Bueno, el título de esta entrada no es del todo correcto. Seguramente los extraterrestres existen, pero no están aquí. Nadie los ha visto jamás, nunca han venido a nuestro planeta y todo cuanto a ellos concierne es fruto de nuestra imaginación. Flaco favor le hacen a la inteligencia humana aquellos que dicen que los mayores adelantos técnicos de la humanidad han sido posibles gracias a la colaboración de alienígenas. ¡Quita, quita, todo paparruchas...!
Los alienígenas existen porque el Universo, en su inmensidad, tiene cabida para todo. Para el frío y el calor, para la luz y la oscuridad, para la vida y la desolación... Sin duda alguna en algún punto del Universo hay otros mundos y otras formas de vida. Hasta ahí todos conformes.
Cuando digo que los extraterrestres no existen me refiero a que jamás han visitado nuestro planeta y por lo tanto su aspecto y lo que de ellos se cuenta es fruto de nuestra imaginación, pero sería muy egoísta por nuestra parte pensar que estamos solos entre tanta inmensidad. Lo que sucede es que, teniendo en cuenta las inmensas distancias que separan a los diferentes cuerpos del Universo, tan difícil es estar solo como que sea posible el encontrarnos unos con otros. Ante esta astronómica dificultad se puede incluso decir que estamos solos, aún a sabiendas que hay otros seres seguramente con otras apariencias, con otras formas de vida y en otras naturalezas distintas a la nuestra.
De todas formas la inteligencia humana es autosuficiente y no necesita la ayuda de esos posibles extraterrestres para progresar. Solo requiere tiempo y el tiempo lo tenemos. No en una vida, desgraciadamente demasiado corta, pero sí podemos ir acumulando sabiduría y transmitiéndola a nuestros sucesores. Es de esta forma como vamos acumulando conocimientos y descubriendo nuevas realidades. Cuando llegamos a este punto el camino se estrecha y son muchos los que piensan que necesariamente tiene que haber un Dios que lo propicie todo. Pues bien, tan válido es creer como no hacerlo. Lo único cierto es que estamos aquí, sin saber quien nos ha traído. ¿El huevo?. ¿La gallina?.
¡Ay amigos...! Podemos creer y decir cuanto queramos, pero nadie sabe la verdad.
Evolución -dicen algunos- pero miles de seres no evolucionaron. ¿Por qué nosotros sí y los demás no?. Vivimos de conjeturas, nadie tiene la verdad absoluta. Yo desde luego no creo en los OVNIS como tales, sino en objetos o armas secretas creados por las potencias mundiales. Está claro que en la actualidad tenemos medios de transporte espacial, impensables poco más de un siglo atrás pero, aún así, creo que viajar por el espacio a velocidades cientos de veces superiores a las de las luz -que es lo que la presencia de extraterrestres requeriría- es de todo punto imposible. Quizás no, pero a mí me lo parece...
El día 7 de Agosto de 2014 murió, simplemente de viejo, Boyd Bushman un trabajador del "Área 51". Se trata de una Base norteamericana construida en 1954 en el desierto de Nevada, a unos 200 Km. al noreste de Las Vegas. Claro que esto, al parecer, no es una base militar sino un Centro de Investigación y Desarrollo Militar, lugar estrechamente vinculado con la CIA. El tal Bushman dejó una confesión en vídeo para que no se difundiera hasta después de su muerte. En este vídeo asegura que trabajó en el "Área 51" durante 30 años, que allí se guardan varios "platillos volantes" y que 18 alienígenas de dos razas diferentes colaboran con las fuerzas militares norteamericanas del lugar. De risa, pero es lo que hay.
Que nadie se asuste porque Bushman, además de viejo, se ve que tenía su punto de humor negro. En el vídeo habla de tecnologías antigravedad que permiten velocidades desconocidas y bruscos cambios de dirección, así como de hombrecitos de menos de metro y medio y más de doscientos años de edad. Todo se vino al traste cuando se comprobó que las fotografías del anciano, incluidas en el citado vídeo, no eran otra cosa que muñecos de plástico vendidos por la cadena de Almacenes K-MART. ¿Un anciano bromista?. Pues sí, un anciano con ganas de perder el tiempo y hacerlo perder a los demás. Estamos como estábamos. Lo siento pero, al menos entre nosotros, no hay extraterrestres.
