8 de agosto de 2026

3333/0200- EL GRANO QUE NOS ALIMENTA.


Aunque nos alimentamos de mil cosas distintas, está claro que la humanidad es omnívora y aún hoy, en pleno siglo XXI, sin el CEREAL no podríamos vivir. Principalmente por el enorme aumento de la población mundial, más de 8.000 millones de personas, pero también gracias al aumento de la producción de grano transgénico, que ha hecho posible producciones masivas, sin la presencia de plagas que reduzcan unas cosechas antes diezmadas por el azote de diferentes insectos o ácaros. Claro que en este mundo no hay nada gratis y lo que uno se ahorra en estas grandes plantaciones también tiene sus conseguencias en los campos de los agricultores lindantes... 


Resulta que el agricultor que quiere mantener sus campos con variedades de semillas nativas, no puede hacerlo porque los campos de maiz transgénico que tiene a su alrededor contaminan con su polen los campos vecinos, al llevarse a cabo la polinización cruzada. Pero hay más... Tampoco pueden convertirse en agricultores transgénicos puesto que las grandes empresas controlan las semillas de siembra, con el fin de, como hemos dicho antes, controlar la producción mundial y los precios consiguientes del mercado. De momento solo hay una ventaja al tener un vecino de transgénico y es que, las plagas no se acercan a sus plantaciones puesto que los trangénicos las repelen. Menos mal...
  

Pero esa ventaja de tener sus campos limpios sin tratamiento alguno, es pan para hoy y hambre para mañana ya que, al polinizarse una variedad con otra, lo que se crea es una variedad cruzada que, a largo plazo, tiene menos ventajas y más problemas fitosanitarios, es decir, que en pocos años se habrán perdido las ventajas de la semilla transgénica y habrán aumentado los problemas de unas semillas y otras, dando lugar al fin del grano ecológico.  Con el arroz pasa otro tanto. Las bucólicas terracitas orientales desaparecerán en unas décadas
 ya que, en este momento, ya hay grandes plantaciones de arroz modificado genéticamente, al objeto de mejorar su resistencia a las plagas, tolerar herbicidas, soportar el cambio climático y hasta enriquecer el grano con nutientes esenciales como la vitamina A.


Se vive el momento, sin pensar en las próximas generaciones. Piensan esos asesinos de masas que si se cargan el planeta no pasa nada. Los que vengan detrás que espabilen. De momento no todos los países están de acuerdo y en cada lugar hay una normativa al respecto pero, poco a poco, se van aprobando medidas al objeto de no quedarse atrás. En poco tiempo el mundo habrá cambiado tanto que nadie puede garantizar la estabilidad y comida necesaria para que el mundo siga su camino. Nadie sabe cuando tardará en reventar todo pero, sin duda alguna, será a corto o medio plazo. Antes del tercer milenio, nadie sabe que puede haber en este planeta. La única solución (lamentable) tendrá que ser una serie  de Guerras Mundiales o pandemias incontrolables, que acaben con dos tercios de la población. Un gravísimo desorden mundial solo puede pararse con un trágico remedio. Otra solución mas suave no cabe, porque no puede ser válida.

Rafael Fabregat Condill

No hay comentarios:

Publicar un comentario