Nació en 1934, ya ha llovido muchos desde entonces, pero no se hizo famosa hasta la década de 1960, ya rozando los 30 años de edad. ¿Qué pasó?. Pues ya os lo podéis imaginar... Quería ganar dinero y no sabía cómo. En aquellos tiempos, también de crisis galopante, los trajes de las féminas llevaban mucha ropa y, claro, venderlos a bajo precio era casi imposible. Mary Quant, que era más lista que las ardillas, pensó que la solución era eliminar costes, o sea, ropa. Solución: ¡acortar la falda!.
Más cuatro mojigatos/as pusieron el grito en el cielo. El escándalo estaba servido, pero que los chicos se giraran al verlas pasar... gustó a las féminas ¡y hasta hoy!. Al endiablado invento se le llamó "minifalda", algo pecaminoso y hasta vergonzante para cuatro cursis y 'el invento del siglo' para todos y todas las demás.
Mary Quant es un icono en el Reino Unido y hasta incluso la reina Isabel II le ha concedido el título de Dama de la Orden del Imperio Británico, muy extinguido pero imperio al fin y al cabo. La señora Quant, ha cumplido 82 años el pasado mes de Febrero de este año y naturalmente ya está retirada del mundo de la moda. ¿No me dirán que no está guapa todavía?. Su despedida del mundo comercial fue en el año 2000, en el que vendió su 'marca' a una empresa japonesa que pagó un montón de billetes para poder situar en el mercado diferentes productos y especialmente una línea de productos de maquillaje. Su nombre es conocido a nivel mundial y ponerle a un producto la marca 'Mary Quant' es garantía de éxito. Aquella jovencita que no sabía cómo poder vender su ropa en el mercado británico es ahora multimillonaria.
Mary Quant no solo inventó la 'minifalda', sino también el concepto de que ir de boutiques fuera una forma de ocio. Impuso la democracia en la moda del vestir y consiguió abaratar los precios de sus diseños, todo un éxito que inmediatamente traspasó fronteras. Tras la II Guerra Mundial las nuevas generaciones querían dejar atrás los ideales conservadores y el uso de la minifalda ayudó a que también en la ropa de las mujeres se reflejara ese cambio de tendencia. La exitosa diseñadora dijo en numerosas entrevistas de la época que ella tan solo se limitó a crear lo que aquella juventud en ebullición demandaba. Corría el año 1955 cuando abrió su primera tienda (Bazaar) y vendió su primera minifalda, menos mini de lo que podemos imaginar. Fueron sus propias clientes las que poco a poco le pidieron que fuese acortándolas, hasta llegar a la versión 'mini'.
La joven diseñadora recibía clases de ballet y la inspiración le llegó el primer día que asistió a las mismas. Al ver a una bailarina con una falta de 25 cm. Mary Quant pensó que aquello era perfectamente aplicable a una nueva manera de vestir, puesto que lo que realmente se miraba en una mujer eran las piernas y la visión de aquellas piernas tan largas y bellas, con unos calcetines blancos y zapatos de charol con tiras, se quedó grabada en su mente.
- ¡Esto se tiene que poder llevar por la calle! -pensó- y es que nadie hasta entonces había visto las piernas de una mujer que no fuera la suya.
Claro que Mary Quant no se dejó llevar solamente por su instinto. De hecho la minifalda ya la había inventado André Courrèges, un ingeniero civil metido en el mundo de la moda. La llamó falda de la "era espacial" (vaya nombrecito) pero ella la modernizó y la puso en valor, con todos sus complementos. La minifalda era sin duda lo más importantes del conjunto, pero los calcetines blancos hasta la rodilla, los zapatos negros y un poquito de maquillaje en los ojos... ¡buah, no había color!.
Mary Quant se apoyó también en la supermodelo Twigy (Leslie Lawson) una de las primeras en desfilar con aquella revolucionaria prenda y sus 17 añitos recién cumplidos, con un pelo cortado al estilo The Beatles. Era la combinación perfecta y así fue el resultado, un boom a nivel mundial. No era solamente una moda, sino un nuevo concepto de vida apoyado en la palabra 'libertad'. Lo de llevar una falda corta no era nada nuevo, puesto que los hombres ya la llevaban en la Edad Media. Lo que hizo Mary Quant fue adaptarla a la cultura de las chicas jóvenes de la década de los 60.
- Bien está lo que bien parece. Jóvenes (y viejos) te lo agradecemos en lo que vale Mary Quant. Muchas gracias. No hay nada tan bello como una chica joven con las piernas largas.
Alguien podrá pensar que es comentario de viejo verde pero, quien escribe esto, cuando tenía 18 años ya pensaba lo mismo y los jóvenes de hoy no le van a la zaga... ¿Verdad o mentira?. Pues eso... ¡verdad!. Mary Quant también revolucionó, y de qué manera, la moda del maquillaje. A falta de los adelantos actuales, se pintaba los ojos con ceras de colores y extendió esa moda entre sus jóvenes clientes, lanzando su propia línea de productos de belleza que fue ampliando con el tiempo. Pronto llegaron los estuches de lápices y cosmética que se extendió por todo el planeta. También puso de moda las medias de colores y los pantalones cortos para mujer. En fin, toda una pionera en destacar la belleza de la mujer.
Y los hombres, inocentones... ¡ cada día más desesperados!.
RAFAEL FABREGAT
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1 de diciembre de 2016
12 de noviembre de 2016
2252- VIVIR DE LOS SUEÑOS.
Mala cosa cuando solo se vive de recuerdos, pues suele indicar que ya te queda poco o nada por hacer. ¿Donde quedaron los primeros amores y sueños juveniles?. Desgraciadamente, para la mayoría de los mortales, la vida es otra cosa bien diferente a lo que uno sueña con 14 o 16 años... Y lo malo es el pasado vuelve, embutido dentro de la imagen de personajes que afectaron negativamente a tu vida, atrapados en medio de rencores y miserias. Afortunadamente, menos mal, la memoria es selectiva y muchas cosas quedaron borradas para siempre. La felicidad podría llegar a ser posible si pudiera eliminarse algún recuerdo a voluntad, como se elimina parte de un texto en el ordenador, para rehacerlo si hay faltas o no te ha quedado bien.
Eliminando las cosas negativas que te han sucedido y pudiendo darle relevancia a aquellas que te aportaron momentos felices, todo sería mejor. ¡Ay, la vida...! Porque, claro, yo soy de los de antes. Nacido en 1949. Las familias pobres, en posguerra y tras una férrea dictadura tuvimos una infancia dura y una juventud mucho peor. Tiranos y lameculos camparon a sus anchas cambiando lo blanco por negro, lo limpio por sucio. Y lo que es peor... los que formaban parte de la negrura y la suciedad no apoyaban a sus congéneres, como hubiera sido lo lógico sino que, buscando limpiarse la suciedad propia, se convertían en rastreros serviles de quienes tenían la palabra y el poder en sus manos, es decir: en lameculos. Con tales recuerdos ¿que deseo puede haber en recordar?.
