabiendo que no somos nada, queremos marcharnos de este mundo traidor.
Nuestra vida no va bien, simplemente porque el mundo no va bien. Pero la culpa no siempre es de los políticos. Se trata simplemente de que la especie humana no está hecha para ser feliz. No sabiendo vivir en libertad es imposible que nada vaya bien. Como es natural no se puede ser feliz viviendo bajo la tiranía de un dictador, pero cuando alcanzamos la libertad nosotros mismos nos convertimos en tiranos. Cuando alcanzamos ese punto de autosuficiencia nos negamos a servir a los demás, olvidando que también de los demás necesitamos parte de aquello que nos hace felices. Llegados a un determinado nivel de autonomía, perdemos el interés de ser útiles a los demás y el bienestar se derrumba, pues todos somos necesarios.
Lo primero que se nos ocurre es culpar a los políticos, e incluso a Dios, pero ellos no tienen la culpa de nuestra arbitrariedad. Ante nuestra incapacidad por ser felices, muchos buscan apoyo en la fe, pero ésta es una luz difusa que solo lleva espejismos de claridad a los cerebros débiles. Lo lamentable es que otras actuaciones no tienen cabida. Desde tiempos inmemoriales la especie humana se apoya en las creencias celestiales solamente para encontrar respuesta a sus limitaciones. La fe no es otra cosa más que la impotencia de encontrar una luz que no existe. Esa es nuestra desgracia, que pretendemos buscar explicaciones a nuestra existencia y no conseguimos hallarlas. Olvidamos que solo somos uno más de los animales que pueblan la Tierra.
Con nuestras limitaciones, con nuestro egoísmo, con nuestros afanes de superioridad sobre los demás y total, ¿para qué?. Como cualquiera de las especies que habitan el planeta, nacemos crecemos, nos multiplicamos y morimos. No hay más. Si fuéramos conscientes de esa realidad viviríamos mejor, porque nos veríamos todos como los auténticos hermanos que sin duda somos. No por ser hijos del mismo padre, pero sí por tener una misma vida y un mismo destino final. Queramos o no esa es la única y auténtica realidad, una realidad que muchos no quieren ver. Aferrados a la vida y siempre buscando el ganar la partida a los demás. Una partida siempre perdida de antemano.
¿Merece la pena tanto egoísmo, muchas veces destrozando la vida de los demás?. No desde mi punto de vista, pero todos no pensamos lo mismo. Somos una misma especie, pero de ideas muy diferentes. Eso es lo que destroza el bienestar común. Nuestro mayor pecado es la soberbia y ella es la culpable de todas las desgracias, propias y ajenas.
- No eres nada, si los demás son como tú -piensan algunos.
Para corregir ese 'problema' se lucha con uñas y dientes intentando superar a tu hermano. Si hay un verdadero culpable de las desgracias de la humanidad, será aquel que introdujo en nuestros genes la soberbia, ese deseo de superioridad. Con ella llegó el desequilibrio del mundo pero, claro, también el progreso. Sin ese gen todavía viviríamos en las cavernas...
RAFAEL FABREGAT
CURIOSIDADES QUE NOS RODEAN - Creador Digital - 3.590 artículos - 2.329 seguidores.
18 de marzo de 2016
2046- ¿QUIÉN ES EL CULPABLE?.
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17 de marzo de 2016
2045- CASTILLO DE LICHTENSTEIN.
Son muchos los bellos castillos que reúne el continente europeo y uno de ellos es el Castillo de Lichtenstein.
Majestuoso, dominando la sierra Jura de Suavia. En este mismo emplazamiento se ubicaba antiguamente el bastión de los Caballeros de Lichtenstein, señores de estas tierras hasta el siglo XVII.
El castillo fue construido entre 1150 y 1200 por orden de Gebhard de Lichtenstein y destruido en 1311 y en 1388.
El resultado fue una completa ruina y posterior abandono, pero los Caballeros de Lichtenstein eran muy tozudos y cuando recuperaron la propiedad decidieron reconstruirlo, con mayores defensas si cabe.
Los trabajos de reconstrucción comenzaron 1390 y el nuevo castillo se convirtió en uno de los baluartes mejor fortificados de la Edad Media, como así se demostró en los numerosos ataques que siguieron azotando sus paredes. Jamás cedería ya a ningún asedio. Casi dos siglos después, en 1567, perdió su condición de sede ducal y se vio seriamente deteriorado. A comienzos del siglo XIX tierras y castillo pasaron a manos del rey Federico I de Wurtemberg que, poco aficionado a la Historia, ordenó se desmantelara parte de su estructura para convertir el enclave en un pabellón de caza. En el año 1837 su sobrino el conde de Urach se inspiró en una novela de la época, que relataba la historia del castillo y se propuso recuperarlo.
