30 de marzo de 2026

3333/074- UNA "VENTANA" AL PASADO.


La "ventana" de la que habla el título de este artículo no era otra cosa que la trepanación, un agujero craneal que se llevaba a cabo sin anestesia alguna. De todas formas la operación no era extremadamente dolorosa, puesto que el hueso, las meninges y el cerebro son indoloros. Es una de las operaciones quirúrgicas más antiguas de la humanidad. Esta práctica se realizaba desde el Neolítico (10.000 a.C.) pero actualmente se sabe que los incas también practicaban este ritual o forma de curar ciertos desordenes cerebrales. Una de las últimas trepanaciones que se conocen se llevó a cabo en 1.816 en Francia. Fue un boquete de 6 cm. de diámetro, como experimento para eliminar la locura del paciente. Su dueño sobrevivió durante una docena de años, aunque no sabemos si se curó ó siguió viviendo con su locura. 


En tiempos remotos, la trepanación se llevaba a cabo con piedras de silex pero ya en la Edad Media siguió haciéndose, pero de forma más sofisticada. Se cortaba un trozo del cuero cabelludo para dejar a la vista el hueso craneal y tras eso se taladraba el hueso mediante el procedimiento de la barrenilla, un instrumento que de forma circular hacía una perforación en el hueso del cráneo, aunque sin llegar a las meninges. Posteriormente se extiende y cose el cuero cabelludo sobre el agujero practicado, dejando la zona sin protección ósea. De esta forma se creía que el cerebro respiraba mejor y dejaba salir todos los males, aumentando la inteligencia del indivíduo. Naturalmente eran creencias con poca o ninguna justificación.


Actualmente, en pleno siglo XXI la trepanación sigue practicándose, aunque con métodos muy responsables y en condiciones perfectamente acordes al tiempo que vivimos. Este tipo de operaciones se denominan craneotomía y se llevan a cabo solamente en casos de extirpación de un tumor, coágulos de sangre, etc. como única forma de poder llegar al punto donde se encuentra el problema a resolver. 
A diferencia de lo que hacían nuestros ancestros, que solía ser una operación más ritual que médica, una vez realizada la corrección del problema la medicina actual vuelve a colocar el hueso en su lugar original y se cubre con el cuero cabelludo, que se cose en su lugar, haciendo que en poco tiempo todo vuelva a quedar unido, sin marca alguna de la trepanación realizada. ¡Menos mal...!


Rafael Fabregat Condill

29 de marzo de 2026

3333/073- TU VECINO PUEDEN SER UN ASESINO.

 
El título suena a thriller de suspense, o advertencia de terror psicológico pero, ¡ojo!, la idea de que el peligro pueda vivir en la puerta al lado, puede ser una realidad e incluso un hecho cientos de veces ocurrido. Hay que tener en cuenta que los más crueles asesinos suelen llevar vidas completamente normales. Nada hace pensar que uno de ellos pueda llevar a cabo cualquier asesinato. Normalmente, en un 90%, el móvil suele ser sexual pero ninguno se descarta. Los problemas psicológicos o de venganza, cubren el 10% restante. Y este hecho no es producto de pobreza ya que, en general, los asesinos se mueven en un ambiente económico que cualquiera querría para sí. No es cuestión pues de pobreza, sino de venganzas que giran por el camino de la deslealtad y la mentira.


Son muchas las familias que parecen perfectas, pero tras las paredes de su casa solo ellos saben lo que se esconde. Eso sin contar las envidias y mentiras entre vecinos que, en muchos casos, juegan con la reputación de aquel al que aborrecen, sin motivo alguno para ello. La propia policia cuenta que, estadísticamente, los cerebros de vecinos aparentemente normales, traman planes graves contra ciertas personas de su entorno cercano, ocultando su naturaleza real bajo una fachada de normalidad. Estos peligrosos personajes ocultan sus intenciones en una vida social adaptada, a fin de evitar sospechas, mientran esperan el momento oportuno para asestar el golpe definitivo. Se trata de gente malvada pero invisible, de buen estatus socio-económico, que pueden causar daño sin dejar huellas visibles.


Atención a las salidas nocturnas no imprescindibles. El hombre del saco o de cuchillo afilado puede estar esperando en cualquier esquina, más ahora que la luz no sobra en las calles de los pueblos, puesto que los Ayuntamientos apenas pueden pagar el recibo de la eléctrica de turno. Si tu conciencia no está tranquila, ojo avizor. Y si alguien tiene envidia de ti, más de lo mismo. Los psicoanalistas nos cuentan que tras la mente de estos criminales hay una infancia o juventud frustrada por lesiones neurológicas y gran parte de ellos actúan con este impulso o motivo. Hay dos tipos de personajes peligrosos: el impulsivo y el organizado. El primero actúa de forma inmediata al motivo que le lleva a causar el daño, mientras que el organizado lo tiene todo planificado desde tiempo indefinido, esperando la mejor oportunidad. Un supuesto accidente puede ser una solución impune.


