Bueno, no sé por qué llamo extraordinarios a unos gastos que son tan seguros como los fijos. Recuerdo perfectamente tiempos de auténtica escasez, en la posguerra, en la que no había otros gastos fijos que no fueran la luz y la Contribución. Sin agua en las casas y con un buen porcentaje de la comida de cosecha propia, las 17 pesetas del recibo de la luz (el mínimo) se hacían cuesta arriba, pero ¡ay amigos! cuando se acercaba el momento de pagar los recibos de la Contribución... Entre unas cosas y otras, las casas de los pobres tenían que preparar alrededor de las 100 pesetas y todo eran blasfemias y maldiciones. Ahora nos quejamos y con razón pero, el que quiere trabajar, siempre va saliendo a flote. Como he dicho antes son muchos los que trabajan en varias cosas y suman (en A o en B) un sobresueldo necesario para que la familia pueda seguir adelante y subsistir.

Claro que esa independencia no es solamente un objetivo político. Es también el "complemento" de ese sueldo que se nos antoja precario. Ese sueldo de maestro o profesor que con tanta envidia miramos desde fuera, también les resulta insuficiente y el sobresueldo de "espía o ejecutante" redondea sustancialmente la economía de esa gentuza que, en lugar de estar enseñando matemáticas a sus alumnos, de dedica a espiar lo que hacen sus colegas, o a implementar en su clase el tema de la lengua y la política independentista. "Adoctrinament" o inmersión lingüística, se llama. Sobre el papel hay determinadas materias que deben enseñarse en la lengua vernácula, pero hay muchas otras que son en castellano u optativas, Ahí es donde algunos se ganan el sobresueldo y se aseguran además el estar en los primeros puestos a la hora de un posible ascenso en el escalafón de la enseñanza y en su cuenta bancaria. No es necesario creer, sino actuar. Y, claro, si puedes ganar más, trabajando menos...
RAFAEL FABREGAT
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