RAFAEL FABREGAT
23 de junio de 2015
22 de junio de 2015
1799- NO QUIERO SER REY.
Muchos nos preguntamos para qué hacen falta tantos partidos políticos si, en el fondo, todos queremos lo mismo. Si así fuera -que así es- con un partido ya tendríamos bastante y no sería necesario alimentar a tantos holgazanes. Pero aunque todos queramos lo mismo, cada personaje tiene diferentes caminos para llegar al mismo objetivo.
- Este tío está como un cencerro -dirán algunos.
Tal vez sí, no lo sé, pero a un servidor la opinión de ciertos elementos se la trae al pairo, como al pairo les trae a ellos la mía. Después de toda una vida, viendo cómo se mueve el personal, tengo claro que todos querrían vivir como reyes trabajando lo menos posible.
Sin embargo mucho me temo que los reyes que son como tienen que ser, pasan algunas noches en vela, viajan a donde no quieren ir y aguantan desfiles y recepciones insoportables, cuando estarían mucho mejor en su casa tomando el fresco. Por lo tanto, desde mi punto de vista, los auténticos reyes son los que, sin estar enfermos ni jubilados, se levantan a la hora que quieren y ya lo tienen todo hecho. Visto lo cual se asoman a la puerta de su casa y miran hacia el cielo intentando averiguar el tiempo que hará. Nadie pasa por delante de su casa y los que pasan lo hacen a toda velocidad, camino del trabajo, por lo que se van al bar en busca de "gasolina" y tertulia que les sea afín.
Más tarde, si la cartera responde, volverán a la hora del almuerzo para reponer fuerzas y echarse unas risas a costa de los contribuyentes. Eso, eso es vivir como reyes. Sin embargo, esos reyes que hacen todo lo que acabo de decir mientras los reyes y los súbditos trabajan, no están contentos. Especialmente los que no trabajan porque no quieren trabajar. Una vez terminados los dos años de prestación por desempleo, que muchos han agotado aún teniendo ofertas de trabajo, maldicen a los políticos de turno porque la ayuda social posterior suele ser insuficiente para mantener a una familia y muy especialmente el dulce sopor y relax en el que han vivido los dos últimos años.
¡Ojo, que todos no son así...! Los hay que padecen grandes depresiones cuando pierden el trabajo, pero esos no son de los que quieren ser reyes... De todas formas, volviendo a la política, yo no conozco a nadie que se meta para arreglar casas ajenas, sino la suya propia. ¿Sería posible que solo hubiera políticos que cogieran la "vara de mando", como si de cualquier oficio se tratara, sin arañar un solo céntimo las arcas públicas?. ¡Hombre, pues claro que podría ser posible... pero no lo es!. Para ello la política no tendría que ser cosa de abogados, sino de simple Formación Profesional. Estudiar el bien general como asignatura y ejercer el oficio después a cambio del correspondiente salario, como el que es fontanero o electricista.
Vigilado naturalmente por un grupo de concejales, que no tuvieran otra dedicación en los Ayuntamientos más que asegurarse de que los "empleados" cumplen correctamente con su actividad y retribuidos con un salario parcial según tiempo dedicado. Alguien dirá que eso es justamente lo que ya se está haciendo ahora, pero no es verdad. Están los funcionarios sí, pero no haciendo el trabajo tal como debe hacerse, sino como los que mandan quieren que se haga. El funcionario no trabaja al 100% en base a un protocolo de actuación universal y de acuerdo con los estudios recibidos, sino que obedece las órdenes que recibe y que son bien diferentes según sea quien manda en determinado momento.
Redactado determinado decreto o resolución, a criterio de la autoridad política demandante, el funcionario ya ha terminado su trabajo y es el alcalde o concejal de turno el que se compromete al autorizar con su firma que se cumpla lo allí expuesto. No se trabaja siguiendo un protocolo básico y general, sino que cada cual hace lo que considera conveniente, para la sociedad o para él mismo y se hace así porque así lo autoriza el pueblo, en base a los votos conseguidos en las elecciones celebradas para conseguir esos cargos. ¿Está bien?. Pues no, no está bien pero es lo que hay. Para que vivamos medio conformes con ello, nos dicen que hay políticas mucho peores y hay que reconocer que es verdad.
