21 de abril de 2010

0065- DONDE FUERES, HAZ LO QUE VIERES.

No hace tanto.
En mi entrada nº 32 y con el título "Y nosotros... ¿Quienes somos?" expresé en profundidad mi opinión sobre el tema de hoy. 
No me gusta ser pesado pero me veo obligado a repetirlo porque en este momento es actualidad.
Una niña, al parecer marroquí, ha sido expulsada del aula que ocupaba junto a otras niñas por llevar la cabeza cubierta con un pañuelo al que llaman hijab o jiyab
Nadie la ha echado del colegio sino que se le ha exigido que, al igual que el resto de alumnos, cumpla las normas del colegio. ¿Es eso xenofobia?. Yo no digo que esté bien o mal esa prohibición, allá cada cual con sus creencias, pero lo que si está claro es que en uno de los estatutos del Colegio donde esta niña pretende realizar sus estudios, se deja bien claro que "ninguno de los alumnos podrá asistir a las clases con la cabeza cubierta", estando prohibidos por tanto sombreros, gorras, pañuelos, etc.

Repito que no voy a entrar en si esto está bien o mal, puesto que si bien la niña tiene sus derechos, también el Colegio tiene derecho a regirse por las normas particulares de sus fundadores. 
Lo que si tengo claro es que antes de llevar a un hijo a un colegio determinado, el padre tiene la obligación de leer las normas particulares de esa entidad y si no son de su agrado, reclamar o buscar otro colegio que se adapte a sus necesidades. ¿Por qué tiene que ser el colegio y resto de alumnos y padres, los que tengan que adaptarse a las creencias de uno de los alumnos?. En la citada entrada nº32 dejé claro que no soy xenófobo y no he cambiado de opinión, pero también quiero dejar claro que imposiciones por parte de la gente de fuera, ¡ninguna!. Derechos todos, cuando también ellos cumplan las obligaciones y se adapten a la forma de vida que rige en el país de acogida... Pero venir aquí a imponer sus costumbres, ¡ni hablar!. Yo he visitado todas las ciudades más importantes de Marruecos y dejé de ver algunas cosas, que eran de mi interés, porque no se me permitió la entrada...

- Ahí no pueden pasar porque no son musulmanes.
- Allá solo pueden entrar si llevan el cuerpo cubierto hasta los pies.
- Ahí tampoco porque van calzados y sin hacer las abluciones.
- Las abluciones solo pueden hacerlas si son marroquíes
- En este sitio no está permitida la entrada a turistas.
¡Por favor...!
Y llegan a nuestro país, algunos sin documentación y sin permiso de ninguna clase y de inmediato exigen (no digo piden) exigen todos sus derechos y, entre ellos, el de circular libremente con imposición de toda la parafernalia de costumbres y absurdas creencias. Me es obligado repetir que yo no tengo nada contra dichas creencias pero, aquellos ciudadanos que no lo desean, no tienen el por qué ser testigos de las mismas.
Lamentaría mucho, ya superados los setenta años de edad, tener que cambiar de opinión y empezar a buscar justificación para aquellos que les echaron de la península 400 años atrás. 

Ya sé que buenos y malos los hay en todas partes, pero es lamentable que una manzana podrida sea capaz de pudrir al resto de fruta que el cesto contiene. Sin embargo todos sabemos que así es. Espero, por el bien de todos, que alguna de las sanas manzanas del cesto le diga a la podrida que ese no es el camino y que para la fruta podrida también hay un cesto... ¡Su país!
Dios está en todas partes y no es necesario tanta parafernalia. No creo que se quiera más a un hijo por llevar chilaba (hijab en el caso de la mujer) o en ir más o menos a la iglesia o a la mezquita, pero me parece perfecto que algunos quieran ir allí a expresar sus sentimientos y creencias. Sin embargo, que no vengan a imponer sus costumbres y creencias a los demás. Creo que estas actitudes demuestran que no hay el más mínimo interés de su parte por integrarse al país que les ha acogido. Es más, empiezo a creer que su actitud es desafiante, casi provocativa.

