2 de octubre de 2020

3026- SAN ISIDORO DE LEÓN.

Con este título presento, ni más ni menos, a la principal joya del románico español. Se trata de la Real Colegiata y Basílica de San Isidoro, el monumento más valioso que tenemos en España del estilo románico, ubicado en pleno centro de la ciudad de León, cuya construcción se remonta al año 956. El exterior ya es majestuoso, pero es en el interior donde encontramos maravillas poco vistas en este tipo de construcciones, casi siempre parcas en su ornamentación. Especialmente interesante el Panteón Real de San Isidoro que se tiene como "Capilla Sixtina" del arte románico en Europa. Tampoco es baladí el gallo de plomo y cobre sobredorado con el que se fabricó la veleta que corona la Torre románica situada a los pies del templo.

Sobre el Panteón Real dijo Cayetano Luca de Tena que "allí reposa toda la historia del medievo español". No es de extrañar puesto que León está situado dentro de la ruta de peregrinación a Santiago y por allí pasaron los principales personajes y los más prolíficos pensadores. Es indudable la atracción medieval que hubo en tiempos pasados por las reliquias de santos insignes como San Isidoro de Sevilla, doctor de las Españas y que en su momento fue trasladado a este emblemático templo leonés. No es pues de extrañar que, a partir de ese momento, la Colegiata de San isidoro se convirtiera en centro de peregrinación dentro la Ruta Jacobea.

Contrariamente a lo que sucedía en los condados catalanes, lindantes con Francia y Europa, en las regiones interiores, como la leonesa, los edificios religiosos se conservaron sin modificar aunque la liturgia ya estaba aconsejada e impuesta desde Roma.
La construcción ocupó un solar aledaño a la muralla romana de la Legio VII Gemina, de tal manera que toda la parte occidental del edificio está adosado y superpuesto a ella. En obras de restauración se han encontrado numerosos vestigios romanos pero, sin embargo, nada se encontró del periodo visgodo ni tampoco del musulmán; tampoco del periodo de la Reconquista. Sancho I de León fue el propulsor de la obra, aunque son muchas la restauraciones y modificaciones llevadas a cabo a lo largo de los más de mil años que nos contemplan.

RAFAEL FABREGAT

30 de septiembre de 2020

3025- LA HABITACIÓN 712.

Nos encontramos en el Parador Nacional de Cardona, situado en esa misma población de la provincia de Barcelona. Un hotelazo de **** estrellas a precios de risa. ¿Les parece exagerado?. Pues juzguen Udes. al decirles que es un idílico y romántico hotel al módico precio de 91 euros la habitación doble. Parking incluido, Aire Acondicionado, Minibar, TV pantalla plana, Caja fuerte, Teléfono y Servicio de habitaciones. Para que encuentren una explicación a esta ganga, les adelantaré que en ese Parador vive de forma permanente (y nunca mejor dicho) el fantasma Adalés. Adalés no es un ligue que pueda hacerte pasar un noche loca si viajas solo, no. De hecho no puedes verla, pero sí sentirla. No esperes que te hable, pero se comunica contigo. Algo extraño sin duda, que muchos no creen hasta que prueban la experiencia de pasar una noche en el castillo.

El asunto viene de la época en la que moros y cristianos se disputaban esos territorios. Sin embargo no era cuestión de estar en guerra todos los días del año por lo que Ramón Floch, vizconde de Carmona, aprovechando las fiestas del pueblo decidió invitar al príncipe musulmán Abdalá a fin de evitar que invadiese aquellas tierras. El joven se presentó en el castillo y ya se sabe... Buena comida, mejor bebida, risas y música hasta que, ya nublándose la vista, el príncipe salió a los jardines para tomar el fresco e intentar que los grados del vino se acomodasen a su cuerpo serrano. Allí estaba él cuando se repente apareció la preciosa Adalés, una cristiana que le nubló más si cabe la vista y todo lo demás. Ambos quedaron prendados el uno del otro y sabiendo que aquello podía suponer un conflicto, siguieron viéndose a escondidas.

Finalmente, como no podía ser de otra manera, los descubrieron y pagaron cara su aventura amorosa. Los castigos de entonces eran mucho peores que los de ahora. Nada de dejarte sin TV o sin consola, sino que los encerraron a cal y canto en las torres del castillo. La condena era de un año, pero ninguno de los dos amantes resistió tanto tiempo sin verse y murieron de tristeza y soledad. Desde entonces los fantasmas de ambos personajes vagan por las diferentes estancias del castillo y muy especialmente por la habitación 712 que es la más próxima a la Torre Minyona que es en la que murió la joven Adalés. El director del hotel cuenta que han intentado solucionar el problema contratando los servicios de todo tipo de expertos en la materia. Por allí han pasado parapsicólogos, meigas, médiums y hasta el doctor Iker Jimenez en persona, pero nada...

