26 de septiembre de 2019

2870- HURGANDO EN LA HISTORIA.

Cuanto más sabemos, más nos damos cuenta de nuestra ignorancia. A estas alturas de la vida y del mundo, nos enteramos de dos hechos jamás conocidos con anterioridad. El primero es que la Edad del Cobre tuvo lugar mucho antes de lo que se pensaba y el segundo que el Estado de Edom fue establecido antes del reinado de Salomón. Para un profano en la materia resulta extraño que los simples análisis de la escoria de antiguas minas de cobre del Desierto de Aravá, valle situado al sur de Israel y cerca de la frontera con Jordania, contengan datos suficientes para llegar a tales conclusiones pero los arqueólogos tienen una imaginación desbordante y habrá que creerles, pues tal imaginación casi siempre tiene base y fundamento.

Juicio del rey Salomón, según la tradición.
Ya en la Escuela Primaria nos enseñan que lo primero fue la Edad de Piedra, como único adelanto para fabricar útiles y armas. Del mismo modo nos dicen que a esta primera etapa de la humanidad siguió la Edad de los Metales, llegando con ella el Cobre, el Bronce y el Hierro. A mayor dureza mayor poder. 
Pues bien, Oriente Próximo era en aquellos tiempos del siglo IX a.C. y mucho más atrás, no solamente productor de cobre en bruto, sino también especialista en su fundición. Así lo corroboran las escorias de las antiguas minas situadas en el Valle de Edón, en Israel. Con estos datos sobre la antigüedad de estas minas queda claro que efectivamente la Biblia y concretamente el Libro del Génesis (36:31) tenía razón al afirmar que los edomitas ya estaban establecidos allí, antes de que ningún rey israelita reinara sobre aquellas tierras.

Las gentes estarían sin duda en aquel lugar pero en aquel momento de la Historia el Reino de Israel todavía no había sido establecido. Científicos de la Universidad de Tel-Aviv y de la Universidad de California fueron los descubridores y analistas de dichas escorias, llegando a estas conclusiones. En la antigüedad el metal era el recurso más valioso de aquellas tierras desérticas y otro de los descubrimientos, perfectamente razonables, es que las varias minas antiguas existentes en la región muestran haber estado al mismo nivel de conocimientos, lo que puede indicar haber estado administradas por una autoridad central. Tal como dice la Biblia se trataría sin duda del Estado de Edom. Según sus textos los edomitas eran descendientes de Esaú, hijo de Isaac y hermano de Jacob. Edom significa en hebreo "rojo", color que caracteriza a esas tierras.

La tonalidad del lugar viene determinado también por los depósitos de cobre y escorias de minas que fueron explotadas durante milenios, muy especialmente bajo dominio egipcio. El faraón Shoshenq I saqueó Jerusalén en el siglo X a.C. aunque los investigadores no han encontrado vestigios de destrucción en las zonas mineras, muy anteriores a este hecho. Más bien al contrario, los egipcios aportaron un importante salto tecnológico que supuso una producción más eficiente, con un descenso significativo en la cantidad de escoria que indican mayor producción con menor gasto de energía. Los primeros faraones se retiraron de Edom el año 1140 a.C. aunque la fundición de cobre continuó, ya con la nueva tecnología. Como se ha dicho anteriormente las mejoras se han corroborado en todas las minas de la región, separadas por hasta más de 60 Km.

Estos hallazgos contradicen a anteriores arqueólogos que aseguraban que Aravá estaba gobernado por diferentes tribus. La uniformidad en las técnicas de explotación de las minas de cobre muestra que toda la región estaba gobernada por un Estado común aunque, cuando se habla de hechos tan lejanos en el tiempo, no faltan estudiosos que discrepan de lo que otros afirman de manera categórica. Difícil saber cual fue exactamente la verdad. Uno de los profesores de arqueología de la Universidad de Tel-Aviv insiste en que, en ese momento, los habitantes de Edom era nómadas que no consolidaron su reino hasta dos o tres siglos después ya que, como Estado, no aparece en los registros del Imperio Asirio hasta el año 800 a.C. Claro que el hecho de no nombrarlo no quiere decir que no existiera. De todas formas está claro que la llegada de los egipcios aportó a los Edomitas importantes adelantos técnicos que ayudaron al (presente o futuro) Reino de Edom.

RAFAEL FABREGAT

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