La gente de a pie, mientras tiene el plato lleno no quiere complicaciones. Las complicaciones las busca el que tiene el plato vacío y el que quiere mandar de la cacerola. ¿Por qué hay tanta gente queriendo mandar?. Pues sencillamente porque el que parte y reparte se queda con la mejor parte. ¿O no es así?. Pues eso. Habremos de tener paciencia y aguantar como podamos, total por cuatro días mal contados que estamos en este mundo... Claro que, pensándolo bien, justamente porque solo estamos cuatro días no tenemos el por qué aguantar a semejantes golfos. ¡Que no, que no...!
RAFAEL FABREGAT
- Este tío está como un cencerro -dirán algunos.
Tal vez sí, no lo sé, pero a un servidor la opinión de ciertos elementos se la trae al pairo, como al pairo les trae a ellos la mía. Después de toda una vida, viendo cómo se mueve el personal, tengo claro que todos querrían vivir como reyes trabajando lo menos posible.
Sin embargo mucho me temo que los reyes que son como tienen que ser, pasan algunas noches en vela, viajan a donde no quieren ir y aguantan desfiles y recepciones insoportables, cuando estarían mucho mejor en su casa tomando el fresco. Por lo tanto, desde mi punto de vista, los auténticos reyes son los que, sin estar enfermos ni jubilados, se levantan a la hora que quieren y ya lo tienen todo hecho. Visto lo cual se asoman a la puerta de su casa y miran hacia el cielo intentando averiguar el tiempo que hará. Nadie pasa por delante de su casa y los que pasan lo hacen a toda velocidad, camino del trabajo, por lo que se van al bar en busca de "gasolina" y tertulia que les sea afín.
Más tarde, si la cartera responde, volverán a la hora del almuerzo para reponer fuerzas y echarse unas risas a costa de los contribuyentes. Eso, eso es vivir como reyes. Sin embargo, esos reyes que hacen todo lo que acabo de decir mientras los reyes y los súbditos trabajan, no están contentos. Especialmente los que no trabajan porque no quieren trabajar. Una vez terminados los dos años de prestación por desempleo, que muchos han agotado aún teniendo ofertas de trabajo, maldicen a los políticos de turno porque la ayuda social posterior suele ser insuficiente para mantener a una familia y muy especialmente el dulce sopor y relax en el que han vivido los dos últimos años.
¡Ojo, que todos no son así...! Los hay que padecen grandes depresiones cuando pierden el trabajo, pero esos no son de los que quieren ser reyes... De todas formas, volviendo a la política, yo no conozco a nadie que se meta para arreglar casas ajenas, sino la suya propia. ¿Sería posible que solo hubiera políticos que cogieran la "vara de mando", como si de cualquier oficio se tratara, sin arañar un solo céntimo las arcas públicas?. ¡Hombre, pues claro que podría ser posible... pero no lo es!. Para ello la política no tendría que ser cosa de abogados, sino de simple Formación Profesional. Estudiar el bien general como asignatura y ejercer el oficio después a cambio del correspondiente salario, como el que es fontanero o electricista.
Vigilado naturalmente por un grupo de concejales, que no tuvieran otra dedicación en los Ayuntamientos más que asegurarse de que los "empleados" cumplen correctamente con su actividad y retribuidos con un salario parcial según tiempo dedicado. Alguien dirá que eso es justamente lo que ya se está haciendo ahora, pero no es verdad. Están los funcionarios sí, pero no haciendo el trabajo tal como debe hacerse, sino como los que mandan quieren que se haga. El funcionario no trabaja al 100% en base a un protocolo de actuación universal y de acuerdo con los estudios recibidos, sino que obedece las órdenes que recibe y que son bien diferentes según sea quien manda en determinado momento.
Redactado determinado decreto o resolución, a criterio de la autoridad política demandante, el funcionario ya ha terminado su trabajo y es el alcalde o concejal de turno el que se compromete al autorizar con su firma que se cumpla lo allí expuesto. No se trabaja siguiendo un protocolo básico y general, sino que cada cual hace lo que considera conveniente, para la sociedad o para él mismo y se hace así porque así lo autoriza el pueblo, en base a los votos conseguidos en las elecciones celebradas para conseguir esos cargos. ¿Está bien?. Pues no, no está bien pero es lo que hay. Para que vivamos medio conformes con ello, nos dicen que hay políticas mucho peores y hay que reconocer que es verdad.
