Para encontrar rápida explicación al título de esta entrada al Blog, hay que tener cumplidos los 50/60 años, lo cual es bastante improbable puesto que la mayor parte de los que usan las tecnologías actuales suele ser gente joven. Quizás por ser viejo, considero yo que el tema puede ser atractivo para todos los lectores en general y también para la juventud que no lo ha vivido.
Doña Elena Francis fue un personaje radiofónico que captó la atención general de los españoles durante 34 años. La emisora Radio Barcelona emitió el primer programa de esta serie la tarde del día 27 de Noviembre de 1.950 y desde el primer momento se convirtió en un éxito sin precedentes. Se trataba, en realidad, de un consultorio al que miles de mujeres (y algún hombre) consultaba por carta cualquier problema y especialmente los sentimentales. Una o dos semanas después se emitía la respuesta a través de la emisora. El título del programa lo decía bien claro: ELENA FRANCIS. "Consultorio para la mujer". Sin embargo y a pesar de tan explícito título, también algunos hombres se dirigían al programa y ninguno de ellos fue nunca desatendido.
El citado programa radiofónico se dirigía especialmente a las mujeres por el solo hecho de que estaba promocionado por una empresa de cosméticos (Instituto de Belleza Francis) y, al contrario de ahora, los hombres de aquellos tiempos no usaban ninguno de los potingues que actualmente también usamos los hombres.
Doña Elena Francis fue durante décadas "la solución" de todos los problemas que aquejaban a las mujeres de una generación en la que había escasez de todo y principalmente de información. Los hombres de aquella época eran, en su mayoría, rudos y machistas pues el 95% no tenía acceso a la educación media y algunos ni siquiera a la Primaria. En la década de 1950 la juventud, nacidos en tiempos de guerra o posguerra, apenas habían asistido a la Escuela Primaria y muchos de ellos apenas sabían leer y escribir.
Los que habían tenido la suerte de cursar los diez años de Enseñanza Primaria, de los 4 a los 14 años, tampoco sabían mucho más puesto que las niñas apenas recibían instrucción alguna, más allá de "las cuatro reglas", leer y las labores propias de una futura ama de casa: coser, bordar, etc. Los niños, salían con algo más de preparación, pero escasa, puesto que la mayor parte del tiempo se empleaba en relatar la Historia de España, no siempre bien contada y el resto se empleaba en algún dictado sobre estos temas y todo lo referente a la Religión Católica. Poco tiempo se dedicaba a la enseñanza de la Lengua o las Matemáticas que era lo importante. El programa tenía el corte propio de una emisora franquista en plena posguerra.
Todas las cartas recibidas en la emisora, que seguramente serían cientos y cientos todos los días, eran leídas por un equipo de periodistas que tenían perfectamente aprendida la lección del tratamiento que habían de dar a las mismas. Unas se desechaban, otras se respondían y las más comprometidas se guardaban en un cajón especial para su análisis y posible repercusión. Más de diez años después de finalizado el programa radiofónico los españoles, especialmente las españolas, se enteraron de la gran mentira, del fraude que semejantes sinvergüenzas habían urdido para comercializar una serie de cosméticos que, con una calidad semejante a la de cualquier otra marca del mercado, se vendía y bien a precios muy superiores. De hecho y a pesar de que Doña Elena Francis nunca había existido, los productos de esta firma todavía están en el mercado.

El programa había salido al aire con el guión de Angela Castells, de la Sección Femenina de la Falange Española y puesta la voz de Doña Elena por varias locutoras de modulación similar. En aquellos tiempos de tantas estrecheces y problemas de toda índole, la supuesta Doña Elena Francis fue, para miles de personas, el Angel de la Guarda que ofrecía consejo y consuelo a todos los radioyentes, siempre bajo el lema de las esencias del nacionalcatolicismo. Realmente se trataba de un equipo de personas mal pagadas y afectas al régimen que, dirigidas por el partido gubernamental y supervisadas por el mismo, cribaban toda la correspondencia recibida de forma metódica, eliminando todo lo que fuera contrario al régimen o sin interés para la firma promotora. En un tono displicente y afectivo, en los casos de infidelidad marital, la supuesta Doña Elena aconsejaba a las féminas hacerse la ciega, la sorda y tener paciencia.