Ruidos, luces que parpadean, grifos que se abren solos, ventanas que se abren... En cuatro años al frente del hotel, su director cuenta que ha tenido que cambiar nueve veces la mampara del baño de la habitación 712. Podría pensarse en la alta fogosidad de las parejas de clientes, pero el cristal siempre estalla estando la habitación vacía. El anterior director, que tenía como mascota un Pastor Alemán, refirió que el perro jamás quiso subir a la séptima planta. Los clientes que han visitado el Parador tienen claro que el fantasma de Adalés no está solo. Siendo de culto religioso, parte de este castillo sirvió de cementerio y en una ocasión, en que se estaba haciendo una visita guiada al castillo, una joven no quiso entrar a una de las salas por estar demasiado repleta de gente, pero no había nadie en el interior.

La habitación 712 no se otorga a ningún cliente a no ser que éste la solicite. No, no, ellos no quieren problemas con los clientes. De todas formas si lo paranormal les asusta no se queden a dormir o elijan una habitación diferente, pero la visita al pueblo de Cardona y al propio castillo bien merece la pena. Las minas de sal y el río Cardeder completarán el recorrido.
Si nada de todo esto fuera de su interés, quédense por lo menos a comer. Las cocinas del castillo tienen tantas o más estrellas que el hotel. Ya no digamos la estupenda calidad de los vinos que guardan en su bodega. Olvídense de los cadáveres de los príncipes que allí perdieron la vida y disfruten de su estancia en un castillo medieval plagado de modernas comodidades. Las habitaciones no son grandes pero sí muy acogedoras y lo más espectacular son las vistas al Prepirineo y al bonito pueblo que hay a sus pies. Asómense a la ventana y dejen volar su imaginación. Ustedes pueden ser ahora los príncipes del Castillo de Cardona... ¡Y con poco dinero!.

RAFAEL FABREGAT

29 de septiembre de 2020

3024- PEREGRINACIÓN A GUADALUPE.

Según las creencias de cada cual, la peregrinación es el viaje que el creyente realiza a un santuario o lugar considerado sagrado por su religión. Por muy largo que sea el camino, el viaje suele ser habitualmente andando aunque ésto no quiere decir que, por diversas razones, no pueda hacerse por otros medios. La fe hace que el peregrino encuentre lo sobrenatural en ese lugar preciso hacia el que viaja y le hace participar de una realidad diferente a la profana. Como bien dice el refrán, "la fe mueve montañas". Sin embargo, para que el individuo entre en ese estado de fervor sobrenatural no es menester viajar a importantes centros de peregrinaje, sino que basta que en un lugar determinado el viajero pueda agradecer la petición concedida a la virgen o reliquia santoral pertinente. Cualquier capilla o lugar que custodie reliquias sagradas puede serle válido. También Jesús de Nazaret, observante de la ley judía, fue peregrino durante "el Pésaj" o fiesta de liberación de la esclavitud egipcia, que suele acabar con una cena comunitaria.

A finales del siglo XIII el pastor cacereño Gil Cordero tenía a sus vacas pastando en la sierra de Las Villuercas cuando encontró la imagen de una Virgen negra con el Niño Jesús en brazos. 
El pastor llevó la imagen a la iglesia de su pueblo pero al día siguiente volvía a estar en el mismo lugar que él la encontró. Es por eso que allí mismo se construyó un pobre refugio que la cobijara y en 1330, enterado el rey Alfonso XI de Castilla de lo que sucedía, visitó la zona y mandó construir en el mismo lugar el Monasterio que actualmente podemos contemplar. 
Dicha construcción fomentó la llegada masiva de peregrinos al lugar, hecho que hizo que el rey tomara cartas en el asunto y mandó construir una red de caminos que, junto a la tradición oral de los milagros de la Virgen de Guadalupe dieron lugar a la fama internacional de este lugar de peregrinación. 
Tal fue así que la devoción llegó a México, dando lugar a que el día 12 de Diciembre se celebrase también la festividad de la Virgen de Guadalupe como Reina de la Hispanidad. En este caso la Virgen se le apareció al indígena chichimeca Juan Diego en el cerro del Tepeyac, al norte de la ciudad de México. La gran devoción de los conquistadores españoles a la Virgen extremeña de Guadalupe hizo que también la imagen presentada por Juan Diego al obispo de México Juan de Zumárraga fuera llamada Virgen de Guadalupe en libro editado en 1648 por el presbítero mexicano Miguel Sánchez.