RAFAEL FABREGAT
21 de junio de 2015
1798- COMIENZA EL VERANO.
Comienza el verano y en España, concretamente en la Comunidad Valenciana asentada en el Levante español que es donde vivo, las temperaturas están extraordinarias. Ni frío ni calor excesivo, pues se esperan algo más de 30ºC.
Primer día del verano 2015 y sin duda gran concurrencia en nuestras playas, con "bandera azul" que indica su excelencia turíastica. Claro que esto no es Brasil y los tipazos brillan por su ausencia. En nuestras playas la mayoría de los asistentes son viejos chochos, con bolsa nevera y fiambrera con tortilla de patatas, filete empanado y pimientos. Abueletes que se levantan a las seis de la mañana para poder colocar sus sombrillas a primera línea de agua. ¿Para que les dé la brisa marina?. ¿Para que nadie les tape el sol?. ¡Que va, que va!.
Se ponen a primera línea para ver pasear a las jovencitas en biquini, sin que nada ni nadie les tape "las vistas". Yo también soy viejo, pero a la playa no voy. A la playa se va a ver y a que te vean y uno tiene que saber cuando hay que decir basta. Seas hombre o mujer la carne joven a todos gusta pero, tal como reza el slogan de los almacenes de electrodomésticos Mediamark... "Yo no soy tonto". En primer lugar ya hace muchos años que comí de ese manjar hasta la extenuación y en segundo lugar, si no se les fuera la olla, los vejetes deberían saber que en Domingo los jóvenes duermen hasta mediodía, hasta cuando su madre los/as llama a la mesa, a las dos de la tarde pasadas.
Todo esto, naturalmente es broma. Allá cada cual con sus costumbres y quimeras. Yo también he ido un montón de años a la playa, de joven y de mayor. Solo, con amigos y/o amigas, con mi novia, con mi mujer y mis hijas... Hice mis castillos en la arena, de niño, con mis hijas y con mis nietas, pero todo tiene un final. Ahora, aunque modesta, tengo mi casita cerca del mar, con mi terraza y mi piscina. No me apetece ir a la playa, siempre sucia y llena de gente, con olores extraños en los que se mezcla el desodorante con la crema solar y hasta con algún perfume barato de mercadillo "top manta", de marcas millonarias en el envase y contenido que nadie sabe cual es.
Nada, nada. Cada cual que haga lo que le venga en gana. Unos a ver, otros a ser vistos, otros a hacer reír... Yo, a mi casita, a poco más de 1 Km. de la playa, con mi hamaca bajo tupida sombrilla, en la piscina si me apetece o si mis nietos me llaman para que juegue con ellos, pero también en la terraza viendo la tele, escuchando la radio o el leve trino de los pajarillos con nido cercano. También, como ahora, frente a mi ordenador, en el que doy rienda suelta a mis inquietudes. Para los jóvenes la paz no es la mejor forma de pasar un día festivo. La paz y el relax, es cosa de viejos. Eso es al menos lo que dicen ellos y dicen verdad. Lo que ellos parecen olvidar es que los que ahora somos viejos, algún día no tan lejano también fuimos jóvenes.
Mientras la cabeza funciona correctamente, la gente mayor es vieja pero no está tonta ni chocha. Sabe muy bien lo que hace, lo que hizo y lo que dejó por hacer, muchas veces a su pesar. La perfección no existe y todos dejamos temas pendientes que jamás verán la luz, de la misma manera que tuvimos tropiezos que de tener otra oportunidad no veríamos repetidos. Pero, en fin, estamos aquí para hablar del verano que hoy estrenamos. De los baños de sol y de agua, de algún escarceo amoroso a la puesta de sol, de los días vacacionales para niños y mayores. Los primeros ya han finalizado en curso escolar y los segundos tendrán cuatro semanas de asueto que emplearán cuando y como mejor les plazca. ¡Feliz verano a todos!.
RAFAEL FABREGAT
Primer día del verano 2015 y sin duda gran concurrencia en nuestras playas, con "bandera azul" que indica su excelencia turíastica. Claro que esto no es Brasil y los tipazos brillan por su ausencia. En nuestras playas la mayoría de los asistentes son viejos chochos, con bolsa nevera y fiambrera con tortilla de patatas, filete empanado y pimientos. Abueletes que se levantan a las seis de la mañana para poder colocar sus sombrillas a primera línea de agua. ¿Para que les dé la brisa marina?. ¿Para que nadie les tape el sol?. ¡Que va, que va!.