Ya lo sé. Nadie quiere perder la memoria, tampoco yo, pero no estaría mal que algunas cosas se olvidasen por completo. Todos, o casi todos, tenemos episodios de nuestra vida que mejor sería no recordar. Y algunas noches se hacen largas, largas...
El caso, vaya mierda, es que yo quería hablar de los espectáculos de antes pero, ya con este preámbulo, ¿cómo voy a salvar los muebles?. A ver si es posible, ¡al menos una pincelada...!
Hace 50 años los conciertos de las 'estrellas' del momento eran otra cosa muy diferente.
Los cantantes no hacían conciertos individuales como ahora, sino que iban arropados, casi camuflados, entre otro tipo de artistas del espectáculo como pudieran ser magos, malabaristas, cuerpo de bailarinas con supervedettes y maestros del humor.
Sobre todo mucho humor y mucho 'muslamen'. Y después, ¡la estrella de la canción!.
Es curioso que en tiempos de censura férrea, sea por dictadores o por la propia Iglesia, cobran importancia cosas en las que nadie se fija en tiempos de libertad.
En aquellos tiempos una mujer en biquini era noticia y hasta incluso podía ser obligada a cubrirse o a marchar de la playa, e incluso a ser detenida, mientras ahora van en tanga y topleess y nadie les dice ni 'mu'. Mejor ahora, ¡donde vas a parar!.
- Entonces... si las cosas son como son y fueron como fueron, ¿qué interés hay en recordar?.
Pues ninguno. Todos nos quejamos, ya lo sé, pero vale más un día de luz que diez años de oscuridad. Las cosas jamás serán perfectas, eso está claro. Hay demasiados sinvergüenzas sueltos. Y además siempre suelen ser de los que mandan pero, aún así, la vida es bella. ¡Aunque solo sea en sueños!.
RAFAEL FABREGAT
Eliminando las cosas negativas que te han sucedido y pudiendo darle relevancia a aquellas que te aportaron momentos felices, todo sería mejor. ¡Ay, la vida...! Porque, claro, yo soy de los de antes. Nacido en 1949. Las familias pobres, en posguerra y tras una férrea dictadura tuvimos una infancia dura y una juventud mucho peor. Tiranos y lameculos camparon a sus anchas cambiando lo blanco por negro, lo limpio por sucio. Y lo que es peor... los que formaban parte de la negrura y la suciedad no apoyaban a sus congéneres, como hubiera sido lo lógico sino que, buscando limpiarse la suciedad propia, se convertían en rastreros serviles de quienes tenían la palabra y el poder en sus manos, es decir: en lameculos. Con tales recuerdos ¿que deseo puede haber en recordar?.
Ya lo sé. Nadie quiere perder la memoria, tampoco yo, pero no estaría mal que algunas cosas se olvidasen por completo. Todos, o casi todos, tenemos episodios de nuestra vida que mejor sería no recordar. Y algunas noches se hacen largas, largas...El caso, vaya mierda, es que yo quería hablar de los espectáculos de antes pero, ya con este preámbulo, ¿cómo voy a salvar los muebles?. A ver si es posible, ¡al menos una pincelada...!
Hace 50 años los conciertos de las 'estrellas' del momento eran otra cosa muy diferente.
Los cantantes no hacían conciertos individuales como ahora, sino que iban arropados, casi camuflados, entre otro tipo de artistas del espectáculo como pudieran ser magos, malabaristas, cuerpo de bailarinas con supervedettes y maestros del humor.
Sobre todo mucho humor y mucho 'muslamen'. Y después, ¡la estrella de la canción!.
Es curioso que en tiempos de censura férrea, sea por dictadores o por la propia Iglesia, cobran importancia cosas en las que nadie se fija en tiempos de libertad.
En aquellos tiempos una mujer en biquini era noticia y hasta incluso podía ser obligada a cubrirse o a marchar de la playa, e incluso a ser detenida, mientras ahora van en tanga y topleess y nadie les dice ni 'mu'. Mejor ahora, ¡donde vas a parar!.
- Entonces... si las cosas son como son y fueron como fueron, ¿qué interés hay en recordar?.
Pues ninguno. Todos nos quejamos, ya lo sé, pero vale más un día de luz que diez años de oscuridad. Las cosas jamás serán perfectas, eso está claro. Hay demasiados sinvergüenzas sueltos. Y además siempre suelen ser de los que mandan pero, aún así, la vida es bella. ¡Aunque solo sea en sueños!.
RAFAEL FABREGAT
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5 de junio de 2015
1781- LAS CUERDAS DEL VIOLÍN.
Esta noche he tenido un sueño que no sabría cómo calificar. Entre divertido y preocupante, pero casi erótico. Sublime, como el sonido de las cuerdas del violín, algo glorioso, casi divino. Ya sabéis que no es fácil recordar un sueño, por la rapidez con la que éste se diluye al despertar, pero en esta ocasión parece haberme impactado lo suficiente para recordar al menos su esencia en estas primeras horas del día.
Yo he estado y estoy enamoradísimo de mi mujer. Su casa paterna y la mía se tocaban entre sí y, aunque yo soy cuatro años mayor que ella, se puede decir que caminamos juntos desde niños. En la adolescencia nuestras pandillas se reunían con frecuencia en aquellas sesiones de baile tan popular de la década de "los 60" llamadas guateques, que con un puñado de discos y el novedoso "pick-up" (tocadiscos) llenaban las tardes de los fogosos adolescentes sin dinero, que fue nuestra juventud. Fue por tanto mi primer y (casi) único amor y desde luego el gran amor de mi vida. Me correspondió y se convirtió en mi novia con 16 años recién cumplidos. Desde entonces se ha desvivido por mí y por nuestras hijas, convirtiéndose en amante y compañera de penas y alegrías.
Sin embargo, en el plano de la emotividad nuestros caracteres no son todo lo afines que yo hubiera deseado. Quizás por no haber conocido a mi madre, yo soy más sensiblero y siempre he echado de menos esa ternura que solo he visto en las películas. Supongo que esto sucederá a muchos matrimonios, aunque ambos miembros de la pareja hayan disfrutado de las caricias de sus madres. Será que cada cual es como es y ya está. La cuestión es que yo, a pesar de saberme querido, siempre he echado en falta ese granito de arena, esa pizca de salsa, que ni en más tierna infancia tuve ocasión de conocer. Es el único aspecto negativo que puedo encontrar en los más de 40 años de vida matrimonial.
