22 de septiembre de 2025

3227- FORNICAR SIN CONSECUENCIAS.

Pareja practicando sexo. Dinastía XIX. Deih el Medina.

No vamos a referirnos al momento actual, en el que todo se sabe y todo se practica. Iremos pues a la época de la lejana civilización egipcia, cuando nada había más importante que tener hijos y que justamente, la cantidad de ellos hablaba de la hombría del macho y de su poderío económico, para poder darles de comer a todos. Y es que, eso de tener muchos hijos estaba muy bién, más aún el placer que era hacerlos, pero poder atender las necesidades de todos no era tan sencillo. Comida había, claro que sí, pero obtenerla solo era posible siendo rico o trabajando como un mulo y a lo segundo no todos estaban dispuestos. Por lo tanto entonces, como ahora, no había más remedio que controlar la cantidad de bocas a las que alimentar.

Papiro Ebers. Biblioteca Universitaria de Leipzig.

Los médicos egipcios eran sabios y mucho, pero no existían medios a su alcance para poder ofrecer a sus clientes lo que, desde que el mundo es mundo, todos han querido siempre. Se trata de "trabajar" sin parar y que la mujer no quede embarazada. Actualmente eso es fácil, pero las cosas no han sido siempre así. Tener muchos hijos podía ser gratificante (más hacerlos que mantenerlos) pero había que poner freno como fuera y, en ese campo, la medicina no estaba muy adelantada. Sin embargo, dentro de la medicina estaban también incorporados los químicos y nadie pensó en solución alguna para el hombre. Había que buscar algún remedio para que la mujer evitase que la semilla llegara al campo.


Algo había que inventar ¡y se inventó!, pero su aplicación era difícil, insalubre y desagradable hasta el punto de que no todos estaban dispuestos a practicarla. Porque ¡vaya idea la suya!. Hoy la juventud se ríe de estas cosas porque, como se ha dicho antes, una cosa es hacerlos y otra mantenerlos, especialmente en el siglo XXI cuando sucede que los hijos, quién más quien menos, sopla las velas del treinta cumpleaños en la casa paterna. Pero vamos a lo que vamos... Como habrán imaginado por la foto, se trataba de hacerse con caca de cocodrilo, mezclar miel, machacarlo todo e impregnar con ella un tampón vegetal e introducirlo al fondo de la vagina de la parienta. Por Diós, ¡vaya marranada!. Pues bien, parece ser que era uno de las remedios más practicados, porque casi no había nada más.

Papiro medicinal de Kaun VI. Dinastía XIII.

Está claro. Los egipcios eran grandes "trabajadores" y sin duda valientes. Porque conseguir la materia prima tenía sus dificultades. No es algo que vas y lo coges y ya está. No, no. Además no es abundante pues el bicho puede estar semanas sin comer. Tampoco ni es fácil de encontrar, puesto que la mayor parte de las veces defeca en el agua. Y acercarse al sujeto... ¡tiene su peligro!. En fin, el que algo quiere, algo le cuesta. La cuestión es que los sabios de la época verificaron la efectividad del producto, puesto que el "ungüento" es altamente espermicida y así lo refleja claramente el papiro de la foto anterior. Un compendio de soluciones del insigne Kaun VI para evitar el embarazo y que explica claramente que altera el Ph de la vagina, haciéndolo más alcalino. Eso sin contar que la sola presencia del producto podría evitar la llegada del seman al ovario.


Había otra solución más fácil de encontrar puesto que en 1860 el egiptólogo alemán Georg Hebers descubrió en Luxor la tumba de el-Assasif, gran médico de la Dinastía XVIII (1539-1292 a.C.) dedicado a la ginecología y que indica la receta para obtener remedio eficaz para evitar el embarazo. Se trata de goma arábiga de fruto de acacia desértica, Dejaret o fruto de algarrobo y dátiles, todo ello en verde, triturado y mezclado en una jarra-henu de miel. Esa mezcla extraña y confusa se aplicaba en la vagina de la mujer y ya podía practicase el sexo. Lleno de todos estos materiales, claro. Y si, aún así, seguías con ganas, lo harías ¿con total tranquilidad?. Pues, ¿qué quieren que les diga?. Yo, tranquilo no estaría.

RAFAEL FABREGAT

20 de septiembre de 2025

3226- UN GALLINERO EN LA CATEDRAL.