Seguramente no es una amenaza pero deben saber que tal actitud provoca recelo y eso, mientras estén aquí... ¡Tampoco será bueno para ellos!.
Las normas de convivencia son claras, elementales y están para cumplirse. Se trata de no invadir la privacidad de los demás. Tu derecho termina cuando invades el de tu vecino y eso se traduce fácilmente: Cada cual, en su casa, que haga lo que quiera, pero en la calle... "Donde fueres haz lo que vieres".

RAFAEL FABREGAT

20 de abril de 2010

0064- CABANES Y LOS VERANOS DE ANTAÑO.

No será ninguna novedad que diga que los veranos de 1.950/60 eran diferentes. Todo lo era. Sin embargo a lo que me refiero, una vez más, es que la gente tenía otros comportamientos que las circunstancias propiciaban.
En primer lugar nadie, o casi nadie, tenía televisor sesenta años atrás ni dinero para comprarlo; porque un televisor valía entonces una cantidad de dinero muy considerable. Recuerdo que cuando me casé, finales de 1.973, un televisor GENERAL ELECTRICA ESPAÑOLA blanco y negro de 23 pulgadas, costó 125.000 Ptas. (algo más de 751 €). Es posible que la cifra suene a los jóvenes de hoy como un precio asequible, pero no lo era. Para demostrarlo diré que cinco años antes mis padres se construyeron una casa de 80 m2 de solar con tres alturas (almacén, vivienda y desván) por 150.000 Ptas.; solo 25.000 Ptas. más de lo que nos costó el televisor para la boda cinco años después. Claro que el nivel de vida subía rápido entonces, pero aún así... Lo que estoy recordando en el día de hoy es (por ejemplo) el verano de 1.960. Once años de edad y tres pesetas de asignación semanal. 

La entrada de niño al cine valía dos pesetas pero los niños podían entrar con los padres o, en su defecto, con algún vecino o amigos de éstos. A esa edad el "tío Vicent el Teulé", encargado de coger las entradas, todavía hacía la "vista gorda" y permitía el pase gratuito a quienes iban acompañados de mayores. Naturalmente sería porque Laureano Boira, el empresario, lo permitía pero aún así la cosa dependía un poco del humor con el que el mencionado Vicent se había levantado ese día. También relacionado con ese mismo humor eran los "pescozones" que repartía por las tres primeras filas del patio de butacas, unos simples bancos corridos, destinados a esa chiquillería que raras veces pagaba. Con lo anterior quiero decir que las tres pesetas de asignación quedaban de momento sin consumir, aunque por poco tiempo. De todas formas en mi casa no me habían enseñado a gastar y casi todas las semanas ahorraba una parte.

Después del NO-DO, un corte de luz y dos de la cinta, llegaba el descanso. La chiquillería salía disparada hacia la salida llenando por completo el pasillo central. Los hombres, entonces casi todos fumadores, esperaban que pasara la avalancha infantil y ya con más sosiego se dirigían también a la salida para fumarse un cigarrillo, en tertulia con amigos y vecinos que comentaban la película o cuestiones del momento. Todos a la vez, la chiquillería reclamaba a Vicentica la Valenta la entrega de sus pedidos... Una peseta de cacahus y tramusos, una peseta de rosquilletes, o una llimonà y aquellos con más posibles, las tres cosas a la vez. 
Yo cogía la llimonà y algo más, pero siempre dejaba sobrar una de las tres pesetas. Era lo que en casa me habían enseñado. Todo lo anterior lo explico una vez más para recordar la escasez que había entonces, también entre la chiquillería. Poco podían darte los padres si tampoco ellos tenían. Tampoco la benevolencia de las abuelas servía para mucho, aunque yo había perdido a mis abuelos antes de nacer.

Yo, esperando aumentar un poco la liquidez del momento, los domingos por la mañana iba a casa de unas tías (segundas o terceras) que tenía en la calle del Calvario. Eran muy viejecitas y pobres de solemnidad, pero querían atender mi demanda y solían hacerlo con una moneda de 10 céntimos. No era mucho, pero eran dos caramelos y "toda piedra hace pared". Por la tarde iba al Café de Xulla donde mi tío Manuel el Sastre jugaba la partida de cartas con sus compañeros. Solía darme "dos quincets foradats" (50 céntimos) todos los domingos pero algunas veces, quizás por hacerme sufrir un poco, hacía como si no me viera y me tocaba aguantar dos o tres partidas de cartas. Yo me sentaba a su lado y esperaba... esperaba a que se cansara de verme y soltara la moneda. Invariablemente así ocurría domingo tras domingo, hasta que llegaba el día de su Santo (1 de Enero) y aquel día... ¡¡¡ un duro !!!. 
Aquello eran palabras mayores. Yo esperaba el día de "cap d'any" como agua de Mayo.

