Lo siento, pero hoy toca hablar de la muerte. Ella, o el Cielo, es el fin de todos los males, la paz absoluta y eterna. Las personas somos racionales y, por ser el final de todo, la muerte nos asusta. Nadie en su sano juicio la desea y la busca. Cuentan algunas personas que han estado al borde de la muerte, o incluso dentro de ella y que después han vuelto a la vida, que se tiene una visión simultánea de todo lo vivido y se ve como un túnel y una luz sobrenatural al final del camino hacia el que te diriges. Yo no creo nada de eso, ni mucho menos. Todo paparruchas o, como mucho, fallos cerebrales al no llegarle al cerebro la sangre que lo alimenta. Mucho me temo que es más simple que todo eso. Cuando una persona pierde el sentido, bien sea por una lipotimia, o anestesia general ante una operación quirúrgica, uno no siente nada. Sin darte cuenta pasas de la vida a la "muerte" sin enterarte de nada.
Naturalmente las puede haber dolorosas, según la enfermedad que te lleve a ese fallo cardiaco, pero lo que es la muerte en sí es justamente lo contrario, es decir, la ausencia de dolor. Ningún muerto pude sentirlo. Lo que sucede es que, por dura que sea tu vida, todos queremos vivir. Somos parte de la naturaleza y nadie quiere perderla de vista y para siempre. La muerte es el no ser, he ahí nuestro miedo. Los muertos nunca vuelven para contarnos como es el trance del punto final. Tanto nos aterra que nadie es capaz de pensar detenidamente en ella. Los religiosos, en su deseo de tranquilizarnos, nos cuentan que es el bien supremo, el camino hacia la eternidad, un don que solo alcanzan los vivos. Sea como sea, lo que sí está claro es que la muerte pone fin a todos los sufrimientos y solo por ello tendría que ser deseable, pero no lo es. No es extraño ese apego a la vida ya que, a fin de cuentas, es lo único que tenemos y lo único que nos llevamos consigo.
Se diga lo que se diga, nadie está preparado para la muerte y todos nos sorprenderíamos de encontrarnos con ese "algo" que las religiones nos cuentan. Yo creo en ese "algo", pero no en el más allá. Solo se vive una vez -dice la canción- y yo así lo creo. Pero también soy fanático de todas las experiencias que nos cuentan sobre el Universo y veo el planeta Tierra, nuestro mundo, desde el espacio exterior, dándome cuenta de que no somos nada. Un animalito más de todos los miles de millones que pueblan la Tierra. Es entonces, en mi pequeñez, cuando me doy cuenta de nuestra mísera existencia. De lo mal que aprovechamos la vida. Aunque nuestra creencia sea laica, y veamos la muerte como un trance desagradable que hemos de pasar de forma obligatoria, no podemos negarla o esconderla. Ella está ahí, esperándonos al final del camino.
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