El problema mayor es que ninguna pena, por grave que fuera, les frena a la hora de llevar a cabo su venganza. Para ellos todo merece la pena, puesto que lo primordial es vengarse, al precio que sea. El asesinato nunca está justificado pero, en muchos casos, se descubre que la venganza tiene un claro motivo para llevarse a cabo. El menoscabo previo de la integridad económica o del daño moral causado al asesino, está muchas veces en medio de estos casos de venganzas que acaban con la vida de personas de moral poco edificante. Claro que estos sucesos nunca son crímenes en serie, sino aislados y siempre motivados por precedentes muy justificados en el tiempo, aunque no en las maneras. El asesino quiere venganza y no encuentra otra manera menos dañina de llevarla a cabo, motivo por el cual alguno de ellos acaba suicidándose posteriormente.

Rafael Fabregat Condill

28 de marzo de 2026

3333/072- LA MÁS SOLITARIA DEL MUNDO.


Se llama Tristán de Cunha y es nombre de una isla y ciudad de 300 habitantes. ¿Qué hacen allí?. Pues no lo sé, pero supongo que viven tranquila y divinamente. La isla no forma parte de archipiélago ni continente alguno. Es una supermontaña sumergida en mitad-sur del océano Atlántico y solo se puede llegar a ella, tras pasar toda una semana en barco. Isla tranquila donde las haya, ya que allí no va turista alguno y no existe el crimen, ni el divorcio, y sin periódicos ni televisión no hay quebraderos de cabeza. Allí están ellos tan ricamente, a más de 3000 Km. de distacia del lugar habitado más próximo. Estos 229 habitantes son todos familia, ya que son descendientes de siete parejas que poblaron el lugar en el siglo XIX.


El pueblo, como pueden ver, es una monada y la paz ¡toda!. Eso sin contar que no es lugar de sufrimiento ni de pasar hambre, ¡que va!. Tienen pequeños invernaderos familiares en el que cultivan todo tipo de frutas y hortalizas. Animales para el consumo de carne y huevos y del mar... ¡todo lo que quieren y más!. La isla, nunca masivamente explotada es un criadero de langostas que finalmente están comercializando, pues no pueden dar abasto y ya están un poco aburridos de comerlas en tanta cantidad. Cuando algún barco llega, muy de tarde en tarde para aprovisonarles de algún producto, ellos les pagan con este marisco tan apreciado en cualquier parte del mundo. Ellos contentos y sus proveedores, más aún.


Porque allí, alrededor de toda la isla, es el marisco más abundante. La isla surgió hace un millón de años, cuando una fuerte erupción surgió del fondo del mar y al enfriarse se convirtió en esta isla marisquera y tranquila, aislada del mundo. Descubierta por los ingleses forma parte del Reino Unido y está bajo los auspicios del rey de Inglaterra Carlos III. No hay aeropuerto y el territorio no es propicio ni siquiera para crear una pequeña explanada que posibilite el aterrizaje de una simple avioneta. Sus habitantes no tienen apellidos y las calles tampoco tienen nombre. ¿Para qué?. ¡No hay correo!. Hay algunos islotes cercanos, pero están deshabitados. En cuanto a sus costas, son practicamente inaccesibles, a excepción del lugar donde está la ciudad, en la que hay un pequeño puerto pesquero, al que acuden quienes les aprovisionan.


Imagino que no viven muy mal, ya que si no marchan es porque no quieren. ¿Donde encontrarían la paz que allí se disfruta?. Sin políticos ni religiosos que limiten sus pasos... Su primer residente fue un tal Jonathan Lambert, que llegó en 1810 y el nombre de la isla es el del personaje que la descubrió en 1506. Sin embargo las condiciones meteorológicas y su perímetro difícil, hizo imposible que descendiera a tierra. Por fin fue Lambert el que consiguió desembarcar y se proclamó dueño y emperador de la isla. A la muerte de este personaje el Imperio Británico se anexionó la isla y mandó a una familia para habitarla. Como tenían poco que hacer, para distraerse tuvieron ocho hijos y ocho hijas en total. Vástagos que se unieron entre ellos y algún náufrago que se sumó, creando la población existente.


No son náufragos desesperados esperando que alguien les rescate. Entre todos los que llegaron a la isla, a lo largo de más de dos siglos, solo siete apellidos se pudieron obtener para la diferenciación de sus habitantes, pero ni siquiera los usan. Pero allí no tienen problema alguno por esas cosas. Se trabaja por la comida y, conseguida ésta, saben divertirse, así que las preocupaciones son pocas o nulas. Su único trabajo es cazar las preciadas langostas que les aportan el dinero para pagar cuanto necesitan del exterior, ¡y todavía les sobra!. En la foto los vemos en una carrera de carretillas. No hay muchas cosas a la hora de pasar el tiempo... Pescar langostas, sexo, y pasar el tiempo de la mejor manera posible. ¿Les parece poca actividad?. Se ve que no necesitan nada más.