Día festivo, la "ceremonia" era en su casa a primera hora; antes de ir a misa yo pasaba por allí...
- Bon día tío, per molts anys 
-decía yo dándole un beso.
- En vida teva -era la respuesta de entonces y el tío Manuel se ponía la mano en el bolsillo y sacaba el flamante duro, ya preparado al efecto.
- Pren un pastís -decía mi tía Eimelda.
- No. Gracies tía però tinc que comulgà, me'n vaig que faré tard -respondía yo que solo quería salir corriendo y mostrar el "duro" a todos mis amigos. Sin duda ninguna tenía destino para aquel "duro" y muchos más ya que tenía yo un "vicio" solo solucionable con dinero, un vicio que curiosamente llenaba de satisfacción a mi madrastra, ella siempre tan avara. Tanto era así que, cuando económicamente no podía yo solucionar el asunto, ella me daba lo que me faltara.
El "vicio" era comprar cada semana el tebeo (cómic) de "El Capitán Trueno", que costaba 1,25 Ptas.; me gustaba leer y la trama me tenía enganchado. A mi madrastra le encantaba mi buena predisposición a la lectura. Reuní más de 250 ejemplares, sin falta ninguna. Unos años después salió "El Jabato" y también lo coleccioné hasta reunir unos 70 ejemplares. 

Para entonces ya había cumplido los 15 años y, habiéndose implantado entonces el uso de la "minifalda", dejé ambas colecciones para dedicarme a mirar a las chicas...! Muy poco tiempo después uno de mis mejores "amigos" me pidió la colección para leerla (medio metro de altura tenía el montón) y ya no los he vuelto a ver jamás...
Pero, en fin, hablaba yo del verano... Días calurosos y noches de bochorno que los vecinos se apresuraban a esquivar en largas veladas "a la fresca" en las que solían dar las doce de la noche e incluso algo más. Los niños, ya se sabe... Aprovechando la circunstancia nos reuníamos por barrios y pasábamos también la velada de la forma más amena posible. En nuestro caso, barrio del carrer de les Eres, núcleo central de las calles Delegado Valera y Capitán Cortés a donde en su parte trasera daban muchas de las casas, nos reuníamos un buen número de chicos y chicas en uno de los juegos de moda en la época, "el pote". El juego era simple y más todavía la herramienta que se necesitaba: un viejo bote de conserva en el que se metían unas piedrecitas y se cerraba después aplastándolo por la boca abierta. 

En una esquina, en la que normalmente había una de las pocas bombillas de 40W que las calles tenían entonces para su iluminación (normalmente la casa de Micalet el Carreté, delante de la ferrería de Pipa, se llevaba a cabo el juego. Se lanzaba el "pote" lo más lejos posible y al que le correspondía tenía que recogerlo mientras el resto se escondía en dirección contraria. Se trataba de ver o adivinar donde estaban escondidos los demás y nombrarles antes de que pudieran arrebatarte el "pote", que era otra parte del juego.
- Un dos tres ¡capitolet! Paquito está en la porta del tío Pipa...
El jugador localizado (tarea nada fácil debido a la oscuridad reinante) estaba obligado a mostrarse y hacerse cargo del pote al siguiente juego. Cuando nos cansábamos se cambiaba de juego... Por ejemplo: Dos se ponían agachados y el resto se subían encima...
- Ahí va el carro, la mula y els aparells! -se gritaba en el momento de saltar. Y uno tras otro iban saltando hasta que los que estaban debajo, incapaces de sostener tanto peso, se desplomaban desfallecidos. 

