19 de febrero de 2018

2570 EMIGRACIÓN DEL SIGLO XXI.

Emigrantes subsaharianos a España.
No hay el por qué extrañarnos de los miles de subsaharianos que cada año llegan a España a través del Estrecho de Gibraltar... Buscan una vida mejor de la que tienen en su país, de la misma manera que miles de españoles viajaron años atrás a Alemania donde había más trabajo y mejores sueldos. También a Francia o a Sudamérica tras la Guerra Civil. Unas veces es una forma de escapar de problemas políticos y otras intentar mejorar una vida con escasas perspectivas en tu país de origen. Eso ha sido siempre así y así sigue siendo en el momento actual. La fronteras son actualmente muy fáciles de saltar y mientras unos sueñan con llegar a España, muchos españoles viajan a Europa o América intentando mejorar sus perspectivas profesionales. La historia se repite.

Emigrantes españoles en Alemania.
Ha sido siempre así y cada año aumenta esta problemática. Digo problemática porque nos llega abundante mano de obra sin preparación alguna y marcha de España gente licenciada en todas las materias. No es lo mismo, no. Está claro que salimos perdiendo mucho con el cambio ya que, a pesar de nuestras limitaciones económicas con respecto a Europa, exportamos a la gente mejor preparada e importamos a africanos y a obreros de países del este sin preparación alguna. Desde el inicio de la crisis (2008/2009) las cifras siguen en crecimiento. Empezó la problemática con 1,3 millones de españoles trabajando en el extranjero y actualmente esa cifra ha llegado a los 2,5 millones. Claro que de solo 800.000 son nacidos en España, el resto son nacionalizados, lo que no impide un aumento del 25%.

Universidades públicas españolas.
Alemania y Francia siguen siendo los destinos preferidos por los españoles a la hora de emigrar en busca de una vida mejor. La baja tasa de paro y los sueldos más elevados es la justificación que todos esgrimen a la hora de marchar. La mayoría van con excelente preparación académica, pero con nula práctica y sin dominar la lengua. A pesar de que los diferentes gobiernos no paran de pregonar que estamos saliendo de la crisis, el número de españoles trabajando fuera no para de crecer. Argentina, Estados Unidos y el Reino Unido son otros destinos preferidos por los españoles a la hora de emigrar. Como se ha dicho antes, lo peor de todo esto es que marchan los mejor preparados. Estudian con dinero público y después ejercen en el extranjero. No sabemos si esto es justo, pero así son las cosas.

RAFAEL FABREGAT

17 de febrero de 2018

2569- OBRERAS SIN NÓMINA.

Millones de obreras trabajan gratuitamente para nosotros, sin nómina y sin cotizar a la Seguridad Social. Son las abejas, cuyo desinteresado trabajo genera unos beneficios anuales de 22.000 millones de euros. Nada menos que el 80% de los cultivos y las plantas salvajes se polinizan gracias a este super-insecto, eL cual también nos "regala" posteriormente su producción de miel. En verdad no es que nos la regalen, sino que se la requisamos mientras les entra la tos provocada por el humo de nuestro ahumador. Lo de la tos es naturalmente una broma, ya que las abejas entienden que se trata de un incendio y más que vigilar la colmena lo que hacen es llenar el buche de miel para posteriormente salvaguardarse de ese hipotético incendio. 

De todas formas la cosa se está poniendo fea. El uso de insecticidas, las plagas y la destrucción de sus hábitats naturales están mermando notablemente a la población de abejas. Recientes estudios han revelado una merma del 15% de las abejas. Por si esto fuera poco, los científicos avisan de un preocupante descenso de todos los insectos voladores a nivel mundial. De todas formas en el tema de la polinización las abejas no lo son todo ya que hay miles, quizás millones, de insectos que también trabajan en ese menester. El abejorro es uno de ellos. Está claro que las abejas son primordiales en este campo, pues ellas son las principales polinizadoras de las grandes zonas de cultivo, pero no las únicas. La pérdida del número de abejas y de los insectos en general dañaría sin duda la producción de alimentos.


En EEUU las granjas ya cuentan con diferentes especies de abejas que nada tienen que ver con las que pueda haber en las granjas vecinas. Esta diversidad juega un papel muy importante a la hora de preservar la salud de su población. Además de eso, cada especie juega su papel en el ecosistema y protegerlas a todas asegura la correcta polinización de los cultivos y su productividad. Esto sucede porque se ha demostrado que cada especie de abeja, aunque visiten numerosos tipos de plantas, destaca en la polinización de una en concreto. De ahí el interés de tener diferentes especies allí donde se producen diferentes cultivos, eso sin contar con la necesidad de que también las abejas silvestres puedan visitar nuestros cultivos. Todo es poco para unas obreras que tan poco piden a cambio...