Rafael Fabregat Condill

27 de marzo de 2026

3333/071- ENTRETENIMIENTO VIRTUAL.


La gente no se priva de nada y siempre curiosa adquiere cuantos adelantos le ofrecen. Ahora la moda es el entretenimiento digital, o sea, ver lo que no existe y pasartelo igual de bien como si existiera. Se trata de dispositivos digitales y tecnologías inmersivas que crean experiencias de ocio, placer y evasión de la realidad. No está...¡pero tú lo ves y lo sientes! ¿Quién da más?. Es la evolución de los juegos tradicionales que han pasado a ser una "realidad" palpable. Con estos visores no solo mandas sobre los jugadores, sino que puedes ser uno de ellos, ya que la computadora te permite la interacción total con el entorno del juego. Y lo que es mejor: El contenido, a la carta. Cualquier experiencia está a disposición del usuario.


Cualquiera puede ser el mejor boxeador, el mejor corredor de rallys, el mejor tenista y todo aquello que te propongas. Sin salir de casa y sin salir magullado de la experiencia, con la posibilidad de jugar en pareja o grupo. A quien te mire le parecerá que te has vuelto loco, pero no pasa nada... Virtualmente estás practicando algo, de lo que solo tú eres consciente. El tema parece una tontería, pero lo cierto es que está moviendo millones de euros, cada día. Por mucho que nos parezca una solemne tontería, el ocio virtual es una de las áreas de la economía que más sorpresas puede experimentar en un futuro cercano. Eso sin contar en los beneficios que puede generar a quienes la produzcan.  


Como sucedío a principios del siglo XX con el cine, se trata de crear un entretenimiento y sensaciones que nada tienen que ver con la realidad. Mundos de ensueño a los que trasladar a los clientes. Incluso es mejor, ya que se disfruta más directamente, mediante el estímulo y a través de los sentidos. En principio produjo terror entre los empresarios del ocio, pensando en la pérdida de clientes, pero la realidad fue que en nada interfiere. Más bien, al contrario de lo que pensaban, estos usuarios acuden igual o más a todos los negocios del ocio, al considerar que están mejor preparados para ver en directo lo que ya han experimentado virtualmente. 


De momento las consolas son las que han cosechado el mayor éxito, pero los demás juguetes tecnológicos están ahí, a disposición de los más osados. La diferencia con la realidad es prácticamente nula, ya que al poco de empezar el juego, nuestra mente penetra en la pantalla y te hace vivir la experiencia como propia. Es el realismo que últimamente consiguen estos aparatos. La capacidad de cálculo de los nuevos ordenadores y componentes electrónicos ha reducido el tamaño de los interfaces, lo cual no ha conseguido todavía evitar el uso de las gafas de inmersión. El problema es siempre el mismo y es que las opciones que te permiten introducirte en mundos de realismo total, requieren una inversión que no todos pueden pagar.


Cosas como las de la foto, pero en calidad virtual, pueden estar en tu casa si pagas lo que valen, ya que
 la creación de personajes ficticios, en tres dimensiones, que saltan al mundo real, realizando funciones propias de seres de carne y hueso, ya está ahí. Estas ilusiones casi palpables son adecuadas para gente que vive sola y le gusta la fantasía, ya que son estéticamente bellezas deslumbrantes, que pueden darte las noticias del día pero también bailar y hasta ofrecerte actividades subidas de tono. Que nadie lo dude, en tecnología de ficción, esto no ha hecho más que empezar pero, como siempre, todo lo bueno cuesta mucho dinero y solo estará al alcance de los más ricos, aquellos que tener estas sofisticadas tecnologías a su disposición no les resulta de interés, puesto que tienen a su disposición la mejor realidad en carne y hueso.

Rafael Fabregat Condill

26 de marzo de 2026

3333/070- LA MEDICINA DEL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ.


Siempre se ha dicho que la profesión médica nunca acaba su tiempo de aprendizaje pero en este momento eso es más cierto que nunca, y muy especialmente en cirugía. La robótica ha entrado también en los quirófanos, donde ya son pocos los casos en los que el cirujano abre al paciente a fin de acceder al órgano dañado. Ya no es necesario, lo cual redunda en la eficacia de la operación y en su evolución posterior ya que, si no hay herida, la recuperación es rapida. Yo mismo, al que operaron la pasada semana, para extirpar una próstata del tamaño de una naranja, me pusieron sobre la mesa de operaciones y desaparecieron todos de mi vista. Tan aburrido que, al regresar allí médicos una hora después pregunté si habían marchado a merendar. Respondieron que ya estaba eliminada y que la habían sacado por el pene. 


