Son más de 11.000 años los que la lana está cubriendo a la humanidad. Una fibra elástica y resistente que cada vez está más apreciada. ya que la ciencia ha mejorado mucho y en este momento está sacándole el máximo partido. Hubo tiempos en que los precios de lana eran tan bajos que su venta no cubría los gastos del esquilado, pero en este momento parece ser que ya no es así y se aprecia en lo que vale. En algunos paises del Este los pastores la usan tal y como se obtiene antes del esquilado, ya que cuando se sacrifica un animal guardan su piel completa. Por lo visto, estética aparte, es sin duda la mejor forma de escapar de frío y lluvia.
Se cree que el primer uso de la lana se produjo hace unos 11.000 años en lo que actualmente es Irak ya que, hasta entonces, de este animal solo se aprovechaba la carne. El inconveniente que la encarece es la limpieza de la misma, ya que por cada tonelada son 200.000 litros de agua lo que se necesita. Eso sin contar el problema medioambiental que provoca, ya que las aguas resultantes son altamente tóxicas debido a los productos que se necesitan para llevar a cabo esa limpieza. A día de hoy, las tribus nómadas de Mongolia siguen cubriéndose con pieles de oveja sin esquilar, ellos y el suelo de las tiendas en las que viven. Hoy esta fibra está altamente apreciada, por sus muchas cualidades y aplicaciones.
Lógicamente la lana de antaño nada tenía que ver con la actual y no solo por los adelantos técnicos de su limpìeza, sino también porque la mansa oveja que todos conocemos es un descendiente del muflón salvaje, con pelos largos y gruesos en la parte exterior y una lanilla corta y fina junto a la piel. Ha sido la selección del ser humano el que ha ido perfeccionando a este animal hasta conseguir una mejor carne, una mejor leche y una lana excepcional. En el siglo XVIII había en España más de 20 millones de ejemplares. En este momento el mayor productor del mundo es Australia, que inció su producción con 29 ovejas españoles de raza merina y un siglo después ya alcanzaba la cifra de 80 millones de cabezas..
Parece ser que el abandono del campo está afectando y mucho a su producción ya que en solo cuatro décadas la producción mundial ha pasado de las 2.900 toneladas a las 2.200 actuales. Resulta paradógico que cuando, en este momento, se aprecian más que nunca sus cualidades, es cuando menos producción tenemos, lo cual redundará en un encarecimiento del producto a largo plazo. Normalmente el esquilado de las ovejas se lleva a cabo una vez al año, aunque en países más cálidos puede hacerse dos veces. El buen profesional saca el vellón de una sola pieza, con un peso aproximado de 4 a 5 kg. y tarda en hacerlo menos de 4 minutos, pudiendo esquilar hasta 150 ovejas por jornada, si trabajan a destajo.
Una vez limpia, la lana tiene un color blanco-marfil que posteriormente se blanquea para que coja mejor el tinte. Históricamente, nuestras abuelas tejían muchas de las prendas que se usan cada día, como jerseys, bufandas, calcetines, etc., práctica que ha quedado en desuso debido a los bajos costes de su producción actual masificada. Por supuesto que las prendas que antes se hacían a mano, tenían la ventaja de poder reciclarlas cuando te cansabas de verlas. Se deshacían los puntos y convertías otra vez la lana en madejas para volverlas a tejer de nuevo con dos hilos ó más con un resultado y color diferente. Claro que las madejas de lana son actualmente más caras que las prendas que con ellas pueden hacerse.
Rafael Fabregat Condill
No hay comentarios:
Publicar un comentario