Pues bien, esa ha sido fundamentalmente la base de mi maravilloso sueño en esta pasada noche. Siempre de fiesta en fiesta pero, a pesar de ir siempre acompañado de mi mujer y amándola fuera de toda duda, había otra compañera que nos acompañaba allá donde fuéramos. Por lo visto, tras ocho siglos de ocupación mora, aquí en el Levante español la mayoría llevamos en nuestras venas mucha sangre morisca. Perdidamente enamorada de mí, solícita en todo cuando pudiera necesitar y necesitada (como yo) de más amor del que la mayoría te puede dar. A pesar de la mucha amabilidad que nos achacan a los españoles los turistas o visitantes extranjeros, la verdad es que, en comparación con las mujeres sudamericanas, la mujer española es muy independiente y por tanto más falta de cariñosa sensibilidad.
Tanto es así que, siendo mi mujer compendio de amor y de virtudes, por lo soñado esta noche, debo echar a faltar ese plus de melosidad que aún queriendo no puede darme. ¿Qué le vamos a hacer?. Hay amor, que es lo más importante, amabilidad, detalles, pero falta esa zalamería que como niños grandes necesitamos algunos hombres. ¿Será el complejo de Edipo?. No exactamente claro, puesto que solo se trata de la parte positiva del mismo. Son muchas las personas, especialmente cuando se llega a la vejez, que necesitan mucho más amor del que reciben. No quiere decir que sea poco, pero esto es como el dinero... ¡que nunca es demasiado y siempre nos sabe a poco!.
El final es dramático, todo un desastre. La trama, quizás influenciada por la película de gansters que pasaban anoche por TV Española, se movía en este ámbito. La chica que tan locamente me amaba y tan feliz me hacía, resultó gustarle al jefe de la banda y no pudiendo conseguir su amor decidió liquidarme. Rabioso se sacó el revolver y vació el cargador sobre mi cuerpo. Yo de pie, incrédulo, recibí los impactos sin concienciarme de lo que estaba ocurriendo, hasta que poco a poco mis piernas dejaron de sostenerme y caí muerto al suelo. Desastroso final para uno de los más bellos sueños de mi vida. ¡Una verdadera lástima...! Ahí me desperté. Claro que, estando muerto, poco más podía hacer...
RAFAEL FABREGAT
Yo he estado y estoy enamoradísimo de mi mujer. Su casa paterna y la mía se tocaban entre sí y, aunque yo soy cuatro años mayor que ella, se puede decir que caminamos juntos desde niños. En la adolescencia nuestras pandillas se reunían con frecuencia en aquellas sesiones de baile tan popular de la década de "los 60" llamadas guateques, que con un puñado de discos y el novedoso "pick-up" (tocadiscos) llenaban las tardes de los fogosos adolescentes sin dinero, que fue nuestra juventud. Fue por tanto mi primer y (casi) único amor y desde luego el gran amor de mi vida. Me correspondió y se convirtió en mi novia con 16 años recién cumplidos. Desde entonces se ha desvivido por mí y por nuestras hijas, convirtiéndose en amante y compañera de penas y alegrías.
Sin embargo, en el plano de la emotividad nuestros caracteres no son todo lo afines que yo hubiera deseado. Quizás por no haber conocido a mi madre, yo soy más sensiblero y siempre he echado de menos esa ternura que solo he visto en las películas. Supongo que esto sucederá a muchos matrimonios, aunque ambos miembros de la pareja hayan disfrutado de las caricias de sus madres. Será que cada cual es como es y ya está. La cuestión es que yo, a pesar de saberme querido, siempre he echado en falta ese granito de arena, esa pizca de salsa, que ni en más tierna infancia tuve ocasión de conocer. Es el único aspecto negativo que puedo encontrar en los más de 40 años de vida matrimonial.
Pues bien, esa ha sido fundamentalmente la base de mi maravilloso sueño en esta pasada noche. Siempre de fiesta en fiesta pero, a pesar de ir siempre acompañado de mi mujer y amándola fuera de toda duda, había otra compañera que nos acompañaba allá donde fuéramos. Por lo visto, tras ocho siglos de ocupación mora, aquí en el Levante español la mayoría llevamos en nuestras venas mucha sangre morisca. Perdidamente enamorada de mí, solícita en todo cuando pudiera necesitar y necesitada (como yo) de más amor del que la mayoría te puede dar. A pesar de la mucha amabilidad que nos achacan a los españoles los turistas o visitantes extranjeros, la verdad es que, en comparación con las mujeres sudamericanas, la mujer española es muy independiente y por tanto más falta de cariñosa sensibilidad.
Tanto es así que, siendo mi mujer compendio de amor y de virtudes, por lo soñado esta noche, debo echar a faltar ese plus de melosidad que aún queriendo no puede darme. ¿Qué le vamos a hacer?. Hay amor, que es lo más importante, amabilidad, detalles, pero falta esa zalamería que como niños grandes necesitamos algunos hombres. ¿Será el complejo de Edipo?. No exactamente claro, puesto que solo se trata de la parte positiva del mismo. Son muchas las personas, especialmente cuando se llega a la vejez, que necesitan mucho más amor del que reciben. No quiere decir que sea poco, pero esto es como el dinero... ¡que nunca es demasiado y siempre nos sabe a poco!.
El final es dramático, todo un desastre. La trama, quizás influenciada por la película de gansters que pasaban anoche por TV Española, se movía en este ámbito. La chica que tan locamente me amaba y tan feliz me hacía, resultó gustarle al jefe de la banda y no pudiendo conseguir su amor decidió liquidarme. Rabioso se sacó el revolver y vació el cargador sobre mi cuerpo. Yo de pie, incrédulo, recibí los impactos sin concienciarme de lo que estaba ocurriendo, hasta que poco a poco mis piernas dejaron de sostenerme y caí muerto al suelo. Desastroso final para uno de los más bellos sueños de mi vida. ¡Una verdadera lástima...! Ahí me desperté. Claro que, estando muerto, poco más podía hacer...
RAFAEL FABREGAT
13 de mayo de 2015
1756- CALCATA VECCHIA.
La historia de Calcata Vecchia se remonta a más de 3.000 años atrás, aunque los vestigios más importantes son estructuras de las primeras fases de la civilización Etrusca. Su nombre aparece por primera vez en un documento de finales del siglo VIII, estando Roma bajo el pontificado de Adrián I. Ya a finales del siglo XIX y primeros del XX, pero especialmente tras el final de la II Guerra Mundial, estos pueblos medievales fueron abandonándose por culpa de su incomodidad y de los frecuentes derrumbes de las casas que, a criterio de sus propietarios, no merecían restauración. Calcata Vecchia, a 30 Km. al norte de Roma, durante un tiempo quedó abandonado como se abandonaban tiempo atrás las cosas inservibles o incómodas.Sin embargo unas décadas después hippies, artistas y bohemios, supieron apreciar el inmenso valor de aquel pequeño pueblo abandonado a su suerte. Con motivo del boom de la industrialización fueron muchos vecinos habían abandonado esos pueblos legendarios o, intentando esquivar las incomodidades de calles estrechas y empedradas, cambiaron su residencia a cotas más bajas abandonando los antiquísimos barrios medievales que les vieron nacer. Casi en ruinas, no llegaron a convertirse en pueblos fantasmas por puro milagro. Los bajos precios que se pedían por las casas y la llegada de aquellas gentes que buscaban paz, tranquilidad y precios asequibles hicieron el resto.