Y yo, que estaba despierto puesto que la anestesia era epidural, sin enterarme ni ver a nadie cerca de mí. ¿Donde estaban?. No lo sé. Pero yo no ví a nadie, ni cerca ni lejos. Me sentía completamente solo en aquella habitación fría y desangelada. Solo mirar la lámpara de cirugía podía distraerme. No fue una operación robótica, sino otra a la que llaman enucleación, pero poco importa el nombre. Se trata de introducir por el pene un láser resectoscopio, una óptica de cámara, una luz, un aspirador de fluídos y un sistema de irrigación que lava los restos y el sangrado con agua salina. ¿Todo eso por el pene?. Pués sí, todo eso, y yo sin enterarme. ¡Benditos adelantos médicos!. La enucleación, elimina completamente las partes dañadas y  preserva el resto de tejidos para mantener la relación sexual y continencia de orina. Acabó lo de mojarte patas abajo los pantalones.


¡Al día siguiente me fuí con la familia al completo a almorzar al restaurante Navarrete...! 
¿Se puede pedir más?. Pero, claro; eso tiene un precio que el estudiante de medicina debe pagar. Ese precio es que cada día estudiar medicina resulte más complejo, y no es de extrañar, ya que los adelantos llegados en corto espacio de tiempo requieren del estudiante un sacrificio que solo desde la auténtica vocación es posible resistir. La cirugía es justamente la parte más adelantada de la medicina ya que en poco más de dos décadas han sido varias las formas de actuación implantadas para este problema en concvreto y, como de costumbre, la cosa sigue y sigue. Los estudiantes trabajan con modelos y tejidos virtuales, pero con los aparatos que en un futuro tendrán que lidiar. Solo así podrán tener resultados favorables desde la primera intervención. ¡GRACIAS!

Rafael Fabregat Condill

25 de marzo de 2026

3333/069- LA ÚLTIMA MODA SE LAS TRAE...!


Como si de perros se tratase, la última moda es implantarse un chip. No es nuevo ya que, de hecho, en Norteamérica se lleva a cabo hace varias décadas, pero ¿es una necesidad?. Está claro que sus portadores serán muy viajeros y tendrán problemas de salud, ya que el citado chip no tiene otro objeto que el de llevar registrados los datos médicos del portador a fin de que, allá donde se encuentre el sujeto pueda cualquier médico conocer al instante su historial clínico. Pero caber, cabe mucha más información si el cliente lo desea. El procedimiento es indoloro ya que, previamente a su implantación, se aplica una anestesia local, tras la cual mediante una aguja se coloca el microchip debajo de la piel.

  
¿Interesante?, ¿conveniente?. Pues no sé qué decirles. Yo no pienso ponérmelo. Lo del acceso instantáneo al historial clínico del paciente me parece interesante, pero actualmente las tarjetas sanitarias también llevan un código según el cual todos tus datos sanitarios se reflejan inmediatamente en todos los ordenadores del sistema de salud, estés donde estés. Esa tecnología me parece más propia de mascotas que muchos tenemos y que, en un momento dado, pueden perderse y hasta incluso robártelas. Naturalmente el citado artilugio será portador, no solo del tema sanitario, sino también todos cuantos datos quieras meterle, lo cual ya no me parece tan bien, puesto que es un atentado contra la privacidad de la persona.


Si no quieres mostrarlo, nadie sabe que lo llevas. Pero no olvides que cualquier detector puede dejarte "en pelotas" en medio de la calle, es un decir claro. Me refiero a que su utilidad es mucha, pero también podría ser utilizado para vigilarte en todo momento. Incluso por satélite. Es que, yo alucino, ¡hay que ver lo adelantada que está la humanidad...! El Sistema de Posicionamiento Global es una red de 24 satélites que pasan constantemente sobre la Tierra barriendo el planeta en órbitas muy precisas. Solo hacer una triangulación de tres de esas naves posibilita obtener la posición de un objeto, en este caso el microchip, lo cual sería de gran utilidad en el caso de pérdida de niños o ancianos con problemas mentales.


Como de costumbre no hay nada, por bueno que sea, que no tenga su parte negativa y en el caso de los microchips lo es, aparte de la privacidad, el uso indebido de los datos y las interferencias médicas. Quiere decirse que puedes tener problemas en las pruebas de imagen, como Resonancias Magnéticas, TACs y también aquellas que sobrevengan por problemas físicos como irritación, infección o cicatriz en el lugar del implante, aunque son menores. Por todo lo demás no hay razón alguna para negarte si tu médico lo aconseja. Es seguro, aséptico y apenas es perceptible. Para bien o para mal, un chip está anunciando una nueva era en la que los humanos tendremos, literalmente, la tecnología a flor de piel.

Rafael Fabregat Condill

24 de marzo de 2026

3333/068- LA PLAYA SIEMPRE ES AVENTURA.