Claro que la Doña Elena de turno (fueron varias a lo largo de los años) se limitaba a leer lo que el guionista Juan Soto Viñolo, escrupulosamente aleccionado por el Régimen, escribía. Él fue durante muchos años el verdadero artífice del programa. Murió en Febrero de 2017 a los 83 años de edad... "No ponga mala cara cuando su marido llegue a casa. Ellos no caen en pecado por su gusto, sino impulsados por ciertas mujeres". Nadie dudó jamás de la existencia y de la autenticidad de Doña Elena Francis. El personaje era la bondad personificada y, aunque tuviera un negocio de cosmética, aparentaba para la audiencia el desinterés mercantil absoluto. Aunque todo era falso en dicho programa radiofónico, ayudar al oyente era el único objetivo aparente. El éxito del programa fue de tales dimensiones que, a día de hoy, más de medio siglo después, los herederos de aquella firma de cosméticos siguen vendiendo sus productos y son todavía una de las mayores fortunas de España.
Con la llegada de la Transición Española "el programa se volvió anacrónico y el negocio se resintió" por lo que, en Enero del año 1984 Doña Elena Francis desapareció de las ondas. Muchos años después, en Julio de 2006 el equipo de limpieza del Ayuntamiento de Cornellá (Barcelona) fue enviado a limpiar "Can Tirell", una masía del siglo XVII abandonada, de la que habían sido propietarios los dueños del Instituto de Belleza Francis. Vendida la propiedad a un promotor inmobiliario, éste no actuó sobre ella y finalmente la cedió al Ayuntamiento de Cornellá. En su interior apenas 70.000, de los cientos de miles de cartas escritas por los oyentes del programa de Doña Elena Francis, todas ellas escritas entre 1951 y 1972 y apiladas en cajas y sacos, muchas esparcidas por el suelo de las diferentes estancias de la casona. Allí estaban las penas y los sueños de miles de oyentes del tétrico programa radiofónico. Visto el contenido del material, las autoridades de dicha localidad barcelonesa decidieron informar a la emisora o al Archivo Catalán pero a nadie le interesaba dicho material por lo que el Ayuntamiento procedió a desinfectar y archivar esta histórica correspondencia. Con ella se ha editado la obra "Las cartas de Elena Francis" ya en las librerías. Dicen que "cualquier tiempo pasado fue mejor", pero no en este caso...
RAFAEL FABREGAT

Jauja es el número uno de las utopías de la humanidad, una maravilla que supera en mucho al Paraíso Terrenal descrito en el Antiguo Testamento. El propio Cielo en la Tierra y que naturalmente no existe. Sin embargo hubo un tiempo en que se dijo que dicha tierra, que contenía entre otras muchas cosas la Fuente de la Eterna Juventud existía sin lugar a dudas. Se la llamaba Antillía, Jauja o País de la Canela y era una isla ubicada en medio del océano Atlántico primero y en Perú después. De todas formas nadie ha podido encontrar el lugar a pesar de los más de 500 años que hace que se relató la inverosímil historia de su hallazgo por un tal capitán Longares, oficial bajo las órdenes de Pizarro. Esta tierra mitológica, de la que tanto se habló en la Edad Media, era un lugar paradisíaco donde trabajar no era necesario y la comida abundaba por doquier. Sus habitantes vivían junto a ríos de vino y leche y los lechones, ya asados, pendían de los árboles con un cuchillo clavado en el lomo. Solo faltaba cortar el trozo a degustar.