Fueron tres años duros, de grandes trabajos y no poca inversión, pero entre 1840 y 1842 su arquitecto Carl Alexander Heideloff reconstruyó los tres primeros pisos de la antigua fortaleza y construyó varios edificios anexos, con su capilla, un patio central y nuevo jardín. La nueva imagen es la que en este momento podemos contemplar. En 1980 hubo de restaurarse el tejado, que amenazaba ruina y se reforzaron la torre y un lienzo de muralla. Una importante obra que se prolongó hasta 2002. Actualmente la primera planta del castillo está destinada a museo de armas y armaduras históricas. Aunque sigue siendo propiedad de los duques de Urach, en la actualidad se permite el acceso a los visitantes.
El Castillo de Lichtenstein y todo su entorno merecen sin duda las muchas visitas que cada día reciben. Las múltiples reconstrucciones convirtieron la fortaleza inicial, construida en un lugar imposible, en un castillo romántico y claramente neogótico.
Una decoración vinculada con el romanticismo que le da al conjunto una bella imagen de fábula, entre la tupida arboleda de unos bosques de colores cambiantes.
Por extraño que nos parezca, no hay el más mínimo atisbo de las duras luchas libradas a sus pies y entre sus paredes. Destruido hasta en dos ocasiones, renació finalmente, como renace la vida y todo lo que merece la pena. Todo a su alrededor respira hoy paz, belleza y armonía.
RAFAEL FABREGAT
Majestuoso, dominando la sierra Jura de Suavia. En este mismo emplazamiento se ubicaba antiguamente el bastión de los Caballeros de Lichtenstein, señores de estas tierras hasta el siglo XVII.
El castillo fue construido entre 1150 y 1200 por orden de Gebhard de Lichtenstein y destruido en 1311 y en 1388.
El resultado fue una completa ruina y posterior abandono, pero los Caballeros de Lichtenstein eran muy tozudos y cuando recuperaron la propiedad decidieron reconstruirlo, con mayores defensas si cabe.
Fueron tres años duros, de grandes trabajos y no poca inversión, pero entre 1840 y 1842 su arquitecto Carl Alexander Heideloff reconstruyó los tres primeros pisos de la antigua fortaleza y construyó varios edificios anexos, con su capilla, un patio central y nuevo jardín. La nueva imagen es la que en este momento podemos contemplar. En 1980 hubo de restaurarse el tejado, que amenazaba ruina y se reforzaron la torre y un lienzo de muralla. Una importante obra que se prolongó hasta 2002. Actualmente la primera planta del castillo está destinada a museo de armas y armaduras históricas. Aunque sigue siendo propiedad de los duques de Urach, en la actualidad se permite el acceso a los visitantes.
El Castillo de Lichtenstein y todo su entorno merecen sin duda las muchas visitas que cada día reciben. Las múltiples reconstrucciones convirtieron la fortaleza inicial, construida en un lugar imposible, en un castillo romántico y claramente neogótico.
Una decoración vinculada con el romanticismo que le da al conjunto una bella imagen de fábula, entre la tupida arboleda de unos bosques de colores cambiantes.
Por extraño que nos parezca, no hay el más mínimo atisbo de las duras luchas libradas a sus pies y entre sus paredes. Destruido hasta en dos ocasiones, renació finalmente, como renace la vida y todo lo que merece la pena. Todo a su alrededor respira hoy paz, belleza y armonía.
RAFAEL FABREGAT
16 de marzo de 2016
2044- LA CIUDAD DE LA BASURA.
Extraño pero justificado título. La ciudad, más bien un barrio, se llama Manshiyat Naser y es egipcia. La economía de sus habitantes gira alrededor del procesamiento de la basura de los 10 millones de habitantes de El Cairo. Más que una ciudad, Manshiyat Naser es un auténtico basurero, una cloaca sin luz, ni agua, ni electricidad. Un lugar nauseabundo donde vive más de un millón de personas en la pobreza más extrema, aunque de forma muy bien organizada. Cada familia se dedica a recoger solamente un tipo de desechos. Unos almacenan plástico, otros cartón y otros cristal, etcétera. El Cairo es destino ineludible para los amantes de la historia egipcia pero allí, como en todas partes, son muchas las cosas que quedan ocultas a la mirada del turista curioso.
La pobreza es allí extrema y, del mismo modo que hay gente viviendo entre las tumbas de los cementerios, la hay también habitando auténticas montañas de basura. Manshiyat Naser no es una ciudad en sí misma, sino un barrio extramuros de El Cairo. Un barrio en el que la basura es el modo de vida de muchas familias. Curiosamente este barrio da cobijo a la mayor Iglesia Ortodoxo-Copta de Oriente Medio. La iglesia en cuestión tiene su enclave en la Montaña Mukhatam. La leyenda cuenta que esta iglesia estaba situada en el centro de la ciudad de El Cairo pero en el siglo X el califa musulmán Al Muzz li din Allâh ordenó que la trasladaran a las afueras, amenazando matar a los fieles si no lo hacían. Los cristianos unieron sus plegarias en una sola y la montaña se desplazó por sí misma.(!)