No es de extrañar que tantos millones de personas se sientan atraídos por la playa. La arena siempre está llena de preguntas y respuestas y allí junto al mar, al sonido de las olas, se halla el momento más relajante del día. Solo hay que ver a los niños que incansablemente juegan con la arena o recogen conchas para llevárselas a su casa, como el más preciado tesoro. Aunque no con tantos adeptos, pasear por la playa al atardecer sigue fascinando a todos quienes tienen esa sana costumbre. Los más soñadores miran el romper de las olas al tiempo que se preguntan como sería ese mismo lugar miles de años atrás, cuando la playa no era lugar de ocio ni diversión, sino lugar de desembarco de piratas y corsarios.


Esta niña está guapísima, pero el arquitecto que ha levantado el castillo (su padre) no sale en la foto, puesto que es también el fotógrafo, lo que nos demuestra que pasar la mañana en la playa no es solo cosa de niños, puesto que también los mayores se lo pasan estupendamente. Los niños jugando, los padres mirando como juegan e incluso colaborando en esos juegos y los viejos mirando a las jóvenes quinceañeras que, cual si fuera un desfile de moda, pasan contínúamente en biquinis multicolores frente a sus ojos marchitos y añorantes de una juventud lejana que no ha de volver. ¡Maldita sea! -dicen para sus adentros- Cuando nosotros éramos jóvenes este ambiente no existía, ni siquiera en la imaginación...


¿Irían los dinosaurios a la playa, acompañados de sus hijos, como actualmente hacemos los humanos?. No creo que entre ellos existiera esa costumbre, pero tampoco se descarta. La playa, como la montaña, era un sitio más donde cazar o ser cazados. Ciertamente muy cerca de la playa se han encontrado huellas fósiles de estos animales del Jurásico. Los tiempos han cambiado, pero no tan deprisa como piensan algunos. Baste decir que, apenas dos siglos atrás, nadie iba a la playa, salvo que fuera por precripción facultativa, y cuando lo hacían, iban más o menos vestidos y así entraban en el agua, los que se atrevían a entrar. Son las cosas de un pasado, no demasiado lejano, que hoy afloran a nuestra mente.  


Al atardecer o en épocas menos propicias para el baño no faltan tampoco los buscadores de tesoros, armados con su detector de metales. Es una forma de pasar el tiempo, una distracción para nada rentable ya que lo más que puedas encontrar será alguna moneda, el tapón de un refresco, una llave, o una joya sin valor alguno. 
Nadie va con joyas a la playa. Alli se va, si acaso, con una gran tortilla de patatas y una bolsa nevera, llena de cerveza y refrescos. Pero, en fin, la afición es vaiopinta y a cada cual nos gustan unas cosas. Desde luego no es en absoluto criticable. Es una especie de ilusión que, algunas veces, demasiado pocas, encuentra el premio de una moneda antigua que vale un dineral. Al parecer estas personas incluso tienen un código de honor que les obliga a no usar el detector de metales en yacimientos arqueológicos, a delarar objetos que puedan tener un valor patrimonial y a retirar aquellos objetos que puedan ser dañinos para la salud de quienes vayan a esas playas, tales como agujas, clavos, etc.

Rafael Fabregat Condill


23 de marzo de 2026

3333/067- LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO.


La gente va dándose cuenta de que las ciudades no son pàra vivir y vuelven la mirada hacia lo que sus padres vivieron. En el mundo de hoy es inevitable integrarse en la multitud y el ruído, puesto que la agricultura, que era el medio de vida de nuestros mayores, además de dura, ya no es rentable. Hasta ahí todo perfecto pero, el que puede, cuando tiene unos días de asueto marcha a ese lugar especial donde solo el canto de los pájaros se oye. Porque una cosa es ganarse la vida, cada cual según su profesión, y otra muy distinta vivir la merecida paz, a la que toda trabajador tiene derecho. El caso es que solo quien lo tiene todo en la ciudad necesita primordialmente esa paz que el pueblo o el campo les brinda, por la sencilla razón de que quien ya vive en el campo no sufre el estrés de las ciudades.


Vivir en un pueblo no es hacerlo en una casa de campo, pero casi. Tienes el silencio, la tranquilidad y el anonimato, si así lo deseas, pero cuando necesitas el contacto con la gente solo tienes que salir a la calle. Nada comparable a la polución y el ruido de las ciudades. El único inconveniente es que para disfrutar de la estancia de un pueblo, hay que haber nacido allí, ya que el nacido en una ciudad ya está acostumbrado a esa forma de vida y en el pueblo incluso se aburre. Las casas de campo y los pueblos son pues para quien tenga orígenes pueblerinos. Sucede lo mismo con los padres de pueblo que, si no van a una residencia de ancianos y sus hijos los quieren con ellos, nunca se integran a la vida de ciudad donde no se conoce ni al vecino del mismo rellano.


