4 de febrero de 2019

2715- MUSICA DE AYER Y DE SIEMPRE.

     
     ¡BIENVENIDOS!
Página de música maravillosa, para gente maravillosa. 
           TOP 20
Una interesante selección de música de los años 60, 70, 80 y más. 
La música tiende puentes y une caminos y personas. 








001- ALBERTO CORTEZ
- Las palmeras.

002- ALBANO Y ROMINA POWER
- Siempre, siempre.

003- ROCIO DURCAL Y MANOLO ESCOBAR
- Fue tan poco tu cariño.

004- PALOMA SAN BASILIO
- Luna de Miel.

005- DEMIS ROUSOS
- Adios amor. Adios.

006- JOSE VELEZ
- Vino griego.

007- LOS PEQUENIKES
- Hilo de seda.

008- LOS RELAMPAGOS
- Luna de España.

009- ALAIN BARRIERE
- Ma vie.

010- DUO DINAMICO
- Tu vacilándome.

011- ISABEL PANTOJA
- Así fue.

012- ROCIO JURADO
- Viva el pasodoble.

013- LONE STAR
- La casa del sol naciente.

014- ELVIS PRESLEY
- It's Now or Never.

014bis-JANE BIRKIN & SERGE GAINSBOURG
- Je t'aime moi non plus.

015- JUAN PARDO Y ROCIO JURADO
- Por qué me habrás besado.

016- NICOLA DI BARI
- I giorni dell'arcobaleno.

017- PEPINO DI CAPRI
- Melancolie.

018- JIMMY FONTANA
- Il mondo.

019- CHRISTOPHE
- Aline.

020- TINO CASAL
- Eloise

021- PEPINO DI CAPRI
- Roberta.

022- PROCOL HARUM
- Con su blanca palidez.

023- WHITNEY HOUSTON
- I Will Always Love You.

024- ANTONIO MACHIN
- Corazón loco.

025- DUO DINAMICO
- Tu vacilándome y yo esperándote.

026- JULIO IGLESIAS
- Bacalao.

027- CHARLES AZNAVOUR
- Venecia sin ti.

028- NICOLA DI BARI
- Venecia sin ti.

029- ENGELBERT HUMPERDINCK
- Please release me.

030- TINO CASAL
- Eloise.

031- ALBANO Y ROMINA POWER
- Libertad.

032- RICHARD CLAYDERMAN
- Balada para Adelina.

033- ENGELBERT HUMPERDINCK
- Blue spanish Eye.

034- PUSSYCAT - TONI WILLÉ
- Mississippi.

035- ADAMO
- Mis manos en tu cintura.

036- Yndio
- Melodía desencadenada.
 


¿Te han gustado?. Me alegro.
Gracias y hasta siempre.



2714- GOOGLE CIERRA G+.

Hola amigos: Google cierra el canal social G+
Pero esto no es el fin del mundo, ni tiene el por qué significar el final de la cordial relación que hemos mantenido hasta ahora entre nosotros. Solo hay que cambiar de lugar para poder comentar, nada más. En adelante cualquier cosa que queráis comentar, tiene que ser por medio del apartado "Publicar un comentario", que hay al final de cada entrada a mi Blog "EL ÚLTIMO CONDILL". 
Os espero allí ya que yo, mientras pueda, no pienso dejar de escribir. Os mando un afectuoso saludo y mi deseo de poder seguir contando con vosotros.
Siempre vuestro amigo,

RAFAEL FABREGAT

Enlace del Blog: http://rafaelcondill.blogspot.com

3 de febrero de 2019

2713- LOS MANCOS DEL BENAVENTE.

Teatro-cine Benavente. CABANES (Castellón) España.
Por increíble que parezca, así eran las cosas en el Cabanes de mediados del siglo XX, en plena posguerra y con más hambre que abundancia. La primera década, tras el final de la Guerra Civil Española, fue más oscura por la mucha necesidad que había en las casas de los pobres, que eran la gran mayoría. Sin embargo la naturaleza humana busca la manera de resurgir de las cenizas, como ave Fénix, y con la llegada de la década de los 50 nació una nueva manera de ver la vida. Había que luchar, sí, pero también había que vivir. Con apenas 2.000 habitantes el cine Benavente de Cabanes se hizo pequeño para tanta gente que cada fin de semana quería olvidar sus miserias, aunque solo fuera un par de horas. Se amplió la programación, con dos sesiones de tarde y noche para el domingo y festivos y una nocturna para las noches de los jueves y sábados.