Dominados por los musulmanes y ante la falta de oportunidades, los cristianos coptos de El Cairo fueron relegados a vivir en este barrio aislado que con el tiempo se convirtió en el basurero de la ciudad. En realidad fueron sus mismos habitantes quienes así lo quisieron. Viendo que el reciclaje de los desechos ciudadanos tenía la posibilidad de reportar beneficios, los habitantes del barrio empezaron a limpiar una ciudad carente de este servicio público. Todos ganaron con ello. Los primeros tiempos fueron difíciles y, aunque en la actualidad su vida no sea en absoluto boyante, sus miles de habitantes viven de esta actividad. Hace ya casi cien años que montaron este negocio de recogida de basura ciudadana.
Para quienes visitan la zona por vez primera puede parecer caótico, pero todo allí está perfectamente organizado. Incluso los bloques de viviendas que se paralizaron con la crisis, se aprovechan como corrales de ganado o están repletos de basura perfectamente separada por plantas. Ante la falta de montacargas que facilite el trabajo de almacenaje, los materiales se almacenan según su peso. En la planta baja los vidrios y metales, para continuar con la ropa, el cartonaje, los plásticos, etc. La basura orgánica se separa en montones aislados donde fermenta convirtiéndose en 'abono low cost' de gran estima entre los agricultores. Todo allí es aprovechado y tiene su precio.
No hace falta, como en las ciudades europeas, una moderna maquinaria que clasifique la basura y la empaque para su reciclaje final. Miles de personas, alrededor de un millón, se dedican cada día a este menester. Repartida la ciudad por barrios, cada cual sabe cuales son las calles que tiene asignadas. La basura es recogida y llevada al barrio de Manshiyat Naser, para su clasificación y almacenaje. Como engranaje perfectamente engrasado, los almacenistas adquieren cada uno de los elementos ya perfectamente separados y listos para su venta. Así funcionan los habitantes de Mashiyat Naser, porque en este mundo miserable que nos ha tocado vivir, todo tiene cabida y razón de ser.
Con el permiso del insigne Calderón de la Barca transcribo, con algún mínimo retoque, poema que a mi entender viene al caso.
-
Cuentan que un sabio, tan pobre y mísero estaba, que solo se sustentaba de unas hierbas que cogía.
- Habrá otro -entre sí decía- más pobre y triste que yo?. Más cuando el rostro volvió, halló las respuesta viendo que otro sabio iba recogiendo las raíces que él arrojó.
- Ay Señor...! Quejoso de la escasa fortuna en la que en este mundo vivía, cuando entre mí me decía: ¿Habrá otra persona con peor fortuna que yo?. Tú piadoso me has respondido... pues, volviendo a mi sentido, hallo que la penas mías, para convertirlas en alegrías, Tú las hubieras recogido.
RAFAEL FABREGAT
La pobreza es allí extrema y, del mismo modo que hay gente viviendo entre las tumbas de los cementerios, la hay también habitando auténticas montañas de basura. Manshiyat Naser no es una ciudad en sí misma, sino un barrio extramuros de El Cairo. Un barrio en el que la basura es el modo de vida de muchas familias. Curiosamente este barrio da cobijo a la mayor Iglesia Ortodoxo-Copta de Oriente Medio. La iglesia en cuestión tiene su enclave en la Montaña Mukhatam. La leyenda cuenta que esta iglesia estaba situada en el centro de la ciudad de El Cairo pero en el siglo X el califa musulmán Al Muzz li din Allâh ordenó que la trasladaran a las afueras, amenazando matar a los fieles si no lo hacían. Los cristianos unieron sus plegarias en una sola y la montaña se desplazó por sí misma.(!)
Dominados por los musulmanes y ante la falta de oportunidades, los cristianos coptos de El Cairo fueron relegados a vivir en este barrio aislado que con el tiempo se convirtió en el basurero de la ciudad. En realidad fueron sus mismos habitantes quienes así lo quisieron. Viendo que el reciclaje de los desechos ciudadanos tenía la posibilidad de reportar beneficios, los habitantes del barrio empezaron a limpiar una ciudad carente de este servicio público. Todos ganaron con ello. Los primeros tiempos fueron difíciles y, aunque en la actualidad su vida no sea en absoluto boyante, sus miles de habitantes viven de esta actividad. Hace ya casi cien años que montaron este negocio de recogida de basura ciudadana.