En las décadas de 1960 y 70 nuevos habitantes supieron apreciar lo que allí nadie quería y muchas casas, barrios y casi pueblos enteros cambiaron de propietario. Calcata Vecchia fue uno de esos pueblos medievales maravillosos cuyas virtudes, sus antiguos propietarios no supieron apreciar. Cuando en uno de los primeros documentales televisivos la Radio Televisión Italiana mostró la Calcata Vecchia abandonada, procedentes de toda Italia y de otras muchas partes del mundo surgieron cientos de compradores para ella. El maravilloso paisaje y la bondad de los escasos lugareños que todavía vivían entre aquellas paredes, cautivaron a todos y la práctica totalidad del pueblo fue adquirido por aquellas gentes ávidas de tranquilidad y equilibrio con la naturaleza.
Muchos de aquellos nuevos propietarios llegaron del mundo hippie, tan de moda en aquellos tiempos. Gente que no quería saber nada del nuevo mundo de ataduras que se avecinaba. Se instalaron allí, con su hachís, con su artesanía, con sus libertades y la clara convicción de que un mundo en paz era posible. Sin buscarlo, algunas de aquellas pequeñas casas son hoy negocios con pingües beneficios, otras se quedaron garantes de la tranquilidad que aquellas gentes buscaban desde un principio. Porque si algo tienen de bueno esas gentes es justamente la tolerancia y la ayuda común que se proporcionan entre ellos, bienes inmateriales que todos añoramos en el mundo de hoy.
Las gentes que les visitan cada día del año, también quedan alucinados con el silencio y la paz que allí se respira. Son justamente ellos, los visitantes, quienes rompen el silencio de Calcata Vecchia. Pero cada día hay que comer, los artistas bohemios también, y bien que reciben con alegría a sus visitantes. Ofreciéndoles sus pinturas, sus artesanías y plantas medicinales, bordados y abalorios de todo tipo, cuando no una comida frugal pero exquisita en unos restaurantes que solo trabajan los productos caseros y autóctonos, siempre lejos del mundanal ruido. ¡Ufff, que envidia...!
RAFAEL FABREGAT
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24 de marzo de 2015
1701- EL BISCUTER.
Acabada la II Guerra Mundial y con una España quebrada, por la incipiente Guerra Civil y la dictadura de Franco, rechazada por los países comunistas y también por los gobiernos occidentales europeos, se hizo famoso el microcoche de origen francés "Bi-scooter", diseñado por Gabriel Voisin en 1940. El motor era un Hispano Villers de un cilindro, 197 cc y dos tiempos que desarrollaba 9 CV. Depósito de gasolina de 12,5 l. en el mismo habitáculo del motor (!) Arrancaba con un tirador y tenía transmisión solamente sobre la rueda delantera derecha. En Francia no atrajo la atención de los fabricantes ni del público pero, sin embargo, si lo hizo la empobrecida España y mesié Voisin consiguió vender la licencia a la empresa española Autonacional S.A. de Barcelona. Pronto se hizo popular el chascarrillo "eres más feo que un Biscuter". Cosas de los españoles...
Completamente aislados del mundo industrializado por la dictadura franquista, el Biscúter-100 se hizo popular y se adaptó fácilmente a un mercado en el que no había dinero y ni siquiera permisos de conducir coches. Costaba 27000 ptas. (163€) lo cual no me parece nada barato. Los había cerrados, descapotables y hasta furgonetas. Cuando salió a la calle el primer vehículo, ni siquiera tenía marca formal y fue llamado "Serie 100". De todas formas el español medio, aunque no tenga dinero, es socarrón por antonomasia y pronto fue bautizado con el nombre de "zapatilla", por similitud del perfil de este vehículo con la prenda que cubre nuestros pies cuando vamos por el interior de nuestra casa.
Cosas de la guasa española y de la envidia con la que mirábamos a quienes tenían tan flamante vehículo... La citada "Zapatilla" no podía ser más minimalista: sin techo, sin puertas, sin ventanas y sin marcha atrás. Cuando había que realizar un cambio de sentido, que trascendía más allá de la vuelta que el volante permitía, el conductor se bajaba del coche y levantándolo en su parte trasera (el motor estaba delante) lo encaraba hacia la dirección requerida. ¿Práctico, no?. Pues no, para nada. Tampoco el freno era nada común, pues frenaba la transmisión y solo las ruedas delanteras.
¿Cuantas plazas tenía... ? Hombre, plazas, lo que se dice plazas tenía dos: piloto y copiloto, pero otra cosa muy diferente es cuantos podían viajar. Personalmente, quien escribe este post ha viajado de su pueblo a la capital provincial con otros tres pasajeros, pero en esta fotos vemos que cabían muchos más... Lo más avanzado de este coche, que después se eliminaría para conseguir un menor coste y mayor competitividad (!), era que la carrocería inicial estaba hecha con aluminio, lo que hacía innecesario pintarlo.
Pesaba 240 Kg. pero en su parte trasera, ni siquiera llegaba a los 50 Kg. medía 2,56 m. y con un solo pasajero alcanzaba una velocidad máxima de 76 Km/h. en llano. Todo un récord para un vehículo de tales características. Como bien decía su nombre, era una especie de moto, pero con cuatro ruedas. Más tarde la carrocería se fabricaría de acero, pero el consumo se disparó a los 4,5 litros/100 Km. De todas formas su uso era, naturalmente, para distancias cortas y especialmente festivas. Más no hubiera podido resistir...
La red de concesionarios españoles se extendió rápidamente por pueblos y ciudades, sembrando la geografía nacional de miles de Biscuters. Pero, ¡ay!. En menos de diez años no quedó ni uno solo en circulación. La culpa no fue del cha-cha-cha, sino del SEAT-600. Todo un coche (!), potente (?), atractivo (!), familiar (eso sí)... ¡Un portento, vaya!. Capaz de llevar a cuatro pasajeros por todo el territorio español, con poco consumo y sin averías. El precio 65000 Ptas. (390 €) excedía un poco la permisividad de aquellos bolsillos polvorientos pero, aún así, fueron muchas las familias que lo compraron y (en España) inventaron el turismo. Como he dicho antes, el SEAT-600 mató y enterró a lo más hondo las aspiraciones del Biscuter-100. ¡No podía ser de otra forma...!
RAFAEL FABREGAT
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28 de enero de 2015
1642- ¡TENGO MIEDO AL AVIÓN...!
EL PUENTE. Los Mismos. (1964)
Tengo miedo al avión,
también tengo miedo al barco,
por eso quiero saber que tengo que hacer
"pa" cruzar el charco.