En Jauja la gente adicta al trabajo, cada día más escasa, si quería trabajar tenía que pagar el precio estipulado. Esos y otros prodigios describía Lope de Rueda refiriéndose a la Tierra de Jauja...
"Panarizo y Honzingera eran dos delincuentes de poco pelo que andaban por esos caminos de Dios engañando a cuantos les escuchaban. Un tal Mendrugo, con su mujer en la cárcel, llevaba cada día comida para su esposa y la pareja de bribones lo abordaron...
- ¿A donde va buen hombre? -le espetó Honzingera.
- Voy a la cárcel a llevarle el pienso a la Tomasa -contestó Mendrugo.
- Vaya, vaya... ¿Y qué le lleva? -dijo Panarizo.
- Unas albóndigas que hago yo mismo con carne, huevos y especias.
- Pues menuda obligación. Si viviera en Jauja no tendría que hacerlo -añade Honzingera.
- ¡Vaya! ¿Cómo es eso?.¿Qué pasa en ese lugar?.
- En Jauja pagan a los hombres por dormir y azotan a los que quieren trabajar.
- ¡Buena debe ser esa tierra!. Cuente, cuente...
Mendrugo se sienta junto a ellos con la cazuela entre las piernas lo cual no impide que, mientras uno le habla el otro vaya comiendo albóndigas.
- En jauja las calles están empedradas con yemas de huevo y en las aceras hay asadores de 300 pasos de largo, repletos de gallinas, capones y perdices...
- Hummm. A mí todo eso me gusta -afirma Mendrugo.
- También cazuelas con toda clase de guisos.
- ¿Como ésta que yo traigo? -dice Mendrugo mirando la cazuela vacía.
Honzingera y Panarizo salen corriendo y Mendrugo dando voces tras ellos.
- ¡Ladrones, ladrones! -grita mirando la cazuela vacía- Me han dejado sin un buñuelo... (Pobrecillos... A lo mejor tenían hambre.) Y todo por escucharlos, creyendo que se podía vivir sin trabajar. Esto me servirá de lección..." (Texto adaptado)
En la fecha en la que se escribió esta fábula (1547) ya existían dos pueblos con ese nombre: una aldea de Lucena, en la provincia de Córdoba (España) y otro que había fundado el conquistador Pizarro en 1534 como primera capital del Virreinato de Perú, antes de la fundación de Lima.
Seguramente el escritor Lope de Rueda se inspiraría en esta última localidad puesto que de ella se decía en la Corte española que estaba establecida en Xauxa, un valle muy rico de este país sudamericano, que fue conquistado en 1533 y en donde el rey Atahualpa entregó a Pizarro un inmenso tesoro.
Algunas veces de lo literario a lo literal van tan solo un pequeño paso que el imaginario popular añade con escasa dificultad.
Somos nosotros, los lectores, quienes debemos poner los lindes de tan vasto e imaginativo territorio.
RAFAEL FABREGAT
Como todos sabemos Sidón es una capital libanesa, la tercera más importante en cuanto a población. Actualmente supera los 200.000 habitantes y sigue floreciendo como centro comercial estratégicamente instalado junto a la costa mediterránea y a tan solo 50 Km. al sur de Beirut, la capital del país. Claro que Sidón no es una ciudad cualquiera, sino una metrópolis que ya tenía igual o más importancia cinco mil años atrás.

Sidón fue ciudad fenicia fundada en el III milenio a.C., al mismo tiempo que Tiro, Biblos o Beritos. Se considera por tanto que Sidón es una de las ciudades más antiguas del mundo, habitada sin interrupción, equiparada por tanto a ciudades como Alepo (Siria), Susa (Irán) o Luxor (Egipto). Antiguamente Sidón era un islote y después especie de pequeña península al rellenar el espacio que la separaba de tierra firme. Con esta actuación sus habitantes construyeron un puerto al norte y otro al sur de la roca, que sigue vigente en nuestros días. Sin embargo poco se supo de este pueblo en los países occidentales hasta el siglo XIV a.C., cuando se hizo famoso por las epístolas de Tell-al-Amarna de los reyes Cananeos remitidos al faraón egipcio. La civilización fenicia había decaído puesto que los sidonios se centraron comercialmente con países más próximos como Egipto, Chipre y Mesopotamia.

Protegida por los faraones egipcios había poseído una flota numerosa que intensificó el comercio por todo el Mediterráneo, llegando hasta incluso la Península Ibérica desde la que acarrearon gran riqueza de los metales preciosos Tarsos y Cólquidos. Buena parte del oro y cobre de los Tartesos fue descargado en Sidón a cambio de simples baratijas de vidrio. Debido a ese intenso movimiento mercantil Sidón logró preponderancia política hasta la llegada de los Filisteos en el año 1209 a.C. que la destruyeron completamente. Lo poco que quedó en pie fue nuevamente destruido por los Asirios. En el siglo XIX de nuestra Era se llevaron a cabo en aquellas tierras importantes descubrimientos arqueológicos, como el del sarcófago del rey Eshmunazar y el del rey Tabint. Ya en el siglo XX se descubrieron tablillas de escritura cuneiforme fenicia.

