26 de enero de 2026

3333/011- LA MÚSICA NOS UNE A TODOS.


No hay fiesta sin música. En las grutas de nuestros antepasados ya se hacía música, aunque solo fuera golpeando un palo contra las piedras. Porque la música es algo más que hacer determinados ruidos, con o sin compás. Modifica nuestro estado de ánimo y hasta es capaz de curar algunos males. Ya no digamos si está bien orquestada, haciendo que nuestras neuronas se activen con el poder de las notas. Porque, efectivamente, solo son ruidos diferentes que se organizan mediante silencios y ritmo. ¿Qué tiene la música para que nos fascine de esta manera?. No lo sabemos, pero es una de las cosas que nos diferencia de los animales. Se nos hace difícil pensar en lo que podría ser estar encerrado en un lugar sin ruido alguno. Se diría que junto a la vista, los sonidos nos dan vida.


Escuchar una melodía agradable nos da placer y estimula nuestros sentidos, modificando nuestro estado de ánimo. Hasta hace bien poco la ciencia no se había percatado de los beneficios que la música produce en el ser humano. Sin embargo está demostrado que la música, incluso con su diversidad, es beneficiosa para personas y animales. De hecho son muchas las explotaciones ganaderas que tienen música en sus establos y tenemos claro que su instalación no es baladí, ni tampoco es algo dirigido al personal que allí trabaja. Si son vacas lecheras producen más y mejor leche, pero si son para carne ésta es más tierna y sabrosa. ¿Tonterías?. Pues no señor. Se les pone música porque está demostrada su eficacia a favor de los animales y del beneficio de la explotación.


Naturalmente no es en vivo y en direto, como en la foto superior, pero si con altavoces instalados por todo el establo. Al menos en las explotaciones vacunas, es ya una práctica muy corriente, habida cuenta su utilidad. Animales más felices que producen más. Pero, en fin, volvamos a lo nuestro... La música siempre nos sorprende y agrada. Es un estímulo para nuestro cerebro y por eso es tan diferente para cada entorno y ocasión. En las grandes superficies comerciales ponen música, baja y distinta para cada ocasión. Está demostrado que una melodía lenta y agradable hace permanecer más tiempo al cliente en la tienda pero, al aproximarse el tiempo de cierre, una música más lijera les hace darse prisa en acabar de reunir los productos que les faltan y marchar.


El cliente no se da cuenta de ello. Ni siquiera de que hay música de ambiente, pero el cerebro sí lo sabe y actúa al ritmo de la música. En según qué tipo de operaciones quirúrgicas también se ha demostrado el interés de la presencia músical en el quirófano. Cuando son operaciones de escasa importancia, encontrar un ambiente musical distendido también da confianza al paciente y le sirve de relajante. Hay muchas cosas que no sabemos de la música, pero está clara su importancia en nuestras vidas. De hecho, sin darnos cuenta, cuando oímos una canción que nos agrada, seguimos el compás. Es algo instintivo y agradable que nos hace ser partícipes de la euforia general del momento.

Rafael Fabregat Condill


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