También podía iniciarse una tertulia o decantarse por otra distracción, pero ello ya dependía de si había chicas o no. Cuando éramos totalmente chicos la cosa iba por otros derroteros más divertidos...
"Deslligar cañisos i parar pots" eran cosas habituales.
Todos los días del año, hacia las once de la noche la tía Perra, mujer poco social, iba a la fuente a por agua y después solía tocar el piano, cosa que no se le daba nada bien y los chicos, de pié frente a su casa, la aplaudíamos y la vitoreábamos con gran enfado por su parte. Soltera de buena familia y muy mayor, vivía en la casa que es actualmente la "lTasca de l'Aveall".
Nosotros, con todo el material preparado (un bote de conserva lleno de agua, con capacidad aproximada de un litro, atado por el borde superior a un hilo negro de coser de unos tres metros de largo y una piedra en la otra punta) esperábamos en las proximidades a que dieran las once y la tía Perra saliera de la casa en dirección a la fuente, a fin de que si pasaba otra persona no se mojara. 

Apenas asomaba la buena mujer a la puerta de su casa con el cántaro "paravem el pot". Bote de agua en la reja de la ventana, piedra bajo el bordillo de la acera y el hilo tensado era todo lo que se necesitaba. Y todos escondidos a esperar...
La pobre mujer, sin apenas luz en las calles, no veía impedimento alguno y tropezaba con el hilo cayéndole el bote de agua encima.
- ¡Malcriats! , ¡sinvergüenses!. Ja els ho diré jo als vostres pares, ja...!
Las maldiciones de la tía Perra (más que justificadas) se mezclaban con nuestras risas al tiempo que la buena mujer seguía su camino nocturno en dirección a la fuente. Docenas de veces se repitió la historia para risa de entonces y vergüenza actual.
Sencillamente no estábamos civilizados. La juventud actual hará seguramente cosas peores, pero esa falta de respeto a una persona mayor... ¡seguro que no!.

RAFAEL FABREGAT

19 de abril de 2010

0063- ¿GLACIAR, VOLCAN... O LOTERIA?

No amigos, el Eyjafjälla no es un juego y tampoco una adivinanza, aunque tenga muchas incógnitas. Es el glaciar que alberga al volcán de Islandia que ha originado un desastre sin precedentes y de consecuencias aún desconocidas; el aviso de un planeta cansado de los múltiples abusos que sus moradores le infligimos. Sin embargo tampoco hay que ponerse histéricos pensando que sea esto el fin del mundo.
Son cosas de la naturaleza, cosas que han ocurrido siempre; cosas que actualmente se conocen instantáneamente y que apenas unas décadas atrás llegaban al conocimiento de la gente cuando prácticamente habían finalizado sus devastadores efectos, o de los que gran parte de los seres humanos que habitamos este planeta no llegaban a enterarse.
Son cosas de la modernidad. Este mismo fenómeno un siglo atrás apenas tendría repercusión mundial... Unos cientos de familias más próximas al desastre desplazadas por la nube de ceniza, algunos problemas respiratorios en algunas zonas de países próximos y poco más; pero actualmente... ¡Se imaginan los miles de aparatos que están volando simultáneamente en todo el mundo en un día cualquiera! Yo, la verdad, hasta ahora no me lo imaginaba.

Si en una zona, relativamente pequeña, en dos o tres días han quedado sin despegar 6.000 aviones, de los 21.000 previstos, ¿Cuantos vuelos hay simultáneamente en nuestro planeta en cualquier hora de un día normal?. Y lo que es más importante, ¿Que podría ocurrir a nivel mundial si despertaran diez volcanes simultánea y estratégicamente situados?.
Aparte los naturales contratiempos que este volcán ha podido ocasionar a un cierto número de personas, es también un aviso de nuestra fragilidad. No somos tan poderosos como algunas veces pensamos. Tenemos dominadas muchas cosas, pero no al planeta. De vez en cuando nos lanza un aviso que, debidamente interpretado, nos alerta haciéndonos bajar de ese pedestal al que con tanta alegría se han subido más de cuatro.
La gente normal, la vulgar a los ojos de esos otros que casi se consideran dioses, tenemos poco que perder pero ellos no tienen más. Sin embargo son incapaces ya no de reconocerlo, sino ni siquiera de imaginarlo. Al nacer se nos da la vida y nada más perdemos al morir.

