31 de julio de 2020

3004- VACACIONES 2020.

Sin duda la de hoy es una entrada de ciencia-ficción, por lo difícil e inexistente de esta acción. Primero se habló del éxito potente e inesperado de ventas de roulottes y autocaravanas. Los españoles parecían dispuestos a convertir las "Vacaciones 2.020" en visita cultural del propio país, fomentando el turismo interno como una manera de evitar la exposición al virus en países extranjeros y apoyo a la industria turística nacional, ante la falta de visitantes extranjeros. Claro que nunca se pensó que esa falta de visitantes de fuera llegase a cotas tan terribles como la realidad ha demostrado. Todos creíamos que el turismo no sería de masas, como en años anteriores, pero son muchos los extranjeros que tienen segunda residencia en España y pensamos que al menos se cubrirían los ingresos habituales si los españoles nos quedábamos en nuestro país.

Sin embargo la realidad está siendo muy diferente a lo esperado. La juventud, una vez recuperada la libertad de acción, salió más eufórica que nunca y ha invadido todos los locales de ocio nocturno como si no hubiera un mañana, haciendo que el Covid-19 se reactivara hasta cotas similares a las del inicio de la pandemia. Más de 1000 casos diarios es el nuevo número de infectados y subiendo. Lo que en principio eran casos aislados por eventos y celebraciones familiares, con la llegada del verano y la apertura de discotecas, se ha convertido en botellones callejeros y cuando la policía ha intentado evitarlos, cerrando estos locales de ocio nocturno la juventud, lejos de comprender la situación y marchar a sus casas, ha trasladado esta actividad a playas, polígonos industriales y plazas haciendo que la epidemia se extienda a cotas jamás calculadas.

Eso sin contar las toneladas de suciedad que estos botellones provocan. En este momento, últimos días de Julio y primeros de Agosto, son muchos los países que han prohibido los viajes vacacionales a España o han castigado a sus ciudadanos con una cuarentena obligatoria a su regreso al país de origen. La consecuencia ha sido clara y contundente. Los hoteles están recibiendo cancelaciones día sí y otro también y serán muchos los restaurantes, chiringuitos, bares y tiendas de souvenirs que tendrán que cerrar por falta de clientes y beneficios. Se estima que también las tiendas de ciudad, como ferreterías, droguería y alimentación cerrarán en un alto porcentaje, alguna de ellas de manera definitiva. Alguno de estos negocios, sin hijos que quisieran continuarlos, estaban condenados a cerrar en pocos años pero, con esto del Covid-19 y la nula colaboración de la juventud en evitar el contagio, el cierre será inmediato y para siempre.

En Barcelona se estima que el cierre superará el 30% de los negocios. La ruina del país será descomunal, sin precedentes y de consecuencias imprevisibles. El Gobierno actual gracias a las ayudas europeas, recibidas o a recibir, parece no enterarse de la que se le viene encima pero serán muchas también las mermas a sufrir, ante impuestos inaplicables por la falta de actividad interna. ¿Ayudas sociales?. Es sin duda algo muy bonito y encomiable pero pronto se convertirá en algo imposible de realizar, ante el aumento de ciudadanos con necesidad de recibir y la falta de dinero para sufragarlo. La ruina nacional que se prevé en breve será insoslayable y la opción a recibir más ayuda internacional una utopía que no podrá ver la luz de manera permanente.

Hay que pensar que los ciudadanos de los países del norte, apenas afectados por la pandemia, no permitirán que el fruto de su trabajo haya de gastarse en fomentar la buena vida de la gente de los países del sur.
Es duro decir todo esto, pero hay que intentar comprender que es de todo punto inadmisible que, después de haber dominado la enfermedad gracias al encierro permanente de todo un país durante casi un trimestre, vengan ahora los jóvenes a ponernos a todos nuevamente en peligro, no solo física, sino también económicamente.
Sabemos que es duro y muy especialmente para esos jóvenes que están en los mejores años de su vida. Los mayores lo entendemos, pero también ellos deben comprender que están poniendo en peligro sus vidas y muy especialmente la de sus mayores. Esto no es un juego ante el que podemos rebelarnos. Es una necesidad imperiosa y por mucho que la sangre arda en sus venas, deberían comprenderlo y aguantar a la espera de que llegue la vacuna y puedan resarcirse. No hay nada que cien años dure... ¡Paciencia y a esperar mejores tiempos!. Tendrá que ser, a las buenas o a las malas... ¡No hay más remedio!.

RAFAEL FABREGAT

29 de julio de 2020

3003- EL CASTILLO DE FRÍAS, ¿SEGURO?.