Claro que los caminos y monasterio que conocemos en España es el de la provincia de Cáceres, monasterio a cuya sombra creció un municipio que, con un término municipal extremadamente pequeño (68 Km2.) tiene actualmente cerca de 2.000 habitantes.
Independientemente de la imagen encontrada en México por Juan Diego, la Virgen de Guadalupe ya gozaba de gran devoción por todo el continente americano debido a que Colón ya bautizó con este nombre alguna de las islas descubiertas en su viaje al Nuevo Mundo y posteriormente se hizo otro tanto cuando se descubrieron las Islas Filipinas. De todas formas, cronológicamente, la Virgen de Guadalupe de Cáceres es la raíz y primera con esta denominación. En 1993 la UNESCO declaró el conjunto del monasterio de Guadalupe de Extremadura como Patrimonio de la Humanidad, mencionando la importancia de esta imagen como cristianizadora de las Américas. 

La talla es una imagen sedente del siglo XII eN madera de cedro, de 59 centímetros de altura y 3975 gramos de peso. 
Según la tradición el origen está en un taller palestino de escultura fundado por San Lucas Evangelista en el siglo I. Venerada en Acaya y BIzancio (Grecia) el papa Gregorio Magno la regaló a San Leandro, arzobispo de la Sevilla visigoda, que la colocó en una ermita a las afueras de la ciudad. Durante la invasión musulmana del año 711, los cristianos la depositaron en una caja y la enterraron a orillas del río Guadalupe, en la serranía de Las Villuercas, al pie de la sierra de Altamira. Allí estuvo la imagen hasta el día en el que al pastor Gil Cordero se le perdió una vaca, que encontró muerta en ese lugar. Queriendo aprovechar su piel se dispuso a desollarla haciéndole una cruz en el vientre como era costumbre. La vaca resucitó y el pastor tomó el hecho como una señal. Excavó la tierra y encontró una caja con la imagen dentro y en dicho lugar se construyó una pequeña ermita que el rey mandó ampliar al resultar victorioso en la Batalla del Salado tras haberse encomendado a esta Virgen.

RAFAEL FABREGAT

27 de septiembre de 2020

3023- SIN SETAS EN EL MAESTRAZGO.

Pues sí amigos, escribo por escribir... Vosotros sabéis como yo lo que ha pasado este desgraciado año 2020. No ha caído una gota en todo el mes de Septiembre y cuando lo ha hecho, ha ido seguida de varios días de viento fuerte y seco.
No, no hay nada que hacer. Si os gustan las setas habrá que comprarlas, algo que yo siempre he visto como un deshonor para el aficionado de pro. Yo no creo que lo haga. No por nada, sino porque, aunque las setas me gusten, no las aprecio tanto como para gastarme el dinero comprándolas. Esperaremos un poco más, a ver si vuelve a llover y aguanta el tiempo sin viento ni heladas. 
El buen aficionado no debe desengañarse así como así. Lo que no ha sucedido durante el mes de Septiembre, que es el más idóneo en esta zona, puede ocurrir más adelante. Y si no es posible en el Maestrazgo, puede serlo en la parte sur de nuestra provincia castellonense. Yo recuerdo que, tanto mi padre como mi suegro, encontraron robellones decenas de años en la semana de Navidad. Fijaros si queda todavía tiempo para resarcirnos de este clima nefasto que hemos tenido hasta ahora.
Si más adelante hay noticias ya os diré. Saludos.

RAFAEL FABREGAT

25 de septiembre de 2020

3022- ASUNTOS FAMILIARES...

