24 de enero de 2026

3333/009- LA ANIMALES TIENEN LA PALABRA.


Otra cosa no, pero palabra... 
De muchas maneras y de forma coherente. Los perros, principal mascota de nuestras casas, vemos a diario que nos piden comida si han agotado su comedero, o nos llaman si tienen un apretón y necesitar evacuar. Ya no digamos lo que se alegran cuando llegamos a casa, y muy especialmente si hemos estado largas horas fuera y se han quedado solos. Y comunicarse entre sí...? Nuestro perrito, un pequeño Yoskshire Terrier de apenas 3 Kg. de peso, cuando lo sacamos a hacer "sus cosas" si ve a un perro pequeño se acerca a dialogar pero, si es más grande y va suelto se esconde. Sin embargo, si ve que lo llevan atado, le ladra y aparenta querer atacarle demostrando una valentía que no tiene. Si lo llevas en el coche solo quiere ver el paisaje y la carretera; y si bajas el cristal se asoma con el máximo interés. Son una monada.!


Pero lo de comunicarse no solo es cosa de perros. Los animales se comunican todos, entre sí y muchas veces entre otros. Por el oído, por el olfato y por sus marcas de orina, para decir a los demás que ese territorio es suyo. Pueden gritar de alegría, pero también pidiendo auxilio o amenazando a algún enemigo. Los gallos, cuando tienen comida en el suelo cacarean fuerte invitando a las gallinas, para que se acerquen, pero si hay otro gallo cerca callan para que no auda a su territorio. Los primates tienen un macho dominante y durante el acto sexual la hembra emite los gritos habituales del momento pero, si juguetea con otro macho, se mantiene en silencio para no llamar la atención. Algunos investigadores del lenguaje intentaron enseñar a hablar a un chimpancé durante años y fue un fracaso total, pero entre ellos hablan y hasta organizan tertulias para que cada cual diga su parecer.


Los pajaritos no cantan, sino que hablan y lo hacen para llamar a sus congéneres, especialmente a la hembra. Los pinzones tienen hasta 24 llamadas diferentes que van desde el aviso de un predador en el suelo, en el aire, o de llamada si hay comida y agua en abundancia. Desde la primavera hasta mediados de verano, grita advertencias para proteger su territorio y a sus crías. Si esto les parece poco, resulta que los sonidos son diferentes si procede de un sitio o de otro, es decir, que hablan varios idiomas. Excelente memoria la de las abejas... Memorizan el territorio y las marcas que les ayudan a encontrar el camino de retorno a la colmena, tras la recogida de polen, e informan a sus compañeras la dirección que deben tomar para encontrar el néctar del que son portadoras. Y hay que ver cómo cantan las serpientes, para llamar a las hembras... Uf, son una pasada!.


Y eso no es todo. En la oscuridad de la colmena las abejas saben si la que tienen cersa es su hermanas o no dependiendo del olor de cada una de ellas ya que la abeja reina es fecundada por varios machos. Si son fecundadas por el mismo padre son hermanas pero, si no son del mismo padre son "medio-hermanas" lo cual está claramente diferenciado por su olor corporal. En definitiva se puede afirmar con rotundidad que todos los animales de sus misma especie se hablan entre ellos y según tono y lenguaje también lo hacen con el resto, especialmente cuando se trata del tono de llamada o de rechazo. Todos los animales y también los seres humanos, somos muy territoriales y defender lo nuestro es la mayor prioridad.

Rafael Fabregat

No hay comentarios:

Publicar un comentario