Seguro, sin ninguna duda. 
Aunque nada sea para siempre, si tras 1.200 años sigue en pie, es de esperar que si vamos a verlo tampoco en ese momento se caiga.
El Castillo de Frías, nombre de la localidad a la que pertenece, se llama oficialmente "de los duques de Frías" o "de los Velasco". Por su situación estratégica, está considerado el castillo roquero más imponente de Castilla y León, corona el entramado urbano y circunda el cerro de La Muela que lo acoge.
Los primeros datos que se tienen sobre este castillo son del año 867, aunque sin duda fue construido mucho más atrás ya que la fecha señalada es una simple mención a su alto valor estratégico en la lucha contra los musulmanes.
Está situado al norte de la provincia de Burgos (España) y desde tan excepcional situación, controla todo el valle de Tobalina y el paso del río Ebro que se sitúa a los pies del castillo.
Está perfectamente conservado, aunque su interior está exento de construcciones auxiliares. Por este motivo está dedicado a las visitas turísticas pero, del pueblo y para el pueblo, también a la celebración de eventos festivos y deportivos locales. Está protegido desde 1949 como Patrimonio Histórico Español.

En 1201 la familia de Los Velasco lo ceden a la Corona y el rey Alfonso VIII de Castilla lo complementa dotándolo de murallas y nuevas defensas que lo convierten en pieza insustituible para el control de la comarca. Tras diversos avatares en 1446 el castillo vuelve nuevamente a la Familia Velasco al cederse a Pedro Fernández de Velasco, ricohombre castellano que llegó a ser Conde de Haro y miembro del Consejo Real, por concesión de Juan II de Castilla. El pueblo de Frías no aceptó estar bajo las órdenes del nuevo señor asediando el castillo, que hubo de cerrar sus puertas para defenderse de las pedradas de los vasallos, pero finalmente el pueblo hubo de doblegarse. Las hostilidades prosiguieron y finalmente, para acabar con los insurgentes, los Reyes Católicos crearon para dicho castillo y su señor el Ducado de Frías, dotando al castillo de artillería con la construcción de troneras y cañoneras.

Su función militar terminó tras la Guerra de la Independencia y en 1920 las autoridades municipales intentaron subastarlo, aunque sin éxito. A la vista de la imposibilidad de sacar un buen dinero para las arcas municipales el castillo es utilizado desde entonces como lugar de ocio para la población, aprovechando el patio de armas para llevar a cabo toda clase de festejos y eventos deportivos. La curiosidad de este castillo está en que la Torre del Homenaje está ubicada en una roca separada del conjunto con aljibe y defensas propias. La citada roca ha sufrido varios desprendimientos que han alterado la estructura. Al pie de la citada torre está el recinto cuadrangular de unos 300 m2. circundado por altas murallas almenadas y dotadas de paso de ronda y torres redondas en el exterior de sus vértices. 

En dicho espacio y sobre un gran aljibe, estaba el patio de armas con un pozo central y los edificios destinados a residencia, así como los destinados al servicio y a usos auxiliares como bodega, cuadra, almacenes, etc.
La Torre del Homenaje se une al castillo mediante una angosta escalera, al pie de la cual se conservan tres capiteles románicos historiados del siglo XII. Dentro de la Torre existen dos estancias abovedadas y arriba una terraza almenada. La última de esas caídas parciales de la torre sucedió el año 1830 y produjo 30 víctimas mortales. La muralla consta de tres puertas de acceso, siendo la de La Cadena o de La Villa la reventada mediante voladura en 1812 por las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia. A consecuencia de dicha voladura se debilitó la base de la torre y, aunque muchos años después, parte de ella se precipitó al vació. La Junta de Castilla-León se ha hecho cargo de fortalecer la base del peñón sobre el que se asienta dicha torre para que tal desgracia no se vuelva a repetir.

RAFAEL FABREGAT

24 de julio de 2020

3002- INCONSCIENTES POR NATURALEZA.

Proporcionalmente España ha sido uno de los países más castigados del mundo por el Covid-19. Sin embargo, en cuanto a la enfermedad de por sí, salimos adelante y con éxito rotundo. Todos confinados en nuestras casas conseguimos parar al virus en menos de tres meses, no sin antes enterrar a más de 40.000 personas, mayormente viejos, pero también médicos y enfermeras, mayoritariamente jóvenes. La factura fue larga y difícil de pagar. Miles de personas quedaron sin padres, sin hermanos, sin esposos, pero la pandemia fue frenada hasta dejar los números de muertos e infectados diarios a cero. Muchos estaban extenuados física y económicamente. Los sanitarios por el mucho trabajo y el escaso descanso. Otros, después de tres meses sin trabajo, por los nulos ingresos. Todos los negocios, sin apenas exclusión, dejaron de producir beneficios mientras las facturas se sucedían sin poder atenderlas. Aplausos generalizados a los muchos médicos y enfermeros que perdían la vida en el intento de salvar la nuestra... Todo tipo de espectáculos y deportes, incluido el fútbol que es afición de masas, quedó paralizado. 