Hace unos días algunos miembros de "els Pardos", mi familia materna, me mandaron las fotos adjuntas a esta entrada al Blog. El grupo visitó la finca familiar del "Barranc de Ritxer o de les Santes", que todos conocen como "el Racó dels Pardos". En la foto adjunta vemos a Federico Bellés Pauner y a su hijo mayor (Fede) abriéndose paso entre las zarzas mientras el bloque familiar esperaba detrás para poder avanzar. La popularidad de la familia "Pardos" nos viene dada por la donación/expropieción de aguas que en su día hizo mi bisabuela (abuela en el caso de Federico) al pueblo de Cabanes, un pueblo sin agua cuyos moradores tenían que ir a "pescarla" al "Pou de les Grases" con artilugio tan miserable como era un simple bote vacío de conserva de tomate de medio kilo y un cordel. El agua, embalsada a una profundidad de 30 metros apenas alcanzaba los 10 cm. de altura y sacar el agua era tarea imposible con un cubo. La operación con el "bote" tenía que repetirse decenas de veces para poder llevar a casa un pequeño cántaro de 10 litros. Lo indispensable para beber y preparar la comida. Lavarse y lavar la ropa era cuando se podía y donde se podía... Como ya he contado en otras ocasiones el manantial de la Familia "dels Pardos" era escaso (20-25 litros por minuto) pero, teniendo en cuenta la sed que pasaban los cabanenses de entonces, se antojaba afluente de caudaloso río. 

La abuela María, madre de mi abuela Teresa y otros siete hijos más,  tenía canalizado aquel pequeño manantial a una balsa y desde allí regaba un interesante huerto que le permitía alimentar con suficiencia a su larga prole y hasta incluso vender una parte de su producción de hortalizas y fruta a amigos y vecinos del pueblo. Tal era así que aquella buena mujer y su marido, ya entonces difunto, se permitieron el lujo, porque para aquellos tiempos lo era, al menos para los pobres, de tener dos casas en Cabanes. La una en el número 5 del "carrer de Castelló" y otra en el 7 del "carrer de les Eres". Todo les iba de maravilla a los abuelos Bellés-Cubedo hasta que un día se le presentaron en su masía las "fuerzas vivas" de la localidad, con su alcalde al frente, pidiéndole el agua para los habitantes de Cabanes. 
Aunque no sé nada al respecto, es de suponer que la abuela preguntaría si había algún tipo de indemnización, pero el Alcalde le dijo no tenía nada para darle. Finalmente y tras más de un año de lucha, les ofrecieron una compensación de 10 pesetas por cada hora de regadío semanal a la que tenían derecho, puesto que el agua se compartía con los vecinos, que les habían ayudado a disfrutarla. Me consta, eso sí, que el matrimonio pidió las aguas sobrantes pero también se negaron a dárselas, pues alegaron no poder hacer cuentas sobre lo que tan solo era una hipótesis. 

En este punto conviene aclarar que, como ya saben todos los cabanenses, el agua llega por propia inercia desde el nacimiento a la fuente instalada en la plaza central de Cabanes, llamada "dels Hostals" y que se bautizó como Fuente del Buensuceso. El agua no recogida por los vecinos, está canalizada al abrevadero situado junto a la "Font Vella" y a los lavaderos municipales del "carrer de la Font". La sobrante desemboca en dos grandes balsas (lavaderos públicos) para que la gente de Cabanes pudiera lavar la ropa. La que rebosa o cuando los lavaderos se limpian, va al alcantarillado y a la depuradora situada en la partida de Morales, pero esto no era así apenas unas décadas atrás. Las fincas situadas entre los lavaderos y la riera del "Rabatxol", bajo la alta pared y los plataneros allí existentes, eran de la gente pudiente del municipio y aprovechaban esa agua para convertir en productivas tierras de regadío aquellas que, hasta entonces, para nada servían. ¡Cosas de la política municipal!. 

Eran los que entonces mandaban y por eso negaron al dueño de las aguas, las sobrantes que ellos utilizarían posteriormente para su provecho. 
Sea como fuere mi bisabuela María Cubedo hubo de "donar" sus aguas a cambio de 360 pesetas (2,16 euros) y otras tantas por perder el regadío. 720 pesetas en total (4,32 €). La familia se quedó prácticamente sin otra agua que unos miserables hilillos con los que sobrevivir para apagar la sed y mantener una mínima higiene personal. Afortunadamente en aquellos tiempos cuatro de sus hijos ya eran mayores y estaban independizados, por lo que las necesidades eran pocas para el matrimonio y los cuatro hijos restantes. En la foto anterior vemos lo poco que queda de la masía en la que el matrimonio crió a sus ocho hijos. De todas formas los gerifaltes de Cabanes nunca hicieron mención a dicha donación, porque finalmente la pagaron, si es que las cifras señaladas se pueden considerar un pago. En la inauguración de la fuente "del Buensuceso", llevada a cabo el 27 de Septiembre de 1925, se hicieron grandes fiestas en Cabanes a las que la Familia dels Pardos no fueron invitados ni reconocidos. Se homenajeó al Delegado Valera que, como era su obligación, aportó el dinero (público) con el que adquirir parte de las tuberías de canalización y se le dedicó la calle principal del pueblo, pero ni una palabra para los dueños del agua. Ni en esa ni en ninguna otra de las Fiestas llevadas a cabo cada 25 años, se mencionó jamás al antiguo propietario. 

