Cuando un órgano deja de funcionar correctamente y el cirujano de turno nos lo extirpa, solemos decir: ¡No pasa nada!. ¡No es imprescindible!. Sin embargo, no es verdad. Lógicamente uno sigue adelante con su vida pero, a partir de ese momento, probablemente tengas que tomar medicamentos que suplan la función que dicho órgano tenía en tu cuerpo. La evolución, Diós, o quien sea el que nos ha hecho como somos, nos hizo se esta manera, con todos los órganos de los que estamos formados. Y se diga lo que se diga, nada nos sobra. Algunas "piezas" nos las hicieron dobles: ojos, orejas, pulmones, brazos, piernas... ¿por qué?. Bueno pues, por algo sería... Mucha gente no se da cuenta de estas cosas, incluso les pueden parecer tonterías, pero no lo son.
Algunos órganos internos pueden efectivamente suplirse con las sustancias que ellos aportan a nuestro organismo pero los externos, por muy adelantada que este la cirugía actualmente, son más difíciles de suplir y solo la robótica hace algunos "pinitos" con ellos. En este momento ya se hacen trasplantes de varios órganos de nuestro cuerpo con bastante éxito, incluso se fabrican corazones artificiales que funcionan a la perfección, pero nada como lo nuestro si está joven y sano. Escribir sobre este tema es complejo y de una amplitud que desborda los conocimientos de cualquiera. Me limitaré por tanto a algo tan simple como nuestras manos que, por cierto, de simples no tienen nada... Nada menos que 29 huesos en cada una de ellas; 123 ligamentos; 35 músculos y 48 nervios, además de las arterias y vasos menores que las irrigan.
Miles de años atrás, cuando las tecnologías brillaban por su ausencia, todas las "piezas" que hay en nuestro cuerpo eran más importantes que ahora, pero está claro que justamente por ser imprecindibles alguien las puso ahí. En la prehistoria todo órgano del cuerpo era necesario para poder sobrevivir y justamente esos órganos que tenemos "repetidos", quizás lo estén porque sin ellos la vida hubiera sido imposible. Fijémonos en algo tan sencillo como nuestras manos, ¿por qué son como son?. Cada mano es una obra de ingeniería, perfectamente coordinada por nuestro cerebro. La muñeca, la palma de la mano, los dedos... Todo es como es y está donde está, porque así se necesita. Los huesecillos que salen de la muñeca, para formar la palma de la mano y los dedos, o las yemas para darnos el tacto.
Y además dobles, para poder seguir tu vida si por una u otra causa pierdes una de ellas. Son varios los sabios que han dicho de las manos que son la mejor herramienta jamás inventada. Las manos son las que han modelado la especie humana. El filósofo griego Anaxágoras dijo hace 2.500 años que "el hombre es el más razonable de los animales, porque tiene manos". Los artistas del paleolítico ya plasmaban sus huellas en las paredes de sus grutas, como agradecimiento a lo que con ellas podían hacer. Sin ellas jamás hubieran podido cazar los animales que les servían de alimento y que allí mismo los pintaban como logro de supervivencia. En su habilidad para tocar y agarrar, las manos son las mediadoras entre nosotros y el medio natural. ¿Qué haríamos sin ellas?.
Las manos son la prolongación de la mente, el artífice con el que nuestro YO crea o altera lo simple y natural para crear la utilidad y la belleza. El poeta Miguel Hernández dijo que "la mano es la herramienta del alma" y así es. Hace más de 4.000 años la tradición hindú creó la quiromancia o arte de la adivinación en la palma de las manos, aunque uno no es creyente de este tipo de supercherías. No hace tanto tiempo que todavía había gente que vivía de la lectura y adivinación, de las líneas de las manos. La mano es importante, pero más aún son los dedos que la conforman. Todos tienen su utilidad pero, sin duda, el dedo gordo es el más importante y necesario. Prueben a agarrar cualquier cosa sin utilizarlo y verán cual es su valor. La manos y sus dedos pueden dar cariño y placer pero, ¡ojo!, también pueden matar.
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