Yo no me lo podía creer y fuí a verlo. Sí, sí... Aprovechando un viaje por La Rioja, mi mujer y yo nos acercamos a la bonita ciudad de Santo Domingo de la Calzada, sin otro objetivo que comprobar hasta donde llega la desvergüenza de quien permite tamaña falta de respeto por Diós y la condición humana. Pero, ¿a quién se le ocurre...? Una cosa es que nos cuenten paparruchas, ¡que ya está bién!, pero que metan un gallinero dentro de una catedral... ¡Es la gota que colma el vaso!. Si creyeran en Diós, sería una falta de respeto de tal calibre que es motivo más que suficiente para no volver a pisar una iglesia. Pero, ¿tan ególatras son y tan idiotas nos creen?. Pues sí, eso y más. El tema es viejo. Hubo una época en la que parece ser que todo valía, pero yo no creo que el cerebro humano haya evolucionado tanto. 


Aseguraría, sin saberlo, que la gente de entonces tenía la capacidad de discernimiento tan aguda como la podamos tener ahora y, sin embargo... ¿Qué pasaba?. Ya sabemos que era una época de miseria absoluta y más hambre que Caín, pero... ¿Cómo se atrevían a contar tales embustes a la gente?. Acaso querían que tanta miseria y desconocimiento se perpetuara en el tiempo?. Pues, por lo visto, sí. Eso querían. A más miseria, más alto flotaba el poder y la mezquindad. ¡Vaya tiempos aquellos!. ¡Que suerte hemos tenido de no vivir, en esa época de oscuridad absoluta!. Y ya que aquello pasó, ¿por qué no lo eliminan, limpiando la vergonzosa mancha que para ellos debería de ser?. Pensaba yo, en mi ignorancia, que la gente de la Iglesia eran sabios, pero ya no me lo parecen.


Cuenta "su" leyenda, que allá por el siglo XIV, siempre en tiempos de la Edad Media y la Inquisición, un matrimonio alemán y su hijo de 18 años hacían el Camino de Santiago y la hija de los posaderos, donde hicieron noche, se prendó del joven pero éste no le hizo caso. Agraviada escondió en su equipaje una copa de plata y al día siguiente le denunció, sabiendo que este hecho estaba penado con la horca. El hijo quedó preso y sus padres siguieron viaje para pedirle a Santiago que no le quitaran la vida. Pero el castigo se cumplió y el joven fue ahorcado. Sin embargo al volver y acercarse sus padres, para descolgarlo y enterrar el cuerpo, vieron que seguía vivo. 
- Santo Domingo me ha salvado -dijo el muchacho.


Avisado el corregidor del prodigio ocurrido, cuando estaba a punto de cenarse un pollo y una gallina asados, respondió a sus informantes riéndose: "el ahorcado está tan vivo como lo están las aves que estoy a punto de zamparme". Dicho esto pollo y gallina saltaron del plato y se pusieron a cacarear alegremente. Como celebración de "hecho" tan singular en la catedral de pueblo tan devoto se construyó un gallinero en el que un gallo y una gallina comen y beben a sus anchas, mientras obispo y sacerdotes cantan misa sin hacerles el menor caso. En la cofradía del santo tienen un lugar más espacioso para la cría de estos animales y poder reponerlos cuando envejecen, a fin de que el gallinero catedralicio esté siempre bien aprovisionado. ¡Qué cosas...!

RAFAEL FABREGAT

19 de septiembre de 2025

3225- ¿TOMATES VENENOSOS?.


No, no... ¡No se asusten!. Jamás hubo tomates venenosos. Lo que pasa es que los primeros tomates que llegaron a Europa desde el Nuevo Mundo, eran algo desconocido y, justamente por su color rojo, resultaron desagradables como alimento. Así era de primitiva la cultura por estos lares en el siglo XV. Incluso se le llamó la "manzana envenenada", sin otra razón que su color rojo. Muchos se preguntarán el por qué de todo ese miedo y qué pasó para después apreciarlo tanto. Pues bien, el ser humano es inteligente pero también muy suspicaz en todo aquello que desconoce y más en aquellos tiempos. Todo lo que tiene colores muy llamativos se asociaba a algo tóxico e incluso pecaminoso. Ese fue el motivo de que tardara tanto tiempo en abrírsele las puertas en Europa al tomate.