Se ponen a primera línea para ver pasear a las jovencitas en biquini, sin que nada ni nadie les tape "las vistas". Yo también soy viejo, pero a la playa no voy. A la playa se va a ver y a que te vean y uno tiene que saber cuando hay que decir basta. Seas hombre o mujer la carne joven a todos gusta pero, tal como reza el slogan de los almacenes de electrodomésticos Mediamark... "Yo no soy tonto". En primer lugar ya hace muchos años que comí de ese manjar hasta la extenuación y en segundo lugar, si no se les fuera la olla, los vejetes deberían saber que en Domingo los jóvenes duermen hasta mediodía, hasta cuando su madre los/as llama a la mesa, a las dos de la tarde pasadas.
Todo esto, naturalmente es broma. Allá cada cual con sus costumbres y quimeras. Yo también he ido un montón de años a la playa, de joven y de mayor. Solo, con amigos y/o amigas, con mi novia, con mi mujer y mis hijas... Hice mis castillos en la arena, de niño, con mis hijas y con mis nietas, pero todo tiene un final. Ahora, aunque modesta, tengo mi casita cerca del mar, con mi terraza y mi piscina. No me apetece ir a la playa, siempre sucia y llena de gente, con olores extraños en los que se mezcla el desodorante con la crema solar y hasta con algún perfume barato de mercadillo "top manta", de marcas millonarias en el envase y contenido que nadie sabe cual es.
Mientras la cabeza funciona correctamente, la gente mayor es vieja pero no está tonta ni chocha. Sabe muy bien lo que hace, lo que hizo y lo que dejó por hacer, muchas veces a su pesar. La perfección no existe y todos dejamos temas pendientes que jamás verán la luz, de la misma manera que tuvimos tropiezos que de tener otra oportunidad no veríamos repetidos. Pero, en fin, estamos aquí para hablar del verano que hoy estrenamos. De los baños de sol y de agua, de algún escarceo amoroso a la puesta de sol, de los días vacacionales para niños y mayores. Los primeros ya han finalizado en curso escolar y los segundos tendrán cuatro semanas de asueto que emplearán cuando y como mejor les plazca. ¡Feliz verano a todos!.
RAFAEL FABREGAT
20 de junio de 2015
1797- EL MILAGRO DE LA NATURALEZA.
Dejando aparte las creencias divinas de cada cual, la Gran Barrera de Coral, solo puede calificarse de verdadero milagro de la naturaleza.
Semejante belleza y extraordinaria biodiversidad es difícil de calificar sin poner a Dios por medio.
Sin embargo, aún siendo creyente, no tengo yo costumbre de darle a Dios tal responsabilidad y prefiero decir que todas las maravillas que tenemos en estado puro en este bellísimo planeta que hemos tenido la suerte de habitar, son obra de la naturaleza. Lástima que no sepamos cuidar de tan divino tesoro.
A pesar de nuestra prepotencia, los seres humanos nada podemos hacer por contribuir a la creación de tanta belleza pero sí a su mantenimiento, a su cuidado y muy especialmente a su protección. Aunque parezca una paradoja, nuestro mayor aporte sería no hacer aporte. En su evolución, el ser humano modifica la naturaleza y desgraciadamente la destruye. Es nuestro sino. Nuestra manera de evolucionar es crear nuevos materiales a partir de aquellos de la naturaleza nos ha dado. Dicha transformación siempre requiere el aporte de elementos en estado puro que, en esa transición, quedan destruidos. Tratándose de una palabra desagradable, no solemos decir que destruimos sino que modificamos pero, ¿que diría la naturaleza si pudiera hablar?.
A pesar de nuestra prepotencia, los seres humanos nada podemos hacer por contribuir a la creación de tanta belleza pero sí a su mantenimiento, a su cuidado y muy especialmente a su protección. Aunque parezca una paradoja, nuestro mayor aporte sería no hacer aporte. En su evolución, el ser humano modifica la naturaleza y desgraciadamente la destruye. Es nuestro sino. Nuestra manera de evolucionar es crear nuevos materiales a partir de aquellos de la naturaleza nos ha dado. Dicha transformación siempre requiere el aporte de elementos en estado puro que, en esa transición, quedan destruidos. Tratándose de una palabra desagradable, no solemos decir que destruimos sino que modificamos pero, ¿que diría la naturaleza si pudiera hablar?.
