Por extraño que parezca, la estupidez humana vende y lo hace muchas veces con la palabra ¡Humor!. ¿Que quieren que les diga?. Sinceramente creo que el humor es una cosa y la estupidez otra muy distinta. Yo siempre digo que son muchos los protagonistas que no son tan buenos actores como nos han dado a entender y lo creo así porque el productor o el director de la película ya elige a quien mejor pueda desempeñar el papel asignado en el guión, es decir: no siempre al mejor intérprete sino a quien tiene, ya por naturaleza, el carácter más parecido a lo que tiene que aparecer en la pantalla.
Ojo que esta no es una crítica a personajes como Mister Bean o cualquier otro personaje humorístico del cine y la TV. Es justamente todo lo contrario. Rowan Atkinson es un actor que me cae muy bien y que, en la realidad, no tiene un pelo de tonto y menos aún de estúpido. Sin embargo hay que ver lo que hace reir al espectador con sus gestos e insólitas actuaciones. La estupidez es lo contrario: querer aparentar lo que no eres. Necio es un buen sinónimo de estúpido y así lo expresa Sebastian Brant en su obra satírica y moralista "La nave de los locos" que no es otra cosa que una crítica a los vicios de su época, en la que se plasman los diferentes tipos de estupidez o necedad humanas.
Los sabios de nuestra época siempre han discutido sobre el tema de "donde se aprende más, si en los campus de las Universidades o en la Universidad de la vida. Y es que, para aprender de la estupidez, antes hemos de saber que todos tenemos un poco de tontos. Lamento decir que la inteligencia es un bien realmente escaso. Sí amigos, la estupidez abunda, aunque el primer síntoma de inteligencia es considerarse estúpido. Parece un acertijo, pero no lo es. Buda, para dirigir su palabra a los seguidores, eligió al único discípulo que no le entendía, ya que aquellas gentes estaban en la misma línea. Nuestros antecesores de tontos no tenían nada, solo estaban atrasados. Es el hombre actual quién, debido a lo adelantado de la civilización, se ha vuelto gilipollas.
Siempre nos quejamos de que los gilipollas, engreídos y trepas lleguen más lejos en la vida, mientras los amables y sinceros quedamos atrás. Los demás somos parte de ese complot... Pensemos que a todos nos gusta más besar el culo de los triunfadores que atender a quien está a un nivel por debajo del nuestro. Con ese modo de actuar hacemos al grande más grande y al débil más pequeño. Esa es la primera estrategia que los trepas emplean para llegar a los puestos más altos del poder. Normalmente los líderes son mala gente, cabrones que abusan de su natural exigencia para dominar a los demás. Comportarse como un malnacido es rentable, ya que el resto es buena gente que no busca destacar.
No se trata de incompetencia y menos aún de necedad, puesto que la buena gente no ve la necesidad de tanta estupidez para llegar a los puestos de altura. La buena gente, más bien piensa que por cuatro días mal contados que hemos de estar en este mundo, no merece la pena sobresalir tanto. Especialmente porque, si bien tiene algunas satisfacciones, la envidia que acarrea es mucho mayor y solo provoca rencores y críticas de toda índole, la mayor parte de las veces injustificadas. Querer destacar es una más de las estupideces del ser humano que piensa que con ello aumentará su felicidad, cuando en realidad lo único que aumenta es su preocupación y las críticas de unos y otros. No merece la pena...
Rafael Fabregat Condill
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