Yo no digo nada de aquellos que no conocieron otra cosa más que la opulencia. Es natural que miren al resto de los mortales como la plebe que sin ninguna duda somos. A mí los que me hacen reír son aquellos que apenas unos años atrás estaban pidiendo limosna (es un decir), sin poder pagar ni siquiera los intereses del préstamo realizado, no ya para atender una grave enfermedad, ni siquiera para construirse una casa siempre necesaria, sino para pagar el banquete de una comunión o de una boda, de todo punto innecesaria y que hoy, que tras un golpe de suerte se han visto con un dinero fácil en la mano, miran al que era como ellos con desdén. ¡Que fácil les resulta olvidar quienes son y de donde vienen!. ¡Que ridículas las pretensiones del nuevo rico!. Una lástima que no se den cuenta de ello ya que, de hacerlo, bajarían sin duda de ese falso pedestal en el que se han subido y, aunque con posibles, vivirían o tratarían al prójimo con más modestia.

No, no he olvidado que hablaba de volcanes, pero la cosa se ha ido por otros derroteros...
Ya sé que este volcán es mucho volcán y que estando cubierto de una placa de hielo de más de doscientos metros de espesor aumenta sobremanera su espectacularidad y su potencia, pero una vez más tengo que decir que la humanidad está actualmente sumida en una guerra nueva; la de conseguir una calidad de vida jamás conocida y que indefectiblemente pasa por la destrucción de la naturaleza que nos lo da todo cada día. No sé si será demasiado tarde, pero algún día tendremos que darnos cuenta de que no vamos por el camino correcto y que esta ambición desmesurada puede aniquilar a la propia raza humana solo capaz de pensar en el beneficio fácil y los lujos sin medida.
Tanto es así que hasta de la desgracia de los demás queremos sacar provecho. Es una lotería sí, pero una lotería que a la gente de bien no le toca nunca.


Una vez más la desgracia se pone de parte del oportunista. El Eyjafjälla llena las arcas de los sinvergüenzas que legalmente se aprovechan de una situación límite y como si de una orquesta perfectamente dirigida se tratara, ante la falta de atención de las compañías aéreas a sus pasajeros y la imposibilidad de encontrar billetes en trenes y barcos, taxis y vehículos particulares, a precios naturalmente desorbitados, brindan a los frustrados pasajeros la posibilidad de hacerles llegar a su destino; los coches de alquiler de aeropuertos y ciudades próximas multiplican su precio por diez, al tiempo que una misma habitación de hotel vale por la mañana 150 €, por la tarde 400 € y por la noche 850 €.
Con estas actitudes... ¿Hacia donde camina la humanidad?

RAFAEL FABREGAT

16 de abril de 2010

0062- LES FESTES DE MAIG EN CABANES.

Sí amigos, hemos pasado el ecuador del mes de Abril y los vecinos, especialmente los jóvenes, están empezando a pensar que las Fiestas de Mayo están a la vuelta de la esquina. 
Este año la subida de la Mare de Deu de les Santes será el día 2 de Mayo.
Exceptuando que no se hará nada de lo que explico a continuación, el programa no tiene novedades significativas.
Bajada libre hacia el Barranc de Ritxer, con misa y almuerzo en la explanada de la ermita y hacia las doce de la mañana subida de la virgen en romería hasta la Iglesia del Cristo de la Agonía, en el Calvario de la villa.
Por la tarde, casi al anochecer, solemne procesión que lleva a la Mare de Deu del Bon Succés desde el Calvario a la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, acompañada de todas las cofradías, autoridades locales y vecinos.
Por cierto, el bombón que lleva la peana con la Virgen y patrona de Cabanes es mi mujer...
Con cincuenta años menos, bonita estaba ese día la Viregen del Buen Suceso y bonita estaba también la portadora.

A falta de Programa Oficial de Fiestas, supongo que no será aventurado decir que, lunes y martes toros "per la vila", con algún que otro toro embolado. 
Miércoles construcción "dels cadafals" con el almuerzo popular que todos los grupos llevan a cabo tras la colocación de su barrera particular en la "plaça dels Hostals".
Como siempre excelentes tapas en todos los bares de la localidad y muy especialmente en el "Bar Tony" donde se incluye, sin pago adicional, la correspondiente ducha, a base de cubos de agua, que el propietario viene lanzando desde la azotea desde tiempo inmemorial. Comercialmente no creo que fuera esa una buena idea, pues evita que la tertulia se alargue con cubatas y chupitos, pero... ¡Allá cada cual!.