Dos cines de verano ampliaban esta oferta cinematográfica. En época estival el cine Astoria ofrecía sesiones nocturnas sábados y domingos. En el Trinquet se proyectaban películas los sábados y domingos por la noche, además de "Baile de vermouth" tras la sesión de tarde del cine Benavente, entre las 20 y las 22 horas. Cuesta creer que en una época de tanta miseria estos negocios prosperaran, pero así era. El cine Benavente, normalmente sin numerar, estaba siempre a rebosar y con venta de entradas superior al aforo. El "problema" lo solucionaba el empresario colocando en cada fila una silla más en los pasillos laterales y en el central. Gracias a Dios nunca hubo ninguna desgracia que exigiera el rápido desalojo de la sala. El aforo lo constituían 3 dobles bancos corridos para niños en las primeras filas, 22 filas de 20 butacas y dos "gallineros" de unas 50 plazas cada uno.

Con dictadura o sin ella la juventud siempre tiene prisa por dar rienda suelta a los instintos básicos de la naturaleza y el cine Benavente de nuestro querido Cabanes no podía ser menos. Como todo cine que se precie el nuestro también disponía de esas dos últimas filas de butacas llamadas de los mancos. Sí, así se llamaban porque todos sus ocupantes solo tenían un brazo visible, mientras el otro estaba ocupado en meterle mano a la compañera y compañero de turno. Normalmente se llamaba "fila de los mancos" a la última, pero la tan afanosa distracción de sus ocupantes, permitía también a quienes ocupaban la fila de delante dedicarse al mismo menester sin que nadie advirtiera nada fuera de lugar. Curiosamente en nuestro cine Benavente las butacas 11 y 12 de la penúltima fila (junto al pasillo central) estaban reservadas para el Sr. Alcalde y señora y lo mismo en la última fila para el Sargento de la Guardia Civil y su esposa, aunque la del el Alcalde y señora solían variar. 

No crean, con respecto al tema (de los mancos) que nos ocupa en el día de hoy, había una fila mucho peor que era la última del gallinero. 
Escalones de obra y sin butacas, con poca clientela y en los que se podía hacer "de todo". De la última fila de los gallineros vamos a olvidarnos puesto que ese no era lugar para el amor y menos aún para llevar a tu novia. No obstante, el magreo en las filas "de los mancos" era cosa de enamorados, extremadamente vigilados en cualquier otro lugar que no fuera la oscuridad de un cine. Justamente por eso lo que allí sucedía era algo tan cándido y sensual que no debería estar mal visto ni pasar de moda jamás. ¿Hay algo más bonito que ver como una pareja se besa en plena calle?. Sobre todo si pasan de los cuarenta y además se ríen... Pues imaginaros en la oscuridad del cine Benavente y especialmente si la linterna del "tío Viçent" no estaba al acecho. 

En la pantalla Quo vadis, Ben Hur, los Diez Mandamientos, Espartaco, etc. Casi siempre una de romanos. Mientras las parejitas, ellas con calcetines, aprendíamos a amarnos. ¿Es eso criticable?. La chaquetilla de punto sobre las rodillas para disimular, mientras las manos de unos y otras se internaban intentando acariciar una pierna, un sujetador, el roce furtivo de los labios en un cuello que se estremecía de placer. Pero todo acabó, como acaba todo. Los cines de los pueblos cerraron y también los de las ciudades. Que no me digan a mí, que los vídeos porno americanos son mejores que una peli de romanos... Lo triste es saber que, en el momento actual, está todo tan desvirtuado que ni el porno americano ni el cine actual o el de romanos pone a nadie los pelos de punta. Lo siento por ellos. Por esa juventud actual que a los cuatro días de conocerse se van a vivir juntos sin compromiso alguno. El día que tu hijo/a te presenta a su "amigo/a" ya has de tener habitación preparada con cama de 150/200 porque ese día Pepe o Pepa ya se queda a pasar la noche en tu casa. Porque hace frío, llueve o hace calor. Así, por la cara. Y los padres a callar porque si hablas se irán de casa y si no hablas también...