Contínuamente se nos machaca con "el calentamiento global" y el gran peligro que esto tiene para toda la naturaleza en general y a las especies que acoge. También lógicamente al ser humano, que es el único culpable de semejante desastre. La Gran Barrera de Coral australiana es un vivo ejemplo de biodiversidad amenazada, como lo es la Amazonia y todo el planeta en general. Los consumidores somos los culpables indirectos del problema que acabará con la vida del planeta pero lamentablemente la gente normal, pobres desgraciados, poco o nada podemos hacer por parar semejante desastre. Si podemos comprar las comodidades que se nos ofrecen, ¿quien renunciará a ellas?.
A no ser que estemos haciendo algún tipo de deporte, ¿quien va andando por la ciudad o por el campo?. Hace unos años, al menos en los pequeños pueblos donde todo está relativamente cerca del domicilio de cada cual, éramos muchos los que íbamos a pie pero, en la actualidad, cogemos el coche incluso para distancias de apenas 500 metros o menos. El resultado, al que se unen todo tipo de electrodomésticos algunas veces innecesarios, es la quema de combustibles fósiles (petróleo y gas natural) en cantidades inimaginables que, como todos sabemos están contaminando la atmósfera y calentando el planeta. Sin embargo está claro que la solución no la traerá el consumidor. Somos incapaces de renunciar a la comodidad.
Una vez más la solución, si es que se llega a tiempo, la traerá (cómo no) la propia naturaleza. El agotamiento de esos combustibles fósiles traerá nuevamente el aire puro que tanta falta nos hace a todos. A las plantas y a todos los animales del planeta, pero también al planeta mismo. Hoy esto es impensable pero la solución puede que no esté tan lejos. Los combustibles fósiles acabarán por terminarse o ellos terminarán con nosotros pero, siendo imposible renunciar a los beneficios y a la comodidad que la evolución humana ha sido capaz de conseguir, nuevas fuentes de energía habrán de sustituir a la extremadamente contaminante que tenemos ahora.
Como se ha dicho antes, a la hora de buscar culpables, no creo que el desgraciado que ha estado matándose a trabajar para conseguir comprarse un vehículo, o un electrodoméstico que alivie el trabajo doméstico de un ama de casa que en muchos casos ha tenido que ganarse el sustento fuera de ella, es el culpable del cambio climático, de la capa de ozono, o de la muerte del planeta. En todo caso serán los gobiernos que, teniendo otras opciones, ven mucho más económica la de usar el petróleo para todos esos menesteres. A falta de riqueza petrolífera, España y otros países están prestando mucha atención a las energías renovables y muy especialmente a solar y a la eólica, hasta el punto de representar en 42% de la electricidad consumida.
No será mucho, puesto que los millones de vehículos que circulan por las carreteras españolas ya son suficientes para contaminar la atmósfera, pero es un comienzo. Supongo que si queremos que las generaciones futuras sigan viendo la Gran Barrera de Coral y disfrutando de nuestro planeta, alguien tendrá que tomar cartas en el asunto. Por mí ya pueden empezar hoy, porque mañana ya será tarde. Lo que no podemos en modo alguno es renunciar de forma individual a las comodidades que la energía nos ofrece. Son los gobiernos los que han de prestar más atención a las energías no contaminantes, aunque ello suponga un ligero encarecimiento de los costes. Vivir mejor no es consumir más, o al menos es la opinión de algunos...
RAFAEL FABREGAT
19 de junio de 2015
1796- NABUCODONOSOR II.
Nabucodonosor II (630-562 a.C.) pasó a la Historia por muchas cosas, pero especialmente por ser el constructor de los famosos "Jardines colgantes de Babilonia", una de las siete maravillas del mundo antiguo que no hemos podido conocer más que en estado de ruinas irreconocibles. Cuando Alejandro Magno llegó a la ciudad en el siglo IV a.C. los citados jardines ya estaban abandonados y parcialmente en ruinas. Sin embargo su destrucción definitiva se produjo hacia el 125 a.C., tras la conquista de Babilonia por los partos de Fraates II y ya reinando en ese momento su sucesor Ardabán I. Al igual que su tío Fraates II murió en lucha contra los Tocarios de Bactriana.