Para quienes visitan la zona por vez primera puede parecer caótico, pero todo allí está perfectamente organizado. Incluso los bloques de viviendas que se paralizaron con la crisis, se aprovechan como corrales de ganado o están repletos de basura perfectamente separada por plantas. Ante la falta de montacargas que facilite el trabajo de almacenaje, los materiales se almacenan según su peso. En la planta baja los vidrios y metales, para continuar con la ropa, el cartonaje, los plásticos, etc. La basura orgánica se separa en montones aislados donde fermenta convirtiéndose en 'abono low cost' de gran estima entre los agricultores. Todo allí es aprovechado y tiene su precio.No hace falta, como en las ciudades europeas, una moderna maquinaria que clasifique la basura y la empaque para su reciclaje final. Miles de personas, alrededor de un millón, se dedican cada día a este menester. Repartida la ciudad por barrios, cada cual sabe cuales son las calles que tiene asignadas. La basura es recogida y llevada al barrio de Manshiyat Naser, para su clasificación y almacenaje. Como engranaje perfectamente engrasado, los almacenistas adquieren cada uno de los elementos ya perfectamente separados y listos para su venta. Así funcionan los habitantes de Mashiyat Naser, porque en este mundo miserable que nos ha tocado vivir, todo tiene cabida y razón de ser.
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Cuentan que un sabio, tan pobre y mísero estaba, que solo se sustentaba de unas hierbas que cogía.
- Habrá otro -entre sí decía- más pobre y triste que yo?. Más cuando el rostro volvió, halló las respuesta viendo que otro sabio iba recogiendo las raíces que él arrojó.
- Ay Señor...! Quejoso de la escasa fortuna en la que en este mundo vivía, cuando entre mí me decía: ¿Habrá otra persona con peor fortuna que yo?. Tú piadoso me has respondido... pues, volviendo a mi sentido, hallo que la penas mías, para convertirlas en alegrías, Tú las hubieras recogido.
RAFAEL FABREGAT
15 de marzo de 2016
2043- LA CAGASTE BURT LANCASTER.
Los políticos saben mucho, pero no lo saben todo. Especialmente los del PP que, creyéndose listos, se pasan tres pueblos. Los socialistas (gatos viejos) son más inteligentes. Dar cabezadas contra la pared enseña mucho y con más de un siglo de historia han sido muchos los cabezazos y mucha la inteligencia adquirida. ¡Ahí los tenemos!. Con 33 diputados menos que el PP en el Congreso y luchando por reunir los votos suficientes que les aúpen hasta la presidencia del Gobierno. No son santos de mi devoción, pero merecen ganar, de la misma manera que me parecen más acertadas las políticas del PP pero en este caso merecen perder. La cagaste Burt Lancaster. A más dificultades, victoria más meritoria.
Ya sabemos que los votos del PP y los de C's (en caso de aliarse) solo hubieran sumado 163 escaños. Insuficientes para la mayoría absoluta de 176 y motivo suficiente para que Burt Lancaster se acobardara y renunciara a presentar su candidatura. Los valientes mueren en el campo de batalla, los cobardes en la trinchera. Al fin y al cabo el PSOE solo tenía 90 diputados y la unión con Podemos era imposible por el tema independentista. Era del conocimiento general que ambas fuerzas, las únicas que podían desbancarle, no podían unirse... pero Burt se cagó en los pantalones y renunció a una posible mayoría simple. Es muy fácil ser valiente cuando los números te amparan, de la misma manera que fácil es gastar con el dinero de los demás.
La cagaste Burt Lancaster. Incluso entre tus afiliados y simpatizantes, es mucha la gente a la que nunca les has gustado, pero ahora son muchos más. Si sigue el empecinamiento del PP en mantenerte de candidato el desastre está servido. Pedro Sánchez será un iluso, pero le sobran ganas y valentía para afrontar un reto que sabía difícil. Toma ejemplo Lancaster, toma ejemplo. Es probable que muera en el campo de batalla, pero si muere será con honor y la gente se lo agradecerá sin duda en la próxima contienda. ¿Qué podemos agradecerte a ti los votantes del PP? ¿Que viendo el riesgo, hayas dado un paso atrás metiendo el rabo entre las piernas?. Contigo el PP nunca volverá a ganar. No hay que ser ninguna lumbrera para saber eso.
Tanta inteligencia y tantas carreras universitarias, alrededor de la mesa del Gobierno en Funciones... ¿de qué sirven si no saben ver tan clara realidad?. Hoy Pedro Sánchez, sabiendo que en Cataluña no quieren hablar de otra cosa que no sea del independentismo, se entrevista con el Presidente de la Generalitat. Intentando encontrar agua en el desierto, pero allí está. Y mientras tanto, Burt Lancaster en la sede de Génova pensando en las musarañas. Como no puede ser de otra manera, los afiliados del PP están rabiosos con la mansa forma de proceder de su líder. Porque a la gente brava del PP, aficionados a la Fiesta Nacional, no les gustan los toros mansos. Pañuelo verde y al corral.
