La naturaleza es caprichosa y difícil de entender. Casi dos tercios de los años adolecen de falta de humedad, para justificar la falta de setas. Pero este año llovió mucho en primavera y lo hizo posteriormente en Agosto, Septiembre y Octubre, lo que hacía preveer un año excepcional para la recogida de setas en la zona castello-turolense. ¿Sí, verdad?. Pues tampoco. Y es que el verano fue tórrido y el micelio no espabiló hasta la primea quincena de Septiembre. dos días de viento y vuelta a frenarse; nuevas lluvias y dos días más de viento... Total que las setas empezaron a salir dentro del Octubre, pero sin gran profusión ya que el clima ya era cambiante. Igual llovía como hacía viento o frío, por lo cual a finales de Septiembre y siempre en los mismos lugares, poco más de 2 kilos, a finales 3-4 kilos y pare usted de contar.
Estamos hablando de zonas pequeñas pero muy buenas que, en años buenos, llenas la cesta en menos de dos horas. Y llevamos con esa mediocridad, tres o cuatro temporadas. Cuando no es por una cosa es por otra, pero lo de cargar las cestas hasta el asa ya hace 3-4 años que no sucede. Y los Ayuntamientos se lavan las manos y siguen cobrándote la cuota como si llegar y llenar, fuera todo una misma cosa. La verdad es que a los forasteros no nos quieren ver ni en pintura y además te lo dicen a la cara, los mismos vecinos del pueblo. Exceptuando los dueños de bares y tiendas, los demás te miran por encima del hombro como si fueras a robarles lo que en realidad no es suyo. Acabó aquella cordialidad que hace unos años atrás se veía en la población, cuando en realidad lo que recogemos nos cuesta diez veces más que si lo compráramos en la frutería de nuestros pueblos.
El asunto está en que las zonas del norte de la provincia de Castellón y sur de la de Teruel tienen ya una cierta altura y justamente por eso el clima es muy variable, más aún con esto del Cambio Climático. Entonces es casi una casualidad que temperatura y humedad, claves para la salida de hongos y robellones, coincida los días suficientes para que el micelio se desarrolle adecuadamente. Un día de lluvia y dos de viento, es como si no hubiera llovido y llegas tu a aquellos parajes sin saber lo que ha pasado y te encuentras con que solo coges un kilo de setas mal contadas. Y que no te pidan las autoridades el pase correspondiente sin tenerlo, que te han redondeado el día. Porque a todos nos parece muy bien pagar para poder buscar si realmente hay algo que llevarse a la cesta, pero si no hay salida de setas... ¡Por Dios!, no salgais a cobrar.
Claro que ellos piensan... ¡Si vienen es porque hay!. Pero esto no es así, porque quien más quien menos viene de 150 Km. o más y no sabe cómo está el terreno. Si ha llovido o si ha hecho viento y haces 300 Km. de carretera para nada. Sabemos que muchos de los vecinos de las poblaciones seteras, cuando ocurre eso se rien diciendo entre dientes, ¡que se jodan!. Pues no, señores, no. Esto no debería ser así, porque los que subimos también somos españoles, que pagamos nuestros impuestos y tenemos derecho a pasar la mañana por esos montes de Dios y de los hombres, disfrutando de una afición que ya nos enseñaron nuestros padres y abuelos. A cambio de eso, cuando los pastores de la zona bajaban con sus rebaños a pastar por nuestros montes, nadie les ponían malas caras, sino que se les invitaba a un vaso de vino. Eso sin contar que comemos allí y compramos en panaderías y carnicerías. Por favor... ¿Es que no hay memoria?.

No hay comentarios:
Publicar un comentario