RAFAEL FABREGAT

16 de febrero de 2018

2568- LA DOBLE MORAL.

En la España de los Austrias (siglo XVI) para un joven aristócrata de apenas 12/14 años era casi una obligación, naturalmente placentera, el tener una amante. Normalmente se seleccionaba entre las gentes de la farándula y de vida alegre que frecuentaban las grandes ciudades de la época. Aún después de casados los aristócratas seguían teniendo amantes, sin que sus mujeres vieran en ello amenaza alguna para su matrimonio. Poco importaba a muchas de aquellas damas todo cuanto hiciera el marido, siendo mantener su estatus social lo que en verdad les importaba. En cuanto a algunos maridos de más baja estofa, incluso mandaban a sus esposas a pedir dinero a sus conocidos haciendo la vista gorda si éstos buscaban cobrarse el préstamo con sexo. Uno de ellos, viviendo a expensas de las aventuras de su mujer, mató a la suya de siete puñaladas por negarse a serle infiel durante la Cuaresma. 

Y es que, claro, durante la Cuaresma los maridos cornudos también habían que comer y sufragar sus vicios personales, especialmente la bebida. 
El rey Felipe II tomó medidas contra estos maridos cornudos y a tal fin decretó la Pragmática de 1566 por la cual... "Se castigará a los maridos que por precio consintieren que sus mujeres sean malas de su cuerpo". 
Cuando esté hecho era debidamente probado los cónyuges eran paseados por toda la ciudad montados sobre dos burros. El marido delante, adornado con dos cuernos y cascabeles; la mujer detrás azotando al marido. El verdugo cerraba la comitiva azotando a ambos. Así pues, para los plebeyos el adulterio era altamente castigado, mientras que para los nobles estaba mal visto el no practicarlo. No es que las cosas hayan cambiado tanto en nuestros tiempos, sobre todo en el terreno económico, cuando el pequeño ratero es encarcelado y el que roba millones queda libre y sin cargos.

En el siglo XVI la ley castellana facultaba al marido, que no conocía la infidelidad, a matar a la mujer adúltera e incluso también a su amante si los pillaba "in fraganti", sin que incurriera en delito de homicidio. Caso de que fuera la justicia la que descubriera la falta, los amantes eran entregados al marido para que dispusiera el castigo correspondiente, pudiendo llegar incluso a matarles públicamente sin cargo alguno. Prolongando la tradición visigoda, durante la Edad Media el adulterio solo era delito cuando lo cometía la mujer. Tras asesinar a la adúltera el marido podía solicitar a sus parientes una carta de perdón que le eximía de querellas posteriores por tal acto. Con la llegada del siglo XVII la gente se volvió más tolerante, los maridos perdonaban o se apartaban de la mujer adúltera y los homicidios por adulterio desaparecieron. No es que los cuernos desaparecieran, sino que la infidelidad se practicaba con más comedimiento...

RAFAEL FABREGAT

15 de febrero de 2018

2567- LA SAL NOS MATA.

Está claro que la sal fue un gran descubrimiento de la humanidad y hasta de muchos animales. No solo aumenta el buen sabor de las cosas que comemos, sino que también aporta minerales necesarios para nuestro organismo. Se ha comentado mil veces que con moderación todo es bueno, pero cuando abusamos vienen los problemas. Especialmente por aquellos efectos derivados del aumento de la hipertensión, todos ellos devastadores. Nos gustan las comidas sabrosas y las ensaladas bien regadas de aceite de oliva (menos mal) y salpimentadas en exceso. Está claro que la mayor parte de los componentes de una ensalada apenas saben a nada, pero la ensalada no puede ser el vehículo para atiborrarnos de aceite y sal.


Se supone que cuando una ensalada sale de la cocina de un restaurante ya lleva de todo pero, habida cuenta que lo hace con moderación, todos sabemos que la mayoría de los comensales salpimentan por segunda vez este plato. Algunos países europeos han decidido poner fin a todo este abuso y han prohibido que las mesas tengan saleros, sino que tenga que ser el cliente quien los pida. También está en el punto de mira la publicidad de alimentos poco saludables, sin olvidar que, tal como se ha dicho antes, saludables son todos con la debida moderación. Hay que reducir la sal, el azúcar y las grasas. Lo sabemos todos, pero solamente después de finalizada la comida. Hay que corregir el problema antes. Ya cuando vamos al supermercado hay que saber decir no a muchas cosas que no nos convienen en absoluto. 