Mariano Rajoy, nuestro Burt Lancaster de hoy, debió haber toreado. Aún a costa de haber muerto en la arena, pero debió salir al ruedo como se lo pidieron sus votantes y el propio rey. Morir con honor no es morir del todo, puesto que se pueden alcanzar recompensas futuras. ¿De qué sirve estar muerto en vida?. Pues así está hoy el tal Mariano, al que podríamos apodar "el Corto" como el cómico aragonés de nuestros amores. Solo que este último tiene mucha gracia y el primero ninguna. Hace tiempo se escribió en este mismo blog que con sus impresentables ninguneos Sánchez se iría al carajo, pero debemos reconocer que el hombre, por su partido y por él mismo, está poniendo toda la carne en el asador. Es probable que Pedro Sánchez no alcance la tan deseada meta, pero está dejándose la piel en el campo de batalla y sin duda sus votantes sabrán agradecerlo en el caso de nuevas elecciones. Sin embargo ¿qué pueden agradecer los votantes de Burt Lancaster? ¿Qué a hecho Rajoy para defender sus intereses?. Rajoy solo juega la partida si tiene todos los ases en la mano, ¡así cualquiera!. Estos meses, en los que muchos 'castillos' conquistados se han vuelto a desmoronar, solo tienen un culpable: la cobardía y la prepotencia de un candidato que nunca debió serlo.
RAFAEL FABREGAT
Ya sabemos que los votos del PP y los de C's (en caso de aliarse) solo hubieran sumado 163 escaños. Insuficientes para la mayoría absoluta de 176 y motivo suficiente para que Burt Lancaster se acobardara y renunciara a presentar su candidatura. Los valientes mueren en el campo de batalla, los cobardes en la trinchera. Al fin y al cabo el PSOE solo tenía 90 diputados y la unión con Podemos era imposible por el tema independentista. Era del conocimiento general que ambas fuerzas, las únicas que podían desbancarle, no podían unirse... pero Burt se cagó en los pantalones y renunció a una posible mayoría simple. Es muy fácil ser valiente cuando los números te amparan, de la misma manera que fácil es gastar con el dinero de los demás.
La cagaste Burt Lancaster. Incluso entre tus afiliados y simpatizantes, es mucha la gente a la que nunca les has gustado, pero ahora son muchos más. Si sigue el empecinamiento del PP en mantenerte de candidato el desastre está servido. Pedro Sánchez será un iluso, pero le sobran ganas y valentía para afrontar un reto que sabía difícil. Toma ejemplo Lancaster, toma ejemplo. Es probable que muera en el campo de batalla, pero si muere será con honor y la gente se lo agradecerá sin duda en la próxima contienda. ¿Qué podemos agradecerte a ti los votantes del PP? ¿Que viendo el riesgo, hayas dado un paso atrás metiendo el rabo entre las piernas?. Contigo el PP nunca volverá a ganar. No hay que ser ninguna lumbrera para saber eso.
Tanta inteligencia y tantas carreras universitarias, alrededor de la mesa del Gobierno en Funciones... ¿de qué sirven si no saben ver tan clara realidad?. Hoy Pedro Sánchez, sabiendo que en Cataluña no quieren hablar de otra cosa que no sea del independentismo, se entrevista con el Presidente de la Generalitat. Intentando encontrar agua en el desierto, pero allí está. Y mientras tanto, Burt Lancaster en la sede de Génova pensando en las musarañas. Como no puede ser de otra manera, los afiliados del PP están rabiosos con la mansa forma de proceder de su líder. Porque a la gente brava del PP, aficionados a la Fiesta Nacional, no les gustan los toros mansos. Pañuelo verde y al corral.
Mariano Rajoy, nuestro Burt Lancaster de hoy, debió haber toreado. Aún a costa de haber muerto en la arena, pero debió salir al ruedo como se lo pidieron sus votantes y el propio rey. Morir con honor no es morir del todo, puesto que se pueden alcanzar recompensas futuras. ¿De qué sirve estar muerto en vida?. Pues así está hoy el tal Mariano, al que podríamos apodar "el Corto" como el cómico aragonés de nuestros amores. Solo que este último tiene mucha gracia y el primero ninguna. Hace tiempo se escribió en este mismo blog que con sus impresentables ninguneos Sánchez se iría al carajo, pero debemos reconocer que el hombre, por su partido y por él mismo, está poniendo toda la carne en el asador. Es probable que Pedro Sánchez no alcance la tan deseada meta, pero está dejándose la piel en el campo de batalla y sin duda sus votantes sabrán agradecerlo en el caso de nuevas elecciones. Sin embargo ¿qué pueden agradecer los votantes de Burt Lancaster? ¿Qué a hecho Rajoy para defender sus intereses?. Rajoy solo juega la partida si tiene todos los ases en la mano, ¡así cualquiera!. Estos meses, en los que muchos 'castillos' conquistados se han vuelto a desmoronar, solo tienen un culpable: la cobardía y la prepotencia de un candidato que nunca debió serlo.