En estos tiempos tan problemáticos en Oriente Medio, Líbano tiene como problema principal ser vecino de países tan beligerante como Siria e Israel. Hasta la década de 1970 era un país floreciente, que muchos comparaban con la financiera Suiza europea, pero la invasión de Israel eclipsó aquel esplendor y trajo la guerra y los despropósitos. Desde hace casi tres décadas sus autoridades luchan con todas las "armas" a su alcance para devolver el equilibrio que atraiga nuevamente la confianza y con ella las inversiones y el turismo. Sus atractivos turísticos son muchos, pues forma parte de la cuna de la civilización, pero el turismo y los inversores quieren también la paz y la estabilidad que ha faltado en estos últimos años, motivo por el cual finalizada la guerra los tanques están siendo sumergidos para crear un nuevo hábitat para la fauna marina.

La riqueza histórica de Sidón es innumerable y sin duda uno de los lugares históricos más importantes de Líbano, pero el saqueo de sus ruínas también ha sido históricamente el más devastador. Cazadores de tesoros y arqueólogos amateurs esquilmaron tesoros nunca vigilados por sus autoridades. Con tan nefasto control, sus riquezas arqueológicas se han visto desparramadas por todos los museos y mercados mundiales de arte. Por si esto fuera poco, muchas de sus ruinas milenarias han sido sepultadas bajo construcciones modernas en un despropósito total de sus autoridades que ningún valor había dado a la Historia y al turismo que éste genera en el momento actual. Poco queda ya de aquella antigua ciudad persa "de los Jardines", ahora convertida en una cosmopolita ciudad comercial. Sin embargo, algo queda todavía de todo aquel brillante pasado.

Sidón fue ciudad fenicia y puerto comercial de aquel imperio, tantas veces asaltado por asirios, babilonios, egipcios, griegos y romanos. Cara a la Historia nada sin embargo que objetar, pues todos dejaron su legado. Solo hay que recorrer su centro histórico para darse cuenta de ello. Entre el Castillo del Mar y el Castillo de San Luis encontramos una ciudad medieval amurallada, de calles estrechas y arcos que conectan los diferentes barrios repletos de tiendas de souvenirs, mezquitas y variopintos mercados. Claro que, una vez allí, no hay que perderse el Castillo de Qalaat al Muizz, el Museo del Jabón y el Palacio Debbamme. Para los amantes de la Historia hay que decir que, según los estudios sobre el ADN, los actuales libaneses de Sidón conservan los genomas de sus ancestros, lo que viene a decirnos que los antiguos Cananeos siguen vivos y en sus tierras milenarias.
RAFAEL FABREGAT
Por extraño que les parezca en un principio, "Pando" es un árbol que extiende sus raíces por una extensión de 43 hectáreas o, lo que es lo mismo, unos 60 campos de fútbol. Añadir también que, con 5.900 toneladas, es el ser vivo más pesado del planeta.
- ¿Qué está diciendo ese elemento? -pensará alguno de ustedes.
Pues bien, el fenómeno está en el Parque Natural de Fish Lake, en el estado de Utah (EE.UU.) y a disposición de todos aquellos que quieran visitarlo. Sin embargo, hay que aclarar que se trata de un bosque de 47.000 álamos que sin embargo tiene una sola raíz de la que, desde hace 80.000 años, van brotando nuevos tallos, a medida que los viejos se mueren.