Mejorar la alimentación de la gente no es solamente una obligación del Gobierno, sino especialmente la nuestra. Los hábitos nacidos del bienestar que se vive en los países occidentales, nos traen también problemas de salud que debemos evitar. Debemos comer más pescado y menos carne, más legumbres y menos patatas. Grasa la justa y necesaria. ¡Ah! y ojo también a la bollería. Algunos países del suroeste de Europa consumen casi el doble de la sal que recomienda la OMS y también nos excedemos en grasas y azúcares. Las consecuencias, largas colas en los médicos especialistas en enfermedades cardiovasculares. También los establecimientos de comida rápida están siendo prohibidos en las proximidades de los centros educativos y se están limitando las máquinas expendedoras de refrescos. Las imposiciones no nos gustan, naturalmente, pero bien está si ello nos ayuda a vivir más y mejor...

RAFAEL FABREGAT

14 de febrero de 2018

2566- 14F / DÍA DE LOS ENAMORADOS.

Amigos, amigas... No os demoréis y dad rienda suelta a vuestro amor. Solo se vive una vez y hay que aprovechar cada minuto, cada segundo de vida. Entre lo que se pierde con la niñez y lo que se pierde al final de la vida son casi 20 años o más de vida desperdiciada. Casi un 20 o un 25% de nuestra existencia tirados a la basura. No podemos descuidarnos. Algunos dirán... ¿Y qué más da?. No sé, quizás tengan razón. Esto es como el morirse unos años antes u otros después. ¿Qué más da, sin al final te mueres igualmente?. Poca importancia tiene morir a los 75 o a los 85. Al fin y al cabo a los 75 tampoco adelantas nada ya en este mundo. Sí, sí, pero nadie quiere morirse, ni siquiera a los 85 años. ¡Cómo no creas en esa supuesta segunda vida eterna...! Claro que, ¿quien cree eso?. 

Lo que sí está claro es que, aquí y ahora ¡estamos aquí y hay que aprovecharlo!. Amaos, amaos los unos a los otros, aunque nadie antes os haya amado. Siempre hay una primera vez para todo. Y si alguien ya antes os amó, razón de más para intentarlo otra vez más con más ímpetu si cabe. Nada hay en este mundo más bonito que el amor correspondido.
Pues bien hoy, día de San Valentín, se conmemora este día tan especial del AMOR, en mayúsculas. Al decir "en mayúsculas" quiero decir que no tiene por qué tratarse solamente de amor de pareja, hombre-mujer o entre gays o lesbianas. No. Es igualmente válido el amor fraterno, o entre amigos de verdad. Yo no me canso de decirlo... Si es entre amigos, tiene que ser entre amigos de verdad, porque los compañeros para salir de fiesta son otra cosa.

¿Estamos de acuerdo?. Pues bueno, quizás no, pero no pasa nada. Será porque no somos "amigos de verdad". Los AMIGOS, en mayúsculas casi siempre están de acuerdo y cuando no lo están se dan mutuamente la razón y ya está. ¡Es tan bonito esto del amor!. Todo cuanto hace nuestra "media naranja" nos parece bien o se disculpa. Por cierto... ¿Quien era San Valentín o qué tiene él que ver en esta fiesta?. Pues bien, por extraño que os parezca esta festividad poco o nada tiene que ver con este Santo cuya única conexión es que celebró algunos matrimonios clandestinos. La festividad que hoy se celebra tiene que ver con las "Lupercales", sexo depravado y orgías mayormente homosexuales que los romanos celebraban en esta fecha como cita de iniciación sexual entre los jóvenes.

Años después la festividad tomó contacto con la iglesia católica. Tres santos hubo en el siglo III con el nombre de Valentín y según la tradición, poco increíble, los tres murieron el día 14 de Febrero. La festividad de hoy tiene su relación con el sacerdote Valentín, romano y médico para más señas, que el año 270 se opuso al emperador Claudio II cuando éste prohibió el matrimonio entre jóvenes puesto que los romanos solteros, al no estar atados a nada, eran mejores soldados. San Valentín siguió casando a aquellos jóvenes en la clandestinidad hasta que le descubrieron y le decapitaron. Lo que ya no es tan conocido es que el sacerdote no solo facilitaba el nexo de unión a los demás, sino que también tenía sus escarceos con la hija de su carcelero. Es que el amor... ¡Es tan bonito!.

