27 de enero de 2026

3333/012- VIAJEROS A LA FUERZA.


Dicen que la humanidad "nació" en África, pero no creo que nadie lo sepa. Más bien creo que nuestro nacimiento debió ser general ya que, en casi cualquier parte del planeta, hay habitantes desde tiempo inmemorial. Salidos de África o no, los humanos no han parado nunca de viajar. La opinión general es que nadie marcha de su lugar de nacimiento si las condiciones de vida son aceptables. No se trata de buscar un lugar donde hacerse rico, sino simplemente poder comer y vivir en libertad. La gente ya no aspira a nada más. Pero, ¿por qué nos dicen que los primeros humanos eran africanos?. Que se hayan encontrado allí los restos más antiguos no quiere decir nada. En fin, el caso es que el hombre ha viajado siempre y no por capricho, sino por encontrar mejores lugares para vivir y así continuamos, a la espera de encontrar la panacea de nuestros sueños.


Con el nombre de indoeuropeos se dice que sus primeras migraciones colonizaron Europa pero, sin embargo, Mesopotamia reune las condiciones óptimas para ser su primer destino. Agua y caza abundantes entre el Éufrates y el Tigris, además de lugar donde vió la luz la primera escritura. Muchas son las opiniones y pocas las realidades, ya que no hay prueba alguna que las certifique. Para colmo, de vez en cuando, sale a la palestra la noticia de hallazgos más antiguos a los que conocíamos hasta ahora. No hay eslabones que nos lleven al más antiguo de los homínidos. No puede haberlos, por la sencilla razón de que no puede haber restos tan antiguos. Se convirtieron en polvo hace miles y miles de años atrás. Las suposiciones no pueden, o no deberían, escribirse como ciertas ya que, hasta ahora, siempre hemos tenido que escuchar rectificaciones al respecto.


Cuando Colón llegó a América la tinta corrió informando del descubrimiento de un nuevo mundo, pero no era tal. Allí estaba lleno de gente desde hacía miles de años. De hecho ahora se dice que ni siquiera Colón fue el primer europeo en llegar, puesto que mucho tiempo atrás ya lo hicieron los daneses al mando de Eric el Rojo. Queremos que nuestra noticia sea la primera y la mejor pero aquel territorio también estaba poblado cuando éste llegó. Todo son conjeturas. Ahora nos dicen que el Homo Ergaster salió de África hace 1,7 millones de años atrás y en dirección hacia Asia. A Europa no llegó nadie hasta hace 700.000 años cuando lo hizo el Homo antecesor. Pero, por favor, ¿quien puede saber todo eso con certeza?. Nos cuentan que hace 15.000 años llegaron a América los primeros humanos a través del estrecho de Bering y procedentse por tanto del norte de Asia. ¿Y no había nadie cuando llegaron?.


A medida que nos acercamos a nuestro tiempo las noticias, naturalmente, ya pueden cotejarse. Europa empezó a poblarse hace tan solo 10.000 años con diferentes pobladores a quienes la Historia llama indoeuropeos y ya no vamos a contar nada más porque, de entonces hasta ahora, ya sabemos todos lo que sucedió, aunque también entre mentiras y verdades con la colaboración del Antiguo y Nuevo testamento, la Biblia y el resto de religiones que dominan la Tierra. Dejamos pues la Historia de las civilizaciones y pasamos a un presente incierto que nos indica que el mundo continúa siendo como ha sido siempre: inconforme con lo que nos encontramos al nacer y a la búsqueda de un mundo mejor. El hombre es tozudo y hace bien. Jamás se me ocurriría vilipendiar a quien se esfuerza, algunas veces a riesgo de perder la vida, en encontrar ese mundo mejor, visto en películas y documentales.


Cada semana cientos de africanos arriesgan su vida cruzando los mares en busca de esa vieja Europa, donde creen poder encontrar las riquezas soñadas que les han mostrado a través de la televisión y asegurada por quienes viajaron antes que ellos. Lo creen porque, efectivamente, quienes lo hicieron décadas atrás, no tenían la competencia que ellos mismos se crean. Los tiempos son otros y Europa empieza a está saturada de migrantes y de masivas importaciones de productos chinos que han inundado los mercados, obligando a cerrar miles de empresas que ya no son competitivas. En los países asiáticos decenas de miles de niños son obligados a trabajar por un sueldo irrisorio a fin de que sus dueños puedan competir contra un mundo social y democrático. Solo en la agricultura, medio desvencijada, hay algún puesto de trabajo para los migrantes, pero mal pagado y con escasa o nula protección. Ese es el destino que les espera y para el que arriesgan su vida.

Rafael Fabregat Condill

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