RAFAEL FABREGAT

30 de enero de 2019

2712- EL VERDEJO ESTÁ DE MODA.

Es una de las mejores opciones para la gente modesta y amante del vino blanco. Un gran vino a precios moderados e incluso bajos. 
Estamos hablando, claro está, de un verdejo 100% sin mezcla de otras variedades y una graduación de entre 12º y 13º, afrutado y de acidez media.
Personalmente estoy consumiendo el "Abadía mercier" de Bodegas San Isidro (vino de la tierra de Castilla) adquirido en los supermercados "consum" al precio (en oferta) de 1,49 €, todo un regalazo. 
Yo jamás he encontrado un vino de esa calidad y a ese precio. Vale, es un vino joven, de dos años a lo máximo, que no tendrá la finura de un vino de barrica, cepas viejas y tierra de pizarra, pero cumple perfectamente su cometido como vino de consumo diario. ¡Y con tapón de corcho!.
Con una graduación tan alta, no hay vino malo y más aún si se trata de un "Verdejo" 100%. Yo siempre digo que no hay "Verdejo" malo y lo digo porque así lo pienso.
Al mismo precio y con parecida graduación,  la misma bodega y por lo tanto el mismo supermercado, tiene el rosado (Sirah) y el tinto de la misma marca, elaborado con uvas Tempranillo-Merlot-Sirah. Si tenéis ocasión, os recomiendo probarlos.

RAFAEL FABREGAT

28 de enero de 2019

2711- EL SALVAJE OESTE.

Son muchos quienes resumen en tan solo tres palabras al salvaje oeste norteamericano del siglo XIX: ORO, SEXO, y REVOLVER. No andan desencaminados. Especialmente en los poblados fronterizos, ningún negocio fue tan lucrativo como el de la prostitución. Solo hay que tener en cuenta que las prostitutas suponían el 25% de la nueva población norteamericana y por sus cantinas, algunas veces desvencijadas y otras con lujos que no tenían parangón, pasaba buena parte del oro de los desgraciados mineros y el de los salteadores de caminos, trenes y diligencias. El cine nos ha mostrado una parte importante de lo que era subsistir en aquellos tiempos y lugares. El juego era también otra forma de entretenerse y, con trampas o sin ellas, manera de conseguir ese trago de alcohol y esa meretriz dispuesta a todo a cambio de unas monedas.

También había lupanares de alta categoría, donde se exigía el bien vestir y el buen comportamiento. Lugares donde el sexo oral no se practicaba por considerarlo conducta poco decorosa, solo típica de las francesas. De todas formas, unos y otros eran lugares sórdidos donde solo prosperaba el juego, el alcohol, las enfermedades venéreas y todo tipo de miserias. Aún así, incluso las mismas mujeres decentes, consideraban a los prostíbulos un mal necesario. Con tantos sitios donde desahogarse, ellas y sus hijas estaban más o menos a salvo. Claro que, en aquellos tiempos, los recientemente creados Estados Unidos eran todavía un territorio a medio explorar y estaba latente el peligro de los indios, dispuestos a perder la vida por sus históricas tierras.

El peligro de internarse en territorio desconocido era muy alto para los europeos, pero las ciudades estaban superpobladas y muchas familias y solitarios aventureros no tenían nada que perder. Emigrantes llegados de la vieja Europa y otras partes del mundo fueron internándose hacia el desconocido "oeste americano". Muchos murieron en el intento, pero hay que entender que no había otra solución. El problema principal eran los indios, nativos allí asentados desde muchos siglos atrás y que no estaban dispuestos a que sus tierras fueran colonizadas. Se enfrentaban a un territorio desconocido e interminable. Los rumores de penalidades eran muchos y bien fundados, pero aquello no detuvo a los colonos. Los pequeños pueblos, tantas veces vistos en la películas, se establecieron para ir cobijando a la población que llegaba de forma continuada y para dar los necesarios servicios.