En las "Bodas de Plata" celebradas el año 1950, con muchos esfuerzos se localizó nuevamente al Sr. Valera, ya jubilado y muy anciano y se le
 volvió a homenajear como artífice del milagroso hecho de traer a Cabanes las aguas pero, nuevamente, ni una sola mención a quien aportó aquellas aguas que, aunque "pagadas", donó o le fueron arrebatadas, en beneficio de la población. Sin duda los caciques de entonces serían descendientes de los anteriores y probablemente quienes disfrutaban el excedente. Y así hasta hoy cuando Federico Bellés Pauner, uno de los nietos de aquella señora, ya oteando las ocho décadas de vida, ha tenido la feliz idea de mostrar a hijos y sobrinos que han querido acompañarle, aquella emblemática finca y el nacimiento de las aguas que salen de los caños de la Fuente del Buensuceso de Cabanes. Por supuesto la parte de la finca en la que se ubica el manantial sigue siendo (y me incluyo) de todos "los Pardos" actuales y venideros, puesto que el hermano que heredó esa parte de la propiedad quedó soltero y falleció calcinado en la casa número 7 de la calle de las Eras en la que, curiosamente, quien escribe nació y vivió hasta el momento de casarse. Esa parte está pendiente de reparto, por lo que todos los "Pardos" somos herederos de la parcela, pero no del consiguiente manantial. 

Masía "dels Pardos". Increíble pensar que vivieran 10 personas.
Cuando llegaron los viajeros a la finca en cuestión, vieron que apenas cuatro tejas quedaban en pie de la masía que vio nacer a tan larga prole. Como nieto de una de las hijas (Teresa) de la Familia Bellés, también yo fui invitado a esta emblemática excursión como lo fui en la de 70 años atrás, cuando todos los hijos  vivos llegaron para conocer la finca y tomar posesión de su parte, pero entonces poco ví pues con 6 años quedé en la caseta mientras los mayores partieron para ver los lindes. En esta ocasión, conocedor de las condiciones selváticas del citado paraje, pesado y achacoso hube de reusar acompañarles. Incluyo a este escrito algunas fotos de este
"Viaje en el tiempo" que han realizado mis queridos familiares y en el que pocos o ninguno de ellos quedó sin alguna marca en el cuerpo. Todos jóvenes y fuertes, a excepción de Federico, que era con diferencia el que más disfrutó de la experiencia. Treinta o cuarenta años sin ver aquella pequeña caseta en la que nacieron aquellos ocho hijos (uno era el padre de Federico -el tío Nelo) afortunadamente autosuficientes, pero con pocas proteínas. Aunque no tengo datos al respecto, es probable que criaran también algún conejo y gallinas que aportaran alguna proteína en forma de huevos a la pitanza familiar, pero nada más que incrementara la alimentación de aquellas gentes, salvo que cazaran algún animal por aquellos montes. 

De todas formas no se necesitaba más pues aquellos tiempos eran muy diferentes a los actuales y más aún para los masoveros que vivían en una economía de subsistencia. Las fotos no dejan lugar a duda. El más niño de todos cuantos participaron en la excursión fue Federico Bellés Pauner que rondando los 79 años se ve en las fotos con una radiante felicidad nunca jamás vista, al tiempo que les expresa a sus acompañantes que eso es todo. Les indica con su expresión que nada más puede enseñar a los viajeros, pues nada más de lo que recordaba quedaba visible. La vegetación recobra los espacios que le son propios. Como buen cicerone, eso sí, iría mezclando realidades y sueños, explicando a sus acompañantes todos los pormenores de sus años de niño en aquellos parajes... 
- Aquí escondíamos la llave de la caseta; aquí había un olivo que producía más de cien kilos de aceitunas; allá un algarrobo con el que los conejos comían todo el año, etc., etc.
Llegar a la caseta fue una verdadera odisea. Auténticamente selvático, el entorno de zarzas, aliagas y zarzaparrillas impedía vislumbrar los diferentes bancales y hacerse una vaga idea de lo que aquello pudo ser en un tiempo en el que no se permitía encontrar en la propiedad la más mínima brizna de hierba. Toda mala yerba que nacía dentro de la parte cultivable de la finca era inmediatamente arrancada y convertida en pienso para los conejos y gallinas.