Sí, sí, ya sabemos que la historia parece un poco surrealista, pero investigadores de la Universidad de Utah aseguran que toda esta alameda forma parte de una misma raíz que desde hace aporoximadamente 80 milenios va clonando una y otra vez a la primera planta que surgió en este lugar, mucho antes incluso de que el Homo Sapiens colonizara Europa. Aunque durante las glaciaciones pudieran haber aparentado desaparecer, permaneció aletargado y pasadas éstas volvió a rebrotar extendiendo su perímetro hasta lo que ocupa actualmente. Se trata de la especie "Populus Tremoloides" (Álamo temblón) que, también según estos mismos investigadores, está ahora amenazado de muerte. ¿Habrá nueva resurrección, como tantas veces la hubo?. Pues quizás sí. ¿Quien sabe?.
Salvo cambios radicales se estima que, en los próximos 20 años, este bosque de 47 hectáreas se verá reducido a tan solo 7 por un problema animal. Se trata del "Ciervo Mulo", un animal que últimamente está proliferando en la zona y que se alimenta, casi de forma exclusiva, de los brotes jóvenes de este árbol milenario asfixiándolo. Está pues produciéndose un fenómeno que no se había presentado hasta ahora y es que no hay árboles nuevos que sustituyan a los viejos que van desapareciendo. El caso es que este ciervo no es la única cuestión negativa de este parque y su arboleda, sino que también el hombre está incidiendo de lleno en el problema al haber introducido en el mismo la ganadería extensiva.