Especialmente en verano, pocas cosas hay tan apetecibles como una buena ensalada de tomates frescos y de buena calidad. Pero ¡ay! las manías, que no hay medicina para curarlas... El cultivo y consumición del tomate se atribuje a los aztecas y fueron los españoles quienes lo llevaron a España y Europa, pero mucha gente receló inmediatamente de comer un fruto de color rojo. Todavía en 1597, más de un siglo después de su llegada a España, el botánico inglés John Gerard lo describió como alimento corrupto, de sabor desagradable, una afirmación que condenó al tomate en Gran Bretaña y en todas sus colonias.


Todavía en el siglo XVIII se consideraba para muchos como "manzana envenenada" puesto que algunos personajes de la nobleza murieron después de comerlos, pero naturalmente no eran los tomates los causantes de su muerte. Los platos de la gente pudiente eran de peltre, un material con alto contenido de plomo que, en contacto con la natural acidez del tomate, provocaba intoxicación por plomo. Durante algunos años se cultivaban algunas plantas como curiosidad, pero no para comer sus frutos. La inmigración a gran escala del siglo XIX de italianos hacia Estados Unidos y la confección de pizzas, provocó la incorporación del tomate a la dieta popular.

Ristra de tomates de colgar.
El siglo XIX, pero muy especialmente el siglo XX, fue cuando el consumo del tomate se expandió por todo el planeta. Actualmente hay miles de especies y este fruto es apreciado por toda la humanidad. Incluso los más famosos chefs los han incorporado a sus platos en todas las formas, colores y texturas. En este momento tiene gran auge el "tomate seco y el de colgar", el primero como condimento especial de la cocina y el segunto como el mas adecuado para mojar el pan de los bocadillos, según la costumbre catalana. No creo que exista ningún libro de recetas que no incluya el tomate en muchas de ellas.


Desde 1989 la ciudad de Salem, en Nueva Jersey, celebra el "Salem Tomato Festival" en el que vecinos y visitantes reviven la historia de sus primeras plantaciones de tomates con la presentación de los mejores ejemplares, disfraces, desfiles y música típica de la zona. Sin embargo me cuentan que esta fiesta ha sido eliminada del calendario festivo de la ciudad de Salem, debido a que se ha descubierto que el presidente Johnson de EEUU (1865), originario de esta fiesta, era esclavista y de hecho en su plantación de tomates tenía esclavos trabajando.


Ni les cuento lo que sucede en la fiesta de "La Tomatina" de Buñol (Valencia) España, donde  más de 22.000 participantes se lanzan unos a otros los 120.000 Kg. de tomates maduros que les proporciona cada año el Ayuntamiento de esa localidad mediante 7 camiones a granel. Pocos productos hay en España tan populares como el tomate. El único problema son los precios, que pueden superar los 4/5 € por kilo, si son de buena calidad para ensalada.. 

RAFAEL FABREGAT

18 de septiembre de 2025

3224- HISTORIA DEL RELOJ DE BOLSILLO.

Se dice que el primer reloj de bolsillo se inventó en 1.380, pero muy pronto me parece. Lo cierto es que así figura en todos los datos históricos pero, ¡muy grande tenía que ser el bolsillo o muy gruesa la cadera. Personalmente, paso de ese dato y del reloj de la foto de arriba, como reloj de bolsillo y mejor me voy al de la foto de abajo como primer reloj de este tipo. Por cierto, con fecha de fabricación en 1.520 y autor Peter Henlein de Nurenberg, ciudad alemana a orillas del río Pegnitz y región de Baviera. Se cuenta que este señor fue el inventor del reloj de bolsillo, pero también esta afirmación es controvertida...


Este es efectivamente el primer reloj de Peter Heinley, de 1.510 y diría que era demasiado grande y pesado para llamarlo de bolsillo. Documentalmente cierto es que este tipo de relojes vieron la luz por primera vez en 1462 y así lo atestigua una carta del relojero italiano Bartolomeo Manfredi, dirigida al Marqués de Mantúa don Federico Gonzaga, cuando le ofertó un modelo de reloj de bolsillo "mucho mejor que el del Duque de Módena", -le decía. Lo cual quiere decir que este tipo de relojes ya estaban en el mercado mucho antes, pero de carácter muy rudimentario. El primer reloj llamado "de Nurenberg" y fabricado por Peter Heinley fue el "reloj huevo".