Porque en los pueblos, ya se sabe, los mercadillos ambulantes, las ferias y fiestas patronales y las tertulias, con o sin partida de cartas es algo cotidiano que da vidilla a sus habitantes. En la ciudad todo es diferente y más completo, pero falta lo más importante: el cotilleo de unos y otros, es decir: la comunuicación. Sin embargo últimamente el retorno de ciudadanos al medio rural es un hecho reflejado en el día a día. La ciudad es para ganarse la vida, mejor que en los pueblos, pero cuando llega el fin de semana, los puentes y los "acueductos", ¿donde va la gente?. En busca de la naturaleza, llámese playa, montaña, pueblo o casita de campo. Con todas las comodidades posibles, eso sí, pero lejos del mundanal ruído. ¡Es que en la ciudad, además del trabajo, tenemos de todo! -dicen.  Sí, sí, pero cuando pueden se marchan.


Porque, vamos a ver... Después de una vida ajetreada, donde muchos necesitan más de una hora para llegar al trabajo y otra o más para volver a casa, ¿qué necesita la persona?. Pues está claro que necesita descansar y relajarse y ya no digamos cuando uno se jubila... ¿Cual es la mejor calidad de vida para un viejo?. Porque la gente de ciudad, de toda la vida, está acostumbrada a hacer 
todos los días las mismas cosas y en los mismos sitios y claro, de vez en cuando le gusta cambiar y relajarse. Mientras uno es joven busca en vacaciones playas y discotecas pero, cuando se hace viejo, la playa es sucia y la discotecha ruidosa. Busca tranquilidad y ¿donde se encuentra eso?. en el tan vilipendiado medio rural. ¿Hay sonido mejor que el canto de los pájaros y el rumor de las hojas de los árboles con la brisa?. 


La ciudad es estimulante, en todos los sentidos y lugar por excelencia para la gente joven. Hasta ahí no hay nada que decir, pero la tranquilidad del campo no tiene precio, cuando llega la tercera edad, esa en la que vienen los achaques y uno necesita esa tranquilidad que nunca ha disfrutado. Está claro que ningún anciano quiere pasar sus últimos días de vida en una residencia de viejos, algo más parecido a un cuartel que el hotel que quieren venderte. La ciudad tiene muchas ventajas pero carece de la paz, del espacio y de la libertad del medio rural. Eso sin contar con que, mientras puedas valerte por ti mismo, ir a la ciudad es un paseo con las comunicaciones actuales. Pueblo y ciudad tienen ambos su encanto, pero todo depende de la persona, de su historia, de la edad y de su independencia.

Rafael Fabregat Condill

22 de marzo de 2026

3333/066- LA INTELIGENCIA SEXUAL.


Nadie nace sabiendo. Unos nacen totalmente en blanco y otros con un cierto conocimiento de inteligencia erótica que, lógicamente, puede mejorar hasta convertirse en un superdotado sexual. Porque ser y estar superdotado no es, como algunos piensan, cuestión de tamaño sino de saber qué hacer con lo que se tiene. Quienes lo consiguen "aprender" obtienen una mayor satisfacción para ellos y para sus parejas porque, se diga lo que se diga, el sexo es importante para la estabilidad de la pareja, especialmente en tiempos de alta intensidad. Cuando te haces viejo, ya es otra cosa. Posteriormente, con los años, la actividad sexual da paso a una madurez en la que el sexo es algo secundario, para finalmente desaparecer. Pero queda el cariño adquirido por años de placer compartido, y de complicidad en todos los pormenores de la relación, que no es poca cosa.


En toda relación y especialmente en la sexual, la comunicación y el entendimiento son fundamentales. Los psicólogos sexuales están preocupados por el escaso diálogo que hay entre las parejas de hoy. Está claro que en muchas parejas hay un grado de insatisfacción pero, lejos de buscar su corrección, niegan que tal problema exista y se deja sin resolver. Una pareja bien avenida es aquella capaz de satisfacer a su pareja sexual. Ese es el quid de la cuestión y al que llamamos "inteligencia sexual". Por lo tanto una persona sexualmente inteligente, no solo disfruta mucho más del sexo, sino que consigue que su pareja también lo haga. Tanto en hombres como en mujeres, el órgano sexual no es el más importante a la hora de ejercer el erotismo, sino que es el cerebro el que rige nuestra conducta sexual.


A diferencia de los animales, el ser humano no busca el sexo solo para la procreación, sino que busca también las sensaciones lujuriosas de su disfrute en pareja. De las 4.300 especies de mamíferos que hay en la Tierra, los humanos somos diferentes en lo que respecta al tema sexual ya que para nosotros el sexo nio es solamente un asunto de procreación y perpetuidad de la especie, sino que cumple una definida relación social entre la pareja. Para los humanos el sexo es también un diálogo físico, una relación, una actividad lúdica que, si todo va bien, une a la pareja de por vida. Claro que nuestro éxito o fracaso de pareja, depende de nuestra capacidad de satisfacer a la otra parte. Sin embargo son muchos los factores que determinan el éxito, entre ellos la educación recibida y las creencias morales o religiosas.


