Que nadie se asuste. No será mañana, ni dentro de un millón de años, pero todos sabemos que en este mundo todo tiene un final, nada es para siempre. Puede que el planeta siga adelante, pero tarde o temprano la vida en la Tierra desaparecerá. De todas formas nadie lo verá, puesto que ese final, salvo en caso de guerra nuclear a nivel mundial, será paulatino y la vida irá apagándose poco a poco. Mejor que así sea. Como todas las estrellas el sol va consumiendo su potencial y poco a poco irá apagándose y cuando lo haga se convertirá en una Supernova. Según los científicos, se cree que tal cosa sucederá dentro de aproximadamente cinco millones de años. Está lejos, muy lejos, pero para lo que son los hechos y las distancias, según las leyes universales, son cuatro días.
De hoy hasta entonces, pueden pasar mil cosas que aproximen la fecha del apocalipsis final. En 2023 la estrella gigante Betelgeuse, de la constelación de Orión, se creía que había colpsado, para covertirse en Supernova, pero los hechos han desmentido esta información. Lo cierto es que esta estrella justifica sus cambios erráticos debido a que tiene una estrella compañera a la que se ha bautizado con el nombre de Siwarha. Los cambios de brillo, que nuestros científicos confundieron con una inminente explosión, eran debido a que la estrella Siwarha orbita a Betelgeuse cada seis años. Aunque Betelgeuse es una gigante roja en fase terminal, se estima que su colapso puede tardar hasta100.000 años.
En resumidas cuentas, nuestro sistema solar está a salvo mientras sus habitantes tengan dos dedos de frente y no pulsen botones capaces de acabar antes de tiempo. Si todo va por los cauces naturales el fin del sol y de la vida en la Tierra está "garantizado" durante muchos miles de años. Las comillas intentan comunicar que en este tipo de cosas nada puede garantizarse por completo. De momento causas probables de un final próximo no hay. Lo que pudiera suceder por estas causas está muy lejos de nosotros. Afortunadamente el Universo es tan grande que, aunque los peligros son muchos y espeluznantes, es impensable que puedan ocurrir. El último que, acabó con los dinosaurios, fue hace 66 millones de años.
Rafael Fabregat Condill
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