1 de enero de 2026

3320- LOS PROBLEMAS DEL INVIERNO.

 
 
¡Me encanta el verano!. Nada me duele, nunca me resfrío y tengo más vitalidad. Pero cuando éste se acaba... En nuestra provincia de Castellón, Septiembre es una alegría puesto que llegan las setas y buscarlas es la principal afición para muchos, pero aún así... Yo suelo empezar con problemas de espalda y más concretamente con dolor lumbar. Menos mal que la búsqueda de setas, ese contínuo agacharte a cogerlas, me alivia bastante. Pero mi principal afección suele ser de garganta; no suelo constiparme de nariz y poco o nada de pulmones. Mi Talón de Aquiles es la garganta, con dolor e infección. Pruebo esto, pruebo aquello y, al final, suelo siempre acabar con antibióticos.


Dicen que las mujeres suelen resfriarse más que los hombres. No sé pero, si es por falta de actividad no está justificado puesto que, en mi casa, mi mujer hace más kilómetros que yo, todos los días del año. Y al que menos te lo esperas... Dolor de cabeza, tos, garganta irritada, mocos y hasta incluso algún episodio de fiebre. No suelen apretar mucho puesto que, siendo jubilados, nos solemos vacunar para la Gripe y la Covid y funciona bastante bien puesto que, aunque en apariencia no tenga nada que ver, los resfriados suelen ser menores. De todas formas hay que saber distinguir entre gripe y resfriado común. El resfriado afecta principalmente a la nariz, con sensación de taponamiento y seguido de secreción acuosa o mocos y suele acompañarse de dolor de garganta y tos seca.


Aunque muchos no sepan distinguirla, la gripe es otra cosa. Se trata de una enfermedad respiratoria, más aguda y causada por un virus. Afecta también a la parte superior del aparato respiratorio, pero también puede hacerlo a la parte inferior, afectando a los pulmones y los síntomas suelen ser estornudos, fiebre, escalofríos, dolores musculares, taponamiento de la nariz o mocos abundantes, acompañados de dolor de garganta y tos seca. La gripe es contagiosa pero, en contacto con enfermos, genera defensas contra la enfermedad. El problema es que este virus cambia constantemente y nunca estás inmunizado a no ser que te vacunes cada año contra la nueva cepa.


El mayor peligro de propagación es la tos. El causante son esas gotitas invisibles que soltamos al hablar y más aún al toser. Más todavía en el caso de estornudar. Suele pasar muchas veces que propagamos la enfermedad con nuestras relaciones sociales, sobre todo al darle la mano a un enfermo, puesto que es muy frecuente que tenga alguna partícula de esa secreción en las manos y nos la traspase sin darse cuenta, e incluso a través de algún objeto que previamente haya tocado. Salvo complicaciones graves suelen recomendarnos terapias que alivien los síntomas asociados a estas infecciones virales y que suelen ser analgésicos y/o antiinflamatorios


Si los síntomas persisten hay que acudir al médico, aunque los antibióticos no solucionan el problema. Dos o tres días en la cama con zumos naturales y tazas de caldo ó leche calentita suelen ser el único remedio para curar el problema y para suavizar los síntomas, hay que tener a mano antitusivos y analgésicos. No queda otra cosa que esperar, de la mejor forma forma posible, a que tu organismo gane la batalla a la enfermedad. Si eres propenso a este problema invernal, lo mejor es vacunarte. El Servicio de Salud tiene las vacunas disponibles para todos los que las necesiten, recomendadas y disponibles para cualquier persona de riesgo. Aprovechemos este servicio gratuíto que tenemos los afortunados que vivimos en esta parte del mundo.

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