Yo sabría esperar
porque el tiempo no me importa
si construyeran un puente
desde Valencia hasta Mallorca.
Será maravilloso
viajar hasta Mallorca.
Sin necesidad de tomar el barco o el avión,
solo caminando, en bicicleta o auto stop.
Gustavo Cerati
El trío "LOS MISMOS"
- Elena Vázquez (Valladolid 1948)
- Antonio Pérez (Valladolid 1944)
- Benjamín Santos (Palencia 1944).
Empezaron su carrera musical con el nombre de "Los Jollys" y con la discográfica Columbia, consiguiendo su primer gran éxito en 1965 con la grabación en español de la canción "Supercalifragilisticoespiralidoso", de la película Mary Poppins. En 1968 adoptan su nombre definitivo (Los Mismos) a la vez que contratan con la Discográfica Belter. Canción veraniega por excelencia, EL PUENTE fue sin duda uno de los mayores éxitos de su carrera musical. El grupo se disolvió en 1978.
Claro que mi idea inicial no era escribir sobre música, ni de este simpático trío musical que tantas alegrías nos dio a los jóvenes en los famosos "Años 60". Textualmente quería yo animar a todos aquellos que, con una fobia carente de todo sentido y justificación, se abstienen de conocer algunos destinos turísticos o culturales por ser de gran dificultad el hacerlo sin usar el avión. Yo, la verdad, no siento temor alguno cuando vuelo. Solo una cosa me preocupa y es que (casi) siempre que el avión aterriza sin novedad los pasajeros suelen aplaudir. ¿Tan difícil es aterrizar sin que suceda nada malo?. Perdón, es broma...
RAFAEL FABREGAT
Tengo miedo al avión,
también tengo miedo al barco,
por eso quiero saber que tengo que hacer
"pa" cruzar el charco.
Yo sabría esperar
porque el tiempo no me importa
si construyeran un puente
desde Valencia hasta Mallorca.
Será maravilloso
viajar hasta Mallorca.
Sin necesidad de tomar el barco o el avión,
solo caminando, en bicicleta o auto stop.
Gustavo Cerati
El trío "LOS MISMOS"
- Elena Vázquez (Valladolid 1948)
- Antonio Pérez (Valladolid 1944)
- Benjamín Santos (Palencia 1944).
Empezaron su carrera musical con el nombre de "Los Jollys" y con la discográfica Columbia, consiguiendo su primer gran éxito en 1965 con la grabación en español de la canción "Supercalifragilisticoespiralidoso", de la película Mary Poppins. En 1968 adoptan su nombre definitivo (Los Mismos) a la vez que contratan con la Discográfica Belter. Canción veraniega por excelencia, EL PUENTE fue sin duda uno de los mayores éxitos de su carrera musical. El grupo se disolvió en 1978.
Claro que mi idea inicial no era escribir sobre música, ni de este simpático trío musical que tantas alegrías nos dio a los jóvenes en los famosos "Años 60". Textualmente quería yo animar a todos aquellos que, con una fobia carente de todo sentido y justificación, se abstienen de conocer algunos destinos turísticos o culturales por ser de gran dificultad el hacerlo sin usar el avión. Yo, la verdad, no siento temor alguno cuando vuelo. Solo una cosa me preocupa y es que (casi) siempre que el avión aterriza sin novedad los pasajeros suelen aplaudir. ¿Tan difícil es aterrizar sin que suceda nada malo?. Perdón, es broma...
RAFAEL FABREGAT
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15 de noviembre de 2013
1184- NUESTROS FELICES "AÑOS 60".
Como todos los viejos, uno se repite y cuenta una y otra vez sus batallitas. Efectivamente ya escribí sobre esto, pero uno no se cansa nunca de recordar sus buenos tiempos de juventud. Porque eso de que la década de 1960 marcó toda una época no lo digo yo, sino que forma parte de la historia universal. Los movimientos socioculturales y las protestas de la ciudadanía le dijeron al mundo que aquello tenía que cambiar y cambió. La sinrazón era tan clara y la opinión pública tan convencida de sus razones y derechos, que los políticos no pudieron hacer otra cosa que darle al mundo las libertades que se le exigían. España estaba inmersa en la dictadura de Franco pero, aún así, también aquí se notaron nuevos aires de libertad. Por primera vez la sociedad mundial era crítica con sus gobernantes.
Revueltas estudiantiles, movimientos sindicales... todo se confabulaba en contra de lo que hasta entonces había sido el orden establecido.
Revueltas estudiantiles, movimientos sindicales... todo se confabulaba en contra de lo que hasta entonces había sido el orden establecido.
El aislamiento internacional al que España estaba sometida nos impedía despegar con rapidez, pero también nos protegía de las consecuencias negativas de un mundo al borde de una tercera guerra mundial.
La Crisis de los misiles, la Guerra de Vietnam, la Primavera de Praga, asesinato de Robert F. Kennedy y de Martin Luther King...
Acontecimientos mundiales, malos y buenos, todavía se miraban de soslayo aparentando que en nada nos afectaba, pero tomando buena nota de cada uno de ellos. El ser humano siempre persigue la mejora y aunque en aquella España de la década de 1960 la economía ya empezaba a despegar, todo parecía poco. Al menos, yo así lo recuerdo...
Las prisas por alcanzar las libertades que se vislumbraban fuera de nuestras fronteras se hacían presentes y lo hacían en el cine, en el teatro y muy especialmente en la música que con el nacimiento de las "canciones protesta" se dejaba claro que el mundo estaba cambiando.
Acontecimientos mundiales, malos y buenos, todavía se miraban de soslayo aparentando que en nada nos afectaba, pero tomando buena nota de cada uno de ellos. El ser humano siempre persigue la mejora y aunque en aquella España de la década de 1960 la economía ya empezaba a despegar, todo parecía poco. Al menos, yo así lo recuerdo...
Las prisas por alcanzar las libertades que se vislumbraban fuera de nuestras fronteras se hacían presentes y lo hacían en el cine, en el teatro y muy especialmente en la música que con el nacimiento de las "canciones protesta" se dejaba claro que el mundo estaba cambiando.
Quien esto escribe era entonces un chaval que iniciaba su adolescencia, un soñador como lo son todos los adolescentes. A esa edad la naturaleza nos obliga a mirar a las chicas, a vivir el ensueño de la música y a enamorarnos de la primera falda que pasa.
Con (los 60), la mejor década de la Historia, nació el "pick-up", los discos de vinilo y los famosos guateques.
Con (los 60), la mejor década de la Historia, nació el "pick-up", los discos de vinilo y los famosos guateques.
Cierto es que en la década anterior -la de los 50- ya circularon por las casas las primeras gramolas de cuerda y los discos de baquelita pero... ¡nada que ver con lo que llegó diez años después!.