RAFAEL FABREGAT
14 de marzo de 2016
2042- ESCLAVOS DE NUESTRO AMOR.
Decía el ilustre poeta Ramón de Campoamor que... "Ser esclavo de quien se ama, es tener por prisión al Paraíso". Bonita la frase, sí señor y totalmente cierta.
Desde luego vivir sin amor debe ser algo muy triste. No lo sé. Me enamoré muy joven y me casé con aquella chica que compartía todas mis inquietudes y ocupaba todos mis pensamientos. ¡Qué suerte la mía!. Recordaré siempre a quienes me lo repitieron a lo largo de mi vida. Parece ser que no siempre es fácil casarte con la persona amada...
El amor no evita algunos episodios de morros y malas caras, pero los miles de momentos felices compensan sobradamente.
La vida es así. No hay dos personas iguales y en algunas ocasiones, aunque se trate del amor de nuestra vida,
chocamos. Pero esa persona especial sigue siéndolo todo para nosotros.
Después se recapacita y te das cuenta que son enfados injustificados, que no hay para tanto... Y las aguas vuelven a su cauce, al de la comprensión y la tolerancia, al de la 'prisión paradisíaca' de la que nos habla Campoamor.
Es en ese momento cuando, a pesar de tener criterios diferentes se cede a la voluntad del otro, se pone en práctica la frase de Campoamor: "...prisionero del paraíso", lo cual es sin duda una buena manera de estar preso.
Siempre oí decir que "merece la pena enfadarte algún ratito con la persona amada, por el premio que hacer las paces trae consigo..."
Tras un día de morros el amor es todavía más grande y maravilloso.
Para aquellos que tengan dudas al respecto, el propio Campoamor tenía otra de sus frases célebres: "...nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira".
Porque nuestro poeta era también filósofo y humorista. Tanto que añadía... "Todo en el amor es triste, más, triste y todo, es lo mejor que existe".
Campoamor viene a decirnos que no hay ninguna verdad que sea del todo cierta, todo es subjetivo, arbitrario, relativo y traidor por tanto a la verdad y a la justicia. Estas cosas, como la caída de la manzana de Newton, las sabemos todos pero hace falta decirlas.
En España y muy especialmente en el mundo de la política, se recuerda permanentemente a este poeta con la llamada "Ley Campoamor". Es cuando se hace una interpretación interesada y no coincidente con la opinión general y comúnmente aceptada.
En la foto adjunta tenemos la escultura de Ramón Campoamor, situada en el Parque del Retiro (Madrid). Realizada en mármol y bronce por Lorenzo Coullaut-Valera, fue inaugurada en 1914 y es una alegoría al poeta con tres figuras femeninas que representan las tres etapas de la vida: la juventud, la madurez y la senectud, pero siempre vista desde el prisma del amor.
RAFAEL FABREGAT
Desde luego vivir sin amor debe ser algo muy triste. No lo sé. Me enamoré muy joven y me casé con aquella chica que compartía todas mis inquietudes y ocupaba todos mis pensamientos. ¡Qué suerte la mía!. Recordaré siempre a quienes me lo repitieron a lo largo de mi vida. Parece ser que no siempre es fácil casarte con la persona amada...
El amor no evita algunos episodios de morros y malas caras, pero los miles de momentos felices compensan sobradamente.
La vida es así. No hay dos personas iguales y en algunas ocasiones, aunque se trate del amor de nuestra vida,
chocamos. Pero esa persona especial sigue siéndolo todo para nosotros.
Después se recapacita y te das cuenta que son enfados injustificados, que no hay para tanto... Y las aguas vuelven a su cauce, al de la comprensión y la tolerancia, al de la 'prisión paradisíaca' de la que nos habla Campoamor.
Es en ese momento cuando, a pesar de tener criterios diferentes se cede a la voluntad del otro, se pone en práctica la frase de Campoamor: "...prisionero del paraíso", lo cual es sin duda una buena manera de estar preso.
Siempre oí decir que "merece la pena enfadarte algún ratito con la persona amada, por el premio que hacer las paces trae consigo..."
Tras un día de morros el amor es todavía más grande y maravilloso.
Para aquellos que tengan dudas al respecto, el propio Campoamor tenía otra de sus frases célebres: "...nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira".
Porque nuestro poeta era también filósofo y humorista. Tanto que añadía... "Todo en el amor es triste, más, triste y todo, es lo mejor que existe".