Así transcurrió la mañana, pero visitado lo esencial quedaba un último y relevante capítulo... 
¿Donde estaba el nacimiento del agua que bebemos los cabanenses?. 
Los viajeros desenfundaron las afiladas hoces de hierro y nuevamente salieron a la luz los protectores guantes de piel. Había de librarse una última batalla, cual era la de trepar nuevas paredes y acceder a la senda que lleva al pequeño regajo en el que nacen dichas aguas. Las zarzaparrillas hirieron nuevamente a los aventureros, especialmente al mayor de todos ellos que, a pesar de su edad, iba varios metros por delante. El reseco riachuelo y por fin el hallazgo... Unas gruesas piedras y una tapa de hierro, registro protegido por una varilla de hierro y su correspondiente candado que impidió ver a los más jóvenes lo que Federico Bellés Pauner y yo mismo, habíamos visto muchas veces años atrás: un pequeño pozo de medio metro de profundidad, al fondo del cual corre el famoso y exiguo manantial de ese agua maravillosa que, con 15'5' hidrotimétricos, fue calificada en su día como la mejor de toda la comarca y con la ventaja añadida de que el caudal es exiguo pero jamás se ha secado.

Tras la visita y como niño con zapatos nuevos Federico Bellés Pauner y toda la prole salieron a la pista forestal que baja del pico del Monte Bartolo y repetidores, encaminándose hacia la Ermita de Les Santes donde tenían aparcados los coches. 1,5 Km. de subida y otros tantos de bajada, más toda la aventura selvática de recorrer a través la finca de nuestros ancestros, hicieron que la comitiva llegara a sus vehículos ya a media tarde. ¿Sin comer?. Pues parece que sí. Bueno, lo que cada cual llevara en su mochila... Con algún desgarro en la ropa y otros en el cuerpo, agotados y con el estómago vacío, pero poco pesa el trabajo que se hace con gusto. Como película de Tarzán, liana espinosa va, liana espinosa viene y paredes arriba y abajo cual piara de jabalíes, con diferencia a favor de éstos, pues los jabalíes se abren camino por cualquier resquicio sin necesidad de hoces ni guantes. Yo es que, como si los viera...
 ¡Cuidado con esa aliaga, atención a la zarza!.  
Afortunadamente nadie se hizo daño y mientras vivan recordarán la experiencia...

RAFAEL FABREGAT

20 de septiembre de 2020

3021- EL QUE MANA FA EL QUE VOL.

                                                         

"
El que manda hace lo que quiere". Esa es la traducción del título (en valenciano) de esta entrada. Después de 12 años escribiendo (gratis) para Google, esta semana nos ha cambiado la interfaz y ya nada es como antes. Difícil escribir, imposible insertar fotos a voluntad en tamaño, forma y lugar. Más aún reeditar, retocar, actualizar y guardar lo escrito.
Los jóvenes todavía podrán defenderse, pues es mucho lo que tienen aprendido en colegios y universidades, pero los viejos como yo que aprendimos lo poco que sabemos (Primaria) en Escuela Pública y a fuerza bruta, sin base alguna ni nadie que nos mostrara el camino, nos han dado el mazazo en la base de la nuca. Vaya jugada la que acaban de hacernos... ¿Tan difícil era dejarnos la antigua interfaz, al menos para los analfabetos de las nuevas tecnologías?.

                                                         

Ya sé que no serán tantos los que, como yo, llevan escritas más de 3.000 entradas al Blog pero poco importa eso. Si los directivos de Google fueran como tienen que ser, habrían dejado abierto un mínimo resquicio para quienes ya tenemos una edad y hemos trabajado para ellos durante 12 años de forma gratuita. Porque el invento del Adsense, que nos pagaba 10 ó 12 euros al mes y ahora paga 50/60 céntimos, si es que llega a pagarlos, pues antes habremos muerto de viejos que alcanzado el pago mínimo de 70 euros, no se puede considerar un pago.
Ahora, cuando la mitad ya han quedado en el camino, los que seguíamos activos tendremos que abandonar la escritura por habernos modificado todo y de tal manera que no podemos seguir con nuestra rutina de cada día. La única que, dicho sea de paso, sabemos hacer.

RAFAEL FABREGAT