Para tener inteligencia sexual, los humanos no dependen de la suerte ni de la belleza física de cada cual, sino de las habilidades que se aprenden con el tiempo. No tiene relación alguna con la inteligencia del indivíduo, ya que muchas personas inteligentes sobreviven con una pasión mediocre e insatisfactoria con su pareja. Es ahí cuando la comunicación juega su papel más importante. Tu pareja debe saber lo que te gusta y lo que te desagrada y en base a ello ir mejorando cada día la relación sexual. Son muchas las personas que tienen la sensación de no conocer a sus parejas y ese listón solo es posible salvarlo por medio de la comunicación. Nadie que vive en pareja debería sentirse así. Como en todas las cosas de la vida nadie nace aprendido y cada uno de nosotros tiene que ir averiguando y puliendo los defectos sexuales.


La educación sexual no es algo baladí y una gran mayoría pasa por la vida sin percatarse de su ignorancia y limitaciones. Para un buen aprendizaje es fundamental conocer nuestro propio sexo. Qué nos atrae, qué nos excita, qué preferimos y qué nos plantea dificultades. Nuestro cuerpo no es perfecto y necesita educación. Lo que se ve en películas o móviles no sirve en absoluto y son muchos los factores que intervinen en el éxito o fracaso de una relación. Fundamentelmente hay que abrirse a los demás. Ponerlo fácil. Para disfrutar hay que saber lo que le gusta a la otra persona y no tener problema alguno en dárselo con afecto y sinceridad. Son muchos los que, por una mala enseñanza sexual, no actúan con sinceridad, sino con una vergüenza mal entendida. Y finalmente decir que dormir desnudo son todo ventajas.

Rafael Fabregat Condill

21 de marzo de 2026

3333/065.- PROBLEMAS DE NUESTRO PLANETA.


La humanidad se olvida de que nuestro mundo, al que con tanto apego nos acogemos, no es otra cosa que una bola incandescente, que con el paso del tiempo ha ido enfriándose hasta crear una corteza, sobre la que todos vivimos; pero a escasa profundidad la bola incadescente sigue existiendo. Así de simple. Esa corteza, de profundidad variable, no es otra cosa que la materia enfriada por su contacto con el aire y en la que la Naturaleza ha creado cuanto en ella existe. Por debajo el planeta Tierra está cargado de lava y gases que, de vez en cuando, expulsa al exterior por medio de fumarolas y erupciones. Una fuerza viva de la que nadie se acuerda hasta que no hace acto de presencia. De hecho son muchos los volcanes que en sus laderas albergan pueblos y ciudades con miles de habitantes.


El asunto no es para tomárselo a la ligera ya que más de 50 volcanes entran en erupción cada año y alguno de ellos incluso repite su aparición. Hacemos bien en no asustarnos por ello, pero no hay que olvidar que bajo nuestros piés la Tierra hierve. El fenómeno es tan antiguo como la propia Tierra. Desde el mismo momento de la creación que esto es así, un fenómeno geológico e incontrolable que nos demuestra nuestras limitaciones. Rocas y metales fundidos se acumulan con sus gases sin dar señales de vida hasta que, de repente, explotan causando el caos entre los propios mortales que un segundo antes se creían los dueños del mundo. Es entonces cuando nos percatamos de nuestra insignificancia, pero nuestra memoria es selectiva y escasa por lo que, al poco tiempo, nos decimos que la vida sigue.


Un buen día y sin que nadie pueda preveerlo, el suelo tiembla ligeramente y el aire se llena de un olor extraño. Es la Tierra que se despierta y de sus profundidades escupe fuego y piedras incandescentes que lo cubren todo. Ha nacido un nuevo volcán o ha entrado en erupción por enésima vez. La gravedad de tales catástrofes ha llevado a muchos científicos a intentar predecir estas erupciones pero, parece ser que esto es harto difícil. En 1985 mas de 30.000 colombianos perdieron la vida abrasados o ahogados por el volcan Nevado del Ruiz. Después de 69 años de inactividad, de repente entró en erupción derritiendo el glaciar que había en su falda y arrastrando todo a su paso hasta la ciudad de Armero. Un desastre anunciado que los habitantes desoyeron creyendo que, por la distancia, estarían a salvo. 


Son muchos los volcanes que tienen ciudades en sus faldas y que algún día pueden despertar llevándoselo todo por delante. En México el Popocateptl tiene más de 2 millones de personas a sus piés; en Indonesia el Perapi, 1,5 millones de gente habita alrededor del mismo y lo mismo sucede en Italia, donde 800.000 napolitanos tienen a tiro de piedra al Vesubio, al que creen dormido y que algún día despertará, como ya lo hiciera el año 79 arrasando Pompeya y Herculano. Resulta increible que, con lo grande que es la Tierra, haya gente habitando lugares tan peligrosos. Es pues deseable que la predicción de estas erupciones sea posible, pues son varios los millones de personas que viven junto a estos colosos de fuego, pero incluso hubiera sido más fácil para las autoridades, impedir la construcción en sus cercanías.