Campoamor viene a decirnos que no hay ninguna verdad que sea del todo cierta, todo es subjetivo, arbitrario, relativo y traidor por tanto a la verdad y a la justicia. Estas cosas, como la caída de la manzana de Newton, las sabemos todos pero hace falta decirlas.
En España y muy especialmente en el mundo de la política, se recuerda permanentemente a este poeta con la llamada "Ley Campoamor". Es cuando se hace una interpretación interesada y no coincidente con la opinión general y comúnmente aceptada.
En la foto adjunta tenemos la escultura de Ramón Campoamor, situada en el Parque del Retiro (Madrid). Realizada en mármol y bronce por Lorenzo Coullaut-Valera, fue inaugurada en 1914 y es una alegoría al poeta con tres figuras femeninas que representan las tres etapas de la vida: la juventud, la madurez y la senectud, pero siempre vista desde el prisma del amor.
RAFAEL FABREGAT
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13 de marzo de 2016
2041- EL BRILLO DEL DIAMANTE.
Se dice que un diamante es para siempre. Sin duda es la piedra más dura que conocemos, pero lo de su hermosura depende de gustos. En Estados Unidos hablar de diamantes es hablar de la panacea de las joyas, que sin duda lo es, pero en Europa o en Sudamérica no se le da tanta importancia. Aquí, como en tantas cosas, la cultura británica jugó un papel muy importante. No podemos olvidar que quien dio fama a tan 'brillante' piedra fue un inglés. Cecil Rhodes, defensor del imperialismo británico, llegó a Sudáfrica en 1871 atraído por la noticia del descubrimiento de varias minas de diamantes. La piedra, aunque ya famosa, no tenía la importancia actual y poco a poco fue comprando las minas, tantas que la Compañía De Beers fundada por él llegó a poseer el 90% del mercado mundial. La piedra tiene sin duda la belleza que se le atribuye, pero el valor se lo da el control del stock.
Desde el primer momento los diamantes han sido las gemas más controladas del planeta. A Cécil Rhodes le sustituyó el alemán Ernest Oppenheimer, que consiguió el control de la Compañía a principios del siglo XX. Continuando las directrices de Rhodes, dejó en un segundo plano la producción para dedicarse en cuerpo y alma al corte y distribución de los diamantes. La mina era la mejor caja fuerte y lo más interesante era poner en valor el producto. En poco tiempo los productores ajenos a De Beers acabaron vendiéndole toda su producción, por lo que todos los diamantes pasaban por sus manos. Convertido en un verdadero monopolio, la compañía tenía la potestad de fijar a voluntad el precio de los diamantes y el negocio no paró de crecer. Fue su oportunidad y la aprovecharon.
Poco ha cambiado desde entonces. Si los casi 4.000 millones de mujeres que hay en el planeta llevaran una sortija de diamantes en cada uno de sus dedos, todavía quedarían diamantes de sobra para poner otro más en cada dedo de los pies. El inmenso valor de los diamantes no está en la escasez, sino en el control. Un control que es posible debido a lo centralizado de su producción y a la inteligencia de sus propietarios. Mientras las piedras pequeñas se comercializan a precios asequibles para la relojería y joyería de menor entidad, las piedras mayores son reservadas para los más exclusivos clientes, dispuestos a pagar por ellas precios desorbitados. Miles de millones de piedras descansan en las cámaras acorazadas y solo un mínimo porcentaje se ofrece a esos clientes especiales.
El problema llegó a mediados del siglo XX, cuando en la URSS se encontraron algunas minas de diamantes. Ante la imposibilidad de comprarlas, pues eran del Estado, De Beers negoció la compra de sus diamantes, consiguiendo que aceptaran al garantizar la compra de toda la producción. El éxito inicial se convirtió en problema, por la gran producción y la falta de calidad del diamante ruso. La Compañía solucionó el problema del estocaje de diamantes mediocres con una campaña publicitaria lanzada en los Estados Unidos relacionando la duración del diamante con la del matrimonio. La campaña fue un éxito y los diamantes de calidad media fueron colocados mientras los de calidad excelente, como siempre, fueron a parar a manos multimillonarias o engrosaron las cámaras acorazadas.
El valor de un diamante está en la pureza, en el peso, en el color y (especialmente) en su talla. Un perfecto tallado hace que el brillante refleje la luz y la disperse en todas direcciones, mientras que si no está bien tallado el brillo se ve afectado al no reflejar parte de esa luz. Ni qué decir tiene que la industria del diamante controla no solo la producción y el estocaje, sino también a los mejores talladores. Este control es el que verdaderamente le da tan alto precio al diamante de élite. Si subir los precios demasiado rápido tiene el riesgo del desinterés, mayor riesgo supone que las piedras se devalúen. La política de precios no está pues en la producción, que está asegurada y tampoco en el tallado o en el stock que es permanente. Es el control de todos los factores que intervienen.