Animales y herramientas para la minería, barberías, salones donde disfrutar sus horas de ocio, puestos avanzados para el ejército, autoridad local, herrería... Especialmente los viajeros de paso buscaban en estos pequeños pueblos un lugar donde comer, descansar y echar un trago. Mejor si, además, había disponible alguna chica con la que pasar un buen rato. Lo duro era que, en aquella primera expansión hacia el "oeste" eran todo hombres. Las familias se incorporaron más tarde, cuanto el territorio había sido descubierto y más o menos colonizado. No era extraño pues que algunos hombres se dieran a mantener relaciones sexuales con otros hombres, aún sin ser homosexuales, sin que aquello fuera mal visto. En fiestas organizadas por aquellos primeros colonos y especialmente en los bailes, una parte de ellos se vestían de mujeres y ejercían como tales.

Finalmente la necesidad de ocio de todo tipo hizo llegar a aquellos pueblos avanzados el tradicional "saloon" y las prostitutas que solían acompañarlos. Un simple farolillo rojo dejaba claro y patente si el "saloon" en cuestión tenía o no este servicio. Durante toda la mitad del siglo XIX eran más de 50.000 las mujeres que ejercían de meretrices en estos territorios interiores en expansión. Como se ha dicho anteriormente, en algunos lugares el número de meretrices era tan importante que superaba el 25% de la población. Muchas, al ser abandonadas por maridos o compañeros, no tenían otra alternativa que dedicarse a ello para poder subsistir. Otras, las más jóvenes y estimadas, eran resultado de la muerte de sus progenitores. El caso era que, perdida su virginidad, ya no podían encontrar marido. Algunas niñas eran capturadas por los indios y obligadas a unirse a ellos de por vida. Otras eran abandonadas después de un tiempo y ya eran mal vistas entre los suyos, no teniendo otra solución que hacerse prostitutas. 

Algunas estaban casadas y el matrimonio vivía de los ingresos obtenidos. Incluso las había no prostitutas pero sí dedicadas al baile y al alterne en el mismo "saloon". Como en cualquier oficio había diferentes categorías, desde la que ofrecía sus servicios en plena calle o la que lo hacía en un hotel bien equipado. En algunos pueblos una "madame" mantenía activas a mujeres de edad más avanzada en sus propios domicilios. Como tantas veces hemos visto en el cine, la mayoría de los prostíbulos eran de dos plantas: Bar, música y juego en la planta baja (saloon) y habitaciones en el primer piso. En los locales más refinados, las prostitutas estaban obligadas a comportarse con decoro, vestir corsé y jamás decir ninguna palabrota antes de subir a la habitación. Es lo que gustaba a los hombres. Que fueran damas en la sala de estar y putas en el dormitorio. En unos y otros locales, todas las mujeres sin protección alguna, los embarazos y las enfermedades venéreas eran algo común. Cuesta entenderlo pero, así era el salvaje oeste siglo y medio atrás. 

RAFAEL FABREGAT

24 de enero de 2019

2710- LAS MUJERES DE COLÓN. Lo que nunca nos habían contado.

Según los registros de la Corona, a lo largo del siglo XVI viajaron al Nuevo Mundo 45.327 colonos españoles de los cuales 10.118 fueron mujeres. Sin embargo poco o nada nos han contado sobre ellas, a pesar de que algunas tuvieron un papel relevante en la conquista y desarrollo de aquellos territorios. Demasiada despreocupación por parte de las autoridades españolas por permitir que los británicos, llegados un siglo más tarde a las tierras del Nuevo Mundo, fueran vistos como pacíficos colonos mientras a los españoles se les tachaba de sádicos y barbudos colonizadores en busca de oro y sexo. En cuanto a las mujeres, se estima que pudieran ser media docena en el primer viaje de Colón de 1492, quince o veinte en el segundo viaje de 1493 y algo más de treinta en el tercer viaje del almirante de 1498. 

