8 de enero de 2026

3326- LOS PELIGROS DEL AGUA.


Investigaciones al efecto nos indican que cada año mueren en España más de 600 personas por culpa del cloro que nuestros "protectores" nos meten en el agua del grifo. Las culpables son las sustancias (THM) que se forman cuando el agua del manantial entra en contacto con el cloro que añaden las plantas potabilizadoras. El riesgo principal es un posible cáncer de vejiga. Es normal que esta investigación haya causado una cierta alarma entre la población, pero lo que nos preguntamos todos es si realmente es cierto y si en verdad deben tomarse precauciones. Lo que sí está claro es que añadir desinfectantes es absolutamente necesario para garantizar su potabilidad pero, ¿no hay otros productos menos dañinos?. 


Naturalmente habrá otras soluciones, pero el asunto no es para tanto, siempre y cuando el nivel de THM no supere los niveles permitidos, o al menos eso nos dicen los que mandan. El problema es que no hay consenso entre los investigadores. Está claro que la clonación del agua tiene riesgos para la salud, pero no es menos cierto que sin dicha clonación los riesgos serían mucho mayores. Especialmente en la cuenca mediterránea, donde el agua es muy blanda, se necesita sobremanera realizar la clonación del agua. De todas formas quienes beben agua embotellada no están exentos de riesgo, primero por la contaminación que los plásticos incoporan y segundo porque el THM lo absorbe igualmente nuestra piel al simple contacto con el agua, cuando nos bañamos, nos lavamos las manos o fregamos los platos.


Antes de suministrarnos agua a nuestras casas, las compañías distribuidoras han realizado un riguroso control desde el manantial y llevado a cabo el proceso de tratamiento que dichas aguas necesitan. Por lo tanto, hemos de suponer que cualquier patógeno detectado habrá sido eliminado. El mayor problema está en quienes habitamos en las zonas costeras del este peninsular español, donde la concentración de THM es muy superior al resto de España, lo que se traduce en la necesidad de añadir mayores cantidades de cloro para hacerla potable. Aún así los niveles del problema son muy inferiores a los niveles que la normativa europea considera nocivos para la salud. El riesgo de beber esa agua es por lo tanto bajísimo. Esto quiere decir que el riesgo persiste, pero que su utilidad es muy superior a su peligro.


Es necesario por tanto que haya un estricto control de las cantidades que se añadan al agua y que no se ponga ni un gramo más del estríctamente necesario para garantizar su uso, ya que son muchos los gérmenes que deben destruirse, en su recorrido desde el manantial hasta nuestra casa. La clonación es, de todos los sistemas que pudieran realizarse, el preferido de todos los países desarrollados y también el de menor coste. Es más, los investigadores le atribuyen al cloro el incremento de las expectativas de vida y un significativo progreso de la salud pública. Otra cosa es que durante el recorrido hacia los usuarios, pudieran entrar en la red otras sustancias dañinas, pero esa posibilidad es muy remota. Bebamos pues sin temor.

Rafael Fabregat Condill

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