Nabucodonosor II, hijo mayor y sucesor de Nabopolasar es sin duda el más conocido de los gobernantes de la dinastía caldea de Babilonia. Famoso por los citados jardines, pero también por la conquista de Judá y del propio Jerusalén. En el actual Iraq su imagen es ensalzada como líder histórico, no así en la historia judía y en la propia Biblia, donde aparece como gobernante perverso y maligno, debido a la destrucción del Templo de Jerusalén en el 587 a.C., además del hecho de llevarse cautivos a gran parte de los habitantes de Judá. Según la Biblia (Jeremías 52:28) fueron alrededor de 4.600 prisioneros, una cifra descomunal para la época. Solo quedaron viejos y niños, paralizándose el país durante varios lustros.
Luchador y gobernante inteligente Nabucodonosor II venció a los Cimerios y a los Escitas pero, teniendo al norte al valeroso reino de los Medos, pidió la mano de Amuhia, la hija del rey medo y fruto de su matrimonio aseguró el reino y la paz con el poderoso vecino. También castigó a Egipto y dominó Fenicia, hecho lo cual se dedicó a su pasión constructiva. Templos, canales, reservas de agua, acueductos, palacios, jardines, puentes y triples muros que convirtieron la capital una de las maravillas del mundo y objetivo inexpugnable para sus enemigos. La mayor parte de los cautivos apresados durante las guerras fueron destinados a estas obras faraónicas.
En su conquista de Jerusalén y Judá, Nabucodonosor II se llevó a Babilonia al propio rey Jeconías y al profeta Ezequiel, además de 3.023 judíos y 832 habitantes de Jerusalén, aunque tanto el rey como el profeta marcharon voluntariamente al exilio. Por su parte, un tiempo después su capitán Nebuzadarán se llevó otros 745 judíos más, 4.600 en total. Los judíos estuvieron cautivos durante 49 años. Cuando el rey persa Ciro el Grande conquistó Babilonia el año 537, liberó y autorizó a los israelitas supervivientes a regresar a su tierra de Judá. Claro que para entonces un 80% de los cautivos ya había muerto, por la dureza de los trabajos forzados o simplemente por la edad.
RAFAEL FABREGAT
Nabucodonosor II, hijo mayor y sucesor de Nabopolasar es sin duda el más conocido de los gobernantes de la dinastía caldea de Babilonia. Famoso por los citados jardines, pero también por la conquista de Judá y del propio Jerusalén. En el actual Iraq su imagen es ensalzada como líder histórico, no así en la historia judía y en la propia Biblia, donde aparece como gobernante perverso y maligno, debido a la destrucción del Templo de Jerusalén en el 587 a.C., además del hecho de llevarse cautivos a gran parte de los habitantes de Judá. Según la Biblia (Jeremías 52:28) fueron alrededor de 4.600 prisioneros, una cifra descomunal para la época. Solo quedaron viejos y niños, paralizándose el país durante varios lustros.
Luchador y gobernante inteligente Nabucodonosor II venció a los Cimerios y a los Escitas pero, teniendo al norte al valeroso reino de los Medos, pidió la mano de Amuhia, la hija del rey medo y fruto de su matrimonio aseguró el reino y la paz con el poderoso vecino. También castigó a Egipto y dominó Fenicia, hecho lo cual se dedicó a su pasión constructiva. Templos, canales, reservas de agua, acueductos, palacios, jardines, puentes y triples muros que convirtieron la capital una de las maravillas del mundo y objetivo inexpugnable para sus enemigos. La mayor parte de los cautivos apresados durante las guerras fueron destinados a estas obras faraónicas.
En su conquista de Jerusalén y Judá, Nabucodonosor II se llevó a Babilonia al propio rey Jeconías y al profeta Ezequiel, además de 3.023 judíos y 832 habitantes de Jerusalén, aunque tanto el rey como el profeta marcharon voluntariamente al exilio. Por su parte, un tiempo después su capitán Nebuzadarán se llevó otros 745 judíos más, 4.600 en total. Los judíos estuvieron cautivos durante 49 años. Cuando el rey persa Ciro el Grande conquistó Babilonia el año 537, liberó y autorizó a los israelitas supervivientes a regresar a su tierra de Judá. Claro que para entonces un 80% de los cautivos ya había muerto, por la dureza de los trabajos forzados o simplemente por la edad.