Placeta de la Farola, hoy Constitució.
Concurso de paellas en el carrer de la Fira y cuatro días de toros en la plaza, también con los correspondientes toros embolados el día de costumbre y posteriores verbenas.
¡Nada nuevo bajo el sol!.
Solo juventud o ganas de fiesta son necesarios para disfrutarlas y mucho mejor si son las dos cosas a la vez.
Como curiosidad incluyo en esta entrada una foto antigua de los años en que la plaza de toros se montaba en la Placeta de la Farola, actualmente Plaça de la Constitució, toda ella construída con carros de ruedas de hierro.
Lamentablemente y por culpa de la pandemia mundial del Covid-19, nada de lo narrado ha podido ver la luz. La Virgen subió al pueblo, eso sí, pero de forma motorizada y Fiestas... ¡Ninguna!. Se ha dicho que la mantendrán en la iglesia parroquial hasta que la pandemia sea controlada, ¡no se sabe cuando!. El tiempo pasa inexorable y mi mujer y yo hace ya muchos años que somos abuelos y de pocas cosas gozamos ya, aunque seguimos acudiendo a la fiesta de los toros y reuniones gastronómicas que les siguen. Felices Fiestas para todos, aunque sean de obligado confinamiento. Nada hay más importante que la salud. 

RAFAEL FABREGAT

15 de abril de 2010

0061- CABANES Y LAS FIESTAS DE SAN ANTONIO.

A lo largo de los años, las fiestas de San Antonio han variado bastante. Contrariamente a lo sucedido en Vilanova d'Alcolea que ha engrandecido la fiesta, en Cabanes ésta ha perdido buena parte de la importancia que antaño tenía.
Es curioso que su mayor esplendor se haya producido en las épocas de mayor escasez. Esto demuestra que para la Fiesta no es el dinero lo más importante, sino las ganas de escapar de la rutina diaria y de colaborar.
Hasta bien avanzada la década de 1.960, en Cabanes las Fiestas de San Antonio eran cosa del Ayuntamiento.
Solo se colaboraba a la hora de preparar la descomunal hoguera que frente a la iglesia reunía cuatro o cinco carros de "leñas bajas" (malea) que los vecinos aportaban.
Como no podía ser de otra manera había vaquillas puesto que, la permisividad en el pastoreo de los animales en la zona del Prat tenía como contraprestación la exhibición gratuita del ganado en todas las fiestas locales organizadas por el Ayuntamiento.


En San Antonio la exhibición era solo "per la vila" y solo dos o tres días, según cayera el día del Santo, pero los extras de fiesta tan peculiar suplían perfectamente la falta de toros "de plaça".
Como es todavía tradicional al atardecer de la víspera, entonces indefectiblemente en la plaza de la Iglesia, bendición de los animales y procesión por el recorrido de costumbre.
Acto seguido el famoso "tropell", carrera de todos los mulos y burros participantes en la procesión anterior y algunos más que se añadían después.
El premio un pollo para cada tipo de animales y una cesta repleta de "coquetes i prims".
A continuación pasaban repetidamente el resto de animales participantes en la carrera, con el interés añadido de que no había orden ni medida para la recogida de pasteles, lo que se traducía en una guerra por acercar al mismo tiempo todos los animales a la tarima donde estaban las jóvenes que entregaban los pasteles (coqueres) y de recoger cada uno el máximo posible.