De todas formas los vulcanólogos dicen que, si el volcán está debidamente equipado, la erupción se puede preveer con hasta 8 horas de tiempo o más. El problema añadido es que las autoridades locales y la población no creen las informaciones que reciben y cuando quieren reaccionar, ya han hecho tarde. Los pronósticos a corto y medio plazo están basados en instrumentos situados en el propio volcán y su análisis diario. Incluso hay satélites que vigilan los cambios desde el espacio, pero el más fiable sigue siendo el estudio sísmico a pié de volcán. Con el incremento de las señales in situ se puede calcular con bastante precisión el momento en el que se produzca la explosión. Los conocimientos y el instrumental disponible puede garantizar una antelación mínima de cuatro horas, pero parece poco tiempo para desalojar a tantos habitantes como hay en sus proximidades.

Rafael Fabregat Condill 

20 de marzo de 2026

3333/064- LA PEOR DE LAS GUERRAS. (1936-1939)


La Guerra Civil no es una guerra cualquiera, sino la más sangrienta e injustificada que existe. Miles de asesinatos de gente que nada tenía que ver con las causas por las que se combatía y un desastre que marcó la Historia de nuestro país y de todos los españoles, tanto de un bando como de otro. Eso sin contar que no había un claro motivo para combatir. Cada cual, según el lugar donde viviera, se veía obligado a enrolarse a un ejército que no siempre era el afín a sus preferencias. Con el desastre que supone vivir en lugar diferente al de tus padres y hermanos y que estés obligado a matarlos si estás atrincherado frente al batallón en el que ellos militan. Y todo por el querer mandar, de los desalmados de siempre.


En una guerra civil no hay buenos ni malos, puesto que el que empuña el fusil no ha elegido ese destino y, como se ha dicho antes, ni siquiera el bando en el que lucha. Tras la guerra, los buenos eran los que apoyaron al bando vencedor, aclamados como mártires de la cruzada contra "la bestia marxista" y con doble ración cuando acudían a los puntos de reparto de comida con su Cartilla de Racionamiento. Si hubieran ganado los otros hubiera sido al revés.  La escasez de alimentos y la injusta distribución de los mismos hizo que los ganadores aumentaran de peso y los perdedores quedaran con la piel en los huesos. Con la escasez de trabajo, algunos terratenientes colocaban una sardina y una rebanada de pan al final de la línea de trabajo para que los peones trabajaran más deprisa. El que llegaba antes era el que se lo comía.


El resultado fue el raquitismo y la osteomalacia de una parte de la población que, casualmente, era también la que hacía los trabajos más duros. Claro que los médicos de la época apenas si diagnosticaban los problemas provenientes del hambre, y si lo hacían su receta era un buen tazón de caldo de gallina, por mucho que la gallina brillara por su ausencia. Hasta 1951 no se alcanzaron las 2000 calorías por persona y día, fuera cual fuera el trabajo a desempeñar. Sea como fuere, ni un bando ni el otro cuenta la verdad de lo que sucedió. Según los ganadores, los republicanos cometieron miles de asesinatos a sangre fría en la retaguardia, especialmente a elementos del clero y grandes terratenientes. Los ganadores no se quedaron atrás y además mataron a buena parte de los presos que tenían en sus cárceles, tras la guerra.


Lo dicho, no hubo buenos y malos. Todos eran malos, los mandamases claro. Los soldados, por miedo a perder su propia vida, disparaban hacia donde se les ordenaba, o sea, que todos fueron malos. Las cifras varían, según quien sea el que lo cuenta. Unos eran rojos y otros azules y todos lucharon encarnizadamente por implantar su verdad. Claro que, al final, fue la población civil la más afectada. Es lo que pasa siempre. Durante una guerra muere más gente inocente en sus casas, que soldados en las trincheras. En ambas retaguardias, por envidias y discrepancias sobre los ideales de unos y otros, murieron muchas más personas que durante la guerra. Curiosamente, con la llegada de la Democracia, se han descubierto cientos de fosas comunes, al tiempo que se olvidaron otras.


Porque así son las guerras civiles. Los de derechas cuentan que los asesinados en zona republicana fueron 60.000 y los republicanos cuentan que los asesinados en zona nacional 75.000. ¿A quien creer?. Hay muchos más datos que no quiero incluir en este blog que no tiene otro objetivo que el de contar historias. Horrores los hubo y muchos en los dos bandos y que no quieran engañar a nadie, ni los unos ni los otros, porque tan malos eran unos co0mo los otros. Solo los que sobrevivieron a aquella tragedia conocen la verdad porque, guerra aparte, fue antes y después de acabada la contienda cuando las envidias y rencores de la gente  causaron más bajas. Ojalá no tengamos que volver a ver otra guerra civil, ni en España ni en ningún otro lugar.

Rafael Fabregat Condill