Pues bien. Por eso mismo olvidemos al Santo, que tal vez de santo no tenía nada, y centrémonos en el amor. En olvidar envidias y rencillas que tal vez no tienen importancia alguna y practiquemos eso tan bonito que es el darnos amor unos a otros. Ojo, no estoy hablando de sexo, que también hay que practicarlo y mucho cuando hay amor de verdad. Ante todo debemos centrarnos en darnos a los demás y muy especialmente cuando también los demás nos dan su amor incondicional. Ya sabemos que es muy difícil dar amor a quien te lo negó cuando más lo necesitabas pero, aún así, debemos ofrecerlo por si acaso tenemos suerte y tropezamos con alguien que sabe valorar nuestra amistad. Es una especie de Lotería a la que vale la pena apostar. 
Es extremadamente difícil que te salga "el Gordo" pero ¿quien sabe...?

RAFAEL FABREGAT

10 de febrero de 2018

2565- SIN BRAGAS Y A LO LOCO.

Con este título, el año 1982 inundó las carteleras una película dirigida por Gérard Loubeau. La obra de Carmen Amil relataba, como no, la vida de una chica joven y atractiva que va a pasar sus vacaciones en casa de unos tíos que vivían en Marbella. Naturalmente el argumento se centra en todas las facetas del sexo, en este caso entre parientes, puesto que la "inocente" muchacha lo aprenderá todo y más de la mano de sus parientes, masculinos y femeninos, y hasta con la colaboración de una prostituta local. Calidad poca pero, como no podía ser de otra manera, muerto el dictador y levantadas todas las prohibiciones, se abrió la caja del destape cinematográfico y teatral dando luz verde a todo lo que hasta entonces fue impensable ver en los escenarios y en las salas de cine españoles.


Sin embargo esta entrada al Blog no es para analizar las carteleras españolas, sino para hacerse eco de la moda actual de muchas féminas, que les ha dado últimamente por ir sin bragas incluso durante el más crudo invierno. Moda, libertad, nueva experiencia... Yo no soy mujer ni quizás debería opinar al respecto pero, ya que todos exigimos libertades, también yo me tomo la licencia de dar mi punto de vista. Cualquier mujer que lleve esta prenda interior se la cambia todos los días y si, por algún motivo, se cambia de ropa puede que incluso se cambie también las bragas siendo dos o más las que lleve en un solo día.
-Me siento sucia -dice alguna ¡y va y se las cambia!. Si esto es así, porque así es, ¿cómo es posible que algunas vayan sin bragas todo el santo día por la calle?.


No lo entiendo. Llevar bragas, como llevar calzoncillos, significa no tener que lavar cada día las prendas exteriores y por lo tanto no tener que poner tantas lavadoras. Ya no hablemos de "esos días" en los que, a pesar de la perfección alcanzada por los actuales tampones, no hay ninguna garantía escrita que nos diga que alguna gota no pueda salir. Las bragas no son una prenda opcional, sino un práctico y gran invento, garantía de higiene íntima. Claro que, como algunas famosas les ha dado por ir "sin bragas y a lo loco", lo han puesto de moda. Lo llaman "ir de comando", vaya tontería. Desde luego, allá cada cual. Está claro que las zonas íntimas respiran mejor si van al aire libre y al no acumular humedad las bacterias lo tienen más difícil para multiplicarse y las infecciones son menores.


La comodidad de no tener compresión alguna mejora el riego sanguíneo de la pelvis, con lo cual desaparecen algunas molestias provocadas por el desplazamiento de la prenda a zonas donde puede ser un incordio. Está claro que no llevar bragas elimina posibles marcas en la piel, debido a las muchas horas que suelen llevarse puestas. Se dice que no llevar bragas, o calzoncillos, elimina complejos al aumentar la confianza de la persona, que acaba aceptando mucho mejor su cuerpo tal como es. Otra cosa a favor es que, al tratarse de una zona con la piel más sensible, se evitan rozaduras. Tampoco el sujetador parece ser el mejor invento puesto que numerosos estudios han constatado que, si no se llevara, los pechos se mantendrían más rígidos y no se caerían tanto como ahora.


En fin, es lo que hay. Está claro también y ahí no hay discusión posible, que llevar bragas es mucho más higiénico que no hacerlo. Especialmente en las mujeres y aunque se duchen todos los días, al menor esfuerzo que se realice, las zonas íntimas de la mujer pueden desprender algún "tufillo" que, por muy natural que sea, actualmente se tacha de desagradable. Son los nuevos tiempos. También los pantalones, actualmente tan habituales en las féminas, tendrían que lavarse todos los días puesto que existe un serio peligro de que se manchen. Menos práctico aún es no llevar esta prenda íntima cuando se llevan faldas o vestidos, especialmente en días de viento, ya que a la más mínima ocasión pueden dejarte con el culo al aire.. Claro, claro, que no pasa nada. Allá cada cual...

RAFAEL FABREGAT