17 de enero de 2026

3333/002- LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL.


Hace apenas dos décadas no podíamos suponer que algo como la IA podía moverse entre nosotros. La verdad es que yo la uso cada día y estoy encantado con ella, pero me da que pensar. Más exactamente diré que no me gusta nada, puesto que es un primer paso para un futuro incierto. Todos sabemos que la IA es algo tan simple y tan grandioso como introducir en una máquina, a nivel mundial, todos los conocimientos disponibles, desde el más antiguo al más moderno, y que sea la maquina la que responda todas nuestras consultas. Claro que eso está muy bien, a nivel de usuario corriente, pero es que la Inteligencia Artificial es mucho más y más aún que podrá ser a lo largo de los años. A mi corto entender, puede ser algo tan arrisgado que no debería haberse inventado. 


La humanidad no está preparada para ello. La IA puede llegar al punto de fabricar robots que puedan pensar por sí mismos y llegar a destruir a la humanidad. ¿Ciencia Ficción?. Hoy sí pero, al paso que vamos, la ciencia ficción puede que se convierta en realidad. Está claro que las máquinas siempre tendrán que hacer lo que les mande su creador pero, ¿qué pasará cuando el creador haga robots que piensen por si solos y sean capaces de obedecer a lo que tengan programado en su tarjeta de memoria?. Yo no lo veré, pero no creo que esté tan lejos. Antes de finalizar el presente siglo, o el próximo a mas tardar, ya no hará falta que los hombres vayan a la guerra y ese solo será el primer paso. El segundo... ¡Nadie lo sabe!. El mundo lo manejan entre cuatro desalmados que solo velan por sus intereses.


La IA es interesante para utilizarla como herramienta de ayuda, pero el problema posible es tan grande que supera con creces todas sus ventajas. Eso sin contar que la automatización de todos los datos disponibles seguirá eliminando puestos de trabajo a todos los niveles. Ya no solo se quedará sin trabajo la persona mediocre, que somos la gran mayoría, sino que también mucha gente válida para cualquier cosa será suplida por la IA. Todo estará allí almacenado y al alcance de quienes lo manejan. Se perderá la poca privacidad que nos queda y las habilidades humanas ya no serán útiles. Los que manejan el poder ya no necesitarán personal para realizar la producción de cualquier bien. Las máquinas crearán nuevas máquinas y el personal podrá ser excluído.


No es mi intención asustar a nadie pero... La gente, al menos en los países occidentales, está tranquila y feliz puesto que con poco trabajo físico y muchos sin trabajar, cobran cada mes lo suficiente para vivir. Con pocas sobras, pero vamos viviendo y disfrutando de una tranquilidad que no creo sea duradera. Las máquinas, y menos aún la robotización, no se crean para que los empleados cobren su suelo sin trabajar o trabajando la mitad de la jornada. Se crean para hacer al rico más rico y al pobre más pobre. Para que no nos asustemos de lo que está por venir y salgamos a la calle, los gobiernos ponen en marcha las fábricas de dinero y todos contentos, pues no hace falta respaldo que garantice su valor. Bares, restaurantes, trenes, aviones, campos de futbol y todos los lugares de ocio repletos, pero veremos cuanto cura. Esto no ha hecho más que empezar...

Rafael Fabregat Condill

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