La Liga, la Champions, la Copa del Rey... Todo quedó aparcado, sin fecha para retomarse. Cada día a las doce del mediodía, las campanas repicaban en agradecimiento a nuestros sanitarios, en recuerdo de los miles de muertos y en un sentimiento de solidaridad para todos cuantos luchaban por sobrevivir y para evitarnos a los demás llegar a esos extremos. Cada tarde a las 20:00 PM salida a ventanas y balcones para agradecer a los sanitarios, con un prolongado aplauso, tanto sacrificio por jornadas de 24 horas luchando contra la adversidad en un acto al que se sumaba toda la población sin excepciones. Esperamos y deseamos que también nuestros gobernantes sepan agradecerlo con una paga extraordinaria y un aumento de sueldo en lo sucesivo. Aunque el sacrificio no se llevó a cabo con ese fin, ¡vaya si se lo ganaron!. Lo verdaderamente lamentable es que tantas muertes y tanto sacrificio no sirviera de nada o de bien poco. Ya saben por qué lo digo... 

Gracias a la vida de muchos y al esfuerzo de todos, la pandemia fue vencida y de nuevo llegó la apertura de las puertas, tres meses cerradas. Se abrieron las fronteras y sus carreteras, los negocios, los bares y terrazas, funcionaron nuevamente los transportes públicos, las playas y chiringuitos y hasta incluso las discotecas. Claro que el virus no había desaparecido por completo y habían de seguirse unas normas, unas medidas de seguridad, que impidiesen el rebrote de la plaga. 
Pero... ¡Ay amigos!. La gente mayor, justamente aquellos que ya lo han vivido todo y que son además los más vulnerables, sí guardaron distancias y elementos de seguridad pero los jóvenes... Los jóvenes, difíciles de enfermar y necesitados de diversión, bajaron la guardia y en este momento volvemos a estar nuevamente en la línea de salida. Natural como la vida misma que fueran inconscientes por naturaleza. Los viejos lo sabemos, porque un día ya muy lejano también fuimos jóvenes... Las normas estaban dictadas y todos sabían el peligro que había en caso de desobedecerlas. Sin embargo la sangre hierve dentro de los corazones jóvenes y más aún cuando esa sangre se mezcla con otras sustancias. Resulta difícil, casi inevitable, que en determinados momentos no se olviden de todo y de todos...

RAFAEL FABREGAT

3001- HABLAR A VOZ EN GRITO.

¿Se han fijado que la gente habla más fuerte, cuando ha de llover?. Es curioso y hasta increíble, pero así es. No hace mucho que me lo dijeron, yo nunca me había fijado en ese detalle, pero creo que es cierto. Hoy mismo, cuando estábamos almorzando en el bar, todos hablaban "a grito pelado" y antes de una hora estaba lloviendo. Parece cosa de broma, pero creo que es verdad. Está claro que en los países mediterráneos la gente solemos hablar más fuerte de lo normal, es nuestra forma de ser, pero ese tono aumenta considerablemente cuando se avecina la lluvia. ¿Por qué?. ¡Ah!. Pues no lo sé. La explicación la he buscado en cuantos lugares se me ha ocurrido, pero no la he encontrado. ¡Será el aumento de la presión atmosférica...!

En los países nórdicos la gente forma grupos pequeños y habla entre susurros. No es que tengan nada que esconder pero les parece una indiscreción que otras personas, que nada tengan que ver con ellos, participen de sus problemas o alegrías por el solo hecho de escuchar sus comentarios. A la gente mediterránea no nos importa en absoluto que otras personas oigan nuestras conversaciones con los demás, si no hay secreto alguno en ello. Es una mezcla de sociabilidad y de falta de pudor. Cuando viajamos al extranjero no es difícil reconocer a nuestros compatriotas en un museo o bar cercano. Son aquellos que hablan a gritos y ríen con fuerza, con o sin motivo aparente. Es nuestra manera de ser. ¿Qué le vamos a hacer?.