Para disfrutar de los mejores guateques, en la década de 1960 las pandillas de chicos habíamos de tener el más moderno "pick-up" y los discos más actuales, de la misma manera que el capulinero australiano prepara su nido para atraer a las mejores hembras. Hoy aquellos discos suenan horriblemente, pero entonces nos parecía música celestial. Mal grabados y peor reproducidos vemos que aquella música idílica no era más que un ruido infernal, pero era lo mejor que entonces había, era nuestro momento, nuestro despertar a la adolescencia y a la vida y al compás de aquel "ruido infierno-celestial" nos enamoramos. ¡Y para toda la vida!.
- ¿Bailamos? -preguntaba uno disimulando las ansias de tenerla entre sus brazos.
- ¡Bueno...! -respondía ella modosita, pero seguramente con las mismas ganas.
ANTONIO MACHÍN.- Angelitos negros, Dos gardenias...
ALBERTO CORTÉZ.- Las palmeras, En un rincón del alma...
RENATO CAROSONE.- Torero, Piccolísima serenata...
DÚO DINÁMICO.- Perdóname, Quince años tiene mi amor...
BRUNO LOMAS.- Amor amargo, Como ayer...
DOMÉNICCO MODUGNO.- Volare, O sole mío...
PEPPINO DI CAPRI.- Roberta, Melancolía...
ADAMO.- Mis manos en tu cintura, Un mechón de su cabello, La noche, Cae la nieve...
LOS PEQUENIQUES.- Hilo de seda, Arena caliente...
LOS BRINCOS.- Mejor, Un sorbito de champán, Lola...
NICCOLA DI BARI.- Guitarra suena más bajo, Vagabundo...
LOS SIREX.- Has de ser mi mujer, Que se mueran los feos...
MINA.- Ciudad solitaria, Tintarella di luna...
THE BEATLES.- Yesterdey, Sangento Pippers...
ROLLINS STONES.- Satisfacction, Not fade away...
Y un etcétera tan largo que diez folios no serían suficientes para señalar a todos los cantantes y grupos que nacieron en esa década. Eso sin contar que hasta el más pequeño pueblo de España, tenía su banda amateur.
Tiempos pasados que los sexagenarios (que palabrota más fea) tenemos muy presentes en nuestra memoria y que no queremos olvidar.
RAFAEL FABREGAT
Para disfrutar de los mejores guateques, en la década de 1960 las pandillas de chicos habíamos de tener el más moderno "pick-up" y los discos más actuales, de la misma manera que el capulinero australiano prepara su nido para atraer a las mejores hembras. Hoy aquellos discos suenan horriblemente, pero entonces nos parecía música celestial. Mal grabados y peor reproducidos vemos que aquella música idílica no era más que un ruido infernal, pero era lo mejor que entonces había, era nuestro momento, nuestro despertar a la adolescencia y a la vida y al compás de aquel "ruido infierno-celestial" nos enamoramos. ¡Y para toda la vida!.
- ¿Bailamos? -preguntaba uno disimulando las ansias de tenerla entre sus brazos.
- ¡Bueno...! -respondía ella modosita, pero seguramente con las mismas ganas.
ANTONIO MACHÍN.- Angelitos negros, Dos gardenias...
ALBERTO CORTÉZ.- Las palmeras, En un rincón del alma...
RENATO CAROSONE.- Torero, Piccolísima serenata...
DÚO DINÁMICO.- Perdóname, Quince años tiene mi amor...
BRUNO LOMAS.- Amor amargo, Como ayer...
DOMÉNICCO MODUGNO.- Volare, O sole mío...
PEPPINO DI CAPRI.- Roberta, Melancolía...
ADAMO.- Mis manos en tu cintura, Un mechón de su cabello, La noche, Cae la nieve...
LOS PEQUENIQUES.- Hilo de seda, Arena caliente...
LOS BRINCOS.- Mejor, Un sorbito de champán, Lola...
NICCOLA DI BARI.- Guitarra suena más bajo, Vagabundo...
LOS SIREX.- Has de ser mi mujer, Que se mueran los feos...
MINA.- Ciudad solitaria, Tintarella di luna...
THE BEATLES.- Yesterdey, Sangento Pippers...
ROLLINS STONES.- Satisfacction, Not fade away...
Y un etcétera tan largo que diez folios no serían suficientes para señalar a todos los cantantes y grupos que nacieron en esa década. Eso sin contar que hasta el más pequeño pueblo de España, tenía su banda amateur.
Tiempos pasados que los sexagenarios (que palabrota más fea) tenemos muy presentes en nuestra memoria y que no queremos olvidar.
RAFAEL FABREGAT
11 de noviembre de 2013
1179- CALEFACCIÓN ESCOLAR EN 1960.
Ignoro que pasaría en otros colegios de nuestra querida España porque, claro, nuestro pueblo -Cabanes- es de montaña y contrariamente a lo que ocurre actualmente, en 1960 los inviernos eran muy crudos y especialmente yendo casi todos vestidos con poca ropa y de escasa calidad. Grandes escarchas y nieve o aguanieve media docena de veces cada invierno amorataba aquellas piernecitas, desnudas ante la moda del pantalón corto. El frío por viento no era menor pues me contaba mi padre, gran aficionado a la caza de pájaros con red que se llevaba a cabo con viento del norte, que cada día debía salir varias veces de su "barraca" para romper el hielo que se formaba en la "pileta" a la que los pájaros acudían a beber, modalidad de caza actualmente prohibida.
En las horas de recreo escolar los maestros se ponían al sol y al resguardo del viento se liaban allí los cigarrillos de picadura y librito de papel que entonces se fumaban con verdadera fruición, auténtico deleite diría yo, en una época en la que casi se consideraba "mariquita" a quien no fumase como un carretero. Los niños, aunque no muy bien alimentados, nunca teníamos frío correteando por aquel patio escolar, saltando o emulando al héroe de la última película vista en la pantalla del cine Benavente. Claro que para entonces ya eran las once y media de la mañana y el sol empezaba a calentar. No sucedía lo mismo a nuestra llegada al colegio, a las nueve de la mañana, mientras cantábamos el obligado "cara al sol" izando las tres banderas (española, falange y requetés) a sus respectivos mástiles.
A mucha gente le resultará extraña esta imagen pero así estaban todas las carreteras españolas en 1950-60. ¡Llenas de árboles!. En tiempos de tanto frío y escasez a alguien se le ocurrió la brillante idea de que, como las motos y los coches eran cada día más potentes y corredores (ya rondando los 80/90 Km. por hora) había llegado el momento de arrancar todos los árboles que poblaban las carreteras españolas para que, si se salían de la calzada, no se matasen al estrellarse contra sus troncos. Por otra parte, la madera recolectada se dedicaría a calentar las moradas piernecitas de los escolares de aquellos crudos inviernos con privaciones de toda índole. Una gran idea que hay que resaltar.