Naturalmente las autoridades pueden retirar los permisos ganaderos pero, ¿Quien para a los ciervos?. La caza, claro está, pero los animalistas también pondrán el grito en el cielo. En fin... Está claro que el ser humano ha llegado a un punto en el que, para bien o para mal, puede incluso superar a la propia naturaleza. De hecho ya hay algunas zonas de este bosque que están deforestadas por culpa del desarrollo humano. Los 80.000 años de Pando, durante los que ha sobrevivido a mil y una vicisitudes, pueden verse ahora destruidos por la mano del hombre. En 2014 el gobierno protegió con vallas una parte de este bosque, pero con una altura insuficiente y no en todo su perímetro.
El resultado es que el Ciervo Mulo salta la valla e incluso ha roto algunos de sus puntos más débiles. Por unas causas u otras Pando está agonizando. Los científicos son sin embargo optimistas, sabiendo que esta triste situación es fácilmente reversible, siempre que las autoridades pongan su granito de arena. Todo tan fácil como impedir el pastoreo dentro de este bosque, regular la caza de ciervos que pasten por los alrededores y construir una valla en condiciones que impida el paso de animales salvajes a su interior. No, no es imposible, ya que son miles los visitantes que acuden a este lugar y la construcción de centros de interpretación que conciencien sobre su importancia ayudaría, incluso económicamente, a preservarlo para las generaciones futuras. A pesar de la alarmante situación Pando todavía no tiene la batalla perdida.
RAFAEL FABREGAT
El monasterio de San Pedro el Viejo, situado en el casco antiguo de la ciudad de Huesca, es uno de los conjuntos históricos más antiguos del románico aragonés. Lo que fue su Sala Capitular es también panteón de dos de sus más famosos reyes: Alfonso I el Batallador y su hermano y sucesor Ramiro II el Monje. Decir, como curiosidad que los restos de Ramiro II descansan en un sarcófago romano del siglo II, encontrado durante las obras del edificio actual. Es una de las iglesias más antiguas de España y una de las pocas que nos quedan del tiempo de los Visigodos. Tras la conquista de estas tierras por los musulmanes, allá por el año 721, los cristianos godos quedaron en la ciudad como tributarios, pero con facultad de celebrar en esta iglesia su culto.
Cuando los cristianos del Reino de Aragón reconquistaron Huesca en el año 1096 descubrieron que esta iglesia de origen visigodo estaba dedicada a San Pedro, motivo por el cual se le llamó "el Viejo". Esta iglesia fue cedida a la abadía-castillo de Montearagón a cambio de la Mezquita mayor de Huesca, siendo donada posteriormente a la Orden Benedictina que lo reconvirtió en monasterio. Así pues, la construcción que podemos ver hoy se inició en el año 1.117 durante el reinado de Alfonso I el Batallador, siendo acabadas las obras antes finalizar ese mismo siglo XII. La iglesia consta de tres naves y claustro. Las antiguas dependencias de los monjes están dedicadas actualmente a albergar un interesante museo que alberga diferentes piezas de gran valor histórico y artístico del monasterio.
RAFAEL FABREGAT
Hablamos de la insuperable actriz Rita Hayworth, pero... ¿Sabían que era de origen español?. Pues eso. Era hija del emigrante andaluz Eduardo Cansino, un bailarín que hizo carrera a su llegada a Estados Unidos pero que, más pronto que tarde, se preocupó más bien de explotar el talento que su hija tenía para la danza, además de abusar sexualmente de ella según contaba su marido Orson Welles. El nombre de esta actriz pelirroja, número uno en su tiempo, era Margarita Carmen Cansino y era morena natural, incluso demasiado, pues hubo que quemarle mediante electrolisis las raíces del cabello (negro) que casi inundaba su frente. Obligada a adelgazar y a teñirse de pelirroja, hicieron desaparecer cualquier rastro de su pasado genético, americanizando también su nombre. Moría la andaluza Margarita Carmen y nacía "la Diosa del amor": Rita Hayworth.
Los amantes del cine de la época recuerdan cómo se quitó el largo guante de seda, su striptease más breve, así como la sonora bofetada que le propinó el actor Glenn Ford en la película "Gilda", uno de sus mayor éxitos cinematográficos.
Su primer marido Eddie Judson, veinte años mayor que ella, le proporcionó contrato con la Columbia Pictures. Sus primeros pasos, con 16 años, fueron películas tipo B y circuitos secundarios que, gracias a una espectacular escena de baile de salón, la catapultaron a la gran pantalla. Aunque las primeras películas fueran de escasa calidad, los espectadores salían de la sala extasiados solamente por haberla visto bailar. Fue la única herencia de su sevillano padre y de su madre la bailarina Volga Haworth y que tan bien supieron explotar los directores de Hollywood uniéndola a Fred Astaire y Gene Kelly.
Su talento cinematográfico se vio marcado por la fascinación que, como mujer fatal, le producía Marlene Dietrich, así como la frágil liberación de Marilyn Monroe. T&B Editores celebra este año 2018 el centenario de su nacimiento con el libro "Nunca hubo una mujer como Rita Hayworth".
Así de alto fue de alto el listón que superó esta actriz como mito de Hollywood. "La dama de Shanghai", "Ciudadano Kane", "Gilda"...
A pesar de sus éxitos a Rita nunca le gustó ser actriz. Lo que ella quería era formar una familia pero, a pesar de sus cinco matrimonios, nunca lo consiguió.
"Claro -decía- se van a la cama con Rita Haywoorth y se despiertan conmigo".
La actriz fue la mujer más deseada del planeta, hasta el punto de que uno de sus maridos (Alí Khan) incluso la convirtió en princesa, pero sus bodas no le dieron el amor profundo que ella quería. La envidiada estrella del cine nunca fue feliz. Violada por su padre desde su más tierna infancia y hasta su adolescencia, cuando empezó sus primeros pasos en el cine, nunca encontró el amor en mayúsculas que ella buscaba.
Su pasión era el baile, no la interpretación. Sus cinco matrimonios fueron un medio para escapar de la ficción en la que vivía, motivo por el cual no fructificaron y la soledad fue siempre su compañera. Nadie entendía que una mujer que logró tanto éxito y dinero nunca fuera infeliz. El cenit de su carrera llegó en la década de 1940. Estando casada con Orson Wells protagonizó "Gilda", interpretando sensuales canciones que en realidad cantaba Anita Ellís. "La dama de Shanghay" también se rodó en esa década.
En la década de 1960 sus principios de Alzheimer protagonizaron su última e irregular etapa como actriz.
Había rodado 59 películas, pero el Oscar nunca llegó. Se dice que Rita Hayworth nació y murió con "Gilda". De hecho, tal y como la muestra el libro de Miguel Losada, "Nunca hubo una mujer como Rita Hayworth". Fue un mito, un personaje de sí misma. Su madre había muerto en 1966 alcoholizada y todos pensaban que ella estaba siguiendo su mismo camino, pero no era así. A los 50 años ya tenía fallos de memoria, pero la enfermedad no fue diagnosticada hasta 1980, siete años antes de su muerte.
Margarita Carmen Cansino (Rita Hayworth) murió el 14 de Mayo de 1987 de Alzheimer, a los 68 años de edad, siendo enterrada en el Holy Cross Cementery de Culver City, en Los Ángeles (California). Diez años antes ya circuló una foto suya hecha en Londres que mostraba a una mujer envejecida, desaliñada, ausente, que demostraba que el mito de Gilda ya no existía.
RAFAEL FABREGAT