Se ha descubierto que existen flujos imperceptibles de aire caliente que emanan de las personas y algunos objetos, en determinadas condiciones. ¿Es quizás ése el aura que la Iglesia dibuja sobre las figuras de los Santos?. Quizás ellos se dieron cuenta de que ese fenómeno existía y lo aprovecharon para resaltar las figuras destacadas de su religión. Lo que sí está claro es que, tratándose de una cuestión diferencial de temperaturas, más pronto que tarde los investigadores del frío o el calor de nuestras casas, podrán usarlo para optimizar al máximo sus aparatos y que este hecho sea aprovechado de alguna forma para el diseño de los hogares del futuro. Sin duda alguna, este método detector, llamado Schlieren servirá para el bienestar de la humanidad futura.
Está claro que este hecho existe. Es más, incluso se puede fotografiar con esta técnica.que ha revelado lo invisible. Y no es algo nuevo, ya que el hecho fue observado por primera vez, nada menos que en el siglo XIX, aunque entonces no se hizo caso del hallazgo. Parece ser que es una cuestión de temperaturas, de gases y fluídos que emanan de aquellas personas u objetos dentro de un ambiente de temperatura diferente. De cada persona emana una columna de aire que lleva consigo partículas de cosas u objetos con los que el indivíduo ha estado en contacto. Este nuevo descubrimiento servirá sin duda para diseñar dispositivos más eficaces a la hora de fabricar aparatos de calefacción o aire acondicionado.
Lo que ven no es una cerilla que haga humo, sino el cambio de densidad del aire al calentarse por el calor del fuego. Por lo tanto, pudiendo ver el color del calor, la técnica descubierta podrá servir también para detectar fugas de gas o para controlar niveles de contaminación en un área determinada, así como moléculas peligrosas suspendidas en el ambiente. El estudio será muy beneficioso en espacios cerrados con gran afluencia de personas, ya que podrá verse el aire caliente que emana de los clientes, de sus bebidas y de los aparatos del lugar, determinando la posible falta de una ventilación extra que beneficie el aire que allí se respira.
En la foto vemos el chorro de aire caliente de un simple secador de pelo. En teoría no lleva consecuencias dañinas para la persona que lo utiliza pero, además de aire, puede contener y de hecho contiene, pertículas ambientales que para nada favorecen al usuario. En esta serie de cosas podrán mejorarse estos aparatos para filtrar el aire que recogen y que finalmente llega a nuestras cabezas, adhiriéndose al pelo del usuario. En fin, pues como eso, todo. El hecho de haber descubierto la posibilidad de ver el aire caliente, nos beneficiará en varias e importantes mejoras a instalar en todos los aparatos de nuestro uso diario. Solo falta, claro está, que los fabricantes se decidan a incorporar las técnicas al respecto.
Rafael Fabregat Condill
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