Nos gusta quedar con amigos, con cuantos más mejor, y reunirnos en bares o restaurantes para charlar y sin importarnos que nos oigan otras personas de alrededor. Los niños se reúnen entre ellos y juegan a todo gritando como posesos, sin que a sus padres les importe. Por el contrario, en los países anglosajones les mandan callar pero en un tono que apenas si se dan cuenta los demás. Esta gente, acostumbrada al frío permanente y cuyas reuniones de amigos o conocidos se hacen preferentemente en sus casas particulares, no necesitan aumentar el tono de la voz para hacerse oír. Claro que esto de hablar a gritos no tiene el por qué ser general y hay gente que no gusta de esta práctica, aunque sea mediterráneo. De todas formas, los especialistas del lenguaje nos dicen que es más fácil acostumbrarse a hablar alto que hacerlo en voz baja.

De todo esto se desprende que si crees que hablar bajito te hace distinguido estás equivocado. Tus interlocutores pueden pensar muy fácilmente que eres un egocéntrico que pretende que todos estén pendientes de tus cuchicheos y dejen de prestarte atención. El volumen de nuestra voz es también una cuestión que tiene que ver con la pandemia que estamos padeciendo. España es, junto con Italia, uno de los países con más contagios del Covid-19. Uno de los motivos es que, al hablar alto, se emiten al aire más partículas del virus lo cual hace que, aún llevando mascarilla, se favorece el contagio mucho más de lo que pueda suceder en los países nórdicos que hablan susurrando y sin que apenas salgan partículas de sus bocas. Todo es allí comedido...

Incluso cuando hablamos con el móvil, somos muchos los que elevamos el tono de la voz, como si habláramos sin él. Quienes vivimos en un piso bajo, algunas veces oímos voces airadas en la calle y nos asomamos creyendo que se trata de alguna pelea y resulta que es alguien que está hablando por teléfono. ¡Increíble!. La explicación es que nuestras calles también son muy ruidosas y, para hacernos oír, queremos "competir" con los ruidos de fondo. Está claro que los factores educacionales son importantes a la hora de hablar más o menos alto, pero también hay factores que pueden hacernos pensar equivocadamente que debemos elevar el tono de nuestra voz. Eso sin olvidar el ruido ambiental. A más ruido ambiente más necesidad de hablar fuerte y en España, donde las obras jamás terminan, los ruidos siempre son muchos y fuertes.

RAFAEL FABREGAT

19 de julio de 2020

3000- EL PROBLEMA DE SER VIEJO.

Aunque en este momento pueda darse la vuelta en poco más de un solo día, el mundo es muy grande. Sí amigos, grande y diverso... 
Más de doscientos países, todos diferentes, con diferentes costumbres, idiomas incomprensibles, gente con diferentes tonalidades de piel, decenas de religiones, celebraciones inimaginables y una sola cosa en común: la relatividad del tiempo que pasamos en este mundo. Corto cuando lo pasamos bien y largo cuando nos invade el sufrimiento, por una u otra causa. 
Ser viejo no es un problema, sino muchos. Principalmente la falta de salud, pero también la falta de atención de esos hijos que están en el mejor momento de su vida.
Cuando somos relativamente jóvenes no podemos evitar mirar al viejo como un trasto insensible. 
Aunque queramos a ese viejo, jamás lo valoramos como a un igual. Viendo su piel arrugada y llena de manchas, se nos antoja pensar que no es una persona normal y olvidamos, o queremos olvidar que, en la mayoría de los casos, sigue siendo una persona con plena capacidad para pensar y discernir, para amar a sus seres queridos y para dar cabida a sus recuerdos que casi son lo único que le queda. Los jóvenes y cuando digo jóvenes me refiero a los que no lo son tanto, pues tienen cumplidos los cuarenta o más años, jamás pueden imaginar lo cerca que están de ser viejos también. Alguien ha podido esbozar una sonrisa, pero no hay motivo para ello. Cuarenta años no son nada. Es la plenitud de la vida y lo sé porque también yo cumplí esa edad. Saludable, económica y psicológicamente, jamás estuve tan bien como en ese momento de mi vida. 

Sin embargo es muy corta, que nadie se engañe. De esa edad a la de ser viejo, tan solo van 20 y pocos años. Quiere decirse que en un abrir y cerrar de ojos pasar de ser el número uno a no ser nada y cuando digo nada es nada. Quien más quien menos a esa edad está jubilado o pensando ya en la jubilación, una fecha esperada por los inconscientes. Desgraciados, no saben la que se les viene encima. Es como morir en vida. No cuentas para nada, no tienes voz ni voto, ni en tu casa ni en la de los demás. Menos aún en la de tus hijos, a los que mejor no visitar si no es necesario. Tu opinión... ¡es mejor que no la digas!, ya que para ellos será siempre una estupidez sin sentido. Con un poco de suerte no te habrá oído nadie, pues nadie te escucha... Cuando eso sucede el viejo no puede por menos que pensar que, hace apenas cuatro días mal contados, toda la responsabilidad familiar y económica de la casa caía sobre él y mejor o peor, la familia salió adelante, criando unos hijos y dándoles todo tipo de comodidades y los estudios que fueron capaces de asimilar. 