RAFAEL FABREGAT
18 de junio de 2015
1795- LLEGAN LAS PRISAS.
Los calores del inminente verano llevan a las prisas por arreglar lo irremediable y también lo fácil de solucionar. Ya no solo son las mujeres, como sucedía antaño. También los hombres se están apuntando al carro de las depilaciones, de la "tableta" abdominal y de los bañadores sexis y a la última moda. ¡Ay que tiempos aquellos -vaya mierda- cuando hasta las féminas mostraban sus "bigotes" por los laterales del bañador!. ¿Otros tiempos?. No, no. ¡Lo feo siempre es feo y lo bonito bonito!. Aceptamos que fuera moda en otros tiempos que la mujer gustara rolliza y hasta cargada de carnes, pero lo de los "bigotes" no tiene perdón de Dios.
En invierno e incluso a las puertas de la primavera, nadie se acuerda que el verano está a la vuelta de la esquina y cualquier excusa es buena para zamparse una buena paella con los amigos/as. Lo de hacer ejercicio y cerrar la boquita estaba escondido en lo más profundo de nuestro cerebro. Después todo son prisas y malos resultados. Los michelines no se van en cuatro días mal contados, necesitan continuidad y una dedicación absoluta. ¡Ay que envidia me dan los/as que comen y beben lo que quieren y nada les afecta...! Claro que esos/as son cuatro gatos mal contados. Al resto de los mortales nos afecta la tapa y la cerveza, el bocadillo mañanero y la copa de vino, el café, el cortado y no digamos la copa o el cubata que puede ir detrás. ¡Ay Señor!. Está visto que la felicidad es imposible...
Pero, en fin, volviendo al asunto del verano, de la playa y de los tipazos... Yo no abuso de la comida, ni de la bebida y menos aún del sexo, pero no consigo rebajar peso. Quizás esto último vaya bien para perder peso pero, ¡ya jubilado...! Es lo que yo digo siempre, ¿cómo bajar peso sin trabajar de día ni de noche?. ¡Y eso que me casé con la más guapa!. Difícil, lo tengo difícil. Ni siquiera puedo tomar el sol puesto que, por prescripción facultativa, se me ha prohibido por mi propensión a las manchas solares y peligro de cáncer de piel. Total, que estoy hecho unos zorros. La única solución sería, si acaso, que en cada cumpleaños tuviera uno de menos, pero me han asegurado que eso es imposible. Tendré que aguantar lo que venga.
Queda solo el tema de la depilación. Eso es fácil y cada día más barato. Especialmente si aceptas los servicios de los miles de "profesionales" que van de casa en casa, sin cotizar a la Hacienda Pública ni a la Seguridad Social. Claro que si te hacen un corte en una pierna o una quemadura en parte impronunciable, con la cera o con el láser de segunda mano comprado en mercadillo callejero, ya te apañarás. De todas formas, pienso yo... ¿Para qué tengo que depilarme si no puedo ir a la playa a tomar el sol?. Bueno, quizás bajo una sombrilla de doble tela, con dos capas de protector solar factor 80 y gafas de sol, más que nada para que no me conozcan. Eso, eso tendré que hacer. Por cierto, el de la foto no soy yo...
RAFAEL FABREGAT
Queda solo el tema de la depilación. Eso es fácil y cada día más barato. Especialmente si aceptas los servicios de los miles de "profesionales" que van de casa en casa, sin cotizar a la Hacienda Pública ni a la Seguridad Social. Claro que si te hacen un corte en una pierna o una quemadura en parte impronunciable, con la cera o con el láser de segunda mano comprado en mercadillo callejero, ya te apañarás. De todas formas, pienso yo... ¿Para qué tengo que depilarme si no puedo ir a la playa a tomar el sol?. Bueno, quizás bajo una sombrilla de doble tela, con dos capas de protector solar factor 80 y gafas de sol, más que nada para que no me conozcan. Eso, eso tendré que hacer. Por cierto, el de la foto no soy yo...
RAFAEL FABREGAT
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