En ese momento De Beers controlaba el 97% de los diamantes del mundo. Nadie podía intuir que algo pudiera cambiar al respecto. Pero la URSS colapsó y los contratos fueron disueltos. Las minas de Australia se apartaron de la Compañía y después las de Canadá. Nuevas minas salieron a la luz, fuera del control de De Beers. La Compañía intentó, una vez más, comprar sus producciones pero el mercado estaba descontrolado. A la llegada del año 2000 ya solo el 50% de los diamantes pasaba por sus manos y en este momento es menos del 25%. El monopolio está roto pero, paradójicamente, el precio de los diamantes no ha parado de subir. Comerciantes judíos controlan actualmente el mercado. El mismo 'modus operandi', pero en este momento hacen muchos lo que antes hacían cuatro.
RAFAEL FABREGAT
Desde el primer momento los diamantes han sido las gemas más controladas del planeta. A Cécil Rhodes le sustituyó el alemán Ernest Oppenheimer, que consiguió el control de la Compañía a principios del siglo XX. Continuando las directrices de Rhodes, dejó en un segundo plano la producción para dedicarse en cuerpo y alma al corte y distribución de los diamantes. La mina era la mejor caja fuerte y lo más interesante era poner en valor el producto. En poco tiempo los productores ajenos a De Beers acabaron vendiéndole toda su producción, por lo que todos los diamantes pasaban por sus manos. Convertido en un verdadero monopolio, la compañía tenía la potestad de fijar a voluntad el precio de los diamantes y el negocio no paró de crecer. Fue su oportunidad y la aprovecharon.
Poco ha cambiado desde entonces. Si los casi 4.000 millones de mujeres que hay en el planeta llevaran una sortija de diamantes en cada uno de sus dedos, todavía quedarían diamantes de sobra para poner otro más en cada dedo de los pies. El inmenso valor de los diamantes no está en la escasez, sino en el control. Un control que es posible debido a lo centralizado de su producción y a la inteligencia de sus propietarios. Mientras las piedras pequeñas se comercializan a precios asequibles para la relojería y joyería de menor entidad, las piedras mayores son reservadas para los más exclusivos clientes, dispuestos a pagar por ellas precios desorbitados. Miles de millones de piedras descansan en las cámaras acorazadas y solo un mínimo porcentaje se ofrece a esos clientes especiales.
El problema llegó a mediados del siglo XX, cuando en la URSS se encontraron algunas minas de diamantes. Ante la imposibilidad de comprarlas, pues eran del Estado, De Beers negoció la compra de sus diamantes, consiguiendo que aceptaran al garantizar la compra de toda la producción. El éxito inicial se convirtió en problema, por la gran producción y la falta de calidad del diamante ruso. La Compañía solucionó el problema del estocaje de diamantes mediocres con una campaña publicitaria lanzada en los Estados Unidos relacionando la duración del diamante con la del matrimonio. La campaña fue un éxito y los diamantes de calidad media fueron colocados mientras los de calidad excelente, como siempre, fueron a parar a manos multimillonarias o engrosaron las cámaras acorazadas.
El valor de un diamante está en la pureza, en el peso, en el color y (especialmente) en su talla. Un perfecto tallado hace que el brillante refleje la luz y la disperse en todas direcciones, mientras que si no está bien tallado el brillo se ve afectado al no reflejar parte de esa luz. Ni qué decir tiene que la industria del diamante controla no solo la producción y el estocaje, sino también a los mejores talladores. Este control es el que verdaderamente le da tan alto precio al diamante de élite. Si subir los precios demasiado rápido tiene el riesgo del desinterés, mayor riesgo supone que las piedras se devalúen. La política de precios no está pues en la producción, que está asegurada y tampoco en el tallado o en el stock que es permanente. Es el control de todos los factores que intervienen.
En ese momento De Beers controlaba el 97% de los diamantes del mundo. Nadie podía intuir que algo pudiera cambiar al respecto. Pero la URSS colapsó y los contratos fueron disueltos. Las minas de Australia se apartaron de la Compañía y después las de Canadá. Nuevas minas salieron a la luz, fuera del control de De Beers. La Compañía intentó, una vez más, comprar sus producciones pero el mercado estaba descontrolado. A la llegada del año 2000 ya solo el 50% de los diamantes pasaba por sus manos y en este momento es menos del 25%. El monopolio está roto pero, paradójicamente, el precio de los diamantes no ha parado de subir. Comerciantes judíos controlan actualmente el mercado. El mismo 'modus operandi', pero en este momento hacen muchos lo que antes hacían cuatro.
RAFAEL FABREGAT
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