¿Qué ha pasado?. ¿De repente no sirves para nada?. Un poco más viejo, sí, pero estamos aquí y de repente ya no somos nada, ni contamos para nada ni para nadie. 
Creo, de verdad, que aquí falla algo y se trata principalmente del respeto a la gente mayor. En los países orientales y especialmente en los de cultura islámica, que son la mayoría, la gente mayor es respetada y su opinión tenida en cuenta, porque son viejos pero no tontos. Los hijos, agradecidos por todo lo que han recibido de sus padres, no dan un paso más largo que el otro sin consultar con sus mayores. Bueno, bueno, no hace falta tanto. No hay que olvidar que la capacidad de un hijo, que tiene cumplidos los 40/50 años, no es la misma que la de un viejo de 70/80. Cada cosa a su tiempo, pero un respeto cuesta poco de darlo y escuchar al viejo, aunque suelte alguna barbaridad, tampoco. Si hay suerte, cualquiera puede llegar a viejo y bien que agradecerá si los jóvenes le escuchan, aunque solo sea por respeto. Mejor que fuera por amor, claro, pero eso es difícil... ¿Qué hicimos tan mal, para que no sea así...?

RAFAEL FABREGAT

18 de julio de 2020

2999- CUDILLEROS (Asturias).

Más de cuatro podrán pensar qué puede ofrecer un pueblo de pescadores, de apenas 2.000 habitantes, para merecer una entrada en el Blog, pero ¡ay! no lo duden, que cuando está aquí es porque tiene que estar.
Cudilleros es un pueblo pequeño pero con un encanto especial. Se encarama a la montaña que tiene tras de sí y con una fachada de cada color, ofrece al visitante un recibimiento especial.
Solo un pequeño problema, para los que no quieren caminar... Los coches no tienen cabida en calles tan estrechas y solo algunos vecinos pueden acceder de forma puntual. Cualquier visitante tiene que dejarse el vehículo a la entrada del pueblo, en un parking habilitado a unos 200 m. de las primeras casas, que resultan ser restaurantes de primerísima calidad, con comida local y precios módicos. Claro que la comida local es siempre a base pescados y mariscos recién sacados del mar, puesto que los dueños de esos restaurantes fueron primero pescadores y luego cocineros. 

La comida es relativamente barata puesto que el menú siempre marisco y percado fresco e incluye los vinos, un buen postre y el café. Con 50 euros dos personas no pueden acabarse la mariscada, pero sí el vino fresquito que no te deja levantar de la mesa.
He dicho que Cudilleros no llega a los 2000 habitantes pero  posiblemente supera los 5000, en el bien entendido de que me refiero a la villa en sí, pero es que Cudillero es también concejo y parroquia, con lo cual sobrepasa los 5.000 habitantes desperdigados por su término municipal y repartidos entre la villa de Cudillero, Villademar, La Atalaya y Aroncés. Aunque el pueblo sea pequeño, Cudillero siempre fue un relevante puerto pesquero pero, con esto de la modernidad y el turismo es, en verano, un importante enclave de primer orden. Yo mismo conozco varias familias de Cabanes que lo han visitado, precedidos por la fama de sus sencillos pero gratificantes restaurantes marineros.

Cudilleros está considerado por diferentes medios de comunicación como uno de los pueblos más bonitos de España. Y eso que no tiene más que una pequeña plaza, repleta de mesas y sillas y el resto son calles empinadas y tortuosas, pero no duden que cuando alguien dice lo que dice, por algo será.
Claro que dentro de Cudilleros se encuentra la Quinta de Selgas, lujoso palacio del siglo XIX con magníficos jardines y obras de Goya. También tiene los históricos castros de La Garita y La Cavona, además del de Garión, recientemente descubierto. Los tres son ampliamente prerromanos. Es en la Edad Media cuando, entre Oviedo y Pravia, se levanta este puerto pesquero hoy capital de la comarca. Desde siempre, toda la población estaba volcada en la pesca y el puerto consolidado desde antes del siglo XV. Los propios vecinos construyeron la iglesia y su castillo, para refugiarse de la incursiones inglesas. Actualmente todas esas gestas pasaron a la Historia y es el turismo el que lo mueve (casi) todo. 
Sigan así amigos, que así van bien...

RAFAEL FABREGAT