Mientras los españoles no se preocupaban en absoluto del impacto de su llegada al Nuevo Mundo, las autoridades británicas ya entrevieron que, para la conquista de aquellas tierras era importante resaltar las cualidades positivas de sus tropas y las negativas de las españolas. Tanto fue así que, en el imaginario popular, todavía hoy se tiene a los británicos como colonos pacíficos que solo buscaban la prosperidad del nuevo territorio y de todos aquellos que lo ocupaban y lo ocuparían en adelante, mientras que decir españoles era lo mismo que decir gente salvaje, sádicos que buscaban apropiarse de la riqueza de aquellas tierras desplazando a todos aquellos que la habían habitado hasta entonces y que se interpusieran en su camino. Ni tanto ni tan poco, a favor o en contra.

En su tercer viaje de 1498, a su llegada a Santo Domingo Colón no encontró más que gente alborotada y una numerosa cantidad de enfermos de sífilis. Lejos de preocuparse por tanta enfermedad y sedición, el almirante pasó de largo y marchó en busca de nuevas tierras y tesoros que pudieran esperarle lo cual, cuando estas noticias llegaron a España, levantaron las críticas y los insultos contra el navegante. En la primavera de 1499 los reyes españoles tomaron cartas en el asunto y mandaron al oficial y caballero Don Francisco de Bobadilla para que averiguara de primera mano lo que estaba ocurriendo. En base a esta investigación el año 1500 Colón fue apresado y enviado a España con los grilletes puestos. Tal como se ha dicho anteriormente, en este tercer viaje acompañaron a Colón más de 30 mujeres a fin de que las nuevas ciudades prosperaran.

No se trataba de prostitutas como algunos pudieran pensar, aunque alguna habría sin duda. Efectivamente la mayoría eran madres solteras, cansadas de que en sus tierras de origen las tacharan de rameras, cuando en realidad eran simples muchachas engañadas por sus pretendientes. En el Nuevo Mundo buscaban una vida mejor, en la que poder criar a sus hijos con normalidad. Más de 300 de estas mujeres llegaron a Santo Domingo en el primer cuarto del siglo XVI y otras muchas lo harían en los posteriores. Tal fue así que en 1580 las mujeres eran ya una tercera parte de los pasajeros llegados al nuevo continente, la mayor parte de las cuales (60%) eran solteras y muchas de ellas con hijos. De estas cifras la mitad eran andaluzas, un 34% castellanas y un 16% extremeñas.

A partir de 1515 la Corona había ordenado que todos los cargos y empleados públicos que embarcasen debían hacerlo obligatoriamente con sus esposas, madres y hermanas. Fuera cual fuera su oficio, todos los viajeros debían ir provistos de un certificado de buena conducta. Más adelante, en 1549, se prohibió el embarque de judíos y moros conversos, esclavos de cualquier color y personas no nacidas dentro de territorio español. Todo eso nos indica que de ningún modo los españoles emigrados eran tan sádicos como los ingleses pregonaban, ni ellos tan dóciles ni pacíficos como pretendían ser vistos por las gentes autóctonas. Muchas de las españolas llegadas a América destacaron y llegaron a ser regentes de territorios y cargos de gran importancia.

Sin embargo la desidia de unos y otros hizo que ninguno de esos nombres fueron conocidos a ningún nivel, ignorando que la propaganda juega un papel decisivo en la Historia. Los ingleses cuentan que mientras los caritativos, puritanos y pacíficos británicos desembarcaron en Norteamérica, llegados a bordo del Mayflower, los barbudos españoles, violentos y dados al desenfreno sexual, ocupaban las tierras más al sur acompañados de soeces prostitutas enfermas de todo lo imaginable; que mientras los británicos arreglaban tierras y caminos, creando escuelas, iglesias y universidades, los españoles arrasaban cuanto encontraban a su paso violando a las mujeres de todos los colores y razas. No fue así pero, como siempre, así lo escribió la Historia de los vencedores. Es verdad que el primer prostíbulo del Nuevo Mundo se fundó por la Corona Española, el año 1526 y en la ciudad de Santo Domingo, pero se hizo para bien. "Para evitar que nadie molestase a las mujeres casadas y en pro de la honestidad de la ciudad".

RAFAEL FABREGAT