20 de enero de 2026

3333/005- IR DE CRUCERO TIENE MIGA.

 

Maravilloso. Más de 15 millones de personas viajan cada año por nuestros mares, con todas las comodidades y atenciones que hasta el más exigente pueda desear. Y con todos los gastos pagados, es decir: ¡todo incluído!. Pegas... Hombre pues, perfecto no hay nada y algún defecto hay que señalar. El más importante, desde mi punto de vista, es la saturación. Esto no es un barco, sino una ciudad flotante. Entre pasajeros y tripulantes viajan cuatro o cinco mil personas y a la hora de los desembarcos y especialmente en las comidas es imposible eliminar las colas que se forman cuando todos acudimos a la misma hora, cansados de las excursiones y con más hambre que sed, e incluso esta última también. La cena ya es otra cosa, puesto que hay dos turnos y cada cual se apunta al que mejor se le adapte.


Las mañanas suelen estar ocupadas en las diferentes excursiones que se realizan en cada punto de atraque, donde se visita todo lo más emblemático de cada ciudad de llegada y los lugares más interesantes de las proximidades. Tras la comida cada cual va a lo suyo. Unos se van a echarse una siestecita donde recuperar las fuerzas gastadas en la excursión mañanera y otros se van directamente a la cubierta a tomar el sol. A media tarde la zona de piscinas cobra vida mediante atracciones de todo tipo, en las que el viajero puede integrarse si lo desea. Otros se meten en la Piscina o los Jacuzzis. Por supuesto es momento de tomar la bebida o refresco que a cada cual se le antoje, pues todo está incluído en el billete.


Al final de la tarde, los viajeros de cierta edad buscan el relax en las zonas de música en vivo, con el cubata de turno. Otros van a las pistas de baile donde hay exhibiciones de bailes de salón para calentar el ambiente y, al acabar los profesionales, sigue la música para los viajeros que lo hacen a su gusto y manera, ya con la iluminación más atenuada. Naturalmente todo esto sigue acompañado con las bebidas a gusto del cliente y siempre sin límite. De todas formas nunca suele verse a nadie que se exceda en demasía. 
El tiempo pasa rápido y dependiendo de la hora elegida, unos se van a cenar y otros al teatro, donde hay todo tipo de actuaciones, en una especie de "Revista" donde hay actuaciones musicales y de todo tipo. El espectáculo es diario y suele adaptarse a las costumbres de cada uno de los destinos del día.
A la salida del mismo, los que han ido a la primera sesión marchan a cenar y los que ya han cenado marchan a la segunda sesión. 

Todos cenados y realizadas las dos sesiones de teatro, cada cual opta por lo que desea, según la edad. 
Los mayores suelen optar por tomar una última copa, con música en vivo o retirarse a descansar.
Para los jóvenes la noche acabade empezar y marchan a las discotecas, según la música que más les apetezca. El problema es que todo no se puede hacer pues las excursiones nadie quiere perdérselas y no puedes levantarte tarde. Todo esto es, a groso modo, lo que diariamente haces o puedes hacer en cada día de Crucero sin contar, claro está, que dentro del mismo hay todo tipo de distracciones a lo largo del día y de la noche. El barco no para, pero los jóvenes tampoco. Con todo el trasiego diario, parecen no tener suficiente y entre unas cosas y otras, son muchos los que dedican una parte de su tiempo al deporte en grandes gimnasios repletos de toda clase de máquinas y aparatos. 


Mañana será otro día. Mientras los viajeros duermen, el barco viaja de un diferente lugar a otro y cuando abres los ojos estás en un destino diferente. Si has contratado excursión, en el puerto te esperan tantos autobuses como sean necesarios y sus guías respectivos para llevarte de un lado a otro y explicarte todo lo que quieras saber. Si la excursión es larga se incluye la comida durante la misma. Todo está pensado para que el viajero tenga a su disposición cuanto necesite. Solo hay un problema... El reloj no para y alguna de esas excursiones adolecen de falta de tiempo para visitar todo lo que a uno le gustaría. Pero hay que reconocer que más no se puede pedir. Un crucero es buena opción para viajar sin tener que preocuparte por nada.

Rafael Fabregat Condill

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