Como pueden ver en la foto de arriba se trata de un reloj ciertamente elegante y sofisticado, pero no es de bolsillo. En realidad se trata de un colgante que las mujeres de la nobleza lucían como joya y novedad para la época. Todos estos primeros relojes eran exclusivos para las gentes más adineradas, motivo por el cual solían ser de oro, incluso con incrustaciones de piedras preciosas. También había modelos más achatados, menos voluminosos y cómodos de llevar, pero tratándose de una joya no había problema de tamaño. 
Lo cierto es que todos estos primeros relojes eran muy imprecisos, motivo por el cual se llevaban más como adorno que para conocer la hora. Los primeros relojeros fueron herreros, cerrajeros y hasta fundidores de cañones; todo un arte demasiado reñido con la precisión que debe tener un reloj. Pero al tratarse de un artículo de lujo, solo al alcance de los más ricos y poderosos, más que la precisión se buscaba la suntuosidad de la orfebrería y los metales preciosos. 

Reloj astronómico de Praga. 1410.
Fue entonces cuando surgió también la distinción entre constructores de grandes relojes públicos y los de pequeños relojes de pared o de bolsillo. En las grandes capitales europeas se puso entonces de moda instalar grandes relojes astronómicos, con personajes que al dar las horas salen a salufar a los transeuntes. Uno de los más famosos es el del Ayuntamiento de Praga. Nadie que visite esta iudad falta a la cita con los personajes que nos muestra este reloj al dar las 12 del mediodía, cuando se activan las ventanitas superiores y, uno tras otro desfilan los 12 apóstoles, al tiempo que las cuatro alegorías que hay a los lados se mueven para destacar su presencia: La muerte, la vanidad, la avaricia y la lujuria.


Pero volviendo al reloj de bolsillo venimos a decir que el mayor invento de este reloj fue el "conoide" que garantizó uniformidad al muelle, cuya energía disminuye al ir descargándose. Es una especie de cono en espiral y un cordoncillo atado al tambor del muelle, que va bajando según se pierde la fuerza del muelle, por lo que la fuerza ejercida resulta uniforme. Con los grandes descubrimientos astronómicos del siglo XVII y XVIII, la expansión de la navegación hizo necesario el uso de relojes pequeños y precisos que determinaran la posición exacta de los astros para asegurar una navegación precisa. Pero también en la vida diaria. ¿Para qué pensaban ustedes que se incorporó a los pantalones de caballero el pequeño bolsillito que hay junto al cinturón?.
Pues sí, sí... ¡Para el reloj de bolsillo!.

RAFAEL FABREGAT

17 de septiembre de 2025

3223- LA HOMOSEXUALIDAD ES HISTÓRICA.

Copa Warren, encontrada cerca de Jerusalén. Siglo I d.C. Se llama así por haber sido comprada por Edward Perry Warren a un vendedor de Jesuralén en el año 1911, que dijo haber sido encontrada junto a monedas de la Dinastía Julio-Claudia, emperadores de Roma desde el año 27 al 68 d.C. Es posible que sea de la época de Tibero Claudio. La Copa es de plata repujada y pertenece al British Museum desde 1999. Por la calidad de la pieza, se cree que es el encargo de un cliente romano a un artesano griego. Se fabricaba por parejas y usado en fiestas y banquetes por amantes o matrimonios. Tiene signos de haber sido muy usada y le faltan las asas que en un principio tenía. Aún así el estado de conservación es óptimo.


Aunque se han encontrado numerosas obras con escenas heterosexuales, las homosexuales son muchísimo menos frecuentes, lo que otorga mayor valor a la pieza. En esta fotografía vemos a dos hombres practicando sexo anal. Un hombre con barba recostado y otro joven sentado sobre él, usando una cuerda para mantener el equilibrio, mientras un tercero observa detrás de una puerta.


En la otra cara de la copa otra representación de una cópula anal, en la que un hombre joven sin barba penetra por detrán a otro chico más joven que se encuentra tumbado lateralmente. Se trata de un trabajo artísticamente representado, por estar también dibujados los lechos, las telas del fondo y hasta instrumentos musicales. En la cara 1 una lira y en la 2 un oboe doble (aulos) típico de la Grecia Antigua.