Los chasquidos de las varas sonaban en el aire y descargaban sobre los mulos que espantados se veían obligados a acercarse repetidamente a la tarima para que sus dueños cogieran la máxima cantidad posible de los dulces trofeos.
¡Todos no cabían y eran los animales más fuertes y los dueños más arriesgados quienes se llevaban la mayor parte de los premios!
La cantidad de pasteles no era lo importante, el mérito estaba en conseguir superar a los demás.
Esa era la fiesta...
Tras esa demostración de bestialidad venía la calma.
El resto de vecinos participantes en la procesión anterior con sus animalitos pasaban en riguroso orden a recoger su premio (dos coquetes i un prim) y después de éstos si había sobras, que sin duda las había, pasaban el resto de vecinos a los que se premiaba por asistir al evento.
Naturalmente, después verbena por todo lo alto, a la que podían asistir de forma gratuíta todos los vecinos del pueblo y visitantes.


Eso era la víspera día 16, al día siguiente fiesta del Santo con misa, procesión y toda la chiquillería del pueblo preparada para participar en las diferentes pruebas previstas, que en esta ocasión se premiaban con una paloma al ganador.
Carrera de velocidad a pié, carrera de parejas con dos piernas atadas, carrera de sacos, cordada de ollas (perols) con premios diversos, etc.
Durante un par de años en la calle de San Vicente se hicieron carreras de bicicletas y posteriormente de motos, con salida en la esquina de la calle Ramón y Cajal (Planiol) y meta en la plaza de la Iglesia con premio de un pollo al ganador y una paloma al segundo, con la dificultad añadida de que ganaba ¡el que tardara más tiempo en llegar, sin tocar el pié en el suelo y sin poder retroceder un solo centímetro...!

Sin embargo la prueba de mayor entidad era a las cuatro y media de la tarde y siempre en la calle del General Aranda, hoy "carrer de la Fira".
Media docena de pollos atados de las patas a un grueso y largo palo, eran el premio que aguardaba apoyado en una pared a los ganadores.
Dos pollos para el primero y un pollo para el segundo en cada una de las categorías de "matxos y burros".
La salida, que se daba con un tiro de escopeta para mayor emoción y fácil escucha de cuantos estaban apostados a lo largo del recorrido, estaba en la puerta de la Taberna de Micalet, hoy hotel Vía Natura y la meta en la Ferrería de Pan, lindante a Avda. del Maestrat. Es decir, toda la calle de punta a punta. Cada una de las pruebas reunía a casi una docena de animales, la flor y nata local, con una afluencia de público espectacular.

Aficionados y gente que posteriormente tenía previsto ir al cine, se daban cita en esta prueba que levantaba verdaderas pasiones y alguna apuesta, puesto que Cabanes era entonces 100% agrícola y sin tractores.
En la categoría de "matxos" los favoritos eran un mulo tordo de Pepe el de Venancio y otro negro como el azabache de Fernando el de Amador.
Indefectiblemente, como farolillo rojo, un feo mulo blanco de Ernesto el de Cona que siempre entraba el último.
En la categoría de burros se exhibían todas las razas y tamaños, en una carrera siempre simpática pero falta de interés puesto que siempre ganaba el mismo.
El favorito indiscutible y ganador sin parangón año tras año, era un pequeño burro de Soledad la Fandanga que llegaba a la meta cuando el resto apenas si habían cruzado la calle Teatro.
Los demás contendientes, cansados de participar inútilmente año tras año, dieron con el secreto y pidieron al comité organizador que la carrera fuera al revés... Salida en la Ferrería de Pan y meta en la Taberna de Micalet. ¡Ahí estaba la clave...!

Aquel año dieron la salida y a los veinte metros, en la calle de San José, el burro de Soledad se fue calle arriba. Los dueños que ya esperaban la reacción cogieron al animal rápidamente y lo enfilaron nuevamente pero en la calle Teatro el burro se fue nuevamente, esta vez hacia abajo.
Cuando los demás burros llegaron a la meta, al de Soledad aún no habían podido cogerlo. Ahí finalizaron las proezas deportivas de tan insigne animal. ¿Por qué pasó lo que pasó...? Pues la explicación no podía ser más sencilla. Aquel bondadoso pollino solo corría ¡y de qué manera! cuando era en dirección a su casa. Hacerlo al revés y perder siempre fue todo uno...

RAFAEL FABREGAT

14 de abril de 2010

0060- EL PAPA LUNA Y LOS BORGIA.