Con la leche en polvo de la mañana y el queso de bola de media tarde, todo ello proporcionado por los americanos del Plan Marshall y unas estufas de hierro alimentadas por los millones de árboles que poblaban todas las carreteras españolas, los aplausos hacia la figura de Franco estaban asegurados. Hasta entonces el 95% del tráfico por carretera en el medio rural, era de carros y carretas. Hay que tener en cuenta que incluso los "ordinarios" que se encargaban del acarreo o suministro de toda clase de mercaderías desde los almacenes ubicados en la capital provincial, con destino a las tiendas de ultramarinos de los pueblos de la provincia, se llevaba a cabo con mucha paciencia y mediante carros tirados por una o varias mulas.
Se agradecía por tanto, por parte de aquellos usuarios de las vías públicas, que las carreteras estuvieran pobladas de árboles y poder recorrer aquellas largas distancias por lugar sombreado, en lugar de hacerlo bajo un sol abrasador. Pero, claro, en esa época empezaron a circular las camionetas y a dejar de hacerlo los carros tirados por animales.
Con ese tipo de vehículos no se acortaban las distancias pero sí el tiempo empleado en recorrerlas. Con la ventaja añadida de que los caballos empleados en este tipo de vehículos no precisaban parar para descansar o abrevar, sin contar con que sus dueños podían ir cómodamente sentados en un mullido asiento, en lugar de ir todo el viaje caminando dirigiendo al mulo cogidos del ronzal.
La fresca sombra de nuestras carreteras dejaba de ser imprescindible para convertirse en un auténtico peligro ya que, salirse de la vía a 70/80 Km./hora era todo un riesgo que había de evitarse.
En las horas de recreo escolar los maestros se ponían al sol y al resguardo del viento se liaban allí los cigarrillos de picadura y librito de papel que entonces se fumaban con verdadera fruición, auténtico deleite diría yo, en una época en la que casi se consideraba "mariquita" a quien no fumase como un carretero. Los niños, aunque no muy bien alimentados, nunca teníamos frío correteando por aquel patio escolar, saltando o emulando al héroe de la última película vista en la pantalla del cine Benavente. Claro que para entonces ya eran las once y media de la mañana y el sol empezaba a calentar. No sucedía lo mismo a nuestra llegada al colegio, a las nueve de la mañana, mientras cantábamos el obligado "cara al sol" izando las tres banderas (española, falange y requetés) a sus respectivos mástiles.
A mucha gente le resultará extraña esta imagen pero así estaban todas las carreteras españolas en 1950-60. ¡Llenas de árboles!. En tiempos de tanto frío y escasez a alguien se le ocurrió la brillante idea de que, como las motos y los coches eran cada día más potentes y corredores (ya rondando los 80/90 Km. por hora) había llegado el momento de arrancar todos los árboles que poblaban las carreteras españolas para que, si se salían de la calzada, no se matasen al estrellarse contra sus troncos. Por otra parte, la madera recolectada se dedicaría a calentar las moradas piernecitas de los escolares de aquellos crudos inviernos con privaciones de toda índole. Una gran idea que hay que resaltar.
Con la leche en polvo de la mañana y el queso de bola de media tarde, todo ello proporcionado por los americanos del Plan Marshall y unas estufas de hierro alimentadas por los millones de árboles que poblaban todas las carreteras españolas, los aplausos hacia la figura de Franco estaban asegurados. Hasta entonces el 95% del tráfico por carretera en el medio rural, era de carros y carretas. Hay que tener en cuenta que incluso los "ordinarios" que se encargaban del acarreo o suministro de toda clase de mercaderías desde los almacenes ubicados en la capital provincial, con destino a las tiendas de ultramarinos de los pueblos de la provincia, se llevaba a cabo con mucha paciencia y mediante carros tirados por una o varias mulas. Se agradecía por tanto, por parte de aquellos usuarios de las vías públicas, que las carreteras estuvieran pobladas de árboles y poder recorrer aquellas largas distancias por lugar sombreado, en lugar de hacerlo bajo un sol abrasador. Pero, claro, en esa época empezaron a circular las camionetas y a dejar de hacerlo los carros tirados por animales.
Con ese tipo de vehículos no se acortaban las distancias pero sí el tiempo empleado en recorrerlas. Con la ventaja añadida de que los caballos empleados en este tipo de vehículos no precisaban parar para descansar o abrevar, sin contar con que sus dueños podían ir cómodamente sentados en un mullido asiento, en lugar de ir todo el viaje caminando dirigiendo al mulo cogidos del ronzal.
Se cortaron pues los árboles y se pensó, con gran acierto, dedicar todo aquel brutal volumen de madera a calentar a los escolares españoles.
Se dotaron las aulas de estufas de hierro y se cortaron los millones de árboles que poblaban las carreteras de forma sistemática y a medida que la madera se necesitaba, lo que garantizó el suministro durante toda una década.
En cada comarca los troncos eran llevados a las carpinterías locales para su corte en piezas menudas que alimentaran las estufas con comodidad y el encendido se llevaba a cabo con unas ramitas secas y un trozo de papel, pues las pastillas impregnadas que actualmente usamos en chimeneas y barbacoas todavía no se habían inventado.
Cada mañana y por riguroso turno, dos escolares iban al leñero y traían un capazo de leña al aula, quedando también encargados de encender la estufa.
Ni que decir tiene que algunos días de viento casi nos asfixiábamos en las aulas, pero aquel humo endiablado daba calorcillo y allí aguantábamos divinamente, aunque escociéndonos los ojos.
En nuestra tierra el árbol de carretera más abundante era la acacia, una madera que "tiraba" poco estando seca y nada si estaba tierna. Pero era gratuita y descargada en el propio colegio, con lo cual había pocos motivos de queja. Todavía hoy recuerdo perfectamente el olor que hace la leña de ese árbol en particular, entre picante y dulzón.
Ni que decir tiene que algunos días de viento casi nos asfixiábamos en las aulas, pero aquel humo endiablado daba calorcillo y allí aguantábamos divinamente, aunque escociéndonos los ojos.
Cuando el día era de una dureza invernal inusitada, cosa harto frecuente, el calor de la estufa no era suficiente para tener el aula medianamente templada y en ese caso el maestro y los alumnos nos daba la lección poniéndonos todos alrededor de la estufa, con fin de moderar con esa proximidad el frío reinante.
En nuestra tierra el árbol de carretera más abundante era la acacia, una madera que "tiraba" poco estando seca y nada si estaba tierna. Pero era gratuita y descargada en el propio colegio, con lo cual había pocos motivos de queja. Todavía hoy recuerdo perfectamente el olor que hace la leña de ese árbol en particular, entre picante y dulzón.
Los primeros días eran duros puesto que aquella leña no "tiraba", pero dos semanas después había perdido buena parte de la humedad y se encendía mejor.