A esta Copa, en 1950 le fue denegada su entrada en Estados Unidos y también rechazada por el British Museum de Londres por considerarla inexhibible. Con la llegada del SIDA en 1980 murieron buena parte de los más famosos homosexuales coleccionistas de este tipo de objetos y algunas de estas piezas salieron a la luz. Especialmente porque se había relajado la actitud social sobre el tema de la homosexualidad. La Copa fue prestada por su propietario a exposiciones del Museo de arte Antiguo de Basilea y al Metropolitano de Nueva York y la expectación por estas piezas, desconocidas hasta entonces, captaron el interés de los mercados. La Copa fue adquirida por el British Museum por 1.800.000 libras esterlinas, cuando su propietario la había comprado por 2.000. 


Tanto hombres como mujeres usaban a sus esclavos o esclavas como juguetes sexuales. Los romanos aceptaban la homosexualidad siempre y cuando el penetrado fuera inferior. Con las mujeres pasaba lo mismo. Ellas podían acostarse con esclavos o esclavas y todo estaba bién si la parte activa era de rango superior. Tan aceptado estaba este asunto que incluso circularon monedas con tan explícito temario.

RAFAEL FABREGAT

16 de septiembre de 2025

3222- PRIMEROS AUTOBUSES DE LONDRES.


Como pueden ver en la foto de encabezamiento, esta moda, tan necesaria ya en 1829, era un simple carro de caballos, muchas veces incluso descubierto, que facilitaba recorrer un largo trayecto a pie en pocos minutos. Como pueden imaginar, comodidad ninguna y precio nada barato. Lo de ir descubierto no era porque apeteciera tomar el fresco, ya que en esa ciudad el fresco está asegurado, sin esperar a que llegue el invierno. Con gran alegría se le llamaba "omnibús", una palabra que coloquialmente venía a significar "lata de sardinas, extremadamente ruidosa y con más peligro que comodidad". Es broma, claro. La palabreja significa vehículo de transporte colectivo para transladar personas dentro de las ciudades.


Tan apretados iban los viajeros que, cuando no cabían dentro del vehículo tenían la posibilidad de subirse al techo del carromato y de esta forma doblar el beneficio del viaje en un mismo trayecto. En el interior del artefacto con ruedas, todavía había sillas individuales para mayor intimidad del viajero, pero en el techo eran simples bancos corridos donde, eso sí, se podía hablar del tiempo, del futbol y cuando fuera menester, al objeto de distraerse un poco de las incomodidades de un vehículo con ruedas de madera, forradas de hierro. Un auténtico suplicio, totalmente necesario en una gran ciudad, a falta de algo mejor que no tardaría en llegar. Todo es cuestión de tiempo.


Los jóvenes de hoy parecen pensar que el mundo siempre ha sido como ellos se lo han encontrado, pero nada más lejos de la realidad. Los 6.800 autobuses de doble altura que transitan por Londres en este siglo XXI, cubriendo las necesidades de 673 rutas distintas y diarias, eran en 1829 dos docenas de carruajes incómodos. tirados por uno o dos mulos cada uno, que se movían lentamente por una ciudad de calles de tierra en su mayor parte y empedradas en las más distinguidas. Un verdadero tormento para las posaderas de los más ilustrados urbanitas de aquella época. Vamos, que eso lo pones hoy de forma gratuíta y no suben ni los robots más adelantados de la IA.


Tras la I Guerra Mundial surgieron "los Uber" ya con motor de explosión, a gasolina, pero con las mismas comodidades del tirado por mulos, es decir: caja cerrada abajo y descubierta arriba, sistema que todavía se usa en el Londres veraniego de hoy, como forma de mostrar la ciudad a los sufridos turistas. También en época no veraniega, por eso regresé a mi Cabanes natal con un resfriado de "no te menees". Pero, claro, ya que hemos venido a Londres, vamos a probarlo todo. (Inocente, inocente. Hay gente que no aprende nunca) Claro que probando, probando, nos atiborramos de "pintas" y de "tés de las cinco", con bandejas de 5 pisos, a cual más sabroso y placentero. Porque de todo tiene que haber "en la viña del Señor". Después de un recorrido en bus turístico, no hay nada mejor que un "té de las cinco" aunque sean las once de la mañana.

RAFAEL FABREGAT