
Nada más lejos de la realidad, aunque con diferente collar, el perro queda en el mismo patio, nada más. En este momento ya no es vicepresidenta del gobierno, pero sí Consejera permanente de Estado.
Al parecer, dado el escaso tiempo que ha estado sin empleo, se ha creído oportuno no inscribirla en las "listas del paro".

Para que no se sintiera sola, al nombramiento han asistido también el ministro de Fomento (José Blanco); el de la Presidencia (Ramón Jaúregui); el de la UGT, perdón, quiero decir el de Trabajo (Valeriano Gómez); el de Justicia (Francisco
Camaño) y el de Cultura y espectáculos (Angeles Gonzalez-Sinde). Un acto inolvidable en el que ha ratificado su compromiso con los ciudadanos y su lucha permanente por la "igualdad" (ha dicho ella).

Naturalmente a las citadas personalidades se unió también una nube de Secretarios de estado y parlamentarios (ninguno de ellos del Partido Popular).
En un discurso breve, pero memorable, la flamante protagonista ha destacado que los valores que la llevan al Consejo de Estado no son económicos, sino defender la causa de "aquellas" que padecen la injusticia de la desigualdad.
Parece ser que, en adelante, "el valor de la libertad será el mismo para todos", al tiempo que "las murallas que hay entre hombres y mujeres serán eliminadas". ¡Que alivio!

Total, parabienes del Presidente del Consejo (Francisco Rubio Llorente) que ha destacado que, por su alta capacidad para dirigir los "negocios" políticos de nuestra nación, la ha calificado como "mujer de estado", añadiendo que solo existe un precedente similar con este calificativo: La Princesa de Éboli, pero aquella estaba tuerta y esta tiene la vista ¡de un lince!
La emoción ha sido tan grande que hemos quedado anonadados, sobre todo al saber que cualquiera de nuestras mujeres, ¡por aquello de la igualdad!, podrá ser también Consejera de estado como ella...
EL ÚLTIMO CONDILL
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