La Iglesia ha tenido tres figuras españolas relevantes, no todas para bien. El declarado antipapa Benedicto XIII (Papa Luna) y los Borgia (Papa Calixto III y Papa Alejandro VI).
El Papa Luna fue determinante en la historia de los Borgia pero no puede ser figura principal de este relato. En este artículo me limito a señalar su relación con esta familia, que ocupó un lugar destacado de la historia de la Iglesia en el siglo XV. El título es pues incorrecto. Una vez más queda patente mi predisposición a hablar del Papa Luna y de las muchas cosas que le acontecieron. Por pretender que sea él la figura predominante en cuantos relatos puede y debe estar presente, pero este no es el caso.
Provenientes de la villa de Borja (Zaragoza) la familia Borgia se instaló en el reino de Valencia tras participar en su conquista contra los moros, junto a Jaime I. Su habilidad para maniobrar en la política y los matrimonios de conveniencia, incluso con la realeza, facilitaron la pujanza de esta familia que tuvo su máximo esplendor con la figura del Papa Alejandro VI.
Hijo de esta ilustre familia fue Alfonso de Borja, nacido en la Torreta de Canals (Reino de Valencia) el 31 de Diciembre de 1.378. Eminente profesor de Derecho de la Universidad de Lérida llamó la atención del Papa Luna, que lo atrajo a su causa sobre el Cisma de Occidente. 

Su apoyo a Benedicto XIII le valió la protección de San Vicente Ferrer quien lo nombró canónigo de la catedral de Lérida, entrando al servicio del rey Alfonso V como jurista y diplomático.
Tras la muerte del Papa Luna, Alfonso de Borja fue nombrado obispo de Valencia, marchando tres años después con el rey Alfonso V a la conquista del reino de Nápoles. En 1.444 fue nombrado cardenal, lo que aprovechó para ofrecer a sus sobrinos Luís Juan y Rodrigo importantes beneficios eclesiásticos.
Según profetizó años atrás San Vicente Ferrer, tras la la muerte del Papa Nicolás V, el cardenal Alfonso de Borja fue nombrado Papa, tomando el nombre de Calixto III, lo que aprovechó para nombrar a sus sobrinos príncipes de la Iglesia y al año siguiente cardenales.
El 6 de Agosto de 1.458 muere Alfonso de Borja (Calixto III) y tres décadas después, ya con 61 años de edad, es nombrado Papa su sobrino Rodrigo de Borja, nacido en Játiva (Valencia) que toma el nombre de Alejandro VI.

Rodrigo tenía no menos de siete hijos. De madre no precisada tuvo a Girolama, Isabel y Pedro Luís este último nombrado Duque de Gandía; ya cardenal tuvo por amante a Vannozza Cattanei de cuya relación nacieron Lucrecia, César, Juan y Jofre (Godofredo) y conociéndose otros dos hijos más de una tercera amante (contando solamente a las más "estables"), la llamada Julia Farnesio.
Especialmente Rodrigo de Borja (Alejandro VI) y sus hijos César y Lucrecia, han pasado a la historia como familia cruel y deseosa de poder. Italianizado su apellido han pasado a la historia como los Borgia. Alejandro VI fue calificado por todos como maquinador y de proceder simoniaco y de comportamientos indignos.
Su hijo César fue el brazo ejecutor de sus campañas militares y Lucrecia, de extraordinaria belleza, el señuelo para captar por vía matrimonial a los aliados de su interés.

El 6 de Agosto de 1.503 Alejandro VI y su hijo César Borgia celebraron un banquete en honor del cardenal Adriano da Corneto y otros comensales. Unos días después todos ellos cayeron gravemente enfermos y murieron, siendo César el único que por su fortaleza y juventud pudo superarlo. Se tiene por cierto que el motivo fue el veneno preparado por César Borgia para asesinar a los invitados y que, por error de uno de los sirvientes, les fue suministrado también a ellos mismos. Alejandro VI fue enterrado junto a Calixto III en la basílica de San Pedro.
De la vida de Lucrecia Borgia no voy a decir nada puesto que diez tomos del máximo formato no serían capaces de contener ni siquiera lo más anecdótico de su vida. De todas formas mi debilidad es añadir unas líneas más sobre la vida del Papa Luna y, en este caso, lo he conseguido a través de la familia de los Borgia...

RAFAEL FABREGAT