ATENCIÓN.- Este artículo puede herir la sensibilidad del lector.
Si piensa cometer un crimen y cree que nadie le observa, está equivocado. Seguramente algún bicho está viéndole y más pronto de lo que se figura lo delatará a la policía. Esa es la forma de trabajar de los entomatólogos forenses. Los hay de todo tipo, pero las moscas suelen resolver los casos más difíciles. Nadie suele pensar que son tan rápidos, pero son cientos los insectos que están presentes en el escenario de un crimen y ellos lo cuentan todo. El entomatólogo forense examina el cuerpo y en pocos minutos encuentra insectos y larvas que éstos han depositado a los pocos minutos de llevarse a cabo la muerte del difunto y son ellos quienes constatan si ha sido un asesinato o una muerte natural. También si ha sido por negligencia de la asistencia social y su falta de cuidados oportunos. Millones de ácaros rebañan restos de piel y los pelos, que otros desprecian y, si tiene ocasión, la mosca verde deposita más de 300 huevos en la carne fresca del difunto.
Algunos de esos insectos, al microscopio, parecen criaturas de otro planeta, pero son de éste. Hay cientos, diferentes y todos ellos espeluznantes, pero así es la vida microscópica de nuestro mundo. Cuando un cuerpo, humano o animal pierde la vida, inmediatamente acude una cantidad injente de carroñeros dispuesta a dejarlo en los huesos. Algunos nacen, crecen y se reproducen en ese cadáver en descomposición, ya que es justamente eso lo que les atrae a todos ellos. Aunque la legislación vigente obliga que pasen unos años para llevar a cabo la apertura de una tumba para un posible traslado,etc. lo cierto es que, aunque depende de muchos factores, un cadáver puede quedar en los huesos en apenas unas pocas semanas. Sin embargo los hay que tardan años en esqueletizarse, según el clima del lugar y si hay humedades o no. Si está seco los tejidos del cuerpo duran más.
Habida cuenta que las personas mayores mueren algunas veces sin causa aparente, son muchas las personas a las que les gustaría saber de qué muere un ser querido, pero son reacias a pedir que se les haga una autpsia invasiva y se limitan a decir que "ha muerto de viejo". Actualmente este problema está resuelto mediante el procesado de imágenes, una técnica con gran potencial para detectar, sin abrir, el amplio rango de motivos que pueden causar la muerte de una persona. Las técnicas CT y MRI son dos tipos de escaners que se usan para determinar diferentes enfermedades en personas vivas, pero que también han determinado ser efectivas en casos de muerte sin causa aparente. Sin embargo esta técnica no sería efectiva en el caso de muerte súbita, como por ejemplo un infarto, ya que podría dar lugar a errores sistemáticos.
Volviendo al tema de esta entrada, es necesario comentar que los insectos llevan a cabo una descripción inestimable para determinar tiempo y condiciones exactas de la muerte de una persona, supuestamente asesinada, debido a que la presencia de unos u otros insectos aparecen en tiempos diferentes y según el estado del cadavér, se puede saber también si la persona ha muerto en el lugar donde ha aparecido o si ha sido trasladada. Estos animalitos, muchos de ellos microscópicos, determinan las condiciones ambientales del lugar del suceso, además de aclarar quien ha estado en contacto con la víctima. Estas carácterísticas y otras que no vamos a contar, son perfectos aliados de la policía de investigación criminal para poder determinar la identidad del asesino, aún después de mucho tiempo después de haberse encontrado el cadáver.
Rafael Fabregat Condill*
(*).- El último Condill en Europa.
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