No muy bien alimentados, los sabañones salpicaban las orejas y dedos del alumnado y durante las primeras horas de clase no parábamos de rascarnos. Después el calorcillo de la estufa de leña se propagaba por el aula y la cosa mejoraba bastante. Las estufas y el tazón de leche americana caliente, ayudaban a sobrellevar la mañana. Los maestros no estaban mucho mejor pues su jornal era más bien escaso, motivo por el cual agradecían y mucho el recibir algún presente. El refranero decía: "Pasas más hambre que un maestro de escuela" lo cual nos demuestra una vez más que, definitivamente, eran otros tiempos...
RAFAEL FABREGAT
RAFAEL FABREGAT
16 de julio de 2013
1077- LA NUEVA IBIZA.
Con las chicas, lo máximo a lo que uno podía aspirar de no haber compromiso oficial de por medio, era "hacer manitas" y pare usted de contar. Las chicas, incluso las había que llegaban al altar tan puras como la Virgen María, después de varios años de relaciones oficiales.
Los chicos, ya se pueden figurar... Los más lanzados buscaban el alivio esporádico de alguna meretriz, entonces todas viejas y entradas en carnes.
Lanzados o no, todos con más callos en las manos que los condenados a galeras...
De pronto vino la explosión, la hecatombre. Las viejas gramolas de cuerda con manivela dieron paso a los pick-up y en tan solo un par de años no había ninguna pandilla de jóvenes que no dispusiera del famoso aparato. Incluso algunas marcas de bebida, como el brandy Fundador, regalaban un disco de cualquier famoso grupo del momento por la compra de cada botella. Calló el pasodoble y el cha-cha-cha, naciendo el rock&roll, el twist, la yenca y otros muchos ritmos que hicieron furor en esa década de 1960-1970.
Para obtener el interés de las chicas no era suficiente tener el interesante aparato reproductor, sino que había que tener siempre a mano el éxito musical del momento.
- QUISIERA SER. Duo Dinámico.
- FLAMENCO. Los Brincos.
- 500 MILLAS. Los Mustangs.
- MIS MANOS EN TU CINTURA. Adamo.
- LA MAÑANA. Albano.
- YO SOY AQUEL. Rafael.
- LAS PALMERAS. Alberto Cortéz.
- YO SOY AQUEL. Rafael.
- LAS PALMERAS. Alberto Cortéz.
- VOLARE. Doménico Modugno.
- NO TENGO EDAD. Gigliola Cinquetti.
- CASA DEL SOL NACIENTE. Lone Star.
- LA CHICA YE-YE. Concha Velasco.
- SARGENT PEPPERS. The Beatles.
y un larguísimo etcétera de cientos de canciones imposible de resumir.
"canutos" de marihuana, llegó el "cuba-libre", el "gin tonic" y otros muchos combinados hasta entonces desconocidos en esta tierra de Dios y dictadura. Hasta entonces el canabis solo lo fumaban los carteristas, chulos y prostitutas, amén de algún legionario que había quedado enganchado a la "yerba africana" durante el servicio militar obligatorio. Los grupos de "fumetas" o "grifotas" era muy reducido y de escaso poder adquisitivo por lo que la yerba era escasa pero barata al mismo tiempo.
Sus grandes adeptos fueron el movimiento hippie, mayormente instalado en la isla de Ibiza, o algunos "modernos" de padres liberales. Aquel movimiento se hizo pronto famoso y eran muchos los jóvenes que, aún sin poder adquisitivo, se escapaba a la desconocida isla en busca de aventuras, carne fresca y amor facilón al amparo de alguna de las muchas "comunas" que abundaban en cualquier "agujero" de una isla sin ordenación urbana.
La novedad y las libertades que aquellas gentes traían a una España de represión y muchas oscuridades, hicieron famosa y mundialmente conocida a la isla ibicenca.
Para los mayores, curiosos pero no participantes de estas liberalizaciones políticas y sexuales, quedaba el magnífico sol de la isla, los buenos precios y la multitud de terrazas y mercadillos hippies que al final de la tarde llenaban las calles de Ibiza del color blanco de transparencias nunca conocidas por los isleños ni por los peninsulares y que ofrecían al comprador sus creaciones de bisutería artesanal, no chinas como ahora. Los jóvenes cuerpos sin protección alguna, mecidos por el ir y venir de las olas de interminables baños matinales en playas de arena blanca y aguas transparentes, se cubrían al atardecer por aquellas prendas hasta entonces desconocidas por los españoles, que pasábamos a ser "voyeurs" forzosos; esclavos ante la novedad de esculturales sirenas apenas cubiertas por unos escasos gramos de gasas o algodón blanco impoluto, más atractivo si cabe que la propia desnudez.
Después de 40 años de metamorfosis ya no queda nada de aquella Ibiza de agricultura de supervivencia y rebaños de cabras que descubrieron los primeros hippies. Nada de aquellas libertades prohibidas.
No queda más que una discoteca, que nada tiene que ver con la que entonces dominaba la noche ibicenca. No es que la citada discoteca haya fracasado, sino todo lo contrario. Si entonces ya era un fenómeno de masas, hoy los es más aún de muchedumbres enfervorizadas. Si entonces se fumaba algún "porro" esporádico, hoy se hinchan a cocaína hasta las cejas; en festiva apuesta por ver quien es capaz de meterse más rayas en una sola noche. Ibiza ya no es la fiesta de las libertades, sino el desmadre de ver quien llega más lejos. El que tiene el coche más caro, el barco más largo y lujoso, la casa más grande y mejor situada. El sexo ni siquiera mentarlo, pues carece de toda importancia siendo como es lo cotidiano. Uno pide sexo y el otro lo concede o no, pero no en base a mojigatería alguna, sino a si gusta o no lo que tienes delante y si apetece o no en ese momento.
En cuanto a la Ibiza propiamente dicha... Lo de acampar en cualquier parte ha pasado a la historia, como ha pasado también la oportunidad (para los pobres, claro está) de adquirir un apartamento o una parcela en dicha isla. Ibiza ya no tiene cabida para los curiosos y menos aún para los hippies del siglo XXI. Las barracas, clandestinas o no, han sido eliminadas y las cuevas de sus acantilados vaciadas de vagabundos. Ya nada es auténtico en Ibiza. Todo cuanto se vende en sus mercadillos es Made in China. La isla al completo ha sido limpiada de desarrapados. Los escasos hippies de los años 60, verdaderos artífices del progreso imparable de esta isla, ya tienen 70 años. Triunfaron, murieron o desaparecieron de la misma forma que desaparecen tantas cosas y ni siquiera nos damos cuenta de ello. Forman parte de la historia de esta isla, pero son un referente que nadie quiere recordar.
Lujosas villas y parcelas millonarias es lo único disponible y a la venta. No hay cabida para gente de bajo poder adquisitivo, no hay vida y lugar para los hippies de épocas pasadas ni futuras.
Los viejos hippies han muerto. Los mató la Ibiza que ellos forjaron. Por increíble que parezca, la madre se comió